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martes, 19 de marzo de 2013

Adrenalina a 24 fps, de Aldo García

En nuestra sesión de firmas invitadas, hoy contamos con la colaboración de Aldo García, emprendedor audiovisual con quien he tenido la suerte de poder colaborar en la realización de cortometrajes y spots publicitarios. Como buen cinéfilo, Aldo se vio afectado por la pérdida del director Tony Scott el pasado 2012, así que en este tiempo ha estado repasando su filmografía y nos ha preparado un interesante artículo a modo de homenaje a este director que supo unir calidad y entretenimiento en sus películas. ¡Disfrutadlo!

“I wanna feel good with what I’ve done”
                                      Tony Scott


Tony Scott nos ha dejado. El mundo del cine se sumió en una profunda pena al conocer esta trágica e inesperada noticia. Personas como Jerry Bruckheimer, Denzel Washington, Tom Cruise, Susan Sarandon o Michael Bay lanzaron comunicados en los que compartían el pesar con la familia del célebre realizador inglés. Y si algo tenían en común las palabras de todos estos artistas, era que Tony Scott era un hombre cálido y que se hacía querer, en definitiva, era una gran persona. Así que vamos a celebrar su vida y su obra.

Nació en la localidad inglesa de Stockton-on-Tees, en 1944, un año antes del fin de la 2ª Guerra Mundial. Creció en un ambiente con gran sensibilidad artística, y poco a poco se fue interesando cada vez más en el mundo del arte. La primera incursión en el cine por la que le conocemos, es por su participación en la película Boy and Bycicle, dirigida por su hermano Ridley, que en aquél entonces tenía 23 años. Tony, máximo protagonista de la cinta, contaba con 16 años. Y cómo buena estrella de película, no sólo interpretó el personaje principal, sino que tal y cómo cuenta su hermano, era el tramoyista, encargado de atrezo y encargado de transportar la cámara entre toma y toma.

Sin embargo, Tony comenzó su carrera como estudiante de arte en la West Hartlepool College of Art con vistas a convertirse en pintor. Una faceta que jamás abandonó y que siguió poniendo en práctica en la producción de todas sus películas, aparte de en su vida privada.

Ridley conocía perfectamente la afición de su hermano por los coches, y en particular por los deportivos. Así que cuando puso en marcha Ridley Scott Associates (RSA), compañía especializada en producción de anuncios para televisión, se le ocurrió contar con su hermano, al que convenció apelando a su pasión por la velocidad: “Si vienes a trabajar conmigo, en un año podrás comprarte un Ferrari”.


Y así fue. Abandonó su prometedora carrera en el ámbito de la pintura, y entró de lleno en la realización y producción de spots televisivos. En la que se labró una gran reputación debido a su particular estilo visual, y a su variedad y velocidad a la hora de trabajar. Dirigió más de 2.000 anuncios antes de dirigir su primer gran éxito, Top Gun. Pero llegó un momento en el que quiso dar el salto a los largometrajes, y lo hizo con una pequeña película independiente de título  El Ansia (The Hunger), en la que contó con David Bowie, Susan Sarandon y Catherine Deneuve. La historia, de un vampiro moderno y con una estética experimental y quizás demasiado arriesgada para la época, hizo que la película tuviera una acogida fría entre público y crítica.

Mientras intentaba poner en pie otros proyectos de largo, volvió a realizar anuncios, hasta que dos jóvenes productores de Hollywood, Don Simpson y Jerry Bruckheimer, se fijaron en él.

Simpson y Bruckheimer vieron en El Ansia a un director interesante que tuvo el valor de arriesgarse, así que le propusieron para dirigir su mastodóntica cinta de pilotos de caza, Top Gun. “Pensamos en quién podría hacerse cargo de una superproducción que involucrara cazas de combate, y mientras barajábamos candidatos, nos fijamos en un anuncio de la marca de coches SAAB, en la que un coche echa una carrera a un 900 turbo”. Gracias a este anuncio, Scott consiguió la silla de director en la producción. Top Gun, protagonizada por la, en aquel entonces, estrella en alza Tom Cruise, no estuvo exenta de problemas durante su rodaje. Los más sonados fueron los despidos que Scott sufrió. Uno de ellos debido al miedo de algunos miembros del estudio ante lo arriesgadas y “extrañas” que veían las secuencias iniciales que Scott estaba rodando. Irónicamente, esas primeras imágenes de la cinta, con el ritual de preparación de los cazas, y rodadas con una belleza pictórica innovadora en el Hollywood de los 80, son de las más célebres e icónicas del film.


Pese a estos problemas, Top Gun, acabó su producción y resultó ser el gran hit de la Paramount en el año de su estreno, 1986. Y confirmó a su director como uno de los nombres a tener en cuenta en el panorama de finales de los 80. Colocándolo en numerosas listas de estudios para dirigir sus películas.

En los años siguientes, continuó haciendo películas con regularidad, y por todos es conocido que dio una oportunidad de oro a un joven de apellido Tarantino, al fijarse en su guión y llevarlo a la gran pantalla con el nombre de True Romance, (Amor a quemarropa). Que si bien es cierto que tiene todos los tics y lugares comunes del universo Tarantino (torturas, gángsters, mexican standoff, diálogos con referencias pop…), la película también dejó ver el personalísimo y cuidado estilo visual, artístico y narrativo de Scott. Un estilo que hace que con sólo ver una imagen o tres segundos de una de sus películas, inmediatamente se sepa a qué director pertenece.

Colaboradores suyos como Chris Pine han llamado a su cine: kinético. Y es un estupendo adjetivo para el cuerpo de trabajo del genial director inglés. Su dominio del ritmo y del equilibrio entre acción y relaciones entre los personajes, hace que sea endiabladamente difícil aburrirse en cualquiera de sus películas. Y a todo esto debemos sumarle su innovadora técnica de rodaje con la que experimentó en varios de sus filmes, siendo el más destacado en este sentido Man on Fire (El Fuego de la Venganza). Ésta es una de sus más célebres películas, en la que contó con su amigo Denzel Washington, quien nos regala una de las más intensas y matizadas interpretaciones de su carrera. En Man on Fire, Scott dio rienda suelta a su imaginario kinético y usó varios tipos de cámaras y métodos de filmación, desde el 35 mm hasta el 16 mm, pasando por la añeja técnica de la cámara manual, que mediante una manivela, hace que se obtengan en película momentos fragmentados y con una realista y descarnada apariencia de documental.  Este método sobre todo se usa para meternos en la turbia y conflictiva mente del protagonista, John Creasy.

Su último trabajo como director, Unsttopable (Imparable), es una ejemplar y ágil película de acción. En la que demostró que sólo con una premisa simple, unos personajes realistas y creíbles, y su adrenalítico ritmo, se puede hacer entretenimiento del grande, sin recurrir a ningún croma o CGI, o sin apoyarse sobre una saga asentada. Se puede decir que durante toda su carrera fue fiel a su modo de ver el mundo y a su manera de narrar historias, y eso, como cineasta, ya es sinónimo de dedicación y fortaleza.


La vida de Tony Scott estuvo marcada por la pasión y la admiración. Fue un apasionado de la vida, de su familia, de los coches, de la escalada, y de su trabajo. Y sus compañeros y amigos no le demostraron otra cosa sino una profunda admiración y amor. Un amor ganado por el tesón con el que se entregaba a la realización de sus películas, rodeándose de un mismo equipo con el que colaboró durante más de 20 años, y al que él llamaba “familia”. Siempre acompañado de su gastada gorra roja (su good luck charm) y de su chaleco de explorador como prenda multiusos e imprescindible en sus rodajes. Nos llevó a más de 1.000 metros de altura en cazas de combate, nos montó en un explosivo tren bala, nos destapó la vida y la fragilidad de los espías, nos agitó al borde de un conflicto nuclear en lo profundo del océano, y sobre todo, nos enseñó a que luchar por lo que quieres, ser fiel a tu estilo, y amar tu trabajo, son cosas por las que merece la pena luchar.

Te echamos de menos, Tony.

martes, 12 de marzo de 2013

10 Muestra Syfy de cine fantástico (II)

Después de las sorpresas que nos depararon las jornadas del jueves y del viernes, las películas del sábado presentaban un panorama interesante que incluía hombres lobo, vampiros, virus, zombis y el regreso de Coppola.

Una de las piezas de atrezo de la Exposición de Syfy
La primera proyección fue la de Wolf Children, la nueva película de animación del reputado director japonés Mamoru Hosoda, autor de las recomendables La chica que saltaba a través del tiempo y Summer Wars. Al igual que en sus anteriores trabajos, en Wolf Children se mezclan sentimentalismo, ciencia ficción y costumbrismo japonés, en este caso para contarnos la historia de la relación que mantiene una madre con sus dos hijos, pequeños hombres lobo, y los peligros a los que se enfrentan en sus primeros años de vida. Con una técnica de animación prodigiosa, Wolf Children divierte y deslumbra con escenas de mucha fuerza visual, aunque termina haciéndose un poco larga.


La que sí se hizo demasiado larga fue Twixt, el nuevo trabajo de Francis Ford Coppola. Sorprende que el director responsable de títulos clave en la historia del cine como El Padrino o Apocalypse Now sea también artífice de este película, que nos narra cómo un escritor en horas bajas llega a un pequeño pueblo donde se dedica a investigar extraños crímenes de motivos vampíricos mientras Edgar Allan Poe se le aparece en sueños para conversar sobre el arte de la escritura y de paso le revela pistas del crimen. Tal cual. Una historia farragosa que no lleva a ninguna parte y un acabado visual cutre, inferior a la serie B, sitúan a esta película en el polo opuesto al Drácula de Bram Stoker. Por ella podremos ver desfilar a un irreconocible Val Kilmer, a Ben Chaplin haciendo de Poe y a la joven promesa Elle Fanning (Super 8).


De un director veterano pasamos al debut en la dirección de Brandon Cronenberg, hijo de David. Su ópera prima, Antiviral, nos traslada a un futuro cercano en el que la devoción por los famosos y las estrellas ha llevado a varias empresas a vender los virus que afectan a las celebridades para que sus clientes se los inoculen y se sientan más cerca de las personas que idolatran. La propuesta no podría ser más interesante y da pie a inquietantes y certeras reflexiones acerca del actual culto a la fama. Sin embargo, la trama de esta sangrienta y perturbadora película pronto se diluye en el angustioso viaje de su protagonista, afectado por una de estas enfermedades.


El sábado por la noche se proyectó una de las joyas de la Muestra, The Cabin in the Woods. Ya convertida en una película de culto (la mayoría de los espectadores la habíamos visto por otros medios debido a la absurda decisión de no estrenarla en España), esta vuelta de tuerca a las convenciones del terror cinematográfico inundó la sala de frescura, humor y toneladas de diversión gracias al carisma de los personajes, los giros ingeniosos obra de Drew Goddard y Joss Whedon y a cierto cameo final.


Durante la tarde del domingo presenciamos una nueva edición de Phenomena, la iniciativa de Nacho Cerdá que recupera clásicos del cine de los 70, 80 y 90. En esta ocasión tuvimos el lujo de disfrutar en pantalla grande de dos obras maestras del cine de ciencia ficción, Alien y Desafío total. No importa cuántas veces las hayamos visto ya, mantienen intactas su fuerza visual y su capacidad de asombrar. La película de Ridley Scott consiguió aterrarnos de nuevo (por mucho Prometheus que haya de por medio ahora) al transportarnos a los angustiosos pasillos de la nave comercial Nostromo, donde Ripley y el gato Jones se las verán con una auténtica máquina de matar alienígena.


Unos tráilers antiguos después daba comienzo Desafío total, que deja en evidencia al penoso remake estrenado hace unos meses. La hiperviolencia de Paul Verhoeven, la ciencia ficción de Philip K. Dick y la banda sonora de Jerry Goldsmith nos sumergieron en esta frenética aventura espacial protagonizada por los impagables Arnold Schwarzenegger, Sharon Stone y Michael Ironside.


Tras un breve descanso, llegó una de las sorpresas del día con Cockneys vs. Zombies. Comedia británica que bebe de Shaun of the Dead (sin llegar a sus niveles de ingenio y excelencia, eso sí), nos cuenta cómo un grupo de jóvenes aspirantes a atracadores de bancos y otro de jubilados resisten a una invasión zombi en el East End londinense. Humor negro, salpicaduras de sangre y una legión de muertos vivientes provocaron que las carcajadas no cesaran.


Con la proyección de El último exorcismo 2 (a la que no pude asistir) se puso punto final a esta décima edición de la 10ª Muestra de cine fantástico. Desde aquí me gustaría expresar mi agradecimiento al canal Syfy por organizar, un año más, un festival de cine de género tan divertido.

jueves, 30 de agosto de 2012

Homenaje a Tony Scott

Tony Scott, conocido por su trabajo como director y productor cinematográfico, nos dejó repentinamente el pasado 19 de agosto. Puede que la carrera del hermano menor de Ridley no cuente con grandes obras maestras, pero sin duda supo combinar en sus películas los medios de los grandes estudios con el sentido del entretenimiento puro, aquel que no menosprecia a los espectadores.


Su carrera como director comenzó en la década de 1980 con El ansia, película protagonizada por David Bowie y ciertos vampiros herederos del Drácula de Bram Stoker. El enorme éxito de su siguiente trabajo, Top Gun, le abrió las puertas de los grandes estudios de Hollywood y catapultó al estrellato a su protagonista, Tom Cruise. En los 90 intentó repetir la fórmula con Días de trueno (en la que me encanta el papel que hace Robert Duvall) y probó nuevos géneros con El último boy scout, Marea roja y Amor a quemarropa, una reinvención de Malas tierras de Terrence Malick en la que colaboró por primera vez con uno de sus actores fetiche, Christopher Walken. 


Siempre con su característica gorra roja, Scott siguió llevando su estilo inquieto, dinámico y con muchos cortes en la edición a nuevos terrenos en la estupenda Enemigo público, con Will Smith y Gene Hackman. Mientras continuaba con su labor tras las cámaras, con la llegada del nuevo milenio produjo multitud de películas y de series de televisión junto a su hermano Ridley como Numbers, Los pilares de la Tierra y The Good Wife. En 2005 estrenó una de las rarezas de su filmografía, Domino, centrada en la vida de una cazarrecompensas. Salvo esta excepción, desde 2004 sus películas se caracterizaron por el protagonismo de Denzel Washington, actor con el que forjó una alianza especial y a quien recomendó a Ridley para American Gangster, con inmejorables resultados. El dúo Scott - Washington nos dio películas tan entretenidas como El fuego de la venganza, Déjà Vu o el divertido remake de Asalto al tren Pelham 1 2 3.


A finales de 2010 estrenó la que sería su última película, Imparable, también protagonizada por Denzel Washington, y actualmente se encontraba inmerso en el desarrollo de una segunda parte de Top Gun y se había hecho con los derechos del cómic Némesis, además de que figuraba como productor en una larga lista de proyectos. Una pena que nos deje tan repentinamente una figura de la talla de Tony Scott, por suerte nos queda su filmografía para recordarle.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Nominaciones a los Globos de Oro

Esta semana está siendo bastante intensa para el mundo del cine. Para empezar, cada día surgen novedades relacionadas con futuros estrenos, películas que generan gran expectación y que desde hoy mismo aspiran a convertirse en lo éxitos de taquilla de 2012, como sucede en los casos del musical Rock of Ages, la segunda parte de The Expendables, que reunirá a todavía más leyendas del cine de acción; el regreso de los carismáticos Hombres de Negro; The Dictator, la nueva sátira de Sacha Baron Cohen; Los Vengadores, la gran apuesta de Marvel; y con las inquietantes pinceladas de lo que podrá ser Prometheus, la nueva película de ciencia ficción de Ridley Scott que promete estar conectada en cierto modo con el universo de Alien. Por si esto no fuera suficiente, también tenemos los primeros avances de los proyectos que están rodando en estos momentos los directores Baz Luhrmann (El Gran Gatsby, con Leonardo DiCaprio, Carey Mulligan y Tobey Maguire) y Steven Spielberg (Lincoln, con Daniel Day-Lewis de protagonista).

El rostro misterioso de Prometheus.
Volviendo al presente, arranca la temporada de premios con las nominaciones a los Globos de Oro. Se cumplen la mayoría de las predicciones y encontramos un reparto bastante variado de nominaciones, con la presencia de las que muchos consideran las películas del año (bastantes de las cuales todavía no se han estrenado por aquí): Moneyball, The Help, The Descendants, The Ides of March, Medianoche en París... Sorprende la ausencia de We Bought a Zoo y destacan las nominaciones que han conseguido la francesa The Artist; Hugo, el nuevo trabajo de Martin Scorsese; y las dobles nominaciones del actor Ryan Gosling por Crazy Stupid Love y The Ides of March, y del director Steven Spielberg por Tintín y War Horse.

Spielberg y Day-Lewis en pleno rodaje.
En cuanto a la televisión, muchas de las revelaciones de 2011 se cuentan entre las filas de los nominados, como sucede con las series Boardwalk Empire, Juego de Tronos (Peter Dinklage se merece el reconocimiento por su papel de Tyrion Lannister), Homeland y la cada vez más sólida Modern Family. Habrá que esperar hasta el 15 de Enero para conocer a los ganadores, mientras tanto, el listado completo de los nominados está disponible en este enlace.

viernes, 15 de abril de 2011

Los pilares de la Tierra

A pesar de su éxito demoledor, la adaptación a la gran pantalla de la extensa novela de Ken Follet se consideró inviable durante años, hasta que en 2010 Los pilares de la Tierra vio la luz en forma de miniserie de 8 episodios que nos sumergían en las intrigas del turbulento siglo XII inglés y la construcción de la catedral de Kingsbridge.

Adaptación digna y fiel a la novela, cuenta con los hermanos Ridley y Tony Scott como productores ejecutivos,  además de con el sello del canal Starz, responsable de éxitos de audiencia como Spartacus o la recientemente estrenada Camelot. La intriga y las complicaciones a las que deben hacer frente los personajes no cesan a lo largo de los 8 episodios que componen la serie, en los cuales puede apreciarse una cuidada ambientación heredera de los filmes de Ridley enmarcados en esta época como El reino de los cielos o Robin Hood y una banda sonora a la altura como es la compuesta por Trevor Morris.

La galería completa de personajes
Sorprende el reparto, compuesto en su mayoría por actores canadienses, como Alison Pill (Kim en Scott Pilgrim vs. the World ) o el siempre cumplidor Donald Sutherland, y un buen número de reputados actores británicos entre los que destacan Matthew Macfayden, Rufus Sewell y sobre todo Ian McShane como Waleran, oscuro y manipulador personaje que habita en las sombras.

Debido a su éxito, ya se prepara la adaptación de la secuela del best-seller, Un mundo sin fin, pero de momento tanto aquellos que quedaron atrapados por la novela como los aficionados a las series de calidad pueden disfrutar de esta adaptación de Los pilares, sumamente entretenida y recomendable.

viernes, 4 de marzo de 2011

La estela de Philip K. Dick

La contribución del escritor estadounidense Philip K. Dick al mundo de la ciencia ficción fue más que notable, introduciendo conceptos a los que hoy en día nos hemos acostumbrado. A lo largo de su extensa obra predominan los personajes que viven en mundos futuros sin ser capaces de distinguir entre realidad y ficción, jugando mucho con hasta qué punto pueden separarse estas dos. El reconocimiento que merecía llegó después de su muerte, cuando el gran público reconoció su labor y sus obras se hicieron más conocidas, gracias en parte al éxito de las adpataciones cinematográficas y a los nombres involucrados en ellas.

La primera en llegar fue Blade Runner, película de culto del director Ridley Scott basada en la historia ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Aunque se tome sus licencias respecto al original, consiguió plasmar a la perfección la dualidad de realidad/ficción con el conflicto generado en torno a la humanidad de los replicantes, además de crear una estética futurista única por la que Deckard debía desenvolverse en su caza de androides, entre muchas otras características que han otorgado a esta película la fama de la que hoy goza.


A Blade Runner le siguió Desafío Total, en la que el personaje de Arnold Schwarzenegger sufría en persona la dificultad de diferenciar el mundo real de la ficción y vivía asombrosas aventuras en Marte. Tiempo después Steven Spielberg y Tom Cruise volvían a trasladar la obra de Philip K. Dick a la gran pantalla con Minority Report, en la cual la acción transcurría de nuevo en un mundo futurista en el que se desarrollaba un sistema para prevenir crímenes que no era todo lo infalible que se podría esperar, llevando al protagonista a desconfiar de todo y todos, con guiños al cine de Alfred Hitchcock incluidos.


Otras adaptaciones del trabajo de Philip K. Dick fueron Paycheck, con Ben Affleck; Next, con Nicolas Cage y Jessica Biel; y A Scanner Darkly. Esta última destaca por traernos una vez más conceptos desarrollados por el autor: plantea una historia en que un policía debe hacer frente a una poderosa droga que invade las calles, de modo que pronto descubrirá de que nada es lo que parece, como viene siendo costumbre en este tipo de películas. Dirigida por Richard Linklater (Escuela de Rock, Antes de amanecer), está rodada mediante la curiosa técnica de rotoscopía, que transforma imagen real en animación al estilo GTA, y cuenta con las actuaciones de Keanu Reeves, Winona Ryder, Woody Harrelson y Robert Downey Jr.

¿Qué será lo próximo? El actor Paul Giamatti se ha hecho con los derechos para adaptar la biografía del escritor, el director Len Wiseman planea una nueva versión de Desafío Total y se rumorea que Michel Gondry quiere llevar Ubik a la gran pantalla. De momento, esta semana se estrena The Adjustment Bureau, adaptación del relato homónimo dirigida por George Nolfi (guionista de la magnífica El Últimatum de Bourne) con Matt Damon, Emily Blunt y Terence Stamp al frente del reparto.



Con semejantes precedentes, lo más probable es que un autor tan prolífico como Philip K. Dick vuelva a servir de fuente de inspiración para unas cuantas películas.

viernes, 21 de mayo de 2010

Robin Hood: Hasta que los corderos se conviertan en leones


Finales del siglo XII. Las expediciones del rey Ricardo Corazón de León a las Cruzadas han dejado a Inglaterra al borde de la bancarrota y la lucha interna por el poder. En estos tiempos convulsos, el arquero Robin Longstride decidirá plantarle cara a la tiranía en defensa del pueblo, convirtiéndose posteriormente en el legendario personaje que robaba a los ricos para repartir entre los pobres: Robin Hood.

Justo diez años después del rotundo éxito de Gladiator el actor Russell Crowe y el director Ridley Scott unen fuerzas tras otros trabajos juntos (entre los que se encuentran las más que recomendables American Gangster y Red de Mentiras), centrándose esta vez en presentar una revisión de la leyenda del proscrito; la cual ya ha sido narrada con anterioridad por medio de versiones animadas, comedias o series de televisión y que en el cine ha contado con actores como Douglas Fairbanks, Erroll Flynn, Sean Connery o Kevin Costner interpretando al arquero de Locksley.


Precedida por una agresiva campaña de promoción, la nueva versión de Robin Hood ha suscitado diversas opiniones. Por un lado, no son pocos los que critican el alejamiento de las conocidas peripecias recogidas por Howard Pyle en Las alegres aventuras de Robin Hood, ya que la película adopta un enfoque histórico y se propone ahondar en los orígenes del héroe, quedando desdibujada toda una serie de episodios clásicos. Sin embargo, si hubiese sido otra adaptación sin más también podríamos quejarnos de encontrarnos ante un nuevo remake innecesario; por lo que resulta curioso como poco el planteamiento que adopta la historia, mezclando intrigas de la corte con el llamamiento popular que promueve el protagonista (al más puro estilo Gladiator o El reino de los cielos, a la cual supera con creces) y las batallas épicas en las que termina, permitiéndose incluir guiños al relato original.

El aspecto más destacado del filme es su apartado técnico, en el que figura el montaje frenético propio de Scott (sin llegar a los niveles de su hermano Tony), una cuidada fotografía que resalta los exteriores y todo lo referente a la detallada ambientación además de una adecuada banda sonora compuesta por Marc Streitenfeld, habitual colaborador de Ridley en sus últimos trabajos. Si a esto le sumamos la eficaz dirección del inglés, destacada especialmente en la planificación de las batallas (salvo en el desembarco final, con claras influencias de la ya mítica Salvar al soldado Ryan), nos encontramos ante una elaborada y entretenida superproducción para estas fechas.

En cuanto al reparto, cumple con su función, y encarnando a conocidos personajes como Pequeño John o el fraile Tuck tenemos a Kevin Durand y Mark Faddy junto a William Hurt, el veterano Max von Sydow (visto recientemente en Shutter Island), Danny Huston o Mark Strong, que no cesa de ejercer como villano en la gran pantalla. Destacan sobre ellos la siempre estupenda Cate Blanchett en la piel de Lady Marian, interpretando a un personaje femenino fuerte que terminará por enamorarse del Robin Hood del versátil Russell Crowe, alejado del conocido aspecto aventurero del personaje para potenciar su lado más guerrero y duro.


Superproducción llevadera, la nueva versión de Robin Hood cuenta con ambientación y actores de nivel, si bien su particular enfoque puede chocar con las conocidas gestas del personaje. Eso sí, supone un acierto mayor que la anterior cinta de temática medieval del director, El reino de los cielos, que avanzaba sin rumbo fijo con un protagonista inadecuado frente al entretenimiento que proponen los arqueros de Sherwood. "Alzaos una y otra vez, hasta que los corderos se conviertan en leones".

sábado, 22 de noviembre de 2008

2X1: Red de mentiras y Gomorra

Salta a la vista que el ritmo de actualizaciones en el blog se ha reducido considerablemente. Entre eso y la cantidad de estrenos que llegan a los cines, en este post comentaré dos películas como ya ha ocurrido anteriormente, siendo esta vez Red de Mentiras y Gomorra:
Red de Mentiras
Tras la genial American Gangster, Ridley Scott y su predilecto Russell Crowe vuelven con una nueva película en menos de un año desde el estreno de la anterior. En esta ocasión Scott deja de lado el duelo entre Frank Lucas y Richie Roberts y trata un tema muy actual al centrar su película en las operaciones de la CIA en Oriente Medio para destapar una célula de terrorismo islámico. Con las guerras de Irak y Afganistán como fondo, la película plantea interesantes reflexiones acerca de la situación y todo aquel que está envuelto en ella de alguna manera.
Así, se nos presenta una trepidante historia llena de giros escrita por el guionista William Monahan (quien escribió también el de Infiltrados) en la que los personajes se engañan mutuamente con tal de conseguir sus propios objetivos, dejando la profesionalidad de lado en más de una ocasión e ideando complicados planes. Al ritmo ágil de la trama, la labor de Scott en la dirección y los desérticos parajes en los que está filmada hay que añadirle las interpretaciones de sus dos protagonistas, Leonardo DiCaprio y Russell Crowe.
En cuanto al primero, se encarga de un papel en el que ha demostrado desenvolverse muy bien en sus anteriores películas, Diamante de Sangre e Infiltrados, el de un agente de campo que tiene que arriesgar su vida y pasar por numerosas dificultades con tal de cumplir la misión que le ha sido asignada. Más increíble aún resulta la transformación sufrida por Crowe para encarnar a su personaje: un obeso alto cargo de la CIA que se pasa el día comiendo a la vez que habla por el manos libres de su teléfono móvil y elige el destino de la misión que él mismo dirige a su manera. Un tipo irónico, que mira siempre por encima de sus gafas y al que poco le importa decidir qué pasos deben seguir sus subordinados mientras él continúe con su vida cotidiana.

A pesar de todos lo puntos que tiene a su favor, a Red de Mentiras le faltan algunos ingredientes para alcanzar el nivel de su predecesora, American Gangster. Puede que esto se deba a la rapidez con la que se ha realizado la película para tratar un tema de la máxima actualidad posible. Aún así, resulta más que recomendable frente a otros estrenos.
Gomorra
Esta película italiana premiada en el festival de Cannes intenta demostrar la realidad social de la Camorra y su influencia pretendiendo ser un documental y contar varias historias a la vez, y es ahí donde falla estrepitosamente.
Resulta admirable que quieran denunciar una serie de hechos relacionados con la corrupción existente, pero la película es demasiado lenta y la historia no está nada bien contada. Desde el principio se nos presentan cinco historias completamente independientes en las que las únicas tomas existentes son primeros planos en los que vemos el cogote de los personajes(todos ellos bastante sosos) y poco más, lo cual resulta mareante y conlleva que en el momento en que vemos un plano general sintamos un alivio repentino. Estas cinco historias se desarrollan a paso de tortuga sin relación alguna entre ellas teniendo todas finales devastadores que pretenden servir de denuncia social. Además, el film carece de banda sonora y la única música que escuchamos son las canciones de gasolinera que los personajes ponen en la radio.
En definitiva, la intención cuenta, pero es igual de importante desarrollar una historia y saber contarla.