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sábado, 25 de febrero de 2012

Moneyball: Rompiendo las reglas

Cansado de perder partidos y jugadores, Billy Beane, director general de los Athletics de Oakland, decide enfrentarse a la junta directiva del equipo para proponer un cambio en el modo de enfocar el "negocio" del béisbol: en lugar de gastarse millones de dólares en comprar jugadores estrella, opta por basar los fichajes en un rompedor método informático y estadístico. En su empresa, Beane se enfrentará contra directivos, jugadores, el propio entrenador de los Athletics, fantasmas del pasado y hasta con su desestructurada vida personal; pero no estará solo, contará con la ayuda de Peter Brand, el joven que pondrá en práctica sus rompedoras ideas.
Basada en hechos reales sucedidos durante la liga de béisbol profesional de 2001, Moneyball no contó con un rodaje demasiado sencillo. En un primer momento, Steven Soderbergh estaba muy interesado en llevar el caso de Billy Bean y los Athletics a la gran pantalla, pero no tardó en abandonarlo debido a los muchos otros proyectos que se le acumulaban y a su anunciado retiro. Sin embargo, el actor elegido para interpretar al protagonista, Brad Pitt, mantuvo la confianza en el guión escrito por Steven Zaillian (American Gangster), ejerció de productor y consiguió que el director Bennet Miller (Capote) se atreviera a dirigir Moneyball, trayéndose consigo a su actor predilecto, el gran Philip Seymour Hoffman.


Tras la reescritura del guión por parte de Aaron Sorkin (autor de la brillante La red social), el resultado de Moneyball es impecable. Estamos ante una película densa, que nos adentra en el mundo del béisbol profesional no para aturdirnos con tecnicismos deportivos, sino para sumergirnos en una historia de valores humanos en la que la fuerza de superación, la carga de los errores pasados y las ganas de romper con lo establecido manteniendo unas creencias propias son los rasgos que definen al protagonista. La película se basa en unos diálogos muy ágiles que hacen avanzar la trama y nos descubren a los personajes (en este aspecto se nota bastante el toque de Sorkin). Así, las conversaciones fluyen con naturalidad gracias a la puesta en escena sencilla y nada artificial de Miller, quien filma escenas brillantes como la del partido final. Si a esto le añadimos el uso tan curioso de la música y de los silencios y la fotografía de Wally Pfister (Origen), nos encontramos sin duda ante una película de altura.


Los actores resultan más que creíbles en sus respectivos roles, desde un sorprendente Jonah Hill (alejado de sus papeles en comedias de la casa Apatow) al siempre efectivo Philip Seymour Hoffman (muy comedido en su papel de entrenador), incluyendo los cameos de Robin Wright y Spike Jonze. El protagonista absoluto es Brad Pitt, quien nos tiene acostumbrados a grandes papeles y en Moneyball demuestra su talento como intérprete, siendo capaz de expresar con total naturalidad la lucha interna y externa que atraviesa el personaje de Billy Bean, además de que la complicidad en pantalla con el personaje de Hill resulta más que evidente.


Mucho más que un drama ambientado en el mundo del béisbol, Moneyball es una película intensa y absorbente que cuenta con unos guionistas excepcionales, un director muy hábil y un actor capaz de transmitir emociones con las que todos los espectadores nos sentiremos identificados. No se la pierdan.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Mike Lee's Selection for 2011

El año nuevo está a punto de llegar y, como es costumbre en este blog, cerramos estos doce meses con un repaso a las películas que inundaron la cartelera y con mi selección personal de diez títulos que marcaron el año cinematográfico de una forma u otra.


En 2011 hemos podido disfrutar (o sufrir) en las salas de todo tipo de estrenos, desde las tragedias de personajes llevados al límite de Cisne Negro o The Fighter a las eficaces peripecas de ciencia ficción vistas en Destino Oculto, EVA o Sin Límites, pasando por desvaríos varios estilo Sucker Punch, el salto de las viñetas a la gran pantalla de superhéroes como Thor y el Capitán América, películas que han dado mucho que debatir como El Árbol de la Vida, thrillers de policías tan acabados como el protagonista de No habrá paz para los malvados, comedias recomendables como Cómo acabar con tu jefe, y por supuesto un aluvión de secuelas de todo tipo (Piratas del Caribe 4, Cars 2, The Hangover Part II, el final de Harry Potter...) e incluso de precuelas (El Origen del Planeta de los Simios). En resumen, un panorama muy variado.

Sin más preámbulos, os dejo con diez películas que para mí se encuentran entre lo más destacado del año cinematográfico:


*127 Horas: El director Danny Boyle saca el máximo partido a sus característicos y acelerados recursos narrativos en esta angustiosa historia de supervivencia en la que un inconmensurable James Franco interpreta a un excursionista atrapado en un inhóspito cañón de Utah.

*True Grit (Valor de Ley): Los hermanos Coen firman este western de aroma clásico, cuidado hasta el más mínimo detalle, para narrarnos una cuento de venganza por el que desfilan personajes pintorescos interpretados por un reparto inspirado formado por Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin, Barry Pepper y la debutante Hailee Steinfeld.

*Rango: Gore Verbinski deja de lado Piratas del Caribe y se pasa a la animación con una sorprendente película repleta de homenajes al western, a varios clásicos del cine y hasta de humor negro. Además, Johnny Depp da voz (y vida) al antihéroe protagonista.

*Código Fuente: Tras debutar con la fantástica Moon, el director Duncan Jones vuelve a contar con pocos pero bien aprovechados medios para construir una película de altas dosis de ciencia ficción y entretenimiento.

*X-Men. First Class: Bryan Singer vuelve para devolver a los mutantes al lugar de honor que les pertenece dentro del cine de superhéroes. En esta ocasión confía en Matthew Vaughn para narrar los orígenes de Xavier y Magneto, interpretados por unos carismáticos James McAvoy y Michael Fassbender.

*Super 8: J. J. Abrams y Steven Spielberg unen fuerzas en este homenaje a las películas de aventuras juveniles de la década de 1980 como Los Goonies, E.T. y Cuenta Conmigo, ofreciendo un filme con personalidad propia en el que queda patente la forma de entender el cine de entretenimiento del creador de Perdidos.

*Contagio: Steven Soderbergh y Scott Z. Burns reúnen a un reparto de pesos pesados (Matt Damon, Kate Winslet, Bryan Cranston, Marion Cotillard...) para contarnos los distintos puntos de vista ligados a la aparición de un nuevo virus de origen desconocido que amenaza con convertirse en una peligrosa pandemia global. La paranoia está servida.

*Las Aventuras de Tintín. El Secreto del Unicronio: Steven Spielberg se alía con Peter Jackson en esta rompedora película de animación, con la cual la técnica de captura de movimiento avanza a pasos agigantados al mismo tiempo que el espíritu de los cómics de Hergé inunda la pantalla en este regreso a la avenutra pura donde todo puede suceder.

*Misión: Imposible IV - Protocolo Fantasma: Después del baile de directores y registros de las anteriores entregas, el equipo formado por J. J. Abrams, Tom Cruise y Brad Bird consigue una película de factura impecable, trama imparable, reparto equilibrado y escenas espectaculares que no da respiro a los espectadores.

*Drive: Tributo al cine de atracadores, mafias y tipos más duros que el cemento que encuentra su voz propia gracias a una puesta en escena brillante y a un reparto entregado en el que destaca la interpretación de Ryan Gosling como el nuevo héroe sin nombre.


¿Y qué podemos aventurar de 2012? De momento, que vendrá cargado de estrenos, cómo no. Empezaremos por las películas de 2011 que suenan con fuerza para figurar entre las nominadas a los Oscar, como por ejemplo Moneyball, The Descendants, The Ides of March... seguiremos con el regreso de grandes directores como Clint Eastwood (J. Edgar), Martin Scorsese (Hugo), Steven Spielberg (War Horse) y David Fincher (Millenium); continuaremos con más secuelas (Sherlock Holmes 2, Men in Black 3, The Dark Knight Rises) y asistiremos al comienzo de nuevas sagas (John Carter) y a "precuelas" que generan una enorme expectación con sus primeros tráilers como Prometheus y El Hobbit. Pero ya hablaremos de todo esto, de mometo:

¡Feliz año a todos! ¡Que tengáis un estupendo 2012!

jueves, 3 de noviembre de 2011

Contagio: Pandemia y Paranoia

Un nuevo virus de origen desconocido amenaza con diezmar la población de todo el planeta. Ante esta situación de riesgo, organizaciones como el CDC y la OMS inician una serie de lentos protocolos de control e investigación, mientras que miles de personas deben enfrentarse a la incertidumbre y la paranoia que desencadena una pandemia global.

Desde su debut en el circuito independiente, el cineasta estadounidense Steven Soderbergh ha mantenido un ritmo frenético de trabajo, filmando alrededor de una película al año y siempre involucrándose por completo en sus proyectos, en los que, además de la dirección, se suele encargar de la fotografía y de supervisar el guión. A lo largo de su carrera ha experimentado con distintos géneros, rodando aclamados dramas criminales (Traffic), thrillers de éxito con un reparto de estrellas (la trilogía Ocean's) y hasta comedias (El Soplón). A pesar de haber anunciado su retiro temporal del cine, todavía tiene unas cuatro películas pendientes de estreno sin incluir la que hoy nos ocupa, Contagio, en la que se reunió con Scott Z. Burns, guionista de la saga Bourne y la mencionada El Soplón.


Al contrario que otras películas de corte catastrófico, Contagio opta por un enfoque realista y se limita a reflejar los distintos protocolos y reacciones humanas que dispararía una hipotética epidemia mundial, muy similar a las que hemos sufrido recientemente. Para cumplir semejante propósito, Contagio nos presenta una historia coral, en la que cada personaje refleja uno de los múltiples efectos que el virus tiene sobre la población: el lento proceso de investigación y búsqueda de una cura que emprenden los organismos gubernamentales, los negocios de las empresas farmacéuticas aprovechando la situación, el miedo y paranoia que propagan los medios de comunicación, y, por supuesto, los estragos y devastación que la pandemia causa en los ciudadanos de a pie.

Con este planteamiento, Soderbergh se decanta por un estilo con fuertes toques de documental que da un aspecto todavía más realista a la elaborada puesta en escena. Sin embargo, aunque la incómoda banda sonora compuesta por Cliff Martínez (habitual del director) contribuye a incrementar la tensión, la emoción y el ritmo de Contagio decaen en su tramo final, en parte debido a su enfoque coral y a su ruptura con las convenciones de las películas catastrofistas; lo cual, por otra parte, no provoca que los espectadores perdamos interés por la historia, sino que nos quede la sensación de un apartado final un tanto prolongado  y alejado de la fuerza de los minutos inciales de metraje.


Para la ocasión, Soderbergh ha conseguido reunir a un reparto de auténtico lujo, con actrices y actores que demuestran de nuevo su gran talento interpretativo a pesar de no disfrutar de demasiados minutos en pantalla y ofrecer pequeñas pinceladas de sus personajes debido al carácter coral de la película. En el trío protagonista nos encontramos con tres personajes bien diferenciados como son los de Laurence Fishburne (un médico del CDC), Jude Law (un blogger que intenta revelar "la verdad" que los medios de masas ocultan), y Matt Damon (un padre de familia desconcertado ante la epidemia). En papeles secundarios y pequeñas apariciones les acompañan Kate Winslet (Revolutionary Road), Marion Cotillard (Origen), Gwyneth Paltrow (Iron Man), Elliott Gould (American History X), y los actores en alza John Hawkes (Winter's Bone) y Bryan Cranston (Breaking Bad).


Atrevida en su planteamiento e inquietante en su reflejo de la realidad, Contagio supone un nuevo éxito en la carrera de Steven Soderbergh, capaz de reunir en una misma película distintos puntos de vista acerca de un fenómeno de máxima actualidad y a un reparto de altura variado y entregado.