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viernes, 23 de diciembre de 2011

Misión:Imposible IV - Protocolo Fantasma


Durante los últimos años, el agente Ethan Hunt ha seguido la pista del terrorista internacional conocido como Cobalto, infiltrándose en una cárcel de Moscú en busca de información. Una vez es rescatado por su equipo, los terroristas atentan contra el Kremlin y dejan a Hunt y los suyos inmersos en una situación complicada: la FMI se ve obligada a iniciar el Protocolo Fantasma, de modo que los espías deberán trabajar por su cuenta y encontrar a los terroristas en una carrera contrarreloj con el fin de evitar un conflicto internacional.

Desde su inicio en 1996, la saga de Misión:Imposible ha sido una de las franquicias más peculiares de los grandes estudios por la disparidad de directores que se han encargado de ella y las distintas versiones que han ofrecido de un mismo concepto. Dirigida por Brian De Palma, la primera entrega fue todo un éxito de taquilla y aumentó todavía más la fama de superestrella de Tom Cruise con sus trepidantes escenas de espionaje. La segunda parte supuso un cambio considerable, con el tono "macarra" y de acción pura llena de incongruencias que le imprimió John Woo. Tiempo después de su estreno, en 2006, el propio Cruise decidió recuperar la franquicia y para ello confió en el televisivo J. J. Abrams, a quien dio la oportunidad de dirigir su primer largometraje. Una vez revitalizada la saga con la entretenida tercera entrega, Cruise, Abrams y el productor Bryan Burke se pusieron manos a la obra con la cuarta parte: Protocolo Fantasma.


En esta ocasión, el encargado de situarse tras la cámara ha sido Brad Bird, experto en animación que ha trabajado en varios capítulos de Los Simpson, El Gigante de Hierro y, ya en Pixar, en las oscarizadas Los Increíbles y Ratatouille. A pesar de ser su primera incursión en el cine de imagen real, Bird dota a la cuarta entrega de las misiones de Ethan Hunt de un ritmo muy fluido que combina a la perfección acción, humor, intriga y aventura. Además, sorprende la habilidad de Brad Bird para planificar y filmar las secuencias de acción (algunas de ellas verdaderamente impresionantes) y huir del estilo confuso y recargado de Michael Bay y compañía.

El propio director participó activamente en la elaboración del argumento junto con Abrams y Cruise, si bien fueron los guionistas de la serie Alias Josh Appelbaum y André Nemec los encargados de construir una historia completa y equilibrada en la que todo se complica más de lo que cabría esperar para Ethan Hunt y su equipo. También han contribuido a la impecable factura técnica los efectos especiales de Industrial Light & Magic y, por supuesto, la banda sonora de Michael Giacchino, quien recicla los temas clásicos de la franquicia y añade su sello propio con partituras que recuerdan ligeramente a su trabajo en Cars 2.


Tal vez lo único de lo que nos podríamos quejar es de que el villano no tiene la presencia ni el carisma que debería, y de que la película no sorprende demasiado al ser una cuarta parte: por muy difícil que lo tengan los protagonistas, sigue un esquema similar al de anteriores entregas.  Como contrapartida a este pequeño inconveniente, son dignos de alabanzas los guiños y conexiones que Protocolo Fantasma establece con las tres primeras partes, ya sea con escenas que homenajean a otras o bien con los cameos de ciertos personajes.

Interpretando de nuevo a Ethan Hunt, héroe modélico, ingenioso y decidido, tenemos a Tom Cruise en plena forma, que decidió rodar él mismo buena parte de las escenas de acción en vez de dejarlas en manos de un especialista. Le acompaña un correcto reparto internacional:  el siempre divertido Simon Pegg (Paul), que repite su papel de la tercera entrega; Paula Patton (Déjà Vu), Jeremy Renner, uno de los actores del momento gracias a su papel en The Hurt Locker; Michael Nyqvist (Millenium), Josh Holloway (Sawyer en Perdidos), Léa Seydoux (Robin Hood), y Anil Kapoor (el presentador de Slumdog Millionaire).


El trabajo combinado de los actores, de Brad Bird, J. J. Abrams y de todos los miembros de su equipo hacen de Misión:Imposible - Protocolo Fantasma una superproducción que merece la pena ver en pantalla grande, sumamente entretenida y recomendable para todos los que busquen emoción, aventura, humor y acción en una misma película que atrapa a los espectadores de principio a fin.

lunes, 18 de abril de 2011

Código Fuente: Viaje de ocho minutos


Completamente desconcertado, el capitán Colter Stevens despierta en un tren de cercanías rumbo a Chicago suplantando a otra persona. Poco después, descubre que gracias a la aplicación militar conocida como "código fuente" puede viajar en el tiempo ocho minutos antes de que se produjera un atentado terrorista en el tren, tiempo que deberá emplear para identificar al culpable y evitar que continúe sembrando el caos en el futuro.

A finales de 2009, el debutante director Duncan Jones, hijo de David Bowie, nos sorprendió a muchos con Moon: largometraje de ciencia ficción que aprovechaba al máximo sus recursos y actor principal para narrarnos una historia heredera de los títulos emblemáticos del género. Tal fue su impacto que el actor Jake Gyllenhaal no dudó en confiar en el director para hacerse cargo del proyecto en el que se hallaba inmerso, Código Fuente, película en la que Jones ha tenido ocasión de  desarrollar elementos ya presentes en su anterior trabajo.


Con el guión de Ben Ripley como base, Código Fuente supone un trepidante thriller de ciencia ficción que, con un ajustado presupuesto, aprovecha los escenarios en que se desarrolla la acción mezclando cierto toque propio del cine de Hitchcock con referencias a la situación de Bill Murray en la mítica Atrapado en el tiempo. Al igual que en Moon, la trama plantea una serie de preguntas relativas a la manipulación del individuo para fines mayores que no dejarán indiferentes a los espectadores, todo ello condensado en hora y media de metraje durante la cual Jones hace gala de un estilo sobrio, sin excesivos artificios que emplea los rescursos a su disposición en beneficio de la historia y los personajes.

En el reducido reparto cobran especial importancia los secundarios Jeffrey Wright (Casino Royale) y sobre todo los personajes de las grandes actrices Vera Farmiga (Up in the Air) y Michelle Monaghan (Adiós, pequeña, adiós), quienes influirán en las decisiones que tomará el protagonista, interpretado por Jake Gyllenhaal. Este actor ha demostrado ser capaz de interpretar papeles de cierta profundidad y aguantar el peso de la película siempre que esté en las manos adecuadas, como en los casos de Donnie Darko, Brokeback Mountain o Zodiac, pero también de que sus personajes corran la misma fortuna que el bochornoso Prince of Persia. Por suerte, en Código Fuente está a la altura de las circunstancias y refleja las dudas del protagonista de modo que podamos identificarnos con él.


Cosechando buenas impresiones allá donde se estrena, Código Fuente supone la consolidación de Duncan Jones como director de ciencia ficción, ofreciendo a los espectadores una trepidante y rica historia en la que sumergirse. Gran película.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Due Date (Salidos de cuentas)

A punto de ser padre, Peter debe abandonar su viaje de negocios en Atlanta y partir cuanto antes de vuelta a Los Ángeles. Sin embargo, nada sale según lo previsto cuando de camino al aeropuerto se topa con Ethan Tremblay, aspirante a actor que provoca que impidan a ambos subir al avión. Sin ninguna otra alternativa, Peter se verá obligado a cruzar medio país en coche junto a Ethan con tal de ver nacer a su hijo, si es que su compañero de viaje se lo permite.



Después del rotundo éxito de The Hangover, el director Todd Phillips regresa con una nueva comedia: una road movie heredera de la magnífica Huida a medianoche en la que dos personajes totalmente opuestos deberán aprender a convivir y tolerar sus diferencias para hacer frente a los obstáculos del camino y llegar a su destino, como ya les sucediera a la memorable pareja formada por Robert De Niro y Charles Grodin. Al contrario que la mencionada The Hangover, Due Date no se basa en los giros argumentales, sino que se trata de una sucesión de situaciones cómicas que acentúan el contraste entre sus dos arrolladores protagonistas.



La labor de los actores Robert Downey Jr. y Zach Galifianakis es sin duda el aspecto más logrado de la película. El primero continúa encadenando papeles con tintes cómicos como los de Iron Man, Tropic Thunder o Sherlock Holmes (siempre bajo la producción de su mujer Susan) en los que tiene ocasión de desplegar sus dotes interpretativas, tal y como sucede en el caso de Peter, un exitoso arquitecto que poco a poco aprenderá a escuchar a los demás. Su contrapartida, Ethan, brinda a Galifianakis una nueva oportunidad de interpretar a un personaje excéntrico: un aspirante a actor con extrañas manías acompañado por su inseparable perro. Sorprende la profundidad y humanidad que adquieren estos dos personajes, pues en el fondo ocultan más de lo aparentan a simple vista.



Al igual que en la reciente Date Night, la película cuenta con cameos de actores como Jamie Foxx, Michelle Monaghan, Juliette Lewis, los protagonistas de una conocida serie televisiva o del propio director, aportando un aire desenfadado a la cinta que la convierte en una comedia con la que reír a gusto, alejada de repetitiva y pobre fórmula de la saga que termina en Movie. Carcajadas garantizadas.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Boston: Distrito Criminal

En el cine estadounidense, no son pocas las películas policíacas ambientadas en la ciudad de Nueva York que reflejan los ambientes más dispares: desde el decadente retrato social de Taxi Driver al crimen organizado de El padrino, pasando por policías honrados como Serpico o psicópatas que se ocultan tras sus asesinatos en serie (Se7en).

Otras ciudades norteamericanas también han sufrido crímenes cinematográficos con frecuencia, como les sucede a Los Ángeles (en Heat o Training Day), Chicago (Los Intocables) y hasta a Baltimore en la elaboradísima serie televisiva The Wire. Sin embargo, me ha llamado la atención que distintos directores rodaran sus películas criminales durante la última década en Boston, ciudad de raíces puritanas; ofreciendo una imagen decadente de ciertos barrios en los que los contrastes sociales y la segregación de la población son verdaderamente alarmantes.



Es el caso de Mystic River, drama social del maestro Clint Eastwood basado en la novela de Dennis Lehane (quien ambienta sus escritos en la mencionada ciudad). En esta película se nos presenta una comunidad en la que es difícil contar con la actuación de la ley, siendo los propios afectados quienes establecerán justicia a su propia manera, siguiendo la máxima del ojo por ojo. Un filme excepcional, en el que al dominio narrativo de Eastwood se une el trabajo de un premiado reparto: Sean Penn, Tim Robbins, Kevin Bacon, Marcia Gay Harden...



Cuando hablamos de Infiltrados (The Departed) hacemos referencia a uno de los títulos que contiene todos los elementos característicos del director Martin Scorsese. Bueno, casi todos. Sorprende que este relato acerca de la eterna lucha entre mafia y policía no esté ambientado en la Nueva York natal de Martin, eligiendo Boston como alternativa. Al igual que en el caso anterior, se acentúan los ambientes deprimidos y la escasa distinción entre "buenos" y "malos", contando para ello con actores inspirados (DiCaprio, Nicholson, Damon, Wahlberg, Farmiga, Sheen...).



Tal vez sea la más olvidada en comparación con las anteriores, pero el debut de Ben Affleck como director dio como resultado una película que tener en cuenta. Adiós, pequeña, adiós supone un auténtico ejercicio de estilo en el que se mezcla la herencia del cine negro clásico con las tensiones sociales de las zonas urbanas más desarraigadas de Boston, creando una envolvente e inquietante atmósfera. Basada en otra novela de Lehanne, plantea complicadas cuestiones morales paralelas a la trama detectivesca. El reparto no podría hacer más justicia a la película, con el deslumbrante Casey Affleck acompañado por Michelle Monaghan, Ed Harris, Morgan Freeman y Amy Ryan.



Sin abandonar Boston, Ben Affleck vuelve a ponerse tras la cámara (y también delante) en su esperado segundo trabajo como director, The Town; entre cuyos actores se encuentran Jeremy Renner (que encadena proyectos gracias a su labor en The Hurt Locker) y Jon Hamm (en el que podría ser su salto definitivo al cine tras los pequeños cameos anteriores). Esperemos que cumpla las expectativas generadas, porque desde luego con semejantes antecedentes la película no podría ser más prometedora.

*Aprovecho la ocasión para agradecer a Tarquin Winot haberme permitido colaborar en su recomendable blog con mi pequeño artículo acerca del panorama televisivo.

viernes, 24 de octubre de 2008

Doble Sesión: La Conspiración del Pánico y Max Payne

Con la invasión de títulos a las carteleras estos días por las películas veraniegas que aún no se han estrenado por aquí y las propias de la estación, se hace difícil elegir entre qué títulos merece la pena ver y siempre queda la duda de si habremos acertado. Así que con este número de estrenos, en el post de hoy tenemos dos reseñas en una que pueden revelar algún que otro detalle sobre el argumento (¡Atención, Spoilers!):
La Conspiración del Pánico
Cuando dos desconocidos se ven atrapados en una situación que escapa de su comprensión al verse perseguidos por el FBI, juntos deberán descubrir quién está detrás de todo y con qué propósito han sido escogidos para cumplir las órdenes que una extraña voz les dicta por teléfono.
Con esta historia comienza La Conspiración del Pánico, cuyo título original Eagle Eye resulta más lógico dada la trama, y en ella disfrutamos de una dirección trepidante, que mantiene un ritmo frenético y entretiene a lo largo de su duración.
Tal vez algunos aspectos de la historia puedan parecernos poco originales al recordarnos a otras películas, como por ejemplo a Minority Report (se nota la labor de productor de Spielberg en ese aspecto) y Enemigo Público (a cuyo póster se asemeja el de La Conspiración) por el tema de un protagonista desconcertado y perseguido; a otro filme de Will Smith como Yo, Robot por la identidad del villano e incluso a la saga de Terminator por compartir este villano motivaciones con el famoso Skynet. Aún así, la película consigue entretener hasta el último momento si bien la primera parte del filme resulta más original al desconocer por completo los personajes y espectadores la identidad de la misteriosa voz que llama por teléfono a los protagonistas.
Hablando de la pareja protagonista, Michelle Monaghan y Shia La Beouf, este último resalta especialmente en su papel, en el que consigue emocionar y demostrar lo bien que le sientan este tipo de películas. Para perseguir a esta pareja tenemos a Billy Bob Thorton, que se suma a los puntos fuertes de esta película junto con la banda sonora y las ideas que plantea sobre la pérdida de privacidad frente a las nuevas tecnologías empleadas para fines que sobrepasan la seguridad.
En definitiva, pese a las semejanzas con otros títulos resulta recomendable por entretenida y su prometedor protagonista.

Max Payne
La adaptación de uno de los primeros videojuegos en incorporar el tiempo bala que haría famoso Matrix y tanto se emplea en el cine actual cuenta la historia de un policía neoyorkino en busca de los asesinos de su mujer e hijo para ajustar cuentas. A pesar de la mala acogida que está recibiendo, la película resulta entretenida, si bien no alcanza el nivel esperado.
Mark Whalberg encarna al citado personaje sumido en una intriga policial que le llevará a relacionar la muerte de su mujer con quien menos se lo espera y descubrir una enrevesada red de narcotráfico. Además de Whalberg, quien nos ofrece papeles brillantes como el de Infiltrados u otros más comunes como el de Shooter y Max Payne, el reparto lo componen en su mayoría actores televisivos como Mila Kunis (la voz original de Meg Griffin) o Sucre (que en esta ocasión no busca a Maricruz) junto con la nueva chica Bond Olga Kurylenko y un irreconocible Chris O'Donnell (¿Robin, eres tú?)
La película emplea una atmósfera oscura y policíaca similar a la de Sin City, eso sí, sin llegar al estilo visual de ésta, con constantes nevadas y la voz en off del protagonista narrándonos la historia, además de unas estrafalarias alucinaciones causadas por cierta droga relacionada con mitos nórdicos.
Puede que su mayor problema sea que se esperaba una pelícla que redefiniese el modo de adaptar videojuegos a la gran pantalla, y en su lugar se suma a la fórmula que han seguido otras sagas como Resident Evil sin aportar muchos elementos nuevos.
Habrá que esperar al título que redefina este sub-género de adaptaciones de éxitos en las consolas.