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martes, 13 de mayo de 2014

Apuestas ganadoras: La Lego Película y Sin escalas

Intentando recuperar la normalidad del blog (que va a costar), hoy traemos un breve repaso a dos películas que no me llamaba la atención ver en pantalla grande pero que, por casualidades del destino, acabé viendo en el cine y disfrutando gratamente.

La primera de ellas es La Lego Película. Hace unos cinco años, comenzaron a proliferar los rumores del nuevo sector que atacaría la industria del cine tras nutrirse de las historias de los cómics y los videojuegos: los juguetes. Así, desembarcaron los estrenos de la interminable saga Transformers, de G.I. Joe o la bochornosa Battleship, con amenazas de adaptar hasta el Monopoly. Este 2014 nos llegó la película dedicada al mundo de Lego, pues la compañía danesa goza de una envidiable salud gracias a sus imaginativos sets y a las licencias que acumula, que van desde Star Wars a las Tortugas Ninja, pasando por los personajes de Marvel y DC. 


Pues bien, mi sorpresa fue mayúscula cuando presencié los primeros minutos de La Lego Película: se nos presenta a Emmet, un antihéroe que lleva una vida anodina en un mundo de piezas gobernado por un sistema totalitario, con Lord Business mandando a través de su empresa e imponiendo la música que todos deben escuchar o las instrucciones que deben seguir. En medio de este crítico panorama se desata una historia de profecías que deben cumplirse, viajes interdimensionales, la necesidad de encontrarse y aceptarse a uno mismo y finalmente tensas relaciones paternofiliales, todo ello hilvanado con un ritmo endiablado y una animación prodigiosa que recrea el mundo de Lego hasta el más mínimo detalle. Ahí es nada. Para completar esta rica película, en versión original podemos disfrutar del gran trabajo vocal de Morgan Freeman, Elizabeth Banks, Liam Neeson, Will Ferrell, Charlie Day y el emergente Chris Pratt


La otra apuesta a la que hace referencia el título es Sin escalas (Non-Stop), lo nuevo de Jaume Collet-Serra. En su carrera en Hollywood, este director ha demostrado un buen hacer tras la cámara, si bien no ha contado con historias redondas, como ya le sucediera en las interesantes pero irregulares La casa de cera y Sin identidad. Precisamente fue esta última la que le llevó a trabajar con Liam Neeson por primera vez. Tras despuntar en los 90 con papeles históricamente comprometidos como los de La lista de Schindler, Rob Roy o Michael Collins, la carrera del actor norirlandés se difuminó en el nuevo milenio, quién sabe si debido a los midiclorianos. Gracias al éxito sorpresa de Venganza (Taken) en 2008, Neeson reinventó su carrera con papeles de tipo duro de corte Eastwoodiano, de modo que ha seguido repartiendo estopa y miradas gélidas en títulos como The Grey o la secuela de Venganza, y por el momento no tiene intención de parar. 

Si, volvieron a meterse con el hombre equivocado.
En Sin escalas, Neeson es el protagonista absoluto, un air marshal que hace frente a una trama que bebe del misterio de Agatha Christie y del suspense de Alfred Hitchcock: en el vuelo que supervisa, un terrorista anónimo ha prometido matar a un inocente cada veinte minutos a menos que se cumplan sus peticiones, y lo escalofriante es cómo consigue llevar a cabo sus asesinatos, además de la leve crítica a las medidas de seguridad en los vuelos. La trama avanza sin pausa, con mucho ritmo, aprovechando los recursos de desarrollarse en un entorno cerrado en el que Collet-Serra potencia el talento que había dejado entrever en sus anteriores trabajos. Además, a la presencia de Neeson se unen la siempre interesante Julianne Moore, el cumplidor Scoot McNairy y las apariciones anecdóticas del secundario de lujo Shea Whigham y  de Lupita Nyong'o, flamante ganadora del Oscar. Os recomiendo la detallada reseña del amigo Néstor para más información.


Y a vosotros, ¿qué películas os han sorprendido gratamente últimamente?

domingo, 22 de septiembre de 2013

Dolor y dinero: Ambición sin límites


Daniel Lugo trabaja como entrenador personal en un gimnasio de Miami a mediados de los años 90. Su carrera parece estancada, y no recuperará la pasión por su trabajo hasta conocer a Victor Kershaw, un empresario de dudosa reputación que lleva la ambición de Danny hasta límites insospechados. Compinchado con un par de compañeros del gimnasio, Lugo pone en marcha un elaborado plan para hacerse con la fortuna de Kershaw y cumplir así su particular y retorcida visión del sueño americano.

Cuando salieron los primeros avances del nuevo proyecto de Michael Bay, titulado originalmente Pain & Gain, no despertaron en mí el más mínimo interés. Caracterizado por su estilo adrenalítico, confusas escenas de acción, explosiones imposibles y el ensalzamiento gratuito de los militares estadounidenses, las películas de Michael Bay suponen la simplificación de las superproducciones taquilleras. La saga de Transformers me parece abominable, y la única película de Bay que me gusta es La isla, más por su trasfondo de ciencia ficción que por la acción en sí. Sin embargo,tras enterarme del reducido presupuesto de Dolor y dinero (en comparación con sus anteriores películas) y de las primeras reacciones que estaba generando, la curiosidad pudo conmigo y acudí a verla.


Basada en hechos reales, Dolor y dinero supone una comedia negra muy disfrutable acerca de la ambición de un grupo de culturistas y monitores de gimnasio, quienes emprenden un camino sin retorno por la senda del crimen a fin de saciar su codicia, generando una ola de caos a su alrededor. Sorprendentemente, Bay no cae en los excesos de sus anteriores películas, que ya se han convertido en la marca de la casa, y deja fluir una historia que gira alrededor de la estupidez, la avaricia y el ego de sus protagonistas a modo de versión hipermusculada de la mítica Fargo de los hermanos Coen. Así, nos encontramos ante una película que funciona como comedia y nos ofrece momentos tensos y macabros relacionados con las actividades criminales de los protagonistas, en la que además se incluye una ligera pero acertada crítica a los ideales de éxito y triunfo que predica el sueño americano y que mueven a los protagonistas en su delirante incursión en mundo criminal. Para terminar, nos ofrece una exaltación de las pequeñas cosas de la vida, las más sencillas, en contraste con las aspiraciones de los protagonistas, al igual que sucedía en la mencionada Fargo.


Quienes también tienen buena culpa de lo divertida que resulta esta película son sus actores protagonistas: las decisiones y los planes de Mark Wahlberg, las camisetas y lecciones religiosas de un gigantesco Dwayne "the Rock" Johnson, y sobre todo los caretos de Anthony Mackie ilustran el sangriento y oscuro viaje de los personajes. Les acompañan un sufrido Tony Shalhoub (alias Monk), la debutante Bar Pali (no podría faltar una modelo en una película de Bay) y las breves intervenciones del cómico Ken Jeong (Resacón en Las Vegas), de Peter Stormare y del gran Ed Harris, de lo mejorcito de la película dando vida a un veterano detective privado que da caza a estos criminales de poca monta.


La fotografía de Ben Seresin proporciona a la película los colores plásticos y vibrantes característicos de las superproducciones de Bay, además de que la banda sonora de su colaborador habitual, Steve Jablonsky, resulta correcta y no desentona al lado de las canciones de la época. Aunque se hace un poco larga y tiene algún bajón de ritmo según se aproxima el tramo final, Dolor y dinero es, en su conjunto, una comedia alocada, disparatada y muy divertida. Ojalá Michael Bay se dedicara más a este tipo de cine, aunque para compensar ya tendremos la cuarta parte de Transformers dentro de un año.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Kick-Ass 2: Con un par


Meses después su enfrentamiento contra la mafia D'Amico y Bruma Roja, Kick-Ass se entrena en la clandestinidad para mejorar como superhéroe y Hit-Girl afronta su mayor desafío al intentar adaptarse al mundo del instituto, mientras que surgen decenas de nuevos superhéroes urbanos que quieren seguir su ejemplo. Debido al regreso de su enemigo, Bruma Roja, que clama venganza por la muerte de su padre, Kick-Ass decide unirse al grupo Justicia Para Siempre con el fin de iniciar una nueva cruzada superheroica.

Conversando con un amigo en mi tienda de tebeos habitual, comentábamos como el guionista Mark Millar se ha convertido en un especialista en publicitar cómics que prometen mucho más de lo que ofrecen, en lugar de cuidar más las tramas y los personajes de sus historias, como ha sucedido con Superior o Supercrooks. Esto nos llevó a Kick-Ass, que posiblemente sea la creación de Millar que más resultona le ha quedado, y al mensaje opuesto que transmiten el cómic y su versión cinematográfica. Por ejemplo, mientras que al final del primer volumen Dave Lizewski debe volver a las miserias y penurias de su vida cotidiana por mucho que se haya convertido en un superhéroe, la película cuenta con un final más espectacular en el que el héroe se alza triunfal sobre el mal y conquista a la chica de sus sueños. Esta diferencia clave entre el cómic y la película nos lleva a la segunda adaptación cinematográfica de esta parodia gamberra y sangrienta de Watchmen.


Kick-Ass 2 se basa en lo narrado en el cómic homónimo y en su precuela, la miniserie dedicada a Hit-Girl, e introduce cambios en la trama que ayudan a que la historia funcione como película y encaje con lo mostrado en la primera parte. Tras la sorpresa que supuso Kick-Ass en 2010, en la que el director y guionista Matthew Vaughn nos ofreció una película divertida y refrescante que pulía los puntos débiles del cómic, la segunda parte ha tardado en ponerse en marcha pues se ha enfrentado a los retrasos en la publicación del cómic e incluso al abandono del proyecto por parte del propio Vaughn, quien también ha dejado de lado a los X-Men para poder dirigir The Secret Service, la adaptación de otro cómic de Millar. Por suerte, Vaughn ha permanecido como productor de la película, lo que ha asegurado el regreso del reparto y del equipo originales.

El encargado de escribir y dirigir Kick-Ass 2 ha sido Jeff Wadlow, artífice de irregulares películas de instituto como Cry Wolf. Si bien es cierto que a esta segunda parte le faltan la frescura y la mezcla de géneros perfecta de la original, hay que reconocer que Wadlow ha hecho un buen trabajo y ha conseguido filmar una secuela digna de su predecesora que retoma la acción justo donde se quedó para combinar con acierto violencia, comedia de instituto, parodia superheroica y escenas gore. Aun así, Kick-Ass 2 está causando división de opiniones entre los fans: hay quienes la desprecian y quienes la alaban por encima de su predecesora. Si bien no resulta tan sorprendente como la de Vaughn, sino que es un poco más burda, es cierto que enlaza muy bien con lo sucedido anteriormente y que suaviza y mejora varios aspectos del segundo volumen de la obra de Mark Millar y John Romita Jr., que a mí me decepcionó bastante.


Repite el reparto de la anterior entrega, aunque esto implique que varios de los actores hayan crecido en estos tres años y no resulten demasiado creíbles como estudiantes de instituto. Nos reencontramos con Aaron Taylor-Johnson como Kick-Ass, a quien se le nota a gusto en el papel, y le acompañan unos correctos Christopher Mintz-Plasse y Clark Duke, a los que hay que sumar los breves papeles de Michael Peña y de Jim Carrey, aquí bastante comedido. A los más seriéfilos les sorprenderá también encontrarse con Donald Faison (Scrubs) y con Iain Glen (ser Jorah en Juego de Tronos), aunque quien vuelve a robar escenas es Chloë Grace Moretz, la joven actriz vuelve a brillar con el personaje que le dio la fama, el de la sanguinaria Hit-Girl. También merece la pena mencionar el papel que juegan la épica banda sonora de Henry Jackman, acompañado esta vez por Matthew Margeson, y temas como la música del Tetris que dan una nueva dimensión a momentos delirantes de la película.


Digna secuela, Kick-Ass 2 nos recuerda la necesidad de los superhéroes en los tiempos actuales, como prueba su secuencia final, al mismo tiempo que nos ofrece abundantes dosis de diversión, violencia y humor gamberro. Nos queda la duda de si habrá una tercera parte que cierre la saga (el tercer y último volumen del cómic acaba de empezar a publicarse), pues su moderado éxito en taquilla y sus diferencias con la obra en que se basa no lo aseguran, además de que se rumorea que Wadlow será el encargado de llevar al cine X-Force.

sábado, 31 de agosto de 2013

Sobrevivir al Apocalipsis: Elysium



Como la mayoría de los habitantes de Los Ángeles, Max malvive gracias a un trabajo precario y contempla el cielo en busca de la posibilidad de un mundo mejor: Elysium, una estación espacial que orbita alrededor de la Tierra en la que viven los más acaudalados disfrutando de lujos de ensueño y de un sistema de sanidad inaccesible para el resto de humanos. Presionado por las circunstancias, Max se alía con un grupo de contrabandistas y emprende un viaje hasta Elysium, lo cual no agradará a la directora de seguridad de la estación, Delacourt, que hará todo lo posible para detenerle y contratará al peligroso cazarrecompensas Kruger.

Continuamos con el repaso a los estrenos de este verano de temática post-apocalíptica. Hoy es el turno de Elysium, el esperado regreso del director Neill Blomkamp a la gran pantalla desde su debut hace cuatro años. Antiguo experto en efectos especiales, este director sudafricano llamó la atención de Peter Jackson en 2006 con su cortometraje Alive in Joburg, en el que recreaba una alegoría del apartheid con alienígenas en Johannesburgo. Bajo el amparo de Jackson, Blomkamp estrenó en 2009 su primer largometraje, District 9, que expandía la premisa del cortometraje y nos presentaba el conflicto social existente entre los habitantes de la capital sudafricana y la población de refugiados alienígenas cuya nave había quedado varada sobre la ciudad. Además de emocionarnos y mezclar a la perfección una parábola de ciencia ficción con logradas escenas de acción, District 9 nos descubrió al actor Sharlto Copley, antiguo productor de Blomkamp, con quien regresa en su nueva película, Elysium.


Al igual que su predecesora, Elysium parte de una situación actual y la proyecta en el futuro, mostrándonos un mundo colapsado por la sobrepoblación en el que la diferencia entre clases se ha agravado hasta el punto de convertirse en insalvable, de modo que las clases acomodadas viven con todo tipo de lujos en una estación espacial mientras que el resto de humanos sobreviven hacinados en barrios polvorientos de la Tierra. Este marco permite al guión de Blomkamp establecer una alegoría crítica con la situación actual de la inmigración, las diferencias entre clases sociales y el acceso a la sanidad en el mundo occidental que invitan a la reflexión antes de dar paso a una historia de intrigas políticas y de acción protagonizada por un hombre llevado al extremo al que no le queda nada que perder.


La acción de Elysium transcurre sin descanso, con ritmo ágil Blomkamp es capaz tanto de presentarnos el panorama social como el trasfondo del protagonista y su carrera contrarreloj. Como sucedía en District 9, el trasfondo de ciencia ficción de la película da paso a elaboradas y violentas escenas de acción que nos harán temer por Max, el protagonista, quien se enfrentará a robots y sanguinarios cazarrecompensas a un ritmo trepidante. Blomkamp dirige con pulso, al margen de alguna escena de batalla un poco confusa, y consigue combinar el desarrollo de la trama con la espectacularidad que permiten la ambientación, con el marcado contraste entre un mundo decrépito y la belleza ideal de Elysium; y los efectos especiales bien dosificados que no abruman al espectador.


Además, la película cuenta con un reparto reducido pero con intensas aportaciones a la trama, como sucede con los papeles de Diego Luna (La terminal), Alice Braga (Soy Leyenda), el gran William Fitchner (El caballero oscuro), y Jodie Foster en un papel aterrador. Como protagonistas tenemos al imparable Matt Damon, que compone a un convincente e improvisado héroe superado por las circunstancias, y a Sharlto Copley, la revelación de District 9 que aquí pasa a dar vida al villano, un cazarrecompensas sin escrúpulos. Tampoco podemos olvidarnos del papel que juega la banda sonora en la película, que corre a cargo del debutante Ryan Amon y nos deja temas intensos, ideales para lo que nos plantea la película.


Sin llegar al nivel de perfección y contundencia alcanzado por District 9, su anterior película, Neill Blomkamp se confirma como un director con personalidad, de los pocos que escribe y dirige sus propios guiones, afincado en el terreno de la ciencia ficción con tintes de denuncia social. Elysium no sólo nos ofrece una historia trepidante y muy bien llevada, sino que también nos invita a detenernos a reflexionar acerca del mundo en que vivimos.

Ficha de la película.

lunes, 29 de abril de 2013

Iron Man 3: Extremis


Tras los sucesos de Nueva York, Tony Stark no ha vuelto a ser el mismo. El mundo ha cambiado, y tal vez ni Tony ni su álter ego superheroico estén a la altura de lo que se avecina. Mientras Stark trata de poner a salvo a los suyos, la amenaza del terrorista conocido como El Mandarín y el regreso de un viejo amigo de su pasado harán que Tony se replantee su rol como Iron Man y hasta dónde está dispuesto a llegar para proteger a Pepper Potts.

El vengador dorado regresa a los cines, y lo hace por todo lo alto. Después de que su refrescante primera parte marcara el inicio de la ambiciosa y exitosa Iniciativa Vengador, la segunda entrega de las aventuras de Tony Stark, aunque divertida, convirtió las virtudes de su predecesora en excesos. Tras su glorioso paso por Los Vengadores, Iron Man regresa a las carteleras con un tercer acto que vuelve a la esencia del personaje y del Universo Marvel cinematográfico para ofrecernos una película sumamente entretenida, que combina con oficio las dosis adecuadas de acción, espectáculo, comedia y desarrollo de personajes.


Después de que Jon Favreau abandonara la silla de director en busca de otros proyectos que no le han salido demasiado bien, el encargado de cerrar la trilogía del vengador dorado ha sido Shane Black, guionista de la saga Arma Letal que ha contado con todo el apoyo de Marvel Studios para escribir y dirigir esta película, que funciona como epílogo de Los Vengadores y como preludio a la anunciada fase dos del Universo Marvel cinematográfico. Las expectativas eran muy altas, sobre todo si tenemos en cuenta el éxito rotundo de los héroes más poderosos de la Tierra hace un año, pero Black ha conseguido mantenerse fiel al espíritu del personaje presentándonos las consecuencias que los sucesos de Nueva York y la lucha contra los Chitauri han tenido en la vida del excéntrico multimillonario Tony Stark. Así, mientras presenciamos cómo su mundo se viene abajo con la entrada en escena de El Mandarín y del programa Extremis, los espectadores nos reencontraremos con el Tony Stark sarcástico y arrollador de las anteriores entregas, y con los personajes que conforman su particular familia, Jim Rhodes, Happy Hogan y sobre todo Pepper Potts.


La trama de Iron Man 3, construida en forma de thriller superheroico, fluye con soltura, alternando entre escenas cómicas y secuencias de acción espectaculares que sorprenden pero no abruman al espectador, como el rescate del avión o el tramo final. Además, la introducción de nuevos personajes en la saga no queda forzada, sino que Maya Hansen, Aldrich Killian o El Mandarín tienen sus minutos de gloria en pantalla. En cuanto a este último, es cierto que no se ha respetado a uno de los villanos más emblemáticos de los cómics de Iron Man, pero reconozco que era difícil adaptar al líder chino de los diez anillos y que la visión que se ofrece del personaje en la película me ha convencido, pues beneficia a la trama y de paso ofrece una crítica sutil a la "guerra contra el terror" actual. 


Uno de los aspectos que más logrados están de Iron Man 3 es su capacidad para trasladar la complejidad del Universo Marvel a la película. No sólo está vinculada con los sucesos de la Iniciativa Vengador, a los que se hacen constantes alusiones, sino que el clásico cameo de Stan Lee, lo bien reflejados que están Iron Patriot y el proyecto Extremis, la irrupción de I.M.A., la aparición de Jensen y del Doctor Wu (futuro Hombre Radiactivo), las alusiones a la Roxxon Oil, Rescate, o la Guerra de las Armaduras y la divertida escena post-créditos consiguen captar la sensación de universo cohesionado que se desprende de la lectura de los cómics en que se basan estas películas. Lo único que he echado en falta ha sido la presencia de SHIELD, Nick Furia y el carismático agente Coulson (que por razones obvias no podía aparecer) y alguna canción de AC/DC para acompañar al personaje, si bien la funcional banda sonora compuesta por Brian Tyler (Hawai 5.0) para la ocasión cumple con creces, además nos ofrece un pegadizo tema principal.


El reparto está a la altura del reto y todos sus miembros cumplen sus respectivos papeles. Gwyneth Paltrow cobra más protagonismo como Pepper Potts, Don Cheadle consigue que el bromance entre Jim Rhodes y Tony Stark sea todavía más divertido, Jon Favreau repite con el humor de Happy Hogan y la incorporación de James Badge Dale (The Pacific), Ben Kingsley y Guy Pearce como los villanos de la función resulta más que convincente, sobre todo el papel de éste último, gran actor donde los haya. El reparto se completa con la participación de la siempre correcta Rebecca Hall (The Town) y con el maestro de ceremonia, un espléndido Robert Downey Jr. que se ha fusionado con su personaje de Tony Stark, capaz de reflejar desde sus temores internos hasta la rápida sucesión de bromas que han marcado su carácter desde la primera película.


Sin llegar al nivel de perfección y contundencia de Los Vengadores, Iron Man 3 recupera el espíritu del vengador dorado y del hombre bajo la armadura, Tony Stark, para someterle a una nueva prueba que supera gracias a una película de entretenimiento puro que no se olvida de los espectadores. Digno cierre de la trilogía, esperemos que Downey Jr. vuelva a enfundarse la armadura, mientras tanto disfrutaremos con ilusión de las sorpresas de la recién inaugurada fase 2 de Los Vengadores.
Ficha de la película.

domingo, 7 de abril de 2013

Phenomena: Máximo riesgo y Mentiras arriesgadas


Desde que Nacho Cerdà pusiera en marcha Phenomena a finales de 2010, iniciativa que recupera clásicos de los 70, 80 y 90 en pases dobles, he podido disfrutar en la gran pantalla de películas tan emblemáticas como Parque Jurásico, Terminator 2, Dentro del laberinto, Los cazafantasmas, Alien y Desafío total, estas dos últimas en la reciente muestra de cine fantástico de Syfy. En su hazaña de hacernos revivir películas míticas en su formato original, Phenomena regresó al madrileño cine Palafox el viernes 5 con un pase dedicado a dos héroes del cine de acción: Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger.

La sesión comenzó con la cabecera de Movierecord, los gloriosos tráilers de La lista negra y Remo  Williams (especialmente este último), y la primera película de la noche: Máximo riesgo (Cliffhanger). Estrenada en 1993, esta película de Renny Harlin acerca de un grupo de guardabosques de las montañas Rocosas que plantan cara a una banda de ladrones sigue conservando su frescura original. Máximo riesgo entretiene y divierte en todo momento, las vertiginosas escenas de acción están resueltas de forma brillante y los personajes tienen el carisma necesario, con héroes inesperados y villanos que imponen y aterrorizan. Además de la presencia de Sylvester Stallone en plena forma, destacan las intervenciones de John Lithgow (El origen del Planeta de los Simios), Janine Turner (Doctor en Alaska) y Michael Rooker (Merle en The Walking Dead), y por supuesto la banda sonora de Trevor Jones; todo a la altura de una película muy superior a la mayoría de los blockbusters de acción actuales.


Después de un descanso y de un tráiler horrible protagonizado por Carl Weathers, llegó el turno de Mentiras arriesgadas, la película de James Cameron estrenada en 1994 en la que un agente secreto debe compaginar su lucha contra unos terroristas que intentan causar estragos en Estados Unidos con los problemas matrimoniales derivados de las mentiras que le cuenta a su esposa. Tan fresca como en su estreno, Mentiras arriesgadas sigue siendo la mezcla perfecta entre acción y comedia, capaz de combinar escenas tan asombrosas como la secuencia de apertura, el tiroteo en los baños, la persecución a caballo o el tramo final con las sobradas del personaje de Arnold Schwarzenegger, las sorpresas que se guarda Jamie Lee Curtis, las bromas de Tom Arnold y Grant Heslov (reciente ganador del Oscar como productor de Argo) y el despreciable papel de Bill Paxton. Las risas no pararon en toda la película, en la que también intervienen una jovencísima Eliza Dushku y el veterano Charlton Heston interpretando a una versión de Nick Furia. Sencillamente, divertidísima.


Como muchos nos quedamos con ganas de más, también se aprovechó la ocasión para anunciar posibles futuros títulos de Phenomena, como The Rocky Horror Picture Show, Aterriza como puedas o Grease, mientras que el próximo viernes volverán a Barcelona con El chip prodigioso y Willow. Esperemos que Phenomena siga acumulando éxitos, porque es una iniciativa muy divertida e indispensable para los cinéfilos.


*Este mes se celebra el aniversario del blog Zona Boom. No dudéis en pasaros a felicitar al autor y echar un vistazo a mi recomendación de los cómics de Image

sábado, 23 de febrero de 2013

Django desencadenado: Érase una vez en el Oeste


En 1858, el Dr. King Schultz, un cazarrecompensas alemán, libera a un esclavo negro conocido como Django para que le ayude a recorrer el Oeste de Estados Unidos, al borde de la Guerra Civil, en busca de forajidos que llevar ante la ley. En agradecimiento, Schultz acompañará a Django a rescatar a su amada Broomhilda de la plantación de Mississippi donde el despiadado terrateniente Calvin Candie la tiene como esclava.

Cada nuevo trabajo del director y guionista Quentin Tarantino se recibe con gran expectación, pues cuenta con casi tantos detractores como admiradores. Su cine, plagado de referencias cinéfilas, muestra una gran influencia de las convenciones formales del spaghetti western, subgénero popularizado por Sergio Leone (El bueno, el feo y el malo) al que Tarantino ha homenajeado en películas como Kill Bill o Malditos Bastardos, por lo que su nuevo trabajo, un western por derecho propio, tenía especial importancia dentro de la carrera de este peculiar director. Si bien me ha convencido más que sus películas más recientes, Death Proof y Malditos Bastardos, Django me ha parecido un filme muy divertido pero también bastante repetitivo dentro del universo de Tarantino que desde luego no llega a altura de sus dos obras maestras, Reservoir Dogs y Pulp Fiction


La trama de Django usa el contexto de la esclavitud en el sur de Estados Unidos como un mero marco en el que ambientar la película, pues, como ya sucedía con la Segunda Guerra Mundial en su anterior trabajo, el rigor histórico brilla por su ausencia y el espíritu crítico se queda en una burla sarcástica que cuenta con momentos bastante divertidos. Durante las casi tres horas de película, acompañaremos a la pareja protagonista mientras "cazan" forajidos en el Oeste y, posteriormente, veremos cómo se ven superados por Calvin Candie en el segundo tramo, desarrollado en la plantación sureña donde la esposa de Django es una esclava. Las convenciones del western pronto se diluyen, sobre todo en la segunda mitad, y nos encontramos ante la ya clásica historia de venganza tarantiniana, con prolongados diálogos entre los personajes que suelen acabar en una rápida explosión de violencia, lo cual termina restando profundidad a la historia.


Eso sí, a pesar de su duración, Django desencadenado consigue entretener en todo momento, funciona mejor que la historia fragmentada de Malditos Bastardos, y entre sus virtudes puede presumir de la fuerza visual de algunas de sus secuencias, de una buena fotografía y de la siempre curiosa selección musical del amigo Quentin, que incluye canciones muy apropiadas para la ocasión como I Got a Name Trinity (no tanto las canciones de rap, que no pegan demasiado con las imágenes que acompañan) y homenajes a Ennio Morricone y los temas que compuso para Dos mulas y una mujer, el clásico de Don Siegel protagonizado por Clint Eastwood y Shirley MacLaine. Sin embargo, varios elementos, posiblemente en busca de lo cool y lo retro, rompen con la atmósfera de western polvoriento y repercuten en el acabado final, de una ambientación un tanto descompensada.


Al frente del reparto tenemos a Jamie Foxx, correcto sin más dando vida al personaje del título. Los que roban escenas son los secundarios, entre los que se encuentra Christoph Waltz con un personaje similar al que interpretó en Malditos Bastardos, dando vida a un cazarrecompensas parlanchín y carismático. Una de las mejores sorpresas del filme viene con los personajes que interpretan Leonardo DiCaprio y Samuel L. Jackson (toda una alegría verle trabajar de nuevo con Tarantino) como Calvin Candie y su criado, pues ambos han hecho un gran trabajo a la hora de construir a dos personajes crueles que llenan la pantalla en cada aparición. Kerry Washinton no aporta nada como Broomhilda, una simple damisela en apuros, pero para compensar destacan también los cameos de Franco Nero (el Django original), Don Johnson, Jonah Hill y de habituales de Tarantino como Zoe Bell, Tom Savini, Michael Parks o el propio Quentin, todos ellos muy divertidos.


Aunque prefiero la recuperación del western más clásico que proponen películas recientes como Valor de ley o El tren de las 3:10, Django desencadenado consigue entretener en todo momento, cuenta con grandes secundarios y destila el sello personal de un cineasta tan peculiar como Quentin Tarantino.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Skyfall: 50 años de Bond



El MI 6 está en peligro. Un terrorista internacional conocido como Raoul Silva ha atacado su sede y ha puesto en jaque a M, ahora en el punto de mira de las autoridades británicas, en pleno debate acerca de la seguridad del país frente a este tipo de amenazas. Su única esperanza reside en James Bond, su agente de campo predilecto, quien precisamente no se encuentra en su mejor momento y se cuestiona su papel como espía y máquina de matar. Vuelven los fantasmas del pasado en una carrera contrarreloj que decidirá el futuro de 007 y de todo el MI 6.

Desde que el actor Daniel Craig heredó en 2006 el papel de James Bond, el espía británico creado por el novelista Ian Fleming, tenía ciertas dudas acerca del futuro del personaje en el panorama cinematográfico actual. El estreno de Casino Royale supuso un lavado de cara para la franquicia, pues se huía de la acción rocambolesca de las películas de Pierce Brosnan para presentarnos a un Bond primerizo, que acababa de ganarse el estatus de agente 00 y protagonizaba duras secuencias de acción. El alargado tramo final y ciertos parecidos con la saga de Jason Bourne hicieron que la película no terminara de convencerme, lo cual tampoco pasó con su secuela, Quantum of Solace, demasiado ruidosa y poco respetuosa con el personaje. Por ello, dudaba si el personaje lograría adaptarse a los cambios que el siglo XXI ha traído consigo y si volvería a las pantallas para conmemorar los cincuenta años desde que Sean Connery se metiera en su piel en Dr. No y se convirtiera en todo un icono cultural. Por suerte, Skyfall, la película número 23 de Bond, ha superado las expectativas con creces.


En Skyfall asistimos a una revisión y actualización del personaje de James Bond. Ya no se enfrenta a amenazas concretas y países enemigos, sino a terroristas sin escrúpulos que cuentan con grandes medios tecnológicos para lanzar ataques desde las sombras. En esta situación, incluso la patria de Bond es atacada, su condición de espía es cuestionada y debe volver a sus orígenes si quiere encontrar respuestas, buceando en los métodos de la vieja escuela para combatir a los nuevos. Todo esto y mucho más se desarrolla en el guión escrito por Robert Wade, Neal Purvis (presentes en la saga desde el reinicio de Casino Royale) y John Logan (Rango), quienes han conseguido profundizar en el personaje a la vez que combinan los elementos clásicos de la franquicia con sobrecogedoras escenas de acción y una elaborada trama de alto espionaje. 


El encargado de dirigir el regreso del agente al servicio de su Majestad a la gran pantalla ha sido Sam Mendes, reputado director teatral que se ha labrado una consistente carrera cinematográfica que comprende películas tan interesantes como Camino a la Perdición o Revolutionary Road. En un principio, la elección de Mendes parecía un tanto arriesgada, pero en Skyfall ha demostrado una habilidad asombrosa para combinar  el drama con la introspección de los personajes; secuencias de acción sobrias, rodadas con mucho pulso y sin efectismos; diálogos ingeniosos y hasta acertados puntos de humor. Gracias a su trabajo, las más de dos horas y media de metraje resultan muy equilibradas y no se hacen largas y mezclan una fabulosa puesta en escena (con sus correspondientes escenarios exóticos) con la emoción de los homenajes a los elementos clásicos de Bond que respetan su esencia. Si a esto le sumamos la soberbia fotografía de Roger Deakins (Valor de ley) y la trepidante banda sonora de Thomas Newman (colaborador habitual de Mendes) que recupera la mítica sintonía, no cabe duda de que estamos ante una de las películas de 2012.



En sus anteriores trabajos, Mendes ha demostrado ser un gran director de actores, y en este aspecto Skyfall no es ninguna excepción. Daniel Craig cumple con el estereotipo del Bond mujeriego, arrogante y dado a la bebida, sólo que le añade cierta vulnerabilidad que le hace más cercano. Judi Dench interpreta con maestría a una M cansada de las responsabilidades que le exige su puesto y que muestra mucha complicidad con Bond. Ben Winshaw da nueva vida al responsable de la sección Q (memorable cómo interactúa con 007 en la secuencia de Londres), mientras que Javier Bardem despliega su talento para interpretar villanos con su construcción de Silva, terrorista despiadado y excéntrico de oscuro pasado que sigue la línea del Joker de El caballero oscuro. También merecen especial atención las intervenciones de Naomie Harris y Ralph Fiennes, con dos papeles que guardan ciertas sorpresas, y por supuesto la participación del legendario Albert Finney (quien curiosamente también tuvo un rol de cierta importancia en la saga Bourne).



Además, para sorpresa de muchos Skyfall se ha convertido en uno de los grandes éxitos de taquilla de 2012, amasando una gran fortuna en el poco tiempo que lleva estrenada. Gracias a Sam Mendes y su equipo, la franquicia del espía más famoso del mundo ha sido revitalizada para enfrentarse a las amenazas del siglo XXI sin olvidar sus orígenes. Skyfall se alza como un triunfo cinematográfico, la perfecta mezcla entre acción, desarrollo de personajes, buenas interpretaciones, una trama con trasfondo y el homenaje que se merecía todo un icono cultural como es James Bond.

viernes, 19 de octubre de 2012

Looper: Enfréntate a tu futuro


En el año 2074, la mafia de Kansas City emplea el viaje en el tiempo para enviar al pasado, 2044, a aquellas personas de las que quiere deshacerse. Allí les esperan los loopers, asesinos a sueldo que hacen su trabajo sin demasiadas preguntas. Cuando a uno de estos asesinos, Joe, le encargan acabar con su yo futuro, se desata una serie de acontecimientos que hacen tambalearse la escala de poder de la ciudad y que pondrán a ambas versiones de Joe en el punto de mira de la mafia.

En el cine actual, donde predominan las interminables sagas que adaptan los fenómenos literarios del momento, las secuelas y los remakes absurdos e innecesarios, de vez en cuando surgen películas con propuestas originales, capaces de sumergir a los espectadores en mundos sorprendentes y de entretener a la vez que nos invitan a cuestionarnos ciertos aspectos del mundo que nos rodea. Tal es el caso de filmes excepcionales como District 9, Origen, y Looper, la nueva película de Rian Johnson, artífice de la aclamada Brick (revisión de las convenciones del género negro ambientada en un instituto) y de la modesta Los hermanos Bloom, que ahora vuelve a impresionar al público con un thriller de ciencia ficción futurista bastante complejo.


Bebiendo de un rico grupo de influencias como Terminator, Blade Runner, Akira o Doce monos, Johnson nos transporta a un futuro cercano que refleja los vicios de la corrompida sociedad actual: la mafia controla una megalópolis oscura y tiene a su disposición a todo un ejército de asesinos (a quienes paga con abundantes drogas y sumas de dinero) para eliminar sus trapos sucios. En cuanto uno de estos ajustes sale mal, Joe, el looper implicado, se verá inmerso en situaciones que escapan a su control y le harán cuestionarse qué influencia tienen nuestros actos pasados en el futuro, si este último puede alterarse, si existe la redención e incluso quién tiene el poder en una sociedad decadente. Rian Johnson ahonda en todos estos asuntos con una trama muy entretenida, que no da respiro al espectador, y una puesta en escena contundente, con escenas para el recuerdo dirigidas con un pulso extraordinario y una mezcla de géneros única, que comprende desde los clichés del género negro a elementos de ciencia ficción pura y una fuerte influencia del western.


Si la trama de Looper conmueve y sorprende, los actores aportan todavía más intensidad a la película. Bruce Willis hace un gran papel, sigue desmitificando los tópicos del héroe de acción (a los que también tiene ocasión de homenajear) y del tipo duro con un personaje violento, de convicciones cuestionables pero muy humano, con quien es fácil simpatizar. Joseph Gordon-Levitt interpreta a la versión joven del personaje de Willis, un antihéroe de ambigua moralidad que sufrirá profundos cambios a lo largo de la película. La caracterización de Gordon-Levitt es sensacional, y su gran trabajo interpretativo le confirma como uno de los mejores actores jóvenes del momento. No menos impresionante resulta el personaje de Emily Blunt, una mujer dura a la altura de las circunstancias forzada a ser madre. Los secundarios que les acompañan también componen personajes ricos en matices, desde Jeff Daniels en un registro nada habitual a lo que nos tiene acostumbrados hasta Noah Segan, amigo del director que aquí compone a un villano patético e implacable.

La ambientación de Looper está realmente lograda, sobre todo teniendo en cuenta su ajustado presupuesto (se trata de una película independiente). Nos transporta a un futuro oscuro, a medio camino entre la decadente urbe de Blade Runner y el western de El bueno, el feo y el malo, en el que se pueden observar muchos paralelismos con la crisis social y económica actual. La banda sonora corre a cargo de Nathan Johnson, colaborador habitual del director, y resulta evocadora y recuerda al estilo del compositor Clint Mansell.


Sorprendente, compleja, rica y demoledora, Looper, el nuevo trabajo del siempre interesante Rian Johnson, supone un soplo de aire fresco en el panorama cinematográfico actual, una propuesta atrevida que combina géneros muy marcados a la perfección y nos presenta a personajes ambiguos, humanos en definitiva. Una de las mejores películas de 2012.

*También podéis leer la entrevista que hice al director y guionista de Looper, Rian Johnson, para la web Nuestros Cómics.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Los Vengadores: Un sueño hecho realidad


Loki, el dios de las mentiras y el engaño, consigue escapar del exilio aliándose con una raza alienígena que planea invadir la Tierra usando el Cubo Cósmico como portal interdimensional. La llegada a nuestro planeta del hermanastro de Thor obliga a Nick Furia, director de SHIELD, a movilizar todos sus recursos para acabar con la ola de destrucción que está causando Loki. Sin embargo, cuando la amenaza es mayor de lo que cabría esperar, llega la hora de que los héroes más poderosos del planeta dejen de lado sus diferencias y unan sus fuerzas contra el mal. Han nacido Los Vengadores.

Parecía un reto imposible, pero lo han conseguido: Los Vengadores han dado el salto definitivo a la gran pantalla, y no lo podrían haber hecho mejor. Desde el estreno en 2008 de Iron Man, Marvel Studios ha tejido una complicada red entre los distintos personajes que formarían parte del grupo de superhéroes, incluyendo detalles en las películas de El increíble Hulk, Iron Man, Thor y Capitán América a fin de trasladar el Universo Marvel de los cómics a la gran pantalla de modo que resulte coherente y cohesionado, una labor sumamente complicada.


Con el guión de Zak Penn y Joss Whedon como base, Los Vengadores representa el espíritu Marvel más puro, cargado de acción, aventura, humor y personajes con mucho carisma y personalidad propia. Además del minucioso plan de Marvel Studios antes mencionado, quien también ha contribuido de forma inestimable al triunfo de Los Vengadores ha sido el guionista Joss Whedon, creador de aclamadas series televisivas como Buffy Cazavampiros, Firefly o Dr. Horrible. Al mando de la dirección y del guión, Whedon ha sabido combinar espectacularidad con respeto a los cómics originales, de forma que aprovecha al máximo los rescursos, no abruma a los espectadores con los efectos especiales de ILM (su estilo tras la cámara está en el extremo opuesto a las exageraciones de Michael Bay) y siempre tiene en cuenta la esencia de cada personaje. Así, Los Vengadores resulta equilibrada y cada uno tiene sus minutos de gloria en pantalla para demostrar su potencial, al mismo tiempo que los acertados golpes de humor hacen que la película sea aun más divertida.


Whedon no ha descuidado ningún detalle, y por supuesto ha prestado especial atención a la dirección de actores. Todos los miembros del reparto están estupendos, han hecho suyos a los personajes que interpretan y han sabido darles la personalidad necesaria para que ninguno quede en desventaja frente a sus compañeros. Robert Downey Jr. llena la pantalla cada vez que aparece dando vida al soberbio Tony Stark, quien muestra su lado más humano en la relación que mantiene con Pepper Potts, interpretada por Gwyneth Paltrow. Como quedó demostrado en Thor, el vozarrón y la presencia de Chris Hemsworth son las idelaes para un dios del trueno cercano pero poderoso, mientras que Chris Evans clava el carácter del Capitán América, un héroe fuera de tiempo que se desenvuelve como nadie en el campo de batalla, donde se revela como un líder nato. Scarlett Johansson enriquece su interpretación de la Viuda Negra tras lo visto en Iron Man 2, en parte gracias a su relación con el Ojo de Halcón de Jeremy Renner, actor que encadena interpretaciones excelentes desde su papel en The Hurt Locker. Dentro de SHIELD, Samuel L. Jackson hace de Nick Furia el líder contundente que sabe más de lo que aparenta que todos conocemos, arropado por los leales Maria Hill (una solvente Cobie Smulders, Robin de HIMYM) y Phil Coulson (Clark Gregg), quien protagoniza algunas de las escenas más emotivas de la película. Por otro lado, Tom Hiddleston demuestra ser un actor con un inmenso potencial gracias a su brillante interpretación de Loki, tan comedida como en Thor, y finalmente no podemos pasar por alto la incorporación de Mark Ruffalo dando vida a un convincente Bruce Banner, científico que todavía libra su lucha interna contra Hulk.


A pesar de ser tan numeroso, el reparto se desenvuelve con total naturalidad tanto en las escenas de diálogos ingeniosos como en las más espectaculares, dinamizadas por la épica banda sonora de Alan Silvestri, quien repite tras su trabajo en Capitán América. Además, no podrían faltar los guiños a los cómics, con el cameo del gran Stan Lee incluido, la aparición del helitransporte de SHIELD en todo su esplendor  e incluso la escena final, que abre un sinfín de posibilidades para el futuro de Los Vengadores.


Las dificultades eran muchas y las expectativas muy altas; pero los responsables de Marvel Studios han conseguido hacer realidad el sueño de muchos lectores y espectadores al trasladar al cine la esencia del Universo Marvel en Los Vengadores, película trepidante y emotiva que representa el entretenimiento de calidad y cuenta con un equipo y un reparto que han dado lo mejor de sí mismos. Cada vez que el mundo los necesite, Los Vengadores acudirán a su llamada.

*Para terminar, me gustaría dedicar esta reseña a Yota y Oneyros, inestimables compañeros de visionado de una película tan especial como ésta.

domingo, 22 de abril de 2012

Grupo 7: Al margen de la ley

En los años previos a la Expo de Sevilla, un grupo de operaciones especiales de la policía se encarga de limpiar las calles de droga y de terminar con el negocio de los traficantes, empleando métodos cada vez más violentos con el fin de resultar más eficaces. Con el tiempo, las tensiones entre los miembros del equipo, la presión de los medios, la extorsión y las amenazas de los de los delincuentes pondrán en peligro la integridad del cada vez más conocido Grupo 7, si es que no la habían perdido ellos antes.

En los últimos cuatro o cinco años, los espectadores hemos contemplado con sorpresa cómo cada vez surgen más películas españolas que se atreven a dejar de lado ciertos topicazos vergonzosos y se lanzan a explorar las convenciones del cine de género, adaptándolas al ambiente correspondiente en el que se desarrolle la trama. A este grupo de películas pertenecen las recomendables [REC], Celda 211, Buried, Blackthorn, EVA, y No habrá paz para los malvados, todas ellas muy entretenidas y conseguidas en sus respectivos géneros. 


Escrita por Rafael Cobos y Alberto Rodríguez, quien también se encarga de la dirección, Grupo 7 se inscribe en el terreno del thriller policíaco y resulta capaz de mantener la tensión durante su ajustado metraje al mismo tiempo que explora las contradicciones de sus protagonistas, un grupo de agentes de la ley de métodos cuestionables, ¿o puede que no lo sean tanto si se valoran sus resultados? Con esta base, Grupo 7 es deudora del estilo violento, duro y sórdido de películas de temática similar como American Gangster y Training Day, y de series de televisión como The Shield o la celebrada The Wire, adaptando las convenciones del género a las particularidades del ambiente español, en concreto al de la Sevilla pre-Expo y los intereses que había detrás de iniciativas como el grupo de policías del título.

Además de con un enfoque de lo más interesante, Grupo 7 cuenta con una dirección y un montaje dinámicos y un aspecto técnico cuidado (fotografía, edición de sonido...). En el reparto, Mario Casas resulta más o menos creíble al no ser un papel tan exagerado como aquellos que le han dado la fama. No tiene demasiadas líneas de diálogo, y cuenta con el respaldo de unos secundarios muy acertados, entre los que destaca Antonio de la Torre con una interpretación es excepcional, muy comedida, que dota de muchas dobleces a su personaje.


Entretenida y de buena factura, Grupo 7 sorprende como una de las películas capaces de ir más allá de los tópicos del cine español para convertirse en un thriller policíaco que refleja la investigación de una serie de personajes amorales en un ambiente muy característico.

sábado, 21 de enero de 2012

Sherlock Holmes 2: Juego de Sombras


El detective Sherlock Holmes se enfrenta a la mente criminal más peligrosa que jamás haya conocido: el profesor James Moriarty, contra quien medirá su ingenio y astucia en una arriesgada partida de ajedrez en la que el tiempo corre en su contra. Superado por las circunstancias, Holmes se reunirá con su viejo amigo, el doctor John Watson, y juntos emprenderán un viaje repleto de acertijos e intentarán evitar el colapso del mundo occidental que trama el retorcido Moriarty.

Los primeros avances de la nueva versión del personaje literario creado por Sir Arthur Conan Doyle que preparaba el director Guy Ritchie con Robert Downey Jr. de protagonista no parecían muy prometedores, pero con el estreno de Sherlock Holmes hace dos años expresé mi entusiasmo en este blog al encontrarme con una película muy entretenida que mezclaba los requisitos de una superproducción con homenajes y referencias al carácter del mítico detective británico. Tras las buenas impresiones, esperaba con ganas la segunda entrega, a la que me temo que no puedo aplicar los elogios dirigidos a su predecesora.


Sherlock Holmes: Juego de Sombras continúa justo donde terminó la primera parte, recupera al acertado reparto, con la estupenda química entre Robert Downey Jr. y Jude Law siempre presente en pantalla; y nos sumerge en un nuevo desafío para los personajes como es la entrada en escena del profesor Moriarty, némesis del detective de Baker Street. Sin embargo, me da la sensación de que en esta segunda parte han apostado más por el espectáculo pirotécnico que por el respeto a un personaje icónico. Así, se pierde el equilibrio de la primera película y los espectadores nos encontraremos a Sherlock Holmes convertido en el héroe de acción de finales del siglo XIX, una especie de mezcla entre John McClane (por los golpes que recibe) y Jack Sparrow (por sus excentricidades) que se aleja demasiado de la esencia del detective frío y extremadamente racional que conocimos en las novelas y los relatos de Conan Doyle. 

Cierto, la película entretiene a pesar de su comienzo difuso, pero ya no es Holmes, como prueban las demenciales secuencias de acción en las que se ve inmerso el protagonista, más exageradas que las de la primera parte, o la sucesión de gags cómicos cada vez más disparatados (véase el caso de Mycroft). Aun así, merece la pena destacar el toque de Guy Ritchie, fanático del montaje acelerado; el dúo formado por Downey Jr. y Law (aunque estén un tanto alejados del carácter de los personajes originales, su relación parece creíble en pantalla), la incorporación al reparto de Noomi Rapace y Jared Harris (no tanto las participaciones de Rachel McAdams y Stephen Fry, con personajes muy poco aprovechados), el homenaje de la escena final, y la banda sonora de Hans Zimmer, que recupera las composiciones de la primera parte con tonos que recuerdan a Origen y hasta una "broma" relacionada con Dos mulas y una mujer.


Aunque se deja ver, el exceso de acción y la carga cómica alejan a Sherlock Holmes: Juego de Sombras de la divertida y equilibrada primera parte, pero sobre todo de la esencia de un personaje tan característico como es el sabueso de Baker Street. A la espera de una más que probable tercera entrega, me quedo con la versión actualizada del personaje que nos ofrece la serie de la BBC protagonizada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, cuya segunda temporada pronto comentaremos.