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miércoles, 12 de febrero de 2014

American Hustle: La gran estafa americana


El timador Irving Rosenfeld ve su sueño más cerca de cumplirse cuando conoce a Sydney, quien le iguala en ambición. Juntos ponen en marcha varias estafas con las que ganar pequeñas fortunas, hasta que llaman la atención del agente federal DiMaso, quien les obliga a ayudarle a destapar un caso de corrupción que involucra al alcalde de Nueva Jersey y a varias familias mafiosas de la costa Este.

Apenas un año después de que estrenara su anterior trabajo, la divertida y recomendable El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook), el director David O. Russell vuelve para continuar la racha que iniciara con la correcta The Fighter. En esta ocasión adapta, junto al guionista Eric Warren Singer, los sucesos relacionados con la operación Abscam que el FBI llevó a cabo a finales de los 70 para destapar varios casos de corrupción. American Hustle se centra en un par de timadores y las circunstancias que les rodearon y les involucraron en dicha ocasión, y con esta historia nos presenta y explora a un grupo de personajes unidos por su condición de soñadores: los protagonistas de la película aspiran a ser alguien diferente de quienes son, cada uno según sus propios ideales de éxito, y de esta forma conectan sus ideales con los principios del sueño americano.


Bebiendo de obras como El golpe, Casino, Rounders o American Gangster, American Hustle nos traslada a unos particulares años 70, poblados por peinados imposibles, vestimentas exageradas y personajes ambiciosos que se verán envueltos en una trama de enredos y juegos para ver quién es más listo y que involucra a agentes federales, mafiosos y políticos, siempre en tono de comedia ácida. En este aspecto juegan un papel fundamental los ágiles diálogos, marca de la casa desde El lado bueno de las cosas, mordaces y llenos de ingenio; y por supuesto una puesta en escena que confía en seguir a los personajes en todo momento, bebiendo formalmente del Casino de Scorsese o de los primeros trabajos de Paul Thomas Anderson. Incluso en la selección musical se inspira en estos dos directores, con elecciones de canciones de la época más que acertadas, como 10538 Overture de E.L.O.


Además, uno de los pilares fundamentales de American Hustle es el reparto, pues O. Russell ha demostrado ser un gran director de actores, y sin su trabajo una historia de estas características no despertaría ni la mitad del interés que está generando. Todos los intérpretes están excelsos, desde secundarios como Jeremy Renner, actor de inmenso potencial, un irascible Bradley Cooper y una despampanante Jennifer Lawrence, quienes consiguen hacer que sus personajes resulten cargantes pero humanos; hasta la pareja protagonista formada por Amy Adams, gran actriz donde las haya, y Christian Bale, que vuelve hacer gala de su habilidad para alterar su aspecto físico y su acento. Les acompañan también estimables secundarios como el cómico Louis C.K., y los amigos de Boardwalk Empire Jack Huston y Shea Whigham (quien repite con O. Russell), además de la breve aparición de Robert De Niro, que tristemente es de lo mejor que está haciendo en la actualidad, dadas las penosas películas que protagoniza.


Puede que le sobre algo de metraje, termine haciéndose un poco larga y su mensaje no sea demasiado profundo, contundente ni rompedor, pero American Hustle resulta una película disfrutable de principio a fin, divertida, ingeniosa, en línea con los anteriores trabajos del director y protagonizada por un reparto de astros. Más que recomendable.


Ficha de la película.

domingo, 23 de junio de 2013

El hombre de acero: ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Superman?

*Este artículo puede revelar detalles del argumento.

El planeta de Krypton está condenado. Con la sociedad corrompida y los recursos naturales consumidos, el final de Krypton está cerca, por lo que el científico Jor-El decide enviar a su hijo recién nacido a la Tierra para que pueda disfrutar de una vida mejor allí y evitar que los humanos caigan en los mismos errores que los kryptonianos. Ese niño está destinado a convertirse en Superman, un símbolo de esperanza que tendrá que defender la Tierra de los últimos vestigios de Krypton, representados por el ejército de insurgentes del general Zod.

Justo cuando se cumplen 75 años de la creación por Jerry Siegel y Joe Shuster del superhéroe por antonomasia, Superman, los responsables de DC Comics y de Warner Bros. han decidido homenajear al personaje con el reinicio de sus aventuras cinematográficas. Difícil empresa, pues la película dedicada al personaje en 1978 dirigida por Richard Donner es prácticamente imposible de superar, ya que captó a la perfección la esencia del personaje, de lo que Superman significa, el héroe al que todos admiramos, y se quedó grabada en el imaginario colectivo de forma indeleble. De hecho, uno de los principales inconvenientes del regreso del personaje a la gran pantalla en 2006 con Superman Returns fue que, más que de una película autocontenida, se trataba de un sentido homenaje al Superman de Donner. Tras el éxito de la nueva versión de Batman, los responsables de Warner y DC han optado por confiar (casi a ciegas) en Christopher Nolan y David S. Goyer para escribir el nuevo origen de Superman, que ha sido narrado por Zack Snyder, artífice de la digna adaptación de Watchmen, pero también de bodrios absolutos como Sucker Punch. Tras una abusiva campaña de promoción que hasta nos ha mostrado el cómo se hizo antes que la película, El hombre de acero llegó a nuestras carteleras el pasado viernes, una semana después que en Estados Unidos. ¿El resultado? No me ha convencido lo más mínimo. 


Como película, El hombre de acero se inscribe en el grupo de "taquillazos" veraniegos de elevado presupuesto que buscan llenar las salas, recaudar lo máximo posible y ofrecer a los espectadores una historia sencilla y directa con efectos especiales apabullantes y buenas dosis de acción. En este aspecto El hombre de acero sí que funciona, consigue entretener a pesar de sus más de dos horas de metraje, sobre todo durante el comienzo, mucho más equilibrado que el tramo final. Zack Snyder deja de lado sus manías y los efectismos que convirtieron Sucker Punch en una fuente de vergüenza ajena y opta por un estilo más sobrio para la acción, con coreografías vistosas. Ahora bien, llegados al tramo final de la película, la explosión de acción y efectos especiales termina sobrecargando al espectador, es demasiado exagerada, se hace muy pesada y nos deja la sensación de haber presenciado el nuevo cruce apocalíptico de invasiones alienígenas en la línea de Independence Day y Transformers.

Parte de la culpa de esta sobrecarga la tiene la banda sonora de Hans Zimmer. Aunque consigue  un tema principal bastante curioso, Zimmer se queda lejos del gran compositor que firmó las partituras de Gladiator o La delgada línea roja y opta por repetir hasta la saciedad la sucesión de "tambores y trompetas" que marcaron tendencia en el tráiler de Origen, atronando a los espectadores con una banda sonora que no da respiro y peca de excesiva. 


Ante este desequilibrio que aumenta según avanza la película, el reparto también queda desdibujado según se desarrolla la trama, y eso que prometía bastante, como el principio en Krypton. Amy Adams tiene parte de la fuerza y perspicacia de Lois Lane, al igual que Michael Shannon consigue reflejar el carácter de patriota pasado de rosca del general Zod, si bien a ambos se les nota un tanto desdibujados entre tanto efecto especial, con los actores bastante alejados del tipo de películas donde nos han ofrecido sus mejores trabajos. Los secundarios del Daily Planet interpretados por Laurence Fishburne y el gran Michael Kelly poco pueden lucirse, sólo pasan por el medio de la destrucción sembrada en Metrópolis por Zod y sus kryptonianos. En cuanto al protagonista, el británico Henry Cavill se presenta como una aceptable versión de un Superman más físico y menos romántico y carismático que el de las anteriores películas. Quienes realmente destacan son las dos figuras paternas de Clak Kent, Jor-El y Jonathan Kent, interpretados por un deslumbrante Russell Crowe y un comedido Kevin Costner que aprovecha su escaso tiempo en pantalla.


Ahora bien, como adaptación, El hombre de acero no me ha parecido el despropósito que fue la tercera parte de Batman dirigida por Christopher Nolan (todavía me sigue produciendo pesadillas a día de hoy), pero sí que considero que deja bastante que desear y se aleja demasiado de la esencia de uno de los superhéroes más carismáticos, perdiéndose en los excesos propios de un blockbuster de acción como las infumables tres entregas de Transformers. Hay ciertas licencias aceptables que benefician a la historia de esta versión, como los cambios en el uniforme, que la Fortaleza de la Soledad sea una nave sepultada en el Ártico, que  haya un "cambio de atmósferas" en vez de kryptonita, que Clark no se haga periodista hasta el final o que sea Zod quien mate a Jor-El antes de la explosión de Krypton; pero luego hay muchas otras que se alejan de lo que representa el personaje y que incluso rozan lo absurdo. Para empezar, tenemos la muerte de Jonathan, ridícula donde las haya, y es que por mucho que quiera preservar la identidad secreta de Clark, se podría haber resuelto de otras maneras menos bochornosas. Me irritó especialmente la ausencia de buena parte de personajes fundamentales en la mitología del héroe en beneficio de una trama plagada por militares "heroicos", entre los que ni siquiera se encuentra el general Lane, el padre de Lois y enemigo acérrimo de Superman. Además de lo desdibujada que aparece la plantilla del Daily Planet, Jimmy Olsen brilla por su ausencia y a Lex Luthor, el otro hombre de acero de Metrópolis, némesis de Superman y uno de los villanos de cómic más interesantes, ni siquiera se le menciona en toda la película, a excepción de dos fugaces guiños a Lexcorp en la batalla final, más propia de Dragon Ball que de Superman.


A parte de la ausencia de ciertos personajes clave, lo que menos me gustó de la película fue el giro radical que han dado al personaje de Superman. El romanticismo e idealismo del protector de Metrópolis que hará todo lo posible y más para salvar a sus ciudadanos se ha esfumado a favor de un nuevo héroe de acción que colabora codo con codo con el ejército de Estados Unidos, sin importarle aparentemente la de vidas humanas que se pierdan en las oleadas de destrucción masiva que sufren Smallville y Metrópolis, que queda reducida a cenizas. Encima, ahora resulta que Superman mata, pega un grito y se queda tan tranquilo. Vamos bien. ¿Y qué me decís del trasfondo del personaje? Del inmigrante de las estrellas que se adapta a una cultura que nos es la suya y jura proteger unos valores ideales que le transmitieron sus padres hemos pasado a un héroe mesiánico (hasta tiene 33 años cual Jesucristo) que ayuda al ejército de Estados Unidos a enfrentarse a los terroristas alienígenas. En fin.


De El hombre de acero, rescato los flashbacks dedicados a la infancia de Clark y su relación con sus padres. Si Superman es quien todos conocemos, es por los valores de humildad, bondad y humanidad que le transmitió el matrimonio Kent. Para mí, el espíritu del verdadero Superman se encuentra en los cómics de John Byrne, en  la película de Richard Donner, en el Origen Secreto de Geoff Johns y Gary Frank, en Las cuatro estaciones de Jeph Loeb y Tim Sale, y en versiones como Identidad Secreta, de Busiek e Immonen, y debo reconocer que no he encontrado a este héroe por ninguna parte en este blockbuster veraniego.


Después de Linterna Verde, El caballero oscuro: La leyenda renace y la película que hoy nos ocupa, no me queda claro qué planes tiene DC Cómics para su universo cinematográfico, en el que la esencia de personajes con años de historias a sus espaldas se ve traicionada. Por suerte, sí que ponen más cuidado en las películas de animación que les dedican, con títulos como Batman: Año Uno, Superman: Sin límites o la serie Young Justice, ya que El hombre de acero se aleja de la mano de Snyder en dirección al espectáculo exagerado de efectos especiales y deja de lado al Superman que todos conocemos, quedando a años luz de lo conseguido por películas basadas en personajes de cómics como Batman Begins, en la que se combinaba a la perfección el desarrollo de personajes y la aventura superheroica con el respeto al universo del cómic del hombre murciélago.


martes, 26 de febrero de 2013

Oscars 2012: Reparto de premios

La noche del 24 de febrero tuvo lugar la entrega de los Premios de la Academia de Cine de Hollywood en el Teatro Dolby de Los Ángeles. Al contrario que en la bochornosa ceremonia anterior, en esta edición de los Oscar el nivel estaba muy alto en todas las categorías, y entre las nominadas a Mejor Película nos encontrábamos con títulos tan recomendables, cada uno en su estilo, como la recuperación del thriller clásico de Argo, la reinvención del cine de espías de La noche más oscura, el western pop de Django desencadenado o la perfecta mezcla de drama y comedia de El lado bueno de las cosas.


La gala comenzó bien y mantuvo un ritmo fluido que no la hizo demasiado repetitiva. Seth MacFarlane, creador de Padre de familia, empezó la noche con buen pie, pero pronto sus bromas, herederas del humor que puebla sus creaciones, pusieron de manifiesto que no estábamos ante un presentador con el carisma de Hugh Jackman, si bien cumplió con corrección hasta el final. Los homenajes al género musical se sucedieron a lo largo de la noche, destacando la reunión sobre el escenario de las estrellas de la irregular Los Miserables. También se rindió tributo a los 50 años de la saga Bond, con la interpretación del mítico tema de Goldfinger, e incluso parte de Los Vengadores hicieron acto de presencia, aunque para mí lo mejor fue volver a ver sobre el escenario a leyendas de la interpretación como Dustin Hoffman y Jack Nicholson.

En cuanto a los premios, esta edición se caracterizo por lo repartidos que estuvieron y la ausencia de una clara favorita. Hubo varias sorpresas, como el empate de Skyfall y La noche más oscura en Edición de Sonido, el inmerecido triunfo de Brave como Mejor Película de Animación ante Frankenweenie o ¡Rompe Ralph!, y el éxito de La vida de Pi en Mejor Banda Sonora, fotografía (pobre Roger Deakins, una vez más se va de vacío), así como el de su director, Ang Lee. La categoría de Mejor Actor de Reparto era una de las más reñidas, y al final fue Christoph Waltz quien se hizo con el galardón gracias al parlanchín Dr. Schultz (papel un tanto similar al que ya hizo en Malditos bastardos, pero bueno). Anne Hathaway triunfó como Mejor Actriz de Reparto (yo prefería a Amy Adams) mientras que Jennifer Lawrence se llevó el merecido premio a la Mejor Actriz Principal por su gran trabajo en El lado bueno de las cosas (esperemos que Jessica Chastain sea premiada pronto también). Hubiese preferido que el esfuerzo de su compañero, Bradley Cooper, se hubiese visto recompensado en la categoría de Mejor Actor Principal, en la que el vencedor fue Daniel Day-Lewis por su interpretación de Lincoln, convirtiéndose en el mejor actor de la historia de la Academia con sus tres galardones acumulados hasta la fecha (Jack Nicholson también tiene tres, pero uno es de Mejor Actor de Reparto). Además, Quentin Tarantino y Chris Terrio fueron reconocidos como los mejores guionistas gracias a su labor en Django desencadenado y Argo, respectivamente.

Hasta Walter White estuvo presente en el discurso de Ben Affleck
Con este reparto de premios, queda claro que en la Academia no tienen en mucha estima a Steven Spielberg, que no arrasó como prometía con Lincoln, ni tampoco al nuevo trabajo de Kathryn Bigelow, que se merecía más repercusión. Tampoco parecía que fuesen a premiar el trabajo de Ben Affleck, que quedó absurdamente excluido de la categoría de Mejor Director, pero finalmente se hizo justicia y su trabajo se vio recompensado cuando Grant Heslov, George Clooney y el propio Affleck recogieron el premio a Mejor Película por Argo, consagrándose este último como el gran director que ha demostrado ser después de tres excelentes trabajos tras la cámara. Para terminar, me quedo con las palabras finales del emotivo discurso de Affleck: "It doesn't matter how you get knocked down in life, 'cause that's gonna happen, all that matters is that you gotta get up."

Para consultar el listado completo de los gandores, click aquí.

¿Y a vosotros? ¿Qué os han parecido la gala y el reparto de premios?

lunes, 31 de diciembre de 2012

Mike Lee's selection for 2012

2012 está a punto de terminar y, como es tradición en este blog, antes de inaugurar el año nuevo daremos un repaso al panorama cinematográfico, haciendo balance de lo que hemos visto y las sensaciones que nos ha transmitido.


Este año ha sido muy variado puesto que hemos encontrado películas de todo tipo y casi siempre había algún título en cartelera que mereciese la pena. Hemos tenido estrenos tan diferentes que comprenden desde el comienzo de exitosas sagas taquilleras (Los juegos del hambre) a tragedias intimistas independientes (la demoledora Shame), pasando por el regreso de personajes muy queridos (The Muppets), comedias agradables y con trasfondo (Intocable, Si de verdad quieres), homenajes al cine (Hugo), sorpresas terroríficas (The Cabin in the Woods), propuestas decepcionantes (The Amazing Spider-man, The Dark Knight Rises, Prometheus), timos monumentales (Luces rojas, Lo imposible), desafíos al espectador (The Master) y el regreso a la interpretación de toda una leyenda como es Clint Eastwood (Golpe de efecto). 

De entre todas ellas, me gustaría destacar 12 películas, una por mes, que por diversos motivos me han parecido muy destacables y altamente recomendables, merecedoras del precio de una entrada de cine en los convulsos tiempos que corren. Vamos con la selección:



*Moneyball: Drama con el mundo del béisbol profesional como telón de fondo en el que un hombre sin rumbo se recuperará de errores pasados. Cuenta con grandes interpretaciones y un guión de dos titanes, Aaron Sorkin y Steven Zaillian.

*Los idus de marzo:  George Clooney dirige con garra este thriller político de tintes shakespearianos que desgrana las luchas por el poder y la corrupción de los implicados en la campaña por las elecciones primarias en Estados Unidos, además de que cuenta con un reparto de verdadero lujo.

*Los Vengadores: Joss Whedon triunfa en una misión imposible y traslada el espíritu de los héroes más poderosos de los cómics Marvel a la gran pantalla en una película capaz de juntar espectacularidad con humor y mucho respeto a los personajes.

*Moonrise Kingdom: El director Wes Anderson lleva su estilo personal un paso más allá a la vez que recupera la mirada de un niño y despliega los temas que pueblan su universo personal.

*Mátalos suavemente: La crisis económica también ha afectado al mundo del hampa, donde los viejos valores y el glamour se perdieron hace mucho. Filmada con una elegancia insólita, contiene interesantes reflexiones de máxima actualidad.

*Frankenweenie: Cuando todo atisbo de personalidad parecía perdido, Tim Burton estrena esta conmovedora película de animación stop-motion que rinde homenaje a los clásicos del terror y a los temas recurrentes en su filmografía.

*Looper: Nueva vuelta de tuerca a los viajes en el tiempo y la ciencia ficción futurista en una historia de fuerte influencia western con interesantes giros. Poblada de personajes ambiguos, el reparto no lo hace nada mal.

*Argo: Ben Affleck se confirma como un director de mucho talento con este thriller de espionaje en la era pre-Bourne, cuando un agente de la C.I.A. debe ingeniárselas para rescatar a seis rehenes de Irán. Mucha emoción, ritmo, buena ambientación y una contundente carga crítica componen una película redonda.

*Skyfall: James Bond celebra sus 50 años renovándose para el siglo XXI en una película de acción filmada con mucho pulso y estilo que vuelve a las raíces del personaje para recuperar elementos clásicos.

*¡Rompe Ralph!: Curioso homenaje al mundo de los videojuegos en una película con mucha magia, nuevos mundos y protagonistas en busca de su lugar en el mundo.

*El Hobbit: Un viaje inesperado: Aunque no iguale la majestuosidad de la trilogía original, es bastante fiel a la novela y nos lleva de vuelta a la Tierra Media en un viaje muy entretenido.

*Silver Linings Playbook: Perfecta mezcla de comedia y drama familiar y personal en una película que cuenta con personajes muy humanos y un reparto formidable, desde la electrizante pareja que forman Bradley Cooper y Jennifer Lawrence a un Robert De Niro que vuelve a dar lo mejor de sí mismo.


Actor del año: Brad Pitt, por la madurez mostrada en trabajos como Moneyball y Mátalos suavemente, en los que llena la pantalla con personajes complejos.

Actriz del año: Amy Adams, capaz de cambiar a registros tan diferentes como los que exigían The Muppets, Golpe de efecto y The Master, y de salir airosa de todos sus trabajos.

Director del año: Ben Affleck, que en Argo realiza todo un ejercicio de estilo clásico, sin efectismos baratos, y homenajea toda una época.

Y vosotros, ¿con qué películas os quedáis? ¿Cuál sería vuestra selección?

¡Feliz 2013!

domingo, 9 de diciembre de 2012

Golpe de efecto (Trouble with the Curve)


Gus Lobel, un viejo ojeador de béisbol de los Braves de Atlanta, afronta un momento difícil en su carrera. Sus métodos se están quedando obsoletos debido a las nuevas tecnologías que controlan el negocio, tiene problemas de vista y los directivos del equipo han decidido darle una última oportunidad para decidir si renuevan su contrato. Su vida atraviesa un momento delicado, por lo que deberá pedir ayuda a su hija, Mickey, con quien mantiene una relación distante.

Después de su despedida del mundo de la interpretación con la sensacional Gran Torino, a muchos nos pilló por sorpresa la noticia de que Clint Eastwood, leyenda del cine, volvería a ponerse delante de las cámaras. En esta ocasión no sería para un proyecto propio, sino que se trataría de un favor personal, pues protagonizaría el debut en la dirección de Robert Lorenz, su amigo y ayudante de dirección. El resultado ha sido Trouble with the Curve (aquí traducida como Golpe de efecto), una película interesante que bebe de las características del cine de Eastwood y cuenta con buenas interpretaciones.


El guión de Golpe de efecto, escrito por Randy Brown, nos presenta una historia amena que gira alrededor del mundo del béisbol, incluyendo varios tecnicismos con los que es fácil familiarizarse a medida que avanza la película. Sin embargo, el conflicto no surge en torno a este deporte, sino a la relación entre el protagonista y su hija, lo mucho que se han distanciado con los años, las dificultades que tienen para comprenderse y ciertos traumas del pasado que les persiguen. Éste es uno de los puntos fuertes de la película y en él se aprecia la influencia del cine de Eastwood, que trata los conflictos paternofiliales entre otros temas; si bien es cierto que Golpe de Efecto no es tan profunda, tan oscura ni tan redonda como las grandes películas de Clint. Se queda en la superficie del asunto y se echa en falta el simbolismo propio y la humanidad de los trabajos del director de San Francisco. También hay un acercamiento interesante a la vejez, sin llegar al nivel de introspección de Gran Torino, eso sí.


De todas formas, Golpe de efecto entretiene en todo momento, lo cual se debe en parte a la buena labor de Robert Lorenz tras la cámara. Ha optado, y con acierto, por un estilo clásico, nada recargado, que saca buen partido a la historia y centra la atención en los personajes y sus emociones, y hasta incluye un guiño a Harry el Sucio. El apartado técnico está muy cuidado en general, y los colaboradores habituales de Eastwood también trabajan en esta película, como por ejemplo Joel Cox (montaje) y Tom Stern, con una fotografía espléndida. La banda sonora corre a cargo de Marco Beltrami (El tren de las 3:10), que aquí cumple sin más.


El reparto es, din duda, uno de los aspectos más atractivos de esta película. Como protagonista, Clint Eastwood realiza un gran papel, llena la pantalla cada vez que aparece en ella y nos ofrece una interpretación contenida, con mucho carisma y ciertos rasgos de Walt Kovalski, el cascarrabias protagonista de Gran Torino, sólo que esta vez su personaje (curiosamente opuesto al de Brad Pitt en Moneyball, también dedicada al mundo del béisbol) está más suavizado. Eastwood demuestra un saber estar formidable y una gran química con Amy Adams, quien interpreta a su hija. Esta última se ha convertido en una inmensa actriz en los últimos años, demostrando dominar varios registros y siempre dando lo mejor de sí misma en pantalla, ya sea en proyectos tan dispares como The Fighter o Los Muppets. Les acompañan grandes secundarios como Robert Patrick (para mí siempre será el T-1000 de Terminator 2) y un recuperadísimo John Goodman, quien también derrocha carisma como el fiel amigo del protagonista. Por suerte, Justin Timberlake no aparece demasiado en pantalla y está comedido en su papel, aunque no resulta tan acertado como en La red social. Por último, merece la pena mencionar la participación de Kyle Eastwood, hijo de Clint, que ya había aparecido antes en varias películas de su padre.


Inesperado regreso de Clint Eastwood a la interpretación, Golpe de efecto es un drama ligero centrado en la difícil relación entre un padre y su hija con el mundo del béisbol como telón de fondo. Acertado debut en la dirección de Robert Lorenz, resulta una película amena, que comparte rasgos con la filmografía de Eastwood sin poseer tanta fuerza, y además cuenta con un espléndido reparto.

martes, 21 de febrero de 2012

The Muppets: El regreso de los Teleñecos


Mary, Gary y su hermano Walter abandonan durante unos días el idílico pueblo de Smalltown para visitar la ciudad de Los Ángeles. Allí descubren que los estudios y el teatro de los Muppets cerraron hace mucho tiempo, y que ahora el magnate conocido como Tex Richman planea hacerse con ellos para explotar un yacimiento petrolífero situado bajo estos terrenos. Desesperado ante tal situación, Walter emprenderá la arriesgada misión de reunir a todos los antiguos miembros de los Muppets para organizar una última función que devuelva a sus ídolos al lugar que se merecen.

Desde que Jim Henson creara The Muppet Show (más conocido como Los Teleñecos por aquí) a mediados de la década de 1970, las entrañables marionetas que protagonizaban sketches de  humor absurdo, parodias y números musicales han acompañado a varias generaciones a lo largo de los años, y somos muchos los que crecimos con las aventuras de la rana Gustavo, Peggy, Gonzo, Fozzy y Animal. La película que hoy comentamos consigue lo imposible al traer de vuelta a unos personajes tan queridos para presentarlos de nuevo al público infantil a la vez que ofrece un sentido homenaje al espíritu de las creaciones de Jim Henson y lo que supusieron para muchos de nosotros.


Los estudios de Disney llevaban varios años planteándose la forma de relanzar a los Teleñecos, tarea que aceptaron el guionista Nicholas Stoller (Di que sí) y el actor y también guionista Jason Segel, uno de los representantes de la denominada "nueva comedia" americana, famoso por sus papeles en la serie Cómo conocí a vuestra madre y en las películas del sello Apatow. A este dúo se unió James Bobin, director británico vinculado al mundo de las televisión, y juntos han conseguido filmar un espectáculo apto para todos los púlicos repleto de brillantes números musicales (la banda sonora no tiene desperdicio), humor absurdo y mensajes esperanzadores que nos invitan a mantener la fe en nosotros mismos y en los que de verdad nos importan (aquí se nota bastante la influencia de Disney).

Además, sorprenden las bromas y reflexiones acerca del mundo del espectáculo que pueblan la película, durante la cual se defiende un  concepto de entretenimiento basado más en la música y los gags de humor disparatado que en los realities y las  películas saturadas de efectos especiales digitales que predominan en la actualidad. A este aspecto "metateatral" hay que sumar el factor nostalgia que sin duda inunda la película, la cual funciona como un homenaje a unos personajes tan característicos y admirados como son los Teleñecos, proponiendo a los espectadores el mismo reencuentro con el pasado que atraviesan los protagonistas.


El propio Jason Segel se reserva uno de los papeles principales de la película junto a la siempre sorprendente Amy Adams (con un personaje más cercano al de Encantada, la película que la encumbró, que a su rol de hace un año en The Fighter) y a la nueva marioneta, Walter, un joven un tanto inadaptado que busca encontrarse a sí mismo y salvar a sus héroes. Les acompañan un sensacional Chris Cooper (genial su número musical), más de un centenar de los propios Muppets, y un sinfín de cameos de celebridades del mundo del cine y la televisión entre las que podemos encontrar a Alan Arkin, Jack Black, Zach Galifianakis, Emily Blunt, Whoopi Goldberg, Neil Patrick Harris, Sarah Silverman, Ken Jeong, Jim Parsons, John Krasinski... incluso aparece el veterano Mickey Rooney.

The Muppets recupera el espíritu del espectáculo del que hacían gala las marionetas creadas por Jim Henson, capaces de entretener tanto a mayores como a pequeños; al mismo tiempo que ofrece un sincero homenaje a la influencia que han tenido en generaciones de espectadores, acompañándolo de deslumbrantes números musicales, bromas desenfadadas y reflexiones mordaces acerca del mundo del entretenimiento. Esperemos que el show continúe.


*La proyección de esta película va acompañada del cortometraje Small Fry, lo nuevo de Pixar. En él, nos encontramos con los protagonistas de Toy Story, quienes vivirán una nueva y divertida aventura relacionada con la desaparición de Buzz Lightyear. Aunque resulta entretenido y el diseño de algunos personajes nuevos es muy llamativo, empieza a cansar que en Pixar se empeñen en explotar la saga de los juguetes (a este paso no tardaremos en ver Toy Story 4).

viernes, 25 de febrero de 2011

Temporada de premios

Con la ceremonia de los codiciados Oscar que se celebra este domingo termina la temporada de premios para las películas estrenadas a lo largo de 2010.

Personalmente, la actual es una de las ediciones de los Oscar que más he disfrutado, ya sea por los interesantes títulos estrenados o por las distintas nominaciones, acerca de las cuales expresaré mi opinión a continuación.

Nina se prepara para recibir su premio
Mejor Película: Entre las nominadas se encuentras películas que me han fascinado, como Toy Story 3, Origen, 127 Horas, True Grit y La red social, además de otras propuestas recomendables como El discurso del rey, The Fighter y Cisne negro. Todavía no he visto Winter's Bone ni Los chicos están bien, pero creo que la cinta de David Fincher se merece el galardón por distintos motivos (profundidad, trasfondo social...), aunque la sencillez de El discurso del rey sea una dura competidora. En cuanto a las ausentes, se echan en falta alguna nominación más para The Town o Shutter Island.

Mejor Director: Luchan por el premio técnicas tan distintas como el empleo de la steady-cam de Darren Aronofsky en Cisne negro, el toque clásico de los hermanos Coen, la mezcla de documental con televisión de David O. Russell y el ritmo pausado de Tom Hooper. Espero que Fincher sea reconocido por su labor y trayectoria, pero deberían haber nominado a Ben Affleck por el ejercicio de estilo que hace en The Town y me parece una ofensa que no hayan nominado a Christopher Nolan por el enorme esfuerzo de planificación y coordinación que supone Origen.

Actor principal: Todo apunta a que Colin Firth se llevará la estatuilla con su retrato humano del rey tartamudo, premiando también su dilatada trayectoria. Aun así, Jeff Bridges demuestra lo grandísimo actor que es con su Rooster Cogburn (por si alguien lo dudaba a estas alturas), Jesse Eisenberg sorprende con el frío Mark Zuckerberg y James Franco brilla con luz propia al ser capaz de aguantar él sólo el peso de 127 Horas (me gustaría que le premiasen, pero parece poco viable).

Actriz principal: De entre las nominadas, sólo he tenido ocasión de ver a la favorita, Natalie Portman en Cisne negro, película en la que la joven actriz compone a una protagonista obsesa e insegura a quien acompañamos en su desintegración física y psicológica (lo cual recuerda al mítico Robert De Niro en Toro Salvaje, salvando las distancias).

Actor de reparto: El galardón está muy reñido entre el carisma de Geoffrey Rush y la transformación de Chritsian Bale. Me alegro por la presencia del escalofriante Jeremy Renner y echo en falta a Matt Damon por True Grit y a Andrew Garfield por La red social.

Actriz de reparto: Igual de disputado entre Amy Adams, Melissa Leo (The Fighter) y Helena Bonham Carter (El discurso del rey). Eso sí, Hailee Steinfeld debería haber sido nominada en la categoría de actriz principal por la fuerza de su papel protagonista en True Grit.

Guión: en la categoría de original el premio debería reconocer el trabajo de Christopher Nolan en Origen (aunque seguramente sea para El discurso del rey), mientras que en la de adaptado es difícil elegir entre los nominados, tal vez Aaron Sorkin lo merezca por la complejidad de La red social y su brillante carrera como escritor.

Otras categorías: me gustaría que fueran reconocidos la banda sonora de Hans Zimmer para Origen ( una pena que Carter Burwell no esté nominado), la fotografía de Roger Deakins en True Grit, el montaje de La red social o de 127 horas y, por supuesto, el trabajo de los estudios Pixar tanto en largo como en cortometraje de animación.
¿Que no habéis nominado mi película?
En fin, casi todos los aspirantes a las estatuillas merecen estas nominaciones como reconocimiento a su trabajo, aunque será más difícil estar de acuerdo con los resultados de la gala del domingo. Por lo menos, los espectadores podemos disfrutar de unas cuantas películas interesantes de calidad.

jueves, 17 de febrero de 2011

The Fighter: Lucha contra las cuerdas

Basada en hechos reales, The Fighter nos cuenta el la lucha por la superación personal de Micky Ward, boxeador de Lowell que llegó a convertirse en campeón mundial de los pesos ligeros, sobreponiéndose a la fuerte influencia que ejercían sobre él su madre y su hermano Dicky Eklund, ex-campeón adicto al crack.

 
En un principio, Darren Aronofsky estaba dispuesto a dirigir esta película tras el éxito de la magnífica The Wrestler, pero cuando se le presentó la posibilidad de encargarse de Black Swan decidió dejar el proyecto del boxeador en manos de David O. Russell, dedicándose él a labores de producción. De este modo, O. Russell filma una historia de superación personal que le ha valido nominaciones a múltiples premios, mezclando técnicas propias del mundo del documental (en las discusiones familiares) o de la televisión (en los combates). Su trabajo, el montaje y una banda sonora repleta de temas de grupos de rock tan emblemáticos como The Rolling Stones, Led Zeppelin, Red Hot Chili Peppers o Aerosmith dan ritmo a esta entretenida película, sin llegar al nivel de ruptura formal planteado por Martin Scorsese en la grandiosa Toro Salvaje.


El empleo de historias de boxeadores como reflejo de la lucha por la superación personal de los personajes es una de las analogías más recurrentes del cine. De hecho, el argumento de The Fighter resultará familiar para los espectadores, pues es muy similar al de la conocida Rocky: un hombre de complicada situación social peleará por su sueño (con la inestimable ayuda de su novia) e intentará convertirse en una leyenda del boxeo.  En el caso de The Fighter, lo más interesante es cómo el protagonista es oprimido por el ambiente (un barrio trabajador deprimido de origen irlandés) y por su familia, especialmente por una madre autoritaria que ejerce de mánager y por la sombra de su hermano, envuelto en una espiral de autodestrucción.



Estos personajes dan a los actores la oportunidad de ofrecernos grandes interpretaciones. Mark Wahlberg puede ser capaz de los personajes más insípidos (El incidente) o de actuaciones más inspiradas cuando está en las manos adecuadas (como en Infiltrados o en el título que hoy nos ocupa). Le acompañan unas espléndidas Amy Adams y Melissa Leo, incluso el verdadero Mickey O'Keefe se interpreta a sí mismo como entrenador de Ward, pero el que más destaca es un consumido Christian Bale con su retrato de Dicky Eklund: un personaje retorcido e irresponsable con su hermano que termina robando las escenas en que aparece. Sencillamente estupendo en su papel.


Puede que lo que cuenta The Fighter nos suene a otras historias ya vistas, pero aun así consigue entretener y mostrarnos el talento de un reparto entregado.
*Aprovecho la ocasión para enlazar el artículo titulado Entre el cine y la televisión, que publiqué en el blog Welcome to the Suck: Choose Life con motivo de su quinto aniversario, en el que hablo de las tendencias de los grandes estudios de cine frente a las producciones para la pequeña pantalla.