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lunes, 8 de septiembre de 2014

Mob City: Pequeña gran serie


A finales de los años 40, el veterano de la Segunda Guerra Mundial Joe Teague vuelve a Los Ángeles para encontrarse una ciudad que no reconoce, consumida por los pulsos de poder entre el departamento de policía para el que ahora trabaja y la mafia judía liderada por Bugsy Siegel. Teague recuperará fragmentos de su antigua vida mientras intenta decidir cuál de los dos bandos merece su lealtad.

El caso de la serie Mob City es, cuanto menos, curioso. Frank Darabont, responsable de la obra maestra Cadena perpetua, no se prodigaba demasiado en el cine desde que se despidiera con la pequeña joya de La niebla. A finales de 2010, el cineasta regresó a la primera plana del entretenimiento gracias a su labor como productor, guionista y director de la primera temporada de The Walking Dead, que adaptaba el famoso cómic de Robert Kirkman. La segunda temporada resultó demasiado irregular y carente de rumbo, y puede que esto, sumado a otros motivos no esclarecidos, propiciaran la nada amistosa marcha de Darabont de la ficción, que por suerte tomó un nuevo rumbo tras su despedida. Mientras los zombis arrasaban, Darabont se embarcó en otro proyecto televisivo: Mob City, adaptación de la novela L.A. Noir (independiente del logrado videojuego de Rockstar) que relata las actividades de la mafia en Los Ángeles durante la década de 1940. El proyecto tardó dos años en completarse, y finalmente se estrenó en el canal estadounidense TNT durante diciembre de 2013. La cálida acogida inicial de la audiencia dio paso a un cierre inaceptable para los exigentes estándares de la televisión norteamericana actual, lo cual propició la cancelación de la serie con sólo una temporada de seis episodios. 


Debido a esta turbulenta historia, tardé en decidirme en dar una oportunidad a la serie. Mi primera reacción al comenzar a verla fue el escepticismo. Mob City recurre a las convenciones clásicas del género negro, que sigue al pie de la letra sin darles vuelta de tuerca alguna como sí hacen otras ficciones (por ejemplo Fargo, tanto la película original como la reciente serie). Nos presenta a un protagonista de moral ambigua que se mueve entre dos mundos no tan distantes como aparentan serlo: el de los policías y el de los gángsters. Hay una mujer fatal que se alza como heroína, matones sanguinarios, soplones ambiciosos y jefes del crimen organizado convertidos en empresarios (¿o era al revés?). Además, curiosamente retoma personajes históricos pertenecientes al período que une otras dos ficciones recientes del género como son Boardwalk Empire y la penosa Gangster Squad


El comienzo de Mob City resulta tópico y anodino, si bien está rodado con soltura y goza de una puesta en escena eficiente. No alcanza los niveles de calidad interpretativa, de transgresión ni de diseño de producción de las ficciones estrella de canales como HBO, pero a medida que avanzan los seis episodios de Mob City, las tramas se enredan, los protagonistas muestran pliegues que les vuelven más interesantes, la violencia asciende, y todo concluye en un final de infarto que mezcla ficción con hechos históricos como son la creación de la División de Asuntos Internos y el destino de Bugsy Siegel. Con sólo media docena de capítulos, el nuevo trabajo de Frank Darabont nos deja una trama cerrada, un par de tiroteos resueltos con ingenio, y un reparto ajustado. En este punto cabe mencionar el trabajo simplón de los televisivos Neal McDonough (Hermanos de sangre), Milo Ventimiglia (Héroes) y de Robert Knepper (Prison Break) haciendo otra vez de malo, y el del amuleto de Darabont Jeffrey DeMunn (The Walking Dead). Quienes sí destacan y roban planos son la versión de Bugsy Siegel que compone un recuperado Edward Burns y la heroína de Alexa Davalos (La niebla), quien ojalá se prodigara más en el cine; mientras que Jon Bernthal (El lobo de Wall Street) aporta poco a su papel de tipo duro ambiguo. Como curiosidad, Simon Pegg aparece en un par de episodios a modo de cameo.


Tras una carrera accidentada, los aciertos de Mob City pesan más que sus puntos débiles. Su final prematuro le garantiza un puesto de honor en el grupo de las pequeñas series con corazón, junto a las también encomiables Lights Out (El declive de Patrick Leary) y Hatfields & McCoys. Una modesta ficción que reivindicar y disfrutar.


martes, 7 de enero de 2014

Mike Lee's Selection for 2013

Acabamos de estrenar año, y nada mejor que darle la bienvenida a 2014 con un repaso a las películas que más me han llamado la atención de entre las estrenadas a lo largo del pasado año. Además, terminaremos con un breve recordatorio de cuáles pueden ser los cómics y las series a los que no hay que perder la pista durante 2014.


Como es habitual, en 2013 hemos podido disfrutar de todo tipo de cine. La variedad ha sido el rasgo predominante entre los estrenos cinematográficos, que nos han permitido disfrutar del salvaje Oeste según Quentin Tarantino (Django desencadenado), de nuevas versiones de novelas ya clásicas (El gran Gatsby), del regreso del terror casero (The Conjuring: Expediente Warren), de varias versiones del Apocalipsis (Guerra Mundial Z, Pacific Rim), y por supuesto de nuevas entregas superheroicas (Iron Man 3, Thor 2). En general, continúa la tendencia de la nostalgia y de las secuelas de grandes sagas que, como es costumbre, seguirá acentuándose durante los próximos años. Hoy traemos una modesta selección de las películas que más me han entusiasmado a lo largo de 2013, además de un pequeño adelanto.


*Zero Dark Thirty (La noche más oscura): Los nuevos métodos en la "guerra contra el terror" quedan plasmados en esta película que nos narra la obsesión de su protagonista por una misión que se alarga en el tiempo, ofreciéndonos la mejor interpretación de Jessica Chastain hasta el momento. 

*Bestias del sur salvaje: El debutante Benh Zeitlin nos sumerge en el mundo mágico y a la vez desgarrador de la pequeña Hushpuppy, un ejercicio de poesía visual y musical que nos dejará sin aliento.

*Trance: Danny Boyle regresa a Londres después de los Juegos Olímpicos con una película dura, llena de trampas y engaños que resulta trepidante en todo momento. 

*Star Trek: Into Darkness: El rompetaquillas del año, JJ Abrams revive a la tripulación de la USS Enterprise siguiendo los cánones del cine de aventuras de Spielberg y Lucas, a la vez que ofrece a Benedict Cumberbatch la oportunidad de consagrarse como villano.

*Rush: El irregular Ron Howard sorprende con este drama deportivo acerca de la rivalidad y la amistad que unió a los pilotos de Fórmula 1 Niki Lauda y James Hunt, además de que incluye un señor homenaje a Días de trueno

*The Way Way Back (El camino de vuelta): La comedia independiente del año nos presenta las tribulaciones de un joven obligado a convivir con su desestructurada familia un verano al mismo tiempo que se encuentra a sí mismo gracias a personajes inesperados que se cruzan en su camino.

*Mud: Después de las brillantes Shotgun Stories y Take Shelter, Jeff Nichols vuelve con otro drama sureño, esta vez acerca del poder de la amistad, del amor y de la confianza, protagonizado por unos recuperados Reese Witherspoon y Matthew McConaughey.

*Capitán Phillips: Thriller acerca del drama de la piratería actual y de quienes se ven implicados en ella. Lejos de heroísmos baratos, ofrece un retrato crítico e imparcial que nos trae de vuelta al gran actor que es Tom Hanks.

*The World's End: Edgar Wright y Simon Pegg cierran su trilogía del Cornetto y la sangre con una divertida parodia de las película apocalípticas y de alienígenas, que además incluye interesantes reflexiones acerca del paso del tiempo, la amistad y la infinita estupidez humana.

*Gravity: Con una puesta en escena absorbente y espectacular, Alfonso Cuarón nos cuenta la odisea de una astronauta que luchará por perdonarse a sí misma y por regresar a la Tierra.

*12 años de esclavitud: La película del año para mí, supone la consagración de Steve McQueen como director, quien nos narra de modo visceral la tragedia de la esclavitud en los Estados Unidos de 1850, sin mostrar piedad para nadie y destacando la increíble labor de un reparto capitaneado por Chiwetel Ejiofor y Michael Fassbender

*American Hustle: A punto de estrenarse en España, el nuevo trabajo de David O. Russell engancha desde su primera escena y avanza gracias a las ambiciones de unos personajes brillantes inmersos en una trama retorcida y divertida, interpretados por un reparto de verdaderos titanes.

Tras estas doce elegidas, aún me quedan muchas películas de 2013 que ver que, o bien se me han escapado de las salas, o bien aún no han llegado a la cartelera, como All Is Lost, The Wolf of Wall Street, Dallas Buyers Club, Inside Llewyn Davis, o Her.


En el plano comiquero, 2013 también ha sido un año variado, marcado por ciertas jugadas editoriales y por la consagración del sector independiente personificado por Image Comics. Vamos ahora con mis humildes recomendaciones acerca de los cómics que han definido 2013.

*Los Muertos Vivientes: La obra magna de Robert Kirkman ha perdido su frescura y fuerza iniciales, pero todavía mantiene el interés después de superar las 100 entregas y de una década de vida, máxime cuando se nos avecina una guerra abierta entre los supervivientes.

*Invencible: Seguimos con Kirkman, quien ha demostrado que la vida de Mark Grayson como superhéroe todavía puede complicarse mucho más, siempre que lo permitan los viltrumitas y sus múltiples enemigos en las sombras.

*Ladrón de ladrones: Tras un comienzo simplón, nos damos cuenta de que los problemas del ladrón de guante blanco conocido como Redmond con el FBI y con los cárteles no han hecho más que empezar, y serán mucho más intensos si los sigue ilustrando Shawn Martinborough.

*Locke & Key: Joe Hill y Gabriel Rodríguez nos han desvelado parte de los oscuros secretos de la Casa de las llaves, y también nos han dejado a los lectores sin uñas de esperar la conclusión de las aventuras de los hermanos Locke.

*Fatale: Ed Brubaker y Sean Phillips nos invitan a viajar a través del tiempo junto a Josephine y la maldición que la persigue gracias a una narrativa ejemplar y a una fusión de género negro con terror de herencia Lovecraftiana.

*Batman Incorporated: Grant Morrison pone punto final a su etapa al frente de Batman resolviendo incógnitas, trayendo de vuelta a viejos conocidos y ante todo rindiendo culto a la figura del hombre murciélago como mito contemporáneo.

*Ojo de Halcón: La revelación del año ha venido de manos de Matt Fraction y David Aja, quienes han conseguido mostrarnos el lado menos glamouroso de la vida del conocido vengador con mucho humor.

*The Private Eye: Brian K. Vaughan y Marcos Martín unen fuerzas y talento en un cómic distribuido en formato digital que nos muestra una trama detectivesca ambientada en un futuro cercano en el que la información de la "nube" de Internet explotó, dejando los secretos de todo el mundo al descubierto y obligando a las personas a esconderse detrás de máscaras.

*Universo X: Gracias al talento combinado de Jason Aaron y de Brian Michael Bendis he recuperado la fe en los mutantes. Estos dos arquitectos han conseguido rendir homenaje el espíritu de las historias de Claremont en Lobezno y la Patrulla X, traer a los X-Men del pasado al confuso momento presente, hacer que nos cuestionemos si Cíclope está loco o si es un visionario, y de paso sembrar multitud de dudas y paradojas temporales con la presente Batalla del átomo, que nos deja un panorama intenso y apasionante para los mutantes en el que casi todo puede suceder. 

Terminamos con el panorama seriéfilo, en el que me gustaría destacar la consolidación de series como Juego de tronos o Person of Interest, cada una con su universo propio; la mirada crítica de The Newsroom, el éxito arrollador de The Walking Dead, los estrenos interesantes de House of Cards y Ray Donovan, protagonizadas por unos inmensos Kevin Spacey y Liev Schreiber, respectivamente; y, por encima de todas, la triunfal despedida de Breaking Bad, que nos ha dejado una de las series más intensas y brillantes de la historia de la televisión, de las que de verdad merece la pena seguir, protagonizada por el inolvidable Walter White.


Y para vosotros, ¿qué películas, cómics y series han marcado 2013?

Desde What's the rumpus? recibimos el nuevo año con ilusión y, mientras preparamos la celebración del cercano sexto aniversario, no queda más que dar las gracias a los lectores que hacen posible este blog y desearles un 

¡Feliz 2014!

sábado, 20 de julio de 2013

Star Trek: En la oscuridad


La tripulación de la Enterprise apenas tiene tiempo de cumplir con sus misiones de exploración rutinarias cuando una nueva amenaza surge para poner en jaque a la Tierra: John Harrison, miembro renegado de la Federación, planea desatar una guerra contra el Imperio Klingon. Esto supondrá una nueva prueba para la amistad entre Kirk y Spock que les llevará a lugares insospechados y a enfrentarse a nuevos desafíos. 

En 2009, J.J. Abrams revitalizó la saga cinematográfica de Star Trek con un reinicio que nos presentaba a la tripulación original de la Enterprise en un universo paralelo al visto en la mítica serie original de Gene Rodenberry. Con esta premisa arrancaba una película trepidante, que recuperaba el sentido de la aventura de las películas de Spielberg y Lucas sin perder de vista a los personajes clásicos y los centenares de historias que tienen a sus espaldas. Tras el éxito de este película, Abrams nos sorprendió con el proyecto personal de Super 8 (homenaje a filmes como E.T. o Cuenta conmigo) y alguna serie como Person of Interest, con lo que la esperada secuela de Star Trek se ha visto retrasada más de lo normal hasta este 2013, con resultados inmejorables, eso sí.


Siguiendo el camino marcado por la anterior entrega, Star Trek: En la oscuridad va un paso más allá, planteando un desafío mayor para la recién consolidada tripulación de la Enterprise como es la irrupción de uno de sus enemigos más emblemáticos. Abrams se sirve de los recursos del cine de aventuras que representan películas como Indiana Jones o la trilogía original de Star Wars (lo cual es de agradecer dada la creciente cantidad de taquillazos que intentan abrumar al espectador con efectos especiales e historias vacías), como prueban la brillante secuencia de apertura  y el peso que tiene la tripulación de la Enterprise en la trama; cada personaje cuenta con sus minutos de gloria para lucirse. A esto hay que sumarle el tratamiento del misterio y de las tramas en las que nada es lo que parece que Abrams ha empleado en otras de sus obras como Perdidos, Fringe o Super 8, que aquí se pueden apreciar en la presentación del personaje de John Harrison, sus motivaciones y los enigmas que rodean a la Federación. Una combinación perfecta.


El reparto está en plena forma, caracterizado a la perfección, con unos sobresalientes Chris Pine y Zachary Quinto plasmando la amistad pura entre Kirk y Spock en pantalla, y el resto de la tripulación de la Enterprise da la talla, especialmente Karl Urban como el Dr. McCoy, con varias frases para el recuerdo, y el gran Simon Pegg en la piel de Scotty, que se reserva varios de los momentos más divertidos de la película. Entre las nuevas incorporaciones destacan Alice Eve, Peter "Robocop" Weller, y sobre todo Benedict Cumberbatch. En su imparable trayectoria en Hollywood (pronto le veremos en un buen número de películas interesantes como August: Osage County o Twelve Years a Slave), el intérprete de Sherlock se gana al público con su representación de un villano nada típico, con una presencia en pantalla abrumadora y lleno de escalofriantes matices. Atentos también, por cierto, al cameo sorpresa de Leonard Nimoy, una de las piedras angulares del universo de Star Trek.


Si a esto le sumamos los homenajes a la serie y a las películas originales de Star Trek (véase cierto grito), escenas que aprovechan los efectos especiales tan bien como la del "salto" entre naves, un ritmo endiablado y una nueva banda sonora de Michael Giacchino que nos invita a quitarnos el sombrero y aplaudir, sin duda nos encontramos ante una de las películas del año. Star Trek: En la oscuridad recupera el espíritu del buen cine de aventuras, aquel capaz de emocionarnos, sorprendernos y presentarnos personajes con los que sentirnos identificados, al mismo tiempo que es fiel al espíritu de una emblemática y longeva saga de ciencia ficción. Una de las películas del año, indudablemente. Larga vida y prosperidad.

martes, 31 de enero de 2012

Hermanos de Sangre

Estrenada en 2001, la miniserie de diez episodios Hermanos de Sangre (Band of Brothers) fue, junto a Los Soprano, una de las producciones pioneras del canal HBO que contribuyó al desarrollo de la ficción televisiva de calidad y acabado cinematográfico. 

Basada en la novela homónima del historiador Stephen Ambrose, Hermanos de Sangre nos cuenta lo sucedido con la compañía Easy, grupo de paracaidistas del ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial a los que seguiremos desde su entrenamiento al pie de la montaña Currahee hasta su desembarco en la Europa ocupada. Según avanza la trama iremos conociendo más a los personajes bajo el mando de Richard Winters, sus motivaciones, miedos, y dudas; a lo que ayuda el hecho de que cada capítulo nos cuente una campaña desde la perspectiva de un personaje concreto.

Tras las cámaras se encuentran los productores Tony To y Gary Goetzman, el guionista Bruce C. McKenna, y Tom Hanks y Steven Spielberg como productores ejecutivos (el primero incluso escribe y dirige un episodio), quienes decidieron aplicar a la serie el estilo, la ambientación y la estética hiperrealistas de su película Salvar al soldado Ryan. Así, Hermanos de Sangre nos ofrece un retrato profundo y oscuro de los horrores que vivieron los integrantes de la compañía Easy, de cómo se vieron forzados a adentrarse en terrenos desconocidos para enfrentarse a un enemigo del que no sabían demasiado, y de los lazos de inquebrantable amistad que se forjaron entre los miembros de la compañía. Además, la serie muestra un retrato retorcido de la psicología de los personajes, desmitificando los estereotipos de héroes bélicos con imágenes de extrema crudeza y una aproximación a los enemigos que huye de tópicos.


Todos los miembros del multitudinario reparto resultan más que creíbles, entregados por completo a sus respectivos roles. Destaca la presencia de Damian Lewis (de vuelta en televisión con la premiada Homeland), Donnie Wahlberg (hermano mayor de Mark), Neal McDonough (Minority Report), y Kirk Acevedo (Fringe), por citar a unos pocos; y también sorprenden las apariciones en papeles secundarios de actores hoy consagrados como Michael Fassbender, James McAvoy, Tom Hardy, Stephen Graham, Simon Pegg, y Colin Hanks.


En 2010, los responsables de Hermanos de Sangre estrenaron The Pacific, que recoge el testigo y estilo de su predecesora centrándose en lo sucedido en el teatro de operaciones del océano Pacífico, con un desarrollo igual de sorprendente que la serie hoy comentada.



Por méritos propios, entre los que figuran la crudeza de sus imágenes, la ambientación, la puesta en escena, y el trasfondo psicológico de sus personajes, no resulta complicado comprender por qué Hermanos de Sangre es ampliamente considerada una de las producciones más brillantes del canal HBO.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Mike Lee's Selection for 2011

El año nuevo está a punto de llegar y, como es costumbre en este blog, cerramos estos doce meses con un repaso a las películas que inundaron la cartelera y con mi selección personal de diez títulos que marcaron el año cinematográfico de una forma u otra.


En 2011 hemos podido disfrutar (o sufrir) en las salas de todo tipo de estrenos, desde las tragedias de personajes llevados al límite de Cisne Negro o The Fighter a las eficaces peripecas de ciencia ficción vistas en Destino Oculto, EVA o Sin Límites, pasando por desvaríos varios estilo Sucker Punch, el salto de las viñetas a la gran pantalla de superhéroes como Thor y el Capitán América, películas que han dado mucho que debatir como El Árbol de la Vida, thrillers de policías tan acabados como el protagonista de No habrá paz para los malvados, comedias recomendables como Cómo acabar con tu jefe, y por supuesto un aluvión de secuelas de todo tipo (Piratas del Caribe 4, Cars 2, The Hangover Part II, el final de Harry Potter...) e incluso de precuelas (El Origen del Planeta de los Simios). En resumen, un panorama muy variado.

Sin más preámbulos, os dejo con diez películas que para mí se encuentran entre lo más destacado del año cinematográfico:


*127 Horas: El director Danny Boyle saca el máximo partido a sus característicos y acelerados recursos narrativos en esta angustiosa historia de supervivencia en la que un inconmensurable James Franco interpreta a un excursionista atrapado en un inhóspito cañón de Utah.

*True Grit (Valor de Ley): Los hermanos Coen firman este western de aroma clásico, cuidado hasta el más mínimo detalle, para narrarnos una cuento de venganza por el que desfilan personajes pintorescos interpretados por un reparto inspirado formado por Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin, Barry Pepper y la debutante Hailee Steinfeld.

*Rango: Gore Verbinski deja de lado Piratas del Caribe y se pasa a la animación con una sorprendente película repleta de homenajes al western, a varios clásicos del cine y hasta de humor negro. Además, Johnny Depp da voz (y vida) al antihéroe protagonista.

*Código Fuente: Tras debutar con la fantástica Moon, el director Duncan Jones vuelve a contar con pocos pero bien aprovechados medios para construir una película de altas dosis de ciencia ficción y entretenimiento.

*X-Men. First Class: Bryan Singer vuelve para devolver a los mutantes al lugar de honor que les pertenece dentro del cine de superhéroes. En esta ocasión confía en Matthew Vaughn para narrar los orígenes de Xavier y Magneto, interpretados por unos carismáticos James McAvoy y Michael Fassbender.

*Super 8: J. J. Abrams y Steven Spielberg unen fuerzas en este homenaje a las películas de aventuras juveniles de la década de 1980 como Los Goonies, E.T. y Cuenta Conmigo, ofreciendo un filme con personalidad propia en el que queda patente la forma de entender el cine de entretenimiento del creador de Perdidos.

*Contagio: Steven Soderbergh y Scott Z. Burns reúnen a un reparto de pesos pesados (Matt Damon, Kate Winslet, Bryan Cranston, Marion Cotillard...) para contarnos los distintos puntos de vista ligados a la aparición de un nuevo virus de origen desconocido que amenaza con convertirse en una peligrosa pandemia global. La paranoia está servida.

*Las Aventuras de Tintín. El Secreto del Unicronio: Steven Spielberg se alía con Peter Jackson en esta rompedora película de animación, con la cual la técnica de captura de movimiento avanza a pasos agigantados al mismo tiempo que el espíritu de los cómics de Hergé inunda la pantalla en este regreso a la avenutra pura donde todo puede suceder.

*Misión: Imposible IV - Protocolo Fantasma: Después del baile de directores y registros de las anteriores entregas, el equipo formado por J. J. Abrams, Tom Cruise y Brad Bird consigue una película de factura impecable, trama imparable, reparto equilibrado y escenas espectaculares que no da respiro a los espectadores.

*Drive: Tributo al cine de atracadores, mafias y tipos más duros que el cemento que encuentra su voz propia gracias a una puesta en escena brillante y a un reparto entregado en el que destaca la interpretación de Ryan Gosling como el nuevo héroe sin nombre.


¿Y qué podemos aventurar de 2012? De momento, que vendrá cargado de estrenos, cómo no. Empezaremos por las películas de 2011 que suenan con fuerza para figurar entre las nominadas a los Oscar, como por ejemplo Moneyball, The Descendants, The Ides of March... seguiremos con el regreso de grandes directores como Clint Eastwood (J. Edgar), Martin Scorsese (Hugo), Steven Spielberg (War Horse) y David Fincher (Millenium); continuaremos con más secuelas (Sherlock Holmes 2, Men in Black 3, The Dark Knight Rises) y asistiremos al comienzo de nuevas sagas (John Carter) y a "precuelas" que generan una enorme expectación con sus primeros tráilers como Prometheus y El Hobbit. Pero ya hablaremos de todo esto, de mometo:

¡Feliz año a todos! ¡Que tengáis un estupendo 2012!

viernes, 23 de diciembre de 2011

Misión:Imposible IV - Protocolo Fantasma


Durante los últimos años, el agente Ethan Hunt ha seguido la pista del terrorista internacional conocido como Cobalto, infiltrándose en una cárcel de Moscú en busca de información. Una vez es rescatado por su equipo, los terroristas atentan contra el Kremlin y dejan a Hunt y los suyos inmersos en una situación complicada: la FMI se ve obligada a iniciar el Protocolo Fantasma, de modo que los espías deberán trabajar por su cuenta y encontrar a los terroristas en una carrera contrarreloj con el fin de evitar un conflicto internacional.

Desde su inicio en 1996, la saga de Misión:Imposible ha sido una de las franquicias más peculiares de los grandes estudios por la disparidad de directores que se han encargado de ella y las distintas versiones que han ofrecido de un mismo concepto. Dirigida por Brian De Palma, la primera entrega fue todo un éxito de taquilla y aumentó todavía más la fama de superestrella de Tom Cruise con sus trepidantes escenas de espionaje. La segunda parte supuso un cambio considerable, con el tono "macarra" y de acción pura llena de incongruencias que le imprimió John Woo. Tiempo después de su estreno, en 2006, el propio Cruise decidió recuperar la franquicia y para ello confió en el televisivo J. J. Abrams, a quien dio la oportunidad de dirigir su primer largometraje. Una vez revitalizada la saga con la entretenida tercera entrega, Cruise, Abrams y el productor Bryan Burke se pusieron manos a la obra con la cuarta parte: Protocolo Fantasma.


En esta ocasión, el encargado de situarse tras la cámara ha sido Brad Bird, experto en animación que ha trabajado en varios capítulos de Los Simpson, El Gigante de Hierro y, ya en Pixar, en las oscarizadas Los Increíbles y Ratatouille. A pesar de ser su primera incursión en el cine de imagen real, Bird dota a la cuarta entrega de las misiones de Ethan Hunt de un ritmo muy fluido que combina a la perfección acción, humor, intriga y aventura. Además, sorprende la habilidad de Brad Bird para planificar y filmar las secuencias de acción (algunas de ellas verdaderamente impresionantes) y huir del estilo confuso y recargado de Michael Bay y compañía.

El propio director participó activamente en la elaboración del argumento junto con Abrams y Cruise, si bien fueron los guionistas de la serie Alias Josh Appelbaum y André Nemec los encargados de construir una historia completa y equilibrada en la que todo se complica más de lo que cabría esperar para Ethan Hunt y su equipo. También han contribuido a la impecable factura técnica los efectos especiales de Industrial Light & Magic y, por supuesto, la banda sonora de Michael Giacchino, quien recicla los temas clásicos de la franquicia y añade su sello propio con partituras que recuerdan ligeramente a su trabajo en Cars 2.


Tal vez lo único de lo que nos podríamos quejar es de que el villano no tiene la presencia ni el carisma que debería, y de que la película no sorprende demasiado al ser una cuarta parte: por muy difícil que lo tengan los protagonistas, sigue un esquema similar al de anteriores entregas.  Como contrapartida a este pequeño inconveniente, son dignos de alabanzas los guiños y conexiones que Protocolo Fantasma establece con las tres primeras partes, ya sea con escenas que homenajean a otras o bien con los cameos de ciertos personajes.

Interpretando de nuevo a Ethan Hunt, héroe modélico, ingenioso y decidido, tenemos a Tom Cruise en plena forma, que decidió rodar él mismo buena parte de las escenas de acción en vez de dejarlas en manos de un especialista. Le acompaña un correcto reparto internacional:  el siempre divertido Simon Pegg (Paul), que repite su papel de la tercera entrega; Paula Patton (Déjà Vu), Jeremy Renner, uno de los actores del momento gracias a su papel en The Hurt Locker; Michael Nyqvist (Millenium), Josh Holloway (Sawyer en Perdidos), Léa Seydoux (Robin Hood), y Anil Kapoor (el presentador de Slumdog Millionaire).


El trabajo combinado de los actores, de Brad Bird, J. J. Abrams y de todos los miembros de su equipo hacen de Misión:Imposible - Protocolo Fantasma una superproducción que merece la pena ver en pantalla grande, sumamente entretenida y recomendable para todos los que busquen emoción, aventura, humor y acción en una misma película que atrapa a los espectadores de principio a fin.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio

Dando un paseo por el mercado de su ciudad, Tintín descubre la maqueta de un misterioso velero conocido como El Unicornio. Tras hacerse con ella, el intrépido reportero belga y su fiel can, Milú, se ven envueltos en una espiral de intriga y aventuras vinculada a los secretos que esconde el barco y que les llevará a visitar parajes exóticos, enfrentarse al despiadado cazatesoros Sakharine, y a conocer a un aliado sin igual: El capitán Haddock.

Cuando el gran Steven Spielberg alcanzó un éxito rotundo con la mítica Indiana Jones: En busca del arca perdida, hubo quien comparó el carácter de las aventuras del arqueólogo con las narradas en los cómics de Tintín. Intrigados, el cineasta y sus productores se pusieron en contacto con el creador de este clásico personaje, Hergé, quien confió en Spielberg para trasladar a la gran pantalla el mundo y andanzas de Tintín. Mucho tiempo después, el responsable de Parque Jurásico unió fuerzas con otro genio del cine de entretenimiento, Peter Jackson, y juntos no sólo han logrado adaptar al cine con fidelidad la obra original, sino que han conseguido todo un triunfo cinematográfico.


Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio se basa en los álbumes El cangrejo de las pinzas de oro y el homónimo El secreto del Unicornio para presentarnos a los personajes y zambullirnos de lleno en el mundo que habitan. La película no da respiro a los espectadores, cuenta con un ritmo frenético y una trama que representa la aventura en estado puro, con pequeñas pistas que llevan a otras al estilo de Indiana Jones; al mismo tiempo que respeta el carácter del personaje, con guiños tanto a los cómics de Tintín como a emblemáticas películas de Spielberg (Tiburón) y Jackson (Braindead). Los responsables de una historia tan rica y cohesionda han sido tres reputados guionistas británicos: Steven Moffat (escritor de series como Dr. Who o Sherlock), Edgar Wright (director de las brillantes Shaun of the Dead y Scott Pilgrim vs. the World), y Joe Cornish (humorista amigo de Wright que acaba de debutar en la dirección con Attack the Block).


Con el propósito de conseguir un aspecto fiel a la estética de Hergé y realista al mismo tiempo, Peter Jackson y su prestigioso estudio Weta Digital (responsables de los efectos visuales de El Señor de los Anillos y Avatar) han dado un gran salto en el empleo de la técnica de captura de movimiento en animación, recurso empleado por Robert Zemeckis en películas como Polar Express y Cuento de Navidad. En el caso de Las aventuras de Tintín, la animación alcanza cotas de realismo pasmosas, con imágenes sobrecogedoras y un abrumador cuidado de los detalles más pequeños. Además, esta técnica da a Spielberg nuevas posibilidades a la hora de explorar los escenarios, con planos secuencia imposibles y escenas de acción vertiginosas.


Otro aspecto que tener en cuenta y que prácticamente es motivo de celebración es que el compositor John Williams se encarga de la banda sonora, aportando una nueva dimensión a las imágenes con sus desbordantes fanfarrias, las cuales incluyen tintes belgas para la ocasión. Aunque no sea tan sencillo reconocerlos como a las partituras del maestro Williams, célebres actores como Jamie Bell (Tintín), Andy Serkis (Haddock), Daniel "Bond" Craig (Sakharine), y el desternillante dúo cómico que forman Simon Pegg y Nick Frost (Hernández y Fernández) prestan su voz, movimientos y expresiones faciales para dar vida a los personajes. Milú es el único creado digitalmente por completo, e incluso así tiene el carisma necesario para "robar" unas cuantas escenas.


Dependiendo de su éxito en Estados Unidos, puede que en unos años El secreto del Unicornio cuente con un par de secuelas. Mientras tanto, público, crítica y aficionados al cómic se rinden ante el talento y trabajo duro de Spielberg y Jackson y quedan fascinados por el humor, el misterio y la aventura pura que pueblan cada rincón del mundo del intrépido Tintín. Sin duda, una de las películas del año.

viernes, 29 de julio de 2011

Paul: Pegg & Frost contraatacan

Clive y Graeme, dos grandes amigos que aspiran a convertirse en autores de ciencia-ficción, realizan el viaje de sus sueños cuando asisten a la Comic-Con de San Diego y acto seguido visitan distintos lugares de Estados Unidos emblemáticos en el terreno de la ufulogía, como el Área 51 o The Black Mailbox. Lo que en absoluto esperaban es que conocieran a un verdadero alienígena de nombre Paul y que se vieran obligados a ayudarle a regresar a casa mientras los hombres de negro les pisan los talones.

Después del enorme éxito de Shaun of the Dead (2004) y Hot Fuzz (2007), que homenajeaban al género de los muertos vivientes y al policíaco, respectivamente; el dúo formado por Simon Pegg y Nick Frost se reúne de nuevo para protagonizar y escribir Paul, película que hace lo propio con la ciencia-ficción. Resulta curioso que para la ocasión se hayan juntado representantes de las denominadas "Nueva comedia británica" (a la que pertenecen Ricky Gervais, Edgar Wright y los mencionados Pegg y Frost, entre otros) y "Nueva comedia americana" (de la que forman parte el omnipresente Judd Apatow, Leslie Mann y Seth Rogen), dando como resultado una interesante mezcla de estilos en la que, por fortuna, predomina el sello de los dos británicos. Tras la cámara se encuentra Greg Mottola, responsable de Superbad y Adventureland, quien hace justicia al guión de Pegg y Frost y ofrece a los espectadores una divertida película que mezcla comedia de situación con ácidas ironías y un buen ritmo, si bien se echan en falta el montaje frenético, la sangre y los Cornettos de los títulos dirigidos por Edgar Wright (quien no pudo colaborar aquí debido a su trabajo en Scott Pilgrim vs. the World).

Camino a la Comic-Con
Uno de los puntos fuertes de Paul es la cantidad de homenajes, guiños y referencias a emblemáticas películas de ciencia-ficción, lo cual demuestra el respeto que sienten  hacia ellas y la influencia que han supuesto para los dos guionistas. Así, más de una sonrisa de complicidad se dibujará en los rostros de los espectadores en cuanto detectemos alusiones a Alien, Depredador, Star Wars, Star Trek, Men in Black, Expediente X, y buena parte de la filmografía de Steven Spielberg (quien se reserva una sorpresa en Paul), como E.T., Encuentros en la Tercera Fase, e Indiana Jones.


El reparto está formado por cómicos de todo tipo, desde Kristen Wiig y Bill Hader (provenientes del programa Saturday Night Live) al conocido actor Jason Bateman, incluyendo al habitualmente cansino Seth Rogen, que no desentona demasiado prestando su voz, movimientos y humor escatológico al alienígena Paul. Destacan los cameos de Jeffrey Tambor (padre de Alan en The Hangover), John Carroll Lynch (el barbero de Gran Torino), Jane Lynch (Sue Sylvester en Glee), Blythe Danner (la esposa de Robert De Niro en la saga Los padres de ella), y Sigourney Weaver; y, cómo no, Simon Pegg y Nick Frost se sienten muy cómodos en los papeles protagonistas a la vez que reflejan a la perfección la inmensa amistad que los une tanto dentro como fuera de la pantalla.


Aunque falte Edgar Wright y sobre Seth Rogen, Paul resulta una comedia divertida y recomendable (especialmente en versión original, por el contraste entre la pareja británica y el terreno americano) que gustará por igual a los amantes de la ciencia-ficción y a quienes quedaron sorprendidos por el talento del dúo Pegg-Frost.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Star Trek: J.J. Abrams consigue lo imposible

A medida que pasa el tiempo la figura del guionista, productor y director J.J. Abrams se ha hecho un hueco en la industria del entretenimiento gracias al reconocimiento obtenido por la calidad de sus trabajos. Creador de series tan exitosas como Alias y Perdidos, su experiencia en el cine no es tan extensa como en televisión, pues se encargó de aportar algo de frescura a la saga de Misión Imposible en su tercera entrega y hace poco más de un año estuvo envuelto en la producción de Cloverfield (Monstruoso); película que, a pesar de sus fallos, ofrecía un enfoque bastante original sobre las historias de monstruos destruye ciudades. De esta forma, cuando cayó en sus manos la tarea de llevar a la gran pantalla una nueva entrega de la saga de ciencia ficción Star Trek, desde hace tiempo estancada en el pasado, pocos imaginaban los resultados obtenidos.

Sin duda alguna, al hablar de Star Trek nos encontramos ante una de las películas más entretenidas del año que no ofrece ni un respiro durante sus más de dos horas de duración y reúne rasgos bastante atípicos para un blockbuster que inicia la temporada veraniega en la cartelera, ya que respeta a los espectadores al ofrecernos una historia coherente y bien desarrollada, carismáticos personajes llenos de matices, acción trepidante, momentos desternillantes, efectos especiales que no pretenden abrumar sino estar al servicio de la historia, una banda sonora épica para la ocasión y una dirección correcta y original al mismo tiempo.

Con esta nueva entrega de Star Trek nos encontramos ante un lavado de cara a una franquicia cinematográfica de importancia similar a la que tuvo Batman Begins para la saga del señor de la noche de Gotham. Uno de los aspectos renovados más notables es el acertado casting, pues los espectadores somos testigos de la evolución de los tripulantes del Enterprise y sus diversas personalidades, encontrándonos por primera vez con Kirk (un sorprendente Chris Pine), Spock (interpretado a la perfección por Zachary Quinto, Sylar en Héroes), el doctor McCoy (que protagoniza momentos realmente hilarantes como las vacunas de Kirk gracias al buen hacer de Karl Urban, alias Éomer), Uhura (Zoe Saldana, quien se enfrentó a Jack Sparrow en Piratas del Caribe), Chekov, Sulu o Scotty (quien proporciona más momentos cómicos a cargo de Simon Pegg), a los que hay que sumar las intervenciones de Eric Bana como el torturado villano romulano Nero, Winona Rider o de la doctora Cameron de House.



Además, la película cuenta con guiños a la serie original como las palabras y escena del final o la aparición de Leonard Nimoy, el Spock original. Por si esto no fuera poco, Abrams se permite homenajear la otra saga galáctica por excelencia, Star Wars, con la aparición de cierto planeta helado o los golpes que uno de los protagonistas se da en la cabeza al entrar en una nave como si de un soldado imperial se tratase.

Puede que, junto a Iron Man, nos encontremos ante una de las películas estrenadas últimamente que cumple a la perfección la definición de entretenimiento puro por el buen hacer de todo un equipo dedicado a satisfacer tanto a los antiguos seguidores como a toda una nueva legión de fans. Además, visto el éxito del que ha gozado en su primer fin de semana, ya se especula con la posibilidad de realizar alguna secuela que explore las posibilidades que ha traído consigo esta nueva vuelta de tuerca a la franquicia de Star Trek.



¡Larga vida y prosperidad!