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sábado, 4 de octubre de 2014

Ronda de reseñas: De inmigrantes, conductores y momentos de una vida

Comienza el último trimestre de 2014 y llega la época del año en que se estrenan buena parte de las películas más interesantes y distinguidas. Mientras esperamos con ganas el regreso de grandes cineastas con títulos como Perdida, Inherent Vice y Foxcatcher, hoy traemos tres películas bastante recomendables, cada una en su género.


The Immigrant llegó a las carteleras con una distribución irregular y un título tan vacuo como El sueño de Ellis. Estamos ante el nuevo trabajo de James Gray, interesante director estadounidense que escribe y dirige sus propios proyectos. En su breve carrera, Gray nos ha dejado pequeñas joyas marcadas por tensas relaciones familiares, las consecuencias del crimen, y los triángulos amorosos, además de por un estilo clásico y honesto que hemos disfrutado en La otra cara del crimen (The Yards), Two Lovers, y la que posiblemente sea su obra maestra, La noche es nuestra. En su nuevo trabajo, Gray narra la llegada de Ewa, una inmigrante polaca, a la Nueva York de los años 20, donde es repudiada por su familia y se ve obligada a vivir en las calles. Allí es extorsionada por Bruno, que la obliga a trabajar de prostituta si quiere volver a ver a su hermana, enferma de tuberculosis. La película resulta entretenida y destaca por su ambientación y la sordidez de los ambientes que retrata. La duración resulta algo excesiva, restándole contundencia a una historia en la que están presentes las tres constantes del cine de Gray; y se salva por la labor de dos granes actores: una sufrida Marion Cotillard y el habitual del director, Joaquín Phoenix, recuperado como gran intérprete gracias a este papel y al de la reciente Her. Les acompaña un correcto Jeremy Renner, cuyo personaje secundario no se luce tanto como sí hacía en The Town.


Vamos ahora con otro de los actores más destacados de la generación de Joaquín Phoenix. Nos referimos a Tom Hardy, intérprete británico que comenzó con un breve papel en la monumental serie Hermanos de sangre y que Christopher Nolan descubrió al gran público en Origen. Desde entonces ha alternado papeles en películas tan irregulares como Esto es la guerra o El caballero oscuro: La leyenda renace con su trabajo en pequeñas grandes películas que van afianzando su entrega interpretativa, como El topo y Warrior. Hardy regresa con fuerzas en 2014 con Locke, película escrita y dirigida por Steven Knight, guionista de la serie mafiosa británica Peaky Binders. La película cuenta con escasos recursos y narra, en tiempo real, el viaje en coche de un ingeniero a Londres. Gracias a las conversaciones que mantiene por el manos libres, descubriremos el motivo de su viaje, su pasado y las decisiones que le han llevado a cambiar el rumbo de su vida. Locke se alza como un ejercicio de estilo similar a Buried, una película de 90 minutos que mantiene el interés en un único personaje encerrado en un coche mientras emprende un viaje emocional. Un vehículo de lucimiento para Tom Hardy que le consagra como gran actor.


Si hablamos de viajes emocionales, no podemos pasar por alto Boyhood, una de las sorpresas del año. Se trata de la nueva obra de Richard Linklater, uno de los cineastas más influyentes que rondan el panorama independiente norteamericano (junto a Steven Soderbergh). Su carrera de dos décadas muestra una filmografía ecléctica e inquieta, en la que destacan la trilogía de Antes de... y clásicos generacionales como Dazed and Confused y Escuela de Rock. Linklater también es conocido por sus colaboraciones con compañeros tejanos como Ethan Hawke y el renacido Matthew McConaughey. En 2014 ha estrenado Boyhood, largometraje de tres horas que cuenta pinceladas de la vida de Mason desde los seis años hasta que es mayor de edad. Supone así un relato universal al mostrar momentos duros y claves en la vida de una persona, y también al combinarlos con maestría con las particularidades de crecer en el estado de Texas durante los últimos 12 años. En este aspecto destaca, por ejemplo, la cuidada selección de temas musicales en la película. El mérito de Boyhood es todavía mayor al haber sido rodada en tiempo real: mientras trabajaba en otros proyectos, cada año Linklater se reunía con el equipo de la película para rodar breves fragmentos, de modo que el paso del tiempo es todavía más realista. En el elenco sorprende la naturalidad de los debutantes Ellar Coltrane y Lorelei Linklater (hija del director), una recuperada Patricia Arquette y sobre todo el buen hacer de Ethan Hawke, que brilla cada vez que aparece en pantalla. Sin duda estamos ante una de las películas del año.
Ficha de la película.

Y a vosotros, ¿qué películas os han sorprendido gratamente?

miércoles, 12 de febrero de 2014

American Hustle: La gran estafa americana


El timador Irving Rosenfeld ve su sueño más cerca de cumplirse cuando conoce a Sydney, quien le iguala en ambición. Juntos ponen en marcha varias estafas con las que ganar pequeñas fortunas, hasta que llaman la atención del agente federal DiMaso, quien les obliga a ayudarle a destapar un caso de corrupción que involucra al alcalde de Nueva Jersey y a varias familias mafiosas de la costa Este.

Apenas un año después de que estrenara su anterior trabajo, la divertida y recomendable El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook), el director David O. Russell vuelve para continuar la racha que iniciara con la correcta The Fighter. En esta ocasión adapta, junto al guionista Eric Warren Singer, los sucesos relacionados con la operación Abscam que el FBI llevó a cabo a finales de los 70 para destapar varios casos de corrupción. American Hustle se centra en un par de timadores y las circunstancias que les rodearon y les involucraron en dicha ocasión, y con esta historia nos presenta y explora a un grupo de personajes unidos por su condición de soñadores: los protagonistas de la película aspiran a ser alguien diferente de quienes son, cada uno según sus propios ideales de éxito, y de esta forma conectan sus ideales con los principios del sueño americano.


Bebiendo de obras como El golpe, Casino, Rounders o American Gangster, American Hustle nos traslada a unos particulares años 70, poblados por peinados imposibles, vestimentas exageradas y personajes ambiciosos que se verán envueltos en una trama de enredos y juegos para ver quién es más listo y que involucra a agentes federales, mafiosos y políticos, siempre en tono de comedia ácida. En este aspecto juegan un papel fundamental los ágiles diálogos, marca de la casa desde El lado bueno de las cosas, mordaces y llenos de ingenio; y por supuesto una puesta en escena que confía en seguir a los personajes en todo momento, bebiendo formalmente del Casino de Scorsese o de los primeros trabajos de Paul Thomas Anderson. Incluso en la selección musical se inspira en estos dos directores, con elecciones de canciones de la época más que acertadas, como 10538 Overture de E.L.O.


Además, uno de los pilares fundamentales de American Hustle es el reparto, pues O. Russell ha demostrado ser un gran director de actores, y sin su trabajo una historia de estas características no despertaría ni la mitad del interés que está generando. Todos los intérpretes están excelsos, desde secundarios como Jeremy Renner, actor de inmenso potencial, un irascible Bradley Cooper y una despampanante Jennifer Lawrence, quienes consiguen hacer que sus personajes resulten cargantes pero humanos; hasta la pareja protagonista formada por Amy Adams, gran actriz donde las haya, y Christian Bale, que vuelve hacer gala de su habilidad para alterar su aspecto físico y su acento. Les acompañan también estimables secundarios como el cómico Louis C.K., y los amigos de Boardwalk Empire Jack Huston y Shea Whigham (quien repite con O. Russell), además de la breve aparición de Robert De Niro, que tristemente es de lo mejor que está haciendo en la actualidad, dadas las penosas películas que protagoniza.


Puede que le sobre algo de metraje, termine haciéndose un poco larga y su mensaje no sea demasiado profundo, contundente ni rompedor, pero American Hustle resulta una película disfrutable de principio a fin, divertida, ingeniosa, en línea con los anteriores trabajos del director y protagonizada por un reparto de astros. Más que recomendable.


Ficha de la película.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Actores en ascenso, derroche de talento

Mientras el mundo del cine continúa configurándose para inundar la taquilla de 2015 y en adelante de nuevas, y en muchos casos innecesarias, entregas de sagas de adaptaciones de cómics, novelas juveniles o videojuegos, hoy traemos un post especial para entrar de lleno en los estrenos que suenan con más posibilidades de alzarse con algún que otro galardón en la venidera temporada de premios. Así, en ese artículo comentaremos brevemente los logros de un pequeño grupo de actores cuyo trabajo admiro cada vez más, y cuya presencia en una película suele ser motivo suficiente para ir al cine a sorprenderme con la intensidad de sus nuevos papeles. Empecemos con la tanda de actores que continúan el legado de intérpretes brillantes que consiguieron cautivar a generaciones de espectadores, dignos herederos de Cary Grant, Gregory Peck o Paul Newman:

·Michael Fassbender: En los últimos dos años, el ascenso del actor irlandés de origen alemán ha sido imparable. Comenzó como secundario en la brillante miniserie Hermanos de sangre, y poco más se supo de él hasta que Tarantino le ofreció un breve papel en Malditos Bastardos. Su año de esplendor fue 2011, cuando mostró su versatilidad en papeles que incluían al señor Rochester de Jane Eyre, a un joven y vengativo Magneto en X-Men: First Class, o al protagonista de la demoledora Shame. Este joven actor, que guarda cierto parecido con Charlton Heston, fue lo más destacable de la irregular Prometheus, y en 2013 ha vuelto con su impresionante trabajo en 12 años de esclavitud, por el cual merece una nominación al Oscar como mínimo. Próximamente le veremos en proyectos tan dispares como X-Men: Días del futuro pasado, una nueva versión de MacBeth, o en la adaptación del videojuego Assassin's Creed.


·Tom Hiddleston: Este joven actor británico fue descubierto por Kenneth Branagh, junto a quien empezó a trabajar en la serie Wallander. Bajo sus órdenes, Hiddleston se alzó como una de las sorpresas de Thor al dar vida a Loki, el dios de las mentiras y el engaño, con un papel contenido y serio en el que muchos habrían caído en la sobreactuación. Repitió el papel como villano de Los Vengadores, en la reciente Thor 2 y, mientras sus legiones de seguidores crecen, directores de la talla de Steven Spielberg, Woody Allen o Jim Jarmusch se han apresurado a trabajar con él en War Horse, Medianoche en París, y en la todavía pendiente de estreno Only Lovers Left Alive, respectivamente. Además, es todo un personaje gracias a sus imitaciones y su participación en vídeos virales.


·Benedict Cumberbatch: Su caso es parecido al de Hiddleston, pues después de varios papeles secundarios en cine y televisión, fue su interpretación en Sherlock la que puso la atención del público en él. Gracias al comienzo de esta magistral serie, en la que Cumberbatch bordaba la personalidad del detective por excelencia, empezaron a lloverle papeles en películas como War Horse o El topo. Este 2013 nos ha sorprendido con su gran aporte a la saga de Star Trek, con su participación en 12 años de esclavitud, y pronto le veremos en la secuela de El Hobbit, poniendo voz al dragón Smaug; y en el esperado regreso de Sherlock.


·Ryan Gosling: Quien empezara como uno de los niños actores apadrinados por Disney junto a Justin Timberlake y Christina Aguilera para después convertirse en El joven Hércules, pronto se labraría un nombre dentro del circuito independiente. Tras protagonizar películas tan recomendables como Half Nelson o Lars y una chica de verdad, en 2011 Gosling brilló con luz propia gracias a sus papeles en películas tan diferentes como Los idus de marzo, Crazy Stupid Love, o la magnífica Drive. Todo un ejemplo de contención y naturalidad, en 2013 ha tenido algún traspiés con Gangster Squad y la irregular Only God Forgives, para después ofrecer un pequeño gran papel en The Place beyond the Pines. Ahora mismo se está tomando un descanso mientras prepara su debut en la dirección.


·Bradley Cooper: Todo un ejemplo del sueño americano, y del hollywoodiense en particular. Cooper llevaba años luchando por ganarse la vida como actor, con papeles secundarios en series como Alias y en comedias como Di que sí, pero no fue hasta el estreno de Resacón en Las Vegas, la comedia sorpresa de 2009, cuando despuntó como el guaperas del grupo. Después se le pudo ver en El equipo A, y Cooper demostró ser un actor con posibilidades para el drama en el thriller Sin límites. Mientras cerraba la trilogía de Resacón, se consagró gracias a sus papeles en El lado bueno de las cosas y en The Place beyond the Pines, tras los que le espera cantidad de trabajo: American Hustle, Serena, y dar voz a Mapache Cohete en Los guardianes de la galaxia.


·Christian Bale: El actor galés lleva mucho tiempo delante de las cámaras, pues Steven Spielberg le eligió para protagonizar El imperio del Sol. Desde entonces, Bale siguió creciendo como actor gracias a papeles secundarios y destellos de genialidad en títulos como American Psycho o El maquinista. Desde que diera vida a un más que convincente Bruce Wayne en Batman Begins, Bale ha sabido combinar a la perfección el cine comercial con la calidad interpretativa. Sus continuas transformaciones y la versatilidad de sus trabajos en películas como Rescate al amanecer, El truco final, El tren de las 3:10 o The Fighter le posicionan como un digno heredero de Robert De Niro. Además, ahora está a punto de estrenar las interesantes Out of the Furnace y American Hustle.


·Jeremy Renner: Un caso similar al de Cooper, pues Renner trabajó durante años como actor secundario en películas tan dispares como SWAT: Los hombres de Harrelson o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. No fue hasta el estreno de The Hurt Locker: En tierra hostil, cuando se lució con un papel descarnado. Después, le llegaría la oportunidad de mostrar su furia y contundencia en The Town, y desde entonces ha pasado por distintas franquicias como Misión imposible, Los Vengadores o la saga Bourne. No obstante, promete dar que hablar gracias a su trabajo en las venideras American Hustle y The Immigrant.


·Leonardo DiCaprio: De niño prodigio pasó a convertirse en ídolo adolescente gracias a sus papeles en Romeo + Julieta o en Titanic. Por suerte, con la llegada del nuevo milenio, grandes directores como Steven Spielberg y Martin Scorsese se fijaron en él y decidieron convertirlo en un actor que sufre con cada papel y nos recuerda a la entrega de los clásicos. Desde entonces no ha parado, entregando interpretaciones sobresalientes en películas como Infiltrados, Diamante de sangre, Revolutionary Road, Shutter Island, Origen, J. Edgar o la reciente Django desencadenado. Este 2013 le hemos visto dar vida a un convincente Jay Gatsby, y pronto estrenará su nueva colaboración con Scorsese en The Wolf of Wall Street.


·Matt Damon: Otro que no para. En los 90 trabajó a las órdenes de Coppola y de Spielberg, y ganó un Oscar por escribir el guión de El indomable Will Hunting junto a su amigo Ben Affleck. Después de convertirse en un nuevo héroe de acción gracias a la gran saga de Jason Bourne, Damon aporta entrega y calidad en cada película en la que participa, ya sea Infiltrados, Invictus, Valor de ley, Contagio o la reciente Elysium. En breve podremos verlo junto a su amigo George Clooney en The Monuments Men y en un pequeño papel en Interstellar.


·Bryan Cranston: Conocido por ser el televisivo padre de Malcolm, Cranston alcanzó la gloria al dejarnos a todos con la boca abierta gracias a su papel de Walter White en Breaking Bad, ofreciendo una de las mejores interpretaciones de la historia de la ficción televisiva. La popularidad de la serie y la calidad de su papel, que rivaliza con la de Anthony Hopkins en El silencio de los corderos, brindaron a Cranston la oportunidad de lucirse en la gran pantalla, donde ha demostrado su maestría con pequeños pero nada desdeñables papeles en Drive y Argo. Mientras se presta a aparecer en todo tipo de parodias, en 2014 le veremos en la nueva versión de Godzilla.


·Brad Pitt: A punto de cumplir los 50, el rumbo que ha tomado su carrera en los últimos años ha sido sorprendente. En los 90 ya nos cautivó con papeles como los de Seven o Doce monos, pero desde que tocara fondo con la bochornosa Sr. y Sra. Smith, Pitt se ha reinventado como actor y productor, capaz de ofrecer papeles de gran intensidad dramática como los de Babel, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o Moneyball, y de combinarlos con otros más divertidos (Malditos bastardos, Quemar después de leer) e incluso con superproducciones con personalidad, como Guerra Mundial Z. En breve disfrutaremos de su breve participación en 12 años de esclavitud, de la que también es productor.


·Matthew McConaughey: Dejamos para el final el caso que me parece más espectacular. El texano McConaughey despuntó a finales de los 90, cuando trabajó con directores como Steven Spielberg (Amistad) o Robert Zemeckis (Contact). Desde entonces su carrera cayó en picado, protagonizando ridículas comedias románticas y aventuras insulsas por las que nadie le daba ningún crédito, hasta que, en 2011, protagonizó El inocente, un solvente thriller criminal. Su papel serio y contenido no tardó en llamar la atención de varios directores, como Steven Soderbergh, que le ofreció un pequeño papel en Magic Mike. La carrera de McConaughey ha experimentado un ascenso meteórico que nos ha descubierto a un actor capaz de ofrecer papeles de gran carga dramática y de aguantar el peso de una película sobre sus hombros. Este 2013 nos ha deslumbrado con la genial Mud, la desgarradora Dallas Buyers Club, y todavía le falta por estrenar The Wolf of Wall Street, a las órdenes de Scorsese. Por si esto no fuera poco, en 2014 protagonizará True Detective, la nueva serie de la HBO, y también Interstellar, el proyecto que Christopher Nolan rueda actualmente.


A la espera de poder disfrutar de sus nuevas películas, concluimos aquí el repaso. Y para vosotros, ¿cuáles son los actores del momento? ¿Y actrices?

miércoles, 2 de mayo de 2012

Los Vengadores: Un sueño hecho realidad


Loki, el dios de las mentiras y el engaño, consigue escapar del exilio aliándose con una raza alienígena que planea invadir la Tierra usando el Cubo Cósmico como portal interdimensional. La llegada a nuestro planeta del hermanastro de Thor obliga a Nick Furia, director de SHIELD, a movilizar todos sus recursos para acabar con la ola de destrucción que está causando Loki. Sin embargo, cuando la amenaza es mayor de lo que cabría esperar, llega la hora de que los héroes más poderosos del planeta dejen de lado sus diferencias y unan sus fuerzas contra el mal. Han nacido Los Vengadores.

Parecía un reto imposible, pero lo han conseguido: Los Vengadores han dado el salto definitivo a la gran pantalla, y no lo podrían haber hecho mejor. Desde el estreno en 2008 de Iron Man, Marvel Studios ha tejido una complicada red entre los distintos personajes que formarían parte del grupo de superhéroes, incluyendo detalles en las películas de El increíble Hulk, Iron Man, Thor y Capitán América a fin de trasladar el Universo Marvel de los cómics a la gran pantalla de modo que resulte coherente y cohesionado, una labor sumamente complicada.


Con el guión de Zak Penn y Joss Whedon como base, Los Vengadores representa el espíritu Marvel más puro, cargado de acción, aventura, humor y personajes con mucho carisma y personalidad propia. Además del minucioso plan de Marvel Studios antes mencionado, quien también ha contribuido de forma inestimable al triunfo de Los Vengadores ha sido el guionista Joss Whedon, creador de aclamadas series televisivas como Buffy Cazavampiros, Firefly o Dr. Horrible. Al mando de la dirección y del guión, Whedon ha sabido combinar espectacularidad con respeto a los cómics originales, de forma que aprovecha al máximo los rescursos, no abruma a los espectadores con los efectos especiales de ILM (su estilo tras la cámara está en el extremo opuesto a las exageraciones de Michael Bay) y siempre tiene en cuenta la esencia de cada personaje. Así, Los Vengadores resulta equilibrada y cada uno tiene sus minutos de gloria en pantalla para demostrar su potencial, al mismo tiempo que los acertados golpes de humor hacen que la película sea aun más divertida.


Whedon no ha descuidado ningún detalle, y por supuesto ha prestado especial atención a la dirección de actores. Todos los miembros del reparto están estupendos, han hecho suyos a los personajes que interpretan y han sabido darles la personalidad necesaria para que ninguno quede en desventaja frente a sus compañeros. Robert Downey Jr. llena la pantalla cada vez que aparece dando vida al soberbio Tony Stark, quien muestra su lado más humano en la relación que mantiene con Pepper Potts, interpretada por Gwyneth Paltrow. Como quedó demostrado en Thor, el vozarrón y la presencia de Chris Hemsworth son las idelaes para un dios del trueno cercano pero poderoso, mientras que Chris Evans clava el carácter del Capitán América, un héroe fuera de tiempo que se desenvuelve como nadie en el campo de batalla, donde se revela como un líder nato. Scarlett Johansson enriquece su interpretación de la Viuda Negra tras lo visto en Iron Man 2, en parte gracias a su relación con el Ojo de Halcón de Jeremy Renner, actor que encadena interpretaciones excelentes desde su papel en The Hurt Locker. Dentro de SHIELD, Samuel L. Jackson hace de Nick Furia el líder contundente que sabe más de lo que aparenta que todos conocemos, arropado por los leales Maria Hill (una solvente Cobie Smulders, Robin de HIMYM) y Phil Coulson (Clark Gregg), quien protagoniza algunas de las escenas más emotivas de la película. Por otro lado, Tom Hiddleston demuestra ser un actor con un inmenso potencial gracias a su brillante interpretación de Loki, tan comedida como en Thor, y finalmente no podemos pasar por alto la incorporación de Mark Ruffalo dando vida a un convincente Bruce Banner, científico que todavía libra su lucha interna contra Hulk.


A pesar de ser tan numeroso, el reparto se desenvuelve con total naturalidad tanto en las escenas de diálogos ingeniosos como en las más espectaculares, dinamizadas por la épica banda sonora de Alan Silvestri, quien repite tras su trabajo en Capitán América. Además, no podrían faltar los guiños a los cómics, con el cameo del gran Stan Lee incluido, la aparición del helitransporte de SHIELD en todo su esplendor  e incluso la escena final, que abre un sinfín de posibilidades para el futuro de Los Vengadores.


Las dificultades eran muchas y las expectativas muy altas; pero los responsables de Marvel Studios han conseguido hacer realidad el sueño de muchos lectores y espectadores al trasladar al cine la esencia del Universo Marvel en Los Vengadores, película trepidante y emotiva que representa el entretenimiento de calidad y cuenta con un equipo y un reparto que han dado lo mejor de sí mismos. Cada vez que el mundo los necesite, Los Vengadores acudirán a su llamada.

*Para terminar, me gustaría dedicar esta reseña a Yota y Oneyros, inestimables compañeros de visionado de una película tan especial como ésta.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Misión:Imposible IV - Protocolo Fantasma


Durante los últimos años, el agente Ethan Hunt ha seguido la pista del terrorista internacional conocido como Cobalto, infiltrándose en una cárcel de Moscú en busca de información. Una vez es rescatado por su equipo, los terroristas atentan contra el Kremlin y dejan a Hunt y los suyos inmersos en una situación complicada: la FMI se ve obligada a iniciar el Protocolo Fantasma, de modo que los espías deberán trabajar por su cuenta y encontrar a los terroristas en una carrera contrarreloj con el fin de evitar un conflicto internacional.

Desde su inicio en 1996, la saga de Misión:Imposible ha sido una de las franquicias más peculiares de los grandes estudios por la disparidad de directores que se han encargado de ella y las distintas versiones que han ofrecido de un mismo concepto. Dirigida por Brian De Palma, la primera entrega fue todo un éxito de taquilla y aumentó todavía más la fama de superestrella de Tom Cruise con sus trepidantes escenas de espionaje. La segunda parte supuso un cambio considerable, con el tono "macarra" y de acción pura llena de incongruencias que le imprimió John Woo. Tiempo después de su estreno, en 2006, el propio Cruise decidió recuperar la franquicia y para ello confió en el televisivo J. J. Abrams, a quien dio la oportunidad de dirigir su primer largometraje. Una vez revitalizada la saga con la entretenida tercera entrega, Cruise, Abrams y el productor Bryan Burke se pusieron manos a la obra con la cuarta parte: Protocolo Fantasma.


En esta ocasión, el encargado de situarse tras la cámara ha sido Brad Bird, experto en animación que ha trabajado en varios capítulos de Los Simpson, El Gigante de Hierro y, ya en Pixar, en las oscarizadas Los Increíbles y Ratatouille. A pesar de ser su primera incursión en el cine de imagen real, Bird dota a la cuarta entrega de las misiones de Ethan Hunt de un ritmo muy fluido que combina a la perfección acción, humor, intriga y aventura. Además, sorprende la habilidad de Brad Bird para planificar y filmar las secuencias de acción (algunas de ellas verdaderamente impresionantes) y huir del estilo confuso y recargado de Michael Bay y compañía.

El propio director participó activamente en la elaboración del argumento junto con Abrams y Cruise, si bien fueron los guionistas de la serie Alias Josh Appelbaum y André Nemec los encargados de construir una historia completa y equilibrada en la que todo se complica más de lo que cabría esperar para Ethan Hunt y su equipo. También han contribuido a la impecable factura técnica los efectos especiales de Industrial Light & Magic y, por supuesto, la banda sonora de Michael Giacchino, quien recicla los temas clásicos de la franquicia y añade su sello propio con partituras que recuerdan ligeramente a su trabajo en Cars 2.


Tal vez lo único de lo que nos podríamos quejar es de que el villano no tiene la presencia ni el carisma que debería, y de que la película no sorprende demasiado al ser una cuarta parte: por muy difícil que lo tengan los protagonistas, sigue un esquema similar al de anteriores entregas.  Como contrapartida a este pequeño inconveniente, son dignos de alabanzas los guiños y conexiones que Protocolo Fantasma establece con las tres primeras partes, ya sea con escenas que homenajean a otras o bien con los cameos de ciertos personajes.

Interpretando de nuevo a Ethan Hunt, héroe modélico, ingenioso y decidido, tenemos a Tom Cruise en plena forma, que decidió rodar él mismo buena parte de las escenas de acción en vez de dejarlas en manos de un especialista. Le acompaña un correcto reparto internacional:  el siempre divertido Simon Pegg (Paul), que repite su papel de la tercera entrega; Paula Patton (Déjà Vu), Jeremy Renner, uno de los actores del momento gracias a su papel en The Hurt Locker; Michael Nyqvist (Millenium), Josh Holloway (Sawyer en Perdidos), Léa Seydoux (Robin Hood), y Anil Kapoor (el presentador de Slumdog Millionaire).


El trabajo combinado de los actores, de Brad Bird, J. J. Abrams y de todos los miembros de su equipo hacen de Misión:Imposible - Protocolo Fantasma una superproducción que merece la pena ver en pantalla grande, sumamente entretenida y recomendable para todos los que busquen emoción, aventura, humor y acción en una misma película que atrapa a los espectadores de principio a fin.

martes, 3 de mayo de 2011

Thor: El nacimiento de un mito


Preocupado por la seguridad de Asgard, el temerario Thor, dios del trueno, emprende un arriesgado viaje al mundo de Jotunheim para enfrentarse a los gigantes de hielo, poniendo en peligro las vidas de sus compañeros de armas y desobedeciendo las órdenes de Odín. Cuando el padre de los dioses se entera, decide despojar a Thor de sus poderes y desterrarle al mundo de Midgard, donde deberá aprender humildad de los humanos que lo habitan.

*Esta reseña puede desvelar detalles de la película.

Desde que comenzó el actual boom por las adaptaciones cinematográficas de cómics, uno de los superhéroes con cuya película se especulaba era Thor, la versión del dios nórdico del trueno de la editorial Marvel. Sin embargo, debido a la complejidad del mundo en el que se mueve el personaje, no fue hasta el rotundo éxito de Iron Man en 2008, la creación de Marvel Studios y el anuncio de la ambiciosa Iniciativa Vengador cuando se puso en marcha la versión cinematográfica de Thor según los patrones marcados por el Vengador dorado. 


Serían los guionistas J. Michael Straczynski (responsable de una aclamada etapa en los cómics del personaje) y Mark Protosevich (Soy Leyenda) los encargados de sentar las bases argumentales sobre las que luego trabajarían el equipo formado por Ashely Miller, Zack Stenz y Don Payne, quienes han conseguido acercar el mundo de Asgard a los espectadores de forma amena en una película con mucho ritmo y respetuosa con el material original.

Muchos fueron los nombres barajados para dirigir semejante empresa, y al final sorprendió la elección del director y actor británico Kenneth Branagh. Famoso tanto por su talento interpretativo como por sus magníficas versiones cinematográficas de obras de William Shakespeare en la década de los 90, Branagh aceptó el encargo con una condición: él ayudaría al estudio con el desarrollo y conflicto de los personajes siempre que le echasen una mano a la hora de enfrentarse a una producción con un presupuesto y medios tan elevados, además de que le enseñasen cómo funcionaba el 3D. De esta forma, Branagh deja de lado los planos sostenidos de sus anteriores trabajos y apuesta por rápidas escenas de acción, barridos aéreos propios de la trilogía de El Señor de los Anillos y homenajes a Excalibur para recrear Asgard, al mismo tiempo que mantiene la influencia shakespeariana en el conflicto paternofilial presente en Thor, propio de Enrique V.


La película comienza con un prólogo brillante en el que se nos presenta el mundo mítico de Asgard haciendo un uso adecuado del 3D. Los guiños a los cómics son constantes (cameos de Stan Lee y el propio JMS incluidos), aunque falten personajes y se simplifique la situación de otros como Donald Blake y Jane Foster. Así, nos encontramos ante una primera hora que sigue el patrón marcado por Iron Man, con la presencia de SHIELD, el agente Coulson, la breve aparición de Ojo de Halcón (Jeremy Renner) y la escena tras los créditos para dar cohesión al Universo Marvel cinematográfico. Sin embargo, el tramo final de Thor se aproxima más al ritmo apresurado y frenético de la segunda parte de las aventuras de Tony Stark, con una acelerada transformación del protagonista. Eso sí, la épica y el entretenimiento no decaen en ningún momento del ajustado metraje, acompañados por la heroica banda sonora de Patrick Doyle, habitual de Branagh que nos trae una composición con tintes de Mucho ruido y pocas nueces.

El reparto fue otro de los aspectos de la película que más quebraderos de cabeza trajo a los estudios. Finalmente se optó por Chris Hemsworth, semidesconocido actor proveniente de la televisión australiana con un pequeño papel en la reciente Star Trek, para dar a Thor el carisma y la presencia necesarios, además de una imponente voz de dios nórdico. El resto del reparto está a la altura, de modo que nos encontramos con unos más que correctos Stellan Skarsgard, Natalie Portman, Clark Gregg y Kat Dennings (Nick & Nora's Infinite Playlist) acompañándole en Midgard y la presencia de Idris Elba (Ladrones) o el legendario Anthony Hopkins en Asgard. Especial mención merece la labor de Tom Hiddleston (amigo y compañero de Branagh en la serie Wallander) como Loki, interpretando al villano con sobriedad y sin caer en el histrionismo que podría propiciar el personaje.


Trasladar el universo de Thor al cine era una empresa sumamente complicada y arriesgada, pero afortunadamente Marvel Studios y el equipo bajo las órdenes de Kenneth Branagh han conseguido ofrecer una película de superhéroes con corazón más que entretenida, todo un espectáculo enmarcado dentro de la cohesionada Iniciativa Vengador.

viernes, 25 de febrero de 2011

Temporada de premios

Con la ceremonia de los codiciados Oscar que se celebra este domingo termina la temporada de premios para las películas estrenadas a lo largo de 2010.

Personalmente, la actual es una de las ediciones de los Oscar que más he disfrutado, ya sea por los interesantes títulos estrenados o por las distintas nominaciones, acerca de las cuales expresaré mi opinión a continuación.

Nina se prepara para recibir su premio
Mejor Película: Entre las nominadas se encuentras películas que me han fascinado, como Toy Story 3, Origen, 127 Horas, True Grit y La red social, además de otras propuestas recomendables como El discurso del rey, The Fighter y Cisne negro. Todavía no he visto Winter's Bone ni Los chicos están bien, pero creo que la cinta de David Fincher se merece el galardón por distintos motivos (profundidad, trasfondo social...), aunque la sencillez de El discurso del rey sea una dura competidora. En cuanto a las ausentes, se echan en falta alguna nominación más para The Town o Shutter Island.

Mejor Director: Luchan por el premio técnicas tan distintas como el empleo de la steady-cam de Darren Aronofsky en Cisne negro, el toque clásico de los hermanos Coen, la mezcla de documental con televisión de David O. Russell y el ritmo pausado de Tom Hooper. Espero que Fincher sea reconocido por su labor y trayectoria, pero deberían haber nominado a Ben Affleck por el ejercicio de estilo que hace en The Town y me parece una ofensa que no hayan nominado a Christopher Nolan por el enorme esfuerzo de planificación y coordinación que supone Origen.

Actor principal: Todo apunta a que Colin Firth se llevará la estatuilla con su retrato humano del rey tartamudo, premiando también su dilatada trayectoria. Aun así, Jeff Bridges demuestra lo grandísimo actor que es con su Rooster Cogburn (por si alguien lo dudaba a estas alturas), Jesse Eisenberg sorprende con el frío Mark Zuckerberg y James Franco brilla con luz propia al ser capaz de aguantar él sólo el peso de 127 Horas (me gustaría que le premiasen, pero parece poco viable).

Actriz principal: De entre las nominadas, sólo he tenido ocasión de ver a la favorita, Natalie Portman en Cisne negro, película en la que la joven actriz compone a una protagonista obsesa e insegura a quien acompañamos en su desintegración física y psicológica (lo cual recuerda al mítico Robert De Niro en Toro Salvaje, salvando las distancias).

Actor de reparto: El galardón está muy reñido entre el carisma de Geoffrey Rush y la transformación de Chritsian Bale. Me alegro por la presencia del escalofriante Jeremy Renner y echo en falta a Matt Damon por True Grit y a Andrew Garfield por La red social.

Actriz de reparto: Igual de disputado entre Amy Adams, Melissa Leo (The Fighter) y Helena Bonham Carter (El discurso del rey). Eso sí, Hailee Steinfeld debería haber sido nominada en la categoría de actriz principal por la fuerza de su papel protagonista en True Grit.

Guión: en la categoría de original el premio debería reconocer el trabajo de Christopher Nolan en Origen (aunque seguramente sea para El discurso del rey), mientras que en la de adaptado es difícil elegir entre los nominados, tal vez Aaron Sorkin lo merezca por la complejidad de La red social y su brillante carrera como escritor.

Otras categorías: me gustaría que fueran reconocidos la banda sonora de Hans Zimmer para Origen ( una pena que Carter Burwell no esté nominado), la fotografía de Roger Deakins en True Grit, el montaje de La red social o de 127 horas y, por supuesto, el trabajo de los estudios Pixar tanto en largo como en cortometraje de animación.
¿Que no habéis nominado mi película?
En fin, casi todos los aspirantes a las estatuillas merecen estas nominaciones como reconocimiento a su trabajo, aunque será más difícil estar de acuerdo con los resultados de la gala del domingo. Por lo menos, los espectadores podemos disfrutar de unas cuantas películas interesantes de calidad.

viernes, 5 de noviembre de 2010

The Town: Bienvenidos a Charlestown


Doug MacRay y sus amigos de toda la vida se dedican a lo que mejor se les da: robar bancos. Son los mejores atracadores del barrio de Charlestown, en Boston, gracias a sus planes trazados con precisión milimétrica, hasta que improvisan y toman una rehén con quien Doug se implicará emocionalmente. Unida a la presión del F.B.I., su relación cambiará para siempre la vida de Doug y los que le rodean.


Después de la fantástica Adiós, pequeña, adiós, Ben Affleck retoma su labor como director y guionista para llevar a la gran pantalla la novela de Chuck Hogan El príncipe de los ladrones, cuya adaptación ha dado lugar a la espléndida The Town. Perteneciente al grupo de filmes criminales ambientados en Boston, la película explora con agudeza hasta qué punto el entorno social condiciona al sujeto, al mismo tiempo que se desarrolla la historia de amor del protagonista como hilo conductor y se añade la emoción del eterno conflicto dialéctico entre el bien y el mal representado por la lucha entre policías y ladrones.



En una película tan completa como ésta, Affleck sorprende por su trabajo tanto en el guión como en la dirección. La naturalidad y agilidad de los diálogos (similar a la de los que poblaban El indomable Will Hunting) se suman a las escenas que reflejan los contrastes sociales de un barrio deprimido (que sin embargo está al lado de la prestigiosa universidad de Harvard) y a las vibrantes secuencias de acción que narran los atracos. En ellas se aprecia la fuerte influencia de títulos clásicos del subgénero de los ladrones de bancos que van desde el Atraco Perfecto de Kubrick a Heat de Michael Mann, pasando por los enmascarados de Le llaman Bodhi y El caballero oscuro; dando lugar a secuencias verdaderamente impactantes (véase la de las monjas o el imparable tramo final).

El propio Ben Affleck encabeza el reparto con un papel comedido y correcto, en la línea de su intervención en La sombra del poder. Le acompañan la emergente Rebecca Hall (la única que se salvaba en la deplorable Vicky Cristina Barcelona), Jon Hamm como un duro agente federal y otros actores provenientes del mundo de las series como Blake Lively (Gossip Girl) o Titus Welliver (el hombre de negro en Perdidos). Aunque todos aporten credibilidad a sus papeles, posiblemente destaque Jeremy Renner con su retrato de atracador psicópata, demostrando su talento a la hora de interpretar a personajes terroríficos con cierto desequilibrio mental (en la línea de su actuación en The Hurt Locker).



Junto a la banda sonora, todos estos elementos contribuyen a que The Town sea una de las películas policíacas estrenadas recientemente más memorables, a la altura de los otros dramas criminales ambientados en Boston y de títulos como American Gangster o La noche es nuestra. No se la pierdan.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Boston: Distrito Criminal

En el cine estadounidense, no son pocas las películas policíacas ambientadas en la ciudad de Nueva York que reflejan los ambientes más dispares: desde el decadente retrato social de Taxi Driver al crimen organizado de El padrino, pasando por policías honrados como Serpico o psicópatas que se ocultan tras sus asesinatos en serie (Se7en).

Otras ciudades norteamericanas también han sufrido crímenes cinematográficos con frecuencia, como les sucede a Los Ángeles (en Heat o Training Day), Chicago (Los Intocables) y hasta a Baltimore en la elaboradísima serie televisiva The Wire. Sin embargo, me ha llamado la atención que distintos directores rodaran sus películas criminales durante la última década en Boston, ciudad de raíces puritanas; ofreciendo una imagen decadente de ciertos barrios en los que los contrastes sociales y la segregación de la población son verdaderamente alarmantes.



Es el caso de Mystic River, drama social del maestro Clint Eastwood basado en la novela de Dennis Lehane (quien ambienta sus escritos en la mencionada ciudad). En esta película se nos presenta una comunidad en la que es difícil contar con la actuación de la ley, siendo los propios afectados quienes establecerán justicia a su propia manera, siguiendo la máxima del ojo por ojo. Un filme excepcional, en el que al dominio narrativo de Eastwood se une el trabajo de un premiado reparto: Sean Penn, Tim Robbins, Kevin Bacon, Marcia Gay Harden...



Cuando hablamos de Infiltrados (The Departed) hacemos referencia a uno de los títulos que contiene todos los elementos característicos del director Martin Scorsese. Bueno, casi todos. Sorprende que este relato acerca de la eterna lucha entre mafia y policía no esté ambientado en la Nueva York natal de Martin, eligiendo Boston como alternativa. Al igual que en el caso anterior, se acentúan los ambientes deprimidos y la escasa distinción entre "buenos" y "malos", contando para ello con actores inspirados (DiCaprio, Nicholson, Damon, Wahlberg, Farmiga, Sheen...).



Tal vez sea la más olvidada en comparación con las anteriores, pero el debut de Ben Affleck como director dio como resultado una película que tener en cuenta. Adiós, pequeña, adiós supone un auténtico ejercicio de estilo en el que se mezcla la herencia del cine negro clásico con las tensiones sociales de las zonas urbanas más desarraigadas de Boston, creando una envolvente e inquietante atmósfera. Basada en otra novela de Lehanne, plantea complicadas cuestiones morales paralelas a la trama detectivesca. El reparto no podría hacer más justicia a la película, con el deslumbrante Casey Affleck acompañado por Michelle Monaghan, Ed Harris, Morgan Freeman y Amy Ryan.



Sin abandonar Boston, Ben Affleck vuelve a ponerse tras la cámara (y también delante) en su esperado segundo trabajo como director, The Town; entre cuyos actores se encuentran Jeremy Renner (que encadena proyectos gracias a su labor en The Hurt Locker) y Jon Hamm (en el que podría ser su salto definitivo al cine tras los pequeños cameos anteriores). Esperemos que cumpla las expectativas generadas, porque desde luego con semejantes antecedentes la película no podría ser más prometedora.

*Aprovecho la ocasión para agradecer a Tarquin Winot haberme permitido colaborar en su recomendable blog con mi pequeño artículo acerca del panorama televisivo.

viernes, 29 de enero de 2010

The Hurt Locker (En tierra hostil)


Ambientada en la actual guerra de Irak, The Hurt Locker narra el día a día de una brigada de artificieros, cómo su trabajo se ve afectado por la llegada de un nuevo miembro al equipo y los momentos que juntos vivirán en los cuales el peligro no deja de acecharles a cada instante. Este nuevo trabajo de Kathryn Bigelow (responsable, entre otras, de Le llaman Bodhi) ha sido una de las sorpresas del pasado 2009 en Estados Unidos al ser elegida por la crítica como la mejor película del año y no cesa en su cosecha de premios.

Uno de los mayores aciertos de The Hurt Locker es que, al contrario que otra serie de cintas basadas en este conflicto bélico, retrata con cuidado y crudeza la situación vivida por los soldados, sin entrar en polémicos debates sobre las confusas causas del conflicto, su validez y las atrocidades en que ha ido degenerando. Así, The Hurt Locker muestra de modo preciso la situación por la que pasan distintos combatientes (de personalidades reflejadas en el trío protagonista), los horrores que se encuentran y su modo de hacerles frente; convirtiéndose en una de las películas que mejor ilustra este complicado conflicto actual, junto a la también impactante En el valle de Elah.




Además, The Hurt Locker cuenta con un ritmo que no da respiro y transmite a la perfección la constante sensación de peligro a la que se enfrentan los protagonistas, con secuencias verdaderamente angustiosas, gracias al guión original de Mark Boal (quien colaboró con Paul Haggis en el argumento de la citada En el valle de Elah) y a la labor de Kathryn Bigelow, quien dirige con mucho pulso, mezclando un estilo más tradicional con elementos propios del cine actual de acción al mismo tiempo que desarrolla el carácter de los personajes y sus reacciones ante las complicadas situaciones en que luchan.


En cuanto al reparto, está compuesto en su mayoría por rostros prácticamente desconocidos, si bien a lo largo de la película aparecen caras más famosas como las de Guy Pearce, Ralph Fiennes o Evangeline Llily (Kate en Perdidos), cuyas interverciones terminan siendo poco más que cameos. De todas formas, los actores hacen sus papeles creíbles y entre ellos destaca Jeremy Renner, quien interpreta al protagonista y que con unos cuantos gestos característicos construye un personaje terco pero con intención de adaptarse en parte a las nuevas situaciones que se presentan.



Una cuidada ambientación también contribuye de forma notable al realismo de esta película, que va directa al grano, sin andarse con rodeos innecesarios que puedan ser tergiversados, para contarnos una historia original y sobre todo muy bien llevada, capaz de atrapar al espectador en el mundo hostil que habitan los protagonistas. Considerando todos estos elementos, no resulta difícil darse cuenta de las razones del éxito de The Hurt Locker y sumarse a las numerosas voces que la recomiendan.