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sábado, 29 de marzo de 2014

De hobbits y monumentos

Como hiciéramos a finales de 2013 con Sólo Dios perdona y El mayordomo, volvemos con una pequeña sección dedicada a películas que generaron expectativas altas y al final nos decepcionaron, dejándonos filmes mediocres que defraudan más que entusiasman. Hoy tenemos El Hobbit: la desolación de Smaug, y The Monuments Men, dos películas que me ha costado reseñar por la sensación de indiferencia que me produjeron y las esperanzas que tenía depositadas en ellas.


El Hobbit es una de mis novelas preferidas, un canto a la aventura pura, pero el hecho de que Peter Jackson decidiera dedicarle una trilogía entera no me hizo ninguna gracia. Sin duda, él era el elegido para volver a la Tierra Media, como demuestra la trilogía de El Señor de los Anillos, para mí insuperable. La primera parte de El Hobbit fue bien recibida en su momento, capturaba el espíritu de aventura sencilla y fantástica de la novela, si bien terminaba haciéndose algo larga y por supuesto no llegaba a la altura de la trilogía magna. En su momento, la incluí en mi lista de mejores películas de 2012, pero tengo que reconocer que después de posteriores visionados, El Hobbit: Un viaje inesperado no aguanta demasiado bien y termina haciéndose pesada, mientras que cada una de las películas de ESDLA despierta más fascinación y reverencia en mí cada vez que las vuelvo a ver.


Con esto llegamos al estreno de la secuela, El Hobbit: La desolación de Smaug. Debido a las recomendaciones de varios amigos de confianza, mis ganas de verla disminuyeron y casi la dejé pasar en el cine, si bien al final me atreví a verla en la gran pantalla. El principio de la película me entusiasmó bastante, se toma ciertas licencias pero es fiel al espíritu de la novela y tenemos pasajes insignes como la casa de Beorn, las arañas del Bosque Negro y la huida en barriles filmadas con la maestría de Jackson, derrochando una ambientación de lujo y espíritu aventurero. Ahora bien, los minutos avanzan, la trama se vuelve farragosa sin necesidad, aparecen personajes nuevos metidos a presión como los gobernantes de la Ciudad del Lago, la elfa de Perdidos, o toda la tropa de orcos que persigue a los enanos. El ritmo disminuye y la película ya no funciona ni como adaptación, ni como filme de aventuras. Da la sensación de estar viendo una historia henchida que intenta emular la trascendencia de la saga madre, cuando es todo lo contrario. Llegamos a la aparición de Smaug, a quien Benedict Cumberbatch dota de vida propia al donarle su vozarrón, y la película remonta el vuelo a lomos del dragón, si bien la historia de nuevo decae entre tanta persecución alargada, con la absurda estratagema del oro fundido mediante, y todo termina con un continuará gigantesco. Miedo me da lo que pueda suceder en la tercera parte y si, una vez terminada la trilogía, el destino de El Hobbit será similar al de las precuelas del amigo George Lucas. Un abucheo aparte se merece Howard Shore, quien entrega una banda sonora funcional y anodina en la que ni siquiera aparece el tema de la parte anterior, de lejos su trabajo menos inspirado hasta la fecha, parece mentira que hace nada compusiera la música de Hugo.


Dejando la Tierra Media descansar hasta nuevo aviso, nos centramos ahora en uno de los galanes de Hollywood. George Clooney moldeó su carrera como actor y cineasta con sumo cuidado con la llegada del nuevo milenio, eligiendo con acierto sus papeles en los últimos años y protagonizando películas tan recomendables como Up in the Air o Los descendientes. Como cineasta, se estrenó con la irregular, bizarra e incluso fallida comedia de espías Confesiones de una mente peligrosa, para después dar una lección de cine clásico en Buenas noches y buena suerte. Su siguiente incursión en la comedia sería también un señor descalabro, pues el humor insulso de Leatherheads (Ella es el partido) apenas despertó una carcajada en los espectadores. Por suerte, Clooney regresó al terreno del thriller político con la contundente Los idus de marzo, de herencia shakespeariana y con un reparto de alto nivel. Mientras tanto, Clooney ejerció de productor en el debut de su amigo Grant Heslov con la alocada y recomendable Los hombres que miraban fijamente a las cabras, y de paso se llevó un Oscar por apoyar a Ben Affleck y su excelsa Argo.


Con semejantes credenciales, esperaba con ganas el regreso de Clooney tras las cámaras, más todavía cuando se trataba de The Monuments Men, que narra la historia real de un comando del bando de los aliados que se dedicaba a recuperar obras de arte robadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, historia que ya parodiaron Los Simpson con el mítico capítulo dedicado a "Los peces voladores". Las sospechas acerca del nuevo trabajo de Clooney comenzaron a crecer cuando su fecha de estreno se vio retrasada hasta febrero de 2014, de modo que sus responsables ni siquiera se planteaban hacerla competir en la temporada de los Oscar. Ahora bien, acudí al cine a ver The Monuments Men con entusiasmo, y me encontré ante una aventura bélica que por momentos emulaba películas tipo La gran evasión y por otros buscaba encontrar su lugar dentro de la comedia, mientras nos lanza constantemente la pregunta de si merece la pena arriesgar vidas humanas para salvar nuestro patrimonio cultural. El resultado termina siendo bastante desequilibrado, la mezcla no funciona y no se decanta por ninguno de los dos géneros en concreto y, no contentos con esto, la película incluso juguetea con el drama que expone los horrores de la guerra en la línea de Salvar al soldado Ryan, como prueban la escena de la iglesia o la dedicada al barril repleto de implantes dentales. Una verdadera lástima, dada la fructífera asociación de Clooney y Heslov, la premisa y los hechos históricos de los que partía, y sobre todo el reparto, capitaneado por el propio Clooney y que incluye a pesos pesados que apenas tienen oportunidad de lucirse, como Matt Damon, Cate Blanchett, los grandes Bill Murray y John Goodman o Bob Balaban (Moonrise Kingdom), además de que les da una oportunidad de hacerse un hueco en el cine Hollywoodiense a Jean Dujardin (visto recientemente en El lobo de Wall Street) y al televisivo Hugh Boneville (Downton Abbey). Tras este descalabro, espero que Clooney vuelva pronto al terreno donde ha demostrado sobrada maestría, el del thriller político.

Y a vosotros, ¿qué os parecieron estas películas? ¿Cuáles os han decepcionado últimamente?

*Para terminar, os dejo con la entrada que dediqué a las virtudes de Capitán Phillips en el resucitado blog del amigo Oneyros.

sábado, 29 de diciembre de 2012

El Hobbit: Un viaje inesperado


"En un agujero en el suelo, vivía un hobbit." Bilbo Bolsón lleva una apacible vida en la Comarca hasta que, un día, el mago Gandalf el Gris aparece en Bolsón Cerrado y le propone salir en busca de aventuras junto a 13 enanos que quieren recuperar Erebor, su antigua morada, de las garras del dragón Smaug. Bilbo finalmente se unirá a la compañía de los enanos, liderada por Thorin Escudo de Roble, y juntos atravesarán la Tierra Media, conocerán nuevos aliados y se enfrentarán a un mal latente que amenaza con poner fin a la paz y traer de vuelta a los orcos y a seres mucho más peligrosos.

Recuerdo con claridad el momento en el que, hace más de diez años, acudí al cine a ver El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo. Según avanzaba la película mi asombro iba en aumento, no daba crédito a la historia que estaba presenciando, y aquella sesión acabó convirtiéndose en una de las experiencias cinematográficas más completas e intensas de las que he disfrutado. Durante los dos años siguiente me zambullí en las novelas de J.R.R. Tolkien y, por supuesto, acudí a ver las siguientes dos entregas, ya sabiendo que estaba presenciando todo un hito en la historia del cine como fue la trilogía de Peter Jackson, a la que me gusta aplicar el adjetivo inglés de larger-than-life (más grande que la vida misma).

Por ello, cuando después de muchos rumores se supo que finalmente sería Peter Jackson y no Guillermo Del Toro (cineasta que cada vez me cae peor) quien adaptaría El Hobbit, una de mis novelas favoritas, no dudé en celebrarlo. La espera ha sido larga, los rumores constantes, los videoblogs del proceso de rodaje muy interesantes y muchas las dudas de si el regreso de Jackson a la Tierra Media merecería la pena, sobre todo teniendo en cuenta que de una única novela van a desarrollar una nueva trilogía. Por fortuna, la primera entrega de El Hobbit, titulada, Un viaje inesperado, no está nada mal. No defrauda, consigue entretener y sorprender, si bien es cierto que no llega al nivel de perfección de El Señor de los Anillos, en parte por el tono más distendido y humorístico de la historia (que ya estaba presente en la novela) y en parte por los excesos de la película.


Como adaptación, El Hobbit es bastante fiel a la novela en la que se basa, tenemos a todos nuestros queridos protagonistas y el espíritu aventurero del libro está presente en la película, si bien hay ciertas alteraciones en los sucesos o en la inclusión de personajes que no deberían estar ahí. Ahora bien, es cierto que la duración, casi tres horas, es algo excesiva, hay escenas metidas con calzador y eso repercute en el acabado de la película, que está un tanto inflada (véase la parte de Radagast correteando en su trineo de conejos... en fin). Aun así no se hace muy pesada, entretiene con una historia ligera y consigue sorprender a los espectadores con los parajes de la Tierra Media, mucho menos oscura que la de la saga madre, a lo que hay que añadir el factor nostalgia, pues es inevitable emocionarse al reencontrarse con personajes, escenarios y hasta la música de El Señor de los Anillos (en este sentido juega un papel importante la secuencia de apertura).


Hablando de viejos conocidos, en el reparto también asistiremos al regreso de Hugo Weaving (Elrond), Cate Blanchett (Galadriel), el legendario Christopher Lee (Saruman), el gran Andy Serkis (Gollum) e incluso de Ian Holm (Bilbo) y de Elijah Wood (Frodo). A ellos tenemos que añadirles a los 13 enanos que emprenden el viaje para recuperar su antiguo hogar, interpretados en su mayoría por actores británicos, algunos de los cuales ni siquiera tienen líneas de diálogo en la película. Entre ellos destaca Richard Armitage como Thorin Escudo de Roble, el héroe trágico y desconfiado de esta aventura. Sin embargo, los que más resaltan son Martin Freeman (soberbio haciendo de Watson en Sherlock), todo un acierto como el joven Biblo, hacía tiempo que pedía a gritos un papel protagonista; y por supuesto Sir Ian McKellen, inconmensurable bajo el manto de Gandalf el Gris y capaz de brindarnos algunos de los momentos más emotivos de la película.


La banda sonora también nos trae viejos recuerdos, pues el compositor Howard Shore recicla los temas de las anteriores películas y crea algunas piezas nuevas con mucha fuerza (atención a The World Is Ahead) con influencias de su trabajo más reciente (Hugo). La fotografía y la dirección artística también consiguen trasladarnos una vez más a la Tierra Media, guiados por el auténtico maestro de ceremonias, Peter Jackson, quien recupera el estilo grandioso, de potentes tomas áreas para realzar los decorados, que deja en pañales a los sucedáneos de fantasía que intentaron copiar el toque de la trilogía original (como las últimas partes de Harry Potter), y que cuenta con escenas resueltas de forma brillante, como la presentación del dragón Smaug. Eso sí, el 3D sobra, el sistema patentado por el señor Cameron no aporta nada a los planos de Jackson, que ya de por sí solos son bastante tridimensionales.


A pesar de la excesiva duración, de las escenas y personajes metidos con calzador y de que apenas cubra un tercio de la novela, El Hobbit resulta una película sumamente entretenida, nos deja buenas sensaciones y, lo más importante, nos lleva de nuevo a la Tierra Media de J.R.R. Tolkien para reencontrarnos con personajes muy queridos. Otro asunto será que las secuelas mantengan esta línea y sigan a la altura.

Ficha de la película.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Comienza el rodaje

Después de adentrarse en terrenos insólitos con Hereafter, Clint Eastwood ya prepara nueva película: J. Edgar, basada en la vida del primer y polémico director del F.B.I., para la cual cuenta con un guión firmado por Dustin Lance Black (ganador del Oscar por su trabajo en la estupenda Milk) y un reparto encabezado por Judi Dench, Naomi Watts y Leonardo DiCaprio en el papel protagonista. Recién comenzado el rodaje, la producción de la película se ha complicado un poco más de lo previsto y retrasa su estreno hasta 2012. De momento podemos contentarnos con las primeras imágenes y plantearnos qué será capaz de hacer DiCaprio bajo las órdenes de Eastwood, excelente director de actores.

 
 
Quien también vuelve a un terreno conocido es Peter Jackson. Después de una serie de complicaciones dignas de los rodajes de Tiburón, El Padrino o Star Wars entre las que se incluyen la marcha del director inicial (Guillermo Del Toro), un casting interminable, la crisis de la productora, una huelga de actores y hasta una enfermedad del director; Jackson por fin dio el primer golpe de claqueta la semana pasada y comenzó el rodaje de El Hobbit. Para semejante empresa se ha reencontrado con viejos amigos que colaboraron con él en la trilogía de El Señor de los Anillos como el compositor Howard Shore, sus guionistas habituales, los equipos de Weta Workshop y Weta Digital o actores como Ian McKellen, Cate Blanchett, Andy Serkins,  Hugo Weaving, Christopher Lee, Orlando Bloom y Elijah Wood, a quienes se unen Saoirse Ronan (con cuyo trabajo en The Lovely Bones Jackson quedó más que satisfecho) y el  siempre cumplidor Martin Freeman en el papel de Bilbo. La épica está servida.

Peter Jackson vuelve a casa

jueves, 14 de octubre de 2010

Los siete curiosos casos de David Fincher

Cuando hablaba de Inception pocos días después de su estreno, mencionaba que Christopher Nolan pertenece al grupo de escasos directores "jóvenes" actuales que ya casi pueden ser considerados clásicos. Pues bien, otro de ellos podría ser David Fincher, quien hasta la fecha ha apostado por proyectos arriesgados y, como mínimo, curiosos.



Fincher comenzó colaborando en diversos rodajes, dedicándose posteriormente al mundo de la publicidad y al de los videoclips, desde donde daría el salto a la gran pantalla con la prescindible Alien 3. Sería en su próximo trabajo en el que establecería las constantes que definen su obra, caracterizada por presentarnos un mundo oscuro en el que los personajes se ven angustiados al enfrentarse a sus demonios interiores, cambiando para siempre su vida en el proceso. A la recreación de los lóbregos ambientes por los que se desenvuelven contribuyen su pericia como director, su capacidad para que los actores den lo mejor de sí mismos y la utilización de efectos especiales al servicio de la historia, que no abrumen a los espectadores con explosiones y demás recreaciones digitales.

Su segunda y reconocida película fue Se7en, tenebroso thriller policial con Brad Pitt, Morgan Freeman, Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey que crearía escuela, influyendo a los posteriores retratos de asesinos en serie. La siguió The Game, filme que reivindicar por su desconcertante desarrollo, con una poderosa interpretación de Michael Douglas, cuyo personaje se ve inmerso en una enrevesada trama que homenajea a Con la muerte en los talones.



Más recordada es El club de la lucha, película con Brad Pitt y Edward Norton considerada de culto basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk. Aunque personalmente ni me sorprendió la identidad de Tyler Durden ni congenié con el individualismo radical propuesto, sí hay que reconocer la labor de Fincher en la dirección y montaje con fuerte herencia del videoclip. La angustia vuelve a invadir su siguiente película, La habitación del pánico, en la que se nos narra la claustrofóbica situación que viven los personajes interpretados por Jodie Foster y Kristen Stewart al irrumpir en su casa la banda de ladrones encabezada por Forest Whitaker.

Tras años de inactividad estrenó Zodiac, de engañoso planteamiento ya que lo que comienza como un thriller policíaco estilo Se7en se transforma en el retrato de una obsesión a través del tiempo. No mucho después llegó su película más ambiciosa hasta la fecha, El curioso caso de Benjamin Button, relato de la vida de un peculiar personaje, las distintas épocas que atravesó y las pintorescas personas a las que conoció. Además de contar con las arrolladoras interpretaciones de Brad Pitt y Cate Blanchett, los efectos especiales avanzan un paso más al recrear a los personajes en sus diferentes edades, siempre perfectamente integrados en la historia.



Sin embargo, no pude sino mostrarme escéptico cuando descubrí cuáles serían los nuevos proyectos de David Fincher. Por una parte filmaría la versión estadounidense de la adaptación de la novela Los hombres que no amaban a las mujeres; que, si bien su temática coincide con el registro del director, no termina de ser chocante verle al frente de un remake. Más inminente resulta el estreno de La red social, centrada en la creación de Facebook. Dado el auge de las redes sociales me parecía un tanto oportunista trasladar semejante historia al cine...hasta que me informé acerca de la vida de Mark Zuckerberg, repleta de ambición y traición. Así, las disputas de este oscuro y joven empresario terminan perfilándose como uno de los estrenos más interesantes de este año.



Habrá que estar pendiente de su llegada a las carteleras; y en cuanto a sus futuros trabajos, será mejor depositar un mínimo de confianza en un director que hasta ahora es responsable de películas más que curiosas.

viernes, 21 de mayo de 2010

Robin Hood: Hasta que los corderos se conviertan en leones


Finales del siglo XII. Las expediciones del rey Ricardo Corazón de León a las Cruzadas han dejado a Inglaterra al borde de la bancarrota y la lucha interna por el poder. En estos tiempos convulsos, el arquero Robin Longstride decidirá plantarle cara a la tiranía en defensa del pueblo, convirtiéndose posteriormente en el legendario personaje que robaba a los ricos para repartir entre los pobres: Robin Hood.

Justo diez años después del rotundo éxito de Gladiator el actor Russell Crowe y el director Ridley Scott unen fuerzas tras otros trabajos juntos (entre los que se encuentran las más que recomendables American Gangster y Red de Mentiras), centrándose esta vez en presentar una revisión de la leyenda del proscrito; la cual ya ha sido narrada con anterioridad por medio de versiones animadas, comedias o series de televisión y que en el cine ha contado con actores como Douglas Fairbanks, Erroll Flynn, Sean Connery o Kevin Costner interpretando al arquero de Locksley.


Precedida por una agresiva campaña de promoción, la nueva versión de Robin Hood ha suscitado diversas opiniones. Por un lado, no son pocos los que critican el alejamiento de las conocidas peripecias recogidas por Howard Pyle en Las alegres aventuras de Robin Hood, ya que la película adopta un enfoque histórico y se propone ahondar en los orígenes del héroe, quedando desdibujada toda una serie de episodios clásicos. Sin embargo, si hubiese sido otra adaptación sin más también podríamos quejarnos de encontrarnos ante un nuevo remake innecesario; por lo que resulta curioso como poco el planteamiento que adopta la historia, mezclando intrigas de la corte con el llamamiento popular que promueve el protagonista (al más puro estilo Gladiator o El reino de los cielos, a la cual supera con creces) y las batallas épicas en las que termina, permitiéndose incluir guiños al relato original.

El aspecto más destacado del filme es su apartado técnico, en el que figura el montaje frenético propio de Scott (sin llegar a los niveles de su hermano Tony), una cuidada fotografía que resalta los exteriores y todo lo referente a la detallada ambientación además de una adecuada banda sonora compuesta por Marc Streitenfeld, habitual colaborador de Ridley en sus últimos trabajos. Si a esto le sumamos la eficaz dirección del inglés, destacada especialmente en la planificación de las batallas (salvo en el desembarco final, con claras influencias de la ya mítica Salvar al soldado Ryan), nos encontramos ante una elaborada y entretenida superproducción para estas fechas.

En cuanto al reparto, cumple con su función, y encarnando a conocidos personajes como Pequeño John o el fraile Tuck tenemos a Kevin Durand y Mark Faddy junto a William Hurt, el veterano Max von Sydow (visto recientemente en Shutter Island), Danny Huston o Mark Strong, que no cesa de ejercer como villano en la gran pantalla. Destacan sobre ellos la siempre estupenda Cate Blanchett en la piel de Lady Marian, interpretando a un personaje femenino fuerte que terminará por enamorarse del Robin Hood del versátil Russell Crowe, alejado del conocido aspecto aventurero del personaje para potenciar su lado más guerrero y duro.


Superproducción llevadera, la nueva versión de Robin Hood cuenta con ambientación y actores de nivel, si bien su particular enfoque puede chocar con las conocidas gestas del personaje. Eso sí, supone un acierto mayor que la anterior cinta de temática medieval del director, El reino de los cielos, que avanzaba sin rumbo fijo con un protagonista inadecuado frente al entretenimiento que proponen los arqueros de Sherwood. "Alzaos una y otra vez, hasta que los corderos se conviertan en leones".

jueves, 31 de diciembre de 2009

Mike Lee's selection for 2009

Siguiendo con la tradición iniciada en 2008, al terminar el año desde What's the rumpus? recomendamos diez títulos estrenados a lo largo de 2009 que han llamado nuestra atención por diversos motivos y merecen ser destacados en el panorama cinematográfico:

*Coraline: En su esperado regreso al stop-motion, el director Henry Selick adapta el recomendable libro de Neil Gaiman con sumo detalle, ofreciéndonos una película cuidada y rebosante de fantasía.

*Moon: Homenaje a títulos de ciencia ficción como 2001: Una odisea en el espacio o Blade Runner, Moon combina su artesanal puesta en escena con la compleja actuación de Sam Rockwell y una banda sonora poderosa, lo que nos hace fijar la atención en el trabajo de su debutante director, Duncan Jones.

*El Curioso Caso de Benjamin Button (2008): La vida de un personaje tan peculiar como los protagonistas de Big Fish o Forrest Gump narrada a través de los tiempos por David Fincher, quien emplea efectos especiales nunca vistos en el envejecimiento de los actores en una historia tan emotiva.

*Public Enemies: El nuevo filme de Michael Mann puede presumir de una ambientación de lujo y de sólidas interpretaciones, además de mostrarnos la delgada línea existente entre héroes y villanos en una época convulsa.

*Star Trek: El ingenio de J.J. Abrams revive la saga espacial con frescura, acción, aventura y, sobre todo, buen hacer. Un reparto de lo más adecuado, una vuelta de tuerca a los orígenes y una banda sonora de lujo aseguran el éxito de la tripulación del Enterprise.

*District 9: El descubrimiento del director Neill Blomkamp y el actor Sharlto Copley en una cinta refrescante para el género de la ciencia ficción, con una propuesta original sobre invasiones alienígenas y sus consecuencias al mismo tiempo que mezcla técnicas de realización.

*Up: Un acierto más para los estudios de animación Pixar, película imaginativa y muy bien llevada, gozando como siempre de la mejor calidad en animación digital para los personajes más entrañables.

*Gran Torino (2008): En su último trabajo como actor y director al mismo tiempo, Clint Eastwood firma una obra que homenajea a su carrera a la vez que trata temas de máxima actualidad con la franqueza necesaria.

*El Luchador (2008): Duro relato de las andanzas de un hombre que no se dejó tumbar, con la vuelta a la gloria de Mickey Rourke. Verdades como los desgastados puños del luchador y gran canción de Bruce Springsteen.

*Avatar: La espera ha merecido la pena; James Cameron abre la puerta al futuro de las grandes producciones con la incorporación de una nueva tecnología 3D a los efectos digitales en una titánica y emotiva película cuidada hasta el mínimo detalle.

2009 termina, pero, ¿qué nos espera en 2010? En este enlace damos un pequeño repaso a algunos títulos llamativos, si bien al empezar el año llegará la etapa de los Oscar con todos sus nominados (como Up in the Air o Invictus) y posteriormente vendrán secuelas (Iron Man 2), remakes (Furia de Titatnes), nuevas versiones (Alice in Wonderland, Robin Hood) o propuestas inquietantes (Inception).

Para terminar, sólo queda desearos a todos un Feliz 2010.

viernes, 23 de mayo de 2008

El Retorno: Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal

Vuelve Steven Spielberg, vuelve George Lucas y vuelve Harrison Ford como el mítico e intrépido aventurero. En esta ocasión, la historia se desarrolla 19 años después del final de la trilogía original (tal y como sucede en la realidad), en 1957 y con la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética como contexto histórico. Así, en esta ocasión el doctor Jones deberá enfrentarse a las fuerzas comunistas bajo el mando de la malvada Irina Spalko y resolver el misterio que envuelve a la calavera de cristal, estrechamente relacionada con la ciudad perdida de El Dorado, a la vez que se reúne con su peculiar "familia".



Tras la larga espera, las diferentes conjeturas sobre la trama y la duda de si estaría a la altura de las anteriores entregas, el equipo de What's the rumpus? acudió ayer jueves 22 al estreno de la cuarta parte de Indiana Jones armado todo él con látigo y sombrero reglamentarios. Sinceramente, la película no decepciona, sino que está a la altura de las anteriores, ofreciendo a los espectadores imparables aventuras con el peculiar estilo que caracteriza a esta saga. Así, Harrison Ford da la talla de nuevo como el famoso arqueólogo (aunque muchos dudaban si lo conseguiría por su edad) vistiendo el característico atuendo e interpretando las ya conocidas expresiones del protagonista, vuelve Marion (Karen Allen) y surgen nuevos personajes como el joven motorista Mutt (Shia LaBeouf), los compañeros de Indi Mac (Ray Winstone) y Ox (John Hurt) y la villana interpretada con maestría por Cate Blanchett (¡qué bien queda ese acento ruso para un villano que pronuncia constantemente las palabras "doctor Jones"!). La historia gira entorno a las calaveras de cristal precolombinas de la ciudad de El Dorado (que por cierto aparecían también en el filme The Phantom: El Hombre Enmascarado) y contiene numerosas referencias y guiños a personajes de la saga como Marcus y el padre de Indiana (alias Sean Connery) y a elementos como el Arca de la Alianza y el misterioso almacén donde lo guardan al final de la primera parte. De esta forma, el entretenimiento está garantizado con las típicas peleas made in Jones, la fobia a las serpientes, las trepidantes persecuciones, la ambientación, la genial banda sonora de John Williams y la mezcla de la arqueología con elementos de ciencia ficción, la parapsicología y los extraterrestres marcados con el inconfundible sello de Spielberg (se nota que él realizó E.T. y Encuentros en la Tercera Fase) y el argumento de George Lucas.