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lunes, 8 de septiembre de 2014

Mob City: Pequeña gran serie


A finales de los años 40, el veterano de la Segunda Guerra Mundial Joe Teague vuelve a Los Ángeles para encontrarse una ciudad que no reconoce, consumida por los pulsos de poder entre el departamento de policía para el que ahora trabaja y la mafia judía liderada por Bugsy Siegel. Teague recuperará fragmentos de su antigua vida mientras intenta decidir cuál de los dos bandos merece su lealtad.

El caso de la serie Mob City es, cuanto menos, curioso. Frank Darabont, responsable de la obra maestra Cadena perpetua, no se prodigaba demasiado en el cine desde que se despidiera con la pequeña joya de La niebla. A finales de 2010, el cineasta regresó a la primera plana del entretenimiento gracias a su labor como productor, guionista y director de la primera temporada de The Walking Dead, que adaptaba el famoso cómic de Robert Kirkman. La segunda temporada resultó demasiado irregular y carente de rumbo, y puede que esto, sumado a otros motivos no esclarecidos, propiciaran la nada amistosa marcha de Darabont de la ficción, que por suerte tomó un nuevo rumbo tras su despedida. Mientras los zombis arrasaban, Darabont se embarcó en otro proyecto televisivo: Mob City, adaptación de la novela L.A. Noir (independiente del logrado videojuego de Rockstar) que relata las actividades de la mafia en Los Ángeles durante la década de 1940. El proyecto tardó dos años en completarse, y finalmente se estrenó en el canal estadounidense TNT durante diciembre de 2013. La cálida acogida inicial de la audiencia dio paso a un cierre inaceptable para los exigentes estándares de la televisión norteamericana actual, lo cual propició la cancelación de la serie con sólo una temporada de seis episodios. 


Debido a esta turbulenta historia, tardé en decidirme en dar una oportunidad a la serie. Mi primera reacción al comenzar a verla fue el escepticismo. Mob City recurre a las convenciones clásicas del género negro, que sigue al pie de la letra sin darles vuelta de tuerca alguna como sí hacen otras ficciones (por ejemplo Fargo, tanto la película original como la reciente serie). Nos presenta a un protagonista de moral ambigua que se mueve entre dos mundos no tan distantes como aparentan serlo: el de los policías y el de los gángsters. Hay una mujer fatal que se alza como heroína, matones sanguinarios, soplones ambiciosos y jefes del crimen organizado convertidos en empresarios (¿o era al revés?). Además, curiosamente retoma personajes históricos pertenecientes al período que une otras dos ficciones recientes del género como son Boardwalk Empire y la penosa Gangster Squad


El comienzo de Mob City resulta tópico y anodino, si bien está rodado con soltura y goza de una puesta en escena eficiente. No alcanza los niveles de calidad interpretativa, de transgresión ni de diseño de producción de las ficciones estrella de canales como HBO, pero a medida que avanzan los seis episodios de Mob City, las tramas se enredan, los protagonistas muestran pliegues que les vuelven más interesantes, la violencia asciende, y todo concluye en un final de infarto que mezcla ficción con hechos históricos como son la creación de la División de Asuntos Internos y el destino de Bugsy Siegel. Con sólo media docena de capítulos, el nuevo trabajo de Frank Darabont nos deja una trama cerrada, un par de tiroteos resueltos con ingenio, y un reparto ajustado. En este punto cabe mencionar el trabajo simplón de los televisivos Neal McDonough (Hermanos de sangre), Milo Ventimiglia (Héroes) y de Robert Knepper (Prison Break) haciendo otra vez de malo, y el del amuleto de Darabont Jeffrey DeMunn (The Walking Dead). Quienes sí destacan y roban planos son la versión de Bugsy Siegel que compone un recuperado Edward Burns y la heroína de Alexa Davalos (La niebla), quien ojalá se prodigara más en el cine; mientras que Jon Bernthal (El lobo de Wall Street) aporta poco a su papel de tipo duro ambiguo. Como curiosidad, Simon Pegg aparece en un par de episodios a modo de cameo.


Tras una carrera accidentada, los aciertos de Mob City pesan más que sus puntos débiles. Su final prematuro le garantiza un puesto de honor en el grupo de las pequeñas series con corazón, junto a las también encomiables Lights Out (El declive de Patrick Leary) y Hatfields & McCoys. Una modesta ficción que reivindicar y disfrutar.


sábado, 2 de agosto de 2014

Ronda de reseñas: de capitanes, monstruos y mutantes

Estimados lectores, tras una larga espera, llega el momento de retomar el blog. Será una tarea complicada, después de un tiempo sin actualizar, pero se intentará mantener el ritmo y continuar hablando de cine, cómics y series de televisión con variedad, interés e ilusión. Tenemos pendientes celebrar los aniversarios de distintos personajes que se cumplen en 2014 y recomendar nuevos descubrimientos comiqueros, criticar las maniobras editoriales de Marvel o DC, y por supuesto comentar las últimas temporadas de nuestras series favoritas. Comenzaremos con calma, con una serie de breves reseñas dedicadas a algunas de las películas más sonadas de los últimos meses. Vamos allá.


Marvel Studios continúa con su segunda fase y cumple con las prometidas dos películas por año. La primera estrenada en 2014 también se ha convertido en la más acertada y compensada de la mencionada fase. Nos referimos, por supuesto, a Capitán América: El soldado de invierno. La dirección corre a cargo de los hermanos Russo, quienes han gozado de cierto éxito en el mundo de la televisión, pero en el cine han filmado bodrios como Tú, yo y ahora Dupree (ahí es nada). Para la ocasión, adaptan libremente el comienzo de la celebérrima etapa del guionista Ed Brubaker al frente del cómic del primer vengador, y lo hacen con éxito: consiguen retratar lo que le sucede a Steve Rogers cuando vuelven fantasmas de su pasado y acentúan su condición de hombre fuera de su tiempo, a la vez que inscriben la película dentro del cada vez más complejo universo cinematográfico de Marvel, con los ecos de Los Vengadores y la psicosis que gobierna SHIELD todavía presentes. Si Iron Man 3 seguía los patrones de las buddy movies como Arma Letal; y Thor 2, los de las pelis de invasiones alienígenas; El soldado de invierno abraza el género del espionaje, con agentes dobles y conspiraciones que harían sentirse orgulloso al Jason Bourne de Matt Damon. Mención especial merecen las escenas de acción por las calles de Washington DC, que beben del estilo pulcro de Heat, y por supuesto el reparto, cada vez más amplio. Está capitaneado por Chris Evans, natural en su rol, le acompañan los ya clásicos Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson y Cobie Smulders y se les suman acertadas incorporaciones como Anthony Mackie haciendo del Halcón, los futuros Calavera y Sharon Carter, y el veterano Robert Redford. Una película muy completa y divertida, hasta sale Batroc el Saltarín reconvertido en terrorista. Espero que en la tercera entrega vuelva Cráneo Rojo de alguna forma.



Otro de los taquillazos más esperados de 2014 ha sido Godzilla, cuya nueva versión se ha estrenado coincidiendo con el 60º aniversario de la primera película dedicada al monstruo japonés de la era atómica. El guión del renacimiento de este titán llevada años recorriendo los estudios de Hollywood, hasta el punto de que nadie sabe cuántos guionistas retocaron escenas (se cuenta que incluso pasó por las manos de Frank Darabont, y eso que nadie sabe a qué se dedica ahora tras su salida de The Walking Dead). El encargado de dirigirla ha sido Gareth Edwards, director novel que debutó en 2010 con la interesante Monsters, historia de un amor imposible ambientada en una zona de cuarentena poblada por alienígenas en la frontera entre México y Estados Unidos. Ahí es nada. En el caso de Godzilla, Edwards ha contado con el respaldo de Legendary para filmar una película correcta y satisfactoria en líneas generales. La tarea era complicada, nadie sabía si esperar un nuevo y desenfadado Pacific Rim, una versión oscura alejada del material original, o un despropósito de proporciones cósmicas. Por fortuna, Godzilla renace en una película sencilla que da un giro interesante a su origen como protector de la humanidad frente a monstruos de tiempos olvidados. Edwards dosifica las apariciones del titán recurriendo a las técnicas de Spielberg y su Parque Jurásico, como ya hiciera Abrams en Super 8, nos presenta a una pandilla de militares ineptos, una puesta en escena solvente y una historia familiar simplona que no le importa a nadie. Posiblemente éste sea el aspecto más criticado de la película, protagonizada por unos descafeinados y poco creíbles Aaron Taylor-Johnson y Elizabeth Olsen, mientras que el gran Bryan Cranston apenas sale. En resumen, se esperaba más de ella, pero termina como una película entretenida, con apuntes interesantes y una representación decente del monstruo del título. Además hay un pequeño homenaje a Mothra, que será el villano de la confirmada secuela.




Terminamos con una grata sorpresa como ha sido X-Men: Días del futuro pasado. El universo mutante de los cómics es prácticamente imposible de comprender en su totalidad hoy en día, y pobre del lector neófito que lo intente abarcar. Este batiburrillo no tardó en desplazarse al cine, cuando la saga de Fox fue herida de muerte por los bodrios X-Men 3 y X-Men Orígenes: Lobezno. En 2011 llegó un destello de esperanza con X-Men: First Class, precuela sencilla pero divertida y respetuosa con los personajes. Ahora bien, la titánica tarea de conectar las dos etapas de la moribunda franquicia ha caído en manos de Bryan Singer, quien se ha alzado triunfante con la nueva entrega que hoy nos ocupa. Días del futuro pasado adapta la saga homónima de Chris Claremont y John Byrne, todo un hito mutante y del cómic americano en general. Lo hace con ciertas libertades, si bien se mantiene fiel al espíritu de la saga original. La película nos presenta a los mutantes al borde de la extinción, y sólo uno de ellos puede viajar al pasado, a los años 70, para cambiar la historia y salvar a Xavier y los suyos. De esta forma, la película homenajea a las ya clásicas dos primeras partes de Singer, que empezaron todo hace 14 años, y potencia las virtudes de la nueva generación capitaneada por unos brillantes James McAvoy, Michael Fassbender y Jennifer Lawrence, con Nicholas Hoult en menor medida. La combinación perfecta entre aventura, ciencia ficción, activismo mutante y nostalgia, Días del futuro pasado cierra de forma digna la era de Patrick Stewart e Ian McKellen , devuelve a los mutantes al lugar que les corresponde con una película sumamente entretenida y de paso abre la puerta a una nueva entrega: X-Men: Apocalipsis, que tiene pinta de incluir elementos de la celebrada etapa de Rick Remender al frente de X-Force.



En breve volveremos con más reseñas, en esa ocasión dedicadas al rico panorama independiente.

domingo, 4 de diciembre de 2011

The Walking Dead T2: Primera Parte

*Este post puede revelar detalles de la segunda temporada.

Con la conclusión de su séptimo capítulo, termina la primera parte de la segunda temporada de The Walking Dead, serie basada en el cómic homónimo de Robert Kirkman y Charlie Adlard que no regresará hasta Febrero de 2012 con los seis capítulos restantes.


Las sospechas iniciales se han cumplido y ha quedado demostrado cómo la serie ha perdido el rumbo. Después del éxito de audiencia y crítica de su primera temporada, los directivos del canal AMC decidieron prolongar la segunda entrega a trece episodios, lo cual se ha traducido en una sucesión de capítulos huecos con conversaciones vacías en las que la trama no avanza. Así, brilla por su ausencia el aumento de acción e intriga que cabría esperar teniendo en cuenta lo que sucede a partir del segundo volumen del cómic.

La fidelidad respecto al recomendable cómic es otro de los aspectos que tener en cuenta: en la primera temporada quedó claro que los productores y guionistas de la serie tomaban como base las líneas argumentales del cómic introduciendo cambios y suprimiendo personajes; pero en la segunda temporada los cambios con respecto al original son cada vez mayores y afectan considerablemente al desarrollo de las tramas y el tratamiento de los personajes, por lo que podemos hablar de "otra versión" del apocalipsis zombi ideado por Robert Kirkman, Tony Moore, Charlie Adlard y Cliff Rathburn.


La falta de fidelidad sería perdonable si por lo menos funcionara como ficción televisiva, pero la serie ni siquiera puede presumir de ello. En estos siete capítulos los guionistas han recurrido a artimañas dignas del culebrón con tal de alargar la trama y mantener a los espectadores pendientes del televisor cada semana. Se suceden las conversaciones ligeras, carentes de tensión, y los personajes aparecen desdibujados, con cambios constantes a la hora de tomar decisiones que reflejen su carácter y comportamientos totalmente alejados del cómic: Rick no es el líder que finge estar seguro de sí mismo para tranquilizar al grupo, es sencillamente absurdo en lo que han convertido al personaje de Shane, y el tratamiento de la desaparición de Sophia ha resultado forzado y sin dramatismo alguno; de hecho, el único personaje medianamente interesante ha sido Daryl, que curiosamente no aparece en los cómics. Además, la segunda temporada pierde espectacularidad en comparación con la primera al trasladar la acción de una gran ciudad desierta al ámbito rural.  


El abandono de la serie por parte del cineasta Frank Darabont por conflictos con los directivos de la AMC pone en duda que la segunda mitad de esta temporada vuelva a convertirse en la ficción de calidad esperada. De momento, estos primeros siete episodios no han conseguido ni estar a la altura del cómic original, ni ofrecer un espectáculo digno de hacer frente al resto de propuestas del panorama actual de la ficción televisiva.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Zombis, vaqueros, casas encantadas y el Gran Hermano

Una vez terminada la temporada de estrenos televisivos, llegó la hora de comentar las impresiones que nos dejan los primeros capítulos de un regreso muy esperado y de tres novedades que están dando bastante de qué hablar.


La primera es, por supuesto, la segunda temporada de The Walking Dead, basada en el cómic homónimo de Robert Kirkman y Charlie Adlard. Con un comienzo brillante y un final que se alejaba del material original, su primera entrega se convirtió en el fenómeno televisivo de finales de 2010, por lo que el canal AMC no tardó en dar luz verde a una segunda temporada, cuyo rodaje estuvo repleto de polémica por la reducción de presupuesto y el despido de uno de los máximos responsables de la serie, el cineasta Frank Darabont. Una vez superadas las dificultades, la esperada segunda parte de las andanzas de Rick y compañía se estrenó a mediados del mes pasado con un resultado desigual: consiguió batir récords de audiencia, pero en los cinco capítulos que llevamos hasta ahora apenas ha pasado algo; se han basado libremente en los sucesos del cómic para ofrecernos episodios vacíos y encima los personajes pierden la fuerza de las viñetas, sobre todo Rick. Esperemos que los capítulos restantes suban el nivel, porque con semejante material de base la serie tiene mucho potencial.


Estrenada el pasado día 6, Hell on Wheels era una de las series que más expectación había generado debido a su complicado y caro rodaje, respaldado por la (cada vez más prestigiosa) cadena de los zombis. Hell on Wheels nos traslada a los Estados Unidos de 1865 para contarnos la historia de Cullen Bohannon, un ex-soldado confederado que participa en la construcción del ferrocarril que unirá el Este con el Oeste mientras busca a los asesinos de su mujer. Vaqueros sin escrúpulos, esclavos liberados e indios con sed de venganza se dan cita en los dos capítulos emitidos hasta la fecha, los cuales cuentan con actuaciones convincentes y una ambientación de lujo. Habrá que seguir las vías del ferrocarril.


La que dudo mucho que merezca la pena seguir es American Horror Story, la nueva "ida de pinza" de Ryan Murphy, creador de la exitosa (e insoportable a estas alturas) Glee. Después del éxito de los alumnos cantantes, Murphy intenta revitalizar el terror televisivo con la historia de una familia atormentada que se muda a un caserón encantado. Esta premisa da paso a una historia repleta de tópicos (apariciones fantasmales y vecinos trastornados incluidos) que además presume de una narración elíptica y sustos burdos que más que terror producen vergüenza ajena en los espectadores.


Para terminar, la nueva producción de J. J. Abrams y Bryan Burke sí que convence con su historia adictiva y vistoso acabado: se trata de Person of Interest, creación de Jonathan Nolan (guionista y hermano de Christopher) que mezcla los conceptos del Gran Hermano de George Orwell y del informe en minoría de Philip K. Dick para contarnos cómo un ex-agente de la C.I.A. y un multimillonario emplean el sistema de cámaras y micrófonos de la ciudad de Nueva York para resolver futuros crímenes. Su carácter procedimental se ve favorecido por el halo de misterio que envuelve a los dos protagonistas, interpretados por Jim Caviezel (La Pasión de Critso) y Michael Emerson (Ben Linus en Perdidos), y por las escenas de acción de cada uno de los intrincados casos a los que se enfrentan.

En próximas entradas hablaré de las comedias y las series de estreno previsto para comienzos de año, como Luck y Alcatraz. Mientras tanto, ¿qué series estáis siguiendo? ¿Qué os parecen sus nuevas temporadas?

miércoles, 18 de mayo de 2011

Desafío de series

Entramos la época de los finales de temporada, cuando las series estadounidenses concluyen sus tramas en episodios que deberán convencer tanto a los espectadores como a los directivos de las cadenas para asegurar su retorno.

En el terreno de la comedia, Chuck ha conseguido salvarse por los pelos una vez más, mientras que Cómo conocí a vuestra madre tiene aseguradas otras dos temporadas, con lo que probablemente se demorará bastante la aparición de la futura esposa de Ted Mosby (por mucho que hayan evolucionado los personajes esta temporada). Sorprende el caso de Dos hombres y medio, una de las comedias con mayor éxito de audiencia que cambia de actor principal tras el escándalo protagonizado por Charlie Sheen, quien será sustituido por Ashton Kutcher. De forma similar, también cuesta creer que funcione The Office tras la marcha del genial Steve Carell en la próxima temporada.

Ned Stark, alias Boromir
También hay lugar para los estrenos, como el de la esperada Juego de tronos, apuesta de la HBO por una cuidada adaptación de la serie de novelas Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin que de momento está cosechando muy buenos resultados.  La que también genera bastante expectación es Falling Skies, creación de Steven Spielberg que narra la resistencia de un grupo de humanos a una invasión alienígena y que verá la luz en junio.

Respecto a la próxima temporada, son varios los directores cinematográficos que dan el salto a la pequeña pantalla, siguiendo los ejemplos de Martin Scorsese con Boardwalk Empire y Frank Darabont con Los Muertos Vivientes, quienes seguirán al frente de sus respectivas segundas temporadas. Entre los que se unen a esta tendencia encontramos a David Fincher, que producirá y dirigirá a Kevin Spacey en el piloto de House of Cards, versión de la serie británica homónima acerca de la lucha por el poder del Primer Ministro con cierto toque de Ricardo III.  Otra ficción de próximo estreno (para mí muy esperada) es Luck, creación de Michael Mann para HBO con Nick Nolte y el gran Dustin Hoffman al frente del reparto y que se centrará en las vidas de distintas personas ligadas a un hipódromo: un jockey, un entrenador, corredores de apuestas y hasta un mafioso.

Para terminar, el amigo Néstor nos ha hecho llegar el primer tráiler de Alcatraz, la nueva producción de J.J. Abrams tras el jarro de agua fría que supuso la cancelación de la horrenda Undercovers y que promete seguir el "patrón" marcado por Fringe con Sam Neil, Sarah Jones y el carismático Jorge García de protagonistas.

¿Cuál es la que más esperáis?

miércoles, 22 de diciembre de 2010

The Walking Dead: Temporada piloto


Una de las series más esperadas de este año era la adaptación desarrollada para televisión por el cineasta Frank Darabont del cómic The Walking Dead (conocido aquí como Los Muertos Vivientes), la aclamada obra de Robert Kirkman, Tony Moore, Charlie Adlard y Cliff Rathburn.


Su primera entrega consta tan sólo de seis capítulos, por lo que podemos considerarla una temporada piloto que ha demostrado que la historia acerca de un grupo de supervivientes de un apocalipsis zombi funciona en la pequeña pantalla; sobre todo a la hora de capturar el ambiente polvoriento y sucio del cómic original (a lo cual contribuye el elevado presupuesto con el que cuenta).



Aunque efectiva como serie, como adaptación presenta una serie de diferencias respecto al cómic de Kirkman y compañía. Si bien la mayoría no perjudican el desarrollo del argumento y contribuyen a sorprender a los lectores familiarizados con la trama, a partir de la mitad del penúltimo capítulo la serie se desvía demasiado, terminando la temporada con un final anticlimático que no aporta ningún enfoque nuevo.



La recreación de la atmósfera de incertidumbre y la caracterización de los muertos vivientes no serían lo mismo sin la labor del entregado reparto. Como protagonista nos encontramos con Andrew Lincoln, quien demuestra el potencial suficiente que el personaje de Rick requiere. Le acompañan Jon Bernthal dando vida a un Shane con más aristas que el del cómic y los habituales de Darabont, Laurie Holden y Jeffrey DeMunn, como unos más que convincentes Andrea y Dale. Debido a la brevedad de la temporada, personajes como Lori, Carl o Glenn aún no han tenido ocasión de mostrar el papel fundamental que juegan en la trama.



Aunque perdiese el rumbo en su desenlace, la primera temporada de The Walking Dead ha probado que el conocido cómic funciona en la pequeña pantalla y hasta nos ha dejado algunas secuencias memorables (como la que acompaña estas líneas o la de apertura de la serie); incluso su éxito le ha reportado una nominación en los Globos de oro a mejor serie dramática. La segunda entrega ya ha recibido luz verde, pero hasta su estreno dentro de casi un año podemos disfrutar de la que hoy nos ocupa y, por supuesto, del magnífico cómic en que se basa.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Los idílicos años 50

Tal y como ilustra la siguiente selección de películas, no son pocas las veces que el mundo del cine ha retratado los años cincuenta estadounidenses como una época idílica de pulcras áreas residenciales, jóvenes ansiosos por acudir al baile de graduación y una atmósfera reacia al cambio que se produciría en la década posterior. Sin más dilación, a continuación una serie de títulos ambientados en este período (pero rodados posteriormente).



Hace 25 años que Regreso al futuro hizo historia, convirtiéndose en una de las pocas películas perfectas que nunca aburren a los espectadores, por muchas veces que la hayan visto. En la trepidante historia que proponía, el joven Marty McFly viajaba en el tiempo hasta el momento en que se conocieron sus padres, en 1955. Además de paradojas temporales, como heredero de la cultura popular de los 80 Marty causó estragos y creó escuela para los filmes venideros.

Un año después de su estreno, el director Francis Ford Coppola estrenó una película de planteamiento paralelo: Peggy Sue se casó. En ella, el personaje de Kathleen Turner se veía misteriosamente transportado al pasado para revivir su último año de instituto. Entretenida comedia, ofrece una curiosa visión acerca de lo poco que valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, además de que cuenta con la participación de unos jovencísimos Nicolas Cage, Jim Carrey y Sofia Coppola.



Poco más de una década después Pleasantville dio una vuelta de tuerca a la imagen de los años 50 que estas películas ofrecían. Escrita y dirigida por Gary Ross (guionista de Big), esta original y emotiva historia en la que dos hermanos se ven atrapados en una serie de televisión nos invita a reflexionar sobre el miedo a lo desconocido, el racismo y la falta de libertad (con impagables guiños a Matar un ruiseñor y Cadena perpetua). Por si esto fuera poco, esta pequeña gran película puede presumir de la banda sonora compuesta por Randy Newman y de las carismáticas interpretaciones de Tobey Maguire (pocas veces estuvo más inspirado), Reese Whiterspoon, Jeff Daniels, Joan Allen o William H. Macy.



Después del éxito de la sensacional La Milla Verde, Frank Darabont tuvo el valor de adentrarse en el período que hoy nos ocupa con la que quizá sea su película más olvidada: The Majestic. Con la caza de brujas y los ecos de la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo, el filme narra cómo un guionista amnésico es confundido por otro por los vecinos de un apacible pueblo, quienes intentarán ayudarle a recuperar su identidad. Aunque tenga sus altibajos, hay que destacar la labor de Jim Carrey (en uno de sus escasos e impresionantes papeles dramáticos) y la planificación de secuencias que quitan el aliento, como la de la apertura del cine.



A lo largo de su filmografía han diseccionado distintos aspectos de la sociedad estadounidense, por lo que los hermanos Coen no podrían fallar a la hora de sumergirse en los años 50 con El hombre que nunca estuvo allí. Como es característico en sus trabajos, plantean hasta qué punto la avaricia, el dinero y la infidelidad destruyen a quienes se dejan llevar por ellas, afectando en este caso a un apacible peluquero de pueblo que se ve envuelto en una situación que le supera. La habitual Frances McDormand, James Gandolfini y Scarlett Johansson acompañan al atribulado protagonista de Billy Bob Thorton.



No querría terminar sin hacer referencia a la divertida película de animación Planet 51. Estrenada hace apenas un año, da la vuelta a las invasiones alienígenas y nos presenta a un astronauta terrícola que aterriza en un planeta extraterrestre habitado por seres verdes análogos a la sociedad norteamericana de lo década que nos ocupa.



Esta serie de ejemplos demuestran que la ambientación de una historia influye considerablemente a la hora de reflexionar acerca de temas específicos, justo como sucede en el caso de los años 50 norteamericanos, predecesores de la época de profundos cambios sociales que estaba a punto de llegar.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Los Muertos Vivientes 12


Nuevo tomo de la colección de terror por excelencia, que vuelve a sorprender por el brusco giro de los acontecimientos. Después de los crueles sucesos del número anterior, inesperadas revelaciones y la aparición de un inquietante personaje ponen fin al rumbo que la serie había tomado durante los últimos meses y que incluso hacía que nos planteásemos su final a medio plazo.


Los guiones de Robert Kirkman continúan sumiendo en complicadas situaciones a nuestros queridos personajes, quienes deberán tomar serias decisiones de acuerdo con el sufrimiento que han experimentado a lo largo de su existencia como supervivientes en un mundo hostil. Resulta asombrosa la capacidad del cómic para hacer partícipes a los lectores de la desconfianza e inquietud que sienten los protagonistas ante un hábitat aparentemente utópico, lo cual no se consigue sino a base de unos cuantos números acompañando a unos personajes torturados y humanos. Se palpa la tensión del ambiente, y en los próximos episodios veremos si funciona la mecánica de la comuna de supervivientes o si, por el contrario, queda de nuevo demostrado que "el hombre es un lobo para el hombre", máxima de esta serie.



El trabajo de Charlie Adlard sigue sorprendiendo y mejorando poco a poco, resultando prácticamente imposible imaginar a otro dibujante en la colección, pues Adlard ha logrado vincular ciertas expresiones y rasgos característicos a cada personaje. Mención aparte merece el guiño a la serie de televisión con la inclusión de un nuevo individuo con el aspecto físico del director Frank Darabont.

Una vez más queda demostrado que Los Muertos Vivientes es uno de los pocos cómics actuales que verdaderamente merece la pena seguir, ya sea por las sorpresas argumentales, la profundidad de la trama o el arte narrativo del que hace gala.



Ya que hablamos de zombis, no debemos pasar por alto la recién estrenada adaptación televisiva. Por el momento ha mostrado una fidelidad insólita al cómic original, además de una producción de nivel cinematográfico (obsérvense la caracterización de los muertos y la recreación de los parajes desolados). En el exitoso primer episodio conocemos al protagonista, Rick, interpretado por el semidesconocido actor británico Andrew Lincoln, y ya podemos disfrutar de dos secuencias brillantes, cortesía de Frank Darabont: la primera es la de apertura, que nos muestra de forma cruel hasta qué punto ha cambiado el mundo tal y como lo conocemos; y la segunda sería el momento en que Rick se enfrenta al zombi de la bicicleta mientras Morgan hace lo propio con su mujer, un pequeño adelanto de los horrores y atrocidades que poblarán el camino de los personajes.

El apocalipsis zombi no ha hecho más que empezar.

domingo, 8 de agosto de 2010

Series a las que no perder la pista

Por mucho que nos cueste asimilarlo, Perdidos ha terminado, con lo que este año sumamos una serie más al grupo de las que no volverán para sorprendernos con una nueva temporada. J.J. Abrams no tiene intención de regresar a la misteriosa isla, sino que prefiere recrear las situaciones de Sr. y Sra. Smith en Undercovers al mismo tiempo que trabaja en la continuación de Fringe.

Afortunadamente, con el arranque de la nueva temporada televisiva sí nos encontraremos con viejos conocidos como Chuck, Rick Castle, el absurdo Jonathan Ames de Bored to Death o los cinco protagonistas de Cómo conocí a vuestra madre, además de la recuperada tripulación de Futurama. Series consolidadas al margen, son dos las apuestas que más me llaman la atención entre los nuevos estrenos.

La primera de ellas es la esperadísima adaptación del cómic Los Muertos Vivientes, el cual cuenta con una estructura perfecta para ser serializado y que puede dar mucho juego en la pequeña pantalla. De momento conocemos el reparto casi al completo, pero lo más impactante es que será dirigida, escrita y producida por el cineasta Frank Darabont, autor de películas tan recomendables como La Niebla, La Milla Verde y Cadena Perpetua. Además, Darabont vuelve a trabajar con dos de sus actores predilectos como son Laurie Holden y Jeffrey DeMunn, interpretando a Andrea y a Dale, respectivamente.



La segunda, y no por ello menos importante, es Boardwalk Empire, serie del canal HBO producida por Martin Scorsese (también director del episodio piloto) centrada en la fundación de Atlantic City durante los años veinte del siglo pasado, es decir, la época de la ley seca. Con esta ambientación y unos primeros tráilers que recuerdan a Goodfellas y Los Intocables, Boardwalk Empire puede presumir de reparto: Michael Shannon, Stephen Graham, Michael Pitt y el siempre genial Steve Buscemi de protagonista. Para información más detallada sobre esta serie, no dudéis y visitad el blog de Mr. Shhh.



¿Más apuestas para la nueva temporada?

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Mike Lee's selection for 2008

Último post del año 2008, año en que este blog, a punto de celebrar su primer aniversario, inició sus andanzas por la bloggosfera. ¿Y que mejor forma para despedir el año que con una recomendación de películas estrenadas a lo largo de él? Debido a temas de distribuidoras, la lista se encuentra dividida en dos partes, películas de 2007 que se estrenaron en 2008 y películas propias de 2008. ¡Vamos con la selección!

2007-2008

*Juno: las películas indie están de moda, y una vez cada año alguna nos da una grata sorpresa. En esta ocasión fueron Ellen Page y su atípica familia, cortesía del director Jason Reitman.
*Sweeney Todd: Tim Burton regresó con un sangriento musical en el que desplegó su peculiar estética contando, como es habitual, con una espectacular actuación de Johnny Depp entre otros grandes actores.

*La Noche es Nuestra: película de James Gray que pasó un tanto desapercibida. Sin embargo, en ella podemos disfrutar de inquietantes atmósferas y una buena historia sobre la mafia y la familia con actores de la talla de Joaquin Phoenix, Mark Wahlberg o Robert Duvall.

*La Niebla: el genial Frank Darabont sorprende de nuevo y , como es costumbre, a partir de un relato de Stephen King Darabont desarrolla una inquietante historia en la que los seres humanos dan más miedo que los propios monstruos. Cine con mayúsculas.

2008

*Iron Man: tras varios despropósitos, Marvel sorprendió con una adaptación decente del vengador dorado plagada de guiños a los cómics en la que Robert Downey Jr. interpretaba a la perfección a Tony Stark y desvelaba el ambicioso futuro proyecto de la Casa de las Ideas: la Iniciativa Vengador.

*Appaloosa: en su segunda película como director, Ed Harris nos trae un western que combina elementos clásicos del género con una banda sonora única, actores impresionantes, una buena historia y diálogos ágiles y contundentes.

*El Intercambio: Clint ha vuelto, ¡y de qué forma! En esta ocasión nos cuenta la lucha de una madre, encarnada por una sorprendente Angelina Jolie, a finales de los años 20 por encontrar a su hijo desaparecido, búsqueda en la que hay más implicado de lo que parece.

*Tropic Thunder: Ben Stiller destaca una vez más como director, guionista y actor en esta disparatada comedia sobre la situación del cine actual, llena de guiños a otras películas y que cuenta con actores como Tom Cruise o Robert Downey Jr. en papeles un tanto "especiales".

*WALL·E: la imaginativa película de Pixar de este año nos cuenta la odisea espacial de cierto robot adorable que lanza unos cuantos contundentes mensajes sobre el estado de nuestro planeta. Entrañable e impactante al mismo tiempo.

*El Caballero Oscuro: sin duda alguna la película del año, Christopher Nolan desarrolla su versión realista de Batman en este filme, repleto de detalles, que cuenta con una historia llena de giros, una magnífica dirección y geniales interpretaciones por parte de todos los actores entre muchos otros puntos a su favor. Esperemos que se lleve algún premio, porque se los merece con creces.

Una vez hecho este repaso, ¿cómo se percibe el año 2009?

Pues cargado de estrenos. A principios de año llegarán numerosas películas que aspiran a los Óscars como son Milk o Revolutionary Road mientras que Clint actuará y dirigirá al mismo tiempo en la esperada Gran Torino. En el ámbito de las adaptaciones comiqueras, Punisher y Lobezno asaltan las salas con fuerza, mientras que Watchmen sufre problemas legales que peligran su estreno. También llaman la atención títulos como la cuarta parte de Terminator o la versión de Star Trek de JJ Abrams, y esperemos que por fin se estrenen títulos como What just happened? o The Bank Job.
De momento, sólo queda desear un feliz 2009 desde What's the rumpus?

lunes, 2 de junio de 2008

La Niebla: miedo en estado puro


Tras la tormenta de la noche anterior, los habitantes de un pueblo de Estados Unidos acuden al supermercado local la mañana siguiente para hacerse con provisiones. Es allí donde les sorprende una misteriosa niebla que invade el lugar y de la que nadie consigue escapar, quedándose así atrapados dentro del establecimiento.
El director Frank Darabont adapta una obra de Stepehn King a la gran pantalla tras Cadena perpetua y La Milla Verde, encargándose en esta ocasión tanto del guión como de la dirección. Junto a él destacan los actores Thomas Jane (alias Frank Castle, el Castigador) en el papel del protagonista David, decidido a salvar a su hijo, y Marcia Gay Harden, quien interpreta a una inquietante y desquiciada devota.
Tanto por la ambientación como por los personajes que en ella aparecen, la película recrea a la perfección el tenso y terrorífico ambiente de intriga en el que están sumergidos los protagonistas. Además, a parte de ser un buen ejemplo de terror psicológico e intriga, se plantean en ella numerosas reflexiones sobre la convivencia humana (especialmente en situaciones desconcertantes), los fanatismos y la cooperación. A todos estos planteamientos hay que unirles el elemento de ciencia ficción que Stephen King suele añadir a sus historias, en este caso relacionado con los monstruosos seres que habitan en la niebla y el enigmático proyecto Punta de flecha del ejército.
En general, el filme está muy bien llevado, con escenas de misterio, acción, desesperación, y un miedo que crece a medida que avanza la película y que deja al espectador atónito ante su sorprendente final. Mención especial merecen el guiño a La Torre Oscura de Stpehen King, cuyo póster aparece al principio, el odioso personajes de Marcia Gay Harden, detestado hasta tal punto que cuando recibió "su merecido" la sala entera irrumpió en aplausos y el increíble retraso de su estreno, ya que mientras que aquí se estrenó el pasado día 30, en EEUU llegó a los cines el 21 de Noviembre de 2007.