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lunes, 2 de febrero de 2015

Como un fénix... Cine

El blog no atraviesa su mejor momento. El último año no ha sido especialmente prolífico en cuanto a nuevas entradas, recomendaciones, reseñas ni artículos, por mucho que me haya propuesto preparar varios especiales. Las ganas de escribir en esta bitácora seguían presentes, pero la hora de sentarse frente al teclado brillaba por su ausencia. Tampoco ha ayudado el estado precario de la blogosfera, herida de muerte desde hace años. Se echan de menos las bitácoras de amigos que se dedican a algo más que a colgar enlaces de noticias. Yo mismo he sido testigo de la desaparición de varias webs hermanas y, finalmente, de un prolongado descanso de la propia. Por suerte, todavía quedan personas como Néstor, Eowyn o Yota, dispuestas a dar lo mejor de sí mismas en sus respectivos espacios.


Llegó el día 27 de enero de 2015 y se cumplieron siete años desde que creara este modesto blog. No tenía nada preparado para la ocasión, ningún especial como las colaboraciones de 2013, así que, ¿qué menos que intentar darle un poco de nueva vida? No sé cuánto durará, si estamos ante el último aliento de la bitácora o si de verdad ha vuelto para quedarse. Por el momento, comencemos con un repaso a las películas, los cómics y las series que he podido disfrutar durante los meses de inactividad bloguera:


·El niño: Los responsables de la recomendable Celda 211, hito del cine español, regresan con una nueva película de género policíaco. Daniel Monzón y su equipo nos cuentan una historia de ambición enmarcada en un contexto conocido por todos pero del que no le gusta hablar a nadie, como es el narcotráfico en el estrecho de Gibraltar. La película cuenta dos historias entrelazadas, la de un policía tenaz y la de un joven que quiere hacerse un nombre pasando droga. Esta última resulta bastante tediosa, en buena parte por la nula experiencia de los jóvenes actores protagonistas y por su historia repleta de topicazos. Compensa con la trama policíaca, protagonizada por el gran Luis Tosar (a quien le han calzado un inexplicable peluquín), y con su desenlace.


·La entrega: Nueva adaptación de una obra de Dennis Lehane a la gran pantalla, que nos brinda resultados excelentes. La narrativa del escritor de Boston nos ha dejado joyas cinematográficas como Mystic River, Shutter Island y Adiós, pequeña, adiós y La entrega se alza como un diamante en bruto. Nos cuenta la historia de cuatro personajes relacionados con los trapicheos de la mafia rusa de Brooklyn, un retrato preciso que guarda un par de sorpresas finales y un desarrollo de personajes creíbles y humanos. Las casi dos horas de metraje hacen que se resienta un poco el resultado final, pero la película compensa con una puesta en escena austera y con el sólido trabajo de Tom Hardy, Noomi Rapace y el último papel del gran James Gandolfini.


·Perdida: La última sensación de la novela negra llega al cine de la mano de un experto. David Fincher se basa en el guion de la propia novelista, Gillian Flynn, para narrarnos una retorcida historia de crimen, celos, control, venganza y también de amor. Nos deja una puesta en escena brillante, con secuencias oscuras como las protagonizadas por Neil Patrick Harris o por los medios de comunicación, una nueva banda sonora de Atticus Ross y Trent Reznor para nuestro disfrute y nos redescubre a la actriz Rosamund Pike.


·Las tortugas ninja: En mayo de 2014 se cumplieron treinta años del nacimientos de estos iconos de la cultura popular, que ahora viven un nuevo renacer gracias a sus cómics y serie de animación. No podía faltar la adaptación cinematográfica de turno, que mezcla la pirotecnia desmedida de la factoría de Michael Bay con el humor y el heroísmo de Los Vengadores (hasta el malo se sube a una torre neoyorkina para ejecutar su plan final). La película en sí apenas vale un pimiento, pero funciona como entretenimiento y, sobre todo, como homenaje a las creaciones de Peter Laird y Kevin Eastman y su mitología, que aquí lucen cuerpos hipermusculados.


·The Equalizer (El protector): Denzel Washington se reúne con el director Antoine Fuqua años después de Training Day y juntos filman un bodrio de proporciones cósmicas. Se trata de la adaptación de una antigua serie de televisión acerca de una especie de Castigador que arregla entuertos a tiros en su pequeña comunidad de Boston. Lo que empieza como una película desenfada y violenta da paso a un rollo absurdo de dos horas y media.


·La isla mínima: Tras la acción policíaca de Grupo 7 (que por desgracia sufrió los rebuznos de Mario Casas), Alberto Rodríguez se atreve con un thriller negro ambientado en la cuenca del Guadalquivir. Una película absorbente, negra, retorcida y ambigua que ofrece interesantes reflexiones acerca de la España rural, del poder y de la naturaleza de la maldad. Consigue mantener en vilo y aterrar. La mejor película española que he visto en años.


·Interstellar: Tras rematar la trilogía de Batman con un pestiño, Christopher Nolan vuelve con una odisea de ciencia ficción acerca de los últimos días de la humanidad en la Tierra y de la búsqueda de nuevos mundos que habitar. Se agradece que escriba su propia historia y que resulte entretenida durante sus casi tres horas de duración, pero se queda lejos de sus obras más redondas hasta la fecha y tampoco ofrece la catarsis que muchos de sus seguidores acérrimos esperaban. Se trata de una historia de ciencia ficción espacial digna, sin más, que homenajea al 2001 de Kubrick en varios aspectos y que peca de grandilocuente. Se agradece ver por la pantalla a unos correctos Matthew McConaughey, Jessica Chastain y Matt Damon. Ojalá Nolan apueste por un proyecto más comedido y redondo que le vuelva a sus orígenes, tipo Memento.

¿Y qué hago yo metido en esto?
·El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos: Un despropósito de principio a fin difícil de digerir. La primera parte de la trilogía de las precuelas de ESDLA resultó entretenida y nos ganó por la nostalgia de la saga madre, la segunda ya se hacía bastante infumable con tantas escenas sacadas de la manga, como la basura de la ciudad del lago o de los enanos volando por el interior de la Montaña Solitaria. Guardaba la esperanza de que la última entrega supusiera un cierre digno, pero duele ver una película repleta de escenas intrascendentes, de personajes que desparecen, de otros recién salidos de la chistera a los que se les da protagonismo porque sí y de un exceso de efectos digitales que da vergüenza ajena y que incluso reemplazan a actores de carne y hueso, como Billy Connolly. Partimos de un error de concepto, pues para adaptar una amable y entrañable novela de fantasía, Peter Jackson y su equipo han optado por una saga de tres películas larguísimas que busca a tientas la trascendencia de la trilogía original. Tenemos a un nuevo George Lucas, capaz de pervertir la emblemática saga que lo encumbró. Hasta cuenta con su propio Jar Jar Brinks, un tal Alfrid que ni se asomaba por la novela de Tolkien.


·Big Hero Six: Recordemos que, en su afán por conquistar el mundo del entretenimiento, Disney se hizo con los derechos de Marvel y de Lucasfilm. Ahora han rescatado a un pseudoequipo de superhéroes japoneses que nació en la oscura Marvel de los noventa y lo han adaptado para conseguir una versión animada de Los Vengadores. No en vano, la película mezcla el tono de la película de Joss Whedon (el villano comparte la fascinación de Loki por los portales interdimensionales y tenemos una especie de Iron Man) con el estilo de ¡Rompe Ralph!, con cameo de Stan Lee mediante. La fórmula funciona y nos brinda un entretenimiento digno y apto para todos los públicos. 

Próximamente, cómics.

martes, 25 de febrero de 2014

Al encuentro de Mr. Banks: La creación de Mary Poppins


A principios de la década de los 60, la novelista británica P.L. Travers se ve forzada a vender los derechos de Mary Poppins a Walt Disney, quien lleva insistiendo varios años en realizar una adaptación cinematográfica de la obra. Para ello, Travers viajará a Los Ángeles, donde no soportará los choques culturales y tendrá varios enfrentamientos con Disney, al mismo tiempo que revive su infancia y los hechos que la influyeron al escribir su novela.

Una de las apuestas de Disney para la actual temporada de premios ha sido Al encuentro de Mr. Banks (Saving Mr. Banks), que se alza como un digno ejercicio de metacine para narrarnos la historia tras la creación de uno de los clásicos de la factoría Disney, Mary Poppins. Escrita por las semidesconocidas Sue Smith y Kelly Marcel, la película bucea en el terreno del drama ligero al alternar la producción de la mencionada película con los episodios de la niñez de la escritora y la personalidad distante de su padre, que todavía tiene ecos en el presente. Dirige John Lee Hancock, responsable de películas menores como Un sueño posible (que le dio el Oscar a Sandra Bullock) y también del guión de la curiosa Medianoche en el jardín del bien y del mal. Hancock mantiene el ritmo de la película sin sorpresas y alterna con tacto el drama con la comedia, filmando una película amable y entrañable de pocas pretensiones, que no adormece pero tampoco fascina.


Uno de los puntos más interesantes del filme es el trabajo del reparto, capitaneado por el choque entre las personalidades opuestas de los personajes de Emma Thompson y Tom Hanks. Considero a Thompson una actriz con sorprendentes cualidades dramáticas, pero por desgracia lleva años apartada de los papeles que la llevaron a la fama durante los 90. En Al encuentro de Mr. Banks resulta bastante repelente, cansina y cargante con las manías y quejas de su personaje, pero por suerte consigue aportarle humanidad y logra que resulte creíble. Algo parecido le ha pasado a Tom Hanks, quien por fin ha vuelto como actor de alto nivel gracias a su papel en Capitán Phillips y en la película que hoy nos ocupa, donde da vida a un afable y tenaz Walt Disney en sus últimos años de vida. El resto del reparto está correcto sin más, destacan Jason Schwartzman y B.J. Novak como los hermanos Sherman, genios creativos a las órdenes de Disney; la humilde participación de Paul Giamatti, y la intervención de Colin Farrell, aunque comedida, termina cansando.


La banda sonora del siempre admirable Thomas Newman (Skyfall) mezcla temas propios con los conocidos de Mary Poppins, acentuando el tono amable de la película. Sin embargo, tras ver Al encuentro de Mr. Banks me llamó la atención que, más que despertar el interés por P.L. Travers, con quienes los espectadores conseguimos simpatizar, el filme consigue que nos entre curiosidad acerca de la figura de Walt Disney y de sus métodos de trabajo, de quien sólo vemos algunas pinceladas dedicadas a su infancia, su tenacidad, su relación con sus colaboradores y partes de su estudio repleto de premios Oscar. Sin duda una película dedicada al genio de la animación y sus múltiples facetas resultaría más que fascinante. Hasta que podamos verla, tendremos que conformarmos con su participación en la modesta y entretenida Al encuentro de Mr. Banks.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Mike Lee's selection for 2012

2012 está a punto de terminar y, como es tradición en este blog, antes de inaugurar el año nuevo daremos un repaso al panorama cinematográfico, haciendo balance de lo que hemos visto y las sensaciones que nos ha transmitido.


Este año ha sido muy variado puesto que hemos encontrado películas de todo tipo y casi siempre había algún título en cartelera que mereciese la pena. Hemos tenido estrenos tan diferentes que comprenden desde el comienzo de exitosas sagas taquilleras (Los juegos del hambre) a tragedias intimistas independientes (la demoledora Shame), pasando por el regreso de personajes muy queridos (The Muppets), comedias agradables y con trasfondo (Intocable, Si de verdad quieres), homenajes al cine (Hugo), sorpresas terroríficas (The Cabin in the Woods), propuestas decepcionantes (The Amazing Spider-man, The Dark Knight Rises, Prometheus), timos monumentales (Luces rojas, Lo imposible), desafíos al espectador (The Master) y el regreso a la interpretación de toda una leyenda como es Clint Eastwood (Golpe de efecto). 

De entre todas ellas, me gustaría destacar 12 películas, una por mes, que por diversos motivos me han parecido muy destacables y altamente recomendables, merecedoras del precio de una entrada de cine en los convulsos tiempos que corren. Vamos con la selección:



*Moneyball: Drama con el mundo del béisbol profesional como telón de fondo en el que un hombre sin rumbo se recuperará de errores pasados. Cuenta con grandes interpretaciones y un guión de dos titanes, Aaron Sorkin y Steven Zaillian.

*Los idus de marzo:  George Clooney dirige con garra este thriller político de tintes shakespearianos que desgrana las luchas por el poder y la corrupción de los implicados en la campaña por las elecciones primarias en Estados Unidos, además de que cuenta con un reparto de verdadero lujo.

*Los Vengadores: Joss Whedon triunfa en una misión imposible y traslada el espíritu de los héroes más poderosos de los cómics Marvel a la gran pantalla en una película capaz de juntar espectacularidad con humor y mucho respeto a los personajes.

*Moonrise Kingdom: El director Wes Anderson lleva su estilo personal un paso más allá a la vez que recupera la mirada de un niño y despliega los temas que pueblan su universo personal.

*Mátalos suavemente: La crisis económica también ha afectado al mundo del hampa, donde los viejos valores y el glamour se perdieron hace mucho. Filmada con una elegancia insólita, contiene interesantes reflexiones de máxima actualidad.

*Frankenweenie: Cuando todo atisbo de personalidad parecía perdido, Tim Burton estrena esta conmovedora película de animación stop-motion que rinde homenaje a los clásicos del terror y a los temas recurrentes en su filmografía.

*Looper: Nueva vuelta de tuerca a los viajes en el tiempo y la ciencia ficción futurista en una historia de fuerte influencia western con interesantes giros. Poblada de personajes ambiguos, el reparto no lo hace nada mal.

*Argo: Ben Affleck se confirma como un director de mucho talento con este thriller de espionaje en la era pre-Bourne, cuando un agente de la C.I.A. debe ingeniárselas para rescatar a seis rehenes de Irán. Mucha emoción, ritmo, buena ambientación y una contundente carga crítica componen una película redonda.

*Skyfall: James Bond celebra sus 50 años renovándose para el siglo XXI en una película de acción filmada con mucho pulso y estilo que vuelve a las raíces del personaje para recuperar elementos clásicos.

*¡Rompe Ralph!: Curioso homenaje al mundo de los videojuegos en una película con mucha magia, nuevos mundos y protagonistas en busca de su lugar en el mundo.

*El Hobbit: Un viaje inesperado: Aunque no iguale la majestuosidad de la trilogía original, es bastante fiel a la novela y nos lleva de vuelta a la Tierra Media en un viaje muy entretenido.

*Silver Linings Playbook: Perfecta mezcla de comedia y drama familiar y personal en una película que cuenta con personajes muy humanos y un reparto formidable, desde la electrizante pareja que forman Bradley Cooper y Jennifer Lawrence a un Robert De Niro que vuelve a dar lo mejor de sí mismo.


Actor del año: Brad Pitt, por la madurez mostrada en trabajos como Moneyball y Mátalos suavemente, en los que llena la pantalla con personajes complejos.

Actriz del año: Amy Adams, capaz de cambiar a registros tan diferentes como los que exigían The Muppets, Golpe de efecto y The Master, y de salir airosa de todos sus trabajos.

Director del año: Ben Affleck, que en Argo realiza todo un ejercicio de estilo clásico, sin efectismos baratos, y homenajea toda una época.

Y vosotros, ¿con qué películas os quedáis? ¿Cuál sería vuestra selección?

¡Feliz 2013!

miércoles, 26 de diciembre de 2012

¡Rompe Ralph!: De juego en juego


Cuando el viejo salón de Arcade se queda libre, los personajes de los videojuegos pueden tomarse un respiro y campar a sus anchas por Game Central Station. Rompe Ralph, el villano del juego Arréglalo Félix Jr., lleva más de treinta años haciendo el mismo trabajo y está cansado de que nadie le valore ni tenga en consideración su papel de malo, por lo que decide desafiar las leyes y "saltar de juego" para encontrarse a sí mismo. Por el camino descubrirá nuevos mundos y conocerá a la pequeña Vanellope, un error de programación del videojuego Sugar Rush con quien tiene más en común de lo que pensaba.

Llega a los cines uno de los estrenos más esperados del año: ¡Rompe Ralph!, la nueva película de animación de Disney, un proyecto que lleva años en desarrollo y que ha generado una gran expectación gracias a una elaborada campaña de márketing. Los impulsores de ¡Rompe Ralph!, el productor John Lasseter (mandamás de Pixar con suma importancia en Disney) y el director Rich Moore (director de Futurama y Los Simpson), han logrado sacar adelante una propuesta sorprendente y agradable para todos los públicos, una historia completa que homenajea al mundo de los videojuegos y que gustará por igual a pequeños y mayores.


¡Rompe Ralph! parte de conceptos vistos en películas como Toy Story, Monstruos S.A. o Shrek para introducirnos en un mundo de videojuegos clásicos en el que las referencias están servidas: por la pantalla desfilarán personajes de Pac Man, Mario Bros., Sonic, Street Fighter, Mortal Kombat y hasta el mismísimo Q-Bert, además de divertidas bromas acerca de los "violentos" juegos de última generación. A esto hay que sumarle una entretenida y elaborada historia de descubrimiento personal, pues nuestro protagonista duda de su lugar en el mundo, se siente solo y emprende un viaje para descubrir nuevos horizontes y a sí mismo en el que además aprenderá a no fiarse de lo que los demás opinen de él. Es cierto que este mensaje sigue en consonancia con lo visto en otras películas de Disney, pero hay que reconocer que funciona en una historia trepidante, emotiva, divertida y con buen desarrollo de personajes como es ¡Rompe Ralph!; en la que además se critica lo rápido que uno puede quedarse obsoleto en la sociedad tecnológica actual y el rechazo a aquellos que son considerados "diferentes".


El trabajo de animación en ¡Rompe Ralph! es asombroso, está a la altura de los grandes filmes de Pixar tanto por el diseño de los personajes como por los mundos que nos presenta, llenos de elementos que los hacen únicos y que aumentan la espectacularidad de la película siempre en beneficio de la trama. La banda sonora corre a cargo de Henry Jackman (X-Men: First Class), que realiza un trabajo correcto con toques retro, y en la versión original podemos disfrutar de las voces de los actores John C. Reilly, Sarah Silverman, Jane Lynch, Jack McBrayer y Ed O'Neill


Una de las películas más esperadas del año, ¡Rompe Ralph! se confirma como una de las sorpresas de la temporada y como la película de animación de 2012, superior en calidad a los trabajos más recientes de Pixar al ser capaz de transportarnos a un mundo nuevo poblado de personajes humanos. 

Ficha de la película.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Cuando Disney conquistó el mundo

Una de las noticias que más revuelo ha causado en el panorama cinematográfico ha sido la compra de Lucasfilm por parte de Walt Disney Pictures el pasado día 29 de octubre por más de 4 mil millones de dólares. Después de que absorbiera a los estudios de animación Pixar y posteriormente a la editorial Marvel Comics en 2009, ahora, con todas las licencias de las franquicias de George lucas bajo su poder, se abre una nueva era para la compañía del ratón Mickey, convertida en una de las productoras cinematográficas más poderosas del mundo de forma definitiva. En este artículo nos centraremos en las posibles causas e implicaciones de esta impactante noticia.


Creador de una de las películas más queridas de todos los tiempos, a George Lucas no le faltan mértios: figura como una de las piezas clave del Nuevo Hollywood desde que en 1977 consiguió lo imposible al filmar Star Wars: Una nueva esperanza, primera parte de una saga cinematográfica que cuenta con millones de fans en todo el mundo y que, entre otras cosas, revolucionó el cine de ciencia ficción, cambió la concepción de los efectos especiales y fue pionera en el desarrollo de todo tipo de merchandising que explotara el universo de una película. Poco después llegaron El imperio contraataca y El retorno del Jedi, la despedida de unos personajes icónicos para los espectadores, quienes pudieron regresar al mundo de Star Wars gracias a los centenares de libros, cómics y videojuegos dedicados a esta franquicia. 

En 1999 tuvo lugar un momento decisivo para la saga: Star Wars volvía a los cines con La amenaza fantasma, la primera entrega de un trilogía de precuelas que se ganó tantos seguidores como detractores. Personalmente, reconozco haber disfrutado mucho del regreso de Star Wars a las salas de cine con esta segunda trilogía, si bien es cierto que rompía estéticamente con sus predecesoras y con los años ha perdido bastante en comparación. Así, mientras el fenómeno de Star Wars revivía, Lucas empezaba a ser criticado por cómo había convertido su creación en una marca que explotar y comercializar. Esto se agravó con el lanzamiento en 2008 de la serie de animación Las Guerras Clon, que me parece detestable, mientras que la otra gran saga de Lucasfilm recibía duras críticas al estrenarse su cuarta parte: Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. Las quejas por parte de la crítica y del público, en algunos casos merecidas y en otros no, sumadas al fracaso de la nueva producción de George Lucas en 2012, Red Tails, puede que hayan sido una de las razones que han llevado al cineasta de California ha anunciar su retiro de la compañía que fundó con ilusión y esfuerzo en 1971.

¿Veremos a los personajes de Star Wars combatiendo hordas de zombis?
Por otra parte, en la última década Dinsey ha demostrado un ferviente interés en producir trilogías de películas de acción real de enorme éxito comercial, lo cual consiguieron con la saga Piratas del Caribe (una de las más taquilleras de la historia). Sin embargo, al margen de las aventuras de Jack Sparrow y compañía también han contado con sonoros fracasos, como la inacabada trilogía de La Búsqueda o las fallidas Prince of Persia, El aprendiz de brujo y la reciente John Carter. Para compensar las pérdidas, en Disney han confiado en el éxito de las propuestas de Pixar (que peligrosamente muestran un gusto cada vez mayor por las secuelas), en películas de animación propias como Enredados y en las producciones de Marvel Studios, que parecen haber supuesto su salvación dado el rotundo triunfo de Los Vengadores. Con la compra de Lucasfilm parece que en Disney se plantean seguir una estrategia similar, gestionarán una saga con la que obtener grandes beneficios, lo cual no les ha dado malos resultados en ningún aspecto, ni creativo ni comercial, en lo que a Marvel se refiere. Por el momento, las franquicias de Lucasfilm están en buenas manos en su traspaso a Disney, pues la encargada de dirigir la nueva división de la compañía de Pluto dedicada al universo de Lucas será Kathleen Kennedy, productora de las películas de Steven Spielberg

Esto nos lleva al siguiente y último aspecto que tanto revuelo está causando estos días: desde Disney han anunciado la puesta en marcha de una nueva película de Star Wars con George Lucas al margen, un séptimo episodio que verá la luz en 2015 y que contará con futuras secuelas. De momento no se sabe quién se encargará de él ni de qué tratará, lo cual nos lleva al campo de la especulación. Partiendo de la premisa de que una nueva entrega de Star Wars es totalmente innecesaria, pues nos han contado de todo y más, ¿qué historia elegirán para la nueva trilogía? ¿Supondrá el regreso de unos ancianos Luke, Leia y Han?  ¿Les darán vida nuevos actores? ¿Adaptarán alguna de las novelas y cómics ya publicados? ¿Será la historia de algún personaje secundario? Por mi parte, no me gustaría que jugaran demasiado con lo ya narrado, ni mucho menos que volvieran unos personajes tan queridos en una aventura crepuscular o con nuevos rostros; ya puestos a enfrentarnos a una nueva película de Star Wars, podría tratar alguna historia paralela desarrollada en este rico e inmenso universo.

Que comience el rodaje
Para concluir, me gustaría subrayar que no debemos olvidar que el regreso de la saga de Star Wars al cine no es un hecho aislado, sino que forma parte de un proceso mucho mayor y bastante complejo que consiste en la recuperación de franquicias de éxito de hace años, como La jungla de cristal, Indiana Jones, Alien o Los cazafantasmas, para aprovecharse del factor nostalgia y asegurarse la recaudación en taquilla. Ya que van a hacer nuevas entregas, espero que respeten la esencia de Star Wars, películas que a mí y a muchas otras personas nos descubrieron las ilimitadas posibilidades del cine.

jueves, 11 de octubre de 2012

Frankenweenie: El regreso de Tim Burton


La vida no es nada sencilla para el joven Víctor Frankenstein en el pueblo de New Holland: sus únicas vías de escape son el cine y la ciencia, aficiones que comparte con su mejor amigo, su perro Sparky. Sin embargo, el destino se burla de él y le arrebata de forma súbita a su fiel mascota, dejándole un vacío que nada puede llenar... hasta que la idea de devolver al can del más allá termina convenciendo a Víctor, quien no se imagina las devastadoras consecuencias que esto tendrá para los habitantes de New Holland.

El director Tim Burton regresa a sus orígenes y recupera la propuesta de Frankenweenie, cortometraje de 1984 en el que un niño resucitaba a su perro a modo de homenaje al Frankenstein de Mary Shelley. Después del éxito de taquilla que supuso Alicia en el País de las Maravillas, Burton ha forjado una provechosa alianza con Disney y, tras Sombras Tenebrosas, vuelve en 2012 con la nueva versión de la mencionada historia de Frankenweenie, esta vez a modo de película de animación stop motion, y la verdad es que el resultado ha sido inmejorable.

Basándose en su cortometraje y contando con la ayuda del guionista John August, Tim Burton regresa al cine de sus inicios con una película brillante, divertida, dinámica, emotiva y oscura que retoma las preocupaciones que hacían tan peculiares las películas de este director y que se han ido diluyendo en sus  trabajos más recientes y comerciales. En Frankenweenie nos encontramos con un personaje, el joven Víctor, que no encaja en la sociedad ni está dispuesto a comportarse como los demás esperan que haga, de modo que sólo encuentra consuelo en el cine de terror, las películas que él mismo dirige y en su perro Sparky, su mejor amigo. Vive con unos padres ausentes que, a lo largo de la película, demuestran cómo el mundo de los adultos está lleno de muchos más sinsentidos y contradicciones que las que tanto critican del de los niños. Además, guiado por el amor y la fuerte pérdida que ha sufrido, Víctor desatará una cadena de acontecimientos que escapan a su control, de forma similar a lo que les sucedía a los protagonistas de Bitelchús y Eduardo Manostijeras.


A la acertada mezcla de humor, aventura, y drama que propone Frankenweenie hay que sumarle el sentido homenaje que la película rinde al cine de terror clásico y a la literatura de dicho género. Así, a lo largo del filme nos encontraremos con logrados guiños a Vincent Price y a Boris Karloff, al Drácula de la Hammer interpretado por Christopher Lee, al cine de monstruos japoneses, a la ciencia ficción de los años 50, al Frankenstein de Mary Shelley y a Edgar Allan Poe, entre otros.

Artísticamente, la película es impresionante. Cuenta con un diseño de personajes sensacional que recuerda a La novia cadáver y a las ilustraciones de La melancólica muerte del Chico Ostra, sin resultar recargado en ningún momento; la técnica de animación stop motion está cuidada hasta límites insospechados, además de que el acabado en blanco y negro queda sensacional. A todo esto tenemos que sumarle la banda sonora de Danny Elfman, muy acertada y comedida, y el trabajo de los actores que han dado voz a los personajes, entre los que figuran Martin Short, Catherine O'HaraMartin Landau y Winona Ryder en el que supone su reencuentro con el director.


Frankenweenie supone el regreso de Tim Burton a sus orígenes como cineasta, ya que la historia le brinda la oportunidad de retomar las preocupaciones y el tratamiento de personajes que caracterizan su inconfundible sello, ofreciendo a los espectadores una película cuidada en todos los aspectos, un homenaje al cine y a la literatura de terror lleno de emoción y diversión. No se la pierdan.

martes, 21 de febrero de 2012

The Muppets: El regreso de los Teleñecos


Mary, Gary y su hermano Walter abandonan durante unos días el idílico pueblo de Smalltown para visitar la ciudad de Los Ángeles. Allí descubren que los estudios y el teatro de los Muppets cerraron hace mucho tiempo, y que ahora el magnate conocido como Tex Richman planea hacerse con ellos para explotar un yacimiento petrolífero situado bajo estos terrenos. Desesperado ante tal situación, Walter emprenderá la arriesgada misión de reunir a todos los antiguos miembros de los Muppets para organizar una última función que devuelva a sus ídolos al lugar que se merecen.

Desde que Jim Henson creara The Muppet Show (más conocido como Los Teleñecos por aquí) a mediados de la década de 1970, las entrañables marionetas que protagonizaban sketches de  humor absurdo, parodias y números musicales han acompañado a varias generaciones a lo largo de los años, y somos muchos los que crecimos con las aventuras de la rana Gustavo, Peggy, Gonzo, Fozzy y Animal. La película que hoy comentamos consigue lo imposible al traer de vuelta a unos personajes tan queridos para presentarlos de nuevo al público infantil a la vez que ofrece un sentido homenaje al espíritu de las creaciones de Jim Henson y lo que supusieron para muchos de nosotros.


Los estudios de Disney llevaban varios años planteándose la forma de relanzar a los Teleñecos, tarea que aceptaron el guionista Nicholas Stoller (Di que sí) y el actor y también guionista Jason Segel, uno de los representantes de la denominada "nueva comedia" americana, famoso por sus papeles en la serie Cómo conocí a vuestra madre y en las películas del sello Apatow. A este dúo se unió James Bobin, director británico vinculado al mundo de las televisión, y juntos han conseguido filmar un espectáculo apto para todos los púlicos repleto de brillantes números musicales (la banda sonora no tiene desperdicio), humor absurdo y mensajes esperanzadores que nos invitan a mantener la fe en nosotros mismos y en los que de verdad nos importan (aquí se nota bastante la influencia de Disney).

Además, sorprenden las bromas y reflexiones acerca del mundo del espectáculo que pueblan la película, durante la cual se defiende un  concepto de entretenimiento basado más en la música y los gags de humor disparatado que en los realities y las  películas saturadas de efectos especiales digitales que predominan en la actualidad. A este aspecto "metateatral" hay que sumar el factor nostalgia que sin duda inunda la película, la cual funciona como un homenaje a unos personajes tan característicos y admirados como son los Teleñecos, proponiendo a los espectadores el mismo reencuentro con el pasado que atraviesan los protagonistas.


El propio Jason Segel se reserva uno de los papeles principales de la película junto a la siempre sorprendente Amy Adams (con un personaje más cercano al de Encantada, la película que la encumbró, que a su rol de hace un año en The Fighter) y a la nueva marioneta, Walter, un joven un tanto inadaptado que busca encontrarse a sí mismo y salvar a sus héroes. Les acompañan un sensacional Chris Cooper (genial su número musical), más de un centenar de los propios Muppets, y un sinfín de cameos de celebridades del mundo del cine y la televisión entre las que podemos encontrar a Alan Arkin, Jack Black, Zach Galifianakis, Emily Blunt, Whoopi Goldberg, Neil Patrick Harris, Sarah Silverman, Ken Jeong, Jim Parsons, John Krasinski... incluso aparece el veterano Mickey Rooney.

The Muppets recupera el espíritu del espectáculo del que hacían gala las marionetas creadas por Jim Henson, capaces de entretener tanto a mayores como a pequeños; al mismo tiempo que ofrece un sincero homenaje a la influencia que han tenido en generaciones de espectadores, acompañándolo de deslumbrantes números musicales, bromas desenfadadas y reflexiones mordaces acerca del mundo del entretenimiento. Esperemos que el show continúe.


*La proyección de esta película va acompañada del cortometraje Small Fry, lo nuevo de Pixar. En él, nos encontramos con los protagonistas de Toy Story, quienes vivirán una nueva y divertida aventura relacionada con la desaparición de Buzz Lightyear. Aunque resulta entretenido y el diseño de algunos personajes nuevos es muy llamativo, empieza a cansar que en Pixar se empeñen en explotar la saga de los juguetes (a este paso no tardaremos en ver Toy Story 4).

jueves, 30 de junio de 2011

El Caso Pixar

Desde el éxito de Toy Story, el primer largometraje de animación digital, los estudios Pixar han desarrollado su estilo propio con cada nuevo proyecto, cosechando numerosos premios, millonarias recaudaciones en taquilla y el afecto de legiones de espectadores en todo el mundo. Sus películas generan gran expectación cada año en cuanto a qué temas tratarán, quiénes serán los protagonistas o en qué aspectos habrán depurado las técnicas de animación esta vez, si bien los espectadores podíamos estar seguros de que nos encontraríamos ante un filme repleto de referencias y guiños a clásicos del cine, con personajes más humanos de lo que aparentan a simple vista envueltos en una aventura trepidante y emotiva al mismo tiempo.

Rayo McQueen corre hacia el éxito
Así ha sucedido desde la primera entrega de los conocidos juguetes, con películas tan peculiares y ricas en detalles como Monstruos S.A., Buscando a Nemo, Los Increíbles, WALL·E, o Up, que gustan por igual a niños y adultos. Tal vez la que más desentonó fue Cars en 2006, pues aunque se trataba de una película de animación sumamente entretenida, salía perdiendo en comparación con sus hermanas. Tres años más tarde, tras el estreno de Up, sorprendía el calendario de los estudios de animación, en el que las secuelas ocupaban el lugar de las propuestas originales.

En 2010 llegó a los cines Toy Story 3, que ponía punto y final a las aventuras de los juguetes de Andy 11 años después de la anterior entrega. El cariño del público a los personajes, un argumento que repetía el esquema de las anteriores incorporando nuevos temas, y técnicas de animación más arriesgadas garantizaron su éxito hasta el punto de convertirla en una de las películas más taquilleras de 2010, con dos Oscar incluidos. Eso sí, no puede decirse lo mismo de su sucesora este año, Cars 2, secuela de la película centrada en Rayo McQueen y sus amigos que no está agradando al público tanto como se esperaba. Como es costumbre, por aquí todavía no se ha estrenado (el concepto de "estreno simultáneo" es algo que las distribuidoras no se esfuerzan en asimilar), pero las primeras impresiones apuntan a que se trata de una película de animación entretenida con ganas de aprovechar al máximo los sustanciosos beneficios del merchandising.


Tras el duro revés que están suponiendo las reacciones ante Cars 2, en los últimos días se han disparado los rumores y noticias acerca de los estudios de animación vinculados a Disney. Para empezar, sorprende que Brad Lewis, co-director de la mencionada película de los coches junto a John Lasseter, ha abandonado la compañía para dedicarse a otros proyectos más personales. Parece algo habitual, pues otros directores de reputadas cintas de animación están dando el salto a la acción real, como es el caso de Brad Bird, responsable de Los Increíbles que ultima detalles en Mission Impossible: Ghost Protocol (con recién estrenado tráiler), y de Andrew Stanton, director de WALL·E que lleva más de dos años inmerso en el desarrollo de la adaptación de John Carter of Mars (personaje de las novelas de fantasía heroica de Edgar Rice Burroughs), película que promete un despliegue de imágenes generadas por ordenador innovador.



Al mismo tiempo, han salido a la luz nuevos detalles acerca de los futuros proyectos de los estudios Pixar. Dentro de un año estrenarán Brave, centrada en una joven princesa en la Escocia celta de la cual hemos podido ver diseños conceptuales, un póster y ahora el primer tráiler. Le seguirá Monsters University, precuela de las andanzas de Mike y Sully que nos narrará cómo se conocieron estos dos monstruos en la universidad. Llegados a este punto, entra en juego una de las noticias que más revuelo ha causado esta semana: en una entrevista para la BBC con motivo de su nueva película, Larry Crowne, el actor Tom Hanks dejó caer que los chicos de Pixar están trabajando en Toy Story 4. Ahora bien, dado el tono de la entrevista, podríamos pensar que Hanks tan sólo bromeaba con la actual fiebre por las secuelas al igual que hizo con buena parte de las preguntas del entrevistador; pero por otro lado tampoco sería extraño que no se planteasen una cuarta entrega, sobre todo dado el tremendo éxito de su predecesora.

Con o sin Toy Story 4, el futuro de Pixar está en el punto de mira de muchos, especialmente de aquellos seguidores que quedaron cautivados por la magia de sus películas.

domingo, 6 de junio de 2010

Prince of Persia: Las arenas del tiempo

Basada en la popular saga de videojuegos, la película nos traslada a la Persia medieval para presentarnos a Dastan, joven huérfano acogido por el rey que se verá envuelto en una conspiración para hacerse con el trono y los poderes mágicos de las misteriosas arenas del tiempo. Superado por los acontecimientos, en su camino necesitará la ayuda de la princesa Tamina y de otros inesperados aliados.

Después de la buena impresión causada por los primeros blockbusters de la temporada veraniega (Iron Man 2 y Robin Hood) llega Prince of Persia para recordarnos cómo no se debe filmar un producto de estas características. Con el conocido videojuego como base, los productores de Disney se han propuesto convertir la película en la sucesora de la franquicia Piratas del Caribe, a cuya divertida primera parte no hace ni la más tenue sombra.



Además de la avaricia de los productores, seguramente la elección del director haya influido en el pobre resultado final: Mike Newell, entre cuyos títulos más destacados se encuentran la comedia Cuatro bodas y un funeral, la cinta de gángsters Donnie Brasco y la cuarta entrega de Harry Potter. Carente de personalidad, la dirección de Prince of Persia abusa de la cámara lenta recreándose en los saltos y piruetas del personaje y perdiéndose en las escenas de acción; por no mencionar la desastrosa combinación de influencias en la trama, que mezcla elementos de la citada Piratas del Caribe con Indiana Jones, Aladdin, La Momia y hasta El Rey Escorpión o del videojego Assassin's Creed, sin llegar a encontrar su estilo propio en ningún momento. Poco puede hacer la banda sonora, que se apoya en un tema principal con supuestos tintes árabes que trata de acompañar las aventuras de los personajes.

El reparto tampoco aporta originalidad: desde unos desaprovechados Ben Kingsley y Alfred Molina (sus papeles son meros clichés) a Gemma Arterton (tal vez la que más se luzca interpretando a una princesa Leia del desierto), pero el principal inconveniente lo encontramos en el protagonista. Jake Gyllenhaal ha demostrado ser un actor con potencial en las geniales (cada una a su manera) Donnie Darko, Brokeback Mountain y Zodiac, pero en esta ocasión no posee el carisma necesario para llenar la pantalla y aguantar el peso de un película concebida para arrasar en taquilla (como sí lo hacen Robert Downey Jr., Will Smith o Johnny Depp, por citar unos ejemplos).



En fin, un blockbuster fallido a todas luces, que bien por la avaricia de los productores en busca de una nueva franquicia que explotar o bien por la poca personalidad de los implicados en él cae en lo anodino y lo absurdo. Por suerte, no ha sucedido lo mismo con la recién estrenada Kick Ass, de la que pronto hablaremos.

lunes, 26 de abril de 2010

Alice in Wonderland: Regreso al País de las Maravillas

En un nuevo intento de escapar de la realidad, Alicia regresa al País de las Maravillas trece años después de sus aventuras en él. Allí se reencontrará con viejos conocidos como el Sombrerero Loco, la Liebre de Marzo o el Gato de Cheshire, quienes intentarán convencerla de su destino: Alicia es la elegida para hacer frente a la tiranía impuesta por la Reina de Corazones y devolver la paz a la tierra de los sueños.

Sin duda alguna, una de las películas más esperadas del año era la versión en 3D de Alicia que preparaba el cineasta Tim Burton para Disney y que nada más estrenarse se ha convertido en todo un éxito de taquilla. Es importante tener en cuenta que no se trata de una adaptación de la obra maestra de Lewis Carroll, sino de una historia completamente distinta ambientada en el mundo creado por dicho autor, con continuos detalles que hacen referencia a los libros; es decir, estamos ante un planteamiento similar al que Steven Spielberg hizo con Hook y Peter Pan.



Firma el guión Linda Woolverton (responsable de otros títulos Disney como El Rey León), quien tomando elementos y juegos de palabras propios de la novela junto a los personajes, que ya forman parte del imaginario colectivo, desarrolla una película de aventuras siguiendo el esquema del héroe anunciado por una profecía que deberá enfrentarse a su destino y liberar un reino mágico de la tiranía, por mucho que al principio no se sienta capaz de semejante tarea. Entre otras muchas conocidas historias, se asimila bastante a Las Crónicas de Narnia, cuyas adaptaciones cinematográficas también fueron producidas por Disney.

Con esta base, Tim Burton tiene ocasión de aportar su toque al filme, si bien nos encontramos ante uno de sus trabajos menos personales, en parte por la influencia de la productora. Así, Alicia se rebela contra las reglas establecidas (como hacía en la primera novela), busca refugio en un mundo de fantasía frente a los sinsentidos de los adultos, se topa en su camino con una serie de personajes excéntricos y deberá asumir una tarea que le viene grande; por no mencionar la atmósfera que la rodea, en cuyo diseño pueden apreciarse rasgos propios de la estética Burton (árboles, puertas, un Sombrerero emparentado con Willy Wonka o una reina que recuerda a Winona Ryder en Eduardo Manostijeras). Como era de esperar, Danny Elfman se encarga de la banda sonora, basada en un potente tema principal con leves variaciones según la escena requiera.



La cuidada dirección artística se ve reflejada en el detallado aspecto técnico, tan digital en ocasiones que puede llevarnos a considerar esta película un largometraje de animación por la cantidad de criaturas y escenarios generados por ordenador que aparecen. También resulta impresionante el 3D, sobre todo en las secuencias en que Burton demuestra su talento narrativo, como la batalla final. Sin embargo, no termina alcanzando el nivel de realismo que logró Avatar (posiblemente semejante desarrollo y aprovechamiento del 3D no llegará hasta el estreno de la versión de Tintín que prepara Spielberg).

Al frente del reparto nos encontramos a Mia Wasikowska como una correcta Alicia a la que los espectadores acompañaremos en sus viajes y encuentros con personajes tan pintorescos como un Sombrerero ligeramente escocés interpretado por Johnny Depp en uno de sus papeles más alocados o la Reina Blanca de Anne Hathaway (actriz de gran potencial en drama que aquí sólo cumple). Les acompaña un buen número de actores británicos, como la habitual Helena Bonham Carter, Michael Sheen, Alan Rickman, Timothy Spall, Michael Sheen o los veteranos Christopher Lee y Michael Gough; hasta aparece Crispin Glover (alias George McFly), todos ellos adecuados a sus papeles.



Teniendo esto en cuenta, si bien Alicia puede ser considerada menos personal que algunos de los anteriores trabajos del director, en sus manos se convierte en una película de aventuras entretenida (lo cual no consiguen muchos) que cuenta con un cuidado aspecto visual en el que puede apreciarse la firma que deja Burton en un mundo tan extraordinario como es el creado por Lewis Carroll para sus novelas y que aquí sirve de base a una historia independiente.