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lunes, 4 de agosto de 2014

Ronda de reseñas: De hoteles, alienígenas y vampiros

Continuamos reanimando el blog. Si la semana pasada recopilábamos las reseñas de algunas de las películas destinadas a convertirse en los rompetaquillas de 2014, hoy damos un repaso a algunas de las últimas novedades del panorama independiente.


Empezamos con el esperado regreso de Wes Anderson con la particular El gran hotel Budapest. A estas alturas considero casi indiscutible que Anderson es, por méritos propios, uno de los jóvenes maestros surgidos del cine americano durante los últimos veinte años. Posee una excelente carrera plagada de películas de inconfundible sello personal que nos ha dejado obras maestras como Los Tenenbaums o Fantastic Mr. Fox. No obstante, el éxito comercial y el reconocimiento del público no le acompañó hasta el estreno de la entrañable Moonrise Kingdom en 2012. Ya consagrado con legiones de fans, Anderson vuelve con una película sumamente entretenida en la que pueden apreciarse la mayoría de las características de su cine: la trama se desarrolla como una serie de historias dentro de otras, la obsesión por los planos simétricos roza lo enfermizo y el uso de dioramas es un verdadero lujo. La película nos traslada a un hotel del Este de Europa a principios del siglo XX, cuando el gerente y su nuevo botones se ven envueltos en una sucesión de enredos y crímenes desesperados que tienen que ver con la herencia de una huésped ricachona. Se echa en falta el transfondo de las dinámicas familiares que pueblan las películas de Anderson, si bien en esta ocasión la relación paterno-filial ha sido sustituida por una de mentor-alumno entre la pareja protagonista y por escenas de sexo y violencia nunca antes vistas en la filmografía del director. También sorprende la ausencia de canciones pop, aunque no casaban demasiado con la ambientación. Aun así, Alexandre Desplat firma una banda sonora delirante que iguala a su trabajo en Moonrise Kingdom. Muchos de los habituales de Anderson se dejan ver en un reparto coral formado por Willem Dafoe, Adrien Brody, Jeff Goldblum, Edward Norton, Tilda Swinton y por supuesto Owen Wilson, Jason Schwartzman y el gran Bill Murray, a quienes se les suman Saoirse Ronan, Jude Law, Léa Seydoux, el debutante Tony Revolori y un recuperado Ralph Fiennes. El gran hotel Budapest hará las delicias de los incondicionales de Anderson y encandilará al resto, pues posiblemente estemos ante la primera gran película de 2014.



Bastante más desapercibida ha pasado Under the Skin, el nuevo trabajo del director británico Jonathan Glazer (Sexy Beast). Basada en la novela homónima de Michael Faber, la película nos cuenta la historia de una alienígena que se hace pasar por una atractiva mujer para atrapar hombres en Esocia y vender su carne a su raza extraterrestre (sí, es una versión más fina de Mal gusto, la ópera prima de Peter Jackson). Que nadie espere una película de grandes efectos especiales o un thriller tipo La invasión de los ladrones de cuerpos, pues estamos ante un filme abstracto en su ejecución. El ritmo de Under the Skin no es apto para todos los públicos, se recrea en los detalles y las repeticiones y en ocasiones puede llegar a aturdir y aburrir a los presentes. Por suerte, la historia presenta pinceladas interesantes acerca de una alienígena rebelde que descubre su propia humanidad mientras recorre los páramos escoceses. Acompañada de un reparto de desconocidos, Scarlett Johansson brilla con una interpretación contenida y sugerente.



Otra película que apenas ha gozado de distribución es Only Lovers Left Alive, el regreso de Jim Jarmusch. Todavía no he podido acercarme demasiado al trabajo de este autor, pero su nueva película supone un pequeño gran triunfo en su filmografía reciente. Nos narra la historia de una pareja de vampiros, curiosamente apodados Adán y Eva, al borde del hastío existencial debido a los siglos que llevan juntos y a la estupidez que observan en la raza humana del presente. Su anodina normalidad se altera con la llegada de la rebelde vampiresa Ava. Jarmusch compone una película interesante que recupera el concepto del vampiro clásico (nada de Crepúsculos baratos, por favor) en una trama que avanza a paso lento y está cargada de las más diversas referencias culturales (resultan impagables los nombres que adopta el médico que les proporciona sangre humana para su consumo). Puede hacerse demasiado larga, pues sobrepasa las dos horas y el tramo final se resiente. Aun así, merece la pena por recuperar a los vampiros como tal y por las divertidas interpretaciones de Anton Yelchin (Star Trek), Mia Wasikowska (Jane Eyre), Tilda Swinton y el cada vez más versátil Tom Hiddleston, alias Loki.



sábado, 2 de agosto de 2014

Ronda de reseñas: de capitanes, monstruos y mutantes

Estimados lectores, tras una larga espera, llega el momento de retomar el blog. Será una tarea complicada, después de un tiempo sin actualizar, pero se intentará mantener el ritmo y continuar hablando de cine, cómics y series de televisión con variedad, interés e ilusión. Tenemos pendientes celebrar los aniversarios de distintos personajes que se cumplen en 2014 y recomendar nuevos descubrimientos comiqueros, criticar las maniobras editoriales de Marvel o DC, y por supuesto comentar las últimas temporadas de nuestras series favoritas. Comenzaremos con calma, con una serie de breves reseñas dedicadas a algunas de las películas más sonadas de los últimos meses. Vamos allá.


Marvel Studios continúa con su segunda fase y cumple con las prometidas dos películas por año. La primera estrenada en 2014 también se ha convertido en la más acertada y compensada de la mencionada fase. Nos referimos, por supuesto, a Capitán América: El soldado de invierno. La dirección corre a cargo de los hermanos Russo, quienes han gozado de cierto éxito en el mundo de la televisión, pero en el cine han filmado bodrios como Tú, yo y ahora Dupree (ahí es nada). Para la ocasión, adaptan libremente el comienzo de la celebérrima etapa del guionista Ed Brubaker al frente del cómic del primer vengador, y lo hacen con éxito: consiguen retratar lo que le sucede a Steve Rogers cuando vuelven fantasmas de su pasado y acentúan su condición de hombre fuera de su tiempo, a la vez que inscriben la película dentro del cada vez más complejo universo cinematográfico de Marvel, con los ecos de Los Vengadores y la psicosis que gobierna SHIELD todavía presentes. Si Iron Man 3 seguía los patrones de las buddy movies como Arma Letal; y Thor 2, los de las pelis de invasiones alienígenas; El soldado de invierno abraza el género del espionaje, con agentes dobles y conspiraciones que harían sentirse orgulloso al Jason Bourne de Matt Damon. Mención especial merecen las escenas de acción por las calles de Washington DC, que beben del estilo pulcro de Heat, y por supuesto el reparto, cada vez más amplio. Está capitaneado por Chris Evans, natural en su rol, le acompañan los ya clásicos Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson y Cobie Smulders y se les suman acertadas incorporaciones como Anthony Mackie haciendo del Halcón, los futuros Calavera y Sharon Carter, y el veterano Robert Redford. Una película muy completa y divertida, hasta sale Batroc el Saltarín reconvertido en terrorista. Espero que en la tercera entrega vuelva Cráneo Rojo de alguna forma.



Otro de los taquillazos más esperados de 2014 ha sido Godzilla, cuya nueva versión se ha estrenado coincidiendo con el 60º aniversario de la primera película dedicada al monstruo japonés de la era atómica. El guión del renacimiento de este titán llevada años recorriendo los estudios de Hollywood, hasta el punto de que nadie sabe cuántos guionistas retocaron escenas (se cuenta que incluso pasó por las manos de Frank Darabont, y eso que nadie sabe a qué se dedica ahora tras su salida de The Walking Dead). El encargado de dirigirla ha sido Gareth Edwards, director novel que debutó en 2010 con la interesante Monsters, historia de un amor imposible ambientada en una zona de cuarentena poblada por alienígenas en la frontera entre México y Estados Unidos. Ahí es nada. En el caso de Godzilla, Edwards ha contado con el respaldo de Legendary para filmar una película correcta y satisfactoria en líneas generales. La tarea era complicada, nadie sabía si esperar un nuevo y desenfadado Pacific Rim, una versión oscura alejada del material original, o un despropósito de proporciones cósmicas. Por fortuna, Godzilla renace en una película sencilla que da un giro interesante a su origen como protector de la humanidad frente a monstruos de tiempos olvidados. Edwards dosifica las apariciones del titán recurriendo a las técnicas de Spielberg y su Parque Jurásico, como ya hiciera Abrams en Super 8, nos presenta a una pandilla de militares ineptos, una puesta en escena solvente y una historia familiar simplona que no le importa a nadie. Posiblemente éste sea el aspecto más criticado de la película, protagonizada por unos descafeinados y poco creíbles Aaron Taylor-Johnson y Elizabeth Olsen, mientras que el gran Bryan Cranston apenas sale. En resumen, se esperaba más de ella, pero termina como una película entretenida, con apuntes interesantes y una representación decente del monstruo del título. Además hay un pequeño homenaje a Mothra, que será el villano de la confirmada secuela.




Terminamos con una grata sorpresa como ha sido X-Men: Días del futuro pasado. El universo mutante de los cómics es prácticamente imposible de comprender en su totalidad hoy en día, y pobre del lector neófito que lo intente abarcar. Este batiburrillo no tardó en desplazarse al cine, cuando la saga de Fox fue herida de muerte por los bodrios X-Men 3 y X-Men Orígenes: Lobezno. En 2011 llegó un destello de esperanza con X-Men: First Class, precuela sencilla pero divertida y respetuosa con los personajes. Ahora bien, la titánica tarea de conectar las dos etapas de la moribunda franquicia ha caído en manos de Bryan Singer, quien se ha alzado triunfante con la nueva entrega que hoy nos ocupa. Días del futuro pasado adapta la saga homónima de Chris Claremont y John Byrne, todo un hito mutante y del cómic americano en general. Lo hace con ciertas libertades, si bien se mantiene fiel al espíritu de la saga original. La película nos presenta a los mutantes al borde de la extinción, y sólo uno de ellos puede viajar al pasado, a los años 70, para cambiar la historia y salvar a Xavier y los suyos. De esta forma, la película homenajea a las ya clásicas dos primeras partes de Singer, que empezaron todo hace 14 años, y potencia las virtudes de la nueva generación capitaneada por unos brillantes James McAvoy, Michael Fassbender y Jennifer Lawrence, con Nicholas Hoult en menor medida. La combinación perfecta entre aventura, ciencia ficción, activismo mutante y nostalgia, Días del futuro pasado cierra de forma digna la era de Patrick Stewart e Ian McKellen , devuelve a los mutantes al lugar que les corresponde con una película sumamente entretenida y de paso abre la puerta a una nueva entrega: X-Men: Apocalipsis, que tiene pinta de incluir elementos de la celebrada etapa de Rick Remender al frente de X-Force.



En breve volveremos con más reseñas, en esa ocasión dedicadas al rico panorama independiente.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Los Vengadores: Un sueño hecho realidad


Loki, el dios de las mentiras y el engaño, consigue escapar del exilio aliándose con una raza alienígena que planea invadir la Tierra usando el Cubo Cósmico como portal interdimensional. La llegada a nuestro planeta del hermanastro de Thor obliga a Nick Furia, director de SHIELD, a movilizar todos sus recursos para acabar con la ola de destrucción que está causando Loki. Sin embargo, cuando la amenaza es mayor de lo que cabría esperar, llega la hora de que los héroes más poderosos del planeta dejen de lado sus diferencias y unan sus fuerzas contra el mal. Han nacido Los Vengadores.

Parecía un reto imposible, pero lo han conseguido: Los Vengadores han dado el salto definitivo a la gran pantalla, y no lo podrían haber hecho mejor. Desde el estreno en 2008 de Iron Man, Marvel Studios ha tejido una complicada red entre los distintos personajes que formarían parte del grupo de superhéroes, incluyendo detalles en las películas de El increíble Hulk, Iron Man, Thor y Capitán América a fin de trasladar el Universo Marvel de los cómics a la gran pantalla de modo que resulte coherente y cohesionado, una labor sumamente complicada.


Con el guión de Zak Penn y Joss Whedon como base, Los Vengadores representa el espíritu Marvel más puro, cargado de acción, aventura, humor y personajes con mucho carisma y personalidad propia. Además del minucioso plan de Marvel Studios antes mencionado, quien también ha contribuido de forma inestimable al triunfo de Los Vengadores ha sido el guionista Joss Whedon, creador de aclamadas series televisivas como Buffy Cazavampiros, Firefly o Dr. Horrible. Al mando de la dirección y del guión, Whedon ha sabido combinar espectacularidad con respeto a los cómics originales, de forma que aprovecha al máximo los rescursos, no abruma a los espectadores con los efectos especiales de ILM (su estilo tras la cámara está en el extremo opuesto a las exageraciones de Michael Bay) y siempre tiene en cuenta la esencia de cada personaje. Así, Los Vengadores resulta equilibrada y cada uno tiene sus minutos de gloria en pantalla para demostrar su potencial, al mismo tiempo que los acertados golpes de humor hacen que la película sea aun más divertida.


Whedon no ha descuidado ningún detalle, y por supuesto ha prestado especial atención a la dirección de actores. Todos los miembros del reparto están estupendos, han hecho suyos a los personajes que interpretan y han sabido darles la personalidad necesaria para que ninguno quede en desventaja frente a sus compañeros. Robert Downey Jr. llena la pantalla cada vez que aparece dando vida al soberbio Tony Stark, quien muestra su lado más humano en la relación que mantiene con Pepper Potts, interpretada por Gwyneth Paltrow. Como quedó demostrado en Thor, el vozarrón y la presencia de Chris Hemsworth son las idelaes para un dios del trueno cercano pero poderoso, mientras que Chris Evans clava el carácter del Capitán América, un héroe fuera de tiempo que se desenvuelve como nadie en el campo de batalla, donde se revela como un líder nato. Scarlett Johansson enriquece su interpretación de la Viuda Negra tras lo visto en Iron Man 2, en parte gracias a su relación con el Ojo de Halcón de Jeremy Renner, actor que encadena interpretaciones excelentes desde su papel en The Hurt Locker. Dentro de SHIELD, Samuel L. Jackson hace de Nick Furia el líder contundente que sabe más de lo que aparenta que todos conocemos, arropado por los leales Maria Hill (una solvente Cobie Smulders, Robin de HIMYM) y Phil Coulson (Clark Gregg), quien protagoniza algunas de las escenas más emotivas de la película. Por otro lado, Tom Hiddleston demuestra ser un actor con un inmenso potencial gracias a su brillante interpretación de Loki, tan comedida como en Thor, y finalmente no podemos pasar por alto la incorporación de Mark Ruffalo dando vida a un convincente Bruce Banner, científico que todavía libra su lucha interna contra Hulk.


A pesar de ser tan numeroso, el reparto se desenvuelve con total naturalidad tanto en las escenas de diálogos ingeniosos como en las más espectaculares, dinamizadas por la épica banda sonora de Alan Silvestri, quien repite tras su trabajo en Capitán América. Además, no podrían faltar los guiños a los cómics, con el cameo del gran Stan Lee incluido, la aparición del helitransporte de SHIELD en todo su esplendor  e incluso la escena final, que abre un sinfín de posibilidades para el futuro de Los Vengadores.


Las dificultades eran muchas y las expectativas muy altas; pero los responsables de Marvel Studios han conseguido hacer realidad el sueño de muchos lectores y espectadores al trasladar al cine la esencia del Universo Marvel en Los Vengadores, película trepidante y emotiva que representa el entretenimiento de calidad y cuenta con un equipo y un reparto que han dado lo mejor de sí mismos. Cada vez que el mundo los necesite, Los Vengadores acudirán a su llamada.

*Para terminar, me gustaría dedicar esta reseña a Yota y Oneyros, inestimables compañeros de visionado de una película tan especial como ésta.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Misión:Imposible IV - Protocolo Fantasma


Durante los últimos años, el agente Ethan Hunt ha seguido la pista del terrorista internacional conocido como Cobalto, infiltrándose en una cárcel de Moscú en busca de información. Una vez es rescatado por su equipo, los terroristas atentan contra el Kremlin y dejan a Hunt y los suyos inmersos en una situación complicada: la FMI se ve obligada a iniciar el Protocolo Fantasma, de modo que los espías deberán trabajar por su cuenta y encontrar a los terroristas en una carrera contrarreloj con el fin de evitar un conflicto internacional.

Desde su inicio en 1996, la saga de Misión:Imposible ha sido una de las franquicias más peculiares de los grandes estudios por la disparidad de directores que se han encargado de ella y las distintas versiones que han ofrecido de un mismo concepto. Dirigida por Brian De Palma, la primera entrega fue todo un éxito de taquilla y aumentó todavía más la fama de superestrella de Tom Cruise con sus trepidantes escenas de espionaje. La segunda parte supuso un cambio considerable, con el tono "macarra" y de acción pura llena de incongruencias que le imprimió John Woo. Tiempo después de su estreno, en 2006, el propio Cruise decidió recuperar la franquicia y para ello confió en el televisivo J. J. Abrams, a quien dio la oportunidad de dirigir su primer largometraje. Una vez revitalizada la saga con la entretenida tercera entrega, Cruise, Abrams y el productor Bryan Burke se pusieron manos a la obra con la cuarta parte: Protocolo Fantasma.


En esta ocasión, el encargado de situarse tras la cámara ha sido Brad Bird, experto en animación que ha trabajado en varios capítulos de Los Simpson, El Gigante de Hierro y, ya en Pixar, en las oscarizadas Los Increíbles y Ratatouille. A pesar de ser su primera incursión en el cine de imagen real, Bird dota a la cuarta entrega de las misiones de Ethan Hunt de un ritmo muy fluido que combina a la perfección acción, humor, intriga y aventura. Además, sorprende la habilidad de Brad Bird para planificar y filmar las secuencias de acción (algunas de ellas verdaderamente impresionantes) y huir del estilo confuso y recargado de Michael Bay y compañía.

El propio director participó activamente en la elaboración del argumento junto con Abrams y Cruise, si bien fueron los guionistas de la serie Alias Josh Appelbaum y André Nemec los encargados de construir una historia completa y equilibrada en la que todo se complica más de lo que cabría esperar para Ethan Hunt y su equipo. También han contribuido a la impecable factura técnica los efectos especiales de Industrial Light & Magic y, por supuesto, la banda sonora de Michael Giacchino, quien recicla los temas clásicos de la franquicia y añade su sello propio con partituras que recuerdan ligeramente a su trabajo en Cars 2.


Tal vez lo único de lo que nos podríamos quejar es de que el villano no tiene la presencia ni el carisma que debería, y de que la película no sorprende demasiado al ser una cuarta parte: por muy difícil que lo tengan los protagonistas, sigue un esquema similar al de anteriores entregas.  Como contrapartida a este pequeño inconveniente, son dignos de alabanzas los guiños y conexiones que Protocolo Fantasma establece con las tres primeras partes, ya sea con escenas que homenajean a otras o bien con los cameos de ciertos personajes.

Interpretando de nuevo a Ethan Hunt, héroe modélico, ingenioso y decidido, tenemos a Tom Cruise en plena forma, que decidió rodar él mismo buena parte de las escenas de acción en vez de dejarlas en manos de un especialista. Le acompaña un correcto reparto internacional:  el siempre divertido Simon Pegg (Paul), que repite su papel de la tercera entrega; Paula Patton (Déjà Vu), Jeremy Renner, uno de los actores del momento gracias a su papel en The Hurt Locker; Michael Nyqvist (Millenium), Josh Holloway (Sawyer en Perdidos), Léa Seydoux (Robin Hood), y Anil Kapoor (el presentador de Slumdog Millionaire).


El trabajo combinado de los actores, de Brad Bird, J. J. Abrams y de todos los miembros de su equipo hacen de Misión:Imposible - Protocolo Fantasma una superproducción que merece la pena ver en pantalla grande, sumamente entretenida y recomendable para todos los que busquen emoción, aventura, humor y acción en una misma película que atrapa a los espectadores de principio a fin.

martes, 3 de mayo de 2011

Thor: El nacimiento de un mito


Preocupado por la seguridad de Asgard, el temerario Thor, dios del trueno, emprende un arriesgado viaje al mundo de Jotunheim para enfrentarse a los gigantes de hielo, poniendo en peligro las vidas de sus compañeros de armas y desobedeciendo las órdenes de Odín. Cuando el padre de los dioses se entera, decide despojar a Thor de sus poderes y desterrarle al mundo de Midgard, donde deberá aprender humildad de los humanos que lo habitan.

*Esta reseña puede desvelar detalles de la película.

Desde que comenzó el actual boom por las adaptaciones cinematográficas de cómics, uno de los superhéroes con cuya película se especulaba era Thor, la versión del dios nórdico del trueno de la editorial Marvel. Sin embargo, debido a la complejidad del mundo en el que se mueve el personaje, no fue hasta el rotundo éxito de Iron Man en 2008, la creación de Marvel Studios y el anuncio de la ambiciosa Iniciativa Vengador cuando se puso en marcha la versión cinematográfica de Thor según los patrones marcados por el Vengador dorado. 


Serían los guionistas J. Michael Straczynski (responsable de una aclamada etapa en los cómics del personaje) y Mark Protosevich (Soy Leyenda) los encargados de sentar las bases argumentales sobre las que luego trabajarían el equipo formado por Ashely Miller, Zack Stenz y Don Payne, quienes han conseguido acercar el mundo de Asgard a los espectadores de forma amena en una película con mucho ritmo y respetuosa con el material original.

Muchos fueron los nombres barajados para dirigir semejante empresa, y al final sorprendió la elección del director y actor británico Kenneth Branagh. Famoso tanto por su talento interpretativo como por sus magníficas versiones cinematográficas de obras de William Shakespeare en la década de los 90, Branagh aceptó el encargo con una condición: él ayudaría al estudio con el desarrollo y conflicto de los personajes siempre que le echasen una mano a la hora de enfrentarse a una producción con un presupuesto y medios tan elevados, además de que le enseñasen cómo funcionaba el 3D. De esta forma, Branagh deja de lado los planos sostenidos de sus anteriores trabajos y apuesta por rápidas escenas de acción, barridos aéreos propios de la trilogía de El Señor de los Anillos y homenajes a Excalibur para recrear Asgard, al mismo tiempo que mantiene la influencia shakespeariana en el conflicto paternofilial presente en Thor, propio de Enrique V.


La película comienza con un prólogo brillante en el que se nos presenta el mundo mítico de Asgard haciendo un uso adecuado del 3D. Los guiños a los cómics son constantes (cameos de Stan Lee y el propio JMS incluidos), aunque falten personajes y se simplifique la situación de otros como Donald Blake y Jane Foster. Así, nos encontramos ante una primera hora que sigue el patrón marcado por Iron Man, con la presencia de SHIELD, el agente Coulson, la breve aparición de Ojo de Halcón (Jeremy Renner) y la escena tras los créditos para dar cohesión al Universo Marvel cinematográfico. Sin embargo, el tramo final de Thor se aproxima más al ritmo apresurado y frenético de la segunda parte de las aventuras de Tony Stark, con una acelerada transformación del protagonista. Eso sí, la épica y el entretenimiento no decaen en ningún momento del ajustado metraje, acompañados por la heroica banda sonora de Patrick Doyle, habitual de Branagh que nos trae una composición con tintes de Mucho ruido y pocas nueces.

El reparto fue otro de los aspectos de la película que más quebraderos de cabeza trajo a los estudios. Finalmente se optó por Chris Hemsworth, semidesconocido actor proveniente de la televisión australiana con un pequeño papel en la reciente Star Trek, para dar a Thor el carisma y la presencia necesarios, además de una imponente voz de dios nórdico. El resto del reparto está a la altura, de modo que nos encontramos con unos más que correctos Stellan Skarsgard, Natalie Portman, Clark Gregg y Kat Dennings (Nick & Nora's Infinite Playlist) acompañándole en Midgard y la presencia de Idris Elba (Ladrones) o el legendario Anthony Hopkins en Asgard. Especial mención merece la labor de Tom Hiddleston (amigo y compañero de Branagh en la serie Wallander) como Loki, interpretando al villano con sobriedad y sin caer en el histrionismo que podría propiciar el personaje.


Trasladar el universo de Thor al cine era una empresa sumamente complicada y arriesgada, pero afortunadamente Marvel Studios y el equipo bajo las órdenes de Kenneth Branagh han conseguido ofrecer una película de superhéroes con corazón más que entretenida, todo un espectáculo enmarcado dentro de la cohesionada Iniciativa Vengador.

viernes, 25 de febrero de 2011

Temporada de premios

Con la ceremonia de los codiciados Oscar que se celebra este domingo termina la temporada de premios para las películas estrenadas a lo largo de 2010.

Personalmente, la actual es una de las ediciones de los Oscar que más he disfrutado, ya sea por los interesantes títulos estrenados o por las distintas nominaciones, acerca de las cuales expresaré mi opinión a continuación.

Nina se prepara para recibir su premio
Mejor Película: Entre las nominadas se encuentras películas que me han fascinado, como Toy Story 3, Origen, 127 Horas, True Grit y La red social, además de otras propuestas recomendables como El discurso del rey, The Fighter y Cisne negro. Todavía no he visto Winter's Bone ni Los chicos están bien, pero creo que la cinta de David Fincher se merece el galardón por distintos motivos (profundidad, trasfondo social...), aunque la sencillez de El discurso del rey sea una dura competidora. En cuanto a las ausentes, se echan en falta alguna nominación más para The Town o Shutter Island.

Mejor Director: Luchan por el premio técnicas tan distintas como el empleo de la steady-cam de Darren Aronofsky en Cisne negro, el toque clásico de los hermanos Coen, la mezcla de documental con televisión de David O. Russell y el ritmo pausado de Tom Hooper. Espero que Fincher sea reconocido por su labor y trayectoria, pero deberían haber nominado a Ben Affleck por el ejercicio de estilo que hace en The Town y me parece una ofensa que no hayan nominado a Christopher Nolan por el enorme esfuerzo de planificación y coordinación que supone Origen.

Actor principal: Todo apunta a que Colin Firth se llevará la estatuilla con su retrato humano del rey tartamudo, premiando también su dilatada trayectoria. Aun así, Jeff Bridges demuestra lo grandísimo actor que es con su Rooster Cogburn (por si alguien lo dudaba a estas alturas), Jesse Eisenberg sorprende con el frío Mark Zuckerberg y James Franco brilla con luz propia al ser capaz de aguantar él sólo el peso de 127 Horas (me gustaría que le premiasen, pero parece poco viable).

Actriz principal: De entre las nominadas, sólo he tenido ocasión de ver a la favorita, Natalie Portman en Cisne negro, película en la que la joven actriz compone a una protagonista obsesa e insegura a quien acompañamos en su desintegración física y psicológica (lo cual recuerda al mítico Robert De Niro en Toro Salvaje, salvando las distancias).

Actor de reparto: El galardón está muy reñido entre el carisma de Geoffrey Rush y la transformación de Chritsian Bale. Me alegro por la presencia del escalofriante Jeremy Renner y echo en falta a Matt Damon por True Grit y a Andrew Garfield por La red social.

Actriz de reparto: Igual de disputado entre Amy Adams, Melissa Leo (The Fighter) y Helena Bonham Carter (El discurso del rey). Eso sí, Hailee Steinfeld debería haber sido nominada en la categoría de actriz principal por la fuerza de su papel protagonista en True Grit.

Guión: en la categoría de original el premio debería reconocer el trabajo de Christopher Nolan en Origen (aunque seguramente sea para El discurso del rey), mientras que en la de adaptado es difícil elegir entre los nominados, tal vez Aaron Sorkin lo merezca por la complejidad de La red social y su brillante carrera como escritor.

Otras categorías: me gustaría que fueran reconocidos la banda sonora de Hans Zimmer para Origen ( una pena que Carter Burwell no esté nominado), la fotografía de Roger Deakins en True Grit, el montaje de La red social o de 127 horas y, por supuesto, el trabajo de los estudios Pixar tanto en largo como en cortometraje de animación.
¿Que no habéis nominado mi película?
En fin, casi todos los aspirantes a las estatuillas merecen estas nominaciones como reconocimiento a su trabajo, aunque será más difícil estar de acuerdo con los resultados de la gala del domingo. Por lo menos, los espectadores podemos disfrutar de unas cuantas películas interesantes de calidad.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Los idílicos años 50

Tal y como ilustra la siguiente selección de películas, no son pocas las veces que el mundo del cine ha retratado los años cincuenta estadounidenses como una época idílica de pulcras áreas residenciales, jóvenes ansiosos por acudir al baile de graduación y una atmósfera reacia al cambio que se produciría en la década posterior. Sin más dilación, a continuación una serie de títulos ambientados en este período (pero rodados posteriormente).



Hace 25 años que Regreso al futuro hizo historia, convirtiéndose en una de las pocas películas perfectas que nunca aburren a los espectadores, por muchas veces que la hayan visto. En la trepidante historia que proponía, el joven Marty McFly viajaba en el tiempo hasta el momento en que se conocieron sus padres, en 1955. Además de paradojas temporales, como heredero de la cultura popular de los 80 Marty causó estragos y creó escuela para los filmes venideros.

Un año después de su estreno, el director Francis Ford Coppola estrenó una película de planteamiento paralelo: Peggy Sue se casó. En ella, el personaje de Kathleen Turner se veía misteriosamente transportado al pasado para revivir su último año de instituto. Entretenida comedia, ofrece una curiosa visión acerca de lo poco que valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, además de que cuenta con la participación de unos jovencísimos Nicolas Cage, Jim Carrey y Sofia Coppola.



Poco más de una década después Pleasantville dio una vuelta de tuerca a la imagen de los años 50 que estas películas ofrecían. Escrita y dirigida por Gary Ross (guionista de Big), esta original y emotiva historia en la que dos hermanos se ven atrapados en una serie de televisión nos invita a reflexionar sobre el miedo a lo desconocido, el racismo y la falta de libertad (con impagables guiños a Matar un ruiseñor y Cadena perpetua). Por si esto fuera poco, esta pequeña gran película puede presumir de la banda sonora compuesta por Randy Newman y de las carismáticas interpretaciones de Tobey Maguire (pocas veces estuvo más inspirado), Reese Whiterspoon, Jeff Daniels, Joan Allen o William H. Macy.



Después del éxito de la sensacional La Milla Verde, Frank Darabont tuvo el valor de adentrarse en el período que hoy nos ocupa con la que quizá sea su película más olvidada: The Majestic. Con la caza de brujas y los ecos de la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo, el filme narra cómo un guionista amnésico es confundido por otro por los vecinos de un apacible pueblo, quienes intentarán ayudarle a recuperar su identidad. Aunque tenga sus altibajos, hay que destacar la labor de Jim Carrey (en uno de sus escasos e impresionantes papeles dramáticos) y la planificación de secuencias que quitan el aliento, como la de la apertura del cine.



A lo largo de su filmografía han diseccionado distintos aspectos de la sociedad estadounidense, por lo que los hermanos Coen no podrían fallar a la hora de sumergirse en los años 50 con El hombre que nunca estuvo allí. Como es característico en sus trabajos, plantean hasta qué punto la avaricia, el dinero y la infidelidad destruyen a quienes se dejan llevar por ellas, afectando en este caso a un apacible peluquero de pueblo que se ve envuelto en una situación que le supera. La habitual Frances McDormand, James Gandolfini y Scarlett Johansson acompañan al atribulado protagonista de Billy Bob Thorton.



No querría terminar sin hacer referencia a la divertida película de animación Planet 51. Estrenada hace apenas un año, da la vuelta a las invasiones alienígenas y nos presenta a un astronauta terrícola que aterriza en un planeta extraterrestre habitado por seres verdes análogos a la sociedad norteamericana de lo década que nos ocupa.



Esta serie de ejemplos demuestran que la ambientación de una historia influye considerablemente a la hora de reflexionar acerca de temas específicos, justo como sucede en el caso de los años 50 norteamericanos, predecesores de la época de profundos cambios sociales que estaba a punto de llegar.

viernes, 5 de noviembre de 2010

The Town: Bienvenidos a Charlestown


Doug MacRay y sus amigos de toda la vida se dedican a lo que mejor se les da: robar bancos. Son los mejores atracadores del barrio de Charlestown, en Boston, gracias a sus planes trazados con precisión milimétrica, hasta que improvisan y toman una rehén con quien Doug se implicará emocionalmente. Unida a la presión del F.B.I., su relación cambiará para siempre la vida de Doug y los que le rodean.


Después de la fantástica Adiós, pequeña, adiós, Ben Affleck retoma su labor como director y guionista para llevar a la gran pantalla la novela de Chuck Hogan El príncipe de los ladrones, cuya adaptación ha dado lugar a la espléndida The Town. Perteneciente al grupo de filmes criminales ambientados en Boston, la película explora con agudeza hasta qué punto el entorno social condiciona al sujeto, al mismo tiempo que se desarrolla la historia de amor del protagonista como hilo conductor y se añade la emoción del eterno conflicto dialéctico entre el bien y el mal representado por la lucha entre policías y ladrones.



En una película tan completa como ésta, Affleck sorprende por su trabajo tanto en el guión como en la dirección. La naturalidad y agilidad de los diálogos (similar a la de los que poblaban El indomable Will Hunting) se suman a las escenas que reflejan los contrastes sociales de un barrio deprimido (que sin embargo está al lado de la prestigiosa universidad de Harvard) y a las vibrantes secuencias de acción que narran los atracos. En ellas se aprecia la fuerte influencia de títulos clásicos del subgénero de los ladrones de bancos que van desde el Atraco Perfecto de Kubrick a Heat de Michael Mann, pasando por los enmascarados de Le llaman Bodhi y El caballero oscuro; dando lugar a secuencias verdaderamente impactantes (véase la de las monjas o el imparable tramo final).

El propio Ben Affleck encabeza el reparto con un papel comedido y correcto, en la línea de su intervención en La sombra del poder. Le acompañan la emergente Rebecca Hall (la única que se salvaba en la deplorable Vicky Cristina Barcelona), Jon Hamm como un duro agente federal y otros actores provenientes del mundo de las series como Blake Lively (Gossip Girl) o Titus Welliver (el hombre de negro en Perdidos). Aunque todos aporten credibilidad a sus papeles, posiblemente destaque Jeremy Renner con su retrato de atracador psicópata, demostrando su talento a la hora de interpretar a personajes terroríficos con cierto desequilibrio mental (en la línea de su actuación en The Hurt Locker).



Junto a la banda sonora, todos estos elementos contribuyen a que The Town sea una de las películas policíacas estrenadas recientemente más memorables, a la altura de los otros dramas criminales ambientados en Boston y de títulos como American Gangster o La noche es nuestra. No se la pierdan.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Boston: Distrito Criminal

En el cine estadounidense, no son pocas las películas policíacas ambientadas en la ciudad de Nueva York que reflejan los ambientes más dispares: desde el decadente retrato social de Taxi Driver al crimen organizado de El padrino, pasando por policías honrados como Serpico o psicópatas que se ocultan tras sus asesinatos en serie (Se7en).

Otras ciudades norteamericanas también han sufrido crímenes cinematográficos con frecuencia, como les sucede a Los Ángeles (en Heat o Training Day), Chicago (Los Intocables) y hasta a Baltimore en la elaboradísima serie televisiva The Wire. Sin embargo, me ha llamado la atención que distintos directores rodaran sus películas criminales durante la última década en Boston, ciudad de raíces puritanas; ofreciendo una imagen decadente de ciertos barrios en los que los contrastes sociales y la segregación de la población son verdaderamente alarmantes.



Es el caso de Mystic River, drama social del maestro Clint Eastwood basado en la novela de Dennis Lehane (quien ambienta sus escritos en la mencionada ciudad). En esta película se nos presenta una comunidad en la que es difícil contar con la actuación de la ley, siendo los propios afectados quienes establecerán justicia a su propia manera, siguiendo la máxima del ojo por ojo. Un filme excepcional, en el que al dominio narrativo de Eastwood se une el trabajo de un premiado reparto: Sean Penn, Tim Robbins, Kevin Bacon, Marcia Gay Harden...



Cuando hablamos de Infiltrados (The Departed) hacemos referencia a uno de los títulos que contiene todos los elementos característicos del director Martin Scorsese. Bueno, casi todos. Sorprende que este relato acerca de la eterna lucha entre mafia y policía no esté ambientado en la Nueva York natal de Martin, eligiendo Boston como alternativa. Al igual que en el caso anterior, se acentúan los ambientes deprimidos y la escasa distinción entre "buenos" y "malos", contando para ello con actores inspirados (DiCaprio, Nicholson, Damon, Wahlberg, Farmiga, Sheen...).



Tal vez sea la más olvidada en comparación con las anteriores, pero el debut de Ben Affleck como director dio como resultado una película que tener en cuenta. Adiós, pequeña, adiós supone un auténtico ejercicio de estilo en el que se mezcla la herencia del cine negro clásico con las tensiones sociales de las zonas urbanas más desarraigadas de Boston, creando una envolvente e inquietante atmósfera. Basada en otra novela de Lehanne, plantea complicadas cuestiones morales paralelas a la trama detectivesca. El reparto no podría hacer más justicia a la película, con el deslumbrante Casey Affleck acompañado por Michelle Monaghan, Ed Harris, Morgan Freeman y Amy Ryan.



Sin abandonar Boston, Ben Affleck vuelve a ponerse tras la cámara (y también delante) en su esperado segundo trabajo como director, The Town; entre cuyos actores se encuentran Jeremy Renner (que encadena proyectos gracias a su labor en The Hurt Locker) y Jon Hamm (en el que podría ser su salto definitivo al cine tras los pequeños cameos anteriores). Esperemos que cumpla las expectativas generadas, porque desde luego con semejantes antecedentes la película no podría ser más prometedora.

*Aprovecho la ocasión para agradecer a Tarquin Winot haberme permitido colaborar en su recomendable blog con mi pequeño artículo acerca del panorama televisivo.

sábado, 8 de mayo de 2010

Iron Man 2: Comedia superheroica

Todo el mundo sabe que Tony Stark es Iron Man. Desde que decidió revelar su identidad secreta, la situación del multimillonario fabricante de armas se ha complicado hasta el punto de enfrentarle con el gobierno, sus amigos más cercanos y con él mismo. Por si esto no fuera poco, entran en escena un viejo enemigo de la familia y su competidor directo en el terreno armamentístico, por lo que Tony no lo tendrá nada fácil y deberá reafirmarse como persona y héroe al mismo tiempo.

Hace dos años, el panorama de las adaptaciones cinematográficas basadas en cómics de la editorial Marvel no era nada alentador, especialmente después de las insulsas El Motorista Fantasma y Spider-man 3. Sin embargo, la situación dio un giro inesperado con el estreno de Iron Man, rebosante de frescura, la cual encumbró tanto la popularidad del personaje como al equipo responsable de la película, encabezado por el director Jon Favreau y el actor Robert Downey Jr. Además, supuso el pistoletazo de salida del ambicioso proyecto consistente en llevar al cine a Los Vengadores, grupo en el que figuran los principales héroes de la mencionada editorial.




Tras el éxito de la primera parte a nivel de crítica y público, el listón estaba verdaderamente alto para su esperada secuela, que afortunadamente ha cumplido las expectativas gracias a la colaboración entre director, guionista y actor. Así, el guión de Justin Thereoux (responsable de la desternillante Tropic Thunder junto a Ben Stiller) plasma el segundo acto conocido como la crisis de héroe combinando el entretenimiento puro del que gozaba la primera entrega con un buen número de bromas ágiles. A la vez, la historia da un paso más en el desarrollo de los personajes, convirtiendo así a Iron Man 2 en un producto a tener en cuenta frente a divertimentos disparatados como la recién estrenada Furia de titanes.

Jon Favreau arriesga un poco más en la dirección respecto a la primera parte, sobre todo en las secuencias de acción (en las que se nota al aumento de presupuesto frente a la anterior entrega) y deja bien clara su vertiente cómica en las mencionadas bromas. Para dar más ritmo todavía a la película, nos encontramos de nuevo con míticos temas de AC/DC e incluso alguno de Queen en la banda sonora, que acompañan perfectamente a las aventuras del vengador dorado.



Como ya sucediera en la primera parte, uno de los mayores aciertos de Iron Man es su reparto. Robert Downey Jr. demuestra que ha hecho suyo el personaje de Tony Stark y presume del buen hacer que ya ha probado en sus más que recomendables últimos trabajos. Vuelven a acompañarle Gwyneth Paltrow como Pepper Potts y el propio Favreau en la piel de Happy Hogan, quien ahora cobra más protagonismo y se reserva unos cuantos chistes. Las nuevas incorporaciones están a la altura de estos tres, y así nos encontramos con un correcto Don Cheadle sustituyendo a Terrence Howard, Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson introduciendo con acierto al personaje de la Viuda Negra y dos villanos de lujo: el recuperado Mickey Rourke como el inquietante ruso Ivan Vanko (que toma el relevo de Jeff Bridges como enemigo de la familia Stark) y Sam Rockwell interpretando a Justin Hammer, contrapunto histriónico de Tony.



Para terminar de redondear el producto, el filme cuenta con guiños a los cómics como la aparición de cierto escudo, la escena tras los créditos o el ya tradicional cameo de Stan Lee. Con todos estos elementos, Iron Man 2 se consolida como entretenimiento puro, realizado con cuidado por sus entregados responsables teniendo en cuenta a los espectadores y avanzando respecto al origen del héroe reflejado en su predecesora. La diversión está asegurada.

viernes, 29 de enero de 2010

The Hurt Locker (En tierra hostil)


Ambientada en la actual guerra de Irak, The Hurt Locker narra el día a día de una brigada de artificieros, cómo su trabajo se ve afectado por la llegada de un nuevo miembro al equipo y los momentos que juntos vivirán en los cuales el peligro no deja de acecharles a cada instante. Este nuevo trabajo de Kathryn Bigelow (responsable, entre otras, de Le llaman Bodhi) ha sido una de las sorpresas del pasado 2009 en Estados Unidos al ser elegida por la crítica como la mejor película del año y no cesa en su cosecha de premios.

Uno de los mayores aciertos de The Hurt Locker es que, al contrario que otra serie de cintas basadas en este conflicto bélico, retrata con cuidado y crudeza la situación vivida por los soldados, sin entrar en polémicos debates sobre las confusas causas del conflicto, su validez y las atrocidades en que ha ido degenerando. Así, The Hurt Locker muestra de modo preciso la situación por la que pasan distintos combatientes (de personalidades reflejadas en el trío protagonista), los horrores que se encuentran y su modo de hacerles frente; convirtiéndose en una de las películas que mejor ilustra este complicado conflicto actual, junto a la también impactante En el valle de Elah.




Además, The Hurt Locker cuenta con un ritmo que no da respiro y transmite a la perfección la constante sensación de peligro a la que se enfrentan los protagonistas, con secuencias verdaderamente angustiosas, gracias al guión original de Mark Boal (quien colaboró con Paul Haggis en el argumento de la citada En el valle de Elah) y a la labor de Kathryn Bigelow, quien dirige con mucho pulso, mezclando un estilo más tradicional con elementos propios del cine actual de acción al mismo tiempo que desarrolla el carácter de los personajes y sus reacciones ante las complicadas situaciones en que luchan.


En cuanto al reparto, está compuesto en su mayoría por rostros prácticamente desconocidos, si bien a lo largo de la película aparecen caras más famosas como las de Guy Pearce, Ralph Fiennes o Evangeline Llily (Kate en Perdidos), cuyas interverciones terminan siendo poco más que cameos. De todas formas, los actores hacen sus papeles creíbles y entre ellos destaca Jeremy Renner, quien interpreta al protagonista y que con unos cuantos gestos característicos construye un personaje terco pero con intención de adaptarse en parte a las nuevas situaciones que se presentan.



Una cuidada ambientación también contribuye de forma notable al realismo de esta película, que va directa al grano, sin andarse con rodeos innecesarios que puedan ser tergiversados, para contarnos una historia original y sobre todo muy bien llevada, capaz de atrapar al espectador en el mundo hostil que habitan los protagonistas. Considerando todos estos elementos, no resulta difícil darse cuenta de las razones del éxito de The Hurt Locker y sumarse a las numerosas voces que la recomiendan.

lunes, 29 de diciembre de 2008

The Spirit: la locura de Frank Miller

Cuando hace unos cuantos meses llegó el primer tráiler de The Spirit, la estética tipo Sin City que mostraba junto con cambios en el uniforme del superhéroe levantó cierta polémica, pero nadie se esperaba el resultado final de la película. Ante las reacciones de protesta de los fans, Frank Miller declaró en varias entrevistas que había decidido embarcarse en la dirección de esta película porque no quería que nadie más se ocupase del personaje de su maestro Will Eisner, hasta pidió perdón por su primer tráiler diciendo que la película era mucho más colorida de lo que aparentaba. Tras meses de espera y un par de extraños tráilers en los que aprecía Samel L. Jackson como el villano Octopus, al que nunca se le ve la cara en los cómics, daba la impresión de que la película se tomaría ciertas licencias respecto a la obra original pero que Miller sería capaz de contar una buena historia incluyendo sus particulares monólogos interiores.
Después de haber visto la película, ésta resulta una completa locura en la que Frank Miller ha hecho con el personaje de Eisner lo que le ha dado la real gana. No es que haya cambiado ciertos detalles, algo admisible en cualquier adaptación, sino que ha realizado su propia versión de Spirit que poco o nada tiene que ver con la original. Así, este Spirit tiene ciertos poderes sobrehumanos y se ve envuelto en una trama relacionada con objetos mitológicos que busca su extravagante enemigo, Octopus, quien es un mundo aparte dentro de la película.
Interpretado por un desbocado Samuel L. Jackson, este villano tan pronto adopta una estética japonesa con katana incluida, se viste de general nazi o se convierte en un brillante genetista que desarrolla el suero del supersoldado y crea unos estúpidos esbirros. Con este y otros personajes Miller crea una alocada historia que mezcla elementos de diferentes obras suyas como Batman, Daredevil (el enorme parecido entre Sand Saref y Elektra) y Sin City y hace algunos guiños al mundo del cómic tipo el chiste sobre Robin o el camión Ditko. Además, aprovecha la ocasión para añadir más bromas como son la aparición del dinosaurio, el destino de cierto gato o la batalla final y llena la película de frases absurdas como "Estás tan muerto como Star Trek", de forma que lo único que se echa en falta es que alguno de los personajes recite el célebre "I'm the goddamn Batman".
En cuanto al reparto, aparte de Sam Jackson haciendo de las suyas sin control, poco se puede decir del resto de actores en una historia tan disparatada como ésta. Si acaso destaca Sarah Paulson como una correcta Ellen Dollan y recalcar la importancia del papel de Paz Vega, que sólo aparece cinco minutos.



Tal vez lo único digno de mención sea el apartado técnico, con una ambientación tipo Sin City que resalta la ciudad como personaje y ciertos colores.
¿Cuál era la intención de Frank Miller con esta película? Está más que demostrado que puede desarrollar muy buenas historias, sin embargo con esta película no me queda claro si quería mostrar su propia versión del personaje o si quería parodiar a Spirit y los superhéroes en general. ¿Qué dirá en futuras entrevistas?
En definitiva, con esta sucesión de disparates Frank Miller ha creado la mejor comedia de superhéroes hasta la fecha, porque reírte te ríes un rato. Y eso que todo apunta a que habrá segunda parte...

domingo, 20 de abril de 2008

Llega The Spirit

Ya circula por Internet el primer anuncio de la versión sobre el famoso cómic de Will Eisner que prepara el polifacético Frank Miller (dibujante, guionista y ahora director de cine). He aquí dicho tráiler:





Su estilo recuerda mucho a Sin City (que Miller co-dirigió con Robert Rodríguez y Quentin Tarantino), tanto por las imágenes de la ciudad como por los blancos y negros contrastados por vivos colores, en este caso el rojo de la corbata. Llaman mucho la atención las zapatillas Converse que lleva Denny Colt (y que el personaje de Clive Owen también calzaba en la citada Sin City) y la música de Los Intocables compuesta por Ennio Morricone de fondo. Miller, que consideraba a Will Eisner como su maestro en lo que a cómics se refiere, cuenta con un reparto formado por Gabriel Match, Scarlett Johansson, Eva Mendes, Paz Vega y Samuel L. Jackson como Octopus (cuyo rostro nunca se veía en los cómics originales). ¿Será la versión cinematográfica fiel a la serie de Eisner?


lunes, 24 de marzo de 2008

¡Abra Kadabra!

El viernes 4 de abril llega a los cines El Último Gran Mago, película sobre el escapista Houdini ambientada en Edimburgo y que cuenta con la participación de Guy Pearce y Catherine Zeta-Jones. He aquí el tráiler:



Junto con la saga Harry Potter (que al final contará con 8 películas al quedar dividido el último libro en dos partes), hay que resaltar otras dos recientes películas relacionadas con la magia:

*El Ilusionista: El imposible romance entre el enigmático mago Eisenheim y la prometida del príncipe de Austria esconde fascinantes secretos que el jefe de policía Ul deberá resolver. Esta historia protagonizada por Edward Norton, Jessica Biel y Paul Giamatti sorprendió tanto por su inesperado final como por los resultados que obtuvo en taquilla.




*El Truco Final (El Prestigio): El genio de los flashbacks Christopher Nolan cuenta la rivalidad entre dos magos, encarnados por Christian Bale y Hugh Jackman, mediante diferentes historias no lineales que encajan a la perfección en el sorprendente desenlace. Además de los ya mencionados actores, participan también Michael Caine y Scarlett Johansson en esta intrigante película.


Tras este mágico repaso, es posible que también se lleve a la gran pantalla una adaptación del cómic Mandrake el Mago.

sábado, 8 de marzo de 2008

Las Hermanas Bolena


Ambientada en la Inglaterra del siglo XVI, nos cuenta la historia de las hermanas Ana (Natalie Portman) y María (Scarlett Johansson), quienes luchan por el amor del rey Enrique VIII (Eric Bana). Con este planteamiento, en la película se muestran los trucos de Ana para convertirse en reina, provocando incluso que el rey funde la Iglesia anglicana, separándose así de Roma y el papado.

A diferencia de otras películas sobre la historia del Reino Unido (como la genial Braveheart, de Mel Gibson, o Rob Roy con Liam Neeson), Las Hermanas Bolena resulta soporífera, carente de entretenimiento e interés al centrarse tan sólo en los juegos que estas dos hermanas se traen con el rey. Son dos horas de aburrimiento, sin grandes interpretaciones por parte de los actores, siendo lo único que llama la atención el vestuario, muy cuidado.

Esta película se suma a la creciente lista de otras tantas que se sitúan en este período de la historia inglesa, como por ejemplo Elizabeth, la Edad de Oro, y Mary, Queen of Scots (esta última de próximo estreno, contando también con la participación de Scarlett Johansson), además de la serie Los Tudor, que "casualmente" también trata sobre Enrique VIII y sus relaciones con la corte.