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sábado, 23 de febrero de 2013

Django desencadenado: Érase una vez en el Oeste


En 1858, el Dr. King Schultz, un cazarrecompensas alemán, libera a un esclavo negro conocido como Django para que le ayude a recorrer el Oeste de Estados Unidos, al borde de la Guerra Civil, en busca de forajidos que llevar ante la ley. En agradecimiento, Schultz acompañará a Django a rescatar a su amada Broomhilda de la plantación de Mississippi donde el despiadado terrateniente Calvin Candie la tiene como esclava.

Cada nuevo trabajo del director y guionista Quentin Tarantino se recibe con gran expectación, pues cuenta con casi tantos detractores como admiradores. Su cine, plagado de referencias cinéfilas, muestra una gran influencia de las convenciones formales del spaghetti western, subgénero popularizado por Sergio Leone (El bueno, el feo y el malo) al que Tarantino ha homenajeado en películas como Kill Bill o Malditos Bastardos, por lo que su nuevo trabajo, un western por derecho propio, tenía especial importancia dentro de la carrera de este peculiar director. Si bien me ha convencido más que sus películas más recientes, Death Proof y Malditos Bastardos, Django me ha parecido un filme muy divertido pero también bastante repetitivo dentro del universo de Tarantino que desde luego no llega a altura de sus dos obras maestras, Reservoir Dogs y Pulp Fiction. 


La trama de Django usa el contexto de la esclavitud en el sur de Estados Unidos como un mero marco en el que ambientar la película, pues, como ya sucedía con la Segunda Guerra Mundial en su anterior trabajo, el rigor histórico brilla por su ausencia y el espíritu crítico se queda en una burla sarcástica que cuenta con momentos bastante divertidos. Durante las casi tres horas de película, acompañaremos a la pareja protagonista mientras "cazan" forajidos en el Oeste y, posteriormente, veremos cómo se ven superados por Calvin Candie en el segundo tramo, desarrollado en la plantación sureña donde la esposa de Django es una esclava. Las convenciones del western pronto se diluyen, sobre todo en la segunda mitad, y nos encontramos ante la ya clásica historia de venganza tarantiniana, con prolongados diálogos entre los personajes que suelen acabar en una rápida explosión de violencia, lo cual termina restando profundidad a la historia.


Eso sí, a pesar de su duración, Django desencadenado consigue entretener en todo momento, funciona mejor que la historia fragmentada de Malditos Bastardos, y entre sus virtudes puede presumir de la fuerza visual de algunas de sus secuencias, de una buena fotografía y de la siempre curiosa selección musical del amigo Quentin, que incluye canciones muy apropiadas para la ocasión como I Got a Name o Trinity (no tanto las canciones de rap, que no pegan demasiado con las imágenes que acompañan) y homenajes a Ennio Morricone y los temas que compuso para Dos mulas y una mujer, el clásico de Don Siegel protagonizado por Clint Eastwood y Shirley MacLaine. Sin embargo, varios elementos, posiblemente en busca de lo cool y lo retro, rompen con la atmósfera de western polvoriento y repercuten en el acabado final, de una ambientación un tanto descompensada.


Al frente del reparto tenemos a Jamie Foxx, correcto sin más dando vida al personaje del título. Los que roban escenas son los secundarios, entre los que se encuentra Christoph Waltz con un personaje similar al que interpretó en Malditos Bastardos, dando vida a un cazarrecompensas parlanchín y carismático. Una de las mejores sorpresas del filme viene con los personajes que interpretan Leonardo DiCaprio y Samuel L. Jackson (toda una alegría verle trabajar de nuevo con Tarantino) como Calvin Candie y su criado, pues ambos han hecho un gran trabajo a la hora de construir a dos personajes crueles que llenan la pantalla en cada aparición. Kerry Washinton no aporta nada como Broomhilda, una simple damisela en apuros, pero para compensar destacan también los cameos de Franco Nero (el Django original), Don Johnson, Jonah Hill y de habituales de Tarantino como Zoe Bell, Tom Savini, Michael Parks o el propio Quentin, todos ellos muy divertidos.


Aunque prefiero la recuperación del western más clásico que proponen películas recientes como Valor de ley o El tren de las 3:10, Django desencadenado consigue entretener en todo momento, cuenta con grandes secundarios y destila el sello personal de un cineasta tan peculiar como Quentin Tarantino.

viernes, 19 de octubre de 2012

Looper: Enfréntate a tu futuro


En el año 2074, la mafia de Kansas City emplea el viaje en el tiempo para enviar al pasado, 2044, a aquellas personas de las que quiere deshacerse. Allí les esperan los loopers, asesinos a sueldo que hacen su trabajo sin demasiadas preguntas. Cuando a uno de estos asesinos, Joe, le encargan acabar con su yo futuro, se desata una serie de acontecimientos que hacen tambalearse la escala de poder de la ciudad y que pondrán a ambas versiones de Joe en el punto de mira de la mafia.

En el cine actual, donde predominan las interminables sagas que adaptan los fenómenos literarios del momento, las secuelas y los remakes absurdos e innecesarios, de vez en cuando surgen películas con propuestas originales, capaces de sumergir a los espectadores en mundos sorprendentes y de entretener a la vez que nos invitan a cuestionarnos ciertos aspectos del mundo que nos rodea. Tal es el caso de filmes excepcionales como District 9, Origen, y Looper, la nueva película de Rian Johnson, artífice de la aclamada Brick (revisión de las convenciones del género negro ambientada en un instituto) y de la modesta Los hermanos Bloom, que ahora vuelve a impresionar al público con un thriller de ciencia ficción futurista bastante complejo.


Bebiendo de un rico grupo de influencias como Terminator, Blade Runner, Akira o Doce monos, Johnson nos transporta a un futuro cercano que refleja los vicios de la corrompida sociedad actual: la mafia controla una megalópolis oscura y tiene a su disposición a todo un ejército de asesinos (a quienes paga con abundantes drogas y sumas de dinero) para eliminar sus trapos sucios. En cuanto uno de estos ajustes sale mal, Joe, el looper implicado, se verá inmerso en situaciones que escapan a su control y le harán cuestionarse qué influencia tienen nuestros actos pasados en el futuro, si este último puede alterarse, si existe la redención e incluso quién tiene el poder en una sociedad decadente. Rian Johnson ahonda en todos estos asuntos con una trama muy entretenida, que no da respiro al espectador, y una puesta en escena contundente, con escenas para el recuerdo dirigidas con un pulso extraordinario y una mezcla de géneros única, que comprende desde los clichés del género negro a elementos de ciencia ficción pura y una fuerte influencia del western.


Si la trama de Looper conmueve y sorprende, los actores aportan todavía más intensidad a la película. Bruce Willis hace un gran papel, sigue desmitificando los tópicos del héroe de acción (a los que también tiene ocasión de homenajear) y del tipo duro con un personaje violento, de convicciones cuestionables pero muy humano, con quien es fácil simpatizar. Joseph Gordon-Levitt interpreta a la versión joven del personaje de Willis, un antihéroe de ambigua moralidad que sufrirá profundos cambios a lo largo de la película. La caracterización de Gordon-Levitt es sensacional, y su gran trabajo interpretativo le confirma como uno de los mejores actores jóvenes del momento. No menos impresionante resulta el personaje de Emily Blunt, una mujer dura a la altura de las circunstancias forzada a ser madre. Los secundarios que les acompañan también componen personajes ricos en matices, desde Jeff Daniels en un registro nada habitual a lo que nos tiene acostumbrados hasta Noah Segan, amigo del director que aquí compone a un villano patético e implacable.

La ambientación de Looper está realmente lograda, sobre todo teniendo en cuenta su ajustado presupuesto (se trata de una película independiente). Nos transporta a un futuro oscuro, a medio camino entre la decadente urbe de Blade Runner y el western de El bueno, el feo y el malo, en el que se pueden observar muchos paralelismos con la crisis social y económica actual. La banda sonora corre a cargo de Nathan Johnson, colaborador habitual del director, y resulta evocadora y recuerda al estilo del compositor Clint Mansell.


Sorprendente, compleja, rica y demoledora, Looper, el nuevo trabajo del siempre interesante Rian Johnson, supone un soplo de aire fresco en el panorama cinematográfico actual, una propuesta atrevida que combina géneros muy marcados a la perfección y nos presenta a personajes ambiguos, humanos en definitiva. Una de las mejores películas de 2012.

*También podéis leer la entrevista que hice al director y guionista de Looper, Rian Johnson, para la web Nuestros Cómics.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Mátalos suavemente: Cogan's Trade


Un par de rateros irrumpen en una de las muchas timbas ilegales que organiza la mafia y atracan a los jugadores, llevándose todo el dinero. El problema viene cuando la mafia sospecha de Markie Trattman, el gángster de tres al cuarto que supervisaba la partida. Es entonces cuando se ponen en contacto con Jackie Cogan, escrupuloso asesino a sueldo, para que llegue hasta el fondo de la cuestión.

Mátalos suavemente supone el esperado regreso de Andrew Dominik, cineasta neozelandés que debutó con Chopper, drama carcelario protagonizado por un irreconocible Eric Bana. En 2007, Dominik sorprendió con El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, película que personalmente me encanta. En ella, el director y guionista nos contaba la historia que prometía el título desde una perspectiva muy particular, haciendo énfasis en los personajes,  la admiración que despertaba la figura de Jesse James y la fascinación y el patetismo de Robert Ford, con un final que desprendía el desasosiego propio de un western crepuscular. La película poseía un ritmo lento, muy pausado, y un marcado tono lírico y contaba con las brillantes interpretaciones de Sam Rockwell, Jeremy Renner, Zooey Deschanel y Sam Shepard, sobre los que destacaban unos inconmensurables Casey Affleck y Brad Pitt. Este último quedó tan entusiasmado con el trabajo de Dominik que prometió participar en su próximo proyecto, la película que hoy nos ocupa y que, después de cambios en el reparto y en el título y de una prolongada producción por fin se estrena en cines, con un resultado inmejorable.

Como ya sucediera con la mencionada El asesinato de Jesse James, Mátalos suavemente no es una película en la que prime la trama, sino que se centra más en los personajes, sus sentimientos y el mundo al que pertenecen. Es decir, en el nuevo trabajo de Andrew Dominik no nos encontramos con un argumento enrevesado lleno de giros inesperados que nos mantengan expectantes hasta el final, como sí sucedía con Infiltrados, por ejemplo, sino que estamos ante una historia pausada que nos presenta a algunos de los personajes que pueblan los peldaños más bajos del mundo del crimen organizado de Estados Unidos, por lo cual la película puede que no agrade a algunos espectadores.


Ambientada a finales de 2008, con el comienzo de la caída de los mercados financieros y el triunfo de Obama en las elecciones como telón de fondo, Mátalos suavemente combina con sutileza la historia del ajuste de cuentas de la mafia con el desencanto que impregna la sociedad actual, en la que se aprecia una pérdida de valores que también ha afectado al mundo del hampa, en crisis como todos, donde los individuos han sido abandonados a su suerte por una sociedad en la que prima la ley del más fuerte. La película nos ofrece un retrato de la mafia sucio, alejado del glamour de las grandes familias de El Padrino (que aquí apenas hacen acto de presencia), más cercano a los ambientes oscuros de La noche es nuestra y a la violencia cruda, seca e hiperrealista de No es país para viejos, filme con el que tiene bastantes puntos en común. Además, llama la atención el contraste que generan ciertos toques de humor negro con el tono de la película.

En cuanto a la dirección, Dominik narra con un pulso insólito, opta por un estilo más sobrio, heredero del western (como ya hiciera en su anterior trabajo), y se atreve con algunas escenas a cámara lenta. También están muy cuidados la ambientación, con una cuidad sucia, inhóspita y sin nombre como escenario; la fotografía y sobre todo el sonido, que ayuda de forma significativa a incrementar la crudeza de ciertas escenas.


El reparto cobra especial importancia en la película, dado el trasfondo de los personajes. Destacan la presencia de Richard Jenkis como hombre de negocios de la mafia, los breves papeles de Ray Liotta y James Gandolfini, cada uno con personajes patéticos por razones distintas; y el cameo de Sam Shepard. Sobresalen las interpretaciones del dúo protagonista formado por Scoot McNairy, quien tras saltar a la fama con Monsters aquí resulta más que convincente, y por Brad Pitt, que hace único a su personaje, Jackie Cogan, asesino a sueldo de métodos muy particulares que es fiel a su visión del mundo; sin duda se come la pantalla cada vez que aparece. Por otro lado, resulta curiosa la ausencia de personajes femeninos, lo cual contribuye al mensaje de la película.


En su esperado regreso, Andrew Dominik ha filmado una película oscura, pausada, violenta y de una factura impecable, un angustioso vistazo al mundo del crimen organizado y de la sociedad en que vivimos en el que destaca la profundidad de los personajes, reflejo de un mundo en crisis, con una brillante interpretación de Brad Pitt. De lo mejorcito del año.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy


A mediados del siglo XIX, el chico abandona su hogar para buscarse la vida en el violento Oeste americano. Allí se une a la expedición de John Joel Glanton y su grupo de mercenarios, quienes, descontentos con el desenlace de la guerra entre Estados Unidos y México, planean atacar la frontera y arrasar con todo lo que encuentren a su paso en el país vecino. La expedición se compone de distintas personas, algunas profundamente perturbadas, pero entre todas destaca la figura del juez Holden, un hombre albino de grandes proporciones y totalmente calvo que afirma que nunca morirá y que consigue despertar el interés del chico.


Publicada en 1985, Meridiano de sangre es ampliamente reconocida por la crítica especializada como una de las mejores novelas de la segunda mitad del siglo XX en la cual su autor, el escritor estadounidense Cormac McCarthy (Todos los hermosos caballos, La carretera), nos sumerge en una historia que nos sacudirá desde las entrañas por su crudeza al mismo tiempo que nos ofrece interesantes reflexiones acerca de la violenta naturaleza de los seres humanos y del mal como entidad terrenal, representado en la novela por la figura del juez Holden, un personaje verdaderamente aterrador e inquietante.

Basándose en hechos históricos para construir la trama, McCarthy deslumbra con una narrativa densa que desafía a los lectores por su complejidad, ya que a los rasgos estilísticos habituales del escritor (la ausencia de guiones que introduzcan los diálogos, por citar un ejemplo) se les suma un lenguaje muy cuidado, de fuertes resonancias bíblicas que emulan a una de las novelas clave de la literatura norteamericana, Moby Dick, de Herman Melville. Así, McCarthy nos describe los escenarios naturales que atraviesan el protagonista y la expedición de Glanton como si de una manifestación del infierno en la tierra se trataran, alternando pasajes de carácter alegórico con crueles enfrentamientos entre los mercenarios, los mexicanos y los comanches en los que se cometen verdaderas atrocidades y que destilan una crudeza como pocas veces se ha plasmado en las páginas de una novela. 


La lectura de Meridiano de sangre puede resultar un tanto densa, sobre todo los primeros capítulos, debido en parte a su lenguaje alegórico e inquietantes reflexiones, si bien no tardaremos en caer rendidos ante este viaje al corazón del western más descarnado que nos plantea Cormac McCarthy, adentrándonos durante el camino en los rincones más oscuros de la condición humana. Para mí, Meridiano de sangre es una de las mejores novelas que he leído, con sólo pensar en ella y sus cruentos episodios se me ponen pelos de punta. Altamente recomendable.

lunes, 9 de abril de 2012

Hell on Wheels: Primera Temporada

Poco después de la Guerra de Secesión, el ex-soldado confederado Cullen Bohannan recorre los Estados Unidos buscando al grupo de soldados de la Unión que asesinó a su familia a sangre fría. Su búsqueda de venganza le lleva hasta el lejano Oeste, donde consigue trabajo como capataz en la construcción del ferrocarril de la Union Pacific, conocido como "El infierno sobre ruedas" debido al cúmulo de criminales e indeseables que lo acompañan. Sin embargo, Bohannan verá cómo la especulación del propietario del ferrocarril, las disputas en el campamento e incluso la inminente guerra con los indios cheyenne le impiden saciar su sed de venganza.


Tras un complicado proceso de pre-producción y de casting, los hermanos Joe y Tony Gayton consiguieron que el canal AMC diera luz verde al piloto de Hell on Wheels y les encargara diez episodios para la primera temporada. Gracias a una detallada puesta en escena y una trama enrevesada con múltiples cabos sueltos, Hell on Wheels ha conseguido una respuesta más que positiva por parte del público que le ha asegurado su segunda temporada, convirtiéndose en una de las series estrella del canal de The Walking Dead.


Ambientada en 1866, Hell on Wheels aprovecha al máximo su carácter coral para narrarnos las vidas de los distintos personajes que pueblan el asentamiento que acompaña la construcción del ferrocarril que unirá el Este con el Oeste, encontrándonos con personas de todo tipo y condición: desde un magnate corrupto y ambicioso a un indio renegado, pasando por un predicador de oscuro pasado, prostitutas de noble corazón, esclavos liberados con ansias de demostrar su independencia, pistoleros borrachos, y un par de irlandeses emprendedores. Por si esta mezcla no fuera lo bastante interesante, tenemos a la pareja de protagonistas: Lily Bell, joven viuda decidida a ganarse un nombre en el mundo del ferrocarril; y Cullen Bohannan, pistolero fuera de la ley con un fuerte sentido de la justicia que bebe de la imagen de los personajes de Clint Eastwood.


Movidos por la codicia, la hipocresía o la venganza, cada personaje interacciona con los demás en una serie en la que se cuidan todos los detalles, desde la suciedad que reina en el campamento a las escenas de tiroteos y escaramuzas, que no escatiman en violencia y realismo. Además, la música acompaña a la perfección a la puesta en escena, combinando piezas instrumentales con ecos del spaghetti western con canciones de grupos como Mumford & Sons o Gillian Welch.


En el reparto no encontraremos nombres de superestrellas, pero sí de actores curtidos en series y papeles secundarios que aportan credibilidad a sus personajes (por ejemplo, la mezcla de acentos en el campamento es impresionante). Destacan las interpretaciones de Colm Meaney (Thomas Durant), Dominique McElligott (Lily Bell), Christopher Heyerdahl (El Sueco), la aparición especial de Wes Studi (El Último Mohicano) y sobre todo la labor de Anson Mount como Cullen Bohannan, el duro pistolero protagonista. Tal vez el que más desentone sea el rapero Common haciendo de esclavo liberado.


La primera temporada de Hell on Wheels sorprende por el realismo de sus imágenes, su cuidada puesta en escena y una trama sólida capaz de relacionar a los distintos personajes vinculados por diversar razones a la construcción del ferrocarril. Esperemos que la segunda entrega no se demore demasiado, porque la primera no podría haber terminado mejor.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Mike Lee's Selection for 2011

El año nuevo está a punto de llegar y, como es costumbre en este blog, cerramos estos doce meses con un repaso a las películas que inundaron la cartelera y con mi selección personal de diez títulos que marcaron el año cinematográfico de una forma u otra.


En 2011 hemos podido disfrutar (o sufrir) en las salas de todo tipo de estrenos, desde las tragedias de personajes llevados al límite de Cisne Negro o The Fighter a las eficaces peripecas de ciencia ficción vistas en Destino Oculto, EVA o Sin Límites, pasando por desvaríos varios estilo Sucker Punch, el salto de las viñetas a la gran pantalla de superhéroes como Thor y el Capitán América, películas que han dado mucho que debatir como El Árbol de la Vida, thrillers de policías tan acabados como el protagonista de No habrá paz para los malvados, comedias recomendables como Cómo acabar con tu jefe, y por supuesto un aluvión de secuelas de todo tipo (Piratas del Caribe 4, Cars 2, The Hangover Part II, el final de Harry Potter...) e incluso de precuelas (El Origen del Planeta de los Simios). En resumen, un panorama muy variado.

Sin más preámbulos, os dejo con diez películas que para mí se encuentran entre lo más destacado del año cinematográfico:


*127 Horas: El director Danny Boyle saca el máximo partido a sus característicos y acelerados recursos narrativos en esta angustiosa historia de supervivencia en la que un inconmensurable James Franco interpreta a un excursionista atrapado en un inhóspito cañón de Utah.

*True Grit (Valor de Ley): Los hermanos Coen firman este western de aroma clásico, cuidado hasta el más mínimo detalle, para narrarnos una cuento de venganza por el que desfilan personajes pintorescos interpretados por un reparto inspirado formado por Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin, Barry Pepper y la debutante Hailee Steinfeld.

*Rango: Gore Verbinski deja de lado Piratas del Caribe y se pasa a la animación con una sorprendente película repleta de homenajes al western, a varios clásicos del cine y hasta de humor negro. Además, Johnny Depp da voz (y vida) al antihéroe protagonista.

*Código Fuente: Tras debutar con la fantástica Moon, el director Duncan Jones vuelve a contar con pocos pero bien aprovechados medios para construir una película de altas dosis de ciencia ficción y entretenimiento.

*X-Men. First Class: Bryan Singer vuelve para devolver a los mutantes al lugar de honor que les pertenece dentro del cine de superhéroes. En esta ocasión confía en Matthew Vaughn para narrar los orígenes de Xavier y Magneto, interpretados por unos carismáticos James McAvoy y Michael Fassbender.

*Super 8: J. J. Abrams y Steven Spielberg unen fuerzas en este homenaje a las películas de aventuras juveniles de la década de 1980 como Los Goonies, E.T. y Cuenta Conmigo, ofreciendo un filme con personalidad propia en el que queda patente la forma de entender el cine de entretenimiento del creador de Perdidos.

*Contagio: Steven Soderbergh y Scott Z. Burns reúnen a un reparto de pesos pesados (Matt Damon, Kate Winslet, Bryan Cranston, Marion Cotillard...) para contarnos los distintos puntos de vista ligados a la aparición de un nuevo virus de origen desconocido que amenaza con convertirse en una peligrosa pandemia global. La paranoia está servida.

*Las Aventuras de Tintín. El Secreto del Unicronio: Steven Spielberg se alía con Peter Jackson en esta rompedora película de animación, con la cual la técnica de captura de movimiento avanza a pasos agigantados al mismo tiempo que el espíritu de los cómics de Hergé inunda la pantalla en este regreso a la avenutra pura donde todo puede suceder.

*Misión: Imposible IV - Protocolo Fantasma: Después del baile de directores y registros de las anteriores entregas, el equipo formado por J. J. Abrams, Tom Cruise y Brad Bird consigue una película de factura impecable, trama imparable, reparto equilibrado y escenas espectaculares que no da respiro a los espectadores.

*Drive: Tributo al cine de atracadores, mafias y tipos más duros que el cemento que encuentra su voz propia gracias a una puesta en escena brillante y a un reparto entregado en el que destaca la interpretación de Ryan Gosling como el nuevo héroe sin nombre.


¿Y qué podemos aventurar de 2012? De momento, que vendrá cargado de estrenos, cómo no. Empezaremos por las películas de 2011 que suenan con fuerza para figurar entre las nominadas a los Oscar, como por ejemplo Moneyball, The Descendants, The Ides of March... seguiremos con el regreso de grandes directores como Clint Eastwood (J. Edgar), Martin Scorsese (Hugo), Steven Spielberg (War Horse) y David Fincher (Millenium); continuaremos con más secuelas (Sherlock Holmes 2, Men in Black 3, The Dark Knight Rises) y asistiremos al comienzo de nuevas sagas (John Carter) y a "precuelas" que generan una enorme expectación con sus primeros tráilers como Prometheus y El Hobbit. Pero ya hablaremos de todo esto, de mometo:

¡Feliz año a todos! ¡Que tengáis un estupendo 2012!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Zombis, vaqueros, casas encantadas y el Gran Hermano

Una vez terminada la temporada de estrenos televisivos, llegó la hora de comentar las impresiones que nos dejan los primeros capítulos de un regreso muy esperado y de tres novedades que están dando bastante de qué hablar.


La primera es, por supuesto, la segunda temporada de The Walking Dead, basada en el cómic homónimo de Robert Kirkman y Charlie Adlard. Con un comienzo brillante y un final que se alejaba del material original, su primera entrega se convirtió en el fenómeno televisivo de finales de 2010, por lo que el canal AMC no tardó en dar luz verde a una segunda temporada, cuyo rodaje estuvo repleto de polémica por la reducción de presupuesto y el despido de uno de los máximos responsables de la serie, el cineasta Frank Darabont. Una vez superadas las dificultades, la esperada segunda parte de las andanzas de Rick y compañía se estrenó a mediados del mes pasado con un resultado desigual: consiguió batir récords de audiencia, pero en los cinco capítulos que llevamos hasta ahora apenas ha pasado algo; se han basado libremente en los sucesos del cómic para ofrecernos episodios vacíos y encima los personajes pierden la fuerza de las viñetas, sobre todo Rick. Esperemos que los capítulos restantes suban el nivel, porque con semejante material de base la serie tiene mucho potencial.


Estrenada el pasado día 6, Hell on Wheels era una de las series que más expectación había generado debido a su complicado y caro rodaje, respaldado por la (cada vez más prestigiosa) cadena de los zombis. Hell on Wheels nos traslada a los Estados Unidos de 1865 para contarnos la historia de Cullen Bohannon, un ex-soldado confederado que participa en la construcción del ferrocarril que unirá el Este con el Oeste mientras busca a los asesinos de su mujer. Vaqueros sin escrúpulos, esclavos liberados e indios con sed de venganza se dan cita en los dos capítulos emitidos hasta la fecha, los cuales cuentan con actuaciones convincentes y una ambientación de lujo. Habrá que seguir las vías del ferrocarril.


La que dudo mucho que merezca la pena seguir es American Horror Story, la nueva "ida de pinza" de Ryan Murphy, creador de la exitosa (e insoportable a estas alturas) Glee. Después del éxito de los alumnos cantantes, Murphy intenta revitalizar el terror televisivo con la historia de una familia atormentada que se muda a un caserón encantado. Esta premisa da paso a una historia repleta de tópicos (apariciones fantasmales y vecinos trastornados incluidos) que además presume de una narración elíptica y sustos burdos que más que terror producen vergüenza ajena en los espectadores.


Para terminar, la nueva producción de J. J. Abrams y Bryan Burke sí que convence con su historia adictiva y vistoso acabado: se trata de Person of Interest, creación de Jonathan Nolan (guionista y hermano de Christopher) que mezcla los conceptos del Gran Hermano de George Orwell y del informe en minoría de Philip K. Dick para contarnos cómo un ex-agente de la C.I.A. y un multimillonario emplean el sistema de cámaras y micrófonos de la ciudad de Nueva York para resolver futuros crímenes. Su carácter procedimental se ve favorecido por el halo de misterio que envuelve a los dos protagonistas, interpretados por Jim Caviezel (La Pasión de Critso) y Michael Emerson (Ben Linus en Perdidos), y por las escenas de acción de cada uno de los intrincados casos a los que se enfrentan.

En próximas entradas hablaré de las comedias y las series de estreno previsto para comienzos de año, como Luck y Alcatraz. Mientras tanto, ¿qué series estáis siguiendo? ¿Qué os parecen sus nuevas temporadas?

miércoles, 3 de agosto de 2011

Cowboys & Aliens

En 1873, un objeto volador no identificado se estrella en Arizona. De él emerge Rado Dar, conquistador alienígena que ha esclavizado a varias razas extraterrestres y ahora quiere hacer lo mismo con el lugar donde ha aterrizado, a menos que el intrépido vaquero Zeke Jackson y su socia Verity se lo impidan. Sin embargo, para ello deberán aliarse con sus antiguos enemigos, los apaches que habitaban la región, a quienes los colonos arrebataron sus tierras.

Publicado a modo de novela gráfica por la editorial Platinum Studios en 2006, Cowboys & Aliens es un cómic creado por Scott Mitchell Rosenberg (presidente de la mencionada editorial) con una propuesta atípica y bastante curiosa: ¿Qué pasaría si los colonos del viejo Oeste americano se enfrentasen a una invasión de alienígenas que los superan en armamento y tecnología? 
 
La labor de desarrollar esta premisa argumental cayó en las manos de los guionistas Fred Van Lente y Andrew Foley, quienes nos cuentan una historia sumamente sencilla a la vez que amena y divertida. La trama no podría ser más esquemática: los alienígenas siembran el caos y la destrucción en el Oeste, así que un grupo de colonos e indios apaches se proponen detener la invasión y defender sus tierras. No hay desarrollo de los personajes y sus motivaciones, ni golpes de giro que demuestren que nada es lo que parece; sino que el cómic va directo al grano para contarnos la acción y escaramuzas de los vaqueros a toda velocidad. Por suerte, esto no impide que Cowboys & Aliens no entretenga, ya que su sencillez permite a los lectores encontrar disparatadas aventuras, guiños al western y puede que hasta les invite a reflexionar acerca de por qué el "destino manifiesto" empuja a ciertas civilizaciones a conquistar las tierras de otros.
 

Del apartado gráfico se encargan Dennis Calero en el prólogo y Luciano Lima en la novela gráfica. Este último muestra una narración fluida, con un estilo poco detallista pero efectivo, sobre todo a la hora de ilustrar las batallas y representar el arsenal alienígena. Eso sí, los dos plasman con éxito la atmósfera polvorienta del Oeste, pueblos-calle y valles deséticos incluidos.

Por extraña que parezca la propuesta de Cowboys & Aliens, en la sencillez de sus páginas podremos encontrar una historia de aventuras agradable, extraña y sobre todo muy curiosa, tanto como pueda resultar mezclar el género del viejo Oeste con las invasiones alienígenas y la ciencia ficción. Desenfundad el revólver, aunque esta vez no os servirá de mucho.

martes, 22 de marzo de 2011

Rango: El espíritu del Oeste

Por circunstancias inesperadas, un camaleón neurótico apasionado de la interpretación tendrá que abandonar su vida como mascota doméstica al perderse en medio del desierto de Mojave. Tras mucho deambular, encuentra refugio en la ciudad-calle de Dirt, donde intentará ganarse la confianza de sus habitantes, un puñado de polvorientos animales desesperados ante la sequía que sufren sus tierras: ha nacido la leyenda de Rango.

Después de alcanzar el éxito con Piratas del Caribe y dejarnos con una sensación amarga tras sus horrendas secuelas, el director Gore Verbinski nos trae una de las sorpresas de la temporada: la trepidante Rango, atípica película de animación que sacude a los espectadores con mucho más de lo que promete.

En semejante empresa, Verbinski ha colaborado con el reputado guionista y dramaturgo John Logan para desarrollar una historia original que supone un sentido homenaje al género del Oeste y todo un ejercicio de estilo para Verbinski, permitiéndose intercalar multitud de referencias cinéfilas que enriquecen una trama repleta de golpes de humor absurdo: además del juego teatral propuesto nada más empezar, nos encontramos con guiños a títulos tan emblemáticos como la trilogía del dólar de Sergio Leone, La diligencia, Apocalypse Now, 2001: Una odisea del espacio, Chinatown, Miedo y asco en Las Vegas, la propia Piratas del Caribe y hasta a la figura del maestro Clint Eastwood.


La deslumbrante animación digital en dos dimensiones y el elaborado diseño de personajes no tienen nada que envidiar a las producciones de grandes estudios como Dreamworks o Pixar; e incluso se ven enriquecidos por el tratamiento que Verbinski hace de los áridos paisajes y la espectacular banda sonora de Hans Zimmer, quien mezcla temas emparentados con su reciente trabajo en Sherlock Holmes con partituras claramente influenciadas por Ennio Morricone y el spaghetti western.


En vez de optar por las habituales grabaciones de estudio, Verbinski y su equipo decidieron poner en práctica la técnica que han llamado emotion capture: el estupendo reparto formado por Johnny Depp, Isla Fisher, Abigail Breslin y Bill Nighy entre otros rodó las escenas de la película como tales para dotar de más realismo a las voces de sus personajes.



Una propuesta tan atrevida y arriesgada como Rango hará las delicias de todo tipo de público gracias a los distintos niveles en que funciona y la cantidad de detalles que contiene. Gran película.

domingo, 20 de febrero de 2011

True Grit (Valor de Ley)

Después de robar y asesinar a Frank Ross a sangre fría, el impío Tom Chaney huye sin que nadie lo persiga. Pero no por mucho tiempo. Con sólo catorce años, la decidida y testaruda Mattie Ross emprende un arriesgado viaje en busca del forajido, para lo cual contará con la ayuda del borracho alguacil Rooster Cogburn y del ranger de Texas LaBoeuf, adentrándose juntos en el peligroso territorio indio. Es  la hora de la venganza.

Desde su publicación en 1968, True Grit, de Charles Portis, se ha convertido en una de las novelas populares más apreciadas en Estados Unidos, hasta el punto de que figura en los programas escolares junto a Las aventuras de Huckleberry Finn. Aunque esta conmovedora historia ya fue adaptada al cine por Henry Hathaway con John Wayne de protagonista, los hermanos Coen la tomaron como base para su western definitivo, obteniendo sus mejores cifras en taquilla hasta la fecha y numerosos reconocimientos por su labor.

La nueva versión de True Grit es una película cuidada en todos los aspectos que, con la premisa de la captura de un forajido, nos adentra en el viaje iniciático de la joven Mattie Ross en el cruel mundo de los adultos. A pesar de tratarse de una adaptación de la novela original, Ethan y Joel Coen tienen ocasión de aportar su sello personal al conjunto: con excepción de la protagonista, los personajes actúan movidos por el dinero y son más patéticos de lo que aparentan, además de que el paisaje cobra especial relevancia.


Los Coen optan por un estilo de tintes clásicos a la hora de dirigir, además de encargarse de la producción (con la intervención de Steven Spielberg como productor ejecutivo), el guión y la edición de su nueva película. Para esta ocasión vuelven a contar con la preciosa fotografía de Roger Deakins (quien se merece un Oscar con semejante trayectoria) y la prodigiosa banda sonora de Carter Burwell, capaz de añadir una nueva dimensión a lo que sucede en pantalla.



True Grit supone el descubrimiento de una nueva niña prodigio: Hailee Steinfeld, cuya interpretación de la protagonista deslumbra por la fuerza que transmite al personaje. La acompañan Jeff Bridges, con un Rooster Cogburn que guarda ciertas similitudes con el protagonista de Crazy Heart; un estupendo Matt Damon y las breves pero contundentes apariciones de Josh Brolin y Barry Pepper, actor de pequeños papeles a quien tener en cuenta por la intensidad que les aporta.


Lo único que se le puede reprochar a esta nueva versión de True Grit es el epílogo, el cual rompe con el tono que mantenía la historia hasta el momento y no añade nada en absoluto.
 
True Grit atrapa a los espectadores, sumergiéndolos en el lejano Oeste. De este modo, pasa a formar parte de los westerns de calidad estrenados en los últimos años, como El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, Appaloosa o El tren de las 3:10, cada una magnífica en su estilo.


La venganza está servida.

miércoles, 12 de enero de 2011

Terreno conocido

A lo largo de su filmografía, los hermanos Ethan y Joel Coen han demostrado una fuerte influencia no sólo del género negro, sino también del western: los protagonistas de sus historias suelen ser individuos de la América profunda que arriesgan todo por un sustancioso botín, envolviéndose en una espiral de equívocos y autodestrucción en la que el paisaje actúa como un personaje más.

Ya sean los calurosos desiertos de Texas de Sangre Fácil, la gélida Minnesota de Fargo, la extraña fauna que puebla el estado de Mississippi en O Brother!, el barco casino de Ladykillers o la violenta frontera con México de No es país para viejos; el paisaje siempre contribuye a la soledad e incomodidad que experimentan los avariciosos y peculiares personajes que pueblan las películas de estos dos hermanos.



Finalmente, los Coen decidieron rodar un western en el sentido estricto de la palabra, para lo cual eligieron filmar un remake de la película True Grit (conocida aquí como Valor de ley). Dirigida por Henry Hathaway y adaptación de la novela homónima de Charles Porter, True Grit nos cuenta el viaje que emprende la joven Mattie Ross buscando vengarse del hombre que asesinó a su padre. Además de otorgar a John Wayne el Oscar por su interpretación del viejo Marshall Rooster Cogburn, esta amena película mezclaba ingenio, humor y aventura, y contaba con la participación de unos jóvenes Dennis Hopper y Robert Duvall.

Estrenada a finales de 2010 en EEUU (aquí tiene previsto su estreno en febrero), la versión de los Coen de True Grit promete ser fiel a su peculiar estilo, como ya demostraron ser capaces de hacer en el caso del remake de Ladykillers.Por si esto fuera poco, en el reparto nos encontramos con Matt Damon, Josh Brolin y Jeff Bridges, este último en su segunda colaboración con los Coen tras la mítica El Gran Lebowsky.

Hora de desempolvar los sombreros y ensillar a los caballos.

miércoles, 18 de agosto de 2010

El factor Eastwood (I)


El pasado mes de mayo, Clint Eastwood cumplió ochenta años. Director de cine, actor, productor, músico e innegable icono de la cultura popular estadounidense, a lo largo de su carrera ha conseguido grabar a fuego en la mente de los espectadores la imagen de tipo duro que representan personajes como Harry el Sucio o el pistolero sin nombre, la cual luego se encargaría de desmitificar en películas como El Jinete Pálido, Sin Perdón o Gran Torino. Resultaría una tarea titánica enumerar y analizar minuciosamente todos los títulos que componen su extensa y rica obra, por lo que a modo de homenaje me gustaría centrarme en determinados temas que unifican su filmografía.



Justicia poética

Por regla general, en las obras de Eastwood ley y justicia no van de la mano. El western es uno de los géneros donde esta ruptura se puede apreciar con mayor claridad, pues, como aprendió de Leone, los terrenos desérticos e inhóspitos son idóneos para que forajidos y buscadores de fortuna impongan sus propias leyes con mano dura. En este ambiente surge la figura del héroe atormentado por su pasado, quien deberá enfrentarse a los bandidos sin mostrar piedad alguna, tal como sucede en Infierno de Cobardes, El Fuera de la Ley, El Jinete Pálido o Sin Perdón.



No sólo en el oeste, sino también en la gran ciudad un individuo se verá obligado a desafiar al poder establecido (incluso llegando en última instancia al magnicidio de Poder Absoluto). Aquí entramos en los dominios del thriller, género que no necesita de grandes artificios para lograr efectividad, como demostró Don Siegel. Experimentados policías (Impacto Súbito, Deuda de Sangre) o periodistas (Ejecución Inminente) aplicarán su propia justicia e incluso traspasarán las barreras del género para internarse en el drama social de Mystic River y Gran Torino, donde no se puede contar con las autoridades a la hora de resolver conflictos.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Cuidando los Detalles (I): Appaloosa

Con este post comienza un especial dedicado a dos películas estrenadas recientemente que sorprenden por el nivel de detalle y el cuidado con el que están realizadas: Appaloosa y El Intercambio.
En cuanto a la primera, se trata de la segunda película en que el actor Ed Harris ejerce de director, ¡y de qué forma! Appaloosa se une a las escasas pero logradas películas enmarcadas en el género del lejano Oeste americano que se hacen actualmente del tipo El asesianto de Jesse James por el cobarde Robert Ford o El tren de las 3:10, y como tal reúne elementos clásicos como pistoleros en busca de suerte y justicia, pueblos-calle, salones de típicas puertas, locomotoras a vapor, encuentros con indios, frías miradas, sombreros, rifles, revólveres Colt y duelos al amanecer.
A todos estos elementos hay que sumarles una buena historia que nos presenta a la pareja protagonista, Virgil Cole y Everett Hitch, dos pistoleros que recorren pueblos del lejano Oeste para impartir el sentido de la justicia y el orden a sus habitantes. De este modo llegan a Appaloosa, donde se enfrentarán al despiadado Randall Bragg y deberán hacer frente a situaciones que nunca antes se les habían presentado. Para dar vida a estos personajes tenemos al duro y a la vez enamorado Ed Harris, el cada vez más camaleónico Viggo Mortensen y el siempre eficaz Jeremy Irons. A este trío de lujo hay que sumarle la presencia de René Zellweger como la dama que pondrá la situación patas arriba y la de Timothy Spall haciendo de las suyas. Para acompañar a esta historia perfectamente ambientada tenemos la excepcional banda sonora de Jeff Beal, ideal para la película y sus desoladores parajes.


En su conjunto, Appaloosa aporta frescura a este género a la vez que respeta elementos clásicos. Tensos enfrentamientos con los disparos justos y necesarios para la ocasión, diálogos ágiles y contundentes, reflexiones morales sobre la amistad, la justicia y el modo de impartirla, su lograda ambientación, buenos actores y una más que adecuada banda sonora hacen de Appaloosa una película más que recomendable en la que se nota el esmero con que está realizada.

miércoles, 6 de agosto de 2008

La Torre Oscura I: El Pistolero, épica distinguida

En lo que a literatura fantástica se refiere, hay dos claras sagas que marcan tendencias. La primera de ellas es, claramente, El Señor de los Anillos, la obra de J.R.R. Tolkien que junto con los complementos a la famosa trilogía que son El Hobbit y El Silmarillion nos muestra un mundo completamente diferente al nuestro y definido hasta en los más pequeños detalles. Así, a lo largo de sus novelas Tolkien describe increíbles paisajes, infinidad de razas y personajes únicos con cuyas decisiones el lector se identifica. Y no sólo eso, sino que sus historias son ricas en reflexiones filosóficas, tal y como prueba el sentido de búsqueda y viaje que mueve a los protagonistas, la eterna lucha entre el bien y el mal e infinidad de alegorías. Además, consigue crear un mundo totalmente nuevo con una mitología y geografía propios. Por estos motivos, no es de extrañar que haya influido en numerosas obras de literatura fantástica que lo toman como referente, como por ejemplo Las Crónicas de Narnia (escritas por C.S. Lewis, colega de Tolkien), Dragonlance, Eragon o Memorias de Idhún por citar unos pocos, a parte de la cantidad de juegos de rol (Dungeons and Dragons) y videojuegos (WoW) que toman estas obras como fundamento.
Otra saga de notable importancia es Harry Potter, cuyo final descubrimos hace poco. Con sus absorbentes historias, la escritora J. K. Rowling desarrolla un mundo mágico paralelo al nuestro con sus propias tradiciones, personalidades y hasta villanos como el malvado Lord Voldemort. Como era de esperar, ha influenciado a gran cantidad de escritores que imaginan historias similares a las de este joven aprendiz de mago, para cuya saga aparecerá el complemento The Tales of Beedle the Bard, libro de gran importancia usado por los personajes en la última entrega de la saga y que contará con ilustraciones de la misma autora.
Ante estas dos sagas y su poderosa influencia en la literatura fantástica, escaseaba la originalidad en cuanto a temática se refiere ya que estos dos best sellers son una poderosa fuente de inspiración. Pero a parte de ellos y su influencias está La Torre Oscura.
Stephen King, el maestro del suspense y el terror, autor de conocidas novelas como La Niebla, el Resplandor o Carrie ha creado su particular épica fantástica. Se trata de La Torre Oscura, donde se nos narra el desesperado viaje de su misterioso protagonista, el pistolero, hacia la citada torre. El primer volumen, El Pistolero, supone una introducción al personaje y al enigmático mundo por el que se mueve. Con una narrativa rica en figuras retóricas como metáforas y epítetos, King va desvelando pequeñas pinceladas sobre este mundo y el pistolero, que parecen sacados de la película El Bueno, el Feo y el Malo. Así, se nos presentan sobrecogedores ambientes como desiertos, pueblos calle y estaciones de paso típicas del Oeste mezclados con magia, extrañas razas mutantes y el sentimiento de búsqueda que mueve al protagonista, de quien vamos conociendo algunos detalles a lo largo de la historia. También es muy importante la cantidad de alegorías que pueblan esta novela, siendo la más importante de ellas la revelación final sobre una concepción del mundo que tiene hasta fundamentos científicos.
Al terminar este primer volumen, es inevitable preguntarse qué ocurrirá en el siguiente, ya que como introducción que es no nos muestra más que el inicio del largo viaje del pistolero. Tal vez resulte desalentador el darse cuenta de que la saga está compuesta por ni más ni menos que 7 libros, cada uno más largo que el anterior, y que incluso existen cómics publicados por Marvel que la complementan. Aún así, es recomendable ver el citado spaguetti western y escuchar algo de música compuesta por Ennio Morricone antes de contemplar las ilustraciones que acompañan a esta narrativa épica, algo diferente a lo que está acostumbrado este género y que presenta multitud de sorpresas.
Para acabar, he aquí las palabras con las que comienza dicha épica:
"El hombre de negro huía a través del desierto, y el pistolero iba en pos de él"
P. D:
En el blog Welcome to the Suck puede leerse mi colaboración con motivo de las 500 entradas que celebra Oneyros, su creador. ¡Enhorabuena!