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jueves, 6 de marzo de 2014

Oscar 2013: Emoción esperada

El mundo del cine de Hollywood se preparó para su noche de gala y el pasado domingo 2 de marzo se celebraron los Premios de la Academia, más conocidos como Oscar, en el Teatro Dolby de Los Ángeles. La competencia entre las películas nominadas este año era mucho más dura que en otras ediciones anteriores, con títulos tan recomendables como 12 años de esclavitud, Gravity, Her, Capitán Phillips o El lobo de Wall Street entre las aspirantes a alzarse con las codiciadas estatuillas. Finalmente, se cumplieron las expectativas de casi todas las quinielas y no hubo demasiadas sorpresas en cuanto a los ganadores, si bien pudimos disfrutar de una ceremonia divertida, amena e incluso inspiradora gracias al buen hacer de Ellen DeGeneres como presentadora.

Una película que une a Sherlock y Magneto no podía quedarse sin premio
Antes de empezar con los premios en sí, comencemos con una breve reflexión. Los premios de cine en general, y en particular los Oscar, tienen tantos detractores como admiradores: habrá quien los considere una pantomima, un mero entretenimiento vacío, quien incluso desprecie a las películas nominadas y reivindique otro tipo de cine alternativo; al igual que también habrá quien disfrute de estos premios con ilusión, de las películas nominadas, y de las estrellas y los modelitos que lucen en la mediática gala. En este aspecto me gustaría destacar el comentario del actor Kevin Spacey cuando le preguntaron por el significado de esta ceremonia poco antes de empezar la gala: Los Oscar son la fiesta y celebración del cine de Hollywood, una ocasión en la que se reúnen quienes se dedican a él profesionalmente para pasar un rato agradable. Ya en mi caso particular, supone además una noche de emoción en la que se festeja el tipo de cine que más suelo disfrutar y que cada año me lleva a descubrir nuevas películas interesantes y diversas.

Volviendo a la gala en sí, el trabajo de Ellen DeGeners como presentadora supuso una notable mejora respecto al irregular e irreverente Seth McFarlane de hace un año, puesto que la gala fluyó con naturalidad y un sentido del humor amable que nos dejó momentos tan divertidos como cuando pidieron pizza para cenar o la ya famosa foto que hizo con su propio móvil que ya ha batido todos los récords de Twitter. A lo largo de la ceremonia pudimos ver desfilar a actores tan diferenciados como Jim Carrey, Jamie Foxx, Harrison Ford, Will Smith, una irreconocible Kim Novak, Whoopie Goldberg, Kevin Spacey, Angelina Jolie e incluso al legendario Sidney Poitier, quien entregó el premio al Mejor Director a Alfonso Cuarón. Precisamente fue su película, la prodigiosa Gravity, la que arrasó en la mayoría de los premios, llevándose los apartados técnicos y el de banda sonora. Su competidora más fuerte fue la excelente 12 años de esclavitud, que logró alzarse con los merecidos premios a Mejor Guión Adaptado y a Mejor Película, reconociendo el trabajo de Brad Pitt como productor y evitando así las injusticias cometidas en ediciones anteriores (todavía me duele que premiaran a El discurso del rey por encima de La red social, habráse visto). Spike Jonze consiguió el merecidísimo premio al Mejor Guión Original por la dulce y triste Her, mientras que la italiana La gran belleza arrebató el de Mejor Película Extranjera a la inquietante La caza. Con el premio que no estuve de acuerdo fue con el de Mejor Canción original, dada la potente canción que presentaba U2 frente a la apuesta de Disney.

Frank Underwood domina la foto desde las sombras
Entre los momentos más emotivos destacó la sección de In Memoriam, en la que se recordó el talento de quienes nos han dejado a lo largo del último año, como Ray Harryhausen, el crítico Roger Ebert (una verdadera inspiración), James Gandolfini o el gran Philip Seymour Hoffman, quien hace apenas un año figuraba entre los nominados. En este aspecto también destacó el pequeño pero sentido homenaje que Bill Murray rindió a su amigo Harold Ramis, autor de la obra maestra llamada Atrapado en el tiempo que nos dejó hace apenas una semana. 

En cuanto a los premios destinados a los intérpretes, una radiante Lupita Nyong'o se impuso a Jennifer Lawrence como Mejor Actriz de Reparto gracias a su desgarrador papel en 12 años de esclavitud, mientras que Cate Blanchett se llevó el de Actriz Principal, si bien Sandra Bullock también se lo merecía gracias a aguantar el peso de Gravity ella sola. Tras volver al mundo del cine después de años entregado a su grupo de música, Jared Leto se alzó como Mejor Actor de Reparto gracias a su retrato de un transexual enfermo de SIDA en Dallas Buyers Club, superando a mi favorito, Michael Fassbender como Edwin Epps. Por último, la categoría de Mejor Actor Principal fue la más reñida que recuerdo en mucho tiempo, pues todos los nominados se merecían la estatuilla gracias a los complejos personajes a los que dieron vida, por no mencionar a los grandes olvidados como Oscar Isaac, Robert Redford, Joaquin Phoenix y Tom Hanks. Finalmente, el recital interpretativo de Matthew McConaughey en Dallas Buyers Club se impuso, recalcando así el renacimiento como actor que está viviendo, y el gran Leonardo DiCaprio se fue una vez más con las manos vacías, esperando que la Academia no tarde demasiado en reconocer al enorme actor ante el que estamos. Seguro que lo logra con alguno de sus próximos trabajos, puede que de nuevo a las órdenes del maestro Martin Scorsese.


A pesar de que el reparto de premios fue bastante justo y cumplió con lo esperado, hubo grandes ignoradas, especialmente Capitán Phillips, El lobo de Wall Street y American Hustle, que partían con cuantiosas nominaciones y no lograron llevarse una sola estatuilla. En este sentido también merece la pena recordar a las películas olvidadas por completo, que apenas consiguieron alguna nominación, como A propósito de Llewyn Davis, Prisioneros, Rush, Cuando todo está perdido o Mud, filmes excelentes en sus respectivos géneros. Con el fin de los Oscar termina una etapa de gran cine en las carteleras, y antes de que continúe el ciclo y desembarquen los blockbusters veraniegos, todavía tendremos tiempo de darles una oportunidad a aquellas nominadas que se nos escaparon en su momento.


miércoles, 26 de febrero de 2014

El lobo de Wall Street: Crónica del éxito


A principios de los 90, el joven Jordan Belfort comienza a trabajar en la bolsa de Wall Street con la intención de labrarse una buena fortuna. Pronto descubre los grandes beneficios que le da la venta de acciones basura, reúne a un grupo de buenos amigos y pone en marcha una estafa millonaria que le llevará a vivir una vida de excesos en la que el placer y la ambición no conocen límites. Puede que ni siquiera el FBI pueda perseguirlo por evasión de impuestos.

El maestro ha vuelto. Martin Scorsese lleva demostrando por qué es uno de los mejores directores de la historia del cine durante la totalidad de su carrera. Ha probado una gran variedad de registros, y de todos ellos ha salido airoso al narrar historias con personalidad y arriesgando formalmente. En su filmografía encontramos películas deportivas (Toro salvaje), thrillers criminales (El cabo del miedo), romances de época (La edad de la inocencia), dramas históricos (El aviador) y hasta comedias disparatas (¡Jo, qué noche!) y amargas (El rey de la comedia). Tras adentrarse en el terreno del thriller psicológico con la excelente Shutter Island y en el de las aventuras juveniles mientras rendía un homenaje al cine con Hugo, Scorsese ha regresado para tratar un tema de máxima actualidad bajo una mirada crítica, cínica y divertida al mismo tiempo que retoma temas tratados en algunas de sus obras magnas, como Casino.


El lobo de Wall Street parte del guión elaborado por Terence Winter, con quien Scorsese colaboró en el desarrollo de la serie Boardwalk Empire, y que a su vez está basado en las memorias del protagonista, estafador profesional en la vida real. El lobo de Wall Street supone una crítica demoledora al sistema culpable de la desastrosa crisis económica de 2008, cuyas secuelas todavía sufrimos, pero, en vez de situar la acción en fatídico año como ya hiciera la estupenda Margin Call, vuelve la vista atrás unos 20 años, al Wall Street de American Psycho. Allí conoceremos a un grupo de personajes ambiciosos, quienes amasarán desorbitadas fortunas a base de engañar a sus clientes y de especular con su dinero. Gracias a las inmensas ganancias que obtienen, Belfort y su tropa llevan una vida de lujos, superficialidad y desenfreno, su ambición no conoce límites, la búsqueda del placer domina sus vidas, con el sexo y las drogas de diseño como estandartes.


Narrada en tono de comedia ácida y crítica, durante las tres horas que dura El lobo de Wall Street presenciaremos varios episodios de la vida de Belfort que abarcan desde sus tácticas de engaño a las diferentes etapas que atraviesa su relación con su mujer, pasando por las celebraciones que tienen lugar en su oficina, los viajes de placer, los hilarantes pero patéticos estragos que causan las drogas en su vida, los métodos que usa para evadir impuestos y sus encontronazos con el FBI. A pesar de su duración, la película consigue entretener y divertir en todo momento, cuenta con un ritmo endiablado, y en este sentido supone un festín de recursos narrativos que incluyen secuencias planificadas con brillantez, voces en off y hasta rupturas de la cuarta pared. Scorsese no se permite concesiones y opta por un tono visceral, por lo que predominan el lenguaje soez y las escenas de sexo explícito que contribuyen a contrastar el tono cómico con la aguda crítica al "éxito" y los excesos de los que disfrutan estos personajes, quienes, por desgracia, me temo que no distan demasiado de los estafadores reales. Puede que estos rasgos asusten a algunos espectadores y les desanimen a la hora de disfrutar de esta gran película, sin embargo, quiero resaltar que no estamos ante una película superficial, sino que cuenta con un trasfondo rico y descreído que no cuesta demasiado ver reflejado en nuestra triste realidad. En este aspecto, me fascinó el contraste entre los personajes de Belfort y de su antagonista, el agente del FBI que le persigue, así como la escena de la conversación que mantienen en el yate del primero. Al final de la película podemos comprobar cómo nuestra sociedad, en la que el éxito económico prima sobre todo lo demás, ensalza a Belfort como a un héroe y acude a sus charlas para aprender sus trucos sin importar las personas a las que robó; mientras que el agente de la ley que consiguió atraparte, lejos de ser recibido como Eliot Ness cuando capturó a Al Capone, se ve condenado al anonimato y debe volver a casa en un mundano vagón de metro.


Semejante proeza cinematográfica no podría haberse logrado sin un equipo entregado, y es aquí cuando llega el momento de alabar al reparto. A lo largo de las tres horas que dura esta corrosiva epopeya americana, veremos desfilar por la pantalla a un grupo de personajes extravagantes unidos por la ambición, interpretados por actores que van desde el veterano director Rob Reiner (Cuenta conmigo) a Jean Dujdardin (The Artist), quien parece que por fin encuentra su lugar en Hollywood. En este apartado destaca también el trabajo del siempre adecuado Kyle Chandler (Super 8), de Jon Bernthal (The Walking Dead), del también director Jon Favreau (Iron Man) y la breve pero antológica aparición de Matthew McConaughey, quien está inmenso. Llegamos al trío protagonista, donde Jonah Hill sorprende como la trasnochada mano derecha de Belfort, demostrando que su papel en Moneyball no fue un golpe de suerte y que de verdad tiene talento para la comedia y el drama. Por otra parte, uno de los descubrimientos de la película es la joven Margot Robbie, quien se da a conocer al gran público con un papel femenino fuerte y arriesgado. Por último, sería impensable hablar de El lobo del Wall Street sin dedicarle unas alabanzas a Leonardo DiCaprio, ya nadie puede dudar que estemos ante uno de los mejores actores de su generación. Desde que al trabajar con Martin Scorsese y Steven Spielberg hace una década diera un nuevo rumbo a su carrera, este señor no ha cesado de deslumbrarnos y de aportar intensidad y credibilidad a los personajes que interpreta, ya sean policías infiltrados, mercenarios, agentes secretos, padres de familia, ladrones de sueños o terratenientes sureños. En El lodo de Wall Street se come la pantalla, DiCaprio se transforma en Belfort y apenas abandona a los espectadores en su particular ascenso a las cimas del éxito, le veremos reír, drogarse, mentir, estafar y también sufrir. En definitiva, estamos ante un inmenso actor, y su amistad y colaboración con Scorsese cada vez saca lo mejor de su talento interpretativo.


La demoledora El lobo de Wall Street supone una crítica rabiosa, enfurecida y contundente al mundo de los corredores de bolsa, sus excentricidades, crímenes y ambición sin límites. Nada que reprocharle a esta nueva obra magna del maestro Scorsese, tan sólo que se me terminó asemejando bastante a la también magistral Casino, tanto en forma como en contenido; pero, al fin y al cabo, ¿qué son los brokers sino mafiosos y especuladores codiciosos? No se la pierdan, no les dejará indiferentes.


domingo, 8 de diciembre de 2013

Actores en ascenso, derroche de talento

Mientras el mundo del cine continúa configurándose para inundar la taquilla de 2015 y en adelante de nuevas, y en muchos casos innecesarias, entregas de sagas de adaptaciones de cómics, novelas juveniles o videojuegos, hoy traemos un post especial para entrar de lleno en los estrenos que suenan con más posibilidades de alzarse con algún que otro galardón en la venidera temporada de premios. Así, en ese artículo comentaremos brevemente los logros de un pequeño grupo de actores cuyo trabajo admiro cada vez más, y cuya presencia en una película suele ser motivo suficiente para ir al cine a sorprenderme con la intensidad de sus nuevos papeles. Empecemos con la tanda de actores que continúan el legado de intérpretes brillantes que consiguieron cautivar a generaciones de espectadores, dignos herederos de Cary Grant, Gregory Peck o Paul Newman:

·Michael Fassbender: En los últimos dos años, el ascenso del actor irlandés de origen alemán ha sido imparable. Comenzó como secundario en la brillante miniserie Hermanos de sangre, y poco más se supo de él hasta que Tarantino le ofreció un breve papel en Malditos Bastardos. Su año de esplendor fue 2011, cuando mostró su versatilidad en papeles que incluían al señor Rochester de Jane Eyre, a un joven y vengativo Magneto en X-Men: First Class, o al protagonista de la demoledora Shame. Este joven actor, que guarda cierto parecido con Charlton Heston, fue lo más destacable de la irregular Prometheus, y en 2013 ha vuelto con su impresionante trabajo en 12 años de esclavitud, por el cual merece una nominación al Oscar como mínimo. Próximamente le veremos en proyectos tan dispares como X-Men: Días del futuro pasado, una nueva versión de MacBeth, o en la adaptación del videojuego Assassin's Creed.


·Tom Hiddleston: Este joven actor británico fue descubierto por Kenneth Branagh, junto a quien empezó a trabajar en la serie Wallander. Bajo sus órdenes, Hiddleston se alzó como una de las sorpresas de Thor al dar vida a Loki, el dios de las mentiras y el engaño, con un papel contenido y serio en el que muchos habrían caído en la sobreactuación. Repitió el papel como villano de Los Vengadores, en la reciente Thor 2 y, mientras sus legiones de seguidores crecen, directores de la talla de Steven Spielberg, Woody Allen o Jim Jarmusch se han apresurado a trabajar con él en War Horse, Medianoche en París, y en la todavía pendiente de estreno Only Lovers Left Alive, respectivamente. Además, es todo un personaje gracias a sus imitaciones y su participación en vídeos virales.


·Benedict Cumberbatch: Su caso es parecido al de Hiddleston, pues después de varios papeles secundarios en cine y televisión, fue su interpretación en Sherlock la que puso la atención del público en él. Gracias al comienzo de esta magistral serie, en la que Cumberbatch bordaba la personalidad del detective por excelencia, empezaron a lloverle papeles en películas como War Horse o El topo. Este 2013 nos ha sorprendido con su gran aporte a la saga de Star Trek, con su participación en 12 años de esclavitud, y pronto le veremos en la secuela de El Hobbit, poniendo voz al dragón Smaug; y en el esperado regreso de Sherlock.


·Ryan Gosling: Quien empezara como uno de los niños actores apadrinados por Disney junto a Justin Timberlake y Christina Aguilera para después convertirse en El joven Hércules, pronto se labraría un nombre dentro del circuito independiente. Tras protagonizar películas tan recomendables como Half Nelson o Lars y una chica de verdad, en 2011 Gosling brilló con luz propia gracias a sus papeles en películas tan diferentes como Los idus de marzo, Crazy Stupid Love, o la magnífica Drive. Todo un ejemplo de contención y naturalidad, en 2013 ha tenido algún traspiés con Gangster Squad y la irregular Only God Forgives, para después ofrecer un pequeño gran papel en The Place beyond the Pines. Ahora mismo se está tomando un descanso mientras prepara su debut en la dirección.


·Bradley Cooper: Todo un ejemplo del sueño americano, y del hollywoodiense en particular. Cooper llevaba años luchando por ganarse la vida como actor, con papeles secundarios en series como Alias y en comedias como Di que sí, pero no fue hasta el estreno de Resacón en Las Vegas, la comedia sorpresa de 2009, cuando despuntó como el guaperas del grupo. Después se le pudo ver en El equipo A, y Cooper demostró ser un actor con posibilidades para el drama en el thriller Sin límites. Mientras cerraba la trilogía de Resacón, se consagró gracias a sus papeles en El lado bueno de las cosas y en The Place beyond the Pines, tras los que le espera cantidad de trabajo: American Hustle, Serena, y dar voz a Mapache Cohete en Los guardianes de la galaxia.


·Christian Bale: El actor galés lleva mucho tiempo delante de las cámaras, pues Steven Spielberg le eligió para protagonizar El imperio del Sol. Desde entonces, Bale siguió creciendo como actor gracias a papeles secundarios y destellos de genialidad en títulos como American Psycho o El maquinista. Desde que diera vida a un más que convincente Bruce Wayne en Batman Begins, Bale ha sabido combinar a la perfección el cine comercial con la calidad interpretativa. Sus continuas transformaciones y la versatilidad de sus trabajos en películas como Rescate al amanecer, El truco final, El tren de las 3:10 o The Fighter le posicionan como un digno heredero de Robert De Niro. Además, ahora está a punto de estrenar las interesantes Out of the Furnace y American Hustle.


·Jeremy Renner: Un caso similar al de Cooper, pues Renner trabajó durante años como actor secundario en películas tan dispares como SWAT: Los hombres de Harrelson o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. No fue hasta el estreno de The Hurt Locker: En tierra hostil, cuando se lució con un papel descarnado. Después, le llegaría la oportunidad de mostrar su furia y contundencia en The Town, y desde entonces ha pasado por distintas franquicias como Misión imposible, Los Vengadores o la saga Bourne. No obstante, promete dar que hablar gracias a su trabajo en las venideras American Hustle y The Immigrant.


·Leonardo DiCaprio: De niño prodigio pasó a convertirse en ídolo adolescente gracias a sus papeles en Romeo + Julieta o en Titanic. Por suerte, con la llegada del nuevo milenio, grandes directores como Steven Spielberg y Martin Scorsese se fijaron en él y decidieron convertirlo en un actor que sufre con cada papel y nos recuerda a la entrega de los clásicos. Desde entonces no ha parado, entregando interpretaciones sobresalientes en películas como Infiltrados, Diamante de sangre, Revolutionary Road, Shutter Island, Origen, J. Edgar o la reciente Django desencadenado. Este 2013 le hemos visto dar vida a un convincente Jay Gatsby, y pronto estrenará su nueva colaboración con Scorsese en The Wolf of Wall Street.


·Matt Damon: Otro que no para. En los 90 trabajó a las órdenes de Coppola y de Spielberg, y ganó un Oscar por escribir el guión de El indomable Will Hunting junto a su amigo Ben Affleck. Después de convertirse en un nuevo héroe de acción gracias a la gran saga de Jason Bourne, Damon aporta entrega y calidad en cada película en la que participa, ya sea Infiltrados, Invictus, Valor de ley, Contagio o la reciente Elysium. En breve podremos verlo junto a su amigo George Clooney en The Monuments Men y en un pequeño papel en Interstellar.


·Bryan Cranston: Conocido por ser el televisivo padre de Malcolm, Cranston alcanzó la gloria al dejarnos a todos con la boca abierta gracias a su papel de Walter White en Breaking Bad, ofreciendo una de las mejores interpretaciones de la historia de la ficción televisiva. La popularidad de la serie y la calidad de su papel, que rivaliza con la de Anthony Hopkins en El silencio de los corderos, brindaron a Cranston la oportunidad de lucirse en la gran pantalla, donde ha demostrado su maestría con pequeños pero nada desdeñables papeles en Drive y Argo. Mientras se presta a aparecer en todo tipo de parodias, en 2014 le veremos en la nueva versión de Godzilla.


·Brad Pitt: A punto de cumplir los 50, el rumbo que ha tomado su carrera en los últimos años ha sido sorprendente. En los 90 ya nos cautivó con papeles como los de Seven o Doce monos, pero desde que tocara fondo con la bochornosa Sr. y Sra. Smith, Pitt se ha reinventado como actor y productor, capaz de ofrecer papeles de gran intensidad dramática como los de Babel, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o Moneyball, y de combinarlos con otros más divertidos (Malditos bastardos, Quemar después de leer) e incluso con superproducciones con personalidad, como Guerra Mundial Z. En breve disfrutaremos de su breve participación en 12 años de esclavitud, de la que también es productor.


·Matthew McConaughey: Dejamos para el final el caso que me parece más espectacular. El texano McConaughey despuntó a finales de los 90, cuando trabajó con directores como Steven Spielberg (Amistad) o Robert Zemeckis (Contact). Desde entonces su carrera cayó en picado, protagonizando ridículas comedias románticas y aventuras insulsas por las que nadie le daba ningún crédito, hasta que, en 2011, protagonizó El inocente, un solvente thriller criminal. Su papel serio y contenido no tardó en llamar la atención de varios directores, como Steven Soderbergh, que le ofreció un pequeño papel en Magic Mike. La carrera de McConaughey ha experimentado un ascenso meteórico que nos ha descubierto a un actor capaz de ofrecer papeles de gran carga dramática y de aguantar el peso de una película sobre sus hombros. Este 2013 nos ha deslumbrado con la genial Mud, la desgarradora Dallas Buyers Club, y todavía le falta por estrenar The Wolf of Wall Street, a las órdenes de Scorsese. Por si esto no fuera poco, en 2014 protagonizará True Detective, la nueva serie de la HBO, y también Interstellar, el proyecto que Christopher Nolan rueda actualmente.


A la espera de poder disfrutar de sus nuevas películas, concluimos aquí el repaso. Y para vosotros, ¿cuáles son los actores del momento? ¿Y actrices?

miércoles, 29 de mayo de 2013

El gran Gatsby, según Baz Luhrmann



El joven Nick Carraway llega desde el Medio Oeste a la bulliciosa Nueva York de los felices años veinte. Allí se encuentra con su prima, Daisy Buchanan, y conoce a su misterioso vecino, Jay Gatsby, famoso por las multitudinarias fiestas que celebra en su mansión de Long Island y por las historias que se cuentan sobre su pasado. Inesperadamente, la fascinación que Nick siente por Gatsby dará paso a una profunda amistad, mientras que el enigmático personaje revela su amor por Daisy y su deseo por retomar su relación justo donde se vio interrumpida en el pasado.


El gran Gatsby, una de las mejores novelas estadounidenses del siglo XX y una de mis favoritas, regresa a la gran pantalla, y en esta ocasión el encargado de adaptar la obra de Francis Scott Fitzgerald ha sido Baz Luhrmann, director de títulos como Moulin Rouge o Australia. Las expectativas relacionados con esta película eran bastante elevadas, además del miedo a que la recargada puesta en escena de este director estropease una historia de semejantes proporciones. Finalmente, el resultado ha sido bastante satisfactorio, si bien varios elementos de la película no me terminaron de convencer.


En líneas generales nos encontramos ante una buena adaptación que funciona bien como película, la historia de Gatsby, su fe en el sueño americano y su lucha por conseguir el amor de Daisy fluyen durante poco más de dos horas de metraje que se hacen muy entretenidas. La fascinación que despierta el protagonista está presente en esta película, hay pasajes que reproducen las palabras de la novela con exactitud y el giro que se le da a la profesión de Nick Carraway para justificar su papel como narrador es bastante interesante, si bien me dio la sensación de que faltan dos escenas de la novela fundamentales en el desarrollo de la trama, como son el momento en que aparece la hija del matrimonio Buchanan (en la película sólo se la ve fugazmente) y el funeral del final, aquí omitido.


El trabajo de Luhmann como director me ha parecido bastante correcto, pues consigue respetar la intensidad de los personajes y la historia, si bien su recargada puesta en escena no ha terminado de convencerme. Los efectos especiales empleados en la recreación de la Nueva York de los años 20 resultan un tanto exagerados, demasiado coloridos, y sumados a la planificación de Luhrmann de ciertas escenas, especialmente las dedicadas a las fiestas o a los coches, dan a la película un tono surrealista que casi la acerca más a la reciente Oz: un mundo de fantasía, que a la persecución de la luz verde que obsesiona a Gatsby. A esto hay que sumarle una banda sonora repleta de canciones actuales que, junto al montaje, choca bastante con el tono de la historia y crea un ambiente enrarecido. Se salvan algunas canciones, como la de Lana Del Rey, pero el tema de Jay-Z ya es otra historia. Sinceramente, una recreación de los años 20 en la línea de lo visto en la serie Boardwalk Empire hubiera favorecido mucho más a la película, pero estamos hablando de Baz Luhrmann como director.


Una de las mayores sorpresas de esta nueva versión de El gran Gatsby es su reparto, capaz de reflejar la personalidad de sus protagonistas, convirtiéndose en los verdaderos motores de la historia. Destacan desde la semi-debutante Elizabeth Debicki como Jordan Baker a un recuperado Tobey Maguire, que hacía tiempo que no se dejaba ver por la gran pantalla. Los roles protagonistas caen en manos de Carey Mulligan (Drive), actriz en ascenso que compone a una Daisy algo más ingenua que la de la novela, mientras que Leonardo DiCaprio se confirma como la elección adecuada para el enigmático e idealista Jay Gatsby. Este actor demuestra de nuevo su implicación en los papeles que interpreta y su capacidad de ofrecer actuaciones intensas, de gran calidad, ya sea poniéndose en la piel del protagonista de Origen, de J. Edgar Hoover o de uno de los iconos de la literatura estadounidense como es Gatsby. Aparte de una nueva prueba del talento de DiCaprio, en el filme nos encontramos con Jason Clarke (Zero Dark Thirty) e Isla Fisher (Rango), que piden más tiempo en pantalla como el matrimonio Wilson, y con una brillante interpretación por parte de Joel Edgerton (también visto en Zero Dark Thirty), capaz de transmitir la fuerza que el personaje de Tom Buchanan requería.


Aparte de sus delirios visuales, la nueva película de Baz Luhrmann consigue captar la esencia de El gran Gatsby y deja que sean sus personajes, interpretados por un reparto entregado de jóvenes actores, quienes nos guíen en esta inmortal tragedia del sueño americano.
Ficha de la película.

sábado, 23 de febrero de 2013

Django desencadenado: Érase una vez en el Oeste


En 1858, el Dr. King Schultz, un cazarrecompensas alemán, libera a un esclavo negro conocido como Django para que le ayude a recorrer el Oeste de Estados Unidos, al borde de la Guerra Civil, en busca de forajidos que llevar ante la ley. En agradecimiento, Schultz acompañará a Django a rescatar a su amada Broomhilda de la plantación de Mississippi donde el despiadado terrateniente Calvin Candie la tiene como esclava.

Cada nuevo trabajo del director y guionista Quentin Tarantino se recibe con gran expectación, pues cuenta con casi tantos detractores como admiradores. Su cine, plagado de referencias cinéfilas, muestra una gran influencia de las convenciones formales del spaghetti western, subgénero popularizado por Sergio Leone (El bueno, el feo y el malo) al que Tarantino ha homenajeado en películas como Kill Bill o Malditos Bastardos, por lo que su nuevo trabajo, un western por derecho propio, tenía especial importancia dentro de la carrera de este peculiar director. Si bien me ha convencido más que sus películas más recientes, Death Proof y Malditos Bastardos, Django me ha parecido un filme muy divertido pero también bastante repetitivo dentro del universo de Tarantino que desde luego no llega a altura de sus dos obras maestras, Reservoir Dogs y Pulp Fiction


La trama de Django usa el contexto de la esclavitud en el sur de Estados Unidos como un mero marco en el que ambientar la película, pues, como ya sucedía con la Segunda Guerra Mundial en su anterior trabajo, el rigor histórico brilla por su ausencia y el espíritu crítico se queda en una burla sarcástica que cuenta con momentos bastante divertidos. Durante las casi tres horas de película, acompañaremos a la pareja protagonista mientras "cazan" forajidos en el Oeste y, posteriormente, veremos cómo se ven superados por Calvin Candie en el segundo tramo, desarrollado en la plantación sureña donde la esposa de Django es una esclava. Las convenciones del western pronto se diluyen, sobre todo en la segunda mitad, y nos encontramos ante la ya clásica historia de venganza tarantiniana, con prolongados diálogos entre los personajes que suelen acabar en una rápida explosión de violencia, lo cual termina restando profundidad a la historia.


Eso sí, a pesar de su duración, Django desencadenado consigue entretener en todo momento, funciona mejor que la historia fragmentada de Malditos Bastardos, y entre sus virtudes puede presumir de la fuerza visual de algunas de sus secuencias, de una buena fotografía y de la siempre curiosa selección musical del amigo Quentin, que incluye canciones muy apropiadas para la ocasión como I Got a Name Trinity (no tanto las canciones de rap, que no pegan demasiado con las imágenes que acompañan) y homenajes a Ennio Morricone y los temas que compuso para Dos mulas y una mujer, el clásico de Don Siegel protagonizado por Clint Eastwood y Shirley MacLaine. Sin embargo, varios elementos, posiblemente en busca de lo cool y lo retro, rompen con la atmósfera de western polvoriento y repercuten en el acabado final, de una ambientación un tanto descompensada.


Al frente del reparto tenemos a Jamie Foxx, correcto sin más dando vida al personaje del título. Los que roban escenas son los secundarios, entre los que se encuentra Christoph Waltz con un personaje similar al que interpretó en Malditos Bastardos, dando vida a un cazarrecompensas parlanchín y carismático. Una de las mejores sorpresas del filme viene con los personajes que interpretan Leonardo DiCaprio y Samuel L. Jackson (toda una alegría verle trabajar de nuevo con Tarantino) como Calvin Candie y su criado, pues ambos han hecho un gran trabajo a la hora de construir a dos personajes crueles que llenan la pantalla en cada aparición. Kerry Washinton no aporta nada como Broomhilda, una simple damisela en apuros, pero para compensar destacan también los cameos de Franco Nero (el Django original), Don Johnson, Jonah Hill y de habituales de Tarantino como Zoe Bell, Tom Savini, Michael Parks o el propio Quentin, todos ellos muy divertidos.


Aunque prefiero la recuperación del western más clásico que proponen películas recientes como Valor de ley o El tren de las 3:10, Django desencadenado consigue entretener en todo momento, cuenta con grandes secundarios y destila el sello personal de un cineasta tan peculiar como Quentin Tarantino.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Draper es Gatsby (Mad Men y Scott Fitzgerald), de Jesus (of Suburbia)


Como invitado por la celebración del quinto aniversario del blog, hoy contamos con la presencia de Jesus (of Suburbia), autor del blog Yo no maté al cine, en el que nos ofrece incisivas críticas de películas y series de actualidad además de retrospectivas acerca de ciertos autores cuando una nueva película suya llega a las carteleras. En el artículo de hoy, Jesús nos explica la curiosa relación que existe entre El gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald, una de mis novelas preferidas que pronto contará con una nueva versión cinematográfica, y Mad Men, una de las series de culto actuales.¡Disfrutadlo!

A Don Draper le vemos temporada tras temporada, y en principio hasta dentro de dos años. A Jay Gatsby lo veremos este verano reencarnado en Leonardo Di Caprio en una nueva versión de El Gran Gatsby (siempre Robert Redford para nosotros). ¿Es momento de la comparación? ¿Es una buena comparación?

Los dos son ambiciosos, poderosos, influyentes. De esos tipos a los que admiras y desprecias a la vez. Los admiras porque quieres ser como ellos, pero los desprecias porque no lo consigues. 



Los dos esconden secretos tras una guerra: La I Guerra Mundial supuso una nueva y misteriosa fortuna para Gatsby. La II Guerra Mundial supuso una nueva oportunidad/identidad para Draper.

Y el amor. Gatsby ha logrado todo lo que tiene sólo por un único objetivo: Daisy, casada con Tom Buchanan. Ahora sí, después de todo lo que ha luchado y todo lo que ha tenido que hacer, Daisy debe ser suya. 


Don no cree en el amor (“es algo que inventamos gente como yo para vender medias”) pero quiere a las mujeres, o las utiliza, o las detesta. Es una extraña relación, porque tiene la esposa perfecta (Betty, interpretada por January Jones, una Daisy perfecta) pero necesita a las demás.

Una curiosidad nada casual. Las menciones en Mad Men sobre Scott Fitzgerald son constantes. En unos de los capítulos Betty lee a Fitzgerald. En concreto Babylon Revisited and Other Stories.


Toda esa obsession y todo su secreto llevaron a Gatsby hasta el límite. ¿Ocurrirá lo mismo con Draper?

miércoles, 3 de octubre de 2012

El lobo llega a Wall Street

Después de filmar tres grandes películas de estilos totalmente distintos como son Infiltrados, Shutter Island y Hugo, documentales sobre los Rolling Stones y George Harrison y de involucrarse en la exitosa serie Boardwalk Empire, el cineasta Martin Scorsese por fin vuelve a Nueva York, ciudad a la que ha retratado de forma sublime a lo largo de su filmografía.


En esta ocasión, Scorsese regresa con The Wolf of Wall Street, basada en la historia real de Jordan Belfort, un joven broker de la bolsa neoyorkina que a principios de los 90 se vio envuelto en una serie de complejas estafas y de fraudes fiscales que incluso llamaron la atención de la propia mafia. La temática del filme está relacionada de forma paralela con los sucesos de máxima actualidad mientras que el guión, que se basa en las memorias del propio protagonista, corre a cargo de Terence Winter, productor y guionista de Los Soprano y Boardwalk Empire.

Además, The Wolf of Wall Street no sólo supone el reencuentro de Scorsese con Nueva York, sino también con su actual actor predilecto, Leonardo DiCaprio, cuyas dotes dramáticas ha sabido exprimir al máximo y que interpreta al protagonista. Le acompaña un reparto de lo más variado en el que figuran algunos actores en alza como Jonah Hill (Moneyball), Kyle Chandler (Super 8) y el recuperado Matthew McConnaughey, el ganador del Oscar Jean Dujardin (The Artist), el director y cómico Jon Favreau (Iron Man) y sorprende el regreso a la interpretación de Rob Reiner (director de La princesa prometida) y del legendario Gene Hackman.


Estaremos atentos a las novedades de una propuesta que no podría ser más interesante. 

*Otra película que también está dando bastante de qué hablar estos días es El llanero solitario, la nueva franquicia de Disney basada en el popular serial radiofónico. Para más información y ver el primer póster, click aquí.

sábado, 14 de abril de 2012

Hugo: La invención de Martin


Desde la trágica desaparición de su padre, Hugo Cabret vive escondido en la estación de París, encargándose de dar cuerda a los relojes mientras observa con atención a los distintos pasajeros y tenderos a la vez que busca las piezas que le faltan para arreglar el legado de su padre: un misterioso autómata con un mensaje que no consigue descifrar. Cuando conoce a la joven Isabelle, Hugo conseguirá nuevas pistas que le guiarán en la mayor aventura en la que jamás se haya embarcado: conocerse a sí mismo.

La nueva película de Martin Scorsese ha sido toda una sorpresa por distintas razones: no sólo no aparece Leonardo DiCaprio de protagonista, sino que el famoso director abandona la exploración de los ambientes más violentos de la sociedad y opta por un cambio de registro, adentrándose en los dominios del cine infantil/juvenil al adaptar la novela La invención de Hugo, de Brian Selznick. Nada de lo que asustarse, puesto que a lo largo de su mítica carrera Martin Scorsese ha demostrado ser un director todoterreno, capaz de moverse con maestría en el drama criminal (Casino), el thriller psicológico (Shutter Island), los remakes (El Cabo del Miedo, Infiltrados) y el drama de época (La Edad de la Inocencia).


En Hugo, Scorsese se adentra en las convenciones del cine infantil de aventuras, propias de Harry Potter y Alicia en el País de las Maravillas, y despliega todo su poderío visual con su estilo de dirección dinámico (impresionantes movimientos de cámara que demuestran una planificación brillante de las escenas) y una ambientación sencillamente asombrosa, con todo lujo de detalles en la recreación de los escenarios del París de 1930. Eso sí, todo ello bien asentado sobre el guión de John Logan (Gladiator, Rango), que combina a la perfección las aventuras y los misterios en los que se ven envueltos los protagonistas con uno de los puntos fuertes de la película: el sentido homenaje que rinde al mundo del cine.

Scorsese no se limita a narrarnos la historia de Hugo, sino que construye toda una oda a la capacidad del cine para hacernos soñar, viajar a mundos extraordinarios y conocer a personajes con los que podemos sentirnos identificados. En el caso de Hugo, esto se consigue gracias a continuos guiños y alusiones a figuras del cine clásico como Charles Chaplin, Harold Lloyd, Buster Keaton y especialmente a Georges Méliès, pionero del trucaje de imágenes que juega un papel fundamental en la trama y da voz a reflexiones del propio Martin.


Hugo tiene todos los ingredientes de una gran superproducción, entre ellos una sobrecogedora banda sonora compuesta por Howard Shore (El Señor de los Anillos) que acompaña a las imágenes en todo momento y hace un uso muy curioso del acordeón para darle un toque "parisino" a la música. Además, el reparto combina los talentos de actores legendarios como Ben Kingsley o Christopher Lee con la joven pareja formada por Asa Butterfield (El niño con el pijama de rayas) y Chloë Grace Moretz (la niña prodigio de Kick-Ass), y cuenta con las apariciones de Sacha Baron Cohen (Borat), Emily Mortimer (Shutter Island), Ray Winstone (Infiltrados), Michael Stuhlbarg (Boardwalk Empire) y Jude Law. Como curiosidad, Johnny Depp también también participó en la película, aunque sólo como productor.


Martin Scorsese demuestra de nuevo su maestría en Hugo, película inscrita en el cine infantil y familiar capaz de emocionar a los espectadores con las aventuras de sus protagonistas y el sentido homenaje que rinde al mundo del cine.

*Lejos de tomarse un descanso, Martin Scorsese ya trabaja en sus dos próximas películas: Silence, su reencuentro con el actor Daniel Day-Lewis en una historia acerca de unos misioneros en tierras hostiles; y recientemente los estudios aprobaron su próximo proyecto, The Wolf of Wall Street, que supondrá su esperada nueva colaboración con Leonardo DiCaprio.

miércoles, 8 de febrero de 2012

J. Edgar: La creación del FBI


En la década de 1920, un ambicioso joven llamado John Edgar Hoover sacude las bases del sistema judicial de Estados Unidos gracias a las nuevas técnicas que aplica a la investigación criminalista. Sus esfuerzos conducirán a la fundación del FBI, que en las próximas décadas se enfrentará a las sucesivas olas de crimen que recorrerán el país mientras que Hoover incrementará su poder hasta el punto de que su figura intimidará a varios presidentes.

Nueva película de Clint Eastwood como director, productor y compositor, dedicada en esta ocasión a la vida de J. Edgar Hoover, una de las figuras claves de la historia de EEUU en el siglo XX famoso tanto por su papel como fundador del FBI como por las polémicas y leyendas que envuelven su persona. Basándose en el guión escrito por Dustin Lance Black (ganador del Oscar por su trabajo en la recomendable Milk), Eastwood opta por un enfoque bastante imparcial de Hoover puesto que la película no se decanta por ensalzarlo como héroe ni por condenarlo por sus aspectos más controvertidos. En su lugar, ofrece a los espectadores un retrato completo del personaje que combina su juventud y lucha contra el crimen organizado al frente de un primerizo FBI con sus últimos años y su reacción frente a la actualidad política de 1960 en adelante.


Con sus cerca de dos horas y veinte minutos de duración, la película puede resultar un poco densa, especialmente para el público que no esté demasiado familiarizado con la historia de EEUU del pasado siglo, ya que J. Edgar nos presenta las reacciones de un personaje particular a diferentes sucesos que comprenden desde la detención del atracador de bancos John Dillinger hasta los asesinatos de JFK y Martin Luther King. Sin embargo, queda demostrada la maestría de Eastwood como director a la hora de permitir que la trama y los diálogos de la película fluyan con ritmo, con saltos entre el presente y el pasado, y secuencias dinámicas (merecen especial atención las dedicadas a mostrar los métodos del FBI en sus investigaciones durante la década de 1930); todo ello para ofrecer a los espectadores un acercamiento completo a la figura de Hoover y sus complicadas relaciones con Helen Gandy, su secretaria, y con Clyde Tolson, su mano derecha.


Además, hay que destacar la ambientación y la recreación histórica, que permiten a la película desplazarnos hasta las épocas que retrata como ya sucedía con El Intercambio, y por supuesto la fotografía de Tom Stern, colaborador habitual de Eastwood.  El reparto resulta bastante convincente, y entre sus miembros destacan las correctas actuaciones de Dermot Mulroney (Zodiac), Judi Dench (M en la saga Bond), Naomi Watts (King Kong) y Armie Hammer, uno de los descubrimientos de La Red Social. El papel principal cae en las manos de Leonardo DiCaprio, quien brinda una interpretación magistral al meterse en la piel de J. Edgar a lo largo de distintas etapas de su vida, cambiando su aspecto físico para reflejar los pliegues y contradicciones que componen la compleja personalidad de una figura tan controvertida como la que da título a la película (una lástima que los miembros de la Academia no lo tuvieran en cuenta).


A pesar de lo densa que pueda resultar por el contexto en que se enmarca, J. Edgar consigue acercar a los espectadores a una figura de tanta relevancia como es la del creador del FBI, además de que cuenta con una cuidada ambientación y el talento combinado de un intérprete que mejora con cada nuevo trabajo (DiCaprio) y  de un director que hace tiempo demostró su habilidad para narrar cualquier tipo de historia resaltando el lado humano de los personajes.


*Para terminar, después de J. Edgar se rumoreaba que Eastwood tenía intención de dirigir una nueva versión de Ha nacido una estrella con Beyoncé de protagonista. Tras el poco interés que ha mostrado la cantante, los planes de Eastwood apuntan en otra dirección: según lo previsto, podría volver a la interpretación en Trouble with the Curve, el debut tras la cáma de su ayudante de dirección, Robert Lorenz. Estaremos atentos a más novedades.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Nominaciones a los Globos de Oro

Esta semana está siendo bastante intensa para el mundo del cine. Para empezar, cada día surgen novedades relacionadas con futuros estrenos, películas que generan gran expectación y que desde hoy mismo aspiran a convertirse en lo éxitos de taquilla de 2012, como sucede en los casos del musical Rock of Ages, la segunda parte de The Expendables, que reunirá a todavía más leyendas del cine de acción; el regreso de los carismáticos Hombres de Negro; The Dictator, la nueva sátira de Sacha Baron Cohen; Los Vengadores, la gran apuesta de Marvel; y con las inquietantes pinceladas de lo que podrá ser Prometheus, la nueva película de ciencia ficción de Ridley Scott que promete estar conectada en cierto modo con el universo de Alien. Por si esto no fuera suficiente, también tenemos los primeros avances de los proyectos que están rodando en estos momentos los directores Baz Luhrmann (El Gran Gatsby, con Leonardo DiCaprio, Carey Mulligan y Tobey Maguire) y Steven Spielberg (Lincoln, con Daniel Day-Lewis de protagonista).

El rostro misterioso de Prometheus.
Volviendo al presente, arranca la temporada de premios con las nominaciones a los Globos de Oro. Se cumplen la mayoría de las predicciones y encontramos un reparto bastante variado de nominaciones, con la presencia de las que muchos consideran las películas del año (bastantes de las cuales todavía no se han estrenado por aquí): Moneyball, The Help, The Descendants, The Ides of March, Medianoche en París... Sorprende la ausencia de We Bought a Zoo y destacan las nominaciones que han conseguido la francesa The Artist; Hugo, el nuevo trabajo de Martin Scorsese; y las dobles nominaciones del actor Ryan Gosling por Crazy Stupid Love y The Ides of March, y del director Steven Spielberg por Tintín y War Horse.

Spielberg y Day-Lewis en pleno rodaje.
En cuanto a la televisión, muchas de las revelaciones de 2011 se cuentan entre las filas de los nominados, como sucede con las series Boardwalk Empire, Juego de Tronos (Peter Dinklage se merece el reconocimiento por su papel de Tyrion Lannister), Homeland y la cada vez más sólida Modern Family. Habrá que esperar hasta el 15 de Enero para conocer a los ganadores, mientras tanto, el listado completo de los nominados está disponible en este enlace.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Comienza el rodaje

Después de adentrarse en terrenos insólitos con Hereafter, Clint Eastwood ya prepara nueva película: J. Edgar, basada en la vida del primer y polémico director del F.B.I., para la cual cuenta con un guión firmado por Dustin Lance Black (ganador del Oscar por su trabajo en la estupenda Milk) y un reparto encabezado por Judi Dench, Naomi Watts y Leonardo DiCaprio en el papel protagonista. Recién comenzado el rodaje, la producción de la película se ha complicado un poco más de lo previsto y retrasa su estreno hasta 2012. De momento podemos contentarnos con las primeras imágenes y plantearnos qué será capaz de hacer DiCaprio bajo las órdenes de Eastwood, excelente director de actores.

 
 
Quien también vuelve a un terreno conocido es Peter Jackson. Después de una serie de complicaciones dignas de los rodajes de Tiburón, El Padrino o Star Wars entre las que se incluyen la marcha del director inicial (Guillermo Del Toro), un casting interminable, la crisis de la productora, una huelga de actores y hasta una enfermedad del director; Jackson por fin dio el primer golpe de claqueta la semana pasada y comenzó el rodaje de El Hobbit. Para semejante empresa se ha reencontrado con viejos amigos que colaboraron con él en la trilogía de El Señor de los Anillos como el compositor Howard Shore, sus guionistas habituales, los equipos de Weta Workshop y Weta Digital o actores como Ian McKellen, Cate Blanchett, Andy Serkins,  Hugo Weaving, Christopher Lee, Orlando Bloom y Elijah Wood, a quienes se unen Saoirse Ronan (con cuyo trabajo en The Lovely Bones Jackson quedó más que satisfecho) y el  siempre cumplidor Martin Freeman en el papel de Bilbo. La épica está servida.

Peter Jackson vuelve a casa