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jueves, 25 de septiembre de 2014

Una década de Perdidos

Septiembre es el mes de las series estadounidenses, el de la ficción televisiva. En estas fechas se estrenan numerosos proyectos, algunos de ellos bastante absurdos y otros interesantes. Comedias de situación, procedimentales policíacos, series de animación y hasta de superhéroes. Vivimos una nueva edad de oro de la ficción serializada, mientras que otro tipo de televisión cada vez se hunde más en su propia podredumbre. Canales como HBO y AMC apuestan por propuestas adultas y transgresoras que heredan los medios y recursos del cine. Así nos han dejado joyas como Hermanos de sangre, Breaking Bad y fenómenos sin precedentes como Juego de tronos y The Walking Dead, que además han contribuido a difundir las obras literarias en que se basan. Cuando se cumplen diez años del estreno de Perdidos el 22 de septiembre de 2004, conviene recordar lo que supuso aquella serie.


Perdidos cambió el modo en que muchos veíamos televisión. Por supuesto que tuvo sus predecesoras, que merecen ser reconocidas. Series como Buffy cazavampiros, Ally McBeal, los primeros pasos de la HBO que hoy conocemos con Los Soprano y Oz. Y también estuvo Twin Peaks años antes. Acostumbrados a los procedimentales interminables de policías, abogados y médicos que se saltaban todo el papeleo administrativo para jugarse las vidas de sus clientes en complicadas decisiones morales, y a la caspa de la televisión española que todavía perdura, Perdidos rompió esquemas. Recuerdo cuando vi el monumental episodio piloto, dirigido por un semi-desconocido JJ Abrams, por primera vez. No fue en septiembre de 2004, sino que tuve que esperar a que TVE lo emitiera durante la primavera de 2005. Cada episodio contaba. Perdidos mezclaba la temática de novelas clásicas como Robinson Crusoe y El señor de las moscas con un misterio de tintes de ciencia ficción. Y hacía que los personajes nos importasen. Les iríamos conociendo como a las personas de carne y hueso que nos rodean, poco a poco, y descubriríamos cómo estaban lejos de ser perfectos y los errores del pasado que les perseguían.



La primera temporada es, sencillamente, una obra maestra, perfecta en su desarrollo de las tramas, presentación del escenario y dosificación del misterio. Sí, el nivel de la serie no siempre se mantuvo y la dilatación de los sucesos hacía que esperásemos con más ganas los principios y los finales de temporada. Y el ansiado cierre no convenció a todos por igual. Pero la serie de la cadena ABC cambió para siempre cómo vivimos la ficción televisiva. En gran medida gracias a Internet. Se hablaba de Perdidos, no sólo entre amigos, sino que las comunidades virtuales estaban pobladas de hipótesis acerca de del misterio de la isla y sus personajes. Conocimos los spoilers y lo mucho que fastidia que te revelen uno. Y, por primera vez, empezamos a ver las series al ritmo original estadounidense. No podíamos aguantar la espera y encontramos una alternativa al maltrato y la desgana de las cadenas locales, que en algunos casos han respondido a la demanda y ahora series como The Walking Dead llegan a España con apenas horas de retraso respecto a su emisión original. 


Un amigo me preguntaba si el éxito de Perdidos era para tanto, y dudaba que una serie así tuviera tanta repercusión en la parrilla actual, donde pasaría desapercibida. Me temo que planteaba la pregunta equivocada. Sin un fenómeno como Perdidos no tendríamos la variada oferta de series de la que gozamos. Perdidos abrió la puerta a series como Breaking Bad, a presupuestos tan elevados como los de Juego de Tronos. Nos descubrió a JJ Abrams, quien trasladó su sentido del misterio y la aventura a películas tan recomendables como Super 8 y la revisión de Star Trek (su innecesaria secuela de Star Wars será otra historia). Difundió el trabajo del músico Michael Giacchino. Propició parodias como Pardillos. Y nos trajo a un plantel de personajes memorables con los que sentirnos identificados: Jack, Kate, Sawyer, Hurley, Locke, Sayid, Sun, Jin, Desmond, Charlie, Juliet, Ben. Los actores que les dieron vida han asumido el incierto destino de los intérpretes televisivos, pero la serie que protagonizaron permanece en la memoria de miles de seguidores en todo el mundo, diez años después de su estreno.

sábado, 20 de julio de 2013

Star Trek: En la oscuridad


La tripulación de la Enterprise apenas tiene tiempo de cumplir con sus misiones de exploración rutinarias cuando una nueva amenaza surge para poner en jaque a la Tierra: John Harrison, miembro renegado de la Federación, planea desatar una guerra contra el Imperio Klingon. Esto supondrá una nueva prueba para la amistad entre Kirk y Spock que les llevará a lugares insospechados y a enfrentarse a nuevos desafíos. 

En 2009, J.J. Abrams revitalizó la saga cinematográfica de Star Trek con un reinicio que nos presentaba a la tripulación original de la Enterprise en un universo paralelo al visto en la mítica serie original de Gene Rodenberry. Con esta premisa arrancaba una película trepidante, que recuperaba el sentido de la aventura de las películas de Spielberg y Lucas sin perder de vista a los personajes clásicos y los centenares de historias que tienen a sus espaldas. Tras el éxito de este película, Abrams nos sorprendió con el proyecto personal de Super 8 (homenaje a filmes como E.T. o Cuenta conmigo) y alguna serie como Person of Interest, con lo que la esperada secuela de Star Trek se ha visto retrasada más de lo normal hasta este 2013, con resultados inmejorables, eso sí.


Siguiendo el camino marcado por la anterior entrega, Star Trek: En la oscuridad va un paso más allá, planteando un desafío mayor para la recién consolidada tripulación de la Enterprise como es la irrupción de uno de sus enemigos más emblemáticos. Abrams se sirve de los recursos del cine de aventuras que representan películas como Indiana Jones o la trilogía original de Star Wars (lo cual es de agradecer dada la creciente cantidad de taquillazos que intentan abrumar al espectador con efectos especiales e historias vacías), como prueban la brillante secuencia de apertura  y el peso que tiene la tripulación de la Enterprise en la trama; cada personaje cuenta con sus minutos de gloria para lucirse. A esto hay que sumarle el tratamiento del misterio y de las tramas en las que nada es lo que parece que Abrams ha empleado en otras de sus obras como Perdidos, Fringe o Super 8, que aquí se pueden apreciar en la presentación del personaje de John Harrison, sus motivaciones y los enigmas que rodean a la Federación. Una combinación perfecta.


El reparto está en plena forma, caracterizado a la perfección, con unos sobresalientes Chris Pine y Zachary Quinto plasmando la amistad pura entre Kirk y Spock en pantalla, y el resto de la tripulación de la Enterprise da la talla, especialmente Karl Urban como el Dr. McCoy, con varias frases para el recuerdo, y el gran Simon Pegg en la piel de Scotty, que se reserva varios de los momentos más divertidos de la película. Entre las nuevas incorporaciones destacan Alice Eve, Peter "Robocop" Weller, y sobre todo Benedict Cumberbatch. En su imparable trayectoria en Hollywood (pronto le veremos en un buen número de películas interesantes como August: Osage County o Twelve Years a Slave), el intérprete de Sherlock se gana al público con su representación de un villano nada típico, con una presencia en pantalla abrumadora y lleno de escalofriantes matices. Atentos también, por cierto, al cameo sorpresa de Leonard Nimoy, una de las piedras angulares del universo de Star Trek.


Si a esto le sumamos los homenajes a la serie y a las películas originales de Star Trek (véase cierto grito), escenas que aprovechan los efectos especiales tan bien como la del "salto" entre naves, un ritmo endiablado y una nueva banda sonora de Michael Giacchino que nos invita a quitarnos el sombrero y aplaudir, sin duda nos encontramos ante una de las películas del año. Star Trek: En la oscuridad recupera el espíritu del buen cine de aventuras, aquel capaz de emocionarnos, sorprendernos y presentarnos personajes con los que sentirnos identificados, al mismo tiempo que es fiel al espíritu de una emblemática y longeva saga de ciencia ficción. Una de las películas del año, indudablemente. Larga vida y prosperidad.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Misión:Imposible IV - Protocolo Fantasma


Durante los últimos años, el agente Ethan Hunt ha seguido la pista del terrorista internacional conocido como Cobalto, infiltrándose en una cárcel de Moscú en busca de información. Una vez es rescatado por su equipo, los terroristas atentan contra el Kremlin y dejan a Hunt y los suyos inmersos en una situación complicada: la FMI se ve obligada a iniciar el Protocolo Fantasma, de modo que los espías deberán trabajar por su cuenta y encontrar a los terroristas en una carrera contrarreloj con el fin de evitar un conflicto internacional.

Desde su inicio en 1996, la saga de Misión:Imposible ha sido una de las franquicias más peculiares de los grandes estudios por la disparidad de directores que se han encargado de ella y las distintas versiones que han ofrecido de un mismo concepto. Dirigida por Brian De Palma, la primera entrega fue todo un éxito de taquilla y aumentó todavía más la fama de superestrella de Tom Cruise con sus trepidantes escenas de espionaje. La segunda parte supuso un cambio considerable, con el tono "macarra" y de acción pura llena de incongruencias que le imprimió John Woo. Tiempo después de su estreno, en 2006, el propio Cruise decidió recuperar la franquicia y para ello confió en el televisivo J. J. Abrams, a quien dio la oportunidad de dirigir su primer largometraje. Una vez revitalizada la saga con la entretenida tercera entrega, Cruise, Abrams y el productor Bryan Burke se pusieron manos a la obra con la cuarta parte: Protocolo Fantasma.


En esta ocasión, el encargado de situarse tras la cámara ha sido Brad Bird, experto en animación que ha trabajado en varios capítulos de Los Simpson, El Gigante de Hierro y, ya en Pixar, en las oscarizadas Los Increíbles y Ratatouille. A pesar de ser su primera incursión en el cine de imagen real, Bird dota a la cuarta entrega de las misiones de Ethan Hunt de un ritmo muy fluido que combina a la perfección acción, humor, intriga y aventura. Además, sorprende la habilidad de Brad Bird para planificar y filmar las secuencias de acción (algunas de ellas verdaderamente impresionantes) y huir del estilo confuso y recargado de Michael Bay y compañía.

El propio director participó activamente en la elaboración del argumento junto con Abrams y Cruise, si bien fueron los guionistas de la serie Alias Josh Appelbaum y André Nemec los encargados de construir una historia completa y equilibrada en la que todo se complica más de lo que cabría esperar para Ethan Hunt y su equipo. También han contribuido a la impecable factura técnica los efectos especiales de Industrial Light & Magic y, por supuesto, la banda sonora de Michael Giacchino, quien recicla los temas clásicos de la franquicia y añade su sello propio con partituras que recuerdan ligeramente a su trabajo en Cars 2.


Tal vez lo único de lo que nos podríamos quejar es de que el villano no tiene la presencia ni el carisma que debería, y de que la película no sorprende demasiado al ser una cuarta parte: por muy difícil que lo tengan los protagonistas, sigue un esquema similar al de anteriores entregas.  Como contrapartida a este pequeño inconveniente, son dignos de alabanzas los guiños y conexiones que Protocolo Fantasma establece con las tres primeras partes, ya sea con escenas que homenajean a otras o bien con los cameos de ciertos personajes.

Interpretando de nuevo a Ethan Hunt, héroe modélico, ingenioso y decidido, tenemos a Tom Cruise en plena forma, que decidió rodar él mismo buena parte de las escenas de acción en vez de dejarlas en manos de un especialista. Le acompaña un correcto reparto internacional:  el siempre divertido Simon Pegg (Paul), que repite su papel de la tercera entrega; Paula Patton (Déjà Vu), Jeremy Renner, uno de los actores del momento gracias a su papel en The Hurt Locker; Michael Nyqvist (Millenium), Josh Holloway (Sawyer en Perdidos), Léa Seydoux (Robin Hood), y Anil Kapoor (el presentador de Slumdog Millionaire).


El trabajo combinado de los actores, de Brad Bird, J. J. Abrams y de todos los miembros de su equipo hacen de Misión:Imposible - Protocolo Fantasma una superproducción que merece la pena ver en pantalla grande, sumamente entretenida y recomendable para todos los que busquen emoción, aventura, humor y acción en una misma película que atrapa a los espectadores de principio a fin.

sábado, 20 de agosto de 2011

Super 8: Homenaje a la infancia


Después de un duro invierno, Joe Lamb ansía con ganas pasar el verano de 1979 rodando con sus amigos una película en el pequeño pueblo de Lillian, Ohio. Junto a las dificultades técnicas que presenta el rodaje, Joe intentará arreglar su complicada relación con su padre, entablar amistad con Alice, la chica de sus sueños, y también descubrir quién o qué amenaza el pueblo tras el atípico accidente de un tren que transportaba mercancías de las fuerzas aéreas.

Tras contribuir a la actual revolución de la ficción televisiva con series como Alias o Perdidos, J. J. Abrams tuvo la oportunidad de debutar como director cinematográfico y revitalizar una saga en decadencia con la entretenida Misión Imposible 3. En 2009, Abrams consiguió el reconocimiento de público y crítica por la frescura que supo transmitir a la nueva entrega de Star Trek, llamando la atención de Steven Spielberg y consiguiendo la oportunidad de trabajar en un proyecto más personal. 

 Dos meses después de su estreno en Estados Unidos llega a nuestras carteleras Super 8, filme escrito y dirigido por el creador de Fringe que supone a un sentido homenaje a un tipo de cine que, desafortunadamente, ha pasado de moda: el de las películas familiares y juveniles de aventuras, subgénero en el que fue pionero el propio Spielberg y que gozó de una enorme popularidad en la década de 1980, inspirando a multitud de espectadores en todo el mundo. De este modo, en Super 8 encontraremos constantes guiños a las películas del director de Tiburón, como E.T., Indiana Jones, o Parque Jurásico, así como a otros títulos protagonizados por pandillas de amigos tan emblemáticas como las de Los Goonies y Cuenta Conmigo (de las cuales Abrams incorpora varios clichés en su película), y también habrá lugar para referencias a George A. Romero, Halloween, y Star Wars.

Alice y Joe
Además del homenaje a un estilo de cine, Super 8 tiene personalidad propia. J. J. Abrams combina sus influencias con un firme pulso narrativo, más pausado que el de sus dos anteriores películas, y un efectivo tratamiento del drama que viven los protagonistas, a los que hay que sumar la cuidada fotografía (en la que siguen presentes los destellos que caracterizan al director), los efectos especiales de los estudios Industrial Light & Magic, el divertido ejercicio de metacine presente en la película, y el sentido del misterio y la intriga, heredero de la serie Perdidos y Monstruoso, otra porducción de Abrams y Bryan Burke. Aparte del mencionado Burke, Abrams cuenta de nuevo con otro viejo conocido: el compositor Michael Giacchino, responsable de una banda sonora totalmente integrada en la película que mezcla toques de Perdidos con el tono propio de algunas partituras del maestro John Williams.

Valor añadido

En el reparto, sorprende la naturalidad conseguida por los jóvenes protagonistas, capaces de hacer creer a los espectadores que han sido amigos en la misma pandilla desde siempre. Entre ellos destacan Joel Courtney y Elle Fanning (quien toma el relevo de su hermana Dakota como niña prodigio), más que eficaces a la hora de transmitir las emociones que sienten sus personajes. Les acompañan, en roles secundarios, unos correctos Kyle Chandler (King Kong, Friday Night Lights), Ron Eldard (Black Hawk Derribado) y Noah Emmerich (The Walking Dead). En cuanto a este último, merece la pena mencionar que da vida al villano de la función, un despiadado general alejado de los militares hiperpatrióticos de las "películas" de Michael Bay.


Sin duda alguna, J. J. Abrams ha logrado consolidar su carrera cinematográfica como director con Super 8, una película emotiva y sumamente entretenida que da las gracias a aquellas cintas de aventuras con las que muchos crecimos, a la vez que nos presenta una aventura misteriosa y llena de amistad en la que sumergirnos.

jueves, 14 de julio de 2011

Cars 2: Alto Espionaje


Después de ganar varias ediciones consecutivas de la Copa Pistón, Rayo McQueen regresa a Radiator Springs para encontrarse con sus amigos y un nuevo desafío: competir en el Grand Prix Mundial y demostrar la eficacia del biocombustible Allinol. Mientras recorre espectaculares paisajes en el torneo, su amigo Mate se ve envuelto en una trama de espionaje internacional que a primera vista le viene demasiado grande. Por suerte, con la inestimable ayuda del espía británico Finn McMissile conseguirá desentrañar la misteriosa conspiración construida alrededor del mencionado combustible alternativo.
Tras cerrar la saga de los juguetes en 2010 con Toy Story 3, este año los estudios de animación Pixar apuestan por una nueva secuela, en esta ocasión la de las aventuras del coche de carreras Rayo McQueen y Mate, su amigo de gran corazón. A pesar de las críticas negativas que ha recibido, quedé más que sorprendido con Cars 2, película que se aleja de lo visto en su predecesora y nos plantea una trama de alto espionaje al más puro estilo de James Bond o Misión Imposible, filmes a los que homenajea. John Lasseter, uno de pioneros de Pixar, dirige junto a Brad Lewis una película repleta de espectaculares secuencias de acción, planificadas y filmadas con pulso de un modo brillante al que otros blockbusters no aspiran. A estos dos genios creativos les acompañan Ben Queen y Dan Fogelman escribiendo un guión que mezcla con ritmo escenas dedicadas al desarrollo de personajes con otras más explosivas (especialmente las centradas en el espía Finn McMissile) al mismo tiempo que encadena los distintos giros del argumento de una forma verdaderamente ingeniosa, involucrando a científicos alemanes, a la mafia italiana y a una conspiración por el control de las fuentes de energía en las aventuras de los protagonistas

Finn McMissile, al servicio de su Majestad
Ahora bien, comparada con las obras cumbre de los estudios de animación como Monstruos S.A., WALL·E o Up, hay que reconocer que en Cars 2 se echa en falta el "toque Pixar" que hace que distintos tipos de público puedan simpatizar fácilmente con los personajes. A esto contribuye que el protagonismo recaiga en la grúa Mate, de cuyas bromas fáciles y carácter bonachón se abusa en esta película hasta llegar a cansar a los espectadores en más de una ocasión. Posiblemente, por este motivo sea difícil que simpaticemos  instantáneamente con el mensaje de la película acerca de la amistad y el respeto por uno mismo (similar al propuesto en Toy Story).


Eso sí, la animación digital alcanza nuevas cotas de excelencia en Cars 2. Basta con comprobar las mencionadas frenéticas secuencias de acción o de carreras, la iluminación y texturas tanto de los personajes como de los escenarios que visitan; y por supuesto el nivel de detalle de cada plano, en los que se esconden guiños al mundo de Pixar como prueban la aparición del restaurante de Ratatouille y de la marca de neumáticos Lassetyre. Entre las virtudes de la película hay que destacar la prodigiosa banda sonora del siempre genial Michael Giacchino, quien en esta ocasión adapta su estilo a la velocidad presente en pantalla con cierto toque de espías e Infiltrados. Además, en la versión original podremos disfrutar de las voces de los actores Owen Wilson, el gran Michael Caine, Emily Mortimer y John Turturro.



Es cierto que da la sensación de no estar a la altura de las grandes obras del estudio, pero aun así Cars 2 ofrece un planteamiento distinto del de su predecesora (mientras que las secuelas de Toy Story recurrían a un esquema argumental similar) y resulta una divertida y sobre todo muy elaborada película de animación. Hora de calentar motores y adentrarse en una enrevesada trama de espionaje.

*Como es habitual, antes de la película se proyecta un cortometraje realizado por los estudios Pixar. Sorprende que en esta ocasión no se trate de una ingeniosa propuesta original, como los anteriores Parcialmente nublado o Day & Night, sino que sea Vacaciones en Hawai, un pequeño sketch protagonizado por los protagonistas de Toy Story después de lo sucedido en la tercera entrega. Aunque divierte ver a Woody y Buzz de nuevo, se echa en falta el soplo de aire fresco que representaban cortos anteriores.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Primeras impresiones: Undercovers y Boardwalk Empire

Son muchas las series estrenadas estas fechas (y unas cuantas las que faltan por llegar). Después de la emisión de sus respectivos primeros episodios, hoy quería centrarme en dos por los nombres involucrados en ellas.

Después de Perdidos y Fringe, J.J. Abrams vuelve a la pequeña pantalla con la creación de Undercovers, comedia de acción acerca de un matrimonio de espías que tras cinco años de retiro deciden volver al negocio. Asombroso que el amigo J.J. se encuentre tras este proyecto, pues visto el capítulo piloto el resultado ha sido desastroso. Undercovers es una serie insulsa, no ya por su premisa argumental (mezcla de Sr. y Sra. Smith con Misión Imposible), sino por la simplicidad de su tratamiento, sus diálogos carentes de gracia y las patéticas interpretaciones del reparto. Lo único destacable sería la música de Michael Giacchino (manteniendo su línea habitual) y, por momentos, la dirección de Abrams, eficaz sin más (aunque tiene escenas calcadas de la tercera entrega de Misión Imposible que él mismo dirigió). Mención especial merece la aparición de Madrid en la serie, según la cual se trata de una ciudad repleta de palmeras, haciendas y tipos de fino bigote dispuestos a bailar un tango en cualquier momento; lo raro es que no hubiese un cameo de El Zorro. Esperemos que prevalezca la seriedad en los inminentes proyectos de Abrams en el cine (Super 8 y la segunda parte de Star Trek).



Como contrapartida a la sandez de Undercovers podemos disfrutar de Boardwalk Empire. La espera ha merecido la pena y por fin ha llegado la nueva producción del canal HBO. Ambientada en Atlantic City en los años 20, la serie arranca justo cuando se aprueba la Ley Seca para mostrarnos el nacimiento de la mafia en esta ciudad, heredando elementos vistos en Los Intocables, El Padrino, Uno de los nuestros y Enemigos Públicos. Producida por Mark Wahlberg, Terence Winter y Martin Scorsese, cuenta con un reparto de lujo encabezado por el increíble Steve Buscemi, a quien acompañan Michael Shannon (Revolutionary Road), Stephen Graham (Snatch: Cerdos y diamantes), Michael Pitt, Kelly MacDonald (Trainspotting) y Michael Stuhlbarg (Un tipo serio). Además de los actores, destacan especialmente la cuidada ambientación (trajes de raya diplomática, casinos, redadas del F.B.I.) y la dirección de Scorsese en el primer episodio. ¿Qué se puede esperar de una serie que comienza con un caché?



Estaremos atentos a cómo avanzan las series (más bien la segunda que la primera), y para más información acerca de Boardwalk Empire y los proyectos del gran Buscemi, no lo dudéis y visitad el blog de Mr. Shhh.

sábado, 29 de mayo de 2010

Perdidos: El comienzo de una era

Por mucho que cueste creerlo, Perdidos ha llegado a su fin. Seis años después de su sorprendente estreno, es la hora de despedirse de la Isla, sus habitantes y náufragos, aquellos con los que hemos recorrido un largo camino que ha traspasado las barreras de la ficción televisiva.



Detrás de la serie se encuentran J. J. Abrams, Jeffrey Lieber, Damon Lindelof y Carlton Cuse con sus planteamientos y desarrollos inquietantes (siendo los dos últimos los más vinculados a las temporadas finales), la eficaz dirección de Jack Bender y la extraordinaria banda sonora de Michael Giacchino; gracias a su contribución y la de muchos otros hemos podido disfrutar de una serie única y presenciar su impactante conclusión, que ha supuesto todo un homenaje a los años transcurridos además de un punto final memorable.

Desde sus comienzos, Perdidos ha supuesto una renovación técnica y temática en el mundo de las series de televisión. En el primer campo se ha aproximado notablemente al mundo del cine con altos presupuestos, grandes medios a su disposición y una cuidada puesta en escena, además de romper la linealidad narrativa de tres formas distintas (flashbacks, flashforwards y por último flashsideways), resultando una propuesta realmente arriesgada que ha propiciado el arranque de series de formato similar como Prison Break, Héroes o Fringe (sin llegar ninguna de ellas a su nivel).



En cuanto a temática, han sido varios los géneros tocados por la serie gracias a su mencionada estructura (de la supervivencia de los náufragos a dramas policíacos, pasando por referencias mitológicas), estando siempre presente una lucha dialéctica entre dos fuerzas opuestas reflejada en diversos ámbitos: el colectivo frente a los otros, fe contra ciencia, pasado y futuro, crimen y redención, el bien contra el mal y, en última instancia, la vida y la muerte.

También hay que considerar el fenómeno social que ha supuesto. Con las crecientes intrigas y el misticismo que abunda en la serie, millones de seguidores de medio mundo se han volcado a compartir sus opiniones, hipótesis y teorías en Internet, plataforma fundamental para su difusión que ha propiciado su rápido intercambio junto a la elaboración de subtítulos por los propios fans (en muchas ocasiones de mayor calidad que los proporcionados por las cadenas oficiales) y que ha conducido al estreno simultáneo de su último episodio en un buen número de países, algo sin precedentes.


No son pocos los seguidores en desacuerdo con la última temporada en general, a la que acusan de no contestar las preguntas planteadas a lo largo de la serie. Sinceramente, en ningún momento de las temporadas anteriores se había respondido nada a las claras, por lo que ahora no iban a cambiar de parecer. Además, parte del éxito de la serie reside en su capacidad de sugerir en lugar de mostrar, dando a los espectadores un papel activo a la hora de involucrarse con la historia y elaborar su propia interpretación.

Aun así, esta entrega final nos ha dejado con nuevos grandes momentos (la secuencia del aterrizaje en LA del primer episodio, el suceso del submarino o la parte final cíclica) y con el desarrollo de personajes únicos con los que identificarnos, entre los que me gustaría destacar la progresiva evolución de Jack en las últimas temporadas y el contraste de John Locke, magistralmente interpretado por el actor Terry O'Quinn.



Ha llegado la hora de pararse a pensar en el viaje, de reencontrarnos con los personajes, de recordar los momentos que nos marcaron y también de despedirse. Hasta siempre, Perdidos.

lunes, 8 de marzo de 2010

Oscars 2009: En tierra hostil

Anoche se entregaron los esperados premios de la Academia en el teatro Kodak de Los Ángeles en una gala exenta de grandes sorpresas, con resultados que se intuían desde hace tiempo y una ceremonia calificada de tediosa.


Resultó chocante, cuanto menos, que los elegidos para presentar la gala este año fueran los cómicos Steve Martin y Alec Badlwin en lugar del gran Hugh Jackman, que el año pasado nos dejó boquiabiertos con sus divertidos números musicales. Si a esto le sumamos las intervenciones de miembros del reparto de la saga Crepúsculo o de ídolos adolescentes como Zach Efron y Miley Cyrus en busca de público juvenil, podíamos imaginarnos el resultado final. Aun así, por fortuna el cada vez más polifacético Neil Patrick Harris demostró una vez más su habilidad como cantante en el número de apertura, y aunque los presentadores no se lucieron mucho con sus bromas, Ben Stiller hizo de las suyas al aparecer sobre el escenario caracterizado cual Na'vi.

En cuanto a los premios, personalmente estoy convencido con los resultados. El gran duelo era entre Avatar y The Hurt Locker, ambas películas interesantes a su manera, merecedoras de reconocimiento. Finalmente, la cinta bélica logró 6 galardones, Kathryn Bigelow se convirtió en la primera directora en ganar un Oscar y los habitantes de Pandora hubieron de conformarse con 3 premios técnicos. Los genios de Pixar triunfaron con Up y el talento de Michael Giacchino se vio recompensado por su banda sonora, además de que el otro filme en que componía (Star Trek)recibió un premio por maquillaje. Tal vez las sorpresas de la noche fueron no otorgar el galardón al corto de animación La Dama y la Muerte y que no triunfase Michael Haneke en el apartado de película de habla no inglesa con su Cinta Blanca: después de todos los elogios que ha recibido, quedarse a las puertas ha supuesto una jugada similar a la que sucedió con Mickey Rourke hace un año.



Los premios a los intérpretes se intuían desde los Globos de Oro. Como mejor actor tenemos a Jeff Bridges, quien se alza con un merecidísimo galardón por su papel en la genial Crazy Heart, película que pronto comentaremos y bien podría haber sustituido al nuevo trabajo de la también premiada Sandra Bullock en la categoría de Mejor Película. Hablando de Crazy Heart, su canción The Weary Kind ha sido justamente reconocida. Como esperábamos, Mo'nique se alza con el Oscar a la mejor actriz de reparto y Cristoph Waltz cumple las predicciones por su rol en Inglorious Basterds; aunque a las interpretaciones de Stanley Tucci y Woody Harrelson no les faltaban matices para merecer el galardón, hace mucho que los cuatro idiomas que habla Waltz en la película cautivaron a la crítica.

Para un listado completo de los premios, click aquí.

Un reparto de galardones previsible, acompañado de una ceremonia larga y sin ritmo. Como he mencionado en anteriores ocasiones, lo mejor será que cada uno otorgue sus propios trofeos a quien considere.

sábado, 13 de febrero de 2010

Perdidos: El fin del principio


La semana pasada se estrenó en Estados Unidos la sexta y última temporada de Perdidos. Por increíble que parezca, la serie llega a su fin después de conseguir lo inimaginable y, como siempre ha sucedido, no hay el menor indicio de que se vaya a ofrecer una explicación a todo lo sucedido en la Isla.


En todos los aspectos, puede decirse que Perdidos (junto a otros títulos de calidad) ha cambiado el modo de hacer series de televisión en la actualidad. Para probarlo están los avances ténicos introducidos, la complicada fragmentación de sus capítulos con varias líneas temporales y el fenómeno que ha supuesto al mantener a miles de espectadores pendientes de lo que ocurre en una serie que sugiere más que explica y se adentra en terrenos de la ciencia ficción que normalmente no suelen ser bien acogidos por el gran público. Además, cuenta ya con una iconografía propia que fomenta exposiciones de objetos aparecidos en la serie y viajes a los lugares en que se rodó.

A todo esto hay que sumarle el reparto internacional y los personajes tan humanos que representan, cómo cambian según los acontecimientos y toman decisiones de lo más arriesgadas. Mención aparte merece la música, obra de un genio como es el compositor Michael Giacchino, con un trabajo cada vez más reconocido en el mundo del cine.

Personalmente, hace 5 años que descubrí la serie, cuando empezó a emitirse por aquí, y guardo un grato recuerdo de éste y otros momentos de ella como la "casi" muerte de uno de los protagonistas en la primera temporada, la relación de Desmond y su constante en la segunda y cuarta, el final de la tercera o un buen número de revelaciones en la quinta temporada que nos dejaron a todos más desconcertados si cabe.


Visto el comienzo de la sexta temporada, surgen más preguntas que respuestas, van y vienen nuevos y conocidos personajes; y a todo esto ya nos han dejado con momentos memorables (véase la secuencia del aterrizaje de cierto avión). Son muchos los que se preocupan por su final, pero creo más oportuno detenerse a valorar su insólito camino, digno de admiración.

viernes, 14 de agosto de 2009

UP: emoción por las nubes


En el terreno de la animación los genios de Pixar han batido todos los récords imaginables según se sucedían los estrenos de sus 10 películas: han ganado el favor de público y crítica, tienen en su haber varios Óscars, están a la última en los avances en animación y su última película, UP (la primera que estrenan en 3D), fue el primer filme de animación en abrir el Festival de Cannes.

Una vez más, los responsables de UP desafían lo establecido al presentarnos al personaje principal, Carl Fredricksen, un anciano amargado que se decide a emprender el viaje de su vida hacia tierras desconocidas, con un medio de transporte de lo más original. De esta forma se encontrará con personajes tan carismáticos como Russell o el adorable perro Dug, e incluso descubrirá el paradero del héroe de su infancia, Charles Muntz.

UP no sólo resulta una película conmovedora, con momentos tanto tristes como alegres que hace gala de una excelente narrativa (especial atención al inicio con los orígenes del protagonista), sino que, al igual que en ocasiones anteriores, desde Pixar se atreven a plantear temas de actualidad de las formas más sutiles posibles. Así, aparecen referencias al desprestigio y abandono en residencias de la tercera edad, los padres que ignoran por completo a sus hijos o los sinsentidos de la construcción. Además, como curiosidad en UP nos encontramos con la primera película de Pixar en que aparece sangre.

El imaginativo mundo que se nos presenta en UP está cuidado hasta el más mínimo detalle, con los correspondientes avances en animación que esto implica (resulta asombroso ver cómo al protagonista hasta le crece la barba). De este modo, a lo lago del filme podemos encontrarnos con miles de globos de colores, exóticos parajes, trepidantes persecuciones, perros desempeñando las más dispares funciones e incluso guiños a Star Wars.



A cargo de la banda sonora tenemos al genio Michael Giacchino, cuyas composiciones no llegan a ser tan resultonas como su reciente trabajo en Star Trek pero sí cumplen de sobra, justo como sus anteriores colaboraciones con Pixar. Tal vez se eche de menos una canción para la ocasión, al estilo de Down to Earth en la fantástica WALL·E.

De nuevo en Pixar han superado todas las expectativas, incluso hasta con el corto inicial de las nubes, esperemos que su arriesgada incursión en el mundo de las secuelas con Toy Story 3 y Cars 2 esté a la altura de las imaginativas propuestas que nos ofrecen cada año. Hasta que podamos comprobarlo podremos disfrutar de la excepcional UP.

miércoles, 8 de julio de 2009

Perdidos: ¿Qué yace en la sombra de la estatua?

*Este post puede revelar detalles sobre la 5ª temporada de Perdidos.

Con anterioridad en este blog hemos hablado sobre el impacto que causa la serie Perdidos, en la que auténticos genios del entretenimiento como JJ Abrams o Michael Giacchino despliegan su arsenal para hacerse con una legión de fieles seguidores que no pueden dejar de pensar en los misterios que surgen en cada capítulo.

Después de que la 4ª temporada se viera afectada en parte por la huelga de guionistas, los responsables de Perdidos decidieron terminar la serie en otras dos temporadas más en las que se dedicarían a resolver las incógnitas planteadas que forman el mundo de la Isla, los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic Airlines, Los Otros o del mismísimo Jacob y su enemigo.



De esta forma, la 5ª temporada comienza con un planteamiento atípico, con los supervivientes divididos en varios grupos: aquellos que abandonaron la Isla y los que se quedaron y se enfrentan a viajes en el espacio-tiempo. La serie tarda en asentarse y encontrar su ritmo, pero una vez lo hace aprovecha la ocasión para mostrarnos el funcionamiento de la Iniciativa Dharma (cuyo nombre se ha ganado un hueco en el mundo de la ciencia ficción) con personajes como Horace o el Dr. Chang, conocidos por flashbacks y vídeos en temporadas anteriores; y cede el protagonismo a Sawyer, quien demuestra ser un personaje muy flexible y mejor líder que Jack.

Durante la temporada, la serie se adentra definitivamente y sin retorno en el terreno de la ciencia ficción, con conceptos tan diferenciados como los viajes en el tiempo, el templo subterráneo, el asunto de la bomba de hidrógeno, la forma en que vuelven a la Isla o todo lo relacionado con la estatua egipcia. No por ello la serie olvida a sus personajes únicos en busca de redención, por lo que también hay ocasión para momentos tan memorables como el reencuentro con Walt, el origen y desenlace de Charlotte, la historia de Miles o las breves pero intensas apariciones de Desmond y Penny.

Una vez llega el final, más que las respuestas prometidas nos encontramos con más preguntas y misterios por resolver: Ilana y su grupo, la estatua, la situación de John Locke o el destino de los viajeros en el tiempo. Aún así, está claro que en la serie nadie va a explicar todos los sucesos con claridad, sino que podremos ir comprobando cómo todos los detalles aparecidos desde la primera temporada están relacionados entre sí, desde la identidad de Jacob hasta la presencia de la Roca Negra, pasando por los elementos egipcios; por lo que con total seguridad el esperado final de la serie no dejará indiferente a nadie.


jueves, 18 de junio de 2009

Fringe: la intriga continúa de la mano de JJ Abrams


Anteriormente hemos comentado por este blog los trabajos más recientes de un genio en expansión en la industria del entretenimiento como es JJ Abrams. Pues bien, tras hablar sobre el fenómeno de Perdidos y la sensacional nueva entrega de Star Trek no queda sino recomendar la sorprendente serie Fringe, que ha superado todas las expectativas sobre si estaría al nivel de sus predecesoras.

Si en la serie Perdidos se entremezclan numerosos elementos de ciencia ficción para ir siendo explicados de forma lo más coherente posible, en Fringe entramos de lleno en el campo de la ciencia límite al desarrollarse tramas relacionadas con el teletransporte, la reanimación o la robótica, todas ellas conectadas entre sí a través del misterioso Patrón sobre el que los protagonistas deberán investigar. Además, como en la archiconocida Perdidos, en Fringe se nos presentan una serie de personajes complejos por sus dispares personalidades y los secretos que guardan, que se irán desvelando a medida que avanzan los capítulos, a lo que hay que añadir otra de las constantes en las obras de JJ: la presencia del poder de las multinacionales, que esconden mucho más de lo que aparentan y se relacionan estrechamente con los sucesos extraños. Así, si la compañía de Charles Whitmore hacía la vida imposible a los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic Airlines, en Fringe tenemos a la omnipresente empresa Massive Dynamic (una muestra más del desarrollo del marketing viral por parte de Abrams) complicando las investigaciones de Olivia, Walter y Peter Bishop.



Por si esto no fuera poco, en Fringe también contamos con la presencia de Michael Giacchino, uno de los compositores de bandas sonoras más prometedores del panorama actual que vuelve a reunirse de nuevo con Abrams para que sus partituras aporten una dimensión extra a los enigmas planteados en cada episodio.

Sin duda alguna no habrá que perderle la pista a esta serie que supone una nueva vuelta de tuerca a la ciencia ficción y que con total seguridad nos mantendrá atrapados desde su espectacular principio, a la espera de nuevas sorpresas y giros inesperados, garantía del inconfundible sello de JJ Abrams.

martes, 19 de mayo de 2009

Perdidos: Una serie única


Cuando hace algo más de 4 años comencé a ver en la televisión una serie recién estrenada sobre el grupo de supervivientes de un avión estrellado en una isla desierta no se me ocurrió pensar en la magnitud del fenómeno en que Perdidos se convertiría hoy en día. Aquella serie empezaba a narrarnos los peligros a los que debían enfrentarse los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic Airlines al estilo de películas como Naúfrago, con Tom Hanks, pero pronto daba paso a una serie de sucesos aparentemente inexplicables como misteriosos monstruos de la jungla u osos polares que habitaban la isla junto con estremecedoras revelaciones sobre el pasado de personajes con los que llegaríamos a familiarizarnos poco a poco y a los que acompañaríamos en todos sus triunfos y fracasos: Kate, Jack, Sawyer, Locke, Hurley, Charlie, Claire o Boone entre muchos otros.

Con el paso del tiempo y las temporadas surgieron aún más misterios en torno a la Isla en que se estrelló el avión y todo lo relacionado con ella como la Iniciativa Dharma, sus estaciones, la presencia de los Otros, Jacob o la existencia de la propia Isla. Así, si bien la primera temporada puede considerarse una obra maestra que rompió los esquemas de las series de televisión del momento, las tres siguientes alcanzaron su nivel por momentos, ofreciéndonos al mismo tiempo episodios nada convincentes y por otro lado nuevos personajes tan interesantes como Desmond, Daniel Faraday o Charlotte.



Sin duda alguna uno de los mayores aciertos de esta serie, a parte de las dosis de misterio mencionadas, es el retrato de unos personajes humanos con los que los espectadores podemos identificarnos, personas que buscan la expiación por todos aquellos errores que cometieron en su pasado y les torturan en la actualidad y que consiguen emocionarnos hasta el punto de hacernos gritar "Walt" cuando éste desapareció, desear con todas nuestras fuerzas el reencuentro de Penny y Desmond o que hubiese algún modo de salvar a Charlie cuando se presentó la inesperada situación.

Al éxito de esta serie también influye la calidad de su apartado técnico, donde hay que destacar una dirección más que correcta de los capítulos que consigue mantener el ritmo, los guiones repletos de giros inesperados a cargo de auténticos genios como J.J. Abrams, Damon Lindelof o Brian K. Vaughan, quienes juegan con los espectadores hasta límites insospechados; y la asombrosa banda sonora del fenómeno conocido como Michael Giacchino, quien consigue la pieza adecuada para transmitirnos las emociones necesarias en cada momento mítico de la serie (además, Gucchino se ha encargado de unas cuantas bandas sonoras para el cine igual de recomendables, entre ellas la de la espectacular Star Trek).



Por aquí acaba de empezar la 5º temporada de Perdidos, que justo ha concluido en EEUU produciendo aún más asombro si cabe entre la audiencia, y todo parece apuntar que el tramo final de la serie no dejará a nadie indiferente. En sus dos últimas entregas los responsables de Perdidos prometen resolver todos aquellos misterios que llevan persiguiéndonos tanto tiempo y, lo que es más importante, podremos acompañar a todos estos personajes que ya forman parte de nosotros en el tramo final de su viaje en busca de la redención anhelada.