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domingo, 8 de diciembre de 2013

Actores en ascenso, derroche de talento

Mientras el mundo del cine continúa configurándose para inundar la taquilla de 2015 y en adelante de nuevas, y en muchos casos innecesarias, entregas de sagas de adaptaciones de cómics, novelas juveniles o videojuegos, hoy traemos un post especial para entrar de lleno en los estrenos que suenan con más posibilidades de alzarse con algún que otro galardón en la venidera temporada de premios. Así, en ese artículo comentaremos brevemente los logros de un pequeño grupo de actores cuyo trabajo admiro cada vez más, y cuya presencia en una película suele ser motivo suficiente para ir al cine a sorprenderme con la intensidad de sus nuevos papeles. Empecemos con la tanda de actores que continúan el legado de intérpretes brillantes que consiguieron cautivar a generaciones de espectadores, dignos herederos de Cary Grant, Gregory Peck o Paul Newman:

·Michael Fassbender: En los últimos dos años, el ascenso del actor irlandés de origen alemán ha sido imparable. Comenzó como secundario en la brillante miniserie Hermanos de sangre, y poco más se supo de él hasta que Tarantino le ofreció un breve papel en Malditos Bastardos. Su año de esplendor fue 2011, cuando mostró su versatilidad en papeles que incluían al señor Rochester de Jane Eyre, a un joven y vengativo Magneto en X-Men: First Class, o al protagonista de la demoledora Shame. Este joven actor, que guarda cierto parecido con Charlton Heston, fue lo más destacable de la irregular Prometheus, y en 2013 ha vuelto con su impresionante trabajo en 12 años de esclavitud, por el cual merece una nominación al Oscar como mínimo. Próximamente le veremos en proyectos tan dispares como X-Men: Días del futuro pasado, una nueva versión de MacBeth, o en la adaptación del videojuego Assassin's Creed.


·Tom Hiddleston: Este joven actor británico fue descubierto por Kenneth Branagh, junto a quien empezó a trabajar en la serie Wallander. Bajo sus órdenes, Hiddleston se alzó como una de las sorpresas de Thor al dar vida a Loki, el dios de las mentiras y el engaño, con un papel contenido y serio en el que muchos habrían caído en la sobreactuación. Repitió el papel como villano de Los Vengadores, en la reciente Thor 2 y, mientras sus legiones de seguidores crecen, directores de la talla de Steven Spielberg, Woody Allen o Jim Jarmusch se han apresurado a trabajar con él en War Horse, Medianoche en París, y en la todavía pendiente de estreno Only Lovers Left Alive, respectivamente. Además, es todo un personaje gracias a sus imitaciones y su participación en vídeos virales.


·Benedict Cumberbatch: Su caso es parecido al de Hiddleston, pues después de varios papeles secundarios en cine y televisión, fue su interpretación en Sherlock la que puso la atención del público en él. Gracias al comienzo de esta magistral serie, en la que Cumberbatch bordaba la personalidad del detective por excelencia, empezaron a lloverle papeles en películas como War Horse o El topo. Este 2013 nos ha sorprendido con su gran aporte a la saga de Star Trek, con su participación en 12 años de esclavitud, y pronto le veremos en la secuela de El Hobbit, poniendo voz al dragón Smaug; y en el esperado regreso de Sherlock.


·Ryan Gosling: Quien empezara como uno de los niños actores apadrinados por Disney junto a Justin Timberlake y Christina Aguilera para después convertirse en El joven Hércules, pronto se labraría un nombre dentro del circuito independiente. Tras protagonizar películas tan recomendables como Half Nelson o Lars y una chica de verdad, en 2011 Gosling brilló con luz propia gracias a sus papeles en películas tan diferentes como Los idus de marzo, Crazy Stupid Love, o la magnífica Drive. Todo un ejemplo de contención y naturalidad, en 2013 ha tenido algún traspiés con Gangster Squad y la irregular Only God Forgives, para después ofrecer un pequeño gran papel en The Place beyond the Pines. Ahora mismo se está tomando un descanso mientras prepara su debut en la dirección.


·Bradley Cooper: Todo un ejemplo del sueño americano, y del hollywoodiense en particular. Cooper llevaba años luchando por ganarse la vida como actor, con papeles secundarios en series como Alias y en comedias como Di que sí, pero no fue hasta el estreno de Resacón en Las Vegas, la comedia sorpresa de 2009, cuando despuntó como el guaperas del grupo. Después se le pudo ver en El equipo A, y Cooper demostró ser un actor con posibilidades para el drama en el thriller Sin límites. Mientras cerraba la trilogía de Resacón, se consagró gracias a sus papeles en El lado bueno de las cosas y en The Place beyond the Pines, tras los que le espera cantidad de trabajo: American Hustle, Serena, y dar voz a Mapache Cohete en Los guardianes de la galaxia.


·Christian Bale: El actor galés lleva mucho tiempo delante de las cámaras, pues Steven Spielberg le eligió para protagonizar El imperio del Sol. Desde entonces, Bale siguió creciendo como actor gracias a papeles secundarios y destellos de genialidad en títulos como American Psycho o El maquinista. Desde que diera vida a un más que convincente Bruce Wayne en Batman Begins, Bale ha sabido combinar a la perfección el cine comercial con la calidad interpretativa. Sus continuas transformaciones y la versatilidad de sus trabajos en películas como Rescate al amanecer, El truco final, El tren de las 3:10 o The Fighter le posicionan como un digno heredero de Robert De Niro. Además, ahora está a punto de estrenar las interesantes Out of the Furnace y American Hustle.


·Jeremy Renner: Un caso similar al de Cooper, pues Renner trabajó durante años como actor secundario en películas tan dispares como SWAT: Los hombres de Harrelson o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. No fue hasta el estreno de The Hurt Locker: En tierra hostil, cuando se lució con un papel descarnado. Después, le llegaría la oportunidad de mostrar su furia y contundencia en The Town, y desde entonces ha pasado por distintas franquicias como Misión imposible, Los Vengadores o la saga Bourne. No obstante, promete dar que hablar gracias a su trabajo en las venideras American Hustle y The Immigrant.


·Leonardo DiCaprio: De niño prodigio pasó a convertirse en ídolo adolescente gracias a sus papeles en Romeo + Julieta o en Titanic. Por suerte, con la llegada del nuevo milenio, grandes directores como Steven Spielberg y Martin Scorsese se fijaron en él y decidieron convertirlo en un actor que sufre con cada papel y nos recuerda a la entrega de los clásicos. Desde entonces no ha parado, entregando interpretaciones sobresalientes en películas como Infiltrados, Diamante de sangre, Revolutionary Road, Shutter Island, Origen, J. Edgar o la reciente Django desencadenado. Este 2013 le hemos visto dar vida a un convincente Jay Gatsby, y pronto estrenará su nueva colaboración con Scorsese en The Wolf of Wall Street.


·Matt Damon: Otro que no para. En los 90 trabajó a las órdenes de Coppola y de Spielberg, y ganó un Oscar por escribir el guión de El indomable Will Hunting junto a su amigo Ben Affleck. Después de convertirse en un nuevo héroe de acción gracias a la gran saga de Jason Bourne, Damon aporta entrega y calidad en cada película en la que participa, ya sea Infiltrados, Invictus, Valor de ley, Contagio o la reciente Elysium. En breve podremos verlo junto a su amigo George Clooney en The Monuments Men y en un pequeño papel en Interstellar.


·Bryan Cranston: Conocido por ser el televisivo padre de Malcolm, Cranston alcanzó la gloria al dejarnos a todos con la boca abierta gracias a su papel de Walter White en Breaking Bad, ofreciendo una de las mejores interpretaciones de la historia de la ficción televisiva. La popularidad de la serie y la calidad de su papel, que rivaliza con la de Anthony Hopkins en El silencio de los corderos, brindaron a Cranston la oportunidad de lucirse en la gran pantalla, donde ha demostrado su maestría con pequeños pero nada desdeñables papeles en Drive y Argo. Mientras se presta a aparecer en todo tipo de parodias, en 2014 le veremos en la nueva versión de Godzilla.


·Brad Pitt: A punto de cumplir los 50, el rumbo que ha tomado su carrera en los últimos años ha sido sorprendente. En los 90 ya nos cautivó con papeles como los de Seven o Doce monos, pero desde que tocara fondo con la bochornosa Sr. y Sra. Smith, Pitt se ha reinventado como actor y productor, capaz de ofrecer papeles de gran intensidad dramática como los de Babel, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o Moneyball, y de combinarlos con otros más divertidos (Malditos bastardos, Quemar después de leer) e incluso con superproducciones con personalidad, como Guerra Mundial Z. En breve disfrutaremos de su breve participación en 12 años de esclavitud, de la que también es productor.


·Matthew McConaughey: Dejamos para el final el caso que me parece más espectacular. El texano McConaughey despuntó a finales de los 90, cuando trabajó con directores como Steven Spielberg (Amistad) o Robert Zemeckis (Contact). Desde entonces su carrera cayó en picado, protagonizando ridículas comedias románticas y aventuras insulsas por las que nadie le daba ningún crédito, hasta que, en 2011, protagonizó El inocente, un solvente thriller criminal. Su papel serio y contenido no tardó en llamar la atención de varios directores, como Steven Soderbergh, que le ofreció un pequeño papel en Magic Mike. La carrera de McConaughey ha experimentado un ascenso meteórico que nos ha descubierto a un actor capaz de ofrecer papeles de gran carga dramática y de aguantar el peso de una película sobre sus hombros. Este 2013 nos ha deslumbrado con la genial Mud, la desgarradora Dallas Buyers Club, y todavía le falta por estrenar The Wolf of Wall Street, a las órdenes de Scorsese. Por si esto no fuera poco, en 2014 protagonizará True Detective, la nueva serie de la HBO, y también Interstellar, el proyecto que Christopher Nolan rueda actualmente.


A la espera de poder disfrutar de sus nuevas películas, concluimos aquí el repaso. Y para vosotros, ¿cuáles son los actores del momento? ¿Y actrices?

sábado, 21 de enero de 2012

Sherlock Holmes 2: Juego de Sombras


El detective Sherlock Holmes se enfrenta a la mente criminal más peligrosa que jamás haya conocido: el profesor James Moriarty, contra quien medirá su ingenio y astucia en una arriesgada partida de ajedrez en la que el tiempo corre en su contra. Superado por las circunstancias, Holmes se reunirá con su viejo amigo, el doctor John Watson, y juntos emprenderán un viaje repleto de acertijos e intentarán evitar el colapso del mundo occidental que trama el retorcido Moriarty.

Los primeros avances de la nueva versión del personaje literario creado por Sir Arthur Conan Doyle que preparaba el director Guy Ritchie con Robert Downey Jr. de protagonista no parecían muy prometedores, pero con el estreno de Sherlock Holmes hace dos años expresé mi entusiasmo en este blog al encontrarme con una película muy entretenida que mezclaba los requisitos de una superproducción con homenajes y referencias al carácter del mítico detective británico. Tras las buenas impresiones, esperaba con ganas la segunda entrega, a la que me temo que no puedo aplicar los elogios dirigidos a su predecesora.


Sherlock Holmes: Juego de Sombras continúa justo donde terminó la primera parte, recupera al acertado reparto, con la estupenda química entre Robert Downey Jr. y Jude Law siempre presente en pantalla; y nos sumerge en un nuevo desafío para los personajes como es la entrada en escena del profesor Moriarty, némesis del detective de Baker Street. Sin embargo, me da la sensación de que en esta segunda parte han apostado más por el espectáculo pirotécnico que por el respeto a un personaje icónico. Así, se pierde el equilibrio de la primera película y los espectadores nos encontraremos a Sherlock Holmes convertido en el héroe de acción de finales del siglo XIX, una especie de mezcla entre John McClane (por los golpes que recibe) y Jack Sparrow (por sus excentricidades) que se aleja demasiado de la esencia del detective frío y extremadamente racional que conocimos en las novelas y los relatos de Conan Doyle. 

Cierto, la película entretiene a pesar de su comienzo difuso, pero ya no es Holmes, como prueban las demenciales secuencias de acción en las que se ve inmerso el protagonista, más exageradas que las de la primera parte, o la sucesión de gags cómicos cada vez más disparatados (véase el caso de Mycroft). Aun así, merece la pena destacar el toque de Guy Ritchie, fanático del montaje acelerado; el dúo formado por Downey Jr. y Law (aunque estén un tanto alejados del carácter de los personajes originales, su relación parece creíble en pantalla), la incorporación al reparto de Noomi Rapace y Jared Harris (no tanto las participaciones de Rachel McAdams y Stephen Fry, con personajes muy poco aprovechados), el homenaje de la escena final, y la banda sonora de Hans Zimmer, que recupera las composiciones de la primera parte con tonos que recuerdan a Origen y hasta una "broma" relacionada con Dos mulas y una mujer.


Aunque se deja ver, el exceso de acción y la carga cómica alejan a Sherlock Holmes: Juego de Sombras de la divertida y equilibrada primera parte, pero sobre todo de la esencia de un personaje tan característico como es el sabueso de Baker Street. A la espera de una más que probable tercera entrega, me quedo con la versión actualizada del personaje que nos ofrece la serie de la BBC protagonizada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, cuya segunda temporada pronto comentaremos.

jueves, 29 de marzo de 2012

War Horse: El caballo que susurraba a los hombres

El joven Albert Narracott ve la oportunidad de salvar la granja de sus padres cuando conoce a Joey, un potro de temperamento fuerte con el que mantendrá una profunda relación de amistad. Sin embargo, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, los Narracott se ven obligados a vender a Joey al ejército británico. Así, mientras el caballo recorre Europa y presencia los horrores de la guerra, Albert emprenderá un arriesgado viaje por el campo de batalla en busca de su fiel amigo.


Tras una temporada limitándose a las labores de producción en proyectos diversos, Steven Spielberg regresó como director a finales de 2011 con dos películas bien diferenciadas: la recomendable Las aventuras de Tintín, adaptación al cine del cómic de Hergé con un uso rompedor de la animación basada en captura de movimiento; y el filme que hoy nos ocupa, War Horse, el salto al cine de la novela y obra de teatro homónimas de Michael Morpurgo que nos cuenta la Primera Guerra Mundial vista por una de las monturas del ejército británico.

Lo primero que llama la atención de War Horse es su protagonista, un caballo. Aunque al principio pueda parecer que la historia se centrará en Albert, pronto nos damos cuenta de que no será así, sino que los espectadores acompañaremos a Joey en su periplo por Europa y seremos testigos de las distintas tragedias que el animal presencia en compañía de sus distintos amos, que comprenden desde un oficial inglés a una niña francesa, pasando por soldados alemanes y británicos. Precisamente, puede que aquí resida uno de los puntos débiles de la película: al centrarse en la historia del caballo, el factor humano queda diluido y no se explora demasiado, quedando en el polo opuesto de producciones brillantes como Hermanos de Sangre o The Pacific.


Además, el guión de Richard Curtis (sí, el mismo de Cuatro bodas y un funeral) y de Lee Hall (Billy Elliot) se mueve entre los terrenos de la fábula de amistad y del drama bélico sin decantarse por ninguno en concreto. Si a esto le sumamos lo forzadas que resultan ciertas escenas por la música y la paleta de colores elegidas, nos encontraremos con cierto sentimentalismo exagerado que más que emocionar puede sacarnos de la historia.

No obstante, War Horse es una película destacada en el plano técnico. Spielberg recurre a trucos ingeniosos para narrar la crudeza de ciertas escenas y consigue deslumbrarnos con las secuencias de las batallas, sin duda lo más destacado del filme a pesar de que huya del hiperrealismo de Salvar al soldado Ryan o de las miniseries antes mencionadas. También hay que destacar la ambientación, el montaje, la fotografía y la banda sonora de John Williams, si bien estas dos últimas en varias escenas pecan de contribuir al sentimentalismo exagerado arriba mencionado.

Encabeza el reparto el caballo Joey, que al parecer fue uno de los equinos que intervino en Seabiscuit. Le acompaña un elenco que reúne a varias personalidades del mundo interpretativo británico, como la actriz Emily Watson, los actores David Thewlis y Eddie Marsan, el debutante Jeremy Irvine, y los cada vez más en alza Benedict Cumberbatch (Sherlock) y Tom Hiddleston (Loki), que cuentan con dos breves apariciones en esta película.

Sherlock y Loki preparados para la batalla.
Larga pero entretenida, War Horse no termina de convencer por el exagerado sentimentalismo de varias de sus escenas y por su extraña mezcla de fábula con drama bélico, si bien ofrece a los espectadores secuencias muy logradas que reafirman el talento de su director.

martes, 7 de enero de 2014

Mike Lee's Selection for 2013

Acabamos de estrenar año, y nada mejor que darle la bienvenida a 2014 con un repaso a las películas que más me han llamado la atención de entre las estrenadas a lo largo del pasado año. Además, terminaremos con un breve recordatorio de cuáles pueden ser los cómics y las series a los que no hay que perder la pista durante 2014.


Como es habitual, en 2013 hemos podido disfrutar de todo tipo de cine. La variedad ha sido el rasgo predominante entre los estrenos cinematográficos, que nos han permitido disfrutar del salvaje Oeste según Quentin Tarantino (Django desencadenado), de nuevas versiones de novelas ya clásicas (El gran Gatsby), del regreso del terror casero (The Conjuring: Expediente Warren), de varias versiones del Apocalipsis (Guerra Mundial Z, Pacific Rim), y por supuesto de nuevas entregas superheroicas (Iron Man 3, Thor 2). En general, continúa la tendencia de la nostalgia y de las secuelas de grandes sagas que, como es costumbre, seguirá acentuándose durante los próximos años. Hoy traemos una modesta selección de las películas que más me han entusiasmado a lo largo de 2013, además de un pequeño adelanto.


*Zero Dark Thirty (La noche más oscura): Los nuevos métodos en la "guerra contra el terror" quedan plasmados en esta película que nos narra la obsesión de su protagonista por una misión que se alarga en el tiempo, ofreciéndonos la mejor interpretación de Jessica Chastain hasta el momento. 

*Bestias del sur salvaje: El debutante Benh Zeitlin nos sumerge en el mundo mágico y a la vez desgarrador de la pequeña Hushpuppy, un ejercicio de poesía visual y musical que nos dejará sin aliento.

*Trance: Danny Boyle regresa a Londres después de los Juegos Olímpicos con una película dura, llena de trampas y engaños que resulta trepidante en todo momento. 

*Star Trek: Into Darkness: El rompetaquillas del año, JJ Abrams revive a la tripulación de la USS Enterprise siguiendo los cánones del cine de aventuras de Spielberg y Lucas, a la vez que ofrece a Benedict Cumberbatch la oportunidad de consagrarse como villano.

*Rush: El irregular Ron Howard sorprende con este drama deportivo acerca de la rivalidad y la amistad que unió a los pilotos de Fórmula 1 Niki Lauda y James Hunt, además de que incluye un señor homenaje a Días de trueno. 

*The Way Way Back (El camino de vuelta): La comedia independiente del año nos presenta las tribulaciones de un joven obligado a convivir con su desestructurada familia un verano al mismo tiempo que se encuentra a sí mismo gracias a personajes inesperados que se cruzan en su camino.

*Mud: Después de las brillantes Shotgun Stories y Take Shelter, Jeff Nichols vuelve con otro drama sureño, esta vez acerca del poder de la amistad, del amor y de la confianza, protagonizado por unos recuperados Reese Witherspoon y Matthew McConaughey.

*Capitán Phillips: Thriller acerca del drama de la piratería actual y de quienes se ven implicados en ella. Lejos de heroísmos baratos, ofrece un retrato crítico e imparcial que nos trae de vuelta al gran actor que es Tom Hanks.

*The World's End: Edgar Wright y Simon Pegg cierran su trilogía del Cornetto y la sangre con una divertida parodia de las película apocalípticas y de alienígenas, que además incluye interesantes reflexiones acerca del paso del tiempo, la amistad y la infinita estupidez humana.

*Gravity: Con una puesta en escena absorbente y espectacular, Alfonso Cuarón nos cuenta la odisea de una astronauta que luchará por perdonarse a sí misma y por regresar a la Tierra.

*12 años de esclavitud: La película del año para mí, supone la consagración de Steve McQueen como director, quien nos narra de modo visceral la tragedia de la esclavitud en los Estados Unidos de 1850, sin mostrar piedad para nadie y destacando la increíble labor de un reparto capitaneado por Chiwetel Ejiofor y Michael Fassbender. 

*American Hustle: A punto de estrenarse en España, el nuevo trabajo de David O. Russell engancha desde su primera escena y avanza gracias a las ambiciones de unos personajes brillantes inmersos en una trama retorcida y divertida, interpretados por un reparto de verdaderos titanes.

Tras estas doce elegidas, aún me quedan muchas películas de 2013 que ver que, o bien se me han escapado de las salas, o bien aún no han llegado a la cartelera, como All Is Lost, The Wolf of Wall Street, Dallas Buyers Club, Inside Llewyn Davis, o Her.


En el plano comiquero, 2013 también ha sido un año variado, marcado por ciertas jugadas editoriales y por la consagración del sector independiente personificado por Image Comics. Vamos ahora con mis humildes recomendaciones acerca de los cómics que han definido 2013.

*Los Muertos Vivientes: La obra magna de Robert Kirkman ha perdido su frescura y fuerza iniciales, pero todavía mantiene el interés después de superar las 100 entregas y de una década de vida, máxime cuando se nos avecina una guerra abierta entre los supervivientes.

*Invencible: Seguimos con Kirkman, quien ha demostrado que la vida de Mark Grayson como superhéroe todavía puede complicarse mucho más, siempre que lo permitan los viltrumitas y sus múltiples enemigos en las sombras.

*Ladrón de ladrones: Tras un comienzo simplón, nos damos cuenta de que los problemas del ladrón de guante blanco conocido como Redmond con el FBI y con los cárteles no han hecho más que empezar, y serán mucho más intensos si los sigue ilustrando Shawn Martinborough.

*Locke & Key: Joe Hill y Gabriel Rodríguez nos han desvelado parte de los oscuros secretos de la Casa de las llaves, y también nos han dejado a los lectores sin uñas de esperar la conclusión de las aventuras de los hermanos Locke.

*Fatale: Ed Brubaker y Sean Phillips nos invitan a viajar a través del tiempo junto a Josephine y la maldición que la persigue gracias a una narrativa ejemplar y a una fusión de género negro con terror de herencia Lovecraftiana.

*Batman Incorporated: Grant Morrison pone punto final a su etapa al frente de Batman resolviendo incógnitas, trayendo de vuelta a viejos conocidos y ante todo rindiendo culto a la figura del hombre murciélago como mito contemporáneo.

*Ojo de Halcón: La revelación del año ha venido de manos de Matt Fraction y David Aja, quienes han conseguido mostrarnos el lado menos glamouroso de la vida del conocido vengador con mucho humor.

*The Private Eye: Brian K. Vaughan y Marcos Martín unen fuerzas y talento en un cómic distribuido en formato digital que nos muestra una trama detectivesca ambientada en un futuro cercano en el que la información de la "nube" de Internet explotó, dejando los secretos de todo el mundo al descubierto y obligando a las personas a esconderse detrás de máscaras.

*Universo X: Gracias al talento combinado de Jason Aaron y de Brian Michael Bendis he recuperado la fe en los mutantes. Estos dos arquitectos han conseguido rendir homenaje el espíritu de las historias de Claremont en Lobezno y la Patrulla X, traer a los X-Men del pasado al confuso momento presente, hacer que nos cuestionemos si Cíclope está loco o si es un visionario, y de paso sembrar multitud de dudas y paradojas temporales con la presente Batalla del átomo, que nos deja un panorama intenso y apasionante para los mutantes en el que casi todo puede suceder. 

Terminamos con el panorama seriéfilo, en el que me gustaría destacar la consolidación de series como Juego de tronos o Person of Interest, cada una con su universo propio; la mirada crítica de The Newsroom, el éxito arrollador de The Walking Dead, los estrenos interesantes de House of Cards y Ray Donovan, protagonizadas por unos inmensos Kevin Spacey y Liev Schreiber, respectivamente; y, por encima de todas, la triunfal despedida de Breaking Bad, que nos ha dejado una de las series más intensas y brillantes de la historia de la televisión, de las que de verdad merece la pena seguir, protagonizada por el inolvidable Walter White.


Y para vosotros, ¿qué películas, cómics y series han marcado 2013?

Desde What's the rumpus? recibimos el nuevo año con ilusión y, mientras preparamos la celebración del cercano sexto aniversario, no queda más que dar las gracias a los lectores que hacen posible este blog y desearles un 

¡Feliz 2014!

sábado, 20 de julio de 2013

Star Trek: En la oscuridad


La tripulación de la Enterprise apenas tiene tiempo de cumplir con sus misiones de exploración rutinarias cuando una nueva amenaza surge para poner en jaque a la Tierra: John Harrison, miembro renegado de la Federación, planea desatar una guerra contra el Imperio Klingon. Esto supondrá una nueva prueba para la amistad entre Kirk y Spock que les llevará a lugares insospechados y a enfrentarse a nuevos desafíos. 

En 2009, J.J. Abrams revitalizó la saga cinematográfica de Star Trek con un reinicio que nos presentaba a la tripulación original de la Enterprise en un universo paralelo al visto en la mítica serie original de Gene Rodenberry. Con esta premisa arrancaba una película trepidante, que recuperaba el sentido de la aventura de las películas de Spielberg y Lucas sin perder de vista a los personajes clásicos y los centenares de historias que tienen a sus espaldas. Tras el éxito de este película, Abrams nos sorprendió con el proyecto personal de Super 8 (homenaje a filmes como E.T. o Cuenta conmigo) y alguna serie como Person of Interest, con lo que la esperada secuela de Star Trek se ha visto retrasada más de lo normal hasta este 2013, con resultados inmejorables, eso sí.


Siguiendo el camino marcado por la anterior entrega, Star Trek: En la oscuridad va un paso más allá, planteando un desafío mayor para la recién consolidada tripulación de la Enterprise como es la irrupción de uno de sus enemigos más emblemáticos. Abrams se sirve de los recursos del cine de aventuras que representan películas como Indiana Jones o la trilogía original de Star Wars (lo cual es de agradecer dada la creciente cantidad de taquillazos que intentan abrumar al espectador con efectos especiales e historias vacías), como prueban la brillante secuencia de apertura  y el peso que tiene la tripulación de la Enterprise en la trama; cada personaje cuenta con sus minutos de gloria para lucirse. A esto hay que sumarle el tratamiento del misterio y de las tramas en las que nada es lo que parece que Abrams ha empleado en otras de sus obras como Perdidos, Fringe o Super 8, que aquí se pueden apreciar en la presentación del personaje de John Harrison, sus motivaciones y los enigmas que rodean a la Federación. Una combinación perfecta.


El reparto está en plena forma, caracterizado a la perfección, con unos sobresalientes Chris Pine y Zachary Quinto plasmando la amistad pura entre Kirk y Spock en pantalla, y el resto de la tripulación de la Enterprise da la talla, especialmente Karl Urban como el Dr. McCoy, con varias frases para el recuerdo, y el gran Simon Pegg en la piel de Scotty, que se reserva varios de los momentos más divertidos de la película. Entre las nuevas incorporaciones destacan Alice Eve, Peter "Robocop" Weller, y sobre todo Benedict Cumberbatch. En su imparable trayectoria en Hollywood (pronto le veremos en un buen número de películas interesantes como August: Osage County o Twelve Years a Slave), el intérprete de Sherlock se gana al público con su representación de un villano nada típico, con una presencia en pantalla abrumadora y lleno de escalofriantes matices. Atentos también, por cierto, al cameo sorpresa de Leonard Nimoy, una de las piedras angulares del universo de Star Trek.


Si a esto le sumamos los homenajes a la serie y a las películas originales de Star Trek (véase cierto grito), escenas que aprovechan los efectos especiales tan bien como la del "salto" entre naves, un ritmo endiablado y una nueva banda sonora de Michael Giacchino que nos invita a quitarnos el sombrero y aplaudir, sin duda nos encontramos ante una de las películas del año. Star Trek: En la oscuridad recupera el espíritu del buen cine de aventuras, aquel capaz de emocionarnos, sorprendernos y presentarnos personajes con los que sentirnos identificados, al mismo tiempo que es fiel al espíritu de una emblemática y longeva saga de ciencia ficción. Una de las películas del año, indudablemente. Larga vida y prosperidad.

martes, 14 de febrero de 2012

Sherlock: Segunda Temporada

 
En agosto de 2010, cuando todavía estaba "fresca" la nueva versión cinematográfica del detective de Baker Street dirigida por Guy Ritchie, la BBC nos sorprendió con el estreno de Sherlock, miniserie de tres episodios creada por los guionistas Steven Moffat y Mark Gatiss. En ella nos presentaron una reinvención del mítico personaje literario creado por Sir Arthur Conana Doyle, trasladando los casos de Sherlock Homes y el doctor John Watson al siglo XXI, incluyendo homenajes a novelas como Estudio en escarlata o El signo de los cuatro, y dejándonos con un impactante final en el que James Moriarty, la némesis del detective, cobraba vital importancia.

Tras una larga espera, a comienzos de 2012 la BBC estrenó la segunda temporada de Sherlock siguiendo justo donde terminó la primera, y debo admitir que el resultado ha sido inmejorable. Compuesta por tres capítulos, esta segunda temporada cuenta con un desarrollo brillante de personajes. Resulta impresionante cómo a lo largo de tan pocos episodios la amistad entre Holmes y Watson atraviesa diferentes obstáculos y supera varias pruebas, mientras que la compleja personalidad del detective privado complicará (y al mismo tiempo enriquecerá) sus vínculos con personajes como Lestrade, la señora Hudson, su hermano Mycroft, e incluso Moriarty.


Cada capítulo es un homenaje directo a uno de los relatos o novelas de Conan Doyle. En el primero, A Scandal in Belgravia, entra en escena la versión actualizada de Irene Adler, la única mujer que Holmes considera que está a su altura. Le sigue The Hounds of the Baskervilles, episodio que recrea la trama de la famosa novela con el misterio del monstruoso sabueso que habita en los páramos de Dartmoor. Para terminar, The Reinchenbach Fall nos presenta la prueba más dura a la que Sherlock se ha enfrentado nunca, hasta el punto de que verá cómo se desmorona todo su mundo mientras Moriarty regresa decidido a acabar con él. Los tres capítulos resultan sumamente entretenidos y muy bien llevados, cuentan con enrevesados juegos de ingenio (aunque en ocasiones se pasan un poco con alguna que otra resolución rocambolesca), mucho respeto por el espíritu original del personaje, y un final impactante que obliga a los espectadores a desear con todas sus fuerzas que la tercera temporada llegue pronto (lo cual parece complicado, dadas las apretadas agendas de los protagonistas).


La banda sonora y la ambientación en la actualidad son elementos esenciales en esta serie. Además, los actores cumplen con sus papeles (tal vez el que resulta más exagerado es Moriarty por su histrionismo), y del reparto hay que destacar a la pareja protagonista, los fantásticos Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, quienes con su vozarrón grave y presencia enigmática y con su aspecto de tipo bonachón y sencillo, respectivamente, consiguen dar profundidad y complejidad a la emblemática pareja que interpretan.


La espera de la tercera temporada de Sherlock será difícil no sólo por el enorme "continuará" final, sino por los buenos resultados conseguidos por esta segunda tanda de tres capítulos, los cuales cuentan con un brillante desarrollo de personajes y una capacidad asombrosa para ofrecer una nueva versión del mundo de Sherlock Holmes a la vez que se respeta el espíritu de las conocidas obras de Conan Doyle.

sábado, 21 de diciembre de 2013

12 años de esclavitud: Odisea humana


A mediados del siglo XIX, Solomon Northup, un violinista negro que disfruta de su libertad en Nueva York, es secuestrado y vendido como esclavo en el sur de Estados Unidos, donde trabajará para distintos amos en las plantaciones de Luisiana. Mientras experimenta distintas vejaciones y torturas, jamás se rendirá en su incansable lucha por la libertad.

Estamos ante la película del año, un triunfo cinemtaográfico, un ejemplo de cine con mayúsculas capaz de emocionar, ilustrar, conmover, enseñar humanidad y denunciar a través de la historia de unos personajes con quienes podemos sentirnos identificados. 12 años de esclavitud es la tercera película de Steve McQueen, director inglés formado en el terreno del vídeo-arte que en 2008 nos descubriría al actor Michael Fassbender en la pequeña película Hunger. A finales de 2011 volvió a cautivarnos con Shame, el desgarrador relato contemporáneo protagonizado por unos sobresalientes Carey Mulligan y de nuevo Fassbender, y ahora regresa con su proyecto más ambicioso hasta la fecha, que supone su consagración como uno de los directores jóvenes más brillantes que tener en cuenta.


12 años de esclavitud adapta la autobiografía homónima de Solomon Northop, quien narró las circunstancias de su cautiverio y después pasó a defender el movimiento abolicionista en Estados Unidos en los albores de la Guerra de Secesión. La historia de Northop es uno de los varios testimonios que se conservan de los horrores de la esclavitud en el sur de Estados Unidos, y gracias al trabajo del guionista John Ridley y de McQueen se ha convertido en una película excelente en todos los aspectos. La historia avanza con firmeza, combinando a la perfección el desarrollo de los personajes, en especial de su protagonista y de sus amos, con episodios que narran sin tapujos las atrocidades cometidas contra los esclavos. De este modo, 12 años de esclavitud presenta un valor histórico adicional al mostrar los horrores de este período de la historia reciente con la mayor fidelidad a los testimonios que hoy conservamos (precisamente, este aspecto lo pasaba por alto la reciente Django desencadenado con su enfoque distendido). McQueen opta por un estilo de dirección sereno y visceral, capaz de ofrecer escenas de un realismo y de un dramatismo insólito. A esto hay que sumarle la prodigiosa ambientación, capaz de recrear el funcionamiento de una plantación de algodón con detalle, de mostrar las condiciones infrahumanas en que vivían los esclavos, y de retratar el aura extrañamente mágica de los pantanos de Luisiana, a lo cual hay que sumar la tenue pero acertada banda sonora de Hans Zimmer, otra vez con ecos de Origen.


Un proyecto de estas características requería un reparto entregado, y en 12 años de esclavitud todos sus integrantes están inspirados: desde la debutante Lupita Nyong'o a la breve pero conmovedora participación de Brad Pitt, también productor de la película. Sorprenden las intervenciones de Paul Dano, del siempre cumplidor Paul Giamatti, de un más que convincente Benedict Cumberbatch, de una perturbadora Sarah Paulson, e incluso los breves papeles de Garret Dillahunt (Raising Hope) y de Scoot McNairy (Monsters). Dejamos para el final los halagos para los dos protagonistas de la función, puesto que 12 años de esclavitud supone la confirmación de dos grandes actores: por un lado la de Chiwetel Ejiofor, actor británico que lleva años regalando papeles más que convincentes en películas como Plan oculto, Cinturón rojo o American Gangster, y que aquí da vida al sufrido protagonista, cuya cultura y fuerza de voluntad le ayudarán a sobrevivir las atrocidades que padece como esclavo, esperemos que a partir de ahora pase a la primera línea de actores y podamos verle más a menudo en la pantalla grande; y por otro lado presenciamos la consagración de Michael Fassbender, quien merece todo reconocimiento posible por dar vida al enfermizo, cruel, despiadado pero también humano terrateniente Edwin Epps.


No puedo sino recomendar que acudan a ver en pantalla grande 12 años de esclavitud, pues para mí películas como ésta demuestran cuál es el poder del cine, con historias humanas capaces de sacar a la luz lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Le deseo todo lo mejor en la temporada de premios. No se pierdan una de las películas del año.

Ficha de la película.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Sherlock y John

Aunque todavía está reciente la divertida versión de Guy Ritchie, en la BBC se han atrevido a dar una nueva vuelta de tuerca a las aventuras del detective por excelencia con la serie Sherlock, trasladando los casos de Sherlock Holmes y el Dr. John Watson a la actualidad. El resultado no podría ser más impresionante.


Ambientada en la era de los blogs, los portátiles, los smartphones y el GPS, esta serie de tres capítulos (cada uno de hora y media de duración) estrenada el pasado verano en el Reino Unido basa su éxito en respetar la esencia de una de las parejas de ficción más influyentes, cuya estela nos lleva a personajes tan populares como Batman, el agente Cooper, Gil Grissom o el Dr. Gregory House.

Sherlock cuenta con un elevado presupuesto, lo cual se ve reflejado en la calidad cinematográfica de la que pueden presumir distintos aspectos de su producción: desde la banda sonora (que guarda cierta semejanza con la de la reciente versión fílmica del detective) a la dirección de Paul McGuigan, pasando por el el empleo del montaje acelerado característico de directores británicos como el mencionado Guy Ritchie o Edgar Wright.

Sin embargo, el apartado técnico queda en segundo plano frente a la trepidante historia que la serie nos propone, con tramas paralelas a los libros originales: el primer capítulo podría considerarse como la versión moderna de Estudio en escarlata; el segundo guarda un parecido nada casual con El signo de los cuatro mientras que en el último se entremezclan elementos de relatos como El escándalo en Bohemia o Las cinco semillas de naranja. A esto hay que sumar las apariciones de personajes que componen el universo de Holmes como su hermano Mycroft (bromas acerca de su sobrepeso incluidas), Lestrade, la señora Hudson, la prometida de Watson y la presencia en las sombras de su némesis, el profesor James Moriarty.



Además de en la resolución de los asesinatos, la serie hace hincapié en la amistad de Holmes y Watson, para quienes no podrían haber elegido a mejor pareja que la formada por los actores Benedict Cumberbatch (quien trabaja actualmente bajo las órdenes de Spielberg en War Horse) y el gran Martin Freeman (futuro Bilbo Bolsón). El primero interpreta a un Holmes sociópata, excéntrico, prepotente, arrogante y brillante a partes iguales, mientras que el protagonista de La guía del autoestopista galáctico, proporciona el contrapunto humano y cercano que el detective necesita.

En definitiva, una digna revisión del mítico personaje que atrapará tanto a los fans de Sherlock Holmes como a los de las series policíacas. El único inconveniente es la larga espera hasta que se estrene la segunda temporada.

sábado, 29 de marzo de 2014

De hobbits y monumentos

Como hiciéramos a finales de 2013 con Sólo Dios perdona y El mayordomo, volvemos con una pequeña sección dedicada a películas que generaron expectativas altas y al final nos decepcionaron, dejándonos filmes mediocres que defraudan más que entusiasman. Hoy tenemos El Hobbit: la desolación de Smaug, y The Monuments Men, dos películas que me ha costado reseñar por la sensación de indiferencia que me produjeron y las esperanzas que tenía depositadas en ellas.


El Hobbit es una de mis novelas preferidas, un canto a la aventura pura, pero el hecho de que Peter Jackson decidiera dedicarle una trilogía entera no me hizo ninguna gracia. Sin duda, él era el elegido para volver a la Tierra Media, como demuestra la trilogía de El Señor de los Anillos, para mí insuperable. La primera parte de El Hobbit fue bien recibida en su momento, capturaba el espíritu de aventura sencilla y fantástica de la novela, si bien terminaba haciéndose algo larga y por supuesto no llegaba a la altura de la trilogía magna. En su momento, la incluí en mi lista de mejores películas de 2012, pero tengo que reconocer que después de posteriores visionados, El Hobbit: Un viaje inesperado no aguanta demasiado bien y termina haciéndose pesada, mientras que cada una de las películas de ESDLA despierta más fascinación y reverencia en mí cada vez que las vuelvo a ver.


Con esto llegamos al estreno de la secuela, El Hobbit: La desolación de Smaug. Debido a las recomendaciones de varios amigos de confianza, mis ganas de verla disminuyeron y casi la dejé pasar en el cine, si bien al final me atreví a verla en la gran pantalla. El principio de la película me entusiasmó bastante, se toma ciertas licencias pero es fiel al espíritu de la novela y tenemos pasajes insignes como la casa de Beorn, las arañas del Bosque Negro y la huida en barriles filmadas con la maestría de Jackson, derrochando una ambientación de lujo y espíritu aventurero. Ahora bien, los minutos avanzan, la trama se vuelve farragosa sin necesidad, aparecen personajes nuevos metidos a presión como los gobernantes de la Ciudad del Lago, la elfa de Perdidos, o toda la tropa de orcos que persigue a los enanos. El ritmo disminuye y la película ya no funciona ni como adaptación, ni como filme de aventuras. Da la sensación de estar viendo una historia henchida que intenta emular la trascendencia de la saga madre, cuando es todo lo contrario. Llegamos a la aparición de Smaug, a quien Benedict Cumberbatch dota de vida propia al donarle su vozarrón, y la película remonta el vuelo a lomos del dragón, si bien la historia de nuevo decae entre tanta persecución alargada, con la absurda estratagema del oro fundido mediante, y todo termina con un continuará gigantesco. Miedo me da lo que pueda suceder en la tercera parte y si, una vez terminada la trilogía, el destino de El Hobbit será similar al de las precuelas del amigo George Lucas. Un abucheo aparte se merece Howard Shore, quien entrega una banda sonora funcional y anodina en la que ni siquiera aparece el tema de la parte anterior, de lejos su trabajo menos inspirado hasta la fecha, parece mentira que hace nada compusiera la música de Hugo.


Dejando la Tierra Media descansar hasta nuevo aviso, nos centramos ahora en uno de los galanes de Hollywood. George Clooney moldeó su carrera como actor y cineasta con sumo cuidado con la llegada del nuevo milenio, eligiendo con acierto sus papeles en los últimos años y protagonizando películas tan recomendables como Up in the Air o Los descendientes. Como cineasta, se estrenó con la irregular, bizarra e incluso fallida comedia de espías Confesiones de una mente peligrosa, para después dar una lección de cine clásico en Buenas noches y buena suerte. Su siguiente incursión en la comedia sería también un señor descalabro, pues el humor insulso de Leatherheads (Ella es el partido) apenas despertó una carcajada en los espectadores. Por suerte, Clooney regresó al terreno del thriller político con la contundente Los idus de marzo, de herencia shakespeariana y con un reparto de alto nivel. Mientras tanto, Clooney ejerció de productor en el debut de su amigo Grant Heslov con la alocada y recomendable Los hombres que miraban fijamente a las cabras, y de paso se llevó un Oscar por apoyar a Ben Affleck y su excelsa Argo.


Con semejantes credenciales, esperaba con ganas el regreso de Clooney tras las cámaras, más todavía cuando se trataba de The Monuments Men, que narra la historia real de un comando del bando de los aliados que se dedicaba a recuperar obras de arte robadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, historia que ya parodiaron Los Simpson con el mítico capítulo dedicado a "Los peces voladores". Las sospechas acerca del nuevo trabajo de Clooney comenzaron a crecer cuando su fecha de estreno se vio retrasada hasta febrero de 2014, de modo que sus responsables ni siquiera se planteaban hacerla competir en la temporada de los Oscar. Ahora bien, acudí al cine a ver The Monuments Men con entusiasmo, y me encontré ante una aventura bélica que por momentos emulaba películas tipo La gran evasión y por otros buscaba encontrar su lugar dentro de la comedia, mientras nos lanza constantemente la pregunta de si merece la pena arriesgar vidas humanas para salvar nuestro patrimonio cultural. El resultado termina siendo bastante desequilibrado, la mezcla no funciona y no se decanta por ninguno de los dos géneros en concreto y, no contentos con esto, la película incluso juguetea con el drama que expone los horrores de la guerra en la línea de Salvar al soldado Ryan, como prueban la escena de la iglesia o la dedicada al barril repleto de implantes dentales. Una verdadera lástima, dada la fructífera asociación de Clooney y Heslov, la premisa y los hechos históricos de los que partía, y sobre todo el reparto, capitaneado por el propio Clooney y que incluye a pesos pesados que apenas tienen oportunidad de lucirse, como Matt Damon, Cate Blanchett, los grandes Bill Murray y John Goodman o Bob Balaban (Moonrise Kingdom), además de que les da una oportunidad de hacerse un hueco en el cine Hollywoodiense a Jean Dujardin (visto recientemente en El lobo de Wall Street) y al televisivo Hugh Boneville (Downton Abbey). Tras este descalabro, espero que Clooney vuelva pronto al terreno donde ha demostrado sobrada maestría, el del thriller político.

Y a vosotros, ¿qué os parecieron estas películas? ¿Cuáles os han decepcionado últimamente?

*Para terminar, os dejo con la entrada que dediqué a las virtudes de Capitán Phillips en el resucitado blog del amigo Oneyros.