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domingo, 15 de septiembre de 2013

Kick-Ass 2: Con un par


Meses después su enfrentamiento contra la mafia D'Amico y Bruma Roja, Kick-Ass se entrena en la clandestinidad para mejorar como superhéroe y Hit-Girl afronta su mayor desafío al intentar adaptarse al mundo del instituto, mientras que surgen decenas de nuevos superhéroes urbanos que quieren seguir su ejemplo. Debido al regreso de su enemigo, Bruma Roja, que clama venganza por la muerte de su padre, Kick-Ass decide unirse al grupo Justicia Para Siempre con el fin de iniciar una nueva cruzada superheroica.

Conversando con un amigo en mi tienda de tebeos habitual, comentábamos como el guionista Mark Millar se ha convertido en un especialista en publicitar cómics que prometen mucho más de lo que ofrecen, en lugar de cuidar más las tramas y los personajes de sus historias, como ha sucedido con Superior o Supercrooks. Esto nos llevó a Kick-Ass, que posiblemente sea la creación de Millar que más resultona le ha quedado, y al mensaje opuesto que transmiten el cómic y su versión cinematográfica. Por ejemplo, mientras que al final del primer volumen Dave Lizewski debe volver a las miserias y penurias de su vida cotidiana por mucho que se haya convertido en un superhéroe, la película cuenta con un final más espectacular en el que el héroe se alza triunfal sobre el mal y conquista a la chica de sus sueños. Esta diferencia clave entre el cómic y la película nos lleva a la segunda adaptación cinematográfica de esta parodia gamberra y sangrienta de Watchmen.


Kick-Ass 2 se basa en lo narrado en el cómic homónimo y en su precuela, la miniserie dedicada a Hit-Girl, e introduce cambios en la trama que ayudan a que la historia funcione como película y encaje con lo mostrado en la primera parte. Tras la sorpresa que supuso Kick-Ass en 2010, en la que el director y guionista Matthew Vaughn nos ofreció una película divertida y refrescante que pulía los puntos débiles del cómic, la segunda parte ha tardado en ponerse en marcha pues se ha enfrentado a los retrasos en la publicación del cómic e incluso al abandono del proyecto por parte del propio Vaughn, quien también ha dejado de lado a los X-Men para poder dirigir The Secret Service, la adaptación de otro cómic de Millar. Por suerte, Vaughn ha permanecido como productor de la película, lo que ha asegurado el regreso del reparto y del equipo originales.

El encargado de escribir y dirigir Kick-Ass 2 ha sido Jeff Wadlow, artífice de irregulares películas de instituto como Cry Wolf. Si bien es cierto que a esta segunda parte le faltan la frescura y la mezcla de géneros perfecta de la original, hay que reconocer que Wadlow ha hecho un buen trabajo y ha conseguido filmar una secuela digna de su predecesora que retoma la acción justo donde se quedó para combinar con acierto violencia, comedia de instituto, parodia superheroica y escenas gore. Aun así, Kick-Ass 2 está causando división de opiniones entre los fans: hay quienes la desprecian y quienes la alaban por encima de su predecesora. Si bien no resulta tan sorprendente como la de Vaughn, sino que es un poco más burda, es cierto que enlaza muy bien con lo sucedido anteriormente y que suaviza y mejora varios aspectos del segundo volumen de la obra de Mark Millar y John Romita Jr., que a mí me decepcionó bastante.


Repite el reparto de la anterior entrega, aunque esto implique que varios de los actores hayan crecido en estos tres años y no resulten demasiado creíbles como estudiantes de instituto. Nos reencontramos con Aaron Taylor-Johnson como Kick-Ass, a quien se le nota a gusto en el papel, y le acompañan unos correctos Christopher Mintz-Plasse y Clark Duke, a los que hay que sumar los breves papeles de Michael Peña y de Jim Carrey, aquí bastante comedido. A los más seriéfilos les sorprenderá también encontrarse con Donald Faison (Scrubs) y con Iain Glen (ser Jorah en Juego de Tronos), aunque quien vuelve a robar escenas es Chloë Grace Moretz, la joven actriz vuelve a brillar con el personaje que le dio la fama, el de la sanguinaria Hit-Girl. También merece la pena mencionar el papel que juegan la épica banda sonora de Henry Jackman, acompañado esta vez por Matthew Margeson, y temas como la música del Tetris que dan una nueva dimensión a momentos delirantes de la película.


Digna secuela, Kick-Ass 2 nos recuerda la necesidad de los superhéroes en los tiempos actuales, como prueba su secuencia final, al mismo tiempo que nos ofrece abundantes dosis de diversión, violencia y humor gamberro. Nos queda la duda de si habrá una tercera parte que cierre la saga (el tercer y último volumen del cómic acaba de empezar a publicarse), pues su moderado éxito en taquilla y sus diferencias con la obra en que se basa no lo aseguran, además de que se rumorea que Wadlow será el encargado de llevar al cine X-Force.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Némesis Superior

Después del éxito sorpresa que supuso Kick-Ass, cómic que consiguió dar el salto al cine antes incluso de terminar de publicarse, el guionista escocés Mark Millar prácticamente se ha adueñado del sello Icon de Marvel, que permite a los autores mantener los derechos de sus creaciones y dotar a las historias de un tono más "adulto".


Bajo el citado sello, Millar ha publicado los cuatro números de Némesis, miniserie que da la vuelta al concepto de Batman transformándolo en un villano multimillonario que se dedica a sembrar el caos y la destrucción allí donde le place. Mi impresión acerca de este cómic apenas ha cambiado desde la primera vez que lo comenté en este blog: se trata de una historia entretenida pero vacía, en la que priman la violencia exagerada y un par de golpes de efecto facilones, además de que el dibujo de Steve McNiven tiene un acabado sucio y no se aproxima al nivel de sus anteriores trabajos. Tal vez lo único interesante de la serie sea la revelación relacionada con la verdadera identidad de Némesis en la última página, que seguramente dé pie a una secuela.


Otro proyecto en Icon del citado guionista es la inconclusa Superior, que aplica el esquema de Kick-Ass y Némesis al icono de Superman. Con esta base, nos cuenta la historia de Simon Pooni, un joven neoyorkino que sufre una dura enfermedad hasta que se transforma mágicamente en Superior, un popular superhéroe que combina las habilidades del último hijo de Krypton y del Capitán Marvel. En esta ocasión, Leinil Francis Yu se encarga del apartado gráfico, sin duda el mayor atractivo de una historia que se aleja del violento estilo de Millar para centrarse en cómo Simon descubre sus poderes, aunque esto no durará mucho y los golpes de efecto no tardarán en sucederse.


La buena acogida de la que gozan estos cómics entre el público ha propulsado los nuevos proyectos de Mark Millar, entre los que se encuentran la también inconclusa continuación de Kick-Ass (que sigue exactamente donde lo dejó el primer volumen y aumenta las dosis de violencia), Supercrooks (su nueva colaboración con Leinil Francis Yu centrada en un grupo de supervillanos que se refugian en España), y su propia película independiente, la cual ha definido como una mezcla entre Trainspotting y X-Men. Parece ser que el estilo irreverente y descarado de Mark Millar tiene cuerda para rato, aunque no estaría de más que se arriesgase con algo diferente en sus próximos cómics.

martes, 26 de julio de 2011

¡Conviértase en superhéroe!

Por contradictorio que parezca, para ser un superhéroe no se necesitan poderes o habilidades especiales, tan sólo hace falta una voluntad férrea en la dura lucha contra el crimen... o no. Cómics como The Spirit, Batman y Watchmen han explorado las implicaciones que podría tener convertirse en justiciero enmascarado para un humano corriente, sin accidente radiactivo ni anillo alienígena de por medio.


Como era de esperar en el actual boom de adaptaciones de cómics superheroicos, este tipo de historias no tardaron en llegar a la gran pantalla. Éste es el caso de Kick-Ass, reciente cómic de Mark Millar y John Romita Jr. que narra cómo un joven estudiante decide emular a Spider-man y luchar contra los delincuentes, y que en 2010 fue llevado al cine por el director Matthew Vaughn en una disparatada y divertida película. Algo parecido ha ocurrido con dos títulos de temática similar pero de escasa distribución: Super (2010) y Defendor (2009).

El primero de ellos, Super, nos presenta a Frank, un apacible buen ciudadano de pasado traumático que ve cómo su vida se desmorona cuando su esposa se fuga con un conocido traficante local. Ante esta situación, Frank opta por convertirse en Crimson Bolt, el nuevo justiciero callejero que pondrá en orden el vecindario y rescatará a su mujer, cueste lo que cueste. Escrita y dirigida por James Gunn (guionista de Amanecer de los muertos), Super mezcla sin éxito comedia de situación con una parodia de los superhéroes, pero desafortunadamente las escenas ingeniosas son escasas y muy pronto dan paso a una sucesión de violencia gore, bromas subidas de tono, y revelaciones "divinas" que entorpecen el desarrollo de la historia y las interpretaciones de los actores. Del reparto destaca Rainn Wilson (Dwight en The Office) como el introvertido y torturado protagonista, a quien acompañan una histriónica y sobreactuada Ellen Page y las breves apariciones de Liv Tyler, Kevin Bacon (interpretando una vez más al villano), y el gran Nathan Fillion.

Aunque a primera vista comparta premisa argumental con Super, Defendor abandona en seguida los toques de comedia para adentrarse en el drama que vive el protagonista, Arthur Poppington, un inadaptado que se fabrica su propio disfraz y lucha contra el tráfico de drogas en su ciudad con la intención de proteger a los inocentes. Escrita y dirigda por el actor canadiense Peter Stebbings, a Defendor le cuesta arrancar y funcionar en su conjunto como película, si bien consigue dejar a los espectadores con alguna escena divertida, otras de cierta carga dramática y un logrado final que denuncia la corrupción y decadencia presente en el mundo urbano a la vez que homenajea la labor de los héroes anónimos. Encabezan el reparto el siempre interesante Woody Harrelson (en un papel alejado de su Tallahassee en Zombieland) y una sosa Kat Dennings (la estudiante de Jane Foster en Thor), y les acompañan en pequeños papeles Elias Koteas (El curioso caso de Benjamin Button), Sandra Oh (Entre copas) y el formidable secundario Michael Kelly (Destino Oculto).

Parece que grandes superhéroes como Iron Man, Thor, o Green Lantern también inspiran a los justicieros urbanos a dar el salto al cine. ¿Quién será el próximo?

jueves, 16 de septiembre de 2010

Némesis: La venganza de Millar y McNiven

Si el cómic Kick-Ass suponía una versión violenta y sangrienta del superhéroe adolescente Spider-man, el conocido guionista escocés Mark Millar vuelve este año para hacer lo mismo con otro icono: Batman. Junto al dibujante Steve McNiven (con quien ya colaboró en las sagas Civil War y El viejo Logan) escribe la serie Némesis, centrada en una persona con los recursos económicos de Bruce Wayne que decide convertirse en un terrorista internacional en lugar de dedicarse a proteger a los inocentes de Gotham u otra ciudad.

Además de tratarse de colecciones cuyos derechos poseen los propios creadores, los títulos publicados bajo el sello Icon de Marvel permiten a los autores no quedarse cortos a la hora de llenar las páginas de palabras malsonantes y violencia en general, lo cual no ha tardado en suceder en los números publicados hasta la fecha de Némesis. No sólo en este aspecto se asemeja a la citada Kick-Ass, sino que la historia de Némesis tampoco destaca por su profundidad temática o destreza narrativa, tan sólo nos presenta un festival de explosiones y acción cada vez más exagerados en el que se desenvuelven los dos protagonistas: la mencionada versión maligna de Batman y el policía honrado que tratará de detenerlo, equivalente al Jim Gordon de los cómics del murciélago.



Aunque llamó la atención por sus anteriores trabajos junto a Millar y en Spider-man, el dibujo de Steve McNiven pierde fuerza en esta ocasión al desvincularse de su entintador y colorista habituales, lo cual repercute notablemente en la nitidez de los trazos. Además, presenta una narrativa realmente pobre, con composiciones de página nada arriesgadas, deudoras del lenguaje cinematográfico y carentes de recursos propios del cómic.

Con todo, Némesis resulta una lectura entretenida siempre que no le pidamos más que la acción que ofrece. De hecho, esto parece haber llamado la atención del director Tony Scott, quien ha decidido encargarse de la adaptación cinematográfica cuando a estas alturas ni siquiera se conoce el final de la serie, lo cual prueba de nuevo la fe ciega que el mundo del cine deposita en el cómic en la actualidad.

*Aprovecho que menciono el sello Icon para recomendar otra serie publicada bajo él: Scarlet. Escrita por Brian Michael Bendis y dibujada por Alex Maleev, su primer número no podría ser más interesante al presentarnos a una joven que, harta de las injusticias de nuestra sociedad, decide iniciar una revolución contra el cinismo imperante.



viernes, 11 de junio de 2010

Kick-Ass: El superhéroe actual

Dave Lizewski lleva una vida normal y corriente para un adolescente neoyorkino aficionado a los cómics. Movido por la pasividad de la sociedad, Dave decide enfundarse un traje de buzo que compra por Internet y enfrentarse al crimen: ha nacido el superhéroe enmascarado conocido como Kick-Ass. Su cruzada contra el mal no será nada fácil, encontrándose con peligrosos enemigos e inesperados aliados.

No hace mucho comenté en este blog el cómic Kick-Ass, éxito inesperado para sus creadores, quienes proponían una historia gamberra protagonizada por caricaturas de otros superhéroes que terminaba cayendo en la violencia desmesurada, sin mayores pretensiones y acompañada por expresiones malsonantes. Por suerte, mi sorpresa no pudo ser mayor al ver la película, que supera las dificultades del cómic al presentar una trama mejorada a base de pequeños detalles, los cuales profundizan en las motivaciones de los personajes y ayudan a construir una sátira más aguda que el festival de sangre propuesto en las viñetas.


El responsable de todo esto es Matthew Vaughn, amigo de Guy Ritchie que sorprendió gratamente con sus anteriores trabajos, Layer Cake y Stardust (estupendas cada una en sus respectivos géneros) y que ha luchado por la adaptación de Kick-Ass consiguiendo incluso que Brad Pitt figure entre los productores del filme. Junto a Jane Goldman ha desarrollado un guión que no deja respiro a los espectadores, a quienes sorprende por su frescura y mezcla de comedia adolescente con el mundo superheroico. Por si esto no fuera poco, Vaughn también se desenvuelve con una soltura insólita en la dirección, combinando elementos propios de su amigo Ritchie con los presentes en cintas como Scarface, Kill Bill, Matrix o en Spider-man y la reciente El Caballero Oscuro; eso sí, sin olvidar las referencias al cómic original (como prueban las secuencias animadas inspiradas en los dibujos de Romita Jr.).


La banda sonora juega un papel fundamental en Kick-Ass, pues aglutina desde El barbero de Sevilla a una canción compuesta por Mika para la ocasión; pasando por Elvis, La muerte tenía un precio, Joan Jett o The Prodigy, encajando cada tema perfectamente con la secuencia a la que acompaña. Mención especial merecen también los compositores británicos John Murphy y Henry Jackman por la parte instrumental, en la línea de otras piezas superheroicas.



Otro de los aciertos de Kick-Ass es su reparto, encabezado por Aaron Johnson (el joven John Lennon de Nowhere Boy), quien soporta con brillantez el papel principal. Por suerte, está respaldado por unos correctos Christopher Mintz-Plasse y Mark Strong (una vez más interpretando a un villano, van tres este año) como Red Mist y el mafioso Frank D'Amico, mucho más perfilados que en el cómic; además de las jóvenes estrellas adolescentes Lindsey Fonseca y Clark Duke junto a un comedido Nicolas Cage. Aun así, la estrella de la función que llega a robar protagonismo al propio Kick-Ass es Chloë Moretz en el papel de la agresiva Hit Girl, todo un descubrimiento que ha llevado a muchos a comparar a la pequeña actriz con Dakota Fanning.

Fresca y gamberra como pocas, Kick-Ass supone una sorpresa divertida que agradará no sólo a los aficionados al cómic gracias al buen hacer demostrado por el director y el reparto. Llegó la hora de patear traseros.

viernes, 30 de abril de 2010

Kick-Ass: ¿El superhéroe actual?


La vida del neoyorkino de dieciséis años Dave Lizewski carece de emoción alguna... hasta que decide convertirse en superhéroe. Siguiendo el ejemplo de los cómics que lee con tanto fervor, Dave se dedicará a combatir el mal que le rodea, provocando todo un fenómeno social cuando sus seguidores comienzan a imitar sus hazañas. Tras superar las dificultades que implica no tener poderes, un giro inesperado de los acontecimientos pondrá su vida y la de los que le rodean en serio peligro.

En 2008, el guionista estrella Mark Millar se unió al gran dibujante John Romita Jr. para embarcarse en el pequeño proyecto Kick-Ass, publicado por el sello Icon de Marvel, el cual da pie a historias de carácter más adulto y permite a los autores control total sobre sus creaciones. Inesperadamente, Kick-Ass se convirtió en un éxito de ventas inmediato, agotándose las sucesivas reediciones de los primeros números y alcanzando popularidad gracias a las recomendaciones de unos aficionados a otros. Debido al trabajo de sus creadores, la publicación perdió regularidad hasta finalizar recientemente en su octavo número, logrando una adaptación cinematográfica dirigida por Matthew Vaughn desarrollada a la par que los últimos capítulos además de una probable continuación.

Tomando como base el concepto de héroe adolescente que representa Spider-man y continuando con la humanización de los superhéroes desarrollada hace ya tiempo por Alan Moore y Frank Miller en sus respectivas obras, Mark Millar construye un argumento curioso acerca de la existencia de superhéroes en el mundo real que lamentablemente termina perdiéndose en el mal gusto. La trama carece de profundidad alguna, correspondiéndose los personajes con estereotipos criticables: el protagonista es un lector de cómics inadaptado, los grafiteros son negros; los pandilleros, puertorriqueños y los mafiosos, italoamericanos, cómo no. Al contrario que otras colecciones (como Ultimate Spider-man de Brian Michael Bendis), Kick-Ass no plantea análisis social alguno, sino que recurriendo a los mencionados clichés se centra en el lenguaje soez y vulgar junto a la violencia más sangrienta que el dibujante se atreva a plasmar, todo ello acompañado de constantes monólogos interiores del personaje principal en los que no faltan alusiones a series de actualidad, redes sociales o YouTube y su papel en el mundo superheroico.



En el apartado gráfico nos encontramos con John Romita Jr. colaborando con sus habituales Tom Palmer a las tintas y Dean White a los colores. Sin duda alguna éste es el mayor atractivo del cómic, poder disfrutar de JR JR desenvolviéndose en un terreno extraño para él que nunca antes había frecuentado como es el de los héroes hiperviolentos. Aun así, se nota la cantidad de proyectos en que se halla envuelto el dibujante para Marvel y en ocasiones el retrato de los personajes se adentra en lo caricaturesco.

Seguramente tengamos Kick-Ass para rato, dado su inesperado éxito que ha cogido a todos por sorpresa. Hasta ahora, Millar se ha encargado de introducir pequeñas referencias a las otras colecciones que escribe en las viñetas de esta serie y ha comenzado a publicar Nemesis, la cual ya carece de atractivo alguno y eleva al siguiente nivel la agresividad mostrada en Kick-Ass. Por el momento, esperaremos pacientes para comprobar si la adaptación cinematográfica ha seguido el rastro de sangre dejado por el cómic.

viernes, 25 de diciembre de 2009

¿Cómo le va al tío Millar?

Hace un tiempo comentamos en este blog la jugada del guionista escocés Mark Millar en Marvel, donde iba a encargarse de varias series al mismo tiempo y la mayoría de ellas llegarían a tener elementos en común, si bien la situación actual ha sufrido varios cambios respecto a la inicial: 1985 terminó igual que empezó, siendo un sentido homenaje a los cómics de la época; Ultimate Avengers no acaba de convencer con un estilo demasiado explotado y la nueva versión de Cráneo Rojo, además el dibujo de Carlos Pacheco perjudicado seriamente; y Kick Ass desvaría al acercarse a sus números finales y próxima película.

Otra de las sagas que escribió este guionista es El viejo Logan, que nos sitúa en un futuro sin superhéroes, cuando un anciano Lobezno deberá enfrentarse al mundo que le rodea. Número a número vamos conociendo el destino final de los superhéroes y el panorama futuro en general, siendo éste el punto más llamativo y conseguido de todo el arco argumental. Sin embargo, en el episodio final Millar tira la casa por la ventana y desata la furia de Logan para acabar con todo aquel que se haya interpuesto en su camino y hacer gala del estilo gamberro que caracteriza al escocés. Aún así, El viejo Logan resulta una saga amena de seguir, con referencias a películas como Mad Max o Sin Perdón, que cuenta con el estupendo Steve McNiven en el apartado gráfico para demostrar su talento y que, probablemente, tendrá una secuela.

A punto de terminar se encuentran Los 4 Fantásticos de Millar y Hitch. La primera aventura de 4 números sirvió de introducción a conceptos desarrollados en la segunda, y desde aquí la colección se ralentizó a un ritmo alarmante: siguieron un par de números de relleno que presentan la futura llegada del misterioso Maestro de Muerte y otros dos capítulos dedicados a una divertida historia familiar inspirada en conceptos del escritor H.P. Lovecraft. Como colofón, el advenimiento de los maestros del Doctor Muerte a la Tierra se supone que traerá consecuencias trágicas para la primera familia, pero los números transcurren y poco o nada trascendente sucede en ellos. Si a esto le sumamos el encareciemiento de las grapas mensuales por parte de Panini (justificado con la inclusión de la portada en el cómic, por si no teníamos bastante con la inicial), podemos asegurar que la actual etapa de Los 4F no redefinirá al grupo de superhéroes en absoluto; se limita a ofrecernos una serie de argumentos encadenados en mayor o menor medida entretenidos y en ocasiones alargados sin necesidad. Por suerte la colección cuenta con Bryan Hitch a los lápices, que si bien necesita un equipo entero de entintadores para acabar cada cómic a tiempo y no alcanza el nivel mostrado en ocasiones anteriores, termina aportando un trabajo notable.

El resultado actual de las series escritas por Millar dista bastante de lo prometido, así que esperamos impacientes el final de aquellas que aún no han terminado y noticias sobre sus futuros proyectos.

domingo, 28 de junio de 2009

Cuando Logan envejeció

Sin duda alguna el mérito de ser el personaje más famoso de Marvel se lo lleva Spider-man. La segunda posición está más reñida, si bien uno de los firmes candidatos a ocuparla es Lobezno, el mutante de las garras de adamántium. Resulta casi paradójico que uno de los personajes mejor construidos del mundo de los cómics en la actualidad se encuentre sobreexplotado hasta límites insospechados. Cuando el personaje entró en escena por primera vez poco o nada se sabía sobre él, y los detalles de su vida anterior a la compartida con la Patrulla X se revelaban con cuentagotas. Así, poco a poco descubríamos que se llamaba Logan, era canadiense pero la cultura japonesa marcaba su conducta, luchaba con todas sus fuerzas por dominar su lado animal y había sido sometido a crueles experimentos en el proyecto Arma X. Hace no mucho tiempo en Marvel se decidieron a tirar la casa por la ventana y sacarle el máximo partido al potencial del personaje: aparece inexplicablemente en multitud de colecciones mensuales y de repente recuerda todo su pasado, sin omitir ningún detalle; lo que ha llevado a la creación de conceptos tan absurdos como el pesado de Rómulo y el sinsentido de Daken, el hijo cansino que tuvo hace mucho tiempo. Aún así, parece que aún hay esperanza para el indestructible Lobezno, siempre y cuando surja una saga como la actual El viejo Logan.

Anteriormente en este blog hemos comentado el ambicioso y a la vez interesante plan de Mark Millar en Marvel: mientras en la serie Kick Ass mantiene su característico estilo gamberro, se atreve a adentrarse en el terreno de la ciencia ficción con los 4F, en el mundo de los cómics con 1985 y ahora con un western post-apocalíptico con El viejo Logan. La historia arranca 50 años en el futuro, después de una serie de sucesos no muy claros que acabaron con los superhéroes y reestructuraron los Estados Unidos por completo, que ahora Lobezno y Ojo de Halcón deben recorrer en una peligrosa misión. Partiendo de esta idea a lo largo de la saga se nos mostrará el nuevo y desolador panorama mezclando elementos de películas como Mad Max o Sin Perdón (sobre todo el momento inicial, con un anciano Logan cuidando de dos hijos en una granja de cerdos) y de grandes historias como La Torre Oscura (se nos presenta un mundo polvoriento que "se ha movido" y aún conserva elementos de tiempos mejores) junto con innumerables referencias al Universo Marvel (topoides, descendientes de Banner, motoristas fantasma o la Caída del martillo entre muchos otros) y otros de lo más dispares como las apariciones de ciertas videoconsolas o del coche Herbie.



A este prometedor planteamiento hay que añadirle el espectacular dibujo de Steve McNiven, autor de estilo realista y detallista que saltó a la fama con Civil War (donde también colaboró con Millar) y cuyos trabajos no han hecho sino mejorar desde entonces. En esta ocasión nos ofrece de nuevo un dibujo muy rico en detalles (como todos los guiños al Universo Marvel que pueblan las páginas), limpio como pocos y que se adecua con facilidad al ritmo de la historia, al mismo tiempo que se ve menos perjudicado que en otras ocasiones por los colores normalmente demasiado digitales de Morry Hollowell.

Con las dos primeras partes de ocho recientemente publicadas aún es pronto para encumbrar esta historia, pero si continúa desarrollándose con tanta fuerza como con la que ha comenzado puede demostrarnos que todavía pueden contarse buenas historias de un personaje complejo en un principio que tan repentinamente ha sido sobreexplotado, aquel viejo Logan que luchaba por controlar sus instintos animales para encontrar un lugar en el que ser aceptado.

jueves, 9 de abril de 2009

1985: El homenaje de Mark Millar a una época


Con anterioridad en este blog he mencionado la maniobra que el guionista escocés Mark Millar se trae entre manos, pues pretende unir en un crossover particular las colecciones Marvel de las que actualmente se ocupa: Los 4 Fantásticos, Lobezno, Kick Ass y 1985.

Como sucede con las tres primeras, en 1985 Millar se rodea de un dibujante de renombre y estilo propio como es Tommy Lee Edwards y nos plantea una situación cuanto menos original: en el año 1985 los villanos de Marvel saltan a nuestro mundo y se deciden a conquistarlo al no haber ningún superhéroe que pueda detenerlos, siendo Toby, un chico de 13 años aficionado a los cómics, el único que se da cuenta de la magnitud del conflicto.

Este argumento proporciona a Millar la ocasión ideal para rendir incontables homenajes tanto al mundo de los cómics como a la época en que se desarrolla la acción. Así, aparecen continuas referencias a las Secret Wars y sagas Marvel del momento (portadas incluidas), las situaciones que vivían sus personajes, las tiendas de tebeos, la actitud de ciertos adultos ante este mundillo y hasta a los cómics que supusieron la creación del Universo Marvel por Stan Lee y Jack Kirby. En cuanto a la época en sí, en el cómic abundan numerosos guiños a Indiana Jones, Masters of Universe, los Goonies, la Commodore 64 o cierta atmósfera propia de las historias de Stephen King ambientadas en su Maine natal, por no mencionar el hecho de que 1985 es el año en que tienen lugar los hechos narrados en Watchmen.

Respecto al dibujo, Tommy Lee Edwards realiza un buen trabajo, resultando su estilo realista y de trazos marcados el adecuado para la ocasión al ser capaz de mezclar a la perfección realidad y cómic. Aunque le cueste un poco desenvolverse en las escenas de acción, su dinámica composición otorga un ritmo ágil a esta interesante historia.



Estaremos pendientes del desarrollo de esta entretenida miniserie y de cómo se conecta con las otras colecciones de las que se encarga e autor, destacando 1985 por el homenaje que supone al mundo de los cómics.

domingo, 15 de marzo de 2009

Los 4F: Lo más grande del mundo, por Millar y Hitch


Anteriormente comenté el inicio de la etapa de Los 4 Fantásticos a cargo de Mark Millar y Bryan Hitch, equipo creativo alabado por su labor en The Ultimates, y ahora que ha terminado su primer arco argumental en la colección y acaba de empezar el segundo los resultados han cumplido las expectativas.




A lo largo de cuatro números, el tándem Millar-Hitch ha desarrollado una entretenida historia con numerosos elementos de ciencia ficción sobre la creación de una réplica de nuestro mundo ante el inminente fin del mismo debido a las agresivas actividades humanas. Al mismo tiempo, Millar ha sabido llevar a cada personaje al terreno en que mejor se desenvuelve y de paso introducir nuevos rostros que al parecer serán fundamentales en posteriores arcos argumentales. El popular guionista también aprovecha la ocasión para dejar de lado su estilo violento y cinematográfico anteponiendo las aventuras que viven los personajes mezcladas con unas cuantas bromas sobre tópicos de Marvel, como por ejemplo las múltiples actividades que desempeña Lobezno, resultando inquietante el modo en que enlaza este primer arco argumental con el siguiente, en el cual aparecen más personajes con propósitos inesperados. Este hecho no hace sino aumentar la curiosidad acerca del próximo gran crossover que Millar prepara y afectará a las colecciones del mutante de las garras de adamátium, la esperada 1985 y a esta Primera Familia.

En cuanto al dibujo, el estilo de Hitch pierde en cantidad de detalles y limpieza comparado con sus espectaculares Ultimates debido al ritmo impuesto de un número al mes, si bien cumple de forma más que eficiente. Destacan sobre todo el realismo que imprime a los personajes y especialmente el ritmo ágil del que dota a la historia, con una composición original y dinámica como pocas, además de las portadas, las cuales consiguen invitarte a la lectura.

En definitiva, no es una etapa que redefinirá a los 4 Fantásticos, pero sí una serie recomendable y entretenida que promete unas cuantas sorpresas en su desarrollo futuro y relación con otras colecciones.


jueves, 4 de diciembre de 2008

Un Equipo Fantástico

Sin duda alguna, la creación de Los 4 Fantásticos supuso todo un cambio en el modo de ver a los superhéroes que propició la aparición de los grandes personajes de Marvel. Así, esta primera familia de la Casa de las Ideas introdujo el concepto de héroes humanizados presentando personajes con preocupaciones derivadas de sus habilidades como en el caso de Ben Grimm o que incluso llegaban a casarse y tener hijos tan poderosos como los del matrimonio Richards.
Los 4 Fantásticos han vivido numerosas y memorables etapas con grandes autores, siendo mi favorita los más de 100 números realizados por Stan Lee y Jack Kirby. Ahora, uno de los equipos creativos más aclamados del momento toma las riendas de esta clásica serie: Mark Millar y Bryan Hitch, quienes ya impactaron con su reinvención de Los Vengadores en los dos primeros volúmenes de The Ultimates.
En cuanto al primero, este guionista destaca por su estilo directo y cinematográfico, ágil como pocos. A parte de proyectos independientes y algunos trabajos para DC, en Marvel ha ofrecido sorprendentes resultados como el macroevento Civil War, los inicios de Ultimate X-men, su genial etapa en Lobezno, la serie Marvel Knights: Spider-man, Kick Ass o la mencionada TheUltimates junto a Bryan Hitch. Y es que Millar no podría pedir un compañero mejor que el detallista Bryan Hitch, con un estilo realista y tan elaborado que más de una vez le ha proporcionado problemas con las fechas de entrega y publicación.
Aunque de momento sólo he tenido ocasión de leer su primer número en los 4F, este equipo presenta una historia entrañable y familiar en la que Millar parece tener intención de desarrollar una trama con numerosos elementos de ciencia ficción mientras que el dibujo de Hitch adquiere un tono menos oscuro de lo habitual manteniendo el nivel de detalles al que nos tiene acostumbrados.

Esperemos que esta pareja dé los buenos resultados que prometen en una colección tan emblemática como la de esta gran familia que vive en el edificio Baxter.

viernes, 19 de septiembre de 2008

WANTED: Buscando a Mark Millar

Cuando nos encontramos con una película de este tipo, varias pueden ser la reacciones según cómo nos tomemos la película en sí. Por ejemplo, hay una serie de películas de acción exagerada al máximo que en absoluto pretenden ser realistas y creíbles, sino hacer cómplices a los espectadores para ofrecerles pasar un rato de lo más agradable. Es el caso de muchas de las películas de Robert Rodríguez, como Desperado, Spy Kids o Planet Terror, a las que muchos dedicarán palabras poco educadas al habérselas tomado en serio y esperar historias creíbles. Con Wanted (que por cierto está producida por Marc Silvestri y su editorial de cómics Top Cow) ocurre algo similar.
Todas las acciones de los miembros de la Fraternidad de asesinos son inverosímiles a más no poder, así como los abundantes efectos especiales. Si nos tomamos en serio todo lo que ocurre, la película nos parecerá una sucesión de acrobacias de lo más exagerado, disparos imposibles y ríos de sangre. En cambio, si participamos del juego que los responsables del filme nos proponen, disfrutaremos de impactantes escenas de acción junto con una buena dosis de humor.
En cuanto a la historia, está basada en un cómic del famoso guionista Mark Millar, cuyas obras se caracterizan por su estilo cinematográfico (con diálogos breves y ágiles, ideales para la gran pantalla) y el desarrollo de personajes canallas y sin escrúpulos. Prueba de ello son el tono que adquirieron sus etapas en Ultimate X-men y The Ultimates o su nuevo gran éxito, Kick Ass, sobre un chico obsesionado con los superhéroes hasta el punto de convertirse en uno de ellos y que será llevada al cine contando con Nicholas Cage como uno de los personajes. En cuanto a Wanted, la película mantiene los personajes y el tono del cómic original pero cambia la sociedad de supervillanos por una de asesinos con habilidades especiales, con cambio de las características y coloridas mallas incluido. Además, cuenta con giros interesantes que aportan emoción a la historia.
En cuanto a los actores, Angelina Jolie presta su imagen a Fox y Morgan Freeman (¡Es Lucius Fox!) aparece con un papel clave en la historia, resaltando sobre todo el reparto a James McAvoy. Este joven actor escocés sorprende por los camaleónicos papeles que interpreta: tan pronto es el señor Tumnus de Narnia, se ve envuelto en un romance imposible en Expiación o pasa de ser un apocado oficinista al asesino nº1 en Wanted, haciendo que el espectador se divierta con su cambio de carácter y habilidades.

Queda por destacar el retraso de su estreno, ya que mientras que en EEUU debutó en la cartelera de finales de Junio, aquí no ha llegado hasta mediados de septiembre, aunque, eso sí, siempre que la veamos con la actitud adecuada podremos disfrutar de sus tiroteos y exageradas escenas.