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miércoles, 18 de febrero de 2015

Como un fénix... Series

Vamos ahora con un repaso a algunas de las novedades más destacadas del mundo de la televisión. Las nuevas apuestas de las cadenas estadounidenses son cada vez más inabarcables y demuestran que hay sitio para todo tipo de programas, incluso los suphéroes que ya dominan el cine han encontrado su lugar con bodrios como Gotham y con entretenimientos del calibre de Arrow y Flash. Las apuestas convencionales de temporadas de 24 episodios conviven con otras más rompedoras de difusión en línea que se alzan con el reconocimiento del público y de la crítica: Transparent, de Amazon Studios, y Orange Is the New Black y House of Cards, de Netflix (este último canal nos guarda interesantes sorpresas para 2015 como Bloodline y Daredevil). Los formatos también cambian y empiezan a triunfar las series antologías, del estilo de True Detective, cuya segunda y misteriosa entrega se hará esperar hasta el verano. Veamos algunas de las propuestas más recomendables de la parrilla actual:


·Fargo: La premisa de una serie basada en la icónica película de los hermanos Coen no convencía a nadie, pero esta serie de diez episodios ha sido uno de los grandes triunfos de 2014. Ambientada en el universo del citado filme, nos narra una historia de ambición, crimen y humor negro en el gélido estado de Minnesotta. La trama nos mantiene en vilo en todo momento, nos deja con escenas para el recuerdo y con un reparto entregado en el que destacan Bob Odenkirk, Allison Tolman, Colin Hanks, Martin Freeman (nunca estuvo tan bien desde Sherlock) y un antológico Billy Bob Thorton.


·The Walking Dead: Más de lo mismo, pero en el buen sentido. Desde sus inicios, demostró que no tenía intención de llegar a los niveles de trascendencia ni de salvajismo del cómic, pero sus últimas tres temporadas la han convertido en una serie que no engaña a los espectadores y les ofrece ficción televisiva de calidad. No es Breaking Bad, la joya del canal AMC, pero consigue que las tribulaciones de Rick y los suyos nos interesen. Cada cierto tiempo muere algún personaje para impresionarnos y parece seguir el orden de acontecimientos del cómic. Su enorme éxito de audiencia ha animado a los productores a preparar otra serie ambientada en el mismo universo zombi.


·Brooklyn Nine Nine: Vamos con algo más ligero. La nueva comedia de culto, capaz de recoger el testigo de los mejores años de The Office y Parks & Recreation. Narra el día a día de una comisaría de policía, los casos a los que se enfrentan y los piques internos, que dan para gags recurrentes. De maestros de ceremonias tenemos al incombustible Andy Samberg y a Terry Crews en el papel de su vida.


·Agente Carter: A los superhéroes les llevó su tiempo encontrar un hueco en el cine, y parece que lo mismo pasa con las series. Agentes de SHIELD tuvo un comienzo lamentable, pero ahora nos llega este spin-off centrado en la compañera de batallas del Capitán América. Se trata de una historia de espionaje con numerosos guiños a los cómics (por allí aparecen Hydra, la Roxxon Oil y el mayordormo Jarvis) y una protagonista fuerte y versátil.


·Better Call Saul: Breaking Bad fue una serie perfecta y, tras un descanso, sus creadores regresan al Nuevo México de Walter White para contarnos el ascenso y la caída de uno de los secundarios más carismáticos, el abogado criminal Saul Goodman. Acaba de comenzar, pero la ficción de Vince Gilligan y Peter Gould ya nos ha convencido gracias a la aparición de viejos conocidos y a la excelsa puesta en escena marca de la casa, en la que nada queda al azar.


Y vosotros, ¿qué series veis? ¿Cuáles recomendáis? Para un seguimiento cercano de las ofertas de la ficción televisiva, os recomiendo que os paséis por la joven y recomendable bitácora Reino de series.

domingo, 12 de octubre de 2014

The Walking Dead T4: Segunda parte

La comunidad de la prisión se ha disuelto, y sus integrantes vagan ahora sin rumbo aparente por un mundo plagado de caminantes no-muertos y de humanos todavía más peligrosos. Rick cree haber perdido a su familia, y sólo puede contar con su hijo Carl, quien se ha visto obligado a madurar de golpe. ¿Queda esperanza para los supervivientes?


Esta noche se estrena en Estados Unidos la esperada quinta entrega de The Walking Dead, la serie de la AMC basada en el exitoso cómic de Robert Kirkman, que en 2014 cumple diez años de vida. Nos toca, entonces, recordar qué panorama nos dejó el final de la anterior entrega: la derrota del Gobernador se saldó con la pérdida de personajes queridos y con el fin de la prisión. En la segunda mitad de la cuarta temporada, asistimos a varias historias paralelas que contaban el viaje de los distintos supervivientes hasta su reencuentro, dejándonos dos hechos destacables: el descubrimiento de la comunidad de Terminus y sus intenciones caníbales, y la entrada en escena del pintoresco trío formado por Abraham, Rosita y el científico Eugene, que prometen jugar un papel fundamental.


El tramo final de la cuarta temporada se basó así en los volúmenes 9, 10 y en el comienzo del 11 del cómic original, recogiendo la confianza que Rick deposita en su hijo y en Michonne, la contundente ejecución de dos jóvenes personajes, y el panorama rural desolado por el que deambulan los personajes. Hace tiempo que la serie decidió tomar un rumbo con notables variaciones respecto al cómic, y en este sentido sorprende el papel que están jugando personajes como Carol y Tyrese, en contraste con la ausencia de Andrea y Dale; y también la gran incorporación que supuso Daryl, uno de los personajes con más pliegues de la ficción.


Basta con echar un vistazo a su terrible segunda temporada para darse cuenta de que The Walking Dead no es una serie planeada al milímetro ni tan crítica o contundente como Breaking Bad, la joya de la cadena. Sin embargo, hay que reconocer que estamos ante un producto de entretenimiento televisivo de alta calidad, especialmente gracias a sus dos últimas temporadas. Se trata de una serie capaz de aprovecharse de las convenciones del género zombi (gore incluido) y de mantener el interés en el lado humano de los protagonistas, sus decisiones y viaje moral, como ya hicieran Robert Kirkman y Charlie Adlard en su obra magna. ¿Qué nos deparará la quinta temporada? La espera concluye en breve.


domingo, 27 de octubre de 2013

Temporada de series 2013

Tras un parón inesperado, intentamos retomar la actividad del blog, de modo que en los próximos días volverán las reseñas de cómics, películas y series, y algún que otro artículo especial. De momento, hoy regresamos con un repaso rápido al arranque de la temporada televisiva 2013/2014, justo cuando se cumple un mes del estreno de las nuevas temporadas de las ficciones estadounidenses. De momento, es innegable que Breaking Bad ha dejado un vacío que tardará tiempo en llenarse con nuevas e interesantes series, así que, hasta que llegue ese momento, echemos un vistazo al regreso de viejas conocidas primero, y después a los nuevos estrenos.


*Cómo conocí a vuestra madre, Novena temporada: Se acaba el tiempo para Ted Mosby y su grupo de inseparables amigos. La inesperada novena temporada ha llegado para poner punto final a una serie que desgastó y sobreexplotó su fórmula hace ya unos años. Aun así, la última entrega nos ofrece algunos puntos divertidos de Barney o gags desternillantes como el relacionado con Indiana Jones y la última cruzada. Se echan de menos los escenarios habituales, como el pub de MacLaren's, pero resulta curioso que toda la temporada se desarrolle en un fin de semana, y también pide más tiempo en pantalla el personaje de Marshall, pues Jason Segel es uno de los actores que afirmaban estar más cansados con su trabajo en la serie. Ahora que ya conocemos a la madre, si nos dan un final digno y coherente podremos estar satisfechos.


*The Walking Dead, Cuarta temporada: Las desventuras de Rick, Carl, Michonne y compañía poco se parecen ya a las historias que nos cautivaron en el cómic de Robert Kirkman y Charlie Adlard. Tras mejorar considerablemente en su tercera temporada, ahora nos encontramos a una comunidad de supervivientes fortalecidos en la prisión que deben enfrentarse tanto a amenazas internas como externas, incluyendo un nuevo virus. Se espera con ganas el regreso del Gobernador y sorprende la incorporación de Tyrese a estas alturas. Eso sí, la ficción de la AMC sigue siendo un récord de audiencias sin precedentes para la televisión por cable y Robert Kirkman ya ha anunciado un spin-off ambientado en el mismo universo. Por mi parte, el personaje de Daryl me parece la mejor aportación que ha hecho la serie, y espero con ganas el siguiente tomo recopilatorio del cómic, que celebra los diez años desde su modesto comienzo.


*The Crazy Ones: Robin Williams aparca el cine para volver a la televisión junto a Sarah Michelle Gellar (a quien no le ha ido demasiado bien desde los tiempos de Buffy) en esta comedia acerca de un padre y de su hija que trabajan juntos en la misma agencia de publicidad. La serie no aporta demasiado, como le sucedía a Dos chicas sin blanca, también de la CBS, más allá de las ocurrencias de Williams, con quien se lo deben de pasar en grande durante los rodajes, tal y como prueban las tomas falsas.


*The Michael J. Fox Show: La leyenda vuelve al medio en el que comenzó con series como Lazos de familia. Tras retirarse del mundo de la interpretación debido a la enfermedad de Parkinson que padece, sólo pudimos seguir viendo al mítico Marty McFly en pequeñas y esporádicas apariciones en series como Curb Your Enthusiasm o, más recientemente, en The Good Wife. Pues bien, Michael J. Fox nos sorprendió a todos al presentar su nuevo proyecto el pasado mes de junio: una serie dedicada a un periodista estrella que se retiró debido al Parkinson y que ahora vuelve al trabajo con el apoyo de toda su familia. Todo un ejemplo de superación. Como comedia no es demasiado rompedora, no estamos ante Modern Family o The Office, pero sí que nos deja con una sonrisa en la cara gracias a su humor amable, un reparto acertado y al buen hacer de J. Fox, además de que cuenta con la presencia de Betsy Brandt (Marie en Breaking Bad).


*Agents of SHIELD: Sin duda una de las más esperadas, tras un piloto llamativo, Joss Wheond y sus habituales colaboradores nos han dejado con un procedimental policíaco que dista poco de lo ya visto en series como Castle o Hawai 5.0. Tenemos a un equipo de personajes variopintos, que incluyen a un duro Navy Seal, una hacker graciosilla, una experta en artes marciales y un par de científicos británicos, enfrentándose a amenazas relacionadas con la emergente comunidad superheroica, los vestigios del Teseracto y del suero Extremis. Se agradecen las conexiones con lo sucedido en Los Vengadores o en Iron Man 3, y por supuesto los cameos de Nick Furia y María Hill, pero la serie puede aspirar a mucho más bebiendo del rico universo en que se basa. Esperemos que las tramas se empiecen a complicar, hagan acto de presencia Hydra y otros villanos clásicos y que se resuelvan las incógnitas relacionadas con el regreso de Coulson (el papel de Clark Gregg es de lo más destacable de la serie hasta ahora).

Todavía es pronto para juzgarlas, además de que faltan muchas más series por llegar a nuestras pantallas. Ansiosos esperamos los regresos de Rasing Hope, Juego de tronos, House of Cards, The Newsroom, o Ray Donovan, y especialmente la tercera temporada de Sherlock y el estreno de True Detective, protagonizada por el actor del momento (de quien pronto hablaremos por aquí): Matthew McConaughey en estado de gracia.



Y vosotros, ¿qué series seguís? ¿Cuáles esperáis con más ganas?

lunes, 7 de octubre de 2013

Breaking Bad: Ascenso y caída de Walter White

Cuando le diagnostican un cáncer de pulmón, un apocado profesor de química de un instituto de Nuevo México decide dar un cambio radical a su vida. En aquel momento, los espectadores no éramos capaces de intuir el camino que seguiría la serie que comenzaba de este modo y que concluyó el pasado 29 de septiembre tras cinco temporadas, convirtiéndose en un fenómeno mediático y cerrando un nuevo capítulo en la actual Edad de Oro de la ficción televisiva.


Hablando de fenómenos mediáticos, precisamente desde que descubrí y seguí otro de ellos, la serie Perdidos de JJ Abrams y compañía, no me había sentido tan enganchado, emocionado, identificado y entusiasmado con una serie de televisión, y eso que la ficción serializada me encanta y me fascina por las infinitas posibilidades que ofrece como medio. Comencé a ver Breaking Bad cuando se estrenó en 2008, si bien la mezcla de comedia negra y género negro del piloto no me fascinó y no me impulsó a seguir viendo la serie. Varias temporadas después, animado por las recomendaciones y elogios que la serie recibía, decidí darle otra oportunidad, y entonces descubrí un mundo nuevo y quedé maravillado ante una historia rica, sorprendente y profunda.


Con medios que ya les gustaría tener a muchas de las películas actuales, da la sensación de que Breaking Bad podría tratarse de la serie que perfectamente podrían haber realizado los hermanos Coen por el cuidado a los detalles y el mensaje de su historia. En ella, se nos presenta a Walter White, un inteligente profesor de instituto que se ve reprimido por su entorno, su familia y sus amigos, y por lo que la sociedad del éxito y del consumo espera de él. Esto, sumado a las casualidades del destino, que siempre juegan un papel fundamental en la serie, llevan a Walt a adentrarse en el camino del crimen y usar su talento para "cocinar" la metanfetamina más pura del mercado, que distribuirá con la ayuda de Jesse Pinkman, con quien establecerá una compleja relación paternofilial de múltiples lecturas durante toda la serie.


A lo largo de sus cinco temporadas, presenciaremos los entresijos del submundo criminal de Albuquerque, las condiciones en que viven los adictos a la metanfetamina, la violencia de los cárteles mexicanos que operan a ambos lados de la frontera, el funcionamiento de los despachos de la DEA, y un profundo drama familiar en la línea de la mejor ficción estadounidense. Todo ello siempre acompañado por la evolución de Walter White y de su alter ego criminal, Heisenberg, quien experimenta un desarrollo similar al del protagonista de una de las mejores películas de la historia: el de Michael Corleone en El Padrino (no en vano, la serie contiene varios homenajes a la obra magna de Francis Ford Coppola). Así, Breaking Bad nos mostrará hasta qué punto es capaz de llegar un sencillo hombre inteligente con el fin de demostrar a los demás y sobre todo a sí mismo su valía, componiendo así un personaje ambiguo que camina sobre la delgada frontera entre la heroicidad y la villanía.


Vince Gilligan, el creador de la serie, ha contado con un equipo de lujo, empezando por los guionistas, que han sabido desarrollar la trama de forma comedida pero constante y coherente, manteniendo siempre la tensión ante las posibilidades de lo que fuera a suceder; y pasando por los directores (entre los que se encuentra el gran Rian Johnson, autor de Looper entre otras películas), la fotografía de Michael Slovis o la cuidada selección de canciones para la banda sonora, que incluye temas siempre adecuados a las circunstancias como Catch Yer Own Train, Crystal Blue Sensation, o la reveladora canción de cierre, Baby Blue. Y, por supuesto, hay que mencionar al reparto, siempre acertado y aportando pliegues al carácter de los personajes que interpretan los inolvidables Dean Norris, Betsy Brandt, Giancarlo Esposito, Bob Odenkirk, Jonathan Banks, Anna Gunn, Aaron Paul (uno de los descubrimientos de la serie, sin duda), y, por encima de todos, Bryan Cranston, que ofrece una interpretación sentida y prodigiosa como Walter White que le hace merecedor de los todos los halagos posibles, ¿quién esperaba algo así del padre de Malcolm?


Llegó la hora de despedirnos de Breaking Bad tras un cierre perfecto que ata los cabos sueltos y es fiel al tono general de la serie, sin que nada se les vaya de las manos a sus responsables. Quedan para el recuerdo momentos irrepetibles como el enfrentamiento contra Tuco, las fanfarronerías de Hank, el primer laboratorio en el interior de una vieja autocaravana, la muerte de Jane, la llegada de los gemelos asesinos, las reuniones en los Pollos Hermanos, la canción de Gale, los consejos de Saul Goodman, la infidelidad y las dudas de Skyler, el pulso de poder contra Gus Fring (uno de los villanos más terroríficos y mejor construidos de la televisión), las lecciones de Mike Ehrmantraut, el cártel de Don Eladio, la venganza del tío Salamanca, los negocios con Todd y los neonazis, y el fin del imperio de Heisenberg. 


Mientras disfrutamos de otras series de televisión y esperamos el estreno de alguna que llegue a semejantes niveles de calidad, sólo nos queda dar las gracias a Breaking Bad y a sus creadores por esta joya que nos ha cautivado y ha alimentado nuestra imaginación durante cinco temporadas. Hasta siempre, Heisenberg. Hasta siempre, Walter White. Hasta siempre, Breaking Bad.

Recordad su nombre.

jueves, 4 de abril de 2013

The Walking Dead T3: Segunda Parte


En enfrentamiento entre los supervivientes de la prisión y las fuerzas de Woodbury es inevitable. Rick ha hecho todo lo que estaba en sus manos para salvar a sus compañeros, pero el Gobernador no les va a dejar escapar tan fácilmente, sino que formará un pequeño ejército y atacará la cárcel hasta que no quede nadie con vida. Mientras Rick se debate entre qué camino debe tomar, Andrea intenta buscar una solución pacífica y Merle lucha por ganarse la confianza de su nuevo grupo.

Después de que muchos casi perdiéramos la confianza en la serie tras varios episodios absurdos de la segunda temporada, The Walking Dead regresó con fuerza adaptando una de las etapas más celebradas del cómic de Robert Kirkman y Charlie Adlard en que se basa, aquella que tiene lugar tras los barrotes de una cárcel. La primera entrega de esta tercera temporada sorprendió por su ambientación, escenas sangrientas, la introducción de nuevos personajes y la despedida de otros que nos acompañaban desde el principio, además de la evolución de Rick y su grupo. Los ocho episodios restantes con los que concluye esta temporada han mantenido el nivel en general, han traído algunas sorpresas, escenas logradas y un final que cierra varias tramas y abre nuevas posibilidades para su ya asegurada cuarta entrega.


Decir a estas alturas que la serie del canal AMC sólo se basa ligeramente en el cómic de Image resulta obvio, pues desde hace tiempo ha demostrado seguir otros caminos, cambiando el destino de algunos personajes e introduciendo otros nuevos, si bien respeta su evolución en líneas generales. La etapa de la prisión me parece una de las más brillantes del cómic, en ella se exploró a fondo el potencial que tenía el mundo creado por Kirkman con conflictos constantes entre los personajes y números tan salvajes como los sucedidos en Woodbury y las represalias posteriores, que a día de hoy todavía me ponen los pelos de punta. Su versión televisiva suaviza los acontecimientos, especialmente el salvajismo de Woodbury, pero ha conseguido captar a la perfección cómo la mayor preocupación de los protagonistas han dejado de ser los zombis, ocupando su lugar otros humanos que habitan lo que queda del mundo.


Aunque según nos acercábamos al final hemos presenciado capítulos algo vacíos, alargados en exceso para cumplir con las 16 entregas, esta segunda mitad puede presumir de un vistoso despliegue de medios (su ambientación está a años luz de nuevas series post-apocalípticas como la fallida e insulsa Revolution) y de un logrado y coherente desarrollo de personajes. Las tribulaciones de Rick quedan en segundo plano y se da más trasfondo a secundarios como Michonne, los hermanos Daryl y Merle, a las motivaciones de Andrea y la transformación en psicópata del Gobernador, que debido a los últimos acontecimientos consigue transmitir verdadero terror con su sola presencia.


Gracias al espléndido trabajo del equipo que está detrás de ella, encabezados por un reparto más que solvente, The Walking Dead ha conseguido alzarse dentro del rico panorama televisivo actual como una serie que merece la pena seguir semana tras semana gracias a los conflictos que afectan a unos personajes muy queridos por los espectadores. Además, el éxito de esta tercera temporada ha abierto la posibilidad a más cómics de saltar a la pequeña pantalla, mientras que la AMC se establece como uno de los estandartes de la calidad televisiva gracias a series como Breaking Bad, Hell on Wheels o The Walking Dead, cuyo regreso esperamos con ganas.

viernes, 29 de marzo de 2013

Tres formas de conocer 'The Walking Dead', de Álex R.

En nuestro especial de firmas invitadas contamos con la presencia de Álex R., autor del blog Zona Boom, bitácora que ofrece la combinación perfecta de videojuegos (con abundantes noticias), películas y cómics. De hecho, el artículo de hoy es una buena muestra de esta fusión de medios, pues nos habla de las distintas vertientes del universo creado por Robert Kirkman en Los Muertos Vivientes, que a mí personalmente me encanta. ¡Disfrutadlo!


 ¿Quién no conoce The Walking Dead a estas alturas? El show televisivo se ha hecho enormemente famoso, pero quizás hay alguien que lo ha conocido de otra forma, o aún no lo conoce. Y es que The Walking Dead nació como un cómic del guionista Robert Kirkman, y más tarde fue adaptado a la televisión y a los videojuegos. ¿Desconocéis alguno de los productos de esta historia de zombis? ¿Queréis saber mi opinión? Pues seguid leyendo, majos.
  


The Walking Dead, el cómic

El origen de The Walking Dead se encuentra entre páginas de papel. Kirkman concibió esta obra como una novela gráfica, y a día de hoy ya hay más de 100 números publicados en Estados Unidos. Aquí en España (donde se conoce como Los Muertos Vivientes) la colección se está publicando en tomos de seis números cada uno, y ya llevamos 16 de esos tomos publicados (aunque hay ediciones de lujo que comprenden muchos más capítulos), gracias a Planeta DeAgostini.

No penséis que por ser un cómic deja de ser menos violento. En el papel es más fácil dar forma a las ideas, y Kirkman aprovecha y, junto con la ayuda de los excepcionales dibujantes Moore en el primer número y Adlard en todos los demás, nos deja escenas para la posteridad, que hacen que se nos pongan los pelos de punta. Todo ello en blanco y negro, algo que consigue una atmósfera más depresiva en los cómics.

No penséis que si habéis visto la serie no merece la pena leer los cómics, pues disfrutaréis igualmente, y además hay bastantes cambios argumentales entre ambos productos.


 The Walking Dead, la serie

La AMC se lanzó de cabeza a la piscina y decidió hacer una serie sobre zombis, más concretamente de la obra de Robert Kirkman. La jugada les salió bien, pues no hay más que ver la acogida del público, haciendo que la serie se convierta en todo un icono cultural actualmente. Como ya he dicho, no sigue a pies juntillas la historia del cómic, pues hay bastantes giros argumentales y aparición de personajes que en el cómic no existen, lo cual no es algo malo (mirad a Daryl).

La realización es de lujo, y es que Kirkman supervisa el show, y eso se nota. Los personajes están bastante conseguidos en algunos casos, y los actores son bastante buenos. Sus dos primeras temporadas son bastante recomendables, y su tercera es de obligatorio visionado para todo amante de los zombis.

Ahora mismo, la tercera temporada se ha tomado un descanso, aunque volverá en febrero con su final. Deseándolo estoy.


 The Walking Dead, el videojuego

El universo de Kirkman ha influido tanto en la cultura, y sale tan rentable, que hasta en el mundo videojueguil lo tenemos. Actualmente, existe el videojuego The Walking Dead, una aventura gráfica bastante recomendable que dispone, si no me equivoco de cinco episodios. La trama cuenta las vivencias de otro grupo de supervivientes, alejados de Rick y sus amigos.

Pero no todo acaba aquí, y es que hay un nuevo juego de la franquicia en camino, llamado The Walking Dead: Survival Instinct. El título será un Shooter en el que manejaremos ni más ni menos que a… ¡Daryl Dixon!

Sin duda, el señor Kirkman ha creado una de las sagas más rentables y con más calidad del cómic/televisión/videojuegos. Y es que, The Walking Dead es un universo genial, que cada vez se expande más y a más ámbitos de la cultura.

¿Y tú, conoces The Walking Dead en todas sus formas? 

sábado, 22 de diciembre de 2012

The Walking Dead T3: Primera parte


Rick y los suyos se han visto obligados a abandonar la granja de Hershel. Durante meses deambulan por los bosques de Georgia, buscando la forma de esquivar a los hambrientos caminantes, hasta que encuentran una prisión abandonada que podría convertirse en el hogar que les devuelva la esperanza necesaria para sobrevivir al fin del mundo. Mientras tanto, Andrea y la misteriosa Michonne llegan a Woodbury, un pueblo fortificado en el que los supervivientes responden ante el Gobernador, un líder que oculta mucho más de lo que cabría esperar.

La segunda temporada de The Walking Dead, adaptación del brillante cómic post-apocalíptico de Robert Kirkman,  Charlie Adlard y Cliff Rathburn fue bastante desastrosa. Los personajes se quedaron estancados en la granja de Hershel, Shane cobraba una importancia inexplicable y los zombis brillaban por su ausencia mientras se sucedían capítulos en los que los personajes tenían conversaciones intrascendentes mirando al infinito, lo cual se saldó con el despido del productor Frank Darabont y un final bastante abrupto que prometía recuperar el ritmo. Afortunadamente, así ha sido en la primera mitad de la tercera temporada.

Al enfrentarnos al visionado de esta serie debemos tener en cuenta que no seguirá el cómic de forma rigurosa, sino que es una adaptación e interpretación que se toma sus licencias; de modo que no alcanza las cotas de salvajismo del cómic, los sucesos no siguen el mismo orden y ni siquiera los personajes mueren o se comportan de la misma forma. Aun así, en esta tercera temporada sí que podemos disfrutar de una serie que recoge la esencia del cómic de Kirkman, pues en todos los capítulos sucede algo nuevo, hay giros inesperados, los zombis hacen acto de presencia y causan estragos y, lo más importante, los personajes se ven superados por el mundo que les rodea y actúan en consecuencia, recurriendo a su lado más salvaje y dudando si hacen lo correcto.


En los 8 capítulos que componen la primera mitad de la tercera temporada, que volverá a la pequeña pantalla en febrero de 2013, hemos asistido a la llegada y posterior establecimiento en la cárcel (que da comienzo a una de las etapas más memorables del cómic), lo cual tendrá muchas consecuencias para el grupo de Rick, algunas de ellas bastante trágicas. Precisamente Rick, nuestro protagonista, verá cómo su mundo se fragmenta y estará obligado a reafirmar su posición de líder (se lo debe al resto) mientras se distancia de su hijo, Carl. El otro punto de interés de la serie reside en Woodbury (localidad suavizada respecto al cómic), donde descubriremos a la introvertida Michonne, una luchadora nata, presenciaremos el regreso de Merle y la irrupción del manipulador Gobernador, el villano estrella de los cómics.


La ambientación está bastante conseguida, con zonas rurales devastadas y muertos vivientes deambulando al acecho de carne fresca, además se nota que han empleado más medios y efectos especiales para aumentar el tono gore de la serie. El reparto cumple de sobras y los personajes resultan creíbles, en parte gracias a que están mejor escritos que en la temporada anterior y en parte por el trabajo de Andrew Lincoln (Rick), Laurie Holden (Andrea), Steven Yeun (Glenn), Norman Reedus (Daryl) y compañía. De las nuevas incorporaciones destaca sobre todo Danai Gurira (Treme), quien clava al personaje de Michonne, mientras que el actor británico David Morrisey interpreta a un Gobernador bastante sobrio.


La mayor intensidad y calidad de esta primera parte de la tercera temporada ha traído consigo un considerable aumento en la audiencia, hasta el punto de que el episodio final batió los récords del canal por cable AMC. Incluso el escritor Stephen King ha alabado el atrevimiento de The Walking Dead como serie, así que esperemos que la segunda mitad de la temporada esté a la altura y siga dando lo mejor de una propuesta tan contundente y emocionante como ésta.

lunes, 9 de abril de 2012

Hell on Wheels: Primera Temporada

Poco después de la Guerra de Secesión, el ex-soldado confederado Cullen Bohannan recorre los Estados Unidos buscando al grupo de soldados de la Unión que asesinó a su familia a sangre fría. Su búsqueda de venganza le lleva hasta el lejano Oeste, donde consigue trabajo como capataz en la construcción del ferrocarril de la Union Pacific, conocido como "El infierno sobre ruedas" debido al cúmulo de criminales e indeseables que lo acompañan. Sin embargo, Bohannan verá cómo la especulación del propietario del ferrocarril, las disputas en el campamento e incluso la inminente guerra con los indios cheyenne le impiden saciar su sed de venganza.


Tras un complicado proceso de pre-producción y de casting, los hermanos Joe y Tony Gayton consiguieron que el canal AMC diera luz verde al piloto de Hell on Wheels y les encargara diez episodios para la primera temporada. Gracias a una detallada puesta en escena y una trama enrevesada con múltiples cabos sueltos, Hell on Wheels ha conseguido una respuesta más que positiva por parte del público que le ha asegurado su segunda temporada, convirtiéndose en una de las series estrella del canal de The Walking Dead.


Ambientada en 1866, Hell on Wheels aprovecha al máximo su carácter coral para narrarnos las vidas de los distintos personajes que pueblan el asentamiento que acompaña la construcción del ferrocarril que unirá el Este con el Oeste, encontrándonos con personas de todo tipo y condición: desde un magnate corrupto y ambicioso a un indio renegado, pasando por un predicador de oscuro pasado, prostitutas de noble corazón, esclavos liberados con ansias de demostrar su independencia, pistoleros borrachos, y un par de irlandeses emprendedores. Por si esta mezcla no fuera lo bastante interesante, tenemos a la pareja de protagonistas: Lily Bell, joven viuda decidida a ganarse un nombre en el mundo del ferrocarril; y Cullen Bohannan, pistolero fuera de la ley con un fuerte sentido de la justicia que bebe de la imagen de los personajes de Clint Eastwood.


Movidos por la codicia, la hipocresía o la venganza, cada personaje interacciona con los demás en una serie en la que se cuidan todos los detalles, desde la suciedad que reina en el campamento a las escenas de tiroteos y escaramuzas, que no escatiman en violencia y realismo. Además, la música acompaña a la perfección a la puesta en escena, combinando piezas instrumentales con ecos del spaghetti western con canciones de grupos como Mumford & Sons o Gillian Welch.


En el reparto no encontraremos nombres de superestrellas, pero sí de actores curtidos en series y papeles secundarios que aportan credibilidad a sus personajes (por ejemplo, la mezcla de acentos en el campamento es impresionante). Destacan las interpretaciones de Colm Meaney (Thomas Durant), Dominique McElligott (Lily Bell), Christopher Heyerdahl (El Sueco), la aparición especial de Wes Studi (El Último Mohicano) y sobre todo la labor de Anson Mount como Cullen Bohannan, el duro pistolero protagonista. Tal vez el que más desentone sea el rapero Common haciendo de esclavo liberado.


La primera temporada de Hell on Wheels sorprende por el realismo de sus imágenes, su cuidada puesta en escena y una trama sólida capaz de relacionar a los distintos personajes vinculados por diversar razones a la construcción del ferrocarril. Esperemos que la segunda entrega no se demore demasiado, porque la primera no podría haber terminado mejor.

domingo, 4 de diciembre de 2011

The Walking Dead T2: Primera Parte

*Este post puede revelar detalles de la segunda temporada.

Con la conclusión de su séptimo capítulo, termina la primera parte de la segunda temporada de The Walking Dead, serie basada en el cómic homónimo de Robert Kirkman y Charlie Adlard que no regresará hasta Febrero de 2012 con los seis capítulos restantes.


Las sospechas iniciales se han cumplido y ha quedado demostrado cómo la serie ha perdido el rumbo. Después del éxito de audiencia y crítica de su primera temporada, los directivos del canal AMC decidieron prolongar la segunda entrega a trece episodios, lo cual se ha traducido en una sucesión de capítulos huecos con conversaciones vacías en las que la trama no avanza. Así, brilla por su ausencia el aumento de acción e intriga que cabría esperar teniendo en cuenta lo que sucede a partir del segundo volumen del cómic.

La fidelidad respecto al recomendable cómic es otro de los aspectos que tener en cuenta: en la primera temporada quedó claro que los productores y guionistas de la serie tomaban como base las líneas argumentales del cómic introduciendo cambios y suprimiendo personajes; pero en la segunda temporada los cambios con respecto al original son cada vez mayores y afectan considerablemente al desarrollo de las tramas y el tratamiento de los personajes, por lo que podemos hablar de "otra versión" del apocalipsis zombi ideado por Robert Kirkman, Tony Moore, Charlie Adlard y Cliff Rathburn.


La falta de fidelidad sería perdonable si por lo menos funcionara como ficción televisiva, pero la serie ni siquiera puede presumir de ello. En estos siete capítulos los guionistas han recurrido a artimañas dignas del culebrón con tal de alargar la trama y mantener a los espectadores pendientes del televisor cada semana. Se suceden las conversaciones ligeras, carentes de tensión, y los personajes aparecen desdibujados, con cambios constantes a la hora de tomar decisiones que reflejen su carácter y comportamientos totalmente alejados del cómic: Rick no es el líder que finge estar seguro de sí mismo para tranquilizar al grupo, es sencillamente absurdo en lo que han convertido al personaje de Shane, y el tratamiento de la desaparición de Sophia ha resultado forzado y sin dramatismo alguno; de hecho, el único personaje medianamente interesante ha sido Daryl, que curiosamente no aparece en los cómics. Además, la segunda temporada pierde espectacularidad en comparación con la primera al trasladar la acción de una gran ciudad desierta al ámbito rural.  


El abandono de la serie por parte del cineasta Frank Darabont por conflictos con los directivos de la AMC pone en duda que la segunda mitad de esta temporada vuelva a convertirse en la ficción de calidad esperada. De momento, estos primeros siete episodios no han conseguido ni estar a la altura del cómic original, ni ofrecer un espectáculo digno de hacer frente al resto de propuestas del panorama actual de la ficción televisiva.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Zombis, vaqueros, casas encantadas y el Gran Hermano

Una vez terminada la temporada de estrenos televisivos, llegó la hora de comentar las impresiones que nos dejan los primeros capítulos de un regreso muy esperado y de tres novedades que están dando bastante de qué hablar.


La primera es, por supuesto, la segunda temporada de The Walking Dead, basada en el cómic homónimo de Robert Kirkman y Charlie Adlard. Con un comienzo brillante y un final que se alejaba del material original, su primera entrega se convirtió en el fenómeno televisivo de finales de 2010, por lo que el canal AMC no tardó en dar luz verde a una segunda temporada, cuyo rodaje estuvo repleto de polémica por la reducción de presupuesto y el despido de uno de los máximos responsables de la serie, el cineasta Frank Darabont. Una vez superadas las dificultades, la esperada segunda parte de las andanzas de Rick y compañía se estrenó a mediados del mes pasado con un resultado desigual: consiguió batir récords de audiencia, pero en los cinco capítulos que llevamos hasta ahora apenas ha pasado algo; se han basado libremente en los sucesos del cómic para ofrecernos episodios vacíos y encima los personajes pierden la fuerza de las viñetas, sobre todo Rick. Esperemos que los capítulos restantes suban el nivel, porque con semejante material de base la serie tiene mucho potencial.


Estrenada el pasado día 6, Hell on Wheels era una de las series que más expectación había generado debido a su complicado y caro rodaje, respaldado por la (cada vez más prestigiosa) cadena de los zombis. Hell on Wheels nos traslada a los Estados Unidos de 1865 para contarnos la historia de Cullen Bohannon, un ex-soldado confederado que participa en la construcción del ferrocarril que unirá el Este con el Oeste mientras busca a los asesinos de su mujer. Vaqueros sin escrúpulos, esclavos liberados e indios con sed de venganza se dan cita en los dos capítulos emitidos hasta la fecha, los cuales cuentan con actuaciones convincentes y una ambientación de lujo. Habrá que seguir las vías del ferrocarril.


La que dudo mucho que merezca la pena seguir es American Horror Story, la nueva "ida de pinza" de Ryan Murphy, creador de la exitosa (e insoportable a estas alturas) Glee. Después del éxito de los alumnos cantantes, Murphy intenta revitalizar el terror televisivo con la historia de una familia atormentada que se muda a un caserón encantado. Esta premisa da paso a una historia repleta de tópicos (apariciones fantasmales y vecinos trastornados incluidos) que además presume de una narración elíptica y sustos burdos que más que terror producen vergüenza ajena en los espectadores.


Para terminar, la nueva producción de J. J. Abrams y Bryan Burke sí que convence con su historia adictiva y vistoso acabado: se trata de Person of Interest, creación de Jonathan Nolan (guionista y hermano de Christopher) que mezcla los conceptos del Gran Hermano de George Orwell y del informe en minoría de Philip K. Dick para contarnos cómo un ex-agente de la C.I.A. y un multimillonario emplean el sistema de cámaras y micrófonos de la ciudad de Nueva York para resolver futuros crímenes. Su carácter procedimental se ve favorecido por el halo de misterio que envuelve a los dos protagonistas, interpretados por Jim Caviezel (La Pasión de Critso) y Michael Emerson (Ben Linus en Perdidos), y por las escenas de acción de cada uno de los intrincados casos a los que se enfrentan.

En próximas entradas hablaré de las comedias y las series de estreno previsto para comienzos de año, como Luck y Alcatraz. Mientras tanto, ¿qué series estáis siguiendo? ¿Qué os parecen sus nuevas temporadas?