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jueves, 12 de marzo de 2015

Daredevil: Guía de lectura

Netflix, la plataforma de televisión online, no deja de sorprendernos a los espectadores con sus nuevas y rompedoras propuestas: primero llegaron House of Cards y Orange Is the New Black, que se ganaron el beneplácito del público y de la crítica, y después han ampliado su catálogo adentrándose en géneros como el terror (Hemlock Grove), la comedia (la secuela de Arrested Development) y la ficción histórica (Marco Polo). En 2015 llegan dos nuevas apuestas del cada vez más prestigioso canal, en concreto Bloodline, una saga familiar mezclada con elementos negrocriminales, y Daredevil, la adaptación del cómic de Marvel que supone una nueva fase en el ambicioso plan de hacer que todos los héroes posibles de la Casa de las Ideas converjan cine. Pero ¿quién es Daredevil?


Estamos ante un personaje secundario de Marvel, en comparación con Spider-man, el Capitán América o los X-Men, pero no por ello menos querido. Nació hace cincuenta años, cuando, debido al éxito abrumador de The Amazing Spider-man, Stan Lee recibió el encargo de crear otra serie dedicada a un acróbata solitario. Así nació Matt Murdock, el abogado ciego que combate el crimen en la Cocina del infierno de Nueva York gracias a sus sentidos superdesarrollados. Sus primeros cómics fueron un trasunto de las aventuras del lanzarredes, y bastante bochornosos, pero con la llegada del dibujante Gene Colan a la colección, Murdock vivió su primera gran etapa. Leídas cincuenta años después, las historias del dúo formado por Lee y Colan resultan bastante rocambolescas y absurdas; por ejemplo, Matt Murdock se inventó que tenía un hermano llamado Michael para que nadie sospechase que él mismo se vestía de vigilante en sus ratos libres, llegó a fingir su propia muerte y a intercambiar cuerpos con el Dr. Muerte sin que el villano se percatara de sus poderes. Eso sí, durante esta etapa se afianzó el universo del personaje, con secundarios como Foggy Nelson, Karen Page y una galería de villanos formada por el Búho, el Zancudo, el Superespecialista, Mr. Miedo, Gladiador y el Bufón, que años después siguen dando juego.


El personaje cayó en desgracia y, a principios de los 80, un joven Frank Miller llegó a la serie de Daredevil para hacer historia del cómic. Las tramas se volvieron adultas y se decantaron por la vertiente negrocriminal, mezclada con elementos ninja. El personaje de Elektra irrumpió con fuerza y Bullseye y Kingpin se alzaron como los archienemigos del protagonista. Miller revolucionó la serie y nos dejó multitud de historias para el recuerdo, por ejemplo los duelos contra Kirigi y los ninjas de la Mano, el episodio de las alcantarillas, las guerras de bandas, el órdago de Bullseye contra DD y el número en el que ambos juegan a la ruleta rusa. Este guionista y artista volvió poco después para cerrar su etapa con la mítica saga Born Again y revisitó al personaje en las novelas gráficas Elektra Lives Again y El hombre sin miedo. De los cómics que te marcan y te cambian la vida.


Frank Miller era irreemplazable en Daredevil, así que, conscientes de ello, los autores que recogieron el testigo optaron por seguir su propio camino y no imitar al creador de Sin City. La guionista Ann Nocenti escribió una etapa atípica a finales de los 80 en la que le pasaba de todo a Matt Murdock: volvía a vérselas con Kingpin y con su nueva asesina a sueldo, María Tifoidea, pero también se enfrentaba a los demonios que los X-Men despertaron en Inferno y recorría parte de Estados Unidos en episodios de marcada denuncia social. La propuesta funcionó, más todavía al contar con John Romita Jr., quien acababa de salir de la Patrulla X y, a los lápices de Daredevil, firmó uno de los mejores trabajos de su carrera.


Las siguientes etapas del personaje deambularon entre la imitación del tono de Miller y la búsqueda de historias desenfadadas. Con el nuevo milenio, se apostó por un golpe de efecto que sacudiera la vida del personaje y su colección se incluyó en la línea Marvel Knights. Allí desembarcó Brian Michael Bendis en una longeva estancia que se alejó del tono superheroico y llevó al vigilante a los ambientes sórdidos de los bajos fondos. La etapa resulta demasiado larga en conjunto y también puede que sea un poco exagerado todo lo que le sucedió a Murdock, pues tuvo tiempo de casarse, de que le quemaran vivo, descubrieran su identidad secreta y de que le dieran innumerables palizas (se convirtió en el Batman de Marvel, todo lo malo le pasaba a él). Aun así, hay que reconocer el buen gusto por el género negro de Bendis y la visión que ofreció de Kingpin y Bullseye, además de la parte gráfica a cargo de Alex Maleev.


Bemdis marcó el rumbo que seguir con los cómics de Daredevil, hasta que en 2011 Mark Waid heredó la serie. Este reputado guionista apostó por una vuelta a los orígenes superheroicos y coloridos del personaje, sin olvidarse por completo de su marcado componente negrocriminal. Tras un comienzo titubeante, historias como las dedicadas a la excursión a la nieve o al plan del Hombre Topo nos llegaron al alma a los lectores y nos demostraron que estábamos ante un cómic exigente y maduro, lo cual confirmó la incorporación de Chris Samnee a la colección en calidad de dibujante regular. Juntos, Waid y Samnee han conseguido mezclar ambas vertientes del personaje a la perfección, traer de vuelta a viejos enemigos, plasmar juicios interesantes y explorar la relación entre Murdock y su mejor amigo, Foggy Nelson. Estamos, pues, ante un clásico moderno del cómic, a la altura del Capitán América de Ed Brubaker o de los setenta primeros números de Los muertos vivientes. 


Este repaso nos lleva al presente y al inminente estreno de la serie de Netflix dedicada al personaje. Por lo visto en el tráiler y en los avances, no apostarán por el estilo de la etapa de Waid y Samnee, sino más bien por el toque de género negro que han explorado autores como Miller y Bendis. Tampoco podemos olvidarnos de que Matt Murdock y compañía ya contaron con su adaptación al cine, la irregular película de 2003 con Ben Affleck de protagonista y Colin Farrell haciendo de Bullseye. Sea como fuere, podemos estar tranquilos: Daredevil seguirá protagiendo la Cocina del infierno del submundo criminal.




miércoles, 18 de febrero de 2015

Como un fénix... Series

Vamos ahora con un repaso a algunas de las novedades más destacadas del mundo de la televisión. Las nuevas apuestas de las cadenas estadounidenses son cada vez más inabarcables y demuestran que hay sitio para todo tipo de programas, incluso los suphéroes que ya dominan el cine han encontrado su lugar con bodrios como Gotham y con entretenimientos del calibre de Arrow y Flash. Las apuestas convencionales de temporadas de 24 episodios conviven con otras más rompedoras de difusión en línea que se alzan con el reconocimiento del público y de la crítica: Transparent, de Amazon Studios, y Orange Is the New Black y House of Cards, de Netflix (este último canal nos guarda interesantes sorpresas para 2015 como Bloodline y Daredevil). Los formatos también cambian y empiezan a triunfar las series antologías, del estilo de True Detective, cuya segunda y misteriosa entrega se hará esperar hasta el verano. Veamos algunas de las propuestas más recomendables de la parrilla actual:


·Fargo: La premisa de una serie basada en la icónica película de los hermanos Coen no convencía a nadie, pero esta serie de diez episodios ha sido uno de los grandes triunfos de 2014. Ambientada en el universo del citado filme, nos narra una historia de ambición, crimen y humor negro en el gélido estado de Minnesotta. La trama nos mantiene en vilo en todo momento, nos deja con escenas para el recuerdo y con un reparto entregado en el que destacan Bob Odenkirk, Allison Tolman, Colin Hanks, Martin Freeman (nunca estuvo tan bien desde Sherlock) y un antológico Billy Bob Thorton.


·The Walking Dead: Más de lo mismo, pero en el buen sentido. Desde sus inicios, demostró que no tenía intención de llegar a los niveles de trascendencia ni de salvajismo del cómic, pero sus últimas tres temporadas la han convertido en una serie que no engaña a los espectadores y les ofrece ficción televisiva de calidad. No es Breaking Bad, la joya del canal AMC, pero consigue que las tribulaciones de Rick y los suyos nos interesen. Cada cierto tiempo muere algún personaje para impresionarnos y parece seguir el orden de acontecimientos del cómic. Su enorme éxito de audiencia ha animado a los productores a preparar otra serie ambientada en el mismo universo zombi.


·Brooklyn Nine Nine: Vamos con algo más ligero. La nueva comedia de culto, capaz de recoger el testigo de los mejores años de The Office y Parks & Recreation. Narra el día a día de una comisaría de policía, los casos a los que se enfrentan y los piques internos, que dan para gags recurrentes. De maestros de ceremonias tenemos al incombustible Andy Samberg y a Terry Crews en el papel de su vida.


·Agente Carter: A los superhéroes les llevó su tiempo encontrar un hueco en el cine, y parece que lo mismo pasa con las series. Agentes de SHIELD tuvo un comienzo lamentable, pero ahora nos llega este spin-off centrado en la compañera de batallas del Capitán América. Se trata de una historia de espionaje con numerosos guiños a los cómics (por allí aparecen Hydra, la Roxxon Oil y el mayordormo Jarvis) y una protagonista fuerte y versátil.


·Better Call Saul: Breaking Bad fue una serie perfecta y, tras un descanso, sus creadores regresan al Nuevo México de Walter White para contarnos el ascenso y la caída de uno de los secundarios más carismáticos, el abogado criminal Saul Goodman. Acaba de comenzar, pero la ficción de Vince Gilligan y Peter Gould ya nos ha convencido gracias a la aparición de viejos conocidos y a la excelsa puesta en escena marca de la casa, en la que nada queda al azar.


Y vosotros, ¿qué series veis? ¿Cuáles recomendáis? Para un seguimiento cercano de las ofertas de la ficción televisiva, os recomiendo que os paséis por la joven y recomendable bitácora Reino de series.

domingo, 12 de octubre de 2014

The Walking Dead T4: Segunda parte

La comunidad de la prisión se ha disuelto, y sus integrantes vagan ahora sin rumbo aparente por un mundo plagado de caminantes no-muertos y de humanos todavía más peligrosos. Rick cree haber perdido a su familia, y sólo puede contar con su hijo Carl, quien se ha visto obligado a madurar de golpe. ¿Queda esperanza para los supervivientes?


Esta noche se estrena en Estados Unidos la esperada quinta entrega de The Walking Dead, la serie de la AMC basada en el exitoso cómic de Robert Kirkman, que en 2014 cumple diez años de vida. Nos toca, entonces, recordar qué panorama nos dejó el final de la anterior entrega: la derrota del Gobernador se saldó con la pérdida de personajes queridos y con el fin de la prisión. En la segunda mitad de la cuarta temporada, asistimos a varias historias paralelas que contaban el viaje de los distintos supervivientes hasta su reencuentro, dejándonos dos hechos destacables: el descubrimiento de la comunidad de Terminus y sus intenciones caníbales, y la entrada en escena del pintoresco trío formado por Abraham, Rosita y el científico Eugene, que prometen jugar un papel fundamental.


El tramo final de la cuarta temporada se basó así en los volúmenes 9, 10 y en el comienzo del 11 del cómic original, recogiendo la confianza que Rick deposita en su hijo y en Michonne, la contundente ejecución de dos jóvenes personajes, y el panorama rural desolado por el que deambulan los personajes. Hace tiempo que la serie decidió tomar un rumbo con notables variaciones respecto al cómic, y en este sentido sorprende el papel que están jugando personajes como Carol y Tyrese, en contraste con la ausencia de Andrea y Dale; y también la gran incorporación que supuso Daryl, uno de los personajes con más pliegues de la ficción.


Basta con echar un vistazo a su terrible segunda temporada para darse cuenta de que The Walking Dead no es una serie planeada al milímetro ni tan crítica o contundente como Breaking Bad, la joya de la cadena. Sin embargo, hay que reconocer que estamos ante un producto de entretenimiento televisivo de alta calidad, especialmente gracias a sus dos últimas temporadas. Se trata de una serie capaz de aprovecharse de las convenciones del género zombi (gore incluido) y de mantener el interés en el lado humano de los protagonistas, sus decisiones y viaje moral, como ya hicieran Robert Kirkman y Charlie Adlard en su obra magna. ¿Qué nos deparará la quinta temporada? La espera concluye en breve.


jueves, 25 de septiembre de 2014

Una década de Perdidos

Septiembre es el mes de las series estadounidenses, el de la ficción televisiva. En estas fechas se estrenan numerosos proyectos, algunos de ellos bastante absurdos y otros interesantes. Comedias de situación, procedimentales policíacos, series de animación y hasta de superhéroes. Vivimos una nueva edad de oro de la ficción serializada, mientras que otro tipo de televisión cada vez se hunde más en su propia podredumbre. Canales como HBO y AMC apuestan por propuestas adultas y transgresoras que heredan los medios y recursos del cine. Así nos han dejado joyas como Hermanos de sangre, Breaking Bad y fenómenos sin precedentes como Juego de tronos y The Walking Dead, que además han contribuido a difundir las obras literarias en que se basan. Cuando se cumplen diez años del estreno de Perdidos el 22 de septiembre de 2004, conviene recordar lo que supuso aquella serie.


Perdidos cambió el modo en que muchos veíamos televisión. Por supuesto que tuvo sus predecesoras, que merecen ser reconocidas. Series como Buffy cazavampiros, Ally McBeal, los primeros pasos de la HBO que hoy conocemos con Los Soprano y Oz. Y también estuvo Twin Peaks años antes. Acostumbrados a los procedimentales interminables de policías, abogados y médicos que se saltaban todo el papeleo administrativo para jugarse las vidas de sus clientes en complicadas decisiones morales, y a la caspa de la televisión española que todavía perdura, Perdidos rompió esquemas. Recuerdo cuando vi el monumental episodio piloto, dirigido por un semi-desconocido JJ Abrams, por primera vez. No fue en septiembre de 2004, sino que tuve que esperar a que TVE lo emitiera durante la primavera de 2005. Cada episodio contaba. Perdidos mezclaba la temática de novelas clásicas como Robinson Crusoe y El señor de las moscas con un misterio de tintes de ciencia ficción. Y hacía que los personajes nos importasen. Les iríamos conociendo como a las personas de carne y hueso que nos rodean, poco a poco, y descubriríamos cómo estaban lejos de ser perfectos y los errores del pasado que les perseguían.



La primera temporada es, sencillamente, una obra maestra, perfecta en su desarrollo de las tramas, presentación del escenario y dosificación del misterio. Sí, el nivel de la serie no siempre se mantuvo y la dilatación de los sucesos hacía que esperásemos con más ganas los principios y los finales de temporada. Y el ansiado cierre no convenció a todos por igual. Pero la serie de la cadena ABC cambió para siempre cómo vivimos la ficción televisiva. En gran medida gracias a Internet. Se hablaba de Perdidos, no sólo entre amigos, sino que las comunidades virtuales estaban pobladas de hipótesis acerca de del misterio de la isla y sus personajes. Conocimos los spoilers y lo mucho que fastidia que te revelen uno. Y, por primera vez, empezamos a ver las series al ritmo original estadounidense. No podíamos aguantar la espera y encontramos una alternativa al maltrato y la desgana de las cadenas locales, que en algunos casos han respondido a la demanda y ahora series como The Walking Dead llegan a España con apenas horas de retraso respecto a su emisión original. 


Un amigo me preguntaba si el éxito de Perdidos era para tanto, y dudaba que una serie así tuviera tanta repercusión en la parrilla actual, donde pasaría desapercibida. Me temo que planteaba la pregunta equivocada. Sin un fenómeno como Perdidos no tendríamos la variada oferta de series de la que gozamos. Perdidos abrió la puerta a series como Breaking Bad, a presupuestos tan elevados como los de Juego de Tronos. Nos descubrió a JJ Abrams, quien trasladó su sentido del misterio y la aventura a películas tan recomendables como Super 8 y la revisión de Star Trek (su innecesaria secuela de Star Wars será otra historia). Difundió el trabajo del músico Michael Giacchino. Propició parodias como Pardillos. Y nos trajo a un plantel de personajes memorables con los que sentirnos identificados: Jack, Kate, Sawyer, Hurley, Locke, Sayid, Sun, Jin, Desmond, Charlie, Juliet, Ben. Los actores que les dieron vida han asumido el incierto destino de los intérpretes televisivos, pero la serie que protagonizaron permanece en la memoria de miles de seguidores en todo el mundo, diez años después de su estreno.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Mob City: Pequeña gran serie


A finales de los años 40, el veterano de la Segunda Guerra Mundial Joe Teague vuelve a Los Ángeles para encontrarse una ciudad que no reconoce, consumida por los pulsos de poder entre el departamento de policía para el que ahora trabaja y la mafia judía liderada por Bugsy Siegel. Teague recuperará fragmentos de su antigua vida mientras intenta decidir cuál de los dos bandos merece su lealtad.

El caso de la serie Mob City es, cuanto menos, curioso. Frank Darabont, responsable de la obra maestra Cadena perpetua, no se prodigaba demasiado en el cine desde que se despidiera con la pequeña joya de La niebla. A finales de 2010, el cineasta regresó a la primera plana del entretenimiento gracias a su labor como productor, guionista y director de la primera temporada de The Walking Dead, que adaptaba el famoso cómic de Robert Kirkman. La segunda temporada resultó demasiado irregular y carente de rumbo, y puede que esto, sumado a otros motivos no esclarecidos, propiciaran la nada amistosa marcha de Darabont de la ficción, que por suerte tomó un nuevo rumbo tras su despedida. Mientras los zombis arrasaban, Darabont se embarcó en otro proyecto televisivo: Mob City, adaptación de la novela L.A. Noir (independiente del logrado videojuego de Rockstar) que relata las actividades de la mafia en Los Ángeles durante la década de 1940. El proyecto tardó dos años en completarse, y finalmente se estrenó en el canal estadounidense TNT durante diciembre de 2013. La cálida acogida inicial de la audiencia dio paso a un cierre inaceptable para los exigentes estándares de la televisión norteamericana actual, lo cual propició la cancelación de la serie con sólo una temporada de seis episodios. 


Debido a esta turbulenta historia, tardé en decidirme en dar una oportunidad a la serie. Mi primera reacción al comenzar a verla fue el escepticismo. Mob City recurre a las convenciones clásicas del género negro, que sigue al pie de la letra sin darles vuelta de tuerca alguna como sí hacen otras ficciones (por ejemplo Fargo, tanto la película original como la reciente serie). Nos presenta a un protagonista de moral ambigua que se mueve entre dos mundos no tan distantes como aparentan serlo: el de los policías y el de los gángsters. Hay una mujer fatal que se alza como heroína, matones sanguinarios, soplones ambiciosos y jefes del crimen organizado convertidos en empresarios (¿o era al revés?). Además, curiosamente retoma personajes históricos pertenecientes al período que une otras dos ficciones recientes del género como son Boardwalk Empire y la penosa Gangster Squad. 


El comienzo de Mob City resulta tópico y anodino, si bien está rodado con soltura y goza de una puesta en escena eficiente. No alcanza los niveles de calidad interpretativa, de transgresión ni de diseño de producción de las ficciones estrella de canales como HBO, pero a medida que avanzan los seis episodios de Mob City, las tramas se enredan, los protagonistas muestran pliegues que les vuelven más interesantes, la violencia asciende, y todo concluye en un final de infarto que mezcla ficción con hechos históricos como son la creación de la División de Asuntos Internos y el destino de Bugsy Siegel. Con sólo media docena de capítulos, el nuevo trabajo de Frank Darabont nos deja una trama cerrada, un par de tiroteos resueltos con ingenio, y un reparto ajustado. En este punto cabe mencionar el trabajo simplón de los televisivos Neal McDonough (Hermanos de sangre), Milo Ventimiglia (Héroes) y de Robert Knepper (Prison Break) haciendo otra vez de malo, y el del amuleto de Darabont Jeffrey DeMunn (The Walking Dead). Quienes sí destacan y roban planos son la versión de Bugsy Siegel que compone un recuperado Edward Burns y la heroína de Alexa Davalos (La niebla), quien ojalá se prodigara más en el cine; mientras que Jon Bernthal (El lobo de Wall Street) aporta poco a su papel de tipo duro ambiguo. Como curiosidad, Simon Pegg aparece en un par de episodios a modo de cameo.


Tras una carrera accidentada, los aciertos de Mob City pesan más que sus puntos débiles. Su final prematuro le garantiza un puesto de honor en el grupo de las pequeñas series con corazón, junto a las también encomiables Lights Out (El declive de Patrick Leary) y Hatfields & McCoys. Una modesta ficción que reivindicar y disfrutar.


domingo, 16 de marzo de 2014

True Detective: Oscuridad humana


A lo largo de 20 años, los detectives Rust Cohle y Marty Hart investigarán un crimen macabro que les llevará a recorrer los pantanos de Louisiana, encontrando en su camino sectas religiosas, bandas de moteros, abusos a menores y ritos ocultos que les llevan a enfrentarse directamente con el lado oscuro de la condición humana.

Me encanta ver series. Personalmente, disfruto del riquísimo y variado panorama televisivo estadounidense, de lo mucho que ha bebido del cine y siempre resulta agradable seguir tanto los grandes fenómenos como Perdidos, The Walking Dead, Juego de tronos o Breaking Bad como las producciones más pequeñas pero igual de interesantes como Lights Out, The Pacific, The Newsroom o Ray Donovan. Así, desde que se anunció a mediados de 2013, True Detective fue una de las nuevas propuestas de la Edad Dorada de la ficción televisiva que esperaba con más ganas, y desde que se estrenara a principios de enero de 2014 en el canal HBO, he disfrutado siguiéndola semana a semana, llegando finalmente a la conclusión de que estamos ante una serie sencillamente perfecta, que ocupa un lugar destacado en mi podio personal junto a Perdidos, Hermanos de sangre y Breaking Bad. Vayamos ahora con la serie en cuestión.


La mente pensante tras True Detective es el joven escritor Nic Pizzolatto, que se estrenó en el mundo de la televisión con la estimable The Killing (que espero retomar algún día). Su serie está concebida como una sucesión de temporadas cerradas e independientes entre sí, de modo que cada una de ellas se centrará en un caso policial concreto que deberá ser investigado por un grupo de detectives, y de este modo la ficción nos mostrará la investigación policial de forma exhaustiva, huyendo del clásico formato procedimental, y la compaginará con las vidas privadas de los protagonistas y con cómo el caso las afecta. Su primera temporada se compone de ocho episodios, cada uno de una hora de duración y nos traslada hasta 1995, cuando los detectives Hart, un padre de familia temperamental con predilección por las mujeres jóvenes, y Cohle, un solitario taciturno de convicciones nihilistas, descubren el cuerpo de una joven asesinada mientras portaba una corona con cuernos y participaba en un extraño ritual. Pizzolatto narra la investigación policial hasta su resolución en el presente, bebiendo de películas como Se7en, El silencio de los corderos o Zodiac, y de obras literarias que incluyen relatos de Ambrose Bierce y del mismísimo H.P. Lovecraft, en particular del célebre "La llamada de Cthulhu". El desarrollo de True Detective combina procedimientos policiales como interrogatorios a sospechosos y trabajo de campo por Louisiana, pistas que nos desconcertarán y fascinarán capítulo tras capítulo, el drama personal que vive cada uno de los protagonistas, ambientes sórdidos, meditaciones filosóficas acerca del sentido de la existencia humana, el papel que juega en ella la religión, nuestra percepción del tiempo o del lado oscuro y salvaje de nuestra condición; y cierto simbolismo y tintes sobrenaturales, todo ello combinado en su justa medida.


El aspecto formal y visual de True Detective es de auténtico lujo pues, como es habitual en las ficciones de la HBO, los medios y los detalles con los que cuenta la serie nos dan la sensación de estar presenciando una película extendida. Aquí ha jugado un papel decisivo la labor de Cary Joji Fukunaga, joven director que ya nos sorprendió a finales de 2011 con la dignísima versión de Jane Eyre protagonizada por Michael Fassbender. En True Detective, Fukunaga opta por una puesta en escena visceral, que acentúa el carácter sórdido de la historia y la intensidad de las emociones de los personajes. Las escenas de diálogos fluyen con naturalidad, y las de acción logran impactar al espectador, algunas tanto como el brutal plano secuencia que cierra la incursión en las barriadas del final del cuarto episodio. La música aporta una sensación de extrañeza extra, lo cual no es motivo de sorpresa si tenemos en cuenta que la banda sonora ha caído en manos de T. Bone Burnett, colaborador habitual de los hermanos Coen.


El trabajo de Fukunaga también destaca en la dirección de actores. Por los oscuros pantanos de Louisiana encontraremos a personajes interpretados con naturalidad por Kevin Dunn (quien probó suerte en la HBO en la tristemente cancelada Luck), Shea Wingham (Boardwalk Empire), una sorprendente Alexandra Daddario (Percy Jackson) y la siempre estimable Michelle Monaghan (curtida en el género negro gracias a la excelente Adiós pequeña, adiós). Sin embargo, quienes se llevan casi todo el mérito son la pareja protagonista, unos monumentales Woody Harrelson y Matthew McConaughey, quienes dan vida a un dúo de detectives con muchos matices, marcadas debilidades y un sentido de la justicia que les hará persistir en su empeño por resolver el caso. Estos dos antihéroes, que incluso mienten por el bien del caso, forman el núcleo de la serie y, si bien el señor Harrelson nos tiene acostumbrado a su buen hacer en películas de diversa índole, McConaughey apunta un tanto más a su meteórico renacimiento al ponerse en la piel del particular Rust Cohle.


Esta primera temporada de True Detective cuenta con un final redondo, un cierre satisfactorio de las tramas y los cabos sueltos que han ido componiendo un misterio que abarca desde chicas desaparecidas a los hilos que mueven altos cargos de la sociedad, pasando por reyes amarillos y referencias literarias. Además, encontramos cierta amargura en el destino de los protagonistas, en la línea de las novelas de Hammett o Chandler, y pequeñas pinceladas sobre las fuerzas sobrenaturales que amenazan desde las sombras. La expectación que ha generado esta serie no podría ser mayor, y mientras esperamos pistas acerca de dónde podría desarrollarse la siguiente entrega y de quién podría protagonizarla, podemos disfrutar de un nuevo triunfo de la ficción televisiva con una primera temporada dura, absorbente y rica en matices. No se la pierdan.




viernes, 24 de enero de 2014

Series para perder el tiempo

Como hemos comentado unas cuantas veces, en la actualidad vivimos la era dorada de la ficción televisiva. Gracias a títulos como The Wire, Boardwalk Empire, The Newsroom, The Walking Dead, Juego de tronos o Breaking Bad, los recursos y medios del cine con mayúsculas se han trasladado a la pequeña pantalla para contarnos las desventuras de personajes humanos, mientras que, muchas veces, las carteleras se llenan de secuelas absurdas y de espectáculos de pirotecnia. Con semejante oferta seriéfila, cuesta elegir a qué series merece la pena dedicar parte de nuestro tiempo libre, entre las que nos recomiendan con fervor, las que los medios exaltan o simplemente aquellas que nos llaman la atención. En la actual temporada 2013/2014 ya hemos podido descubrir pequeñas joyas de nuevo cuño como la comedia Brooklyn 99 o el recién estrenado drama criminal True Detective, mientras que hoy vamos a dedicar este post a advertir a los incautos de dos programas a los que no merece la pena prestar atención alguna.


El primero de ellos es Almost Human, que se estrenó en Estados Unidos a principios de noviembre y se ha convertido en otra prueba más de cómo la maquinaria de JJ Abrams y los amigos de Bad Robot hace tiempo que dejó de funcionar en el mundo de la ficción televisiva, como demostraron el fracaso de la cancelada Alcatraz y el bodrio que se marcaron con Revolution. Almost Human nos traslada a un futuro cercano en el que un policía pierde a sus hombres en una redada que no sale como esperaba. Tras escapar milagrosamente con vida, le implantan una pierna biónica y vuelve al cuerpo de policía para ver que le han asignado como compañero a un robot programado para emularlas emociones humanas. Con semejante punto de partida, esta mezcla de Robocop y Yo robot se zambulle en el formato de la serie procedimental, presentándonos cada semana un nuevo crimen relacionado con la tecnología futura que la disfuncional pareja de policías deberá resolver. No hay nada que destacar de esta serie, que sólo se hace llevadera por el carisma del protagonista, el actor Karl Urban (McCoy en Star Trek) y sus roces con su compañero robótico. Después de ocho capítulos en los que no ha sucedido nada destacable y la frescura brilla por su ausencia, llega el momento de desecharla, aunque nos quedamos con la duda de si esta serie se guarda alguna sorpresa en la manga, pues su creador es J. H. Wyman, quien recordemos que nos dejó clavados en nuestros asientos al mostrarnos el universo paralelo de Fringe al final de una primera temporada puramente procedimental. ¿Guardará Almost Human una sorpresa similar? Lo dudo mucho, por suerte, Person of Interest continúa asentando su universo particular.


La segunda serie que hoy nos ocupa es el caso que más me ha fastidiado, dadas las altas expectativas que había generado y sus infinitas posibilidades. Nos referimos, por supuesto, a Agentes de SHIELD, más conocida como Agentes del sopor, de la tontuna y de la estupidez por el penoso resultado que nos está ofreciendo. La serie se estrenó a finales de septiembre con un piloto sencillo pero decente, en el que presenciamos el regreso del agente Coulson y donde se nos presentaba a un grupo de agentes de la conocida organización de espionaje encargados de evaluar y contener a la comunidad con superpoderes tras lo sucedido en Los Vengadores. Ahora bien, los motivos por los que Agentes de SHIELD se ha convertido en un bodrio absoluto son dos en concreto. En primer lugar, como serie no arriesga lo más mínimo, se refugia en el terreno del procedimental barato, cuenta con unos medios ínfimos y un tratamiento de personajes ridículo, con protagonistas alelados que no despiertan el mínimo interés y carecen de trasfondo alguno, por lo cual es incomprensible que los productores y el canal ABC se atrevan si quiera a financiar semejante despropósito de serie dados los estándares de calidad actuales en la parrilla televisiva. La segunda razón tras el fiasco de Agentes de SHIELD es su desconsideración absoluta hacia el universo de cómic que pretende adaptar, puesto que a excepción de referencias puntuales a Los Vengadores o Iron Man 3 y las breves apariciones de Nick Furia, María Hill y un remedo de Victoria Hand, la serie ignora por completo al resto del universo Marvel y los personajes que lo pueblan. Por ningún lado se atisba el tratamiento de personajes o el funcionamiento de SHIELD que exploró en viñetas Jim Steranko, sus conexión con Thor 2 fue risible, la ausencia de personajes de Marvel es escandalosa y, para colmo, la explicación de la resurrección del Agente Coulson ha sido de lo más ridículo que recuerdo haber visto en una serie de televisión; con la cantidad de posibilidades que tenían a su disposición, como que se tratara de un clon, de un skrull, de la Visión o de un Simulacro Dotado de Vida, han optado por lo más rastrero y absurdo que se les ha ocurrido. Tras luchar por dar una oportunidad a esta serie, ha llegado el momento de dejar de verla por lo insufrible y ridícula que ha demostrado ser. Espero que la cancelen y Marvel Studios dirija sus esfuerzos hacia su universo cinematográfico.

"Agente Coulson, ¡su serie es una completa basura!"
Y a vosotros, ¿qué series os han decepcionado? ¿Cuáles no recomendáis?

jueves, 16 de enero de 2014

Ray Donovan: Crimen y familia


Ray Donovan se gana la vida como "arreglador" en Los Ángeles, sacando a las estrellas que contratan sus servicios de los escándalos mediáticos que se presentan, para lo cual hace uso de métodos contundentes. Su acomodada vida se ve en peligro cuando descubre que su padre, Mickey Donovan, acaba de salir de la cárcel y planea visitarle para traer de vuelta viejos fantasmas del pasado, muchos de ellos relacionados con la mafia irlandesa; y para poner a sus hermanos en su contra, algo que Ray no puede permitir.

En el rico panorama televisivo actual hay lugar para todo, desde los grandes estrenos que congregan a millones de espectadores en cada emisión hasta las grandes decepciones y los productos abominables, y, por suerte, también hay lugar para las pequeñas sorpresas, como la serie que hoy nos ocupa. Estrenada en verano de 2013, Ray Donovan es la nueva creación de Ann Biderman (Southland, Enemigos públicos) para el canal Showtime, que nos cuenta cómo el día a día de un auténtico "señor Lobo" de Hollywood se ve amenazado por el regreso de su padre y todos los secretos del pasado que ha luchado por enterrar. Con un ritmo pausado pero lo suficientemente constante para mantener la atención del espectador, Ray Donovan nos presenta muchos puntos interesantes: para empezar tenemos el eterno conflicto paterno-filial como eje central de la trama, con un padre y su hijo jugando siempre en el límite entre el bien y el mal, de modo que resulta difícil establecer quién es el héroe de esta historia. A esto hay que sumarle el trasfondo familiar de los Donovan, con los negocios turbios en que estaban envueltos en Boston y que les han perseguido hasta el gimnasio que regentan en Los Ángeles; los excesos y excentricidades de ciertos elementos del mundo del espectáculo y sus conexiones con el mundo criminal; las dificultades que afrontan los hijos de Ray al crecer en un mundo superficial y, por encima de todo, la personalidad del protagonista, quien, lejos de alzarse como el héroe de esta historia, se desarrolla más como un antihéroe que recurre a métodos de escasa moral y que oculta un doloroso pasado.


En apenas doce episodios, la serie despliega sus tramas, las explora y las resuelve de forma más que convincente, de forma que todo encaja en su sitio a la vez que se abre una pequeña ventana a una futura segunda temporada. Además de poseer un despliegue de medios digno de una película, Ray Donovan nos brinda la oportunidad de disfrutar del talento de actores que no se prodigan demasiado por la gran pantalla. Éste es el caso de los veteranos James Woods y Jon Voight, éste último inmenso como Mickey Donovan (un papel que le ha valido un merecido Globo de Oro), del británico Eddie Marsan (Bienvenidos al fin del mundo), de Steven Bauer (Don Eladio en Breaking Bad), Elliot Gould o Paula Malcolmson (a quien apenas habíamos visto haciendo de madre de Katniss en Los juegos del hambre); y especialmente de Liev Schreiber. Dotado de un gran potencial para el drama, Schreiber apenas ha exprimido su talento en el cine, donde se ha limitado a despuntar con papeles secundarios en películas tan dispares como Huracán Carter, Resistencia, Lobezno o El velo pintado. Ahora tiene ocasión de lucirse y de dar vida a los claroscuros que pueblan el mundo de Ray Donovan con un papel intenso, violento pero también humano.


Desde este blog no puedo sino recomendar que deis una oportunidad a esta serie, modesta pero intensa, con personajes heridos e interesantes, un duelo entre padre e hijo que se pondrá más tenso según avanzan los capítulos, una trama que implica a la mafia irlandesa y, ante todo, grandes interpretaciones. 


martes, 7 de enero de 2014

Mike Lee's Selection for 2013

Acabamos de estrenar año, y nada mejor que darle la bienvenida a 2014 con un repaso a las películas que más me han llamado la atención de entre las estrenadas a lo largo del pasado año. Además, terminaremos con un breve recordatorio de cuáles pueden ser los cómics y las series a los que no hay que perder la pista durante 2014.


Como es habitual, en 2013 hemos podido disfrutar de todo tipo de cine. La variedad ha sido el rasgo predominante entre los estrenos cinematográficos, que nos han permitido disfrutar del salvaje Oeste según Quentin Tarantino (Django desencadenado), de nuevas versiones de novelas ya clásicas (El gran Gatsby), del regreso del terror casero (The Conjuring: Expediente Warren), de varias versiones del Apocalipsis (Guerra Mundial Z, Pacific Rim), y por supuesto de nuevas entregas superheroicas (Iron Man 3, Thor 2). En general, continúa la tendencia de la nostalgia y de las secuelas de grandes sagas que, como es costumbre, seguirá acentuándose durante los próximos años. Hoy traemos una modesta selección de las películas que más me han entusiasmado a lo largo de 2013, además de un pequeño adelanto.


*Zero Dark Thirty (La noche más oscura): Los nuevos métodos en la "guerra contra el terror" quedan plasmados en esta película que nos narra la obsesión de su protagonista por una misión que se alarga en el tiempo, ofreciéndonos la mejor interpretación de Jessica Chastain hasta el momento. 

*Bestias del sur salvaje: El debutante Benh Zeitlin nos sumerge en el mundo mágico y a la vez desgarrador de la pequeña Hushpuppy, un ejercicio de poesía visual y musical que nos dejará sin aliento.

*Trance: Danny Boyle regresa a Londres después de los Juegos Olímpicos con una película dura, llena de trampas y engaños que resulta trepidante en todo momento. 

*Star Trek: Into Darkness: El rompetaquillas del año, JJ Abrams revive a la tripulación de la USS Enterprise siguiendo los cánones del cine de aventuras de Spielberg y Lucas, a la vez que ofrece a Benedict Cumberbatch la oportunidad de consagrarse como villano.

*Rush: El irregular Ron Howard sorprende con este drama deportivo acerca de la rivalidad y la amistad que unió a los pilotos de Fórmula 1 Niki Lauda y James Hunt, además de que incluye un señor homenaje a Días de trueno. 

*The Way Way Back (El camino de vuelta): La comedia independiente del año nos presenta las tribulaciones de un joven obligado a convivir con su desestructurada familia un verano al mismo tiempo que se encuentra a sí mismo gracias a personajes inesperados que se cruzan en su camino.

*Mud: Después de las brillantes Shotgun Stories y Take Shelter, Jeff Nichols vuelve con otro drama sureño, esta vez acerca del poder de la amistad, del amor y de la confianza, protagonizado por unos recuperados Reese Witherspoon y Matthew McConaughey.

*Capitán Phillips: Thriller acerca del drama de la piratería actual y de quienes se ven implicados en ella. Lejos de heroísmos baratos, ofrece un retrato crítico e imparcial que nos trae de vuelta al gran actor que es Tom Hanks.

*The World's End: Edgar Wright y Simon Pegg cierran su trilogía del Cornetto y la sangre con una divertida parodia de las película apocalípticas y de alienígenas, que además incluye interesantes reflexiones acerca del paso del tiempo, la amistad y la infinita estupidez humana.

*Gravity: Con una puesta en escena absorbente y espectacular, Alfonso Cuarón nos cuenta la odisea de una astronauta que luchará por perdonarse a sí misma y por regresar a la Tierra.

*12 años de esclavitud: La película del año para mí, supone la consagración de Steve McQueen como director, quien nos narra de modo visceral la tragedia de la esclavitud en los Estados Unidos de 1850, sin mostrar piedad para nadie y destacando la increíble labor de un reparto capitaneado por Chiwetel Ejiofor y Michael Fassbender. 

*American Hustle: A punto de estrenarse en España, el nuevo trabajo de David O. Russell engancha desde su primera escena y avanza gracias a las ambiciones de unos personajes brillantes inmersos en una trama retorcida y divertida, interpretados por un reparto de verdaderos titanes.

Tras estas doce elegidas, aún me quedan muchas películas de 2013 que ver que, o bien se me han escapado de las salas, o bien aún no han llegado a la cartelera, como All Is Lost, The Wolf of Wall Street, Dallas Buyers Club, Inside Llewyn Davis, o Her.


En el plano comiquero, 2013 también ha sido un año variado, marcado por ciertas jugadas editoriales y por la consagración del sector independiente personificado por Image Comics. Vamos ahora con mis humildes recomendaciones acerca de los cómics que han definido 2013.

*Los Muertos Vivientes: La obra magna de Robert Kirkman ha perdido su frescura y fuerza iniciales, pero todavía mantiene el interés después de superar las 100 entregas y de una década de vida, máxime cuando se nos avecina una guerra abierta entre los supervivientes.

*Invencible: Seguimos con Kirkman, quien ha demostrado que la vida de Mark Grayson como superhéroe todavía puede complicarse mucho más, siempre que lo permitan los viltrumitas y sus múltiples enemigos en las sombras.

*Ladrón de ladrones: Tras un comienzo simplón, nos damos cuenta de que los problemas del ladrón de guante blanco conocido como Redmond con el FBI y con los cárteles no han hecho más que empezar, y serán mucho más intensos si los sigue ilustrando Shawn Martinborough.

*Locke & Key: Joe Hill y Gabriel Rodríguez nos han desvelado parte de los oscuros secretos de la Casa de las llaves, y también nos han dejado a los lectores sin uñas de esperar la conclusión de las aventuras de los hermanos Locke.

*Fatale: Ed Brubaker y Sean Phillips nos invitan a viajar a través del tiempo junto a Josephine y la maldición que la persigue gracias a una narrativa ejemplar y a una fusión de género negro con terror de herencia Lovecraftiana.

*Batman Incorporated: Grant Morrison pone punto final a su etapa al frente de Batman resolviendo incógnitas, trayendo de vuelta a viejos conocidos y ante todo rindiendo culto a la figura del hombre murciélago como mito contemporáneo.

*Ojo de Halcón: La revelación del año ha venido de manos de Matt Fraction y David Aja, quienes han conseguido mostrarnos el lado menos glamouroso de la vida del conocido vengador con mucho humor.

*The Private Eye: Brian K. Vaughan y Marcos Martín unen fuerzas y talento en un cómic distribuido en formato digital que nos muestra una trama detectivesca ambientada en un futuro cercano en el que la información de la "nube" de Internet explotó, dejando los secretos de todo el mundo al descubierto y obligando a las personas a esconderse detrás de máscaras.

*Universo X: Gracias al talento combinado de Jason Aaron y de Brian Michael Bendis he recuperado la fe en los mutantes. Estos dos arquitectos han conseguido rendir homenaje el espíritu de las historias de Claremont en Lobezno y la Patrulla X, traer a los X-Men del pasado al confuso momento presente, hacer que nos cuestionemos si Cíclope está loco o si es un visionario, y de paso sembrar multitud de dudas y paradojas temporales con la presente Batalla del átomo, que nos deja un panorama intenso y apasionante para los mutantes en el que casi todo puede suceder. 

Terminamos con el panorama seriéfilo, en el que me gustaría destacar la consolidación de series como Juego de tronos o Person of Interest, cada una con su universo propio; la mirada crítica de The Newsroom, el éxito arrollador de The Walking Dead, los estrenos interesantes de House of Cards y Ray Donovan, protagonizadas por unos inmensos Kevin Spacey y Liev Schreiber, respectivamente; y, por encima de todas, la triunfal despedida de Breaking Bad, que nos ha dejado una de las series más intensas y brillantes de la historia de la televisión, de las que de verdad merece la pena seguir, protagonizada por el inolvidable Walter White.


Y para vosotros, ¿qué películas, cómics y series han marcado 2013?

Desde What's the rumpus? recibimos el nuevo año con ilusión y, mientras preparamos la celebración del cercano sexto aniversario, no queda más que dar las gracias a los lectores que hacen posible este blog y desearles un 

¡Feliz 2014!

sábado, 28 de diciembre de 2013

The Walking Dead T4: Primera parte

Rick y los suyos han acogido a los supervivientes de Woodbury para tratar de crear una comunidad próspera en la prisión. Cuando la situación parece mejorar, surge la amenaza de una epidemia de gripe que causa estragos, diezma a los supervivientes y termina con sus recursos. Mientras luchan por sobrevivir, algunos todavía se preguntan qué ha sido del Gobernador.


Llegamos al ecuador de la actual cuarta temporada de The Walking Dead y, antes de que la serie regrese con su segunda tanda de episodios en febrero de 2014, es el momento de pararse a reflexionar unos instantes acerca de lo que hemos presenciado en lo que llevamos de temporada. En líneas generales, esta primera mitad me ha parecido un tanto irregular. Desde luego, la serie ha mejorado después de la mediocre segunda temporada, y esta cuarta entrega parece seguir el camino marcado por el comienzo de la etapa en la cárcel, con el grupo de supervivientes enfrentándose a dificultades internas, planteándose hasta qué punto están preparados a recurrir a la violencia y dejar atrás su humanidad, mientras que los zombis y sus incursiones pasan a un segundo plano. Sin embargo, en apenas ocho episodios que llevamos ya hemos presenciado varios momentos vacíos, aquellos que cuentan con diálogos algo insulsos que no aportan nada a la trama ni la hacen avanzar, logrando que la serie se gane el sobrenombre de The Talking Dead en Twitter.


Aun así, estos momentos se compensan con capítulos tensos y emocionantes, giros inesperados relacionados con personajes que llevan tiempo acompañándonos, y un final que se acerca a la brillantez del cómic original de Robert Kirkman, recuperando al personaje del Gobernador, su enfrentamiento con Rick y la dramática conclusión de la estancia en la prisión, que nos obligará a despedirnos de algunos personajes muy queridos. Visto el comienzo de esta cuarta temporada, queda demostrado que The Walking Dead no es la serie más profunda o perfectamente estructurada que podemos encontrarnos hoy en día, pues ese honor les corresponde a Breaking Bad y algunas otras pocas, pero sí que se trata de una serie que engancha, sabe aprovechar su formato y consigue congregar a millones de espectadores ante la emisión de cada nuevo episodio, lo cual ya le ha asegurado una quinta temporada.


Esperemos que a su regreso en febrero podamos disfrutar un poco más de la lucha por la supervivencia de Rick, Carl, Michonne, Daryl y los suyos, además de que tal vez nos sorprenda la inclusión de algún nuevo personaje como Abraham y de nuevos escenarios.

domingo, 27 de octubre de 2013

Temporada de series 2013

Tras un parón inesperado, intentamos retomar la actividad del blog, de modo que en los próximos días volverán las reseñas de cómics, películas y series, y algún que otro artículo especial. De momento, hoy regresamos con un repaso rápido al arranque de la temporada televisiva 2013/2014, justo cuando se cumple un mes del estreno de las nuevas temporadas de las ficciones estadounidenses. De momento, es innegable que Breaking Bad ha dejado un vacío que tardará tiempo en llenarse con nuevas e interesantes series, así que, hasta que llegue ese momento, echemos un vistazo al regreso de viejas conocidas primero, y después a los nuevos estrenos.


*Cómo conocí a vuestra madre, Novena temporada: Se acaba el tiempo para Ted Mosby y su grupo de inseparables amigos. La inesperada novena temporada ha llegado para poner punto final a una serie que desgastó y sobreexplotó su fórmula hace ya unos años. Aun así, la última entrega nos ofrece algunos puntos divertidos de Barney o gags desternillantes como el relacionado con Indiana Jones y la última cruzada. Se echan de menos los escenarios habituales, como el pub de MacLaren's, pero resulta curioso que toda la temporada se desarrolle en un fin de semana, y también pide más tiempo en pantalla el personaje de Marshall, pues Jason Segel es uno de los actores que afirmaban estar más cansados con su trabajo en la serie. Ahora que ya conocemos a la madre, si nos dan un final digno y coherente podremos estar satisfechos.


*The Walking Dead, Cuarta temporada: Las desventuras de Rick, Carl, Michonne y compañía poco se parecen ya a las historias que nos cautivaron en el cómic de Robert Kirkman y Charlie Adlard. Tras mejorar considerablemente en su tercera temporada, ahora nos encontramos a una comunidad de supervivientes fortalecidos en la prisión que deben enfrentarse tanto a amenazas internas como externas, incluyendo un nuevo virus. Se espera con ganas el regreso del Gobernador y sorprende la incorporación de Tyrese a estas alturas. Eso sí, la ficción de la AMC sigue siendo un récord de audiencias sin precedentes para la televisión por cable y Robert Kirkman ya ha anunciado un spin-off ambientado en el mismo universo. Por mi parte, el personaje de Daryl me parece la mejor aportación que ha hecho la serie, y espero con ganas el siguiente tomo recopilatorio del cómic, que celebra los diez años desde su modesto comienzo.


*The Crazy Ones: Robin Williams aparca el cine para volver a la televisión junto a Sarah Michelle Gellar (a quien no le ha ido demasiado bien desde los tiempos de Buffy) en esta comedia acerca de un padre y de su hija que trabajan juntos en la misma agencia de publicidad. La serie no aporta demasiado, como le sucedía a Dos chicas sin blanca, también de la CBS, más allá de las ocurrencias de Williams, con quien se lo deben de pasar en grande durante los rodajes, tal y como prueban las tomas falsas.


*The Michael J. Fox Show: La leyenda vuelve al medio en el que comenzó con series como Lazos de familia. Tras retirarse del mundo de la interpretación debido a la enfermedad de Parkinson que padece, sólo pudimos seguir viendo al mítico Marty McFly en pequeñas y esporádicas apariciones en series como Curb Your Enthusiasm o, más recientemente, en The Good Wife. Pues bien, Michael J. Fox nos sorprendió a todos al presentar su nuevo proyecto el pasado mes de junio: una serie dedicada a un periodista estrella que se retiró debido al Parkinson y que ahora vuelve al trabajo con el apoyo de toda su familia. Todo un ejemplo de superación. Como comedia no es demasiado rompedora, no estamos ante Modern Family o The Office, pero sí que nos deja con una sonrisa en la cara gracias a su humor amable, un reparto acertado y al buen hacer de J. Fox, además de que cuenta con la presencia de Betsy Brandt (Marie en Breaking Bad).


*Agents of SHIELD: Sin duda una de las más esperadas, tras un piloto llamativo, Joss Wheond y sus habituales colaboradores nos han dejado con un procedimental policíaco que dista poco de lo ya visto en series como Castle o Hawai 5.0. Tenemos a un equipo de personajes variopintos, que incluyen a un duro Navy Seal, una hacker graciosilla, una experta en artes marciales y un par de científicos británicos, enfrentándose a amenazas relacionadas con la emergente comunidad superheroica, los vestigios del Teseracto y del suero Extremis. Se agradecen las conexiones con lo sucedido en Los Vengadores o en Iron Man 3, y por supuesto los cameos de Nick Furia y María Hill, pero la serie puede aspirar a mucho más bebiendo del rico universo en que se basa. Esperemos que las tramas se empiecen a complicar, hagan acto de presencia Hydra y otros villanos clásicos y que se resuelvan las incógnitas relacionadas con el regreso de Coulson (el papel de Clark Gregg es de lo más destacable de la serie hasta ahora).

Todavía es pronto para juzgarlas, además de que faltan muchas más series por llegar a nuestras pantallas. Ansiosos esperamos los regresos de Rasing Hope, Juego de tronos, House of Cards, The Newsroom, o Ray Donovan, y especialmente la tercera temporada de Sherlock y el estreno de True Detective, protagonizada por el actor del momento (de quien pronto hablaremos por aquí): Matthew McConaughey en estado de gracia.



Y vosotros, ¿qué series seguís? ¿Cuáles esperáis con más ganas?