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sábado, 21 de diciembre de 2013

12 años de esclavitud: Odisea humana


A mediados del siglo XIX, Solomon Northup, un violinista negro que disfruta de su libertad en Nueva York, es secuestrado y vendido como esclavo en el sur de Estados Unidos, donde trabajará para distintos amos en las plantaciones de Luisiana. Mientras experimenta distintas vejaciones y torturas, jamás se rendirá en su incansable lucha por la libertad.

Estamos ante la película del año, un triunfo cinemtaográfico, un ejemplo de cine con mayúsculas capaz de emocionar, ilustrar, conmover, enseñar humanidad y denunciar a través de la historia de unos personajes con quienes podemos sentirnos identificados. 12 años de esclavitud es la tercera película de Steve McQueen, director inglés formado en el terreno del vídeo-arte que en 2008 nos descubriría al actor Michael Fassbender en la pequeña película Hunger. A finales de 2011 volvió a cautivarnos con Shame, el desgarrador relato contemporáneo protagonizado por unos sobresalientes Carey Mulligan y de nuevo Fassbender, y ahora regresa con su proyecto más ambicioso hasta la fecha, que supone su consagración como uno de los directores jóvenes más brillantes que tener en cuenta.


12 años de esclavitud adapta la autobiografía homónima de Solomon Northop, quien narró las circunstancias de su cautiverio y después pasó a defender el movimiento abolicionista en Estados Unidos en los albores de la Guerra de Secesión. La historia de Northop es uno de los varios testimonios que se conservan de los horrores de la esclavitud en el sur de Estados Unidos, y gracias al trabajo del guionista John Ridley y de McQueen se ha convertido en una película excelente en todos los aspectos. La historia avanza con firmeza, combinando a la perfección el desarrollo de los personajes, en especial de su protagonista y de sus amos, con episodios que narran sin tapujos las atrocidades cometidas contra los esclavos. De este modo, 12 años de esclavitud presenta un valor histórico adicional al mostrar los horrores de este período de la historia reciente con la mayor fidelidad a los testimonios que hoy conservamos (precisamente, este aspecto lo pasaba por alto la reciente Django desencadenado con su enfoque distendido). McQueen opta por un estilo de dirección sereno y visceral, capaz de ofrecer escenas de un realismo y de un dramatismo insólito. A esto hay que sumarle la prodigiosa ambientación, capaz de recrear el funcionamiento de una plantación de algodón con detalle, de mostrar las condiciones infrahumanas en que vivían los esclavos, y de retratar el aura extrañamente mágica de los pantanos de Luisiana, a lo cual hay que sumar la tenue pero acertada banda sonora de Hans Zimmer, otra vez con ecos de Origen.


Un proyecto de estas características requería un reparto entregado, y en 12 años de esclavitud todos sus integrantes están inspirados: desde la debutante Lupita Nyong'o a la breve pero conmovedora participación de Brad Pitt, también productor de la película. Sorprenden las intervenciones de Paul Dano, del siempre cumplidor Paul Giamatti, de un más que convincente Benedict Cumberbatch, de una perturbadora Sarah Paulson, e incluso los breves papeles de Garret Dillahunt (Raising Hope) y de Scoot McNairy (Monsters). Dejamos para el final los halagos para los dos protagonistas de la función, puesto que 12 años de esclavitud supone la confirmación de dos grandes actores: por un lado la de Chiwetel Ejiofor, actor británico que lleva años regalando papeles más que convincentes en películas como Plan oculto, Cinturón rojo o American Gangster, y que aquí da vida al sufrido protagonista, cuya cultura y fuerza de voluntad le ayudarán a sobrevivir las atrocidades que padece como esclavo, esperemos que a partir de ahora pase a la primera línea de actores y podamos verle más a menudo en la pantalla grande; y por otro lado presenciamos la consagración de Michael Fassbender, quien merece todo reconocimiento posible por dar vida al enfermizo, cruel, despiadado pero también humano terrateniente Edwin Epps.


No puedo sino recomendar que acudan a ver en pantalla grande 12 años de esclavitud, pues para mí películas como ésta demuestran cuál es el poder del cine, con historias humanas capaces de sacar a la luz lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Le deseo todo lo mejor en la temporada de premios. No se pierdan una de las películas del año.

Ficha de la película.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Rush: Rivalidad sobre ruedas


En 1976, dos pilotos diametralmente opuestos compiten por proclamarse campeones del mundial de Fórmula 1. Los distintos caminos que siguen el británico y alocado James Hunt y el disciplinado austríaco Niki Lauda colisionan en la pista, done les une su pasión por la velocidad y les separa una legendaria rivalidad.

Rush supone el nuevo trabajo de Ron Howard, director bastante irregular que ha filmado bodrios como EDtv, El Grinch, o ¡Qué dilema!, y la simplona adaptación de El código Da Vinci. Howard, que ha saltado de un género a otro manteniendo un estilo sencillo, poco arriesgado, en el que predominan soluciones melodramáticas, también nos ha dado algunas alegrías a lo largo de su carrera: en el mundo de la televisión produjo y fue el narrador de esa joya llamada Arrested Development, su aparición en Los Simpson es de las más memorables (la forma en que expone su nuevo proyecto a Brian Grazer sigue despertando carcajadas en muchos de nosotros), y como director es responsable de Una mente maravillosa (protagonizada por un reparto impagable capitaneado por Russell Crowe), del thriller político Frost/Nixon, y de la maravillosa Willow, película mítica donde las haya.

Pues bien, tras varios descalabros, entre ellos intentar llevar al cine la saga de La Torre Oscura de Stephen King con varias series de televisión y con Javier Bardem de por medio, Howard ha vuelto a ponerse tras la cámara en Rush, película semi-independiente en la que se ha reunido con Peter Morgan, el guionista de Frost/Nixon. Morgan ha demostrado ser un experto en el terreno del biopic, sobre todo a la hora de enfrentar a dos personajes históricos de posturas opuestas, como ya se vio en las recomendables El último rey de Escocia o en The Queen. En el caso de Rush, la fórmula vuelve a funcionar y nos encontramos con una historia que nos muestra en líneas generales las carreras por separado de James Hunt y de Niki Lauda, sus ambiciones, métodos y dudas, y hace especial énfasis en la rivalidad que mantuvieron como pilotos de Fórmula 1.


El desarrollo de personajes no desluce en manos de la puesta en escena de Howard, quien maneja con habilidad los saltos en el tiempo, las historias paralelas de los dos protagonistas y la recreación de los años 70, además de que nos ofrece escenas para el recuerdo como la primera carrera de Fórmula 3 (un señor homenaje a Días de Trueno, del tristemente fallecido Tony Scott), el accidente de Niki Lauda y su posterior recuperación en el hospital, o la carrera final bajo la lluvia. Sorprende también la pareja protagonista, no sólo por su parecido físico con los actores reales, sino por su entrega. Tanto Chris "Thor" Hemsworth como Daniel Brühl resultan creíbles en sus papeles, especialmente este último. Les acompaña un reparto de caras no demasiado conocidas entre las que llaman la atención las brevísimas apariciones de Olivia Wilde (Tron Legacy) y de Natalie Dormer (Margaery Tyrell en Juego de Tronos).


No podemos terminar sin alabar la banda sonora de Hans Zimmer, quien por fin deja de lado los tambores y trompetas atronadores de Origen y El caballero oscuro que tanto le gustaban (y nos fustigaban a los espectadores) y firma una banda sonora digna, con toques épicos que les van muy bien a las carreras de Fórmula 1. Por méritos propios, Rush se alza como una de las películas sorpresa de 2013, una historia modesta muy bien llevada cuyo resultado final ni siquiera consiguen empañar los habituales toques melodramáticos de Howard. Mientras Rush goza de una buena acogida, Ron Howard, y su equipo ya preparan su próximo trabajo, In the Heart of the Sea, basada en los hechos reales que inspiraron a Herman Melville a escribir su obra maestra, Moby-Dick.

Ficha de la película.

miércoles, 25 de julio de 2012

The Dark Knight Rises (El caballero oscuro: La leyenda renace)


*Este post contiene detalles de la trama de la película.

Ocho años después de la muerte de Harvey Dent, Gotham vive una era de paz nunca antes vista, Batman ha desaparecido y Bruce Wayne vive recluido en la soledad de su mansión. Sin embargo, la llegada de Bane a la ciudad, mercenario al frente de la Liga de las Sombras de Ra's Al Ghul que planea continuar la labor de su maestro, obliga al señor de la noche a volver a la acción sin darse cuenta de la amenaza a la que se enfrenta. En la hora más oscura de Gotham, Batman deberá resurgir de sus cenizas y pedir ayuda al comisario Gordon, la ladrona Catwoman y el joven e idealista policía John Blake para dar una última esperanza a los habitantes de su ciudad.

En la última década, Christopher Nolan se ha afianzado como uno de los pocos directores actuales capaces de combinar la espectacularidad de cine de los grandes estudios con historias que tomen en serio a los espectadores, los desafíen y los sorprendan al mismo tiempo que en ellas se desarrollan los conflictos de unos personajes torturados bien definidos. Gracias a películas como Insomnio, El truco final y Origen, Nolan ha conseguido el reconocimiento del público y de la crítica, además de que ha ido progresando como cineasta y se ha rodeado de un equipo técnico inmejorable. Además, el sello de Nolan también quedó presente en Batman Begins y El caballero oscuro, dos películas brillantes que abordan la mitología del hombre murciélago desde una óptica realista, siempre respetando los cómics y el desarrollo de los personajes. Con The Dark Knight Rises se cierra la trilogía de Batman, y debo reconocer que en esta ocasión no he quedado nada convencido con esta película, creo que a los guionistas, los hermanos christopher y Jonathan Nolan, se les ha ido la mano y no han respetado el espíritu de las dos partes anteriores.


A parte del lapso temporal de ocho años, un tanto excesivo, la película tiene un buen comienzo: nos presentan a dos nuevos villanos tan diferentes como Bane y Catwoman, reaparecen antiguos personajes como Lucius Fox y el comisario Gordon y Batman se ve obligado a volver a la acción en la escena del asalto al edificio de la Bolsa, en la línea de lo visto en las anteriores entregas. Todo bien hasta la primera pelea entre Bane y el murciélago, en la que queda clara la superioridad física del villano y que es bastante fiel a los cómics. No obstante, a partir de aquí comienzan los sinsentidos y continúan hasta el final de la película. 


El plan de Bane resulta bastante absurdo y nada definido, en el fondo quiere destruir Gotham siguiendo las directrices del malogrado Ra's Al Ghul, para lo cual va a detonar una bomba nuclear que la borrará de la faz de la Tierra; eso sí, antes dirige una pseudo-revolución en Gotham que instaura la anarquía en las calles (de la cual se extraen unas lecturas muy pobres acerca de la crisis actual) y homenajea a la saga de cómics Tierra de nadie. Mientras tanto, a Bruce Wayne (quien de la noche y la mañana ha perdido el control y la fortuna de Empresas Wayne) le encierran en una prisión-pozo en la que un anciano se dedica a curarle la espalda a golpes con un discurso nada elaborado acerca del miedo que echa por la borda lo conseguido en Batman Begins. A todo esto, el protagonismo de la película recae en John Blake, personaje introducido con calzador para lucimiento de Joseph Gordon-Levitt (quien no actúa nada mal), ya que su papel de policía honrado sería más propio de Gordon, que en esta entrega está bastante torpe y desdibujado. Continúa la película y, curiosamente, Bruce Wayne se recupera y escapa de la prisión poco antes de que estalle la bomba, nadie sabe cómo recorre medio mundo y llega a Gotham en un abrir y cerrar de ojos, listo para terminar con la revolución. Arranca el tramo final, y los absurdos giros argumentales se suceden sin piedad: una risible carga de la policía desarmada de Gotham contra terroristas mercenarios armados hasta los dientes, un combate torpe entre Batman y Bane, la revelación de que el villano no es más que un peón en manos de Talia Al Ghul, personaje superficial que tiene un final tan estúpido y precipitado como el de Bane; el "sacrificio" de Batman y la supuesta sorpresa de que el policía en realidad se llamaba John "Robin" Blake y de que se va a convertir en el heredero del señor de la noche.

Morgan Freeman tampoco se cree el final de la saga
El principal problema con el que me encontré a la hora de ver The Dark Knight Rises es que todos estos giros argumentales arriba mencionados, más que sorprender y atrapar al espectador, le sacan de la historia y hacen que lo que se nos está narrando en pantalla resulte inverosímil; lo cual no sucedía con las anteriores entregas, que por supuesto tenían sus giros y elementos irreales, como toda película y obra de ficción, pero estaban tan bien construidas y eran tan coherentes consigo mismas que conseguían asombrar y emocionar contando la historia de Batman. 


En The Dark Knight Rises me ha dado la sensación de que se les ha ido la mano demasiado con la historia, no sé si por lo alto que estaba el listón, el fenómeno que supuso El caballero oscuro, las presiones del estudio o las ganas de filmar una tercera entrega trascendente y épica, pero yo desde luego he quedado profundamente decepcionado con el cierre de la trilogía. Además, los personajes no resultan tan creíbles ni están tan bien perfilados como en las anteriores entregas: Alfred revela repentinamente a Bruce el secreto de Rachel de la anterior entrega, Blake (quien ya podría haberse llamado Dick Grayson para el "homenaje" que rinde a Robin como heredero del manto de Batman) adivina la identidad secreta de Bruce Wayne de forma incongruente, el plan y las motivaciones de Bane no están nada bien definidas, a parte de que no es más que un simple peón; Talia carece de profundidad y de la interesante relación con su padre y Bruce de los cómics; y lo más importante, Bruce Wayne jamás se jubilaría a tomar cafés en Florencia, su sentido de la culpabilidad y del deber y su relación con Gotham son tan fuertes que en cómics como El regreso del caballero oscuro y en la serie Batman Beyond le hemos visto ejerciendo como protector de Gotham ya anciano. Los únicos que me han convencido han sido Catwoman, con un enfoque interesante del personaje, y El Espantapájaros, y eso que apenas sale cinco minutos en pantalla.


Respecto al reparto, Nolan sabe rodearse de actores con mucho talento y potencial, aunque si lo más básico, la historia y el desarrollo de los personajes, falla, pocos pueden hacer estos grandes intérpretes con sus respectivos roles. Christian Bale no se luce tanto como en las dos anteriores entregas al dar vida a un Batman contradictorio y sin mucho desarrollo, mientras que Tom Hardy no consigue dar a su villano la complejidad y los matices necesarios a pesar de su trabajo físico y del acento británico exagerado del que dota a Bane, en buena parte debido a la máscara-bozal que le han puesto. Anne Hathaway está correcta sin más como Catwoman, el talento de Marion Cotillard se pierde con un personaje tan tramposo como es su Talia Al Ghul y Joseph Gordon-Levitt demuestra ser un actor que ha crecido mucho en los últimos años capaz de afrontar distintos papeles con la sobriedad necesaria. Gary Oldman no impresiona tanto como hizo antes con su retrato de Jim Gordon, muy desdibujado, y por suerte los veteranos Michael Caine y Morgan Freeman aportan su experiencia y enorme profesionalidad en cada fotograma en el que aparecen. Tampoco están nada mal Liam Neeson y Cillian Murphy en sus respectivos cameos, que aportan continuidad a la saga.


Aunque a nivel argumental no me haya convencido lo más mínimo, hay que reconocer que The Dark Knight Rises tiene una factura técnica impecable. Como escribía más arriba, Christopher Nolan se ha rodeado de un equipo técnico formado por grandes y reconocidos profesionales. En este aspecto destacan la edición de sonido, el montaje de Lee Smith y la fotografía de Wally Pfister, que siempre se mueve entre tonos ocres y azules. Tampoco está nada mal la banda sonora de Hans Zimmer (en esta ocasión han dejado fuera a James Newton Howard), quien repite las conocidas sintonías de las anteriores entregas y compone dos nuevos temas, uno para cada villano, con sus correspondientes variaciones.


Puede que The Dark Knight Rises resulte entretenida como taquillazo veraniego de buena factura a pesar de sus casi tres horas de duración, pero a mí desde luego que no me ha convencido como película ni como cierre de una saga que nos había ofrecido dos grandes filmes, había cambiado el modo de hacer cine de superhéroes y lo más importante, había respetado el espíritu de un icono de los cómics y de la cultura popular como es Batman. Lo poco que me ha gustado de este "renacimiento de la leyenda" ha sido más por nostalgia de las anteriores entregas del Batman de Nolan, por volver a escuchar la banda sonora en una sala de cine y por los homenajes tanto a Batman Begins como a El caballero oscuro que por la historia en sí que The Dark Knight Rises nos cuenta.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Comienzos de series

Esta semana ha comenzado oficilamente la nueva temporada para la ficción televisiva y, ante el aluvión de series que se avecina entre estrenos y continuaciones, ¿qué mejor que un repaso a algunas de las cabeceras más emblemáticas?

The Pacific: Vale que sea una miniserie y ya haya terminado, pero el canal HBO ha convertido el crear cabeceras para series en todo un arte, como prueban las evocadoras imágenes de The Pacific, acompañadas por la música de Hans Zimmer.


Juego de Tronos: Todavía falta bastante para que regrese su segunda y costosa temporada, aun así, una de las muchas curiosidades de esta serie era cómo cada capítulo nos presentaba los escenarios en que se desarrollaría la acción en la cabecera.


The Office: Una de las mayores incógnitas es qué sucederá tras la marcha de Steve Carell de esta brillante comedia. ¿Estará a la altura? ¿Mantendrá en el ingenio de las anteriores temporadas? Esperemos que la intro siga siendo parecida.


Bored to Death: Después de una segunda temporada en la que aumentaban la diversión y el humor absurdo, Jonathan Ames ha prometido ponérselo más difícil a este peculiar grupo de amigos en la tercera temporada, que contará con la participación de Sarah Silverman, entre otras estrellas invitadas.


Boardwalk Empire: Como demuestra la cabecera, Nucky Thompson verá cómo desafían su imperio en Atlantic City en la segunda temporada. ¿Logrará salir airoso de la tempestad como hizo antes?


¿Cuáles son vuestras favoritas?

viernes, 13 de mayo de 2011

The Pacific


Diez años después del éxito de Hermanos de sangre, Tom Hanks y Steven Spielberg trabajan de nuevo como productores ejecutivos de una miniserie de diez episodios para la prestigiosa cadena HBO: The Pacific, relato de las campañas militares estadounidenses contra el Imperio japonés en la Segunda Guerra Mundial.

Tras un duro proceso de investigación histórica, recogida de testimonios, recreación de escenarios y entrenamiento militar para los actores, la serie arranca en orden cronológico narrándonos las batallas del frente del Pacífico desde Guadalcanal hasta la entrada en los territorios japoneses de Iwo Jima y Okinawa. Como ya le sucediera a la mencionada Hermanos de sangre, The Pacific recoge el estilo visual de la película Salvar al soldado Ryan y nos ofrece un relato crudo, violento e hiperrealista del conflicto bélico, mostrando sin tapujos los horrores que presenciaron los combatientes, los inhóspitos terrenos que atravesaron y el desgaste psicológico derivado.


Cada capítulo viene acompañado por un breve documental de imágenes de archivo en el que el mismísimo Tom Hanks nos narra los detalles estratégicos de cada campaña para luego dar paso a los episodios en cuestión. Éstos giran en torno a tres personajes reales: el condecorado héroe de guerra John Basilone, el periodista Robert Leckie y el joven Eugene Sledge. Las tres historias están bien diferenciadas y resultan sumamente interesantes y complejas, aunque personalmente me pareció más emocionante la del último personaje mencionado, un joven idealista al que acompañaremos a lo largo de su dura transformación y a quien veremos evolucionar según las atrocidades en que se ve envuelto. Posiblemente, los capítulos que protagoniza (los cuales reflejan desde el desembarco en Peleliu a las cicatrices psicológicas que trae a casa) sean los más intensos y con total seguridad no dejarán indiferente a nadie.

  

The Pacific se basa en las memorias  de los mencionados Leckie y Sledge, y para conseguir imprimir un realismo desgarrador a la serie nos encontramos a todo un equipo de profesionales trabajando en ella, entre los que figuran directores de múltiples títulos de HBO como Tin Van Patten o Tony To, asesores históricos y militares, Hans Zimmer colaborando en las épicas partituras y actores que dan la talla como Jon Seda, James Badge Dale y Joe Mazzello (el niño de Parque Jurásico visto recientemente en La red social); todo ello bajo el sello de Dreamworks.

 

Tal vez sea necesario complementar la serie con otra versión del conflicto como las ofrecidas en La delgada línea roja y especialmente en las imprescindibles películas de Clint Eastwood Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima. Sin duda alguna, The Pacific es una gran miniserie que tener en cuenta, pues no dejará indiferentes a los espectadores tanto por su temática como por la calidad con que está realizada. Por mi parte, ya figura en mi lista de series favoritas.

martes, 22 de marzo de 2011

Rango: El espíritu del Oeste

Por circunstancias inesperadas, un camaleón neurótico apasionado de la interpretación tendrá que abandonar su vida como mascota doméstica al perderse en medio del desierto de Mojave. Tras mucho deambular, encuentra refugio en la ciudad-calle de Dirt, donde intentará ganarse la confianza de sus habitantes, un puñado de polvorientos animales desesperados ante la sequía que sufren sus tierras: ha nacido la leyenda de Rango.

Después de alcanzar el éxito con Piratas del Caribe y dejarnos con una sensación amarga tras sus horrendas secuelas, el director Gore Verbinski nos trae una de las sorpresas de la temporada: la trepidante Rango, atípica película de animación que sacude a los espectadores con mucho más de lo que promete.

En semejante empresa, Verbinski ha colaborado con el reputado guionista y dramaturgo John Logan para desarrollar una historia original que supone un sentido homenaje al género del Oeste y todo un ejercicio de estilo para Verbinski, permitiéndose intercalar multitud de referencias cinéfilas que enriquecen una trama repleta de golpes de humor absurdo: además del juego teatral propuesto nada más empezar, nos encontramos con guiños a títulos tan emblemáticos como la trilogía del dólar de Sergio Leone, La diligencia, Apocalypse Now, 2001: Una odisea del espacio, Chinatown, Miedo y asco en Las Vegas, la propia Piratas del Caribe y hasta a la figura del maestro Clint Eastwood.


La deslumbrante animación digital en dos dimensiones y el elaborado diseño de personajes no tienen nada que envidiar a las producciones de grandes estudios como Dreamworks o Pixar; e incluso se ven enriquecidos por el tratamiento que Verbinski hace de los áridos paisajes y la espectacular banda sonora de Hans Zimmer, quien mezcla temas emparentados con su reciente trabajo en Sherlock Holmes con partituras claramente influenciadas por Ennio Morricone y el spaghetti western.


En vez de optar por las habituales grabaciones de estudio, Verbinski y su equipo decidieron poner en práctica la técnica que han llamado emotion capture: el estupendo reparto formado por Johnny Depp, Isla Fisher, Abigail Breslin y Bill Nighy entre otros rodó las escenas de la película como tales para dotar de más realismo a las voces de sus personajes.



Una propuesta tan atrevida y arriesgada como Rango hará las delicias de todo tipo de público gracias a los distintos niveles en que funciona y la cantidad de detalles que contiene. Gran película.

jueves, 12 de agosto de 2010

Inception: El Origen de los sueños

Christopher Nolan pertenece al grupo de escasos directores jóvenes actuales que ya pueden ser considerados clásicos del cine. No faltan razones: la calidad insólita de su filmografía, su involucración en los guiones (que suelen presentar una elaborada narrativa fragmentada), la impecable factura técnica de sus trabajos o su habilidad para que los actores rindan al máximo. Resulta imposible quedarse indiferente tras el visionado de cualquiera de sus películas, ya sea Memento, Insomnio o El truco final, y, por si esto fuera poco, el director londinense tiene la iniciativa suficiente como para dedicarse a proyectos más personales tras éxitos de taquilla como Batman Begins y El Caballero Oscuro, por no mencionar que dirige vestido de traje en honor a Hitchcock.



En 2010 vuelve a sorprender con Inception (Origen), rareza dentro del panorama cinematográfico actual, pues a partir de un guión original escrito por el propio Nolan se construye una película brillante en todos los sentidos, que propone un juego a los espectadores: deberán decidir si entran en el mundo de los sueños y hacen frente a las amenazas y secretos que en él se esconden. Con un sólido argumento como base, Inception mezcla acción con thriller, drama y ciencia ficción en un filme fascinante con ecos del inconsciente de Freud, los cuadros de Escher y referencias a Matrix, HEAT y otros títulos del propio Nolan (véase el guiño a Following, su primera película).



Desde luego, la frescura de la película no sería tan impactante sin su excelente reparto internacional, en el que figuran Ken Watanabe (protagonista de la joya Cartas desde Iwo Jima), una inquietante Marion Cotillard (Enemigos Públicos), la camaleónica Ellen Page (alias Juno), un impecable Joseph Gordon-Levitt (500 Days of Summer), Cillian Murphy (Batman Begins) y un correcto Tom Hardy (gángster de segunda en Layer Cake y Rocknrolla), además de los cameos de Tom Berenger y el gran Michael Caine. Falta por mencionar al protagonista, Leonardo DiCaprio en estado de gracia, dando vida a un personaje complejo y torturado, con lo que suma un nuevo acierto a su carrera, imparable desde que trabajara con Spielberg y Scorsese por primera vez.



Por si esto fuera poco, Inception resulta deslumbrante en el plano visual, desde la arriesgada dirección de Nolan (que nos regala secuencias realmente memorables) a los impresionantes efectos especiales (insertados a la perfección); pasando por la fotografía de Wally Pfister y el revelador montaje de Lee Smith, sin olvidarnos de la espectacular banda sonora de Hans Zimmer, con ecos graves que recuerdan a Batman.



En su totalidad, Inception (posiblemente el filme del año) supone una película trepidante, maravillosa, cuidada al milímetro, que presenta un complejo y original mundo en el que los espectadores se adentrarán y del que no podrán escapar hasta su asombroso final. Bienvenidos al reino del subconsciente. Es hora de soñar.

domingo, 17 de enero de 2010

Sherlock Holmes: En efecto, estimado Ritchie


Desde su creación en 1887 por el escritor escocés sir Arthur Conan Doyle, el detective británico Sherlock Holmes pasó rápidamente a formar parte del imaginario colectivo gracias a la popularidad alcanzada por sus novelas y relatos (tal era el éxito de sus historias que fueron los lectores quienes convencieron al autor para que resucitase al personaje). Además de los trabajos del propio Doyle, Holmes ha protagonizado adaptaciones teatrales, películas, series de videojuegos e incluso ha influido en la creación y métodos de investigadores tan queridos como Batman o el doctor House.

No hace mucho tiempo se dio a conocer la noticia acerca de la nueva adaptación a la gran pantalla del personaje, en esta ocasión con los rasgos del recuperado actor Robert Downey Jr. apoyado por el productor Joel Silver y bajo la dirección de Guy Ritchie, quien ganó fama con las rompedoras Lock, Stock & Two Smoking Barrels y Snatch y recientemente se redimió gracias a Rocknrolla. Tras un par de tráilers y avances, la situación del detective por excelencia no terminaba de convencer, pues al parecer se olvidaban de sus extraordinarias facultades deductivas y lo convertían en un héroe de acción. Afortunadamente no ha sido así.


Teniendo en cuenta las licencias con respecto a la obra original para adaptar al personaje al cine comercial actual, Sherlock Holmes resulta una película fresca y divertida, con mucho ritmo, humor e ironía. Es cierto que se potencia el lado más agresivo del detective, pero al mismo tiempo el poder observador y deductivo del personaje sigue presente, mostrándonos a un Holmes ingenioso, torturado y a la vez aventurero. El doctor Watson también sufre ciertos cambios al saltar a la gran pantalla, para empezar abandona su apariencia de bajito y fofo (incluso es más alto que el propio Holmes), si bien su complicada relación con su compañero de residencia está perfectamente marcada. Además, a lo largo de la película aparecen unos cuantos guiños al trabajo de Doyle, como la habilidad de Holmes con el disfraz, su faceta de políglota e inquieto estado mental (hasta se intuye su adicción a la cocaína, a pesar de no ser explícita), las bromas sobre el Inspector Lestrade, alusiones al pasado de personajes como Watson o Mary, los cuadernos de anotaciones del citado doctor y la aparición de cierto villano que será la pieza fundamental de la más que probable secuela.

Aunque en esta ocasión se adapta al producto comercial al que se enfrenta, Guy Ritchie conserva rasgos de su personal estilo de dirección en las escenas de peleas o el montaje acelerado que le caracteriza y queda patente en la secuencia del primer disfraz. Para dotar de un ritmo trepidante y buen humor a la película, Ritchie ha contado con todo un equipo de guionistas que consigue mantener la mordacidad de las conversaciones, el ingenio en las deducciones de Holmes y el espíritu de aventura en las partes de acción, junto a unas cuantas sorpresas.



Sin duda alguna, uno de los mayores aciertos de la película es su reparto. Mark Strong dota de su poderosa presencia (que ya demostró en Red de Mentiras) al villano Lord Blackwood, Rachel McAdams nos presenta a una nada ingenua Irene Adler mientras que Jude Law retrata a la perfección al pulcro e inseparable Watson. Entre la pareja principal hay una química espectacular, y con pocas miradas y gestos queda reflejada la profunda amistad de Watson y Holmes; este último interpretado por un soberbio Robert Downey Jr., quien borda el papel al combinar en dosis justas ingenio con excentricidad cómica y hace suyo el personaje (de hecho, su actuación le ha valido el Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia).

Por si todo esto no fuera poco, el nuevo trabajo de Guy Rritchie cuenta con una elaborada ambientación en el Londres victoriano que se sirve de la creación digital de escenarios y un cuidado vestuario, por no mencionar la banda sonora del maestro Hans Zimmer: una más que acertada composición que acompaña en todo momento a la historia en la que siempre está presente el violín de Holmes.



Aun teniendo en cuenta las diferencias con las novelas y relatos originales, la nueva adaptación de Sherlock Holmes consigue trasladar el espíritu del personaje a la actualidad; y con la intervención de un reparto excepcional nos presenta una historia trepidante, fresca y divertida, que entretiene en todo momento y consigue aumentar el legado de tan emblemático personaje.

domingo, 31 de agosto de 2008

Especial Batman: El Caballero Oscuro

Si Batman Begins supuso el resurgimiento y origen del nuevo Batman cinematográfico con la estética realista y oscura de Christopher Nolan, su esperada secuela reafirma la anterior y nos presenta a un Bruce Wayne asentado en Gotham City como vigilante silencioso que debe enfrentarse no sólo a la corrupta situación de la ciudad, sino también a la desquiciada respuesta que la existencia de Batman acaba de originar.
Tras escuchar noticias sobre los buenos resultados obtenidos al ser estrenada primero en EEUU, la espera ha merecido la pena. El Caballero Oscuro es una gran película en todos los aspectos, empezando por su elaborado guión y la increíble historia que nos cuenta. Desarrollada por los hermanos Nolan y David S. Goyer, la trama huye de convencionalismos en los superhéroes para presentarnos una historia que puede clasificarse como policíaca y realista, con inesperados giros y sorprendentes planes criminales. Además, si Batman Begins suponía una reflexión sobre el miedo y su poder, El Caballero Oscuro lo es acerca de la corrupción, el crimen, la locura y los auténticos héroes.
Para contar esta historia tenemos el estilo personal de Nolan en la dirección, con movimientos de cámara que nos incluyen en las conversaciones, nos provocan vértigo al acentuar las colosales dimensiones de Gotham y centran la atención en los personajes cuando es necesario. A mantener el ritmo durante las dos horas y media de duración contribuye de forma más que notable la banda sonora de Hans Zimmer y James Newton Howard, compositores de categoría que recuperan los temas de Batman Begins y emplean dos notas con una curiosa referencia: las notas son RE y DO, que en las anotaciones anglosajonas se corresponden con las letras DC, editorial del murciélago.


Al contrario que en otras adaptaciones de cómics, en El Caballero Oscuro se respetan los personajes y sus complejas personalidades. De este modo vemos a un más que correcto Christian Bale como un Batman que duda sobre sus capacidades a la hora de "limpiar" Gotham y enfrentarse a villanos como el Joker. Nos encontramos ante, posiblemente, el mejor villano del mundo de los cómics, un personaje complicado y lleno de matices que no muchos guionistas han sabido respetar. En el caso de El Caballero Oscuro, han dado en el clavo con este villano.
Se nos presenta a un Joker sádico, que disfruta con su locura al causar el caos en Gotham y elabora planes dignos de una retorcida mente criminal; todo eso, claro está, sin borrar nunca su característica sonrisa de la cara. La actuación de Heath Ledger es asombrosa, con unos gestos, voces y risas que definen a la perfección a este payaso de atuendo púrpura y origen desconocido, puesto que, como decía en el cómic La Broma Asesina, si el Joker ha de tener un pasado prefiere que sea de opción múltiple.


Otra de las sorpresas de la película es Aaron Ecchart como Harvey Dent, un personaje de buenas intenciones que dadas las extremas situaciones a las que se ve sometido acaba convirtiéndose en Dos Caras y presentando una auténtica amenaza para todos aquellos que confiaban en él, eso sí, siempre forjando su propia suerte con su conocida moneda. Es importante apreciar que en esta película todos los personajes están bien tratados y son de importancia para la trama y Gotham (un personaje en sí mismo), como prueban Gordon (en esta ocasión Gary Oldman tiene la oportunidad de desarrollar más a este honesto policía), Alfred, Lucius Fox, Rachel o un sinfín de secundarios como los mafiosos, inspectores de policía, el comisario Loeb y el Espantapájaros, nexo entre Batman Begins y su secuela.
Como no podía ser de otra manera, abundan los guiños al cómic original, desde la ya citada banda sonora hasta un sinfín de situaciones: las intenciones y naturaleza del Joker similares a las de La Broma Asesina; la relación entre Harvey Dent, Gordon y Batman, similar a la de El Largo Halloween; las peleas contra los SWAT y los imitadores de Batman, parecidos a los que aparecen en El Regreso del Caballero Oscuro, e incluso la escena de la familia Gordon en peligro guarda cierto parecido con Año Uno. También es importante mencionar los planes de el Joker, dado que en los cómics es capaz de secuestrar un túnel, comprar una feria o rodar una película para vencer a Batman y aquí podemos ver también su genialidad criminal.
Para terminar recomendar el visionado de esta película en su versión original para poder apreciar las trabajadas interpretaciones, aunque he de decir que la versión doblada no desmerece en absoluto gracias a la calidad de los actores de doblaje españoles.
Un vigilante silencioso, un auténtico Caballero Oscuro.