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jueves, 6 de marzo de 2014

Oscar 2013: Emoción esperada

El mundo del cine de Hollywood se preparó para su noche de gala y el pasado domingo 2 de marzo se celebraron los Premios de la Academia, más conocidos como Oscar, en el Teatro Dolby de Los Ángeles. La competencia entre las películas nominadas este año era mucho más dura que en otras ediciones anteriores, con títulos tan recomendables como 12 años de esclavitud, Gravity, Her, Capitán Phillips o El lobo de Wall Street entre las aspirantes a alzarse con las codiciadas estatuillas. Finalmente, se cumplieron las expectativas de casi todas las quinielas y no hubo demasiadas sorpresas en cuanto a los ganadores, si bien pudimos disfrutar de una ceremonia divertida, amena e incluso inspiradora gracias al buen hacer de Ellen DeGeneres como presentadora.

Una película que une a Sherlock y Magneto no podía quedarse sin premio
Antes de empezar con los premios en sí, comencemos con una breve reflexión. Los premios de cine en general, y en particular los Oscar, tienen tantos detractores como admiradores: habrá quien los considere una pantomima, un mero entretenimiento vacío, quien incluso desprecie a las películas nominadas y reivindique otro tipo de cine alternativo; al igual que también habrá quien disfrute de estos premios con ilusión, de las películas nominadas, y de las estrellas y los modelitos que lucen en la mediática gala. En este aspecto me gustaría destacar el comentario del actor Kevin Spacey cuando le preguntaron por el significado de esta ceremonia poco antes de empezar la gala: Los Oscar son la fiesta y celebración del cine de Hollywood, una ocasión en la que se reúnen quienes se dedican a él profesionalmente para pasar un rato agradable. Ya en mi caso particular, supone además una noche de emoción en la que se festeja el tipo de cine que más suelo disfrutar y que cada año me lleva a descubrir nuevas películas interesantes y diversas.

Volviendo a la gala en sí, el trabajo de Ellen DeGeners como presentadora supuso una notable mejora respecto al irregular e irreverente Seth McFarlane de hace un año, puesto que la gala fluyó con naturalidad y un sentido del humor amable que nos dejó momentos tan divertidos como cuando pidieron pizza para cenar o la ya famosa foto que hizo con su propio móvil que ya ha batido todos los récords de Twitter. A lo largo de la ceremonia pudimos ver desfilar a actores tan diferenciados como Jim Carrey, Jamie Foxx, Harrison Ford, Will Smith, una irreconocible Kim Novak, Whoopie Goldberg, Kevin Spacey, Angelina Jolie e incluso al legendario Sidney Poitier, quien entregó el premio al Mejor Director a Alfonso Cuarón. Precisamente fue su película, la prodigiosa Gravity, la que arrasó en la mayoría de los premios, llevándose los apartados técnicos y el de banda sonora. Su competidora más fuerte fue la excelente 12 años de esclavitud, que logró alzarse con los merecidos premios a Mejor Guión Adaptado y a Mejor Película, reconociendo el trabajo de Brad Pitt como productor y evitando así las injusticias cometidas en ediciones anteriores (todavía me duele que premiaran a El discurso del rey por encima de La red social, habráse visto). Spike Jonze consiguió el merecidísimo premio al Mejor Guión Original por la dulce y triste Her, mientras que la italiana La gran belleza arrebató el de Mejor Película Extranjera a la inquietante La caza. Con el premio que no estuve de acuerdo fue con el de Mejor Canción original, dada la potente canción que presentaba U2 frente a la apuesta de Disney.

Frank Underwood domina la foto desde las sombras
Entre los momentos más emotivos destacó la sección de In Memoriam, en la que se recordó el talento de quienes nos han dejado a lo largo del último año, como Ray Harryhausen, el crítico Roger Ebert (una verdadera inspiración), James Gandolfini o el gran Philip Seymour Hoffman, quien hace apenas un año figuraba entre los nominados. En este aspecto también destacó el pequeño pero sentido homenaje que Bill Murray rindió a su amigo Harold Ramis, autor de la obra maestra llamada Atrapado en el tiempo que nos dejó hace apenas una semana. 

En cuanto a los premios destinados a los intérpretes, una radiante Lupita Nyong'o se impuso a Jennifer Lawrence como Mejor Actriz de Reparto gracias a su desgarrador papel en 12 años de esclavitud, mientras que Cate Blanchett se llevó el de Actriz Principal, si bien Sandra Bullock también se lo merecía gracias a aguantar el peso de Gravity ella sola. Tras volver al mundo del cine después de años entregado a su grupo de música, Jared Leto se alzó como Mejor Actor de Reparto gracias a su retrato de un transexual enfermo de SIDA en Dallas Buyers Club, superando a mi favorito, Michael Fassbender como Edwin Epps. Por último, la categoría de Mejor Actor Principal fue la más reñida que recuerdo en mucho tiempo, pues todos los nominados se merecían la estatuilla gracias a los complejos personajes a los que dieron vida, por no mencionar a los grandes olvidados como Oscar Isaac, Robert Redford, Joaquin Phoenix y Tom Hanks. Finalmente, el recital interpretativo de Matthew McConaughey en Dallas Buyers Club se impuso, recalcando así el renacimiento como actor que está viviendo, y el gran Leonardo DiCaprio se fue una vez más con las manos vacías, esperando que la Academia no tarde demasiado en reconocer al enorme actor ante el que estamos. Seguro que lo logra con alguno de sus próximos trabajos, puede que de nuevo a las órdenes del maestro Martin Scorsese.


A pesar de que el reparto de premios fue bastante justo y cumplió con lo esperado, hubo grandes ignoradas, especialmente Capitán Phillips, El lobo de Wall Street y American Hustle, que partían con cuantiosas nominaciones y no lograron llevarse una sola estatuilla. En este sentido también merece la pena recordar a las películas olvidadas por completo, que apenas consiguieron alguna nominación, como A propósito de Llewyn Davis, Prisioneros, Rush, Cuando todo está perdido o Mud, filmes excelentes en sus respectivos géneros. Con el fin de los Oscar termina una etapa de gran cine en las carteleras, y antes de que continúe el ciclo y desembarquen los blockbusters veraniegos, todavía tendremos tiempo de darles una oportunidad a aquellas nominadas que se nos escaparon en su momento.


sábado, 1 de marzo de 2014

Cine de contrastes: Cuando todo está perdido

De entre los directores jóvenes surgidos en los últimos años, en concreto desde 2007, cuyas carreras parecen más prometedoras y que más me han impresionado, me gustaría destacar a cuatro en particular: Jeff Nichols, de cuyos dramas sureños pronto hablaremos, Ben Affleck y el nuevo rumbo que ha dado a su carrera como director de herencia clásica; el británico Steve McQueen, en boca de todos gracias a la excelente 12 años de esclavitud, y quien hoy no ocupa, J.C. Chandor. Proveniente del mundo de la publicidad y los documentales, Chandor se estrenó en el terreno del largometraje en 2011, y desde entonces ha firmado dos excelentes películas entre las que se puede apreciar un marcado e interesante contraste.



La primera de ellas es Margin Call, la tensa historia de un par de analistas de bolsa de una poderosa empresa de Wall Street que descubren lo que se les avecina con el crack de 2008. Ante semejante situación, vemos cómo reaccionan las altas esferas de la compañía y recurren a métodos de escasa moral para engañar a sus clientes y deshacerse de los efectivos contaminados, en un proceso similar a lo que ocurrió durante la caída de Lehman Brothers. En Margin Call los espectadores nos sumergimos en un ambiente enrarecido y artificial, la tensión se palpa en el aire y la angustia aumenta a medida que avanza la película y los personajes se sofocan ante el inminente desplome de sus negocios. Para acentuar esta sensación, cabe destacar que la acción sucede casi en exclusiva en espacios cerrados, siempre poblados por personajes nerviosos ante la incertidumbre y todo lo que está en juego. La ausencia de banda sonora, así como el predominio de las luces artificiales azuladas, contribuyen a aumentar esta sensación de alienamiento y extrañeza, que culmina con un final amargo e insatisfactorio para la mayoría de los protagonistas.


Por otra parte, la segunda y recién estrenada película de Chandor presenta un enfoque completamente opuesto. Cuando todo está perdido nos presenta a un anciano recorriendo el Pacífico a bordo de su velero, un protagonista anónimo a quien sólo conoceremos como "Nuestro hombre" gracias a los títulos de crédito. Su situación se vuelve crítica cuando su barco choca contra un contenedor chino, naufraga y se ve visto a las calamidades de la intemperie, los tiburones y la desesperación absoluta. Al contrario que Margin Call, Cuando todo está perdido no enfatiza en la contundencia de la historia que nos quiere narrar, pues posee una trama bastante sencilla, sino que se alza más como un ejercicio de estilo al contar con único personaje perdido en la abrumadora inmensidad del océano, un espacio que contrasta con la claustrofobia vista en Margin Call. La insignificancia del velero en el hipnótico azul del océano logra que los espectadores dudemos de las posibilidades que tiene nuestro protagonista de salvar la vida, con quien conseguimos simpatizar a pesar de que apenas pronuncia palabra en toda la película y de que sólo podemos deducir escasas pinceladas de su pasado gracias a pequeñas pistas. Al contrario que en Margin Call, en la segunda película de J.C. Chandor no vemos al hombre al borde del colapso en un sistema artificial que él mismo ha creado, sino enfrentándose a las fuerzas naturales que no puede controlar y que le superan con creces, bebiendo en parte de lo expuesto en obras literarias como La narración de Arthur Gordon Pym o El viejo y el mar, y de películas como la excelente 127 horas. Además, en Cuando todo está perdido la banda sonora se alza como un personaje más, con bellas e hipnóticas composiciones a cargo de Alex Ebert. Eso sí, la simplicidad de la propuesta y su contundencia pueden no resultar de agrado para todos los espectadores, y puede que incluso varios se sientan estafados de gastarse el desorbitado precio de una entrada en una película de estas características.


Lo que sí comparten ambas películas de Chandor, cuyos guiones ha escrito el propio director, algo que siempre es digno de admiración; es el excelente trabajo de los actores. En Margin Call tenemos un reparto coral que contribuye al agobio que transmite la cinta, en el cual destacan unos inmensos Kevin Spacey y Zachary Quinto, sorprenden "el mentalista" Simon Baker y unos recuperados Demi Moore y Jeremy Irons, y el siempre efectivo Stanley Tucci aporta humildad a su personaje. Mientras tanto, en Cuando todo está perdido el reparto se ha reducido a un único actor, y tenemos al gran Robert Redford apoyando el cine independiente con un papel de sufrido y parco protagonista cuya extenuación y creciente desesperación consiguen conmover a los espectadores sin necesidad de exagerar o dramatizar en exceso. Una pena que no le hayan nominado a los premios de la Academia, pues sin duda estamos ante un papel complejo y exigente.


Tras estos dos modestos triunfos, J.C. Chandor se ha revelado como un cineasta interesante, responsable de estimables y ricas propuestas; yo personalmente espero con muchas ganas su próximo proyecto, el thriller A Most Violent Year, que se estrenará dentro de un par de años y contará con dos de los actores del momento: Jessica Chastain y Oscar Isaac.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Horrible Bosses: Cómo acabar con tu jefe

Desesperados ante su actual situación laboral, Nick, Kurt y Dale, tres viejos amigos, deciden emular la propuesta de Extraños en un tren y planean la mejor forma de acabar con sus respectivos jefes: un arrogante ejecutivo, una dentista devora hombres, y un repugnante obseso de las artes marciales. Para ello, los tres amigos se pondrán en contacto con un especialista en "deshacerse" de personas no deseadas, pero cuando las cosas no vayan como esperaban se verán obligados a entrar en acción ellos mismos.


Dirigida por Seth Gordon (quien trabajó tras la cámara en series como The Office y Modern Family), Cómo acabar con tu jefe se ha convertido en la comedia sorpresa de la temporada gracias a su equilibrado trío protagonista, eficaz puesta en escena, humor irreverente que se ríe de estereotipos y, sobre todo, a su  guión, perfectamente estructurado a la hora de retorcer la trama combinando obstáculos imprevistos con complicaciones que surgen por el carácter de los personajes, por lo que en este sentido se asemeja bastante al ya mítico resacón de Phil, Stu, y Alan en Las Vegas.


Junto a un guión que no da respiro y mantiene a los espectadores atentos a lo que sucede en pantalla, el otro gran aliciente de esta película es su atípico reparto. Para empezar, lo encabezan tres actores entre los que surge una química inmediata: el serio y sufrido Jason Bateman (Juno), el cómico en alza Jason Sudeikis y el televisivo Charlie Day (Colgados en Filadelfia), que recoge el testigo de Zach Galifianakis como personaje histérico y excéntrico. Les acompañan secundarios de lujo que aportan toques muy peculiares a los personajes que interpretan, como sucede con el siempre excelente Kevin Spacey, un irreconocible Colin Farrell, y una sorprendente Jennifer Aniston alejada de sus papeles habituales en las comedias románticas. Por si no bastara con ellos, tenemos todo un desfile de cameos entre los que destacan las apariciones de Jamie Foxx, el gran Donald Sutherland, Ioan Gruffudd (Mr. Fantástico), y Julie Bowen (Claire en Modern Family).


Si a todo esto le añadimos una acertada selección musical, un ritmo frenético, bromas de cine relacionadas con Danny DeVito, El diario de Noa o Will Hunting, y una aparición estelar de los famosos Angry Birds, nos encontramos con una una comedia gamberra, extremadamente divertida y sumamente recomendable.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Desafío de series

Entramos la época de los finales de temporada, cuando las series estadounidenses concluyen sus tramas en episodios que deberán convencer tanto a los espectadores como a los directivos de las cadenas para asegurar su retorno.

En el terreno de la comedia, Chuck ha conseguido salvarse por los pelos una vez más, mientras que Cómo conocí a vuestra madre tiene aseguradas otras dos temporadas, con lo que probablemente se demorará bastante la aparición de la futura esposa de Ted Mosby (por mucho que hayan evolucionado los personajes esta temporada). Sorprende el caso de Dos hombres y medio, una de las comedias con mayor éxito de audiencia que cambia de actor principal tras el escándalo protagonizado por Charlie Sheen, quien será sustituido por Ashton Kutcher. De forma similar, también cuesta creer que funcione The Office tras la marcha del genial Steve Carell en la próxima temporada.

Ned Stark, alias Boromir
También hay lugar para los estrenos, como el de la esperada Juego de tronos, apuesta de la HBO por una cuidada adaptación de la serie de novelas Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin que de momento está cosechando muy buenos resultados.  La que también genera bastante expectación es Falling Skies, creación de Steven Spielberg que narra la resistencia de un grupo de humanos a una invasión alienígena y que verá la luz en junio.

Respecto a la próxima temporada, son varios los directores cinematográficos que dan el salto a la pequeña pantalla, siguiendo los ejemplos de Martin Scorsese con Boardwalk Empire y Frank Darabont con Los Muertos Vivientes, quienes seguirán al frente de sus respectivas segundas temporadas. Entre los que se unen a esta tendencia encontramos a David Fincher, que producirá y dirigirá a Kevin Spacey en el piloto de House of Cards, versión de la serie británica homónima acerca de la lucha por el poder del Primer Ministro con cierto toque de Ricardo III.  Otra ficción de próximo estreno (para mí muy esperada) es Luck, creación de Michael Mann para HBO con Nick Nolte y el gran Dustin Hoffman al frente del reparto y que se centrará en las vidas de distintas personas ligadas a un hipódromo: un jockey, un entrenador, corredores de apuestas y hasta un mafioso.

Para terminar, el amigo Néstor nos ha hecho llegar el primer tráiler de Alcatraz, la nueva producción de J.J. Abrams tras el jarro de agua fría que supuso la cancelación de la horrenda Undercovers y que promete seguir el "patrón" marcado por Fringe con Sam Neil, Sarah Jones y el carismático Jorge García de protagonistas.

¿Cuál es la que más esperáis?

jueves, 14 de octubre de 2010

Los siete curiosos casos de David Fincher

Cuando hablaba de Inception pocos días después de su estreno, mencionaba que Christopher Nolan pertenece al grupo de escasos directores "jóvenes" actuales que ya casi pueden ser considerados clásicos. Pues bien, otro de ellos podría ser David Fincher, quien hasta la fecha ha apostado por proyectos arriesgados y, como mínimo, curiosos.



Fincher comenzó colaborando en diversos rodajes, dedicándose posteriormente al mundo de la publicidad y al de los videoclips, desde donde daría el salto a la gran pantalla con la prescindible Alien 3. Sería en su próximo trabajo en el que establecería las constantes que definen su obra, caracterizada por presentarnos un mundo oscuro en el que los personajes se ven angustiados al enfrentarse a sus demonios interiores, cambiando para siempre su vida en el proceso. A la recreación de los lóbregos ambientes por los que se desenvuelven contribuyen su pericia como director, su capacidad para que los actores den lo mejor de sí mismos y la utilización de efectos especiales al servicio de la historia, que no abrumen a los espectadores con explosiones y demás recreaciones digitales.

Su segunda y reconocida película fue Se7en, tenebroso thriller policial con Brad Pitt, Morgan Freeman, Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey que crearía escuela, influyendo a los posteriores retratos de asesinos en serie. La siguió The Game, filme que reivindicar por su desconcertante desarrollo, con una poderosa interpretación de Michael Douglas, cuyo personaje se ve inmerso en una enrevesada trama que homenajea a Con la muerte en los talones.



Más recordada es El club de la lucha, película con Brad Pitt y Edward Norton considerada de culto basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk. Aunque personalmente ni me sorprendió la identidad de Tyler Durden ni congenié con el individualismo radical propuesto, sí hay que reconocer la labor de Fincher en la dirección y montaje con fuerte herencia del videoclip. La angustia vuelve a invadir su siguiente película, La habitación del pánico, en la que se nos narra la claustrofóbica situación que viven los personajes interpretados por Jodie Foster y Kristen Stewart al irrumpir en su casa la banda de ladrones encabezada por Forest Whitaker.

Tras años de inactividad estrenó Zodiac, de engañoso planteamiento ya que lo que comienza como un thriller policíaco estilo Se7en se transforma en el retrato de una obsesión a través del tiempo. No mucho después llegó su película más ambiciosa hasta la fecha, El curioso caso de Benjamin Button, relato de la vida de un peculiar personaje, las distintas épocas que atravesó y las pintorescas personas a las que conoció. Además de contar con las arrolladoras interpretaciones de Brad Pitt y Cate Blanchett, los efectos especiales avanzan un paso más al recrear a los personajes en sus diferentes edades, siempre perfectamente integrados en la historia.



Sin embargo, no pude sino mostrarme escéptico cuando descubrí cuáles serían los nuevos proyectos de David Fincher. Por una parte filmaría la versión estadounidense de la adaptación de la novela Los hombres que no amaban a las mujeres; que, si bien su temática coincide con el registro del director, no termina de ser chocante verle al frente de un remake. Más inminente resulta el estreno de La red social, centrada en la creación de Facebook. Dado el auge de las redes sociales me parecía un tanto oportunista trasladar semejante historia al cine...hasta que me informé acerca de la vida de Mark Zuckerberg, repleta de ambición y traición. Así, las disputas de este oscuro y joven empresario terminan perfilándose como uno de los estrenos más interesantes de este año.



Habrá que estar pendiente de su llegada a las carteleras; y en cuanto a sus futuros trabajos, será mejor depositar un mínimo de confianza en un director que hasta ahora es responsable de películas más que curiosas.

martes, 16 de marzo de 2010

Los hombres que miraban fijamente a las cabras

En busca de acción y una escapatoria de su cada vez más desastrosa vida personal, el periodista local Bob Wilton viaja hasta Irak, donde se encontrará cara a cara con la guerra y el enigmático Lyn Cassady, ex-militar que participó en una división del ejército de Estados Unidos encargada de potenciar las habilidades parapsicológicas de sus miembros para usos bélicos. Poco a poco, Bob descubrirá los secretos de Lyn, su importancia en el presente y de paso aprenderá una valiosa lección.

Por fin se ha estrenado la esperada Los hombres que miraban fijamente a las cabras, primer trabajo como director de Grant Heslov, amigo, productor y guionista junto a George Clooney de películas como Buenas Noches y Buena Suerte o Ella es el partido y que cuenta con él como uno de los personajes principales. En esta ocasión, nos traen una comedia absurda que hará reír a carcajadas a los aficionados a dicho humor, pero que puede resultar algo tediosa para los que no estén familiarizados con él o bien directamente no les agrade. Así, Los hombres que miraban fijamente a las cabras se sitúa en la línea de trabajos de los hermanos Coen como la reciente Quemar después de leer o Crueldad intolerable (ambas con Clooney entre el reparto) o de series como la comentada por este blog Bored to Death; historias que resaltan el patetismo de sus protagonistas situándolos en ambientes que ponen de manifiesto el sinsentido presente en el mundo real.



Resulta una película de realización vistosa para ser la primera vez que Heslov toma el mando, desenvolviéndose con solvencia en la complicada fragmentación de la trama principal, interrumpida en varias ocasiones por flashbacks que nos revelan los orígenes de la subdivisión del ejército dedicada a la parapsicología (hecho verídico, por increíble que parezca, tal y como demuestra en su libro homónimo el escritor Jon Ronston).

Sin embargo, el mayor atractivo del filme es su reparto, compuesto por verdaderos actorazos pasándoselo en grande. Así, nos encontramos con George Clooney en un papel cómico del tipo que tan bien le sienta, similar a sus colaboraciones con los Coen; Ewan McGregor se maneja con soltura en el terreno del humor, Jeff Bridges se atreve a retomar al carismático Gran Lebowski para componer el personaje que aquí interpreta mientras que las breves apariciones de Kevin Spacey y Stephen Lang contribuyen de forma esencial a las situaciones absurdas.

Gracias a este tipo de humor la película es realmente crítica con la realidad que presenta (un tema tan peliagudo como puede ser el de ciertas guerras que continúan hoy en día) y bajo este enfoque saca a la luz aspectos complicados de tratar bajo otros ángulos. Por si esto fuera poco, el epílogo del filme es todo un canto a la esperanza, y hay que resaltar el papel que juega la mítica canción de Boston More than a feeling a lo largo de toda la trama y especialmente en su mencionado final.



Un tipo de comedia que no gustará a algunos, dejará indiferentes a otros y hará las delicias de los fans del humor absurdo, pero aún así es innegable el magnetismo de su reparto y la mordacidad con que ataca temas de máxima actualidad.

martes, 29 de julio de 2008

Dos Versiones, Una Leyenda



Dada la proximidad del estreno de Batman: El Caballero Oscuro, parece adecuado echar un vistazo a los diversos proyectos cinematográficos que DC se trae entre manos. Mientras adaptaciones de personajes como Green Lantern, Wonder Woman, Flash e incluso la Liga de la Justicia parecen retrasarse, corren rumores sobre la posibilidad de que Bryan Singer dirija una secuela de Superman returns para esta vez quedar bien con todos los espectadores y seguidores. Y ya que además este año es el 70º aniversario de dicho personaje, ¿por qué no plantearnos algunas curiosidades de sus películas?

Por ejemplo, se dice que en su última película faltaba la presencia de algún supervillano con el que rivalizar, pero en este filme aparecían muchos sentidos homenajes y referencias a su primera y gran adaptación, Superman de Richard Donner, que cumple ahora tres décadas. He aquí algunos de ellos:

*Uno de los más evidentes es el empleo en ambas del tema principal compuesto por John Williams (creador de archiconocidas bandas sonoras), el cual ha conseguido convertirse en todo un himno superheroico tarareado y canturreado por muchos en innumerables ocasiones.

*Además, en estas dos películas se nos presenta al personaje de Superman, de forma que somos testigos de varias demostraciones de sus poderes. Así, en ambos filmes evita una catástrofe aérea (de manera más espectacular en Superman returns gracias a los avances en efectos especiales) y detiene a bandas de maleantes que quedan sorprendidos por sus increíbles habilidades.

*En cuanto a la relación entre Lois y Clark, en ninguna de estas películas logra descubrir su alter ego, sino que acaba enamorada de Superman manteniendo su amistad con el modesto reportero, si bien en la más reciente aparece cierto "hijo".

*También es importante la presencia del villano por excelencia del hombre de acero, interpretado a la perfección por Gene Hackman y Kevin Spacey, resultando la actuación de este último menos original que la del primero. En lugar del empresario multimillonario de la versión de John Byrne, nos encontramos con un genio criminal que idea planes similares en estas dos películas: destruir la costa de EEUU y vender sus propios terrenos. También es curiosa su compañía, unos esbirros obedientes y una dama que ayudará a el último hijo de Krypton a vencer a este peligroso enemigo.

Para terminar, mencionar la presencia de Marlon Brando como Jor-El en estas dos entregas, por lo que mientras que Singer se decide a preparar o no una secuela, Superman returns puede ser considerada como un homenaje y actualización de la historia del superhéroe por excelencia.