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jueves, 6 de marzo de 2014

Oscar 2013: Emoción esperada

El mundo del cine de Hollywood se preparó para su noche de gala y el pasado domingo 2 de marzo se celebraron los Premios de la Academia, más conocidos como Oscar, en el Teatro Dolby de Los Ángeles. La competencia entre las películas nominadas este año era mucho más dura que en otras ediciones anteriores, con títulos tan recomendables como 12 años de esclavitud, Gravity, Her, Capitán Phillips o El lobo de Wall Street entre las aspirantes a alzarse con las codiciadas estatuillas. Finalmente, se cumplieron las expectativas de casi todas las quinielas y no hubo demasiadas sorpresas en cuanto a los ganadores, si bien pudimos disfrutar de una ceremonia divertida, amena e incluso inspiradora gracias al buen hacer de Ellen DeGeneres como presentadora.

Una película que une a Sherlock y Magneto no podía quedarse sin premio
Antes de empezar con los premios en sí, comencemos con una breve reflexión. Los premios de cine en general, y en particular los Oscar, tienen tantos detractores como admiradores: habrá quien los considere una pantomima, un mero entretenimiento vacío, quien incluso desprecie a las películas nominadas y reivindique otro tipo de cine alternativo; al igual que también habrá quien disfrute de estos premios con ilusión, de las películas nominadas, y de las estrellas y los modelitos que lucen en la mediática gala. En este aspecto me gustaría destacar el comentario del actor Kevin Spacey cuando le preguntaron por el significado de esta ceremonia poco antes de empezar la gala: Los Oscar son la fiesta y celebración del cine de Hollywood, una ocasión en la que se reúnen quienes se dedican a él profesionalmente para pasar un rato agradable. Ya en mi caso particular, supone además una noche de emoción en la que se festeja el tipo de cine que más suelo disfrutar y que cada año me lleva a descubrir nuevas películas interesantes y diversas.

Volviendo a la gala en sí, el trabajo de Ellen DeGeners como presentadora supuso una notable mejora respecto al irregular e irreverente Seth McFarlane de hace un año, puesto que la gala fluyó con naturalidad y un sentido del humor amable que nos dejó momentos tan divertidos como cuando pidieron pizza para cenar o la ya famosa foto que hizo con su propio móvil que ya ha batido todos los récords de Twitter. A lo largo de la ceremonia pudimos ver desfilar a actores tan diferenciados como Jim Carrey, Jamie Foxx, Harrison Ford, Will Smith, una irreconocible Kim Novak, Whoopie Goldberg, Kevin Spacey, Angelina Jolie e incluso al legendario Sidney Poitier, quien entregó el premio al Mejor Director a Alfonso Cuarón. Precisamente fue su película, la prodigiosa Gravity, la que arrasó en la mayoría de los premios, llevándose los apartados técnicos y el de banda sonora. Su competidora más fuerte fue la excelente 12 años de esclavitud, que logró alzarse con los merecidos premios a Mejor Guión Adaptado y a Mejor Película, reconociendo el trabajo de Brad Pitt como productor y evitando así las injusticias cometidas en ediciones anteriores (todavía me duele que premiaran a El discurso del rey por encima de La red social, habráse visto). Spike Jonze consiguió el merecidísimo premio al Mejor Guión Original por la dulce y triste Her, mientras que la italiana La gran belleza arrebató el de Mejor Película Extranjera a la inquietante La caza. Con el premio que no estuve de acuerdo fue con el de Mejor Canción original, dada la potente canción que presentaba U2 frente a la apuesta de Disney.

Frank Underwood domina la foto desde las sombras
Entre los momentos más emotivos destacó la sección de In Memoriam, en la que se recordó el talento de quienes nos han dejado a lo largo del último año, como Ray Harryhausen, el crítico Roger Ebert (una verdadera inspiración), James Gandolfini o el gran Philip Seymour Hoffman, quien hace apenas un año figuraba entre los nominados. En este aspecto también destacó el pequeño pero sentido homenaje que Bill Murray rindió a su amigo Harold Ramis, autor de la obra maestra llamada Atrapado en el tiempo que nos dejó hace apenas una semana. 

En cuanto a los premios destinados a los intérpretes, una radiante Lupita Nyong'o se impuso a Jennifer Lawrence como Mejor Actriz de Reparto gracias a su desgarrador papel en 12 años de esclavitud, mientras que Cate Blanchett se llevó el de Actriz Principal, si bien Sandra Bullock también se lo merecía gracias a aguantar el peso de Gravity ella sola. Tras volver al mundo del cine después de años entregado a su grupo de música, Jared Leto se alzó como Mejor Actor de Reparto gracias a su retrato de un transexual enfermo de SIDA en Dallas Buyers Club, superando a mi favorito, Michael Fassbender como Edwin Epps. Por último, la categoría de Mejor Actor Principal fue la más reñida que recuerdo en mucho tiempo, pues todos los nominados se merecían la estatuilla gracias a los complejos personajes a los que dieron vida, por no mencionar a los grandes olvidados como Oscar Isaac, Robert Redford, Joaquin Phoenix y Tom Hanks. Finalmente, el recital interpretativo de Matthew McConaughey en Dallas Buyers Club se impuso, recalcando así el renacimiento como actor que está viviendo, y el gran Leonardo DiCaprio se fue una vez más con las manos vacías, esperando que la Academia no tarde demasiado en reconocer al enorme actor ante el que estamos. Seguro que lo logra con alguno de sus próximos trabajos, puede que de nuevo a las órdenes del maestro Martin Scorsese.


A pesar de que el reparto de premios fue bastante justo y cumplió con lo esperado, hubo grandes ignoradas, especialmente Capitán Phillips, El lobo de Wall Street y American Hustle, que partían con cuantiosas nominaciones y no lograron llevarse una sola estatuilla. En este sentido también merece la pena recordar a las películas olvidadas por completo, que apenas consiguieron alguna nominación, como A propósito de Llewyn Davis, Prisioneros, Rush, Cuando todo está perdido o Mud, filmes excelentes en sus respectivos géneros. Con el fin de los Oscar termina una etapa de gran cine en las carteleras, y antes de que continúe el ciclo y desembarquen los blockbusters veraniegos, todavía tendremos tiempo de darles una oportunidad a aquellas nominadas que se nos escaparon en su momento.


sábado, 21 de diciembre de 2013

12 años de esclavitud: Odisea humana


A mediados del siglo XIX, Solomon Northup, un violinista negro que disfruta de su libertad en Nueva York, es secuestrado y vendido como esclavo en el sur de Estados Unidos, donde trabajará para distintos amos en las plantaciones de Luisiana. Mientras experimenta distintas vejaciones y torturas, jamás se rendirá en su incansable lucha por la libertad.

Estamos ante la película del año, un triunfo cinemtaográfico, un ejemplo de cine con mayúsculas capaz de emocionar, ilustrar, conmover, enseñar humanidad y denunciar a través de la historia de unos personajes con quienes podemos sentirnos identificados. 12 años de esclavitud es la tercera película de Steve McQueen, director inglés formado en el terreno del vídeo-arte que en 2008 nos descubriría al actor Michael Fassbender en la pequeña película Hunger. A finales de 2011 volvió a cautivarnos con Shame, el desgarrador relato contemporáneo protagonizado por unos sobresalientes Carey Mulligan y de nuevo Fassbender, y ahora regresa con su proyecto más ambicioso hasta la fecha, que supone su consagración como uno de los directores jóvenes más brillantes que tener en cuenta.


12 años de esclavitud adapta la autobiografía homónima de Solomon Northop, quien narró las circunstancias de su cautiverio y después pasó a defender el movimiento abolicionista en Estados Unidos en los albores de la Guerra de Secesión. La historia de Northop es uno de los varios testimonios que se conservan de los horrores de la esclavitud en el sur de Estados Unidos, y gracias al trabajo del guionista John Ridley y de McQueen se ha convertido en una película excelente en todos los aspectos. La historia avanza con firmeza, combinando a la perfección el desarrollo de los personajes, en especial de su protagonista y de sus amos, con episodios que narran sin tapujos las atrocidades cometidas contra los esclavos. De este modo, 12 años de esclavitud presenta un valor histórico adicional al mostrar los horrores de este período de la historia reciente con la mayor fidelidad a los testimonios que hoy conservamos (precisamente, este aspecto lo pasaba por alto la reciente Django desencadenado con su enfoque distendido). McQueen opta por un estilo de dirección sereno y visceral, capaz de ofrecer escenas de un realismo y de un dramatismo insólito. A esto hay que sumarle la prodigiosa ambientación, capaz de recrear el funcionamiento de una plantación de algodón con detalle, de mostrar las condiciones infrahumanas en que vivían los esclavos, y de retratar el aura extrañamente mágica de los pantanos de Luisiana, a lo cual hay que sumar la tenue pero acertada banda sonora de Hans Zimmer, otra vez con ecos de Origen.


Un proyecto de estas características requería un reparto entregado, y en 12 años de esclavitud todos sus integrantes están inspirados: desde la debutante Lupita Nyong'o a la breve pero conmovedora participación de Brad Pitt, también productor de la película. Sorprenden las intervenciones de Paul Dano, del siempre cumplidor Paul Giamatti, de un más que convincente Benedict Cumberbatch, de una perturbadora Sarah Paulson, e incluso los breves papeles de Garret Dillahunt (Raising Hope) y de Scoot McNairy (Monsters). Dejamos para el final los halagos para los dos protagonistas de la función, puesto que 12 años de esclavitud supone la confirmación de dos grandes actores: por un lado la de Chiwetel Ejiofor, actor británico que lleva años regalando papeles más que convincentes en películas como Plan oculto, Cinturón rojo o American Gangster, y que aquí da vida al sufrido protagonista, cuya cultura y fuerza de voluntad le ayudarán a sobrevivir las atrocidades que padece como esclavo, esperemos que a partir de ahora pase a la primera línea de actores y podamos verle más a menudo en la pantalla grande; y por otro lado presenciamos la consagración de Michael Fassbender, quien merece todo reconocimiento posible por dar vida al enfermizo, cruel, despiadado pero también humano terrateniente Edwin Epps.


No puedo sino recomendar que acudan a ver en pantalla grande 12 años de esclavitud, pues para mí películas como ésta demuestran cuál es el poder del cine, con historias humanas capaces de sacar a la luz lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Le deseo todo lo mejor en la temporada de premios. No se pierdan una de las películas del año.

Ficha de la película.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Actores en ascenso, derroche de talento

Mientras el mundo del cine continúa configurándose para inundar la taquilla de 2015 y en adelante de nuevas, y en muchos casos innecesarias, entregas de sagas de adaptaciones de cómics, novelas juveniles o videojuegos, hoy traemos un post especial para entrar de lleno en los estrenos que suenan con más posibilidades de alzarse con algún que otro galardón en la venidera temporada de premios. Así, en ese artículo comentaremos brevemente los logros de un pequeño grupo de actores cuyo trabajo admiro cada vez más, y cuya presencia en una película suele ser motivo suficiente para ir al cine a sorprenderme con la intensidad de sus nuevos papeles. Empecemos con la tanda de actores que continúan el legado de intérpretes brillantes que consiguieron cautivar a generaciones de espectadores, dignos herederos de Cary Grant, Gregory Peck o Paul Newman:

·Michael Fassbender: En los últimos dos años, el ascenso del actor irlandés de origen alemán ha sido imparable. Comenzó como secundario en la brillante miniserie Hermanos de sangre, y poco más se supo de él hasta que Tarantino le ofreció un breve papel en Malditos Bastardos. Su año de esplendor fue 2011, cuando mostró su versatilidad en papeles que incluían al señor Rochester de Jane Eyre, a un joven y vengativo Magneto en X-Men: First Class, o al protagonista de la demoledora Shame. Este joven actor, que guarda cierto parecido con Charlton Heston, fue lo más destacable de la irregular Prometheus, y en 2013 ha vuelto con su impresionante trabajo en 12 años de esclavitud, por el cual merece una nominación al Oscar como mínimo. Próximamente le veremos en proyectos tan dispares como X-Men: Días del futuro pasado, una nueva versión de MacBeth, o en la adaptación del videojuego Assassin's Creed.


·Tom Hiddleston: Este joven actor británico fue descubierto por Kenneth Branagh, junto a quien empezó a trabajar en la serie Wallander. Bajo sus órdenes, Hiddleston se alzó como una de las sorpresas de Thor al dar vida a Loki, el dios de las mentiras y el engaño, con un papel contenido y serio en el que muchos habrían caído en la sobreactuación. Repitió el papel como villano de Los Vengadores, en la reciente Thor 2 y, mientras sus legiones de seguidores crecen, directores de la talla de Steven Spielberg, Woody Allen o Jim Jarmusch se han apresurado a trabajar con él en War Horse, Medianoche en París, y en la todavía pendiente de estreno Only Lovers Left Alive, respectivamente. Además, es todo un personaje gracias a sus imitaciones y su participación en vídeos virales.


·Benedict Cumberbatch: Su caso es parecido al de Hiddleston, pues después de varios papeles secundarios en cine y televisión, fue su interpretación en Sherlock la que puso la atención del público en él. Gracias al comienzo de esta magistral serie, en la que Cumberbatch bordaba la personalidad del detective por excelencia, empezaron a lloverle papeles en películas como War Horse o El topo. Este 2013 nos ha sorprendido con su gran aporte a la saga de Star Trek, con su participación en 12 años de esclavitud, y pronto le veremos en la secuela de El Hobbit, poniendo voz al dragón Smaug; y en el esperado regreso de Sherlock.


·Ryan Gosling: Quien empezara como uno de los niños actores apadrinados por Disney junto a Justin Timberlake y Christina Aguilera para después convertirse en El joven Hércules, pronto se labraría un nombre dentro del circuito independiente. Tras protagonizar películas tan recomendables como Half Nelson o Lars y una chica de verdad, en 2011 Gosling brilló con luz propia gracias a sus papeles en películas tan diferentes como Los idus de marzo, Crazy Stupid Love, o la magnífica Drive. Todo un ejemplo de contención y naturalidad, en 2013 ha tenido algún traspiés con Gangster Squad y la irregular Only God Forgives, para después ofrecer un pequeño gran papel en The Place beyond the Pines. Ahora mismo se está tomando un descanso mientras prepara su debut en la dirección.


·Bradley Cooper: Todo un ejemplo del sueño americano, y del hollywoodiense en particular. Cooper llevaba años luchando por ganarse la vida como actor, con papeles secundarios en series como Alias y en comedias como Di que sí, pero no fue hasta el estreno de Resacón en Las Vegas, la comedia sorpresa de 2009, cuando despuntó como el guaperas del grupo. Después se le pudo ver en El equipo A, y Cooper demostró ser un actor con posibilidades para el drama en el thriller Sin límites. Mientras cerraba la trilogía de Resacón, se consagró gracias a sus papeles en El lado bueno de las cosas y en The Place beyond the Pines, tras los que le espera cantidad de trabajo: American Hustle, Serena, y dar voz a Mapache Cohete en Los guardianes de la galaxia.


·Christian Bale: El actor galés lleva mucho tiempo delante de las cámaras, pues Steven Spielberg le eligió para protagonizar El imperio del Sol. Desde entonces, Bale siguió creciendo como actor gracias a papeles secundarios y destellos de genialidad en títulos como American Psycho o El maquinista. Desde que diera vida a un más que convincente Bruce Wayne en Batman Begins, Bale ha sabido combinar a la perfección el cine comercial con la calidad interpretativa. Sus continuas transformaciones y la versatilidad de sus trabajos en películas como Rescate al amanecer, El truco final, El tren de las 3:10 o The Fighter le posicionan como un digno heredero de Robert De Niro. Además, ahora está a punto de estrenar las interesantes Out of the Furnace y American Hustle.


·Jeremy Renner: Un caso similar al de Cooper, pues Renner trabajó durante años como actor secundario en películas tan dispares como SWAT: Los hombres de Harrelson o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. No fue hasta el estreno de The Hurt Locker: En tierra hostil, cuando se lució con un papel descarnado. Después, le llegaría la oportunidad de mostrar su furia y contundencia en The Town, y desde entonces ha pasado por distintas franquicias como Misión imposible, Los Vengadores o la saga Bourne. No obstante, promete dar que hablar gracias a su trabajo en las venideras American Hustle y The Immigrant.


·Leonardo DiCaprio: De niño prodigio pasó a convertirse en ídolo adolescente gracias a sus papeles en Romeo + Julieta o en Titanic. Por suerte, con la llegada del nuevo milenio, grandes directores como Steven Spielberg y Martin Scorsese se fijaron en él y decidieron convertirlo en un actor que sufre con cada papel y nos recuerda a la entrega de los clásicos. Desde entonces no ha parado, entregando interpretaciones sobresalientes en películas como Infiltrados, Diamante de sangre, Revolutionary Road, Shutter Island, Origen, J. Edgar o la reciente Django desencadenado. Este 2013 le hemos visto dar vida a un convincente Jay Gatsby, y pronto estrenará su nueva colaboración con Scorsese en The Wolf of Wall Street.


·Matt Damon: Otro que no para. En los 90 trabajó a las órdenes de Coppola y de Spielberg, y ganó un Oscar por escribir el guión de El indomable Will Hunting junto a su amigo Ben Affleck. Después de convertirse en un nuevo héroe de acción gracias a la gran saga de Jason Bourne, Damon aporta entrega y calidad en cada película en la que participa, ya sea Infiltrados, Invictus, Valor de ley, Contagio o la reciente Elysium. En breve podremos verlo junto a su amigo George Clooney en The Monuments Men y en un pequeño papel en Interstellar.


·Bryan Cranston: Conocido por ser el televisivo padre de Malcolm, Cranston alcanzó la gloria al dejarnos a todos con la boca abierta gracias a su papel de Walter White en Breaking Bad, ofreciendo una de las mejores interpretaciones de la historia de la ficción televisiva. La popularidad de la serie y la calidad de su papel, que rivaliza con la de Anthony Hopkins en El silencio de los corderos, brindaron a Cranston la oportunidad de lucirse en la gran pantalla, donde ha demostrado su maestría con pequeños pero nada desdeñables papeles en Drive y Argo. Mientras se presta a aparecer en todo tipo de parodias, en 2014 le veremos en la nueva versión de Godzilla.


·Brad Pitt: A punto de cumplir los 50, el rumbo que ha tomado su carrera en los últimos años ha sido sorprendente. En los 90 ya nos cautivó con papeles como los de Seven o Doce monos, pero desde que tocara fondo con la bochornosa Sr. y Sra. Smith, Pitt se ha reinventado como actor y productor, capaz de ofrecer papeles de gran intensidad dramática como los de Babel, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o Moneyball, y de combinarlos con otros más divertidos (Malditos bastardos, Quemar después de leer) e incluso con superproducciones con personalidad, como Guerra Mundial Z. En breve disfrutaremos de su breve participación en 12 años de esclavitud, de la que también es productor.


·Matthew McConaughey: Dejamos para el final el caso que me parece más espectacular. El texano McConaughey despuntó a finales de los 90, cuando trabajó con directores como Steven Spielberg (Amistad) o Robert Zemeckis (Contact). Desde entonces su carrera cayó en picado, protagonizando ridículas comedias románticas y aventuras insulsas por las que nadie le daba ningún crédito, hasta que, en 2011, protagonizó El inocente, un solvente thriller criminal. Su papel serio y contenido no tardó en llamar la atención de varios directores, como Steven Soderbergh, que le ofreció un pequeño papel en Magic Mike. La carrera de McConaughey ha experimentado un ascenso meteórico que nos ha descubierto a un actor capaz de ofrecer papeles de gran carga dramática y de aguantar el peso de una película sobre sus hombros. Este 2013 nos ha deslumbrado con la genial Mud, la desgarradora Dallas Buyers Club, y todavía le falta por estrenar The Wolf of Wall Street, a las órdenes de Scorsese. Por si esto no fuera poco, en 2014 protagonizará True Detective, la nueva serie de la HBO, y también Interstellar, el proyecto que Christopher Nolan rueda actualmente.


A la espera de poder disfrutar de sus nuevas películas, concluimos aquí el repaso. Y para vosotros, ¿cuáles son los actores del momento? ¿Y actrices?

viernes, 23 de agosto de 2013

Sobrevivir al Apocalipsis: Guerra Mundial Z

Regresamos del descanso estival y ponemos en marcha este blog con un especial dedicado a tres películas que están sacudiendo las carteleras de los cines al mismo tiempo que subrayan una tendencia bastante curiosa: el género apocalíptico y post-apocalíptico está de más actualidad que nunca.


Si repasamos la historia del cine de Hollywood, podremos observar como las producciones de los grandes estudios, en especial las enmarcadas dentro del género de la ciencia ficción, han reflejado las preocupaciones de los tiempos en que fueron escritas y filmadas. Así, durante la década de los 50 proliferaron las películas dedicadas a monstruos gigantescos y a invasores alienígenas que podían verse como una representación del terror comunista que amenazaba los tranquilos años 50 de Eisenhower. Más adelante, la recuperación económica de la era Reagan trajo consigo un enfoque familiar en el cine de ciencia ficción, donde primaba el sentido de la aventura que genios como Steven Spielberg o George Lucas imprimían a sus películas y producciones. Según avanzamos en la década de los 90, las nuevas puertas que abrían los avances científicos encontraron su contrapartida en películas que incluían pequeñas pero intensas moralejas acerca de los peligros de "jugar a ser Dios", como Parque Jurásico, Terminator 2, o Matrix

Asentados ya en el nuevo milenio, sucesos históricos como el comienzo de la "guerra contra el terror" o la severa crisis económica de 2008 que todavía sufrimos tuvieron su efecto en los blockbusters, de modo que el público puede apreciar los ecos de lo que sucede a su alrededor mientras disfruta de una película de elevado presupuesto, actores de renombre y efectos especiales de última generación. El fin del mundo tal y como lo conocemos se ha convertido en uno de los temas más recurrentes en las grandes producciones, que insisten en dejar claro que se aproxima cada vez más, ya sea en la forma de una rebelión de los simios (El Origen del Planeta de los Simios), o de una pandemia global como en Contagio. Incluso los héroes más poderosos de la Tierra deben unir fuerzas para evitar que una invasión alienígena ponga fin a nuestro planeta en Los Vengadores; mientras que Superman, el héroe más luminoso, ha sido transformado en un Mesías que destruye medio Estados Unidos mientras lucha contra un grupo de terroristas radicales. La destrucción sin fin ha dado paso a la consolidación del subgénero post-apocalíptico, en el que películas como Hijos de los hombres, La carretera, la reciente Oblivion o series de televisión como The Walking Dead nos muestran el panorama en que un puñado de humanos luchan por sobrevivir después del Apocalipsis. En este género pueden inscribirse tres de los grandes estrenos del verano de 2013 que comentaremos en las próximas entradas: Guerra Mundial Z, Elysium y Pacific Rim.


En el caso de Guerra Mundial Z, nos encontramos ante la esperada adaptación de la novela homónima de Max Brooks, hijo del legendario Mel Brooks. En ella, se nos narra a través de los testimonios de distintas personas el estallido de una enfermedad que convirtió en zombis a medio mundo y la guerra contra los muertos vivientes que se produjo después en todo el planeta. Así, la película adapta el principio de la novela, con la irrupción de la epidemia zombi y la búsqueda desesperada de una cura, y no abarca toda la novela.

Tras las cámaras de Guerra Mundial Z nos encontramos a Marc Foster, director un tanto irregular responsable de grandes películas como Descubriendo Nunca Jamás o Más extraño que la ficción, pero también de otras que dejan bastante que desear, como Quantum of Solace. A pesar de los problemas que rodearon al accidentado rodaje, Foster y Brad Pitt, protagonista y productor de la película, consiguieron sacar Guerra Mundial Z adelante, convirtiéndola en un digno blockbuster de verano. Entretenida de principio a fin, la película mantiene el ritmo desde el principio, mostrando los estragos y el desconcierto inicial que causa el estallido de la epidemia zombi. A pesar de no alcanzar la contundencia o la introspección que propicia el género zombi y que está presente en el cómic Los Muertos Vivientes, Guerra Mundial Z puede presumir de escenas tan impactantes como la persecución por las calles de Jerusalén o el accidente aéreo, además de secuencias de máxima tensión, como la que se desarrolla dentro del centro de la OMS.


La película sigue al protagonista, encarnado por un más que convincente Brad Pitt en un papel más ligero que sus últimos roles, y mantiene el interés de los espectadores gracias a un ritmo constante, buscando el origen de la epidemia zombi a través de medio mundo. Si a esto le sumamos una decente banda sonora de Marco Beltrami aderezada con el tema Isolated System de Muse (que, curiosamente, también trata del colapso de nuestro mundo) y los breves pero convincentes papeles de Mirelle Enos (The Killing), James Badge Dale (Iron Man 3), David Morse o Matthew Fox (Jack en Perdidos), nos encontramos ante un entretenimiento digno que, si bien no revoluciona el cine de zombis, sí que hará que valga la pena el cada vez más elevado precio de las entradas de cine, ofreciéndonos un espectáculo deudor de los tiempos que vivimos.


Ficha de la película.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Mike Lee's selection for 2012

2012 está a punto de terminar y, como es tradición en este blog, antes de inaugurar el año nuevo daremos un repaso al panorama cinematográfico, haciendo balance de lo que hemos visto y las sensaciones que nos ha transmitido.


Este año ha sido muy variado puesto que hemos encontrado películas de todo tipo y casi siempre había algún título en cartelera que mereciese la pena. Hemos tenido estrenos tan diferentes que comprenden desde el comienzo de exitosas sagas taquilleras (Los juegos del hambre) a tragedias intimistas independientes (la demoledora Shame), pasando por el regreso de personajes muy queridos (The Muppets), comedias agradables y con trasfondo (Intocable, Si de verdad quieres), homenajes al cine (Hugo), sorpresas terroríficas (The Cabin in the Woods), propuestas decepcionantes (The Amazing Spider-man, The Dark Knight Rises, Prometheus), timos monumentales (Luces rojas, Lo imposible), desafíos al espectador (The Master) y el regreso a la interpretación de toda una leyenda como es Clint Eastwood (Golpe de efecto). 

De entre todas ellas, me gustaría destacar 12 películas, una por mes, que por diversos motivos me han parecido muy destacables y altamente recomendables, merecedoras del precio de una entrada de cine en los convulsos tiempos que corren. Vamos con la selección:



*Moneyball: Drama con el mundo del béisbol profesional como telón de fondo en el que un hombre sin rumbo se recuperará de errores pasados. Cuenta con grandes interpretaciones y un guión de dos titanes, Aaron Sorkin y Steven Zaillian.

*Los idus de marzo:  George Clooney dirige con garra este thriller político de tintes shakespearianos que desgrana las luchas por el poder y la corrupción de los implicados en la campaña por las elecciones primarias en Estados Unidos, además de que cuenta con un reparto de verdadero lujo.

*Los Vengadores: Joss Whedon triunfa en una misión imposible y traslada el espíritu de los héroes más poderosos de los cómics Marvel a la gran pantalla en una película capaz de juntar espectacularidad con humor y mucho respeto a los personajes.

*Moonrise Kingdom: El director Wes Anderson lleva su estilo personal un paso más allá a la vez que recupera la mirada de un niño y despliega los temas que pueblan su universo personal.

*Mátalos suavemente: La crisis económica también ha afectado al mundo del hampa, donde los viejos valores y el glamour se perdieron hace mucho. Filmada con una elegancia insólita, contiene interesantes reflexiones de máxima actualidad.

*Frankenweenie: Cuando todo atisbo de personalidad parecía perdido, Tim Burton estrena esta conmovedora película de animación stop-motion que rinde homenaje a los clásicos del terror y a los temas recurrentes en su filmografía.

*Looper: Nueva vuelta de tuerca a los viajes en el tiempo y la ciencia ficción futurista en una historia de fuerte influencia western con interesantes giros. Poblada de personajes ambiguos, el reparto no lo hace nada mal.

*Argo: Ben Affleck se confirma como un director de mucho talento con este thriller de espionaje en la era pre-Bourne, cuando un agente de la C.I.A. debe ingeniárselas para rescatar a seis rehenes de Irán. Mucha emoción, ritmo, buena ambientación y una contundente carga crítica componen una película redonda.

*Skyfall: James Bond celebra sus 50 años renovándose para el siglo XXI en una película de acción filmada con mucho pulso y estilo que vuelve a las raíces del personaje para recuperar elementos clásicos.

*¡Rompe Ralph!: Curioso homenaje al mundo de los videojuegos en una película con mucha magia, nuevos mundos y protagonistas en busca de su lugar en el mundo.

*El Hobbit: Un viaje inesperado: Aunque no iguale la majestuosidad de la trilogía original, es bastante fiel a la novela y nos lleva de vuelta a la Tierra Media en un viaje muy entretenido.

*Silver Linings Playbook: Perfecta mezcla de comedia y drama familiar y personal en una película que cuenta con personajes muy humanos y un reparto formidable, desde la electrizante pareja que forman Bradley Cooper y Jennifer Lawrence a un Robert De Niro que vuelve a dar lo mejor de sí mismo.


Actor del año: Brad Pitt, por la madurez mostrada en trabajos como Moneyball y Mátalos suavemente, en los que llena la pantalla con personajes complejos.

Actriz del año: Amy Adams, capaz de cambiar a registros tan diferentes como los que exigían The Muppets, Golpe de efecto y The Master, y de salir airosa de todos sus trabajos.

Director del año: Ben Affleck, que en Argo realiza todo un ejercicio de estilo clásico, sin efectismos baratos, y homenajea toda una época.

Y vosotros, ¿con qué películas os quedáis? ¿Cuál sería vuestra selección?

¡Feliz 2013!

domingo, 23 de septiembre de 2012

Mátalos suavemente: Cogan's Trade


Un par de rateros irrumpen en una de las muchas timbas ilegales que organiza la mafia y atracan a los jugadores, llevándose todo el dinero. El problema viene cuando la mafia sospecha de Markie Trattman, el gángster de tres al cuarto que supervisaba la partida. Es entonces cuando se ponen en contacto con Jackie Cogan, escrupuloso asesino a sueldo, para que llegue hasta el fondo de la cuestión.

Mátalos suavemente supone el esperado regreso de Andrew Dominik, cineasta neozelandés que debutó con Chopper, drama carcelario protagonizado por un irreconocible Eric Bana. En 2007, Dominik sorprendió con El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, película que personalmente me encanta. En ella, el director y guionista nos contaba la historia que prometía el título desde una perspectiva muy particular, haciendo énfasis en los personajes,  la admiración que despertaba la figura de Jesse James y la fascinación y el patetismo de Robert Ford, con un final que desprendía el desasosiego propio de un western crepuscular. La película poseía un ritmo lento, muy pausado, y un marcado tono lírico y contaba con las brillantes interpretaciones de Sam Rockwell, Jeremy Renner, Zooey Deschanel y Sam Shepard, sobre los que destacaban unos inconmensurables Casey Affleck y Brad Pitt. Este último quedó tan entusiasmado con el trabajo de Dominik que prometió participar en su próximo proyecto, la película que hoy nos ocupa y que, después de cambios en el reparto y en el título y de una prolongada producción por fin se estrena en cines, con un resultado inmejorable.

Como ya sucediera con la mencionada El asesinato de Jesse James, Mátalos suavemente no es una película en la que prime la trama, sino que se centra más en los personajes, sus sentimientos y el mundo al que pertenecen. Es decir, en el nuevo trabajo de Andrew Dominik no nos encontramos con un argumento enrevesado lleno de giros inesperados que nos mantengan expectantes hasta el final, como sí sucedía con Infiltrados, por ejemplo, sino que estamos ante una historia pausada que nos presenta a algunos de los personajes que pueblan los peldaños más bajos del mundo del crimen organizado de Estados Unidos, por lo cual la película puede que no agrade a algunos espectadores.


Ambientada a finales de 2008, con el comienzo de la caída de los mercados financieros y el triunfo de Obama en las elecciones como telón de fondo, Mátalos suavemente combina con sutileza la historia del ajuste de cuentas de la mafia con el desencanto que impregna la sociedad actual, en la que se aprecia una pérdida de valores que también ha afectado al mundo del hampa, en crisis como todos, donde los individuos han sido abandonados a su suerte por una sociedad en la que prima la ley del más fuerte. La película nos ofrece un retrato de la mafia sucio, alejado del glamour de las grandes familias de El Padrino (que aquí apenas hacen acto de presencia), más cercano a los ambientes oscuros de La noche es nuestra y a la violencia cruda, seca e hiperrealista de No es país para viejos, filme con el que tiene bastantes puntos en común. Además, llama la atención el contraste que generan ciertos toques de humor negro con el tono de la película.

En cuanto a la dirección, Dominik narra con un pulso insólito, opta por un estilo más sobrio, heredero del western (como ya hiciera en su anterior trabajo), y se atreve con algunas escenas a cámara lenta. También están muy cuidados la ambientación, con una cuidad sucia, inhóspita y sin nombre como escenario; la fotografía y sobre todo el sonido, que ayuda de forma significativa a incrementar la crudeza de ciertas escenas.


El reparto cobra especial importancia en la película, dado el trasfondo de los personajes. Destacan la presencia de Richard Jenkis como hombre de negocios de la mafia, los breves papeles de Ray Liotta y James Gandolfini, cada uno con personajes patéticos por razones distintas; y el cameo de Sam Shepard. Sobresalen las interpretaciones del dúo protagonista formado por Scoot McNairy, quien tras saltar a la fama con Monsters aquí resulta más que convincente, y por Brad Pitt, que hace único a su personaje, Jackie Cogan, asesino a sueldo de métodos muy particulares que es fiel a su visión del mundo; sin duda se come la pantalla cada vez que aparece. Por otro lado, resulta curiosa la ausencia de personajes femeninos, lo cual contribuye al mensaje de la película.


En su esperado regreso, Andrew Dominik ha filmado una película oscura, pausada, violenta y de una factura impecable, un angustioso vistazo al mundo del crimen organizado y de la sociedad en que vivimos en el que destaca la profundidad de los personajes, reflejo de un mundo en crisis, con una brillante interpretación de Brad Pitt. De lo mejorcito del año.

martes, 28 de febrero de 2012

Oscar 2011: Homenaje al cine

La noche del día 26 de febrero se cumplieron las predicciones de muchos cuando la Academia de Hollywood decidió reconocer como las mejores películas de 2011 a dos cintas bien diferenciadas que tienen un punto en común: ambas rinden homenaje al cine clásico. Así, The Artist y La invención de Hugo de Martin Scorsese se llevaron cada una cinco estatuillas; si bien la primera se hizo con los galardones de mayor peso en la gala presentada por el veterano Billy Crystal, que volvió a hacer sus bromas características.


En general hubo pocas sorpresas en los premios, ya que desde que se anunciaron las nominaciones estaba bastante claro en qué dirección irían los votos de los académicos este año. Personalmente, hay varios premios con los que no estoy de acuerdo, como es el caso del premio al Mejor Actor a Jean Dujardin (no dudo de la calidad de su trabajo, pero competía con actores como Brad Pitt, George Clooney o Gary Oldman que creo que se lo merecían bastante más por sus trayectorias), o el de Mejor Banda Sonora también para The Artist (sobre todo cuando John Williams tenía dos nominaciones por dos partituras de altura). Aun así, me alegro por los ganadores de otros galardones que sin duda los merecen, especialmente Meryl Streep (es su tercera estatuilla después de años de nominaciones), la película de animación Rango, la canción Man or Muppet, y Christopher Plummer, actor que lleva décadas trabajando de forma impecable y por fin ha recibido el premio que tanto se le resistía.


Más que descontento con los galardones, creo que en esta edición de los Oscar ha habido demasiadas películas que los académicos han ignorado por completo a pesar de las buenas críticas que habían recibido por parte del público y de la prensa, como por ejemplo Drive, Shame, Las aventuras de Tintín, o Super 8; y por mi parte me habría gustado que películas como Moneyball o Los idus de marzo se hubieran alzado con alguna estatuilla. En fin, para consultar el listado completo de los premiados, click en este enlace.

¿Qué os ha parecido la gala? ¿Y los resultados?

sábado, 25 de febrero de 2012

Moneyball: Rompiendo las reglas

Cansado de perder partidos y jugadores, Billy Beane, director general de los Athletics de Oakland, decide enfrentarse a la junta directiva del equipo para proponer un cambio en el modo de enfocar el "negocio" del béisbol: en lugar de gastarse millones de dólares en comprar jugadores estrella, opta por basar los fichajes en un rompedor método informático y estadístico. En su empresa, Beane se enfrentará contra directivos, jugadores, el propio entrenador de los Athletics, fantasmas del pasado y hasta con su desestructurada vida personal; pero no estará solo, contará con la ayuda de Peter Brand, el joven que pondrá en práctica sus rompedoras ideas.
Basada en hechos reales sucedidos durante la liga de béisbol profesional de 2001, Moneyball no contó con un rodaje demasiado sencillo. En un primer momento, Steven Soderbergh estaba muy interesado en llevar el caso de Billy Bean y los Athletics a la gran pantalla, pero no tardó en abandonarlo debido a los muchos otros proyectos que se le acumulaban y a su anunciado retiro. Sin embargo, el actor elegido para interpretar al protagonista, Brad Pitt, mantuvo la confianza en el guión escrito por Steven Zaillian (American Gangster), ejerció de productor y consiguió que el director Bennet Miller (Capote) se atreviera a dirigir Moneyball, trayéndose consigo a su actor predilecto, el gran Philip Seymour Hoffman.


Tras la reescritura del guión por parte de Aaron Sorkin (autor de la brillante La red social), el resultado de Moneyball es impecable. Estamos ante una película densa, que nos adentra en el mundo del béisbol profesional no para aturdirnos con tecnicismos deportivos, sino para sumergirnos en una historia de valores humanos en la que la fuerza de superación, la carga de los errores pasados y las ganas de romper con lo establecido manteniendo unas creencias propias son los rasgos que definen al protagonista. La película se basa en unos diálogos muy ágiles que hacen avanzar la trama y nos descubren a los personajes (en este aspecto se nota bastante el toque de Sorkin). Así, las conversaciones fluyen con naturalidad gracias a la puesta en escena sencilla y nada artificial de Miller, quien filma escenas brillantes como la del partido final. Si a esto le añadimos el uso tan curioso de la música y de los silencios y la fotografía de Wally Pfister (Origen), nos encontramos sin duda ante una película de altura.


Los actores resultan más que creíbles en sus respectivos roles, desde un sorprendente Jonah Hill (alejado de sus papeles en comedias de la casa Apatow) al siempre efectivo Philip Seymour Hoffman (muy comedido en su papel de entrenador), incluyendo los cameos de Robin Wright y Spike Jonze. El protagonista absoluto es Brad Pitt, quien nos tiene acostumbrados a grandes papeles y en Moneyball demuestra su talento como intérprete, siendo capaz de expresar con total naturalidad la lucha interna y externa que atraviesa el personaje de Billy Bean, además de que la complicidad en pantalla con el personaje de Hill resulta más que evidente.


Mucho más que un drama ambientado en el mundo del béisbol, Moneyball es una película intensa y absorbente que cuenta con unos guionistas excepcionales, un director muy hábil y un actor capaz de transmitir emociones con las que todos los espectadores nos sentiremos identificados. No se la pierdan.

martes, 27 de septiembre de 2011

El árbol de la vida, de Terrence Malick

Debido las circunstancias que envuelven su obra y carrera, Terrence Malick es considerado uno de los cineastas estadounidenses actuales más peculiares. Alcanzó el éxito como director y guionista en 1973, en pleno auge del Nuevo Hollywood, con Malas Tierras, película protagonizada por Sissy Spacek y el gran Martin Sheen centrada en una pareja de jóvenes enamorados que dejan un reguero de sangre y asesinatos en su fuga por los parajes de Montana. Con su mezcla de violencia cruda e imágenes líricas, no tardaría en convertirse en un referente para muchos, influyendo en títulos posteriores como Amor a quemarropa, de Tony Scott, o Asesinos natos, de Oliver Stone.

La siguiente película de Terrence Malick, Días de cielo, tardó cinco años en ver la luz, durante los cuales el director experimentó con la fotografía del mencionado filme, en el que su toque personal se hace notar en la combinación de imágenes líricas, énfasis en la naturaleza y personajes simbólicos. Después de su estreno en 1978, Malick desapareció misteriosamente. Según los rumores, se había trasladado a Francia a trabajar como profesor; y no fue hasta 1998 cuando regresó al cine con unas condiciones de trabajo muy estrictas (entre las que se incluía la prohibición de aparecer en fotografías y distintas imágenes del rodaje). La delgada línea roja, su largometraje sobre la batalla de Guadalcanal en la Segunda Guerra Mundial protagonizado por un reparto estelar, supuso un considerable éxito de crítica, con ciertos cambios en su narrativa que volverían a estar presentes en sus próximos trabajos: El Nuevo Mundo, película centrada en el romance entre Pocahontas (cuyo nombre no se pronuncia en todo el filme) y John Smith que recibió una templada acogida; y el que hoy nos ocupa, El árbol de la vida, que sufrió un rodaje largo y accidentado (de hecho, en un primer momento el protagonista iba a ser interpretado por Heath Ledger) y una postproducción en la que se redujeron las más de seis horas filmadas al montaje final de dos horas veinte minutos.


Ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, El árbol de la vida nos narra la saga familiar de los O'Brien desde el punto de vista de su primogénito, Jack, a quien asaltan multitud de dudas mientras repasa los años que vivió en un área residencial de Texas con su padres y hermanos en la década de 1950. Nos encontramos ante una película inusual por el modo en que está filmada, y sobre todo densa por su contenido y la forma en que lo aborda. Terrence Malick despliega una narración impresionista, en la que una sucesión de imágenes cósmicas da paso a pinceladas de la vida de Jack. La película lanza preguntas acerca de temas tan complejos como la vida, la muerte, o la existencia de una deidad superior a los humanos (en la que se perfilan rasgos propios de las religiones judeocristianas, si bien la película termina optando por un modelo panteísta que defiende la naturaleza como manifestación de la divinidad, al igual que sucede en las anteriores películas de Malick); y para ello emplea una serie de metáforas visuales recurrentes a lo largo de todo el filme (muchas de ellas tomadas de la literatura modernista, como por ejemplo del poema La tierra baldía, de T. S. Eliot): el árbol como símbolo de vida, el agua como fuerza vital y destructora al mismo tiempo, el sufrimiento y belleza presentes en la naturaleza...

Al mismo tiempo, El árbol de la vida propone a los espectadores un viaje lírico a la infancia en el tramo central del filme (para mí el más destacable), de modo que presenciaremos las distintas etapas del crecimiento del joven Jack: cómo aprende a hablar y caminar, su relación con una madre idealizada y un padre duro y represivo (con un fuerte conflicto edípico), su vínculo con sus dos hermanos, sus primeros actos de rebeldía y transgresión... Todo esto es narrado de un modo poco habitual en el que los diálogos y narración secuencial dan paso a imágenes evocadoras, frases sueltas y enseñanzas que quedaron grabadas en la memoria de Jack.


De acuerdo con esta historia impresionista,  en la dirección está muy presente el uso de la steadycam, con planos contrapicados que ensalzan a los personajes y los perfilan en distintos momentos de modo no lineal. Resalta especialmente la cuidada fotografía de Emmanuel Lubezki (quien ya colaboró con Malick en El Nuevo Mundo), con un retrato luminoso de los protagonistas y el mundo natural que los rodea; y en menor medida los efectos especiales supervisados por Douglas Trumbull (2001: Una odisea del espacio), que aunque consiguen imágenes impactantes terminan resultando un tanto cargantes.

En el reparto nos encontraremos con la actriz del momento, Jessica Chastain, que a pesar de sus pocas líneas de diálogo consigue dotar de una presencia embaucadora a su personaje; y con un fantástico Brad Pitt capaz de reflejar en su comportamiento la dureza y cariño con que su personaje trata a sus hijos. Les acompañan los correctos actores debutantes que interpretan a Jack y sus hermanos, y un desaprovechadísimo Sean Penn que apenas cuenta con metraje en pantalla y líneas de diálogo (el protagonista de Mystic River manifestó un desconcierto monumental al descubrir que sus semanas de trabajo con el director habían quedado reducidas a escasos minutos en pantalla).


Ahora bien, el principal inconveniente de esta película puede residir en los sentimientos encontrados que está produciendo: algunos la reciben con abundantes elogios, otros la odian al instante y aplauden aliviados al terminar su proyección; incluso hay quien se ve obligado a abandonar la sala ante el tedio que le produce. Probablemente, su ritmo lento, escenas cósmicas, banda sonora apabullante, carácter lírico y estilo impresionista sean a la vez sus rasgos más distintivos y elementos que consigan a la película más detractores; si bien considero que merece la pena dar una oportunidad a una propuesta tan curiosa, cuyo tratamiento de la historia familiar en el tramo central resulta muy interesante. Además, da la impresión de que la película que Malick prepara para 2012 puede complementar a El árbol de la vida (dedicada a la infancia) al centrarse en la crisis de una joven pareja.

Compleja, densa, de imágenes evocadoras y narrativa impresionista, El árbol de la vida hace gala del estilo personal de un cineasta tan atípico y peculiar como es Terrence Malick para contarnos una historia que algunos detestarán y con la que otros se sentirán identificados.

domingo, 19 de junio de 2011

El Plan B de Brad

Dejando a un lado sus constantes apariciones en diversos medios por su matrimonio con Angelina Jolie, en los últimos años la carrera de Brad Pitt ha estado marcada por películas de calidad en las que el famoso actor ha elegido con sumo cuidado sus papeles, en los cuales ha demostrado su profesionalidad y buen hacer como intérprete: desde el frío bandido protagonista de la hipnotizante El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford al palurdo teniente Aldo Raine que pedía más tiempo en pantalla en Malditos bastardos, pasando por el desternillante monitor de Quemar después de leer, o el complejo Benjamin Button en el que supuso el reencuentro del actor con David Fincher.



Manteniendo esta línea, Pitt está a punto de volver a la cartelera con El árbol de la vida, la nueva (y seguramente atípica) película de Terrence Malick que se hizo con la Palma de Oro en la pasada edición del festival de Cannes. También en 2011 estrenará Moneyball, drama centrado en un equipo de baseball de baja categoría que cuenta con la participación de destacados nombres: escriben dos reputados guionistas como Steven Zaillian (American Gangster) y Aaron Sorkin (reciente ganador del Oscar por La red social), dirige Bennett Miller (responsable de Capote y el documental de culto The Cruise), y entre el reparto encontramos a Robin Wright, al siempre genial Philip Seymour Hoffman y a Jonah Hill, quien esperemos no desentone.

 
En cuanto a futuros proyectos, Brad Pitt se encuentra inmerso en el rodaje de Cogan's Trade, su segunda colaboración con Andrew Dominik después del filme de Jesse James. Su nuevo trabajo juntos se centraría en la investigación por parte de Jackie Cogan de una serie de robos perpetrados en casinos de Las Vegas regentados por la mafia, y un reparto para el que inicialmente sonaban los nombres de Casey Affleck y Javier Bardem al final estará formado por James Gandolfini, Richard Jenkins y Ray Liotta junto a Pitt. Además, recientemente Plan B, la productora del marido de Angelina, se hizo con los derechos de adaptación de Guerra Mundial Z, novela de Max Brooks que, junto al cómic Los Muertos Vivientes, ha devuelto a la vida el subgénero zombi en la actualidad. A punto de empezar a rodar, Marc Foster (Descubriendo Nunca Jamás) dirigirá basándose en el guión del siempre interesante JMS, mientras que para el reparto suenan los nombres de Ed Harris, Matthew Fox (Jack para los amigos) y, cómo no, Brad Pitt.

jueves, 14 de octubre de 2010

Los siete curiosos casos de David Fincher

Cuando hablaba de Inception pocos días después de su estreno, mencionaba que Christopher Nolan pertenece al grupo de escasos directores "jóvenes" actuales que ya casi pueden ser considerados clásicos. Pues bien, otro de ellos podría ser David Fincher, quien hasta la fecha ha apostado por proyectos arriesgados y, como mínimo, curiosos.



Fincher comenzó colaborando en diversos rodajes, dedicándose posteriormente al mundo de la publicidad y al de los videoclips, desde donde daría el salto a la gran pantalla con la prescindible Alien 3. Sería en su próximo trabajo en el que establecería las constantes que definen su obra, caracterizada por presentarnos un mundo oscuro en el que los personajes se ven angustiados al enfrentarse a sus demonios interiores, cambiando para siempre su vida en el proceso. A la recreación de los lóbregos ambientes por los que se desenvuelven contribuyen su pericia como director, su capacidad para que los actores den lo mejor de sí mismos y la utilización de efectos especiales al servicio de la historia, que no abrumen a los espectadores con explosiones y demás recreaciones digitales.

Su segunda y reconocida película fue Se7en, tenebroso thriller policial con Brad Pitt, Morgan Freeman, Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey que crearía escuela, influyendo a los posteriores retratos de asesinos en serie. La siguió The Game, filme que reivindicar por su desconcertante desarrollo, con una poderosa interpretación de Michael Douglas, cuyo personaje se ve inmerso en una enrevesada trama que homenajea a Con la muerte en los talones.



Más recordada es El club de la lucha, película con Brad Pitt y Edward Norton considerada de culto basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk. Aunque personalmente ni me sorprendió la identidad de Tyler Durden ni congenié con el individualismo radical propuesto, sí hay que reconocer la labor de Fincher en la dirección y montaje con fuerte herencia del videoclip. La angustia vuelve a invadir su siguiente película, La habitación del pánico, en la que se nos narra la claustrofóbica situación que viven los personajes interpretados por Jodie Foster y Kristen Stewart al irrumpir en su casa la banda de ladrones encabezada por Forest Whitaker.

Tras años de inactividad estrenó Zodiac, de engañoso planteamiento ya que lo que comienza como un thriller policíaco estilo Se7en se transforma en el retrato de una obsesión a través del tiempo. No mucho después llegó su película más ambiciosa hasta la fecha, El curioso caso de Benjamin Button, relato de la vida de un peculiar personaje, las distintas épocas que atravesó y las pintorescas personas a las que conoció. Además de contar con las arrolladoras interpretaciones de Brad Pitt y Cate Blanchett, los efectos especiales avanzan un paso más al recrear a los personajes en sus diferentes edades, siempre perfectamente integrados en la historia.



Sin embargo, no pude sino mostrarme escéptico cuando descubrí cuáles serían los nuevos proyectos de David Fincher. Por una parte filmaría la versión estadounidense de la adaptación de la novela Los hombres que no amaban a las mujeres; que, si bien su temática coincide con el registro del director, no termina de ser chocante verle al frente de un remake. Más inminente resulta el estreno de La red social, centrada en la creación de Facebook. Dado el auge de las redes sociales me parecía un tanto oportunista trasladar semejante historia al cine...hasta que me informé acerca de la vida de Mark Zuckerberg, repleta de ambición y traición. Así, las disputas de este oscuro y joven empresario terminan perfilándose como uno de los estrenos más interesantes de este año.



Habrá que estar pendiente de su llegada a las carteleras; y en cuanto a sus futuros trabajos, será mejor depositar un mínimo de confianza en un director que hasta ahora es responsable de películas más que curiosas.