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viernes, 13 de febrero de 2015

Como un fénix... Cómics

Si la semana pasada repasábamos el cine del último tercio de 2014, hoy toca hablar de otro de los temas estrella de este blog: los cómics. Echaremos un vistazo al panorama de varias editoriales y de lo que he podido leer de ellas, empezando por las propuestas de las dos casas más grandes para continuar con propuestas más modestas e interesantes.


Marvel
La conocida como la Casa de las Ideas puede que nos tenga a todos contentos con su creciente y divertido universo cinematográfico, pero su propuesta editorial deja cada vez más que desear. Los marcoeventos se han convertido en la norma, y de ser algo excepcional han pasado a un mínimo de dos al año, a cada cual más absurdo y vomitivo: Pecado original, Axis y en 2015 nos espera un refrito de las Secret Wars. Muy bien. Se da la tendencia general de que, mientras que las grandes series se ven trastocadas por este tipo de planes, son las más pequeñas y sencillas, aquellas por las que nadie apostaba, las que brillan en el plano creativo y hacen las delicias de los lectores, como las cabeceras recién estrenadas dedicadas al Hombre hormiga y a la Chica ardilla. Mientras el resto de títulos vengadores resultan soporíferos, los Imposibles Vengadores de Rick Remender y del dibujante Daniel Acuña concluyen una saga prolongada que recuerda al tono épico y fatalista de Días del futuro pasado y que conecta con los sucesos de sus etapas en Imposibles X-Force y Vengadores Secretos. Se funden las posibilidades de las mitologías mutante y vengadora y Acuña alcanza su cénit artístico.


La renovación mutante comenzada por Jason Aaron y Brian Michael Bendis ha llegado a su fin. El primero concluyó su ya mítica etapa en Lobezno y la patrulla X de forma más que satisfactoria para luego empezar una nueva cabecera, La asombrosa Patrulla X, resucitar a Rondador Nocturno y huir de mala manera a los seis números. Mientras tanto, Bendis nos contentó a todos con las jugada de traer a los cinco mutante originales al desfigurado presente, pero este truco ya se ha estirado hasta la saciedad y resulta demasiado cargante. 

Por suerte para Daredevil, Mark Waid llegó a la serie y decidió abandonar la faceta oscura que había convertido al cuernecitos en el sufrido Batman de Marvel. Waid escribe historias de corte superheroico (con sus buenas dosis de oscuridad), desarrolla la vida personal de Matt Murdock y nos entrega una etapa memorable junto a los lápices de Paolo Rivera, Marcos Martín y, sobre todo, Chris Samnee. Historias como la del Hombre Topo o la venganza a fuego lento de un viejo enemigo demuestran que es un cómic que de verdad merece la pena leer.


Otro cómic que va a su aire es Ojo de Halcón. Matt Fraction deja de lado la vida de Clint Barton como vengador y se centra en sus enredos personales, con ecos del Peter Parker de los ochenta. Nos cuenta también las desventuras de Kate Bishop, la joven arquera, y de paso brinda a David Aja la posibilidad de jugar con la narrativa y dibujar locuras tan divertidas como el número dedicado al perro.

Mientras tanto, Spider-man hace años que dejó de ser el personaje que yo conocía y los Guardianes de la galaxia protagonizan una serie bastante pobre escrita por Bendis, a años luz del trabajo de Abnett y Lanning que redefinió al grupo estelar.

DC
Desde el reinicio de los nuevos 52, como universo de cómics carece de cohesión alguna. Los nuevos títulos aparecen y con frecuencia son cancelados, pero hay algunas cabeceras que destacan por sus tramas o como mero divertimento, como Harley Quinn. El caballero oscuro celebra sus setenta y cinco años con una serie semanal centrada en Gotham, Batman Eternal, mientras que vive aclamadas etapas gracias a Scott Snyder y Greg Capullo en Batman y a  Buccelato y Manapul en Detective Comics, con las que espero ponerme al día pronto. El hombre de acero protagoniza una correcta etapa en Superman gracias a Geoff Johns y John Romita Jr. en su primer trabajo fuera de Marvel en muchos años, y parece que Grant Morrison va a poder hacer de las suyas en Multiversity


En cuanto al sello Vértigo, es un mero eco de lo que fuera durante los noventa, si bien destacan Hermano Lono, el sangriento spin-off de 100 balas, y la mezcla entre terror y ciencia ficción de El resurgir, de Snyder y Sean Murphy.


Image
Su modelo basado en publicar cómics y dejar que sean los propios autores quienes mantienen los derechos de sus personajes continúa dando sus frutos en una etapa dorada de cómics creativos y transgresores, como algunos de los que recomendamos a continuación.


Brian K. Vaughan y Fiona Staples nos deslumbran en Saga, la mulitpremiada odisea espacial de corte iconoclasta, violenta y muy divertida en la que destacan unos personajes con los que no nos cuesta simpatizar. Otra serie espacial que acaba de comenzar es Copperhead, pero su premisa ya ha cautivado a muchos, pues se trata de una inspectora de policía que llega a un enclave minero alienígena a investigar los crímenes que se cometen en una comunidad cerrada y repleta de oscuros secretos. 

El terror es otro de los géneros cultivados con más mimo por Image. Destacan el final de Fatale y el comienzo de la nueva serie del tándem Brubaker-Phillips, The Fade Out; el comienzo de Wytches, una versión macabra de Las brujas de Roal Dahl, cortesía de Scott Snydery Sean Murphy; y Outcast, acerca de una epidemia de posesiones demoníacas y del elegido para detenerlas. Robert Kirkman continúa con Los muertos vivientes y arranca una nueva e interesante etapa tras el final anticlimático de la guerra abierta contra Negan.

Bastante más particulares resultan propuestas como Southern Bastards y Sex Criminals. La primera es un cómic ambientado en un diminuto pueblo de Alamaba que nos habla del peso del pasado, un tebeo duro, violento y oscuro. La segunda es la alocada apuesta de Matt Fraction y Chip Zdarsky acerca de una joven pareja que puede detener el tiempo mientras hace el amor, ocasión que aprovechan para robar todo lo que pueden. Tiene el lujo de haber sido reconocido como uno de cómics de 2014 en varios medios.


Cómics en línea
Cada vez surgen propuestas más interesantes (y de mucha calidad) que exploran las posibilidades del soporte digital, como por ejemplo The Dreamer, de Lora Innes; Polar, de Víctor Santos, y The Private Eye, el producto estrella de la iniciativa Panel Syndicate, de Brian K. Vaughan y Marcos Martín.


Y vosotros, ¿qué cómics actuales recomendáis?

viernes, 23 de agosto de 2013

Sobrevivir al Apocalipsis: Guerra Mundial Z

Regresamos del descanso estival y ponemos en marcha este blog con un especial dedicado a tres películas que están sacudiendo las carteleras de los cines al mismo tiempo que subrayan una tendencia bastante curiosa: el género apocalíptico y post-apocalíptico está de más actualidad que nunca.


Si repasamos la historia del cine de Hollywood, podremos observar como las producciones de los grandes estudios, en especial las enmarcadas dentro del género de la ciencia ficción, han reflejado las preocupaciones de los tiempos en que fueron escritas y filmadas. Así, durante la década de los 50 proliferaron las películas dedicadas a monstruos gigantescos y a invasores alienígenas que podían verse como una representación del terror comunista que amenazaba los tranquilos años 50 de Eisenhower. Más adelante, la recuperación económica de la era Reagan trajo consigo un enfoque familiar en el cine de ciencia ficción, donde primaba el sentido de la aventura que genios como Steven Spielberg o George Lucas imprimían a sus películas y producciones. Según avanzamos en la década de los 90, las nuevas puertas que abrían los avances científicos encontraron su contrapartida en películas que incluían pequeñas pero intensas moralejas acerca de los peligros de "jugar a ser Dios", como Parque Jurásico, Terminator 2, o Matrix

Asentados ya en el nuevo milenio, sucesos históricos como el comienzo de la "guerra contra el terror" o la severa crisis económica de 2008 que todavía sufrimos tuvieron su efecto en los blockbusters, de modo que el público puede apreciar los ecos de lo que sucede a su alrededor mientras disfruta de una película de elevado presupuesto, actores de renombre y efectos especiales de última generación. El fin del mundo tal y como lo conocemos se ha convertido en uno de los temas más recurrentes en las grandes producciones, que insisten en dejar claro que se aproxima cada vez más, ya sea en la forma de una rebelión de los simios (El Origen del Planeta de los Simios), o de una pandemia global como en Contagio. Incluso los héroes más poderosos de la Tierra deben unir fuerzas para evitar que una invasión alienígena ponga fin a nuestro planeta en Los Vengadores; mientras que Superman, el héroe más luminoso, ha sido transformado en un Mesías que destruye medio Estados Unidos mientras lucha contra un grupo de terroristas radicales. La destrucción sin fin ha dado paso a la consolidación del subgénero post-apocalíptico, en el que películas como Hijos de los hombres, La carretera, la reciente Oblivion o series de televisión como The Walking Dead nos muestran el panorama en que un puñado de humanos luchan por sobrevivir después del Apocalipsis. En este género pueden inscribirse tres de los grandes estrenos del verano de 2013 que comentaremos en las próximas entradas: Guerra Mundial Z, Elysium y Pacific Rim.


En el caso de Guerra Mundial Z, nos encontramos ante la esperada adaptación de la novela homónima de Max Brooks, hijo del legendario Mel Brooks. En ella, se nos narra a través de los testimonios de distintas personas el estallido de una enfermedad que convirtió en zombis a medio mundo y la guerra contra los muertos vivientes que se produjo después en todo el planeta. Así, la película adapta el principio de la novela, con la irrupción de la epidemia zombi y la búsqueda desesperada de una cura, y no abarca toda la novela.

Tras las cámaras de Guerra Mundial Z nos encontramos a Marc Foster, director un tanto irregular responsable de grandes películas como Descubriendo Nunca Jamás o Más extraño que la ficción, pero también de otras que dejan bastante que desear, como Quantum of Solace. A pesar de los problemas que rodearon al accidentado rodaje, Foster y Brad Pitt, protagonista y productor de la película, consiguieron sacar Guerra Mundial Z adelante, convirtiéndola en un digno blockbuster de verano. Entretenida de principio a fin, la película mantiene el ritmo desde el principio, mostrando los estragos y el desconcierto inicial que causa el estallido de la epidemia zombi. A pesar de no alcanzar la contundencia o la introspección que propicia el género zombi y que está presente en el cómic Los Muertos Vivientes, Guerra Mundial Z puede presumir de escenas tan impactantes como la persecución por las calles de Jerusalén o el accidente aéreo, además de secuencias de máxima tensión, como la que se desarrolla dentro del centro de la OMS.


La película sigue al protagonista, encarnado por un más que convincente Brad Pitt en un papel más ligero que sus últimos roles, y mantiene el interés de los espectadores gracias a un ritmo constante, buscando el origen de la epidemia zombi a través de medio mundo. Si a esto le sumamos una decente banda sonora de Marco Beltrami aderezada con el tema Isolated System de Muse (que, curiosamente, también trata del colapso de nuestro mundo) y los breves pero convincentes papeles de Mirelle Enos (The Killing), James Badge Dale (Iron Man 3), David Morse o Matthew Fox (Jack en Perdidos), nos encontramos ante un entretenimiento digno que, si bien no revoluciona el cine de zombis, sí que hará que valga la pena el cada vez más elevado precio de las entradas de cine, ofreciéndonos un espectáculo deudor de los tiempos que vivimos.


Ficha de la película.

martes, 12 de marzo de 2013

10 Muestra Syfy de cine fantástico (II)

Después de las sorpresas que nos depararon las jornadas del jueves y del viernes, las películas del sábado presentaban un panorama interesante que incluía hombres lobo, vampiros, virus, zombis y el regreso de Coppola.

Una de las piezas de atrezo de la Exposición de Syfy
La primera proyección fue la de Wolf Children, la nueva película de animación del reputado director japonés Mamoru Hosoda, autor de las recomendables La chica que saltaba a través del tiempo y Summer Wars. Al igual que en sus anteriores trabajos, en Wolf Children se mezclan sentimentalismo, ciencia ficción y costumbrismo japonés, en este caso para contarnos la historia de la relación que mantiene una madre con sus dos hijos, pequeños hombres lobo, y los peligros a los que se enfrentan en sus primeros años de vida. Con una técnica de animación prodigiosa, Wolf Children divierte y deslumbra con escenas de mucha fuerza visual, aunque termina haciéndose un poco larga.


La que sí se hizo demasiado larga fue Twixt, el nuevo trabajo de Francis Ford Coppola. Sorprende que el director responsable de títulos clave en la historia del cine como El Padrino o Apocalypse Now sea también artífice de este película, que nos narra cómo un escritor en horas bajas llega a un pequeño pueblo donde se dedica a investigar extraños crímenes de motivos vampíricos mientras Edgar Allan Poe se le aparece en sueños para conversar sobre el arte de la escritura y de paso le revela pistas del crimen. Tal cual. Una historia farragosa que no lleva a ninguna parte y un acabado visual cutre, inferior a la serie B, sitúan a esta película en el polo opuesto al Drácula de Bram Stoker. Por ella podremos ver desfilar a un irreconocible Val Kilmer, a Ben Chaplin haciendo de Poe y a la joven promesa Elle Fanning (Super 8).


De un director veterano pasamos al debut en la dirección de Brandon Cronenberg, hijo de David. Su ópera prima, Antiviral, nos traslada a un futuro cercano en el que la devoción por los famosos y las estrellas ha llevado a varias empresas a vender los virus que afectan a las celebridades para que sus clientes se los inoculen y se sientan más cerca de las personas que idolatran. La propuesta no podría ser más interesante y da pie a inquietantes y certeras reflexiones acerca del actual culto a la fama. Sin embargo, la trama de esta sangrienta y perturbadora película pronto se diluye en el angustioso viaje de su protagonista, afectado por una de estas enfermedades.


El sábado por la noche se proyectó una de las joyas de la Muestra, The Cabin in the Woods. Ya convertida en una película de culto (la mayoría de los espectadores la habíamos visto por otros medios debido a la absurda decisión de no estrenarla en España), esta vuelta de tuerca a las convenciones del terror cinematográfico inundó la sala de frescura, humor y toneladas de diversión gracias al carisma de los personajes, los giros ingeniosos obra de Drew Goddard y Joss Whedon y a cierto cameo final.


Durante la tarde del domingo presenciamos una nueva edición de Phenomena, la iniciativa de Nacho Cerdá que recupera clásicos del cine de los 70, 80 y 90. En esta ocasión tuvimos el lujo de disfrutar en pantalla grande de dos obras maestras del cine de ciencia ficción, Alien y Desafío total. No importa cuántas veces las hayamos visto ya, mantienen intactas su fuerza visual y su capacidad de asombrar. La película de Ridley Scott consiguió aterrarnos de nuevo (por mucho Prometheus que haya de por medio ahora) al transportarnos a los angustiosos pasillos de la nave comercial Nostromo, donde Ripley y el gato Jones se las verán con una auténtica máquina de matar alienígena.


Unos tráilers antiguos después daba comienzo Desafío total, que deja en evidencia al penoso remake estrenado hace unos meses. La hiperviolencia de Paul Verhoeven, la ciencia ficción de Philip K. Dick y la banda sonora de Jerry Goldsmith nos sumergieron en esta frenética aventura espacial protagonizada por los impagables Arnold Schwarzenegger, Sharon Stone y Michael Ironside.


Tras un breve descanso, llegó una de las sorpresas del día con Cockneys vs. Zombies. Comedia británica que bebe de Shaun of the Dead (sin llegar a sus niveles de ingenio y excelencia, eso sí), nos cuenta cómo un grupo de jóvenes aspirantes a atracadores de bancos y otro de jubilados resisten a una invasión zombi en el East End londinense. Humor negro, salpicaduras de sangre y una legión de muertos vivientes provocaron que las carcajadas no cesaran.


Con la proyección de El último exorcismo 2 (a la que no pude asistir) se puso punto final a esta décima edición de la 10ª Muestra de cine fantástico. Desde aquí me gustaría expresar mi agradecimiento al canal Syfy por organizar, un año más, un festival de cine de género tan divertido.

lunes, 11 de marzo de 2013

10 Muestra Syfy de cine fantástico (I)

Entre los días 7 y 10 de marzo se ha celebrado en los madrileños cines Callao la 10ª Muestra de cine fantástico que organiza cada año el canal Syfy. En ella, los espectadores pudimos disfrutar de todo tipo de películas, desde grandes estrenos a pequeñas propuestas que no han llegado al circuito comercial., todas ellas vinculadas al género de la ciencia ficción, el terror y lo fantástico.


En la primera jornada, la del jueves, se estrenó en primicia Oz, un mundo de fantasía, la nueva película de Disney que cuenta con Sam Raimi (Evil Dead) como director. A modo de precuela, en ella se nos muestra el origen del mítico mago de las novelas de L. Frank Baum, cómo llegó al asombroso mundo de Oz y se enfrentó a las brujas que lo gobernaban. A pesar de su elaborado diseño de producción (que recuerda bastante a la Alicia de Tim Burton) y de una divertida y prometedora primera hora, la historia termina volviéndose demasiado insulsa y absurda; el talento de Mila Kunis, Rachel Weisz y sobre todo de Michelle Williams está desaprovechado y ni la labor de James Franco ni el oportuno cameo de Bruce Campbell consiguen salvar la función.


Al día siguiente la actriz Leticia Dolera (REC 3) recuperó su papel como presentadora de la Muestra y la jornada arrancó con Kenshin, el guerrero samurái. Adaptación del famoso manga homónimo, nos cuenta la historia de un antiguo samurái que ha prometido no volver a matar tras la guerra civil que dio paso a la era Meiji y la occidentalización de Japón en el siglo XIX. El problema surge cuando viejos fantasmas del pasado y un nuevo enemigo entran en escena para ponerle a prueba. Violenta y con una buena ambientación, Kenshin resulta bastante divertida, si bien su final termina cansando y le falta fuerza.


La sorpresa del día llegó con Grabbers, una modesta película que nos narra la llegada de una monstruosa criatura alienígena a una apacible isla de Irlanda, en la que sus habitantes tendrán que ingeniárselas para defenderse de ella. Heredera del cine de Steven Spielberg y de las ya míticas comedias de Edgar Wright (sobre todo de Shaun of the Dead), Grabbers consigue entretener en todo momento gracias a su disparatada historia, la combinación perfecta entre humor y terror, sus pintorescos personajes y unos dignos efectos especiales.


De todas las virtudes de Grabbers carecía la siguiente película, Boneboys. Secuela bastarda de La matanza de Texas, nos presenta a un grupo de psicópatas que se dedican a secuestrar a jóvenes que luego serán devorados en un restaurante de San Antonio, Texas, donde se sirve carne humana. Con una historia que carece de sentido alguno, una sucesión de eventos sin explicación, escenas que dan vergüenza ajena, mal rodada y peor interpretada, la eterna Boneboys (dura 86 minutos) es de las peores películas que he visto jamás. Insufrible. Suerte que todavía quedaba mucha más Muestra de Syfy por delante. 


miércoles, 6 de marzo de 2013

Mamá: Terror de la factoría Del Toro


Cinco años después de su desaparición, Lucas y Annabel encuentran a sus sobrinas, Lilly y Victoria, en una siniestra cabaña perdida en el bosque. Nadie sabe con certeza cómo han sobrevivido todo este tiempo y, una vez en casa de sus tíos, las dos pequeñas no cesan de hacer referencia a la presencia de Mamá, un extraño ente que parece haberlas cuidado en el bosque y que no está nada contento con que le hayan arrebatado a sus niñas.

Por méritos propios, Mamá se ha convertido en uno de los estrenos más exitosos de lo que llevamos de 2013 y una propuesta decente para el cine de terror. Dirigida por el debutante Andrés Muschietti, que procede del mundo de la publicidad, y basada en un guión que escribió él mismo junto a su hermana Barbara, Mamá viene apadrinada por Guillermo Del Toro, responsable de películas como Hellboy o El laberinto del fauno. Que el productor de Mamá sea el mencionado director mexicano no me hacía demasiada ilusión, pues que le definan como un visionario cuando no hace más que embarcarse en proyectos cinematográficos que no termina me parece una estrategia de márketing más. Su mano se nota en el acabado de Mamá, que comparte estética y temática con otras películas del propio Del Toro o producidas por él, como la irregular No tengas miedo de la oscuridad.


Mamá tiene un buen arranque, y durante la primera mitad de la película destaca la habilidad de Muschietti para la creación de atmósferas terroríficas en las que prima lo que no se muestra en pantalla por encima los tópicos del género que The Cabin in the Woods satirizó con ingenio, lo cual es de agradecer en los tiempos que corren para el terror cinematográfico. El director opta por un estilo limpio y cuidado que transmite tensión a los espectadores, y lo combina con cierto desarrollo de personajes, adentrándose en las personalidades de los miembros de la disfuncional familia protagonista, lo cual siempre es de agradecer. Sin embargo, según nos acercamos al final, la trama de Mamá pierde bastante fuerza, sobre todo en lo que concierne a la criatura paranormal que da nombre a la película, cuyo origen es demasiado tópico, mil veces visto y nada espectacular.

La sombre de Del toro se aprecia en los elementos fantásticos incluidos en la historia, así como en la fotografía y estética de la película. Dejando de lado al productor, Muschietti ha sabido manejar a un reparto convincente y sacar provecho a dos actores emergentes con mucho potencial. Nos referimos, por supuesto, a Nicolaj Coster-Waldau (más conocido como Jamie Lannister gracias a su interpretación en la serie Juego de Tronos), y a la todoterreno Jessica Chastain (deslumbrante en La noche más oscura). Una vez más merece la pena alabar el trabajo de esta gran actriz, pues su personaje, Annabel, es de lo mejor de Mamá, capaz de transmitir cierta ternura y emoción dentro de una película de terror.



Curioso debut de Andrés Muschietti, Mamá supone una entretenida película de terror que evita la mayoría de los tópicos del género, si bien termina cayendo en otros, y que cuenta con la presencia de una pareja de actores de mucho potencial.

martes, 8 de enero de 2013

ParaNorman: La noche de los muertos vivientes


En un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, el joven Norman es incapaz de relacionarse con sus compañeros del instituto debido a que posee un don muy especial: puede hablar con los muertos. Repudiado por todos, Norman será la única esperanza de los habitantes del pueblo cuando la maldición de una bruja desate una plaga de zombis que sembrarán el terror en la noche.

Gracias al éxito de películas como 28 días después, Amanecer de los muertos y sobre todo al triunfo del cómic Los Muertos Vivientes y de la serie de televisión basada en él, en la actualidad vivimos un renacer de la subcultura zombi, pues ahora es extraña la obra de ficción en la que estos apestosos seres de ultratumba (reflejo también del estado de la sociedad del momento) no aparecen. Como una nueva reinvención del género nos llega Paranorman, película de animación de los estudios Laika que presume de estar filmada con una prodigiosa técnica de stop-motion, pues no en vano los directores Sam Fell y Chris Butler aprendieron del maestro Henry Selick (responsable de Coraline, película con la que comparte estética).


Paranorman se sirve de varios homenajes al cine de terror y de los clichés de las películas de zombis para contarnos una historia que pronto nos sorprenderá al desviarse de las convenciones para plantearnos temas bastantes duros y ofrecer buenas dosis de crítica social al embrutecimiento de las masas. Además, cuenta con un héroe incomprendido, un joven ignorado por los adultos y el resto de niños (en la línea de la propia Coraline o de Víctor, protagonista de Frankenweenie) que se ve superado ante una situación extraordinaria y acabará mostrando un gran coraje y capacidad de esfuerzo. A todos estos ingredientes tenemos que sumarles abundantes toques de humor y una dirección artística cuidada hasta el más mínimo detalle que hacen de Paranorman una película sumamente entretenida y agradable para los sentidos.

Además de la depurada técnica de animación y de los parajes a los que nos transporta, llama la atención el tono oscuro de Paranorman, que permite a la película tratar temas de fuerte carga dramática en lo que a primera vista podría parecer una película para niños. Como curiosidad, en la versión original podremos disfrutar de las voces de los actores Kodi Smit-McPhee, Anna Kendrick, Casey Affleck o el gran John Goodman.


Homenaje al cine de terror, Paranorman es mucho más que una película de animación sobre zombis, ya que contiene incisivas críticas a la sociedad actual, personajes carismáticos, un lustroso acabado visual y sobre todo mucha diversión.

sábado, 5 de enero de 2013

Locke & Key: Bienvenidos a la casa de las llaves


Huyendo de su pasado, los miembros de la familia Locke se ven obligados a mudarse a la pequeña localidad de Lovecraft, Massachusetts. Allí les espera su nuevo hogar, la casa de las llaves, que ha pertenecido a su familia durante generaciones y parece el lugar perfecto para que Tyler, Kinsey, Bode y su madre intenten rehacer sus vidas. Sin embargo, un antiguo mal acecha en las sombras y pronto se manifestará para intentar descubrir los secretos que esconde el antiguo caserón, algunos de los cuales quizá sean demasiado peligrosos para ver la luz. ¿Lograrán los hermanos Locke detener esta amenaza y hacer de la casa su hogar?

Junto a Los Muertos Vivientes e Irredeemable, Locke & Key es uno de los cómics con una propuesta más interesante y un desarrollo verdaderamente original que he leído recientemente. Buena parte del mérito de este cómic le corresponde a Joe Hill, hijo de Stephen King y todo un descubrimiento como escritor de tenebrosas obras de ficción que en Locke & Key construye un gigantesco puzzle en el que juega con los clichés de las casas encantadas y emplea elementos de terror sobrenatural, comedia de instituto y ciencia ficción para construir personajes de carne y hueso que viven un profundo drama familiar como es la desintegración de la familia Locke, cuyos miembros deberán enfrentarse también a las terroríficas amenazas que ponen en peligro su frágil mundo.

El cómic avanza con mucho ritmo y cada nuevo volumen está lleno de sorpresas y situaciones límite, mientras que los lectores vamos descubriendo contados secretos del turbio pasado de la familia Locke y  de quienes les rodean. Pero la historia de Locke & Key no sería tan sobrecogedora sin el dibujo de Gabriel Rodríguez, que hace gala de un estilo amable y terrorífico al mismo tiempo, mostrando mucho cuidado por los detalles y que imprime en cada página toda una lección de narrativa secuencial, pues los diálogos y la acción se funden con las viñetas y fluyen atrapando al lector.



Hasta ahora he leído los tres primeros volúmenes de Locke & Key, Bienvenidos a Lovecraft, Juegos mentales y Corona de sombras, cada uno más absorbente que el anterior; pero antes de desvelar ningún detalle del argumento prefiero animaros a que les deis una oportunidad y los leáis, pues sin duda es uno de los cómics más refrescantes de la actualidad, un soplo de fresco para el terror y la intriga narrado por dos autores que derrochan talento y ganas de contar historias.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Evil Dead: El glorioso musical


El bueno de Ash y sus amigos deciden tomarse un descanso de las clases universitarias y relajarse pasando un fin de semana en una vieja cabaña perdida en medio del bosque. Allí encuentran el Necronomicón, un libro que despierta un mal ancestral: los demonios de Cándar, terroríficos seres que poseerán a Ash y los suyos y convertirán su fin de semana en un auténtico y sangriento infierno.

Desde su estreno en 1981, Evil Dead (Posesión infernal) no sólo supuso el debut del director Sam Raimi, sino que se ha convertido en todo un clásico del cine de terror, referente del gore y del humor negro que ha sido homenajeado en multitud de ocasiones; sin ir más lejos, este año pudimos disfrutar de The Cabin in the Woods, donde la película protagonizada por Bruce Campbell jugaba un papel especial. De hecho, la "magia" de Posesión infernal incluso saltó a los escenarios en 2003 en forma de un divertido y disparatado musical que desde entonces lleva recorriendo los confines del mundo. Tras mucho trabajo y algunas complicaciones, en noviembre de 2012 el musical por fin desembarcaba en Madrid, en la sala 18 de Kinépolis, por lo que no pude resistirme a darle una oportunidad, si bien no tenía ninguna certeza de qué me iba a encontrar.


Según avanzaba la función, debo reconocer que no cabía en mi asombro. Evil Dead: el musical no dejaba de sorprenderme, hasta el punto de convertirse en uno de los espectáculos más originales y divertidos que he tenido la oportunidad de presenciar. Para empezar, hay que reconocer la gran labor realizada por el equipo capitaneado por los directores Chemari Bello y César Bleda, quienes han conseguido, con pocos y bien aprovechados recursos, permanecer fieles a la obra original de Raimi y ofrecer un musical dinámico, muy divertido y libre de prejuicios que encantará al público más diverso. Tomando como base la historia de las dos primeras películas de la trilogía de Sam Raimi e incluyendo guiños a la tercera parte, Evil Dead: el musical nos cuenta la disparatada batalla de Ash y sus amigos contra los seres demoníacos de forma amena y desternillante, incluyendo multitud de bromas sobre los clichés del género de terror, guiños a Bruce Campbell, al Spider-man de Sam Raimi y hasta al Thriller de Michael Jackson, a los que hay que sumar ciertas referencias a la cultura popular española; todo ello acompañado por delirantes números musicales entre los que me gustaría destacar Vamos de excursión, ¿Qué co#@ ha pasao'? y Demonios de Cándar, al más puro estilo del musical de Broadway.



El reparto, encabezado por un más que adecuado Pablo Puyol en el papel de Ash, hace un buen trabajo y desde el primer momento consigue transmitir al público la sensación de que no deben tomarse demasiado en serio lo que van a ver sobre el escenario, sino disfrutar y pasar un buen rato. Además, Evil Dead es uno de los primeros musicales en contar con una splatter zone, el área de las cinco primeras filas que será inundada por las salpicaduras de la sangre de los personajes, así que se recomienda acudir bien provistos de chubasqueros.

Cargado de respeto y admiración a las películas originales, Evil Dead es un musical delirante, repleto de canciones surrealistas y pegadizas, sangriento, original y ante todo divertidísimo. No perdáis la ocasión de disfrutarlo como se merece.

domingo, 4 de noviembre de 2012

The Cabin in the Woods: Terror en estado puro


Un grupo de cinco amigos se dispone a pasar un fin de semana inolvidable en una cabaña perdida en medio del bosque, pero cuando llegan allí son acosados por presencias extrañas que convertirán la situación en un horrendo baño de sangre mientras que ciertas fuerzas ocultas juegan con el destino de los jóvenes desde las sombras.

Cuando el cine de terror estadounidense lleva años estancado y se dedica a sobrevivir de nuevas e innecesarias versiones de clásicos como Viernes 13, Pesadilla en Elm Street o las próximas Posesión infernal y Carrie, de remakes de películas extranjeras (Déjame entrar) y como mucho de series televisivas tan absurdas como American Horror Story, sorprende que una película tan atrevida como The Cabin in the Woods llegue a ver la luz después de un complicado proceso de rodaje que ha concluido con su reducido estreno en 2012 (ni siquiera ha llegado a los cines españoles).

Gracias a las recomendaciones de Néstor y Yota pude descubrir esta excepcional película, escrita y dirigida por Drew Goddard (guionista de Monstruoso y de varios episodios de Perdidos) con la ayuda de Joss Whedon, artífice del rotundo éxito de Los Vengadores. Desde el principio, The Cabin in the Woods juega con la percepción de los espectadores, obligándonos a cuestionarnos si estamos ante la típica película de terror adolescente, al estilo de Jeepers Creepers, Kilómetro 666 y demás sucedáneos, o de si de verdad vamos a presenciar algo más en pantalla. La intriga aumenta a medida que avanza la trama y dos historias aparentemente inconexas se entrecruzan, una dedicada a un grupo de misteriosos personajes con fuertes reminiscencias de Perdidos y otra en la que los jóvenes protagonistas viven situaciones que parecen sacadas de la ya mítica Posesión infernal de Sam Raimi.


Los sustos y las escenas gore no tardan en llegar, aunque muchas veces no suceden donde cabría esperar, mientras que la mano de Whedon se nota en lo bien equilibrada que está la presencia de cada personaje en pantalla. Las preguntas crecen y cuando llega el tramo final asistimos a un giro de los acontecimientos impresionante, con el que puede que algunos espectadores no conecten, que da la vuelta a la historia y desencadena un festival de homenajes al cine de terror estadounidense, con curiosas reflexiones acerca de lo que este género significa. Además de a la mencionada primera película de Raimi, en The Cabin in the Woods se suceden los guiños a películas de terror emblemáticas como El resplandor, La matanza de Texas, Hellraiser, El hombre loboLa noche de los muertos vivientes, It, e incluso a Los extraños y a la literatura de H.P. Lovecraft.


Por si esto no fuera poco, el reparto está bastante correcto en papeles que dan una vuelta de tuerca a los estereotipos de este género, con la presencia destacada de Chris Hemsworth (alias Thor), Kristen Connolly (Revolutionary Road) y el gran Richard Jenkins (Mátalos suavemente). Así, The Cabin in the Woods es una película sumamente recomendable tanto para los amantes del cine de terror como para aquellos que quieran pasar un rato agobiante disfrutando de un filme muy completo que toma en serio a los espectadores para sorprenderles con el material del que están hechas las pesadillas.

*Para comprobar otra forma de homenajear a los clásicos del terror, podéis leer mi reseña de la película Hotel Transilvania en la web Nuestros Cómics.

lunes, 15 de octubre de 2012

Los Muertos Vivientes 15 & 16

*Este post puede contener spoilers.

Después de los trágicos acontecimientos y de las bajas sufridas durante la defensa de la colonia de Washington, Rick y los suyos intentarán rehacer sus vidas con toda la normalidad que les sea posible. Para ello, primero tienen que atender a los heridos, entre los que se encuentran algunos de sus seres queridos, fortalecer la colonia y planificar con cuidado su próximo movimiento: ampliar sus fronteras y establecer contacto con otros campamentos de supervivientes.



En los volúmenes 15 y 16 de Los Muertos Vivientes, titulados Encontrarnos a nosotros mismos y Un mundo más grande, respectivamente, asistimos a una etapa de transición que marcará el nuevo rumbo que seguirá el cómic escrito por Robert Kirkman durante los próximos números. Si anteriormente hemos presenciado la llegada de Rick y su grupo a Washington, la desconfianza inicial y la crisis de la colonia, ahora vemos el comienzo de una nueva era en la que, ya establecidos en su campamento, Rick, Michonne, Glenn, Andrea, Abraham y los demás se preocupan no sólo de cómo defenderse de los caminantes y de otros humanos, sino también de cómo prosperar en el futuro cercano. Para ello, deciden establecer contacto con otros grupos de supervivientes debido a la entrada en escena de un nuevo personaje,  Jesús, quien les advierte de la existencia de una nueva amenaza que recuerda peligrosamente al Gobernador y a Woodbury.

Sin duda, lo más interesante de estos cómics es la evolución de Rick y de los personajes a los que llevamos más tiempo siguiendo. Se nota cómo les han marcado todas las situaciones traumáticas que han atravesado en este apocalipsis zombi, lo cual se puede apreciar en cómo Rick toma rápidamente el control de la colonia de Washington y vuelve a convertirse, casi sin quererlo, en el líder; y en la hostilidad y violencia con que reaccionan ante amenazas externas. Sin embargo, también queda demostrado que la colección ha perdido parte de su frescura inicial, hay ciertas situaciones que resultan repetitivas y otras inverosímiles (sobre todo lo sucedido con Carl, una exageración por parte de Kirkman), si bien es cierto que todavía consigue generar tensión y hacer que los lectores nos preguntemos qué será lo próximo a lo que se enfrentarán los personajes y si sobrevivirán.



Lo que no se ha resentido en absoluto es el trabajo de Charlie Adlard y Cliff Rathburn, quienes son capaces de transmitir a cada página el inconfundible aspecto gráfico que se ha convertido en el sello de este cómic. Con pocos trazos pueden reflejar en el papel lo que sienten los personajes, además de que el acabado en blanco, negro y gris siempre ha sido el más adecuado para el tono de la serie.

En definitiva, aunque la frescura del cómic se diluye, los volúmenes 15 y 16 de Los Muertos Vivientes marcan el tránsito hacia una nueva etapa que presentará nuevas dificultades para nuestros protagonistas y  que seguramente enlazará con el número 100 de la edición estadounidense. Muchas gracias al gran Yota por haberme permitido disfrutar de este cómic.

jueves, 11 de octubre de 2012

Frankenweenie: El regreso de Tim Burton


La vida no es nada sencilla para el joven Víctor Frankenstein en el pueblo de New Holland: sus únicas vías de escape son el cine y la ciencia, aficiones que comparte con su mejor amigo, su perro Sparky. Sin embargo, el destino se burla de él y le arrebata de forma súbita a su fiel mascota, dejándole un vacío que nada puede llenar... hasta que la idea de devolver al can del más allá termina convenciendo a Víctor, quien no se imagina las devastadoras consecuencias que esto tendrá para los habitantes de New Holland.

El director Tim Burton regresa a sus orígenes y recupera la propuesta de Frankenweenie, cortometraje de 1984 en el que un niño resucitaba a su perro a modo de homenaje al Frankenstein de Mary Shelley. Después del éxito de taquilla que supuso Alicia en el País de las Maravillas, Burton ha forjado una provechosa alianza con Disney y, tras Sombras Tenebrosas, vuelve en 2012 con la nueva versión de la mencionada historia de Frankenweenie, esta vez a modo de película de animación stop motion, y la verdad es que el resultado ha sido inmejorable.

Basándose en su cortometraje y contando con la ayuda del guionista John August, Tim Burton regresa al cine de sus inicios con una película brillante, divertida, dinámica, emotiva y oscura que retoma las preocupaciones que hacían tan peculiares las películas de este director y que se han ido diluyendo en sus  trabajos más recientes y comerciales. En Frankenweenie nos encontramos con un personaje, el joven Víctor, que no encaja en la sociedad ni está dispuesto a comportarse como los demás esperan que haga, de modo que sólo encuentra consuelo en el cine de terror, las películas que él mismo dirige y en su perro Sparky, su mejor amigo. Vive con unos padres ausentes que, a lo largo de la película, demuestran cómo el mundo de los adultos está lleno de muchos más sinsentidos y contradicciones que las que tanto critican del de los niños. Además, guiado por el amor y la fuerte pérdida que ha sufrido, Víctor desatará una cadena de acontecimientos que escapan a su control, de forma similar a lo que les sucedía a los protagonistas de Bitelchús y Eduardo Manostijeras.


A la acertada mezcla de humor, aventura, y drama que propone Frankenweenie hay que sumarle el sentido homenaje que la película rinde al cine de terror clásico y a la literatura de dicho género. Así, a lo largo del filme nos encontraremos con logrados guiños a Vincent Price y a Boris Karloff, al Drácula de la Hammer interpretado por Christopher Lee, al cine de monstruos japoneses, a la ciencia ficción de los años 50, al Frankenstein de Mary Shelley y a Edgar Allan Poe, entre otros.

Artísticamente, la película es impresionante. Cuenta con un diseño de personajes sensacional que recuerda a La novia cadáver y a las ilustraciones de La melancólica muerte del Chico Ostra, sin resultar recargado en ningún momento; la técnica de animación stop motion está cuidada hasta límites insospechados, además de que el acabado en blanco y negro queda sensacional. A todo esto tenemos que sumarle la banda sonora de Danny Elfman, muy acertada y comedida, y el trabajo de los actores que han dado voz a los personajes, entre los que figuran Martin Short, Catherine O'HaraMartin Landau y Winona Ryder en el que supone su reencuentro con el director.


Frankenweenie supone el regreso de Tim Burton a sus orígenes como cineasta, ya que la historia le brinda la oportunidad de retomar las preocupaciones y el tratamiento de personajes que caracterizan su inconfundible sello, ofreciendo a los espectadores una película cuidada en todos los aspectos, un homenaje al cine y a la literatura de terror lleno de emoción y diversión. No se la pierdan.

miércoles, 4 de abril de 2012

The River: Perdidos en el Amazonas

Después de la desaparición del famoso divulgador científico Emmet Cole durante la grabación de su último documental en el Amazonas, todos los miembros de su antiguo equipo se reúnen para organizar una expedición de búsqueda y rescate. En su viaje se adentrarán en una zona desconocida del río donde gobierna un espíritu al que los nativos llaman "La Boyuna", y además descubrirán que el Dr. Cole no había partido con la intención de rodar otro programa de televisión más, sino que buscaba misterios mucho más antiguos y poderosos.

Para encontrar el origen de esta serie tenemos que volver la vista atrás hasta finales de 2009, cuando el fenómeno viral de la película Paranormal Activity condujo a su estreno en salas de todo el mundo y al enorme éxito de taquilla que propició varias secuelas. Uno de los muchos espectadores que quedaron intrigados por este fenómeno fue el cineasta Steven Spielberg, quien no tardó en ponerse en contacto con el director de Paranormal, Oren Peli, para ayudarle con la distribución de su película y desarrollar juntos un nuevo proyecto. De estas reuniones nació The River, serie de la que ambos son productores y que cuenta con una premisa de lo más sencilla a la que aplicar la fórmula de Paranormal Activity.

A lo largo de sus ocho episodios, los espectadores presenciaremos cómo los miembros de la búsqueda del Dr. Emmet Cole documentaron, cámara en mano, todo lo sucedido durante su expedición: no sólo grabaron las tensiones y conflictos entre los distintos miembros del grupo, sino que tambien filmaron las extrañas apariciones de espíritus de la jungla, tribus indígenas hostiles, vampiros, demonios del Amazonas, zombis y demás fenómenos paranormales. Si a esto le sumamos un desarrollo de personajes bastante planos e interpretaciones ajustadas (con la excepción del siempre cumplidor Bruce Greenwood) nos encontramos ante una serie de poca o ninguna profundidad que no produce terror alguno, si bien resulta amena al no tomarse demasiado en serio a sí misma.



Su buena acogida inicial no ha servido para asegurar el futuro de The River, que tras el descenso de audiencia según se acercaba el desenlace (bastante abierto) ve más probable su cancelación que su renovación para una segunda temporada. Una pena, pues a pesar de sus limitaciones, el desfile de criaturas paranormales que pueblan la cuenca del Amazonas resultaba desenfadado y entretenido.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Luces Rojas: ¿Juego de percepción?


La doctora Matheson y su ayudante, Tom Buckley, se dedican a investigar fenómenos paranormales y desenmascar los fraudes que ponen a prueba los límites de la parapsicología. Sin embargo, cuando el famoso psíquico Simon Silver reaparece tras más de treinta años retirado, los estudios de Matheson y Silver están a punto de ser invalidados al no poder explicar los poderes de Silver, quien se convertirá en una obsesión personal para Tom y le llevará a cuestionarse los límites de percepción de la mente humana.

A finales de 2010, el cineasta español Rodrigo  Cortés consiguió la fama internacional como director por su trabajo en Buried, película que transcurre íntegramente en el interior de un atáud y que cuenta con un protagonista solvente (Ryan Reynolds) y un guión de lo más entretenido escrito por Chris Sparling. Con el éxito cosechado, a Cortés le llovieron las ofertas, así que él no tardó en reunir a un reparto internacional para un nuevo proyecto basado en un guión propio: Luces Rojas.

Después de las primeras imágenes y tráilers, la película generó bastantes expectativas, las cuales me temo que no se vieron cumplidas en su estreno el día dos de marzo. Luces Rojas cuenta con una propuesta muy interesante y un comienzo prometedor que presenta a los espectadores el trabajo de los protagonistas y los distintos fraudes a los que se enfrentan en el terreno de la parapsicología. La trama no tarda en adentrarse en los terrenos del thriller, consiguiendo escenas de suspense con recursos habituales en el género, pero según se acerca la conclusión la película defrauda por completo. Los giros finales, que supuestamente deberían sorprender a los espectadores, son de los más simplones que se han visto recientemente en una sala de cine, dos golpes de efecto facilones que buscan "impresionar", "desafiar" y jugar con los espectadores pero no consiguen más que avergonzarles por lo tontorrones que resultan estos giros y los pretenciosa que demuestra ser la película. Sinceramente, buena parte de las series procedimentales actuales tienen finales de episodios más elaborados y mejor construidos que esta película.


Una pena, porque Luces Rojas cuenta con una puesta en escena vistosa y no está nada mal llevada hasta el tercer acto, a pesar de que Cortés se pasa con una dirección demasiado barroca en la que los planos fijos brillan por su ausencia y de que la banda sonora recuerda en varias ocasiones a Origen (se nota que Hans Zimmer marcó escuela y que ya no puede haber intriga sin sus famosos "bramidos"). Además, el reparto de Luces Rojas resulta correcto en líneas generales, los actores cumplen aunque sus personajes demuestren ser bastante planos a medida que avanza la trama. El rol protagonista cae en manos de Cillian Murphy, actor en ascenso que ha demostrado su versatilidad en películas como la mencionada Origen o El viento que agita la cebada. Le acompañan, Sigourney Weaver y el legendario Robert De Niro en un papel secundario muy comedido, en la línea de su colaboración en Sin Límites; y también hacen acto de presencia Elizabeth Olsen, el siempre efectivo Toby Jones, y Leonardo Sbaraglia.


Puede que se esperase demasiado de Luces Rojas dadas la publicidad y la fama que obtuvo Buried. Aun así, Cortés y su equipo consiguen poner en marcha una película interesante y entretenida que por desgracia  se ve lastrada por su insulso y bochornoso acto final. Una pena, con los nombres implicados y la expectación que había generado.