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viernes, 13 de febrero de 2015

Como un fénix... Cómics

Si la semana pasada repasábamos el cine del último tercio de 2014, hoy toca hablar de otro de los temas estrella de este blog: los cómics. Echaremos un vistazo al panorama de varias editoriales y de lo que he podido leer de ellas, empezando por las propuestas de las dos casas más grandes para continuar con propuestas más modestas e interesantes.


Marvel
La conocida como la Casa de las Ideas puede que nos tenga a todos contentos con su creciente y divertido universo cinematográfico, pero su propuesta editorial deja cada vez más que desear. Los marcoeventos se han convertido en la norma, y de ser algo excepcional han pasado a un mínimo de dos al año, a cada cual más absurdo y vomitivo: Pecado original, Axis y en 2015 nos espera un refrito de las Secret Wars. Muy bien. Se da la tendencia general de que, mientras que las grandes series se ven trastocadas por este tipo de planes, son las más pequeñas y sencillas, aquellas por las que nadie apostaba, las que brillan en el plano creativo y hacen las delicias de los lectores, como las cabeceras recién estrenadas dedicadas al Hombre hormiga y a la Chica ardilla. Mientras el resto de títulos vengadores resultan soporíferos, los Imposibles Vengadores de Rick Remender y del dibujante Daniel Acuña concluyen una saga prolongada que recuerda al tono épico y fatalista de Días del futuro pasado y que conecta con los sucesos de sus etapas en Imposibles X-Force y Vengadores Secretos. Se funden las posibilidades de las mitologías mutante y vengadora y Acuña alcanza su cénit artístico.


La renovación mutante comenzada por Jason Aaron y Brian Michael Bendis ha llegado a su fin. El primero concluyó su ya mítica etapa en Lobezno y la patrulla X de forma más que satisfactoria para luego empezar una nueva cabecera, La asombrosa Patrulla X, resucitar a Rondador Nocturno y huir de mala manera a los seis números. Mientras tanto, Bendis nos contentó a todos con las jugada de traer a los cinco mutante originales al desfigurado presente, pero este truco ya se ha estirado hasta la saciedad y resulta demasiado cargante. 

Por suerte para Daredevil, Mark Waid llegó a la serie y decidió abandonar la faceta oscura que había convertido al cuernecitos en el sufrido Batman de Marvel. Waid escribe historias de corte superheroico (con sus buenas dosis de oscuridad), desarrolla la vida personal de Matt Murdock y nos entrega una etapa memorable junto a los lápices de Paolo Rivera, Marcos Martín y, sobre todo, Chris Samnee. Historias como la del Hombre Topo o la venganza a fuego lento de un viejo enemigo demuestran que es un cómic que de verdad merece la pena leer.


Otro cómic que va a su aire es Ojo de Halcón. Matt Fraction deja de lado la vida de Clint Barton como vengador y se centra en sus enredos personales, con ecos del Peter Parker de los ochenta. Nos cuenta también las desventuras de Kate Bishop, la joven arquera, y de paso brinda a David Aja la posibilidad de jugar con la narrativa y dibujar locuras tan divertidas como el número dedicado al perro.

Mientras tanto, Spider-man hace años que dejó de ser el personaje que yo conocía y los Guardianes de la galaxia protagonizan una serie bastante pobre escrita por Bendis, a años luz del trabajo de Abnett y Lanning que redefinió al grupo estelar.

DC
Desde el reinicio de los nuevos 52, como universo de cómics carece de cohesión alguna. Los nuevos títulos aparecen y con frecuencia son cancelados, pero hay algunas cabeceras que destacan por sus tramas o como mero divertimento, como Harley Quinn. El caballero oscuro celebra sus setenta y cinco años con una serie semanal centrada en Gotham, Batman Eternal, mientras que vive aclamadas etapas gracias a Scott Snyder y Greg Capullo en Batman y a  Buccelato y Manapul en Detective Comics, con las que espero ponerme al día pronto. El hombre de acero protagoniza una correcta etapa en Superman gracias a Geoff Johns y John Romita Jr. en su primer trabajo fuera de Marvel en muchos años, y parece que Grant Morrison va a poder hacer de las suyas en Multiversity


En cuanto al sello Vértigo, es un mero eco de lo que fuera durante los noventa, si bien destacan Hermano Lono, el sangriento spin-off de 100 balas, y la mezcla entre terror y ciencia ficción de El resurgir, de Snyder y Sean Murphy.


Image
Su modelo basado en publicar cómics y dejar que sean los propios autores quienes mantienen los derechos de sus personajes continúa dando sus frutos en una etapa dorada de cómics creativos y transgresores, como algunos de los que recomendamos a continuación.


Brian K. Vaughan y Fiona Staples nos deslumbran en Saga, la mulitpremiada odisea espacial de corte iconoclasta, violenta y muy divertida en la que destacan unos personajes con los que no nos cuesta simpatizar. Otra serie espacial que acaba de comenzar es Copperhead, pero su premisa ya ha cautivado a muchos, pues se trata de una inspectora de policía que llega a un enclave minero alienígena a investigar los crímenes que se cometen en una comunidad cerrada y repleta de oscuros secretos. 

El terror es otro de los géneros cultivados con más mimo por Image. Destacan el final de Fatale y el comienzo de la nueva serie del tándem Brubaker-Phillips, The Fade Out; el comienzo de Wytches, una versión macabra de Las brujas de Roal Dahl, cortesía de Scott Snydery Sean Murphy; y Outcast, acerca de una epidemia de posesiones demoníacas y del elegido para detenerlas. Robert Kirkman continúa con Los muertos vivientes y arranca una nueva e interesante etapa tras el final anticlimático de la guerra abierta contra Negan.

Bastante más particulares resultan propuestas como Southern Bastards y Sex Criminals. La primera es un cómic ambientado en un diminuto pueblo de Alamaba que nos habla del peso del pasado, un tebeo duro, violento y oscuro. La segunda es la alocada apuesta de Matt Fraction y Chip Zdarsky acerca de una joven pareja que puede detener el tiempo mientras hace el amor, ocasión que aprovechan para robar todo lo que pueden. Tiene el lujo de haber sido reconocido como uno de cómics de 2014 en varios medios.


Cómics en línea
Cada vez surgen propuestas más interesantes (y de mucha calidad) que exploran las posibilidades del soporte digital, como por ejemplo The Dreamer, de Lora Innes; Polar, de Víctor Santos, y The Private Eye, el producto estrella de la iniciativa Panel Syndicate, de Brian K. Vaughan y Marcos Martín.


Y vosotros, ¿qué cómics actuales recomendáis?

jueves, 21 de agosto de 2014

Guardianes de la galaxia: Epopeya cósmica

El terrícola Peter Quill sobrevive como cazarrecompensas bajo el nombre de Starlord, hasta que se topa con un misterioso orbe codiciado por entidades cósmicas como Ronan el Acusador y Thanos. A punto de desatar una guerra galáctica, Peter huye de sus perseguidores y une fuerzas con un grupo de granujas formado por Drax el Destructor, Gamora, Groot y Mapache Cohete. Han nacido los Guardianes de la galaxia.

Los aficionados al Universo Marvel cinematográfico nos quedamos perplejos cuando anunciaron en 2012 la puesta en marcha de una película dedicada a los Guardianes de la galaxia, un grupo de tercera división que protagonizaba irregulares aventuras futuristas. Además, la película se dedicaría a la última encarnación del grupo, que protagonizó una serie regular de culto escrita por Dan Abnett y Andy Lanning y publicada entre 2008 y 2011 en la que no faltaban el humor ni el espíritu de la aventura. La perplejidad ante semejante propuesta estaba también justificada por el estrepitoso fracaso de recientes películas cósmicas como los bodrios Green Lantern y John Carter. Los primeros avances fueron bastante alentadores, y su estreno en Estados Unidos convirtió a la película en un éxito instantáneo de publico y crítica. Por fin podemos disfrutar de ella en España, y me alegra poder reafirmar que estamos ante un nuevo triunfo de la fórmula de Marvel Studios, una película trepidante, divertida, en la que prima el entretenimiento respetuoso con los espectadores y fiel al espíritu de los personajes que adapta. Todo un logro en la era de las adaptaciones de cómics a la gran pantalla que refuerza el cambio y la aceptación que va experimentando el noveno arte. Si hace unos años le hubieran dicho al niño que leía cómics de Spider-man y X-Men a escondidas que un día oiría hablar de las Gemas del Infinito y de los Celestiales en una película, sinceramente no lo habría creído.


Los responsables de Marvel Studios, Joss Whedon y sobre todo Kevin Feige, han confiado en James Gunn para llevar a los Guardianes al cine. Gunn proviene del mundo de la serie B y es el responsable de los guiones de Amanecer de los muertos y de las horripilantes películas de Scooby Doo. Como director, debutó con la divertida pero cutre Slither, y después parodió a los superhéroes con Super, una versión de Kick-Ass más pasada de rosca. Con Guardianes de la galaxia, Gunn ha demostrado desenvolverse con soltura en el mundo de las superproducciones, de los grandes efectos especiales y del croma verde. Su puesta en escena y sentido de la aventura y del espectáculo se aproxima más al de George Lucas y Steven Spielberg, a quienes homenajea constantemente, que al de Michael Bay y sus horrorosos Transformers. De este modo, los Guardianes se suman al camino seguido por Los Vengadores de Whedon y Star Trek de JJ Abrams. Hay explosiones y batallas espaciales en la película, pero están rodadas con contención y dosificadas a lo largo de una historia dedicada a presentarnos a un nuevo grupo de personajes y el mundo que les rodea. 


Gunn ha escrito el guión junto a Nicole Perlman (Thor). Los dos han conseguido adaptar los cómics de Abnett y Lanning tomándose ciertas licencias como la identidad de Yondu y respetando el tono desenfadado, gamberro y aventurero de los Guardianes. La película conecta con los otros títulos de Marvel Studios gracias a las alusiones a Thanos y las gemas del Infinito, presenta elementos complejos del universo cósmico como Sapeincial, los Nova Corps y hasta los Celestiales, recupera la tecnología de El Señor de los Anillos para la animación de personajes digitales, y homenajea constantemente a Star Wars e Indiana Jones. Precisamente los guiños y referencias juegan un papel importante en esta película, que rinde tributo a la década de los 80 gracias a bromas relacionadas con Footloose y la banda sonora poblada de canciones de Blue Swede, Joan Jett e incluso los Jackson Five, ensombreciendo las partituras de Tyler Bates para la ocasión.


Como es habitual en las producciones de Marvel Studios, el reparto es variado y cumple con corrección. El protagonismo recae en el cómico en alza Chris Pratt (Parks and Recreation, La Lego Película) y de Zoe Saldana en su tercera saga espacial (Avatar), acompañados por un sorprendente Dave Bautista como Drax y por el excelente trabajo de Bradley Cooper y Vin Diesel prestando sus voces a Mapache Cohete y Groot, respectivamente. Los secundarios son todavía más eclécticos, pues aparecen el siempre genial Michael Rooker (The Walking Dead), Benicio Del Toro, Djimon Hounsou, John C. Reilly, Glenn Close y hasta Josh Brolin tiene un cameo como Thanos, mientras que Lee Pace (El Hobbit) da vida a Ronan, convertido en un terrorista fanático . Hablando de cameos, hay que destacar el del legendario Stan Lee quien, a pesar de no haber creado el cómic del grupo en cuestión, cuenta con una breve y canalla aparición en la película. También es recomendable permanecer atentos a las fugaces apariciones de personajes como Cosmo, Adam Warlock y a la divertida escena final.


En definitiva, estamos ante un éxito inesperado de Marvel Studios, una película disfrutable, sumamente entretenida que respeta tanto a los espectadores como el material en que se basa. Una superproducción con espíritu propio que nos hará reír y emocionarnos con las aventuras espaciales de sus protagonistas siguiendo la senda de Iron Man y Los Vengadores.


Para terminar, me gustaría dar las gracias a los amigos de Sensacine por el evento organizado el pasado día 11 en los Cines Callao. Un preestreno dedicado a los años 80 en el que pudimos desenfundar nuestro viejo walkman y disfrutar del ambiente, los cosplay y la película.



domingo, 10 de agosto de 2014

¿Quiénes son los Guardianes de la galaxia?

Probablemente, muchos aficionados al Universo Marvel cinematográfico se estarán haciendo esta pregunta mientras esperan impacientes poder ver la nueva entrega del estudio responsable del éxito de Los Vengadores. Incluso puede que muchos lectores de cómics compartan también esta inquietud, pues estamos ante un grupo atípico y de trayectoria irregular. Para comenzar, reconozco no ser un gran entusiasta de las historias cósmicas, ni de Marvel ni de DC con Linterna Verde, sus guerras y múltiples anillos. Adoro las epopeyas espaciales por excelencia, como Star Wars y StarTrek, pero en cuanto a cómic de superhéroes se refiere, prefiero los ambientes urbanos y las batallas contra invasiones alienígenas a las guerras interplanetarias que se desarrollan en la otra punta de la galaxia y en las que intervienen personajes que poco tienen que ver con Spidey y compañía. Aun así, en el caso de Marvel he disfrutado de grandes sagas de fuertes componentes cósmicos, especialmente de las relacionadas con el imperio Shi'ar y el Fénix durante la legendaria etapa de Chris Claremont en X-Men, e incluso buena parte de las aventuras de Thor podrían considerarse cósmicas, dada su fusión de mitología con ciencia ficción.


Volviendo a los Guardianes de la galaxia, el grupo en cuestión nació en 1968. Fue creado por Arnold Drake y Gene Colan como un equipo de superseres capitaneado por el Mayor Vance Astro y Halcón Estelar que defendían la Tierra y sus proximidades en en el año 3007. Estos aventureros del siglo XXXI no gozaron de demasiado éxito y pronto pasaron a ser un grupo de personajes de tercera fila dentro de Marvel, aunque autores como Steve Gerber y el legendario Sal Buscema se encargaron de narrar sus intermitentes historias. Los Guardianes contaron con apariciones esporádicas, como por ejemplo su intervención en La saga de Korvac junto a los Vengadores, y finalmente desaparecieron por completo, sumidos en el olvido, durante la década de los 90.


Este aparente fin de la historia nos lleva hasta 2008. El tándem creativo formado por los guionistas Dan Abnett y Andy Lanning se propuso revitalizar el panorama cósmico de Marvel, lo cual consiguieron con la saga Aniquilación, en la que las hordas de pérfidos seres como Annihilus y Ultrón amenazaron con conquistar el universo. A su conclusión, un grupo de variopintos personajes se dieron cuenta de que el tejido mismo del espacio-tiempo corría el peligro inminente de desmoronarse, comenzando así el fin de nuestro universo, por lo que unieron fuerzas bajo el nombre de los Guardianes de la galaxia. El grupo estaba formado por personajes de distinta índole como Quasar, Adam Warlock, Cosmo (un perro espacial de la Unión Soviética), Bicho, Drax el destructor, Gamora (estos dos últimos creaciones de Jim Starlin, padre de Thanos, el titán loco), Mantis, Groot y Mapache Cohete (pintoresco personaje que nació en una miniserie de cuatro números de 1985 acerca de un mundo de animales parlantes dibujada por Mike Mignola), todos ellos capitaneados por el medio humano Peter Jason Quill, alias Starlord. Esta nueva encarnación de los Guardianes gozó de una serie propia en la que se enfrentaron a amenazas de distinta índole, siempre relacionadas con fisuras en el espacio-tiempo, como los fanáticos de la Iglesia Universal de la Verdad, los Skrull, una revuelta en la Zona Negativa, una guerra de reyes entre los Inhumanos y los Shi’ar, y finalmente lucharon contra Thanos. La serie siempre mantuvo un tono desenfadado, mezclando humor socarrón con ciencia ficción pura y aventura, y muchos consideramos que ésta es la etapa más recomendable para acercarse al grupo que hoy nos ocupa.


Al terminar su colección, algunos de los integrantes de los Guardianes murieron. A casi todos nos sorprendió Marvel cuando anunció en verano de 2011 la puesta en marcha de una película dedicada a estos personajes, a su última encarnación. En mayo de 2012, la Casa de las Ideas lanzó al mercado una nueva cabecera titulada Vengadores, ¡reuníos! en la que aprovechaba el éxito de la película y nos presentaba a un grupo con la misma formación, ahora dentro de continuidad. Escrito por Brian Michael Bendis y dibujado por Mark Bagley, este cómic nos presentó al Capitán América y los suyos enfrentándose a una nueva formación de Zodíaco, hazaña que les llevó a darse de tortas con Thanos y a conocer a unos recuperados de Guardianes de la galaxia, formados ahora por Drax, Gamora, Bicho, Groot, Mapache Cohete y un resucitado Starlord. Aunque intrascendente, esta saga de ocho números resultó sumamente entretenida y sentó las bases de la siguiente fase.


En medio del relanzamiento de Marvel Now!, la editorial publicó una nueva serie dedicada en exclusiva a los Guardianes en 2013. Destinada a revitalizarlos y a preparar el camino para la película, contó con Brian Michael Bendis, uno de los arquitectos de Marvel, al frente del guión. Esta nueva etapa comienza justo donde terminó la mencionada saga de Vengadores, ¡reuníos! Nos presenta al núcleo básico de los Guardianes, a quienes se les van uniendo personajes invitados que comprenden a Iron Man, Ms. Marvel, Veneno y hasta Ángela, de Neil Gaiman, mientras detienen a los Badoon (amenaza en la sombra desde los tiempos de Abnett y Lanning) o colaboran con los X-Men del pasado traídos al presente. Gracias a la labor de Bendis y de dibujantes de primera línea como Steve McNiven (El viejo Logan), Sara Pichelli (Spider-men) o Nick Bradshaw (Lobezno y la Patrulla X), este cómic goza actualmente de un notable éxito de ventas (los cómics gratis de Marvel de 2014 han estado dedicados a ellos y a Mapache Cohete), si bien resulta una serie algo insípida e insustancial debido a los argumentos alargados de Bendis, que convierten a los Guardianes en una versión espacial de sus Vengadores, y a la sucesión constante de bromas entre los personajes.


Las aventuras espaciales y cósmicas están garantizadas gracias a las múltiples etapas que ha vivido este pequeño grupo de defensores espaciales. Mientras esperamos con ganas su película, no es mal momento en absoluto para acercase a los cómics donde nacieron.

sábado, 2 de agosto de 2014

Ronda de reseñas: de capitanes, monstruos y mutantes

Estimados lectores, tras una larga espera, llega el momento de retomar el blog. Será una tarea complicada, después de un tiempo sin actualizar, pero se intentará mantener el ritmo y continuar hablando de cine, cómics y series de televisión con variedad, interés e ilusión. Tenemos pendientes celebrar los aniversarios de distintos personajes que se cumplen en 2014 y recomendar nuevos descubrimientos comiqueros, criticar las maniobras editoriales de Marvel o DC, y por supuesto comentar las últimas temporadas de nuestras series favoritas. Comenzaremos con calma, con una serie de breves reseñas dedicadas a algunas de las películas más sonadas de los últimos meses. Vamos allá.


Marvel Studios continúa con su segunda fase y cumple con las prometidas dos películas por año. La primera estrenada en 2014 también se ha convertido en la más acertada y compensada de la mencionada fase. Nos referimos, por supuesto, a Capitán América: El soldado de invierno. La dirección corre a cargo de los hermanos Russo, quienes han gozado de cierto éxito en el mundo de la televisión, pero en el cine han filmado bodrios como Tú, yo y ahora Dupree (ahí es nada). Para la ocasión, adaptan libremente el comienzo de la celebérrima etapa del guionista Ed Brubaker al frente del cómic del primer vengador, y lo hacen con éxito: consiguen retratar lo que le sucede a Steve Rogers cuando vuelven fantasmas de su pasado y acentúan su condición de hombre fuera de su tiempo, a la vez que inscriben la película dentro del cada vez más complejo universo cinematográfico de Marvel, con los ecos de Los Vengadores y la psicosis que gobierna SHIELD todavía presentes. Si Iron Man 3 seguía los patrones de las buddy movies como Arma Letal; y Thor 2, los de las pelis de invasiones alienígenas; El soldado de invierno abraza el género del espionaje, con agentes dobles y conspiraciones que harían sentirse orgulloso al Jason Bourne de Matt Damon. Mención especial merecen las escenas de acción por las calles de Washington DC, que beben del estilo pulcro de Heat, y por supuesto el reparto, cada vez más amplio. Está capitaneado por Chris Evans, natural en su rol, le acompañan los ya clásicos Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson y Cobie Smulders y se les suman acertadas incorporaciones como Anthony Mackie haciendo del Halcón, los futuros Calavera y Sharon Carter, y el veterano Robert Redford. Una película muy completa y divertida, hasta sale Batroc el Saltarín reconvertido en terrorista. Espero que en la tercera entrega vuelva Cráneo Rojo de alguna forma.



Otro de los taquillazos más esperados de 2014 ha sido Godzilla, cuya nueva versión se ha estrenado coincidiendo con el 60º aniversario de la primera película dedicada al monstruo japonés de la era atómica. El guión del renacimiento de este titán llevada años recorriendo los estudios de Hollywood, hasta el punto de que nadie sabe cuántos guionistas retocaron escenas (se cuenta que incluso pasó por las manos de Frank Darabont, y eso que nadie sabe a qué se dedica ahora tras su salida de The Walking Dead). El encargado de dirigirla ha sido Gareth Edwards, director novel que debutó en 2010 con la interesante Monsters, historia de un amor imposible ambientada en una zona de cuarentena poblada por alienígenas en la frontera entre México y Estados Unidos. Ahí es nada. En el caso de Godzilla, Edwards ha contado con el respaldo de Legendary para filmar una película correcta y satisfactoria en líneas generales. La tarea era complicada, nadie sabía si esperar un nuevo y desenfadado Pacific Rim, una versión oscura alejada del material original, o un despropósito de proporciones cósmicas. Por fortuna, Godzilla renace en una película sencilla que da un giro interesante a su origen como protector de la humanidad frente a monstruos de tiempos olvidados. Edwards dosifica las apariciones del titán recurriendo a las técnicas de Spielberg y su Parque Jurásico, como ya hiciera Abrams en Super 8, nos presenta a una pandilla de militares ineptos, una puesta en escena solvente y una historia familiar simplona que no le importa a nadie. Posiblemente éste sea el aspecto más criticado de la película, protagonizada por unos descafeinados y poco creíbles Aaron Taylor-Johnson y Elizabeth Olsen, mientras que el gran Bryan Cranston apenas sale. En resumen, se esperaba más de ella, pero termina como una película entretenida, con apuntes interesantes y una representación decente del monstruo del título. Además hay un pequeño homenaje a Mothra, que será el villano de la confirmada secuela.




Terminamos con una grata sorpresa como ha sido X-Men: Días del futuro pasado. El universo mutante de los cómics es prácticamente imposible de comprender en su totalidad hoy en día, y pobre del lector neófito que lo intente abarcar. Este batiburrillo no tardó en desplazarse al cine, cuando la saga de Fox fue herida de muerte por los bodrios X-Men 3 y X-Men Orígenes: Lobezno. En 2011 llegó un destello de esperanza con X-Men: First Class, precuela sencilla pero divertida y respetuosa con los personajes. Ahora bien, la titánica tarea de conectar las dos etapas de la moribunda franquicia ha caído en manos de Bryan Singer, quien se ha alzado triunfante con la nueva entrega que hoy nos ocupa. Días del futuro pasado adapta la saga homónima de Chris Claremont y John Byrne, todo un hito mutante y del cómic americano en general. Lo hace con ciertas libertades, si bien se mantiene fiel al espíritu de la saga original. La película nos presenta a los mutantes al borde de la extinción, y sólo uno de ellos puede viajar al pasado, a los años 70, para cambiar la historia y salvar a Xavier y los suyos. De esta forma, la película homenajea a las ya clásicas dos primeras partes de Singer, que empezaron todo hace 14 años, y potencia las virtudes de la nueva generación capitaneada por unos brillantes James McAvoy, Michael Fassbender y Jennifer Lawrence, con Nicholas Hoult en menor medida. La combinación perfecta entre aventura, ciencia ficción, activismo mutante y nostalgia, Días del futuro pasado cierra de forma digna la era de Patrick Stewart e Ian McKellen , devuelve a los mutantes al lugar que les corresponde con una película sumamente entretenida y de paso abre la puerta a una nueva entrega: X-Men: Apocalipsis, que tiene pinta de incluir elementos de la celebrada etapa de Rick Remender al frente de X-Force.



En breve volveremos con más reseñas, en esa ocasión dedicadas al rico panorama independiente.

viernes, 24 de enero de 2014

Series para perder el tiempo

Como hemos comentado unas cuantas veces, en la actualidad vivimos la era dorada de la ficción televisiva. Gracias a títulos como The Wire, Boardwalk Empire, The Newsroom, The Walking Dead, Juego de tronos o Breaking Bad, los recursos y medios del cine con mayúsculas se han trasladado a la pequeña pantalla para contarnos las desventuras de personajes humanos, mientras que, muchas veces, las carteleras se llenan de secuelas absurdas y de espectáculos de pirotecnia. Con semejante oferta seriéfila, cuesta elegir a qué series merece la pena dedicar parte de nuestro tiempo libre, entre las que nos recomiendan con fervor, las que los medios exaltan o simplemente aquellas que nos llaman la atención. En la actual temporada 2013/2014 ya hemos podido descubrir pequeñas joyas de nuevo cuño como la comedia Brooklyn 99 o el recién estrenado drama criminal True Detective, mientras que hoy vamos a dedicar este post a advertir a los incautos de dos programas a los que no merece la pena prestar atención alguna.


El primero de ellos es Almost Human, que se estrenó en Estados Unidos a principios de noviembre y se ha convertido en otra prueba más de cómo la maquinaria de JJ Abrams y los amigos de Bad Robot hace tiempo que dejó de funcionar en el mundo de la ficción televisiva, como demostraron el fracaso de la cancelada Alcatraz y el bodrio que se marcaron con Revolution. Almost Human nos traslada a un futuro cercano en el que un policía pierde a sus hombres en una redada que no sale como esperaba. Tras escapar milagrosamente con vida, le implantan una pierna biónica y vuelve al cuerpo de policía para ver que le han asignado como compañero a un robot programado para emularlas emociones humanas. Con semejante punto de partida, esta mezcla de Robocop y Yo robot se zambulle en el formato de la serie procedimental, presentándonos cada semana un nuevo crimen relacionado con la tecnología futura que la disfuncional pareja de policías deberá resolver. No hay nada que destacar de esta serie, que sólo se hace llevadera por el carisma del protagonista, el actor Karl Urban (McCoy en Star Trek) y sus roces con su compañero robótico. Después de ocho capítulos en los que no ha sucedido nada destacable y la frescura brilla por su ausencia, llega el momento de desecharla, aunque nos quedamos con la duda de si esta serie se guarda alguna sorpresa en la manga, pues su creador es J. H. Wyman, quien recordemos que nos dejó clavados en nuestros asientos al mostrarnos el universo paralelo de Fringe al final de una primera temporada puramente procedimental. ¿Guardará Almost Human una sorpresa similar? Lo dudo mucho, por suerte, Person of Interest continúa asentando su universo particular.


La segunda serie que hoy nos ocupa es el caso que más me ha fastidiado, dadas las altas expectativas que había generado y sus infinitas posibilidades. Nos referimos, por supuesto, a Agentes de SHIELD, más conocida como Agentes del sopor, de la tontuna y de la estupidez por el penoso resultado que nos está ofreciendo. La serie se estrenó a finales de septiembre con un piloto sencillo pero decente, en el que presenciamos el regreso del agente Coulson y donde se nos presentaba a un grupo de agentes de la conocida organización de espionaje encargados de evaluar y contener a la comunidad con superpoderes tras lo sucedido en Los Vengadores. Ahora bien, los motivos por los que Agentes de SHIELD se ha convertido en un bodrio absoluto son dos en concreto. En primer lugar, como serie no arriesga lo más mínimo, se refugia en el terreno del procedimental barato, cuenta con unos medios ínfimos y un tratamiento de personajes ridículo, con protagonistas alelados que no despiertan el mínimo interés y carecen de trasfondo alguno, por lo cual es incomprensible que los productores y el canal ABC se atrevan si quiera a financiar semejante despropósito de serie dados los estándares de calidad actuales en la parrilla televisiva. La segunda razón tras el fiasco de Agentes de SHIELD es su desconsideración absoluta hacia el universo de cómic que pretende adaptar, puesto que a excepción de referencias puntuales a Los Vengadores o Iron Man 3 y las breves apariciones de Nick Furia, María Hill y un remedo de Victoria Hand, la serie ignora por completo al resto del universo Marvel y los personajes que lo pueblan. Por ningún lado se atisba el tratamiento de personajes o el funcionamiento de SHIELD que exploró en viñetas Jim Steranko, sus conexión con Thor 2 fue risible, la ausencia de personajes de Marvel es escandalosa y, para colmo, la explicación de la resurrección del Agente Coulson ha sido de lo más ridículo que recuerdo haber visto en una serie de televisión; con la cantidad de posibilidades que tenían a su disposición, como que se tratara de un clon, de un skrull, de la Visión o de un Simulacro Dotado de Vida, han optado por lo más rastrero y absurdo que se les ha ocurrido. Tras luchar por dar una oportunidad a esta serie, ha llegado el momento de dejar de verla por lo insufrible y ridícula que ha demostrado ser. Espero que la cancelen y Marvel Studios dirija sus esfuerzos hacia su universo cinematográfico.

"Agente Coulson, ¡su serie es una completa basura!"
Y a vosotros, ¿qué series os han decepcionado? ¿Cuáles no recomendáis?

sábado, 23 de noviembre de 2013

Gravity: En el espacio, nadie puede oírte gritar

Durante una misión de mantenimiento, la doctora Ryan y el astronauta Matt Kowalski presencian un terrible accidente que les deja a la deriva en el espacio, sobre la órbita de la Tierra. Contra todo pronóstico, los dos astronautas harán todo lo que está en su mano y más para buscar un modo de llegar a la Estación Espacial Internacional y regresar a la Tierra.


Gravity es la esperada nueva película del director Alfonso Cuarón, la cual llevaba años en desarrollo y de la que se conocía que contaría con un reparto mínimo y con efectos especiales revolucionarios. Cuarón pertenece a la generación de directores mexicanos, junto a Guillermo Del Toro y Alejandro González Iñárritu, que saltaron al mercado del cine estadounidense a mediados de los 90 y desde entonces han filmado películas en las que queda patente su sello particular. En el caso de Cuarón, ha explorado distintos géneros, manteniendo siempre un ligero tono oscuro y la presencia de personajes que buscan conectar con otros tras haber sufrido algún duro trauma en el pasado. En su filmografía destacan la tercera parte de Harry Potter, que rompió con el tono familiar de las dos anteriores entregas, la versión contemporánea de Grandes esperanzas de Dickens, y mis dos favoritas: La Princesita, un durísimo cuento narrado de forma preciosa, e Hijos de los hombres, distopía futurista que cuenta con secuencias que nos dejan sin aliento.


El estreno de Gravity se ha hecho esperar, pero sin duda supone un nuevo éxito en la carrera de Cuarón. Escrita en colaboración con su hijo Jonás, Gravity cuenta una historia aparentemente sencilla que huye del despliegue de pirotecnia y de seres fantásticos de la ciencia ficción para mostrarnos a dos astronautas atrapados en el vacío del espacio, a escasa distancia de la órbita de la Tierra. Con esta premisa se desarrolla una historia de supervivencia extrema, en la línea de grandes películas como Náufrago, Buried o la genial 127 Horas, en la que los protagonistas se ven atrapados en un medio inhóspito y deben enfrentarse a sus propios miedos y dificultades con el fin de sobrevivir. Semejante situación propicia el desarrollo de los personajes a través de pequeñas pinceladas que nos dejan entrever el carácter socarrón de Kowalsky y la pérdida reciente que marcó a la doctora Ryan.

Además de la brillante sencillez de la historia, Gravity sorprende por la forma en que está narrada. Cuarón aprovecha efectos digitales punteros, el vacío del entorno espacial y el 3D para ofrecer imágenes de gran belleza en las que contrasta el brillo de la Tierra con la profunda oscuridad del espacio, resaltando la angustia de los protagonistas. De este modo, tiene ocasión de filmar planos secuencias que nos dejarán clavados a la butaca con la boca abierta, como la secuencia de apertura, y tampoco podemos olvidarnos del ingenioso juego de sonidos con el que cuenta Gravity: en lugar de atronar al espectador, la película nos sumerge en el silencio sepulcral del espacio y nos acerca a los personajes, de modo que sólo escuchamos sus voces a través de las radios de sus escafandras. En este aspecto también hay que destacar la banda sonora de Steven Price, joven compositor que ha trabajado a las órdenes de Howard Shore y de Hans Zimmer que ahora tiene la ocasión de lucirse con una partitura angustiosa.


En cuanto al reducido reparto, sólo se puede alabar el trabajo de George Clooney, tan comedido como en sus papeles más recientes, y sobre todo el papel de Sandra Bullock. Sorprende que una actriz normalmente asociada a comedias estúpidas de vez en cuando nos brinde interpretaciones de gran carga dramática como su trabajo en Crash o la que hoy nos ocupa.


Gracias a la sencillez y humanidad de su angustiosa historia, a la rompedora puesta en escena y al trabajo de los actores, Gravity se alza como un nuevo triunfo de la ciencia ficción (si bien es difícil enmarcarla en este género) y como una de las películas más interesantes del año.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Sobrevivir al Apocalipsis: Pacific Rim


En el año 2015, los kaijus, criaturas monstruosas de otra dimensión, irrumpieron en nuestro mundo a través de una grieta en el océano Pacífico. Con el fin de detener la ola de destrucción que sembraban a su paso, los dirigentes de diferentes naciones pusieron en marcha la creación de los jaegers, robots gigantescos pilotados por humanos. Años después, las incursiones de los kaijus no hacen más que aumentar, por lo que el Mariscal Pentecost decide contactar con el antiguo piloto Raleigh Becket y lanzar una última ofensiva para proteger nuestro mundo.

Concluimos el especial dedicado a los estrenos post-apocalípticos de este verano con Pacific Rim, la nueva y esperada película de Guillermo Del Toro. Desde que ganara el Oscar con El laberinto del fauno y fuera calificado como "visionario", al director mexicano le han llovido las ofertas hasta el punto de estar vinculado a más de una decena proyectos distintos al mismo tiempo. No obstante, a parte de dirigir Hellboy II y de producir películas que llevan su sello como Don't be Afraid of the Dark o la reciente Mamá, Del Toro ha ido abandonando un proyecto tras otro, desde El Hobbit hasta la esperada adaptación de En las montañas de la locura, pasando por sus versiones de Frankenstein, Tarzán e incluso el cierre de la trilogía de Hellboy, de futuro incierto. Por este motivo, a muchos nos sorprendió que Del Toro regresara en 2013 con un producto en apariencia tan insulso como Pacific Rim, película centrada en robots gigantescos dándose de tortas con monstruos herederos de Godzilla. Por suerte, Del Toro ha conseguido demostrar su talento como cineasta una vez más para ofrecernos uno de los estrenos del verano, si bien no ha gozado de una gran acogida en taquilla.


Bebiendo del cine japonés de monstruos surgido en la década de 1950 con Godzilla y el pánico atómico como telón de fondo, Pacific Rim recupera elementos de películas y series como Mazinger Z, Ultraman, los Power Rangers, Evangelion, King Kong o Aliens, y nos presenta un futuro cercano en el que el fin del mundo se acerca debido a la invasión de gigantescos monstruos interdimensionales y sus oscuros propósitos. Con esta premisa se desarrolla una historia sencilla pero bien llevada, que aprovecha los tópicos del género y nos brinda sorpresas como quiénes se esconden detrás de los kaijus o el trasfondo de personajes como el Mariscal Pentecost y la japonesa Mako Mori. La película no aburre en ningún momento y combina las dosis justas de desarrollo de personajes con escenas cómicas y grandes secuencias de batallas que no aturden y rebosan épica.


El reparto resulta convincente en su conjunto, con un correcto Charlie Hunnam (Hijos de la anarquía) como protagonista que queda eclipsado ante personajes tan interesantes como los de Riko Kikuchi (el gran descubrimiento de Babel) y de Idris Elba (Luther), un nuevo modelo de tipo duro cinematográfico a quien nadie le tose encima. Les acompañan el cómico Charlie Day (Cómo acabar con tu jefe) como asesor científico en la lucha contra los kaijus y, por supuesto, los habituales de Del Toro, el gran Ron Perlman dando vida al traficante Hannibal Chau y Santiago Segura, que goza de un cameo de más duración que su breve aparición en Hellboy II


La potente banda sonora de Ramin Djawadi (Juego de tronos) y el brillante diseño de producción, en el que de nuevo queda patente la pasión de Del Toro por los monstruos, son algunos de los ingredientes que contribuyen a hacer de Pacific Rim una película cuidada hasta el detalle y un espectáculo sumamente divertido que sin duda merece la pena ver en pantalla grande. Esperemos que, tras el triunfo de Pacific Rim, Del Toro no tarde en volver a ponerse tras la cámara y nos traiga películas tan recomendables como ésta. Por el momento, prepara su regreso al cine de terror con Crimson Peak, y ojalá no tarde en cerrar la trilogía de Hellboy.




sábado, 31 de agosto de 2013

Sobrevivir al Apocalipsis: Elysium



Como la mayoría de los habitantes de Los Ángeles, Max malvive gracias a un trabajo precario y contempla el cielo en busca de la posibilidad de un mundo mejor: Elysium, una estación espacial que orbita alrededor de la Tierra en la que viven los más acaudalados disfrutando de lujos de ensueño y de un sistema de sanidad inaccesible para el resto de humanos. Presionado por las circunstancias, Max se alía con un grupo de contrabandistas y emprende un viaje hasta Elysium, lo cual no agradará a la directora de seguridad de la estación, Delacourt, que hará todo lo posible para detenerle y contratará al peligroso cazarrecompensas Kruger.

Continuamos con el repaso a los estrenos de este verano de temática post-apocalíptica. Hoy es el turno de Elysium, el esperado regreso del director Neill Blomkamp a la gran pantalla desde su debut hace cuatro años. Antiguo experto en efectos especiales, este director sudafricano llamó la atención de Peter Jackson en 2006 con su cortometraje Alive in Joburg, en el que recreaba una alegoría del apartheid con alienígenas en Johannesburgo. Bajo el amparo de Jackson, Blomkamp estrenó en 2009 su primer largometraje, District 9, que expandía la premisa del cortometraje y nos presentaba el conflicto social existente entre los habitantes de la capital sudafricana y la población de refugiados alienígenas cuya nave había quedado varada sobre la ciudad. Además de emocionarnos y mezclar a la perfección una parábola de ciencia ficción con logradas escenas de acción, District 9 nos descubrió al actor Sharlto Copley, antiguo productor de Blomkamp, con quien regresa en su nueva película, Elysium.


Al igual que su predecesora, Elysium parte de una situación actual y la proyecta en el futuro, mostrándonos un mundo colapsado por la sobrepoblación en el que la diferencia entre clases se ha agravado hasta el punto de convertirse en insalvable, de modo que las clases acomodadas viven con todo tipo de lujos en una estación espacial mientras que el resto de humanos sobreviven hacinados en barrios polvorientos de la Tierra. Este marco permite al guión de Blomkamp establecer una alegoría crítica con la situación actual de la inmigración, las diferencias entre clases sociales y el acceso a la sanidad en el mundo occidental que invitan a la reflexión antes de dar paso a una historia de intrigas políticas y de acción protagonizada por un hombre llevado al extremo al que no le queda nada que perder.


La acción de Elysium transcurre sin descanso, con ritmo ágil Blomkamp es capaz tanto de presentarnos el panorama social como el trasfondo del protagonista y su carrera contrarreloj. Como sucedía en District 9, el trasfondo de ciencia ficción de la película da paso a elaboradas y violentas escenas de acción que nos harán temer por Max, el protagonista, quien se enfrentará a robots y sanguinarios cazarrecompensas a un ritmo trepidante. Blomkamp dirige con pulso, al margen de alguna escena de batalla un poco confusa, y consigue combinar el desarrollo de la trama con la espectacularidad que permiten la ambientación, con el marcado contraste entre un mundo decrépito y la belleza ideal de Elysium; y los efectos especiales bien dosificados que no abruman al espectador.


Además, la película cuenta con un reparto reducido pero con intensas aportaciones a la trama, como sucede con los papeles de Diego Luna (La terminal), Alice Braga (Soy Leyenda), el gran William Fitchner (El caballero oscuro), y Jodie Foster en un papel aterrador. Como protagonistas tenemos al imparable Matt Damon, que compone a un convincente e improvisado héroe superado por las circunstancias, y a Sharlto Copley, la revelación de District 9 que aquí pasa a dar vida al villano, un cazarrecompensas sin escrúpulos. Tampoco podemos olvidarnos del papel que juega la banda sonora en la película, que corre a cargo del debutante Ryan Amon y nos deja temas intensos, ideales para lo que nos plantea la película.


Sin llegar al nivel de perfección y contundencia alcanzado por District 9, su anterior película, Neill Blomkamp se confirma como un director con personalidad, de los pocos que escribe y dirige sus propios guiones, afincado en el terreno de la ciencia ficción con tintes de denuncia social. Elysium no sólo nos ofrece una historia trepidante y muy bien llevada, sino que también nos invita a detenernos a reflexionar acerca del mundo en que vivimos.

Ficha de la película.

viernes, 23 de agosto de 2013

Sobrevivir al Apocalipsis: Guerra Mundial Z

Regresamos del descanso estival y ponemos en marcha este blog con un especial dedicado a tres películas que están sacudiendo las carteleras de los cines al mismo tiempo que subrayan una tendencia bastante curiosa: el género apocalíptico y post-apocalíptico está de más actualidad que nunca.


Si repasamos la historia del cine de Hollywood, podremos observar como las producciones de los grandes estudios, en especial las enmarcadas dentro del género de la ciencia ficción, han reflejado las preocupaciones de los tiempos en que fueron escritas y filmadas. Así, durante la década de los 50 proliferaron las películas dedicadas a monstruos gigantescos y a invasores alienígenas que podían verse como una representación del terror comunista que amenazaba los tranquilos años 50 de Eisenhower. Más adelante, la recuperación económica de la era Reagan trajo consigo un enfoque familiar en el cine de ciencia ficción, donde primaba el sentido de la aventura que genios como Steven Spielberg o George Lucas imprimían a sus películas y producciones. Según avanzamos en la década de los 90, las nuevas puertas que abrían los avances científicos encontraron su contrapartida en películas que incluían pequeñas pero intensas moralejas acerca de los peligros de "jugar a ser Dios", como Parque Jurásico, Terminator 2, o Matrix

Asentados ya en el nuevo milenio, sucesos históricos como el comienzo de la "guerra contra el terror" o la severa crisis económica de 2008 que todavía sufrimos tuvieron su efecto en los blockbusters, de modo que el público puede apreciar los ecos de lo que sucede a su alrededor mientras disfruta de una película de elevado presupuesto, actores de renombre y efectos especiales de última generación. El fin del mundo tal y como lo conocemos se ha convertido en uno de los temas más recurrentes en las grandes producciones, que insisten en dejar claro que se aproxima cada vez más, ya sea en la forma de una rebelión de los simios (El Origen del Planeta de los Simios), o de una pandemia global como en Contagio. Incluso los héroes más poderosos de la Tierra deben unir fuerzas para evitar que una invasión alienígena ponga fin a nuestro planeta en Los Vengadores; mientras que Superman, el héroe más luminoso, ha sido transformado en un Mesías que destruye medio Estados Unidos mientras lucha contra un grupo de terroristas radicales. La destrucción sin fin ha dado paso a la consolidación del subgénero post-apocalíptico, en el que películas como Hijos de los hombres, La carretera, la reciente Oblivion o series de televisión como The Walking Dead nos muestran el panorama en que un puñado de humanos luchan por sobrevivir después del Apocalipsis. En este género pueden inscribirse tres de los grandes estrenos del verano de 2013 que comentaremos en las próximas entradas: Guerra Mundial Z, Elysium y Pacific Rim.


En el caso de Guerra Mundial Z, nos encontramos ante la esperada adaptación de la novela homónima de Max Brooks, hijo del legendario Mel Brooks. En ella, se nos narra a través de los testimonios de distintas personas el estallido de una enfermedad que convirtió en zombis a medio mundo y la guerra contra los muertos vivientes que se produjo después en todo el planeta. Así, la película adapta el principio de la novela, con la irrupción de la epidemia zombi y la búsqueda desesperada de una cura, y no abarca toda la novela.

Tras las cámaras de Guerra Mundial Z nos encontramos a Marc Foster, director un tanto irregular responsable de grandes películas como Descubriendo Nunca Jamás o Más extraño que la ficción, pero también de otras que dejan bastante que desear, como Quantum of Solace. A pesar de los problemas que rodearon al accidentado rodaje, Foster y Brad Pitt, protagonista y productor de la película, consiguieron sacar Guerra Mundial Z adelante, convirtiéndola en un digno blockbuster de verano. Entretenida de principio a fin, la película mantiene el ritmo desde el principio, mostrando los estragos y el desconcierto inicial que causa el estallido de la epidemia zombi. A pesar de no alcanzar la contundencia o la introspección que propicia el género zombi y que está presente en el cómic Los Muertos Vivientes, Guerra Mundial Z puede presumir de escenas tan impactantes como la persecución por las calles de Jerusalén o el accidente aéreo, además de secuencias de máxima tensión, como la que se desarrolla dentro del centro de la OMS.


La película sigue al protagonista, encarnado por un más que convincente Brad Pitt en un papel más ligero que sus últimos roles, y mantiene el interés de los espectadores gracias a un ritmo constante, buscando el origen de la epidemia zombi a través de medio mundo. Si a esto le sumamos una decente banda sonora de Marco Beltrami aderezada con el tema Isolated System de Muse (que, curiosamente, también trata del colapso de nuestro mundo) y los breves pero convincentes papeles de Mirelle Enos (The Killing), James Badge Dale (Iron Man 3), David Morse o Matthew Fox (Jack en Perdidos), nos encontramos ante un entretenimiento digno que, si bien no revoluciona el cine de zombis, sí que hará que valga la pena el cada vez más elevado precio de las entradas de cine, ofreciéndonos un espectáculo deudor de los tiempos que vivimos.


Ficha de la película.

sábado, 20 de julio de 2013

Star Trek: En la oscuridad


La tripulación de la Enterprise apenas tiene tiempo de cumplir con sus misiones de exploración rutinarias cuando una nueva amenaza surge para poner en jaque a la Tierra: John Harrison, miembro renegado de la Federación, planea desatar una guerra contra el Imperio Klingon. Esto supondrá una nueva prueba para la amistad entre Kirk y Spock que les llevará a lugares insospechados y a enfrentarse a nuevos desafíos. 

En 2009, J.J. Abrams revitalizó la saga cinematográfica de Star Trek con un reinicio que nos presentaba a la tripulación original de la Enterprise en un universo paralelo al visto en la mítica serie original de Gene Rodenberry. Con esta premisa arrancaba una película trepidante, que recuperaba el sentido de la aventura de las películas de Spielberg y Lucas sin perder de vista a los personajes clásicos y los centenares de historias que tienen a sus espaldas. Tras el éxito de este película, Abrams nos sorprendió con el proyecto personal de Super 8 (homenaje a filmes como E.T. o Cuenta conmigo) y alguna serie como Person of Interest, con lo que la esperada secuela de Star Trek se ha visto retrasada más de lo normal hasta este 2013, con resultados inmejorables, eso sí.


Siguiendo el camino marcado por la anterior entrega, Star Trek: En la oscuridad va un paso más allá, planteando un desafío mayor para la recién consolidada tripulación de la Enterprise como es la irrupción de uno de sus enemigos más emblemáticos. Abrams se sirve de los recursos del cine de aventuras que representan películas como Indiana Jones o la trilogía original de Star Wars (lo cual es de agradecer dada la creciente cantidad de taquillazos que intentan abrumar al espectador con efectos especiales e historias vacías), como prueban la brillante secuencia de apertura  y el peso que tiene la tripulación de la Enterprise en la trama; cada personaje cuenta con sus minutos de gloria para lucirse. A esto hay que sumarle el tratamiento del misterio y de las tramas en las que nada es lo que parece que Abrams ha empleado en otras de sus obras como Perdidos, Fringe o Super 8, que aquí se pueden apreciar en la presentación del personaje de John Harrison, sus motivaciones y los enigmas que rodean a la Federación. Una combinación perfecta.


El reparto está en plena forma, caracterizado a la perfección, con unos sobresalientes Chris Pine y Zachary Quinto plasmando la amistad pura entre Kirk y Spock en pantalla, y el resto de la tripulación de la Enterprise da la talla, especialmente Karl Urban como el Dr. McCoy, con varias frases para el recuerdo, y el gran Simon Pegg en la piel de Scotty, que se reserva varios de los momentos más divertidos de la película. Entre las nuevas incorporaciones destacan Alice Eve, Peter "Robocop" Weller, y sobre todo Benedict Cumberbatch. En su imparable trayectoria en Hollywood (pronto le veremos en un buen número de películas interesantes como August: Osage County o Twelve Years a Slave), el intérprete de Sherlock se gana al público con su representación de un villano nada típico, con una presencia en pantalla abrumadora y lleno de escalofriantes matices. Atentos también, por cierto, al cameo sorpresa de Leonard Nimoy, una de las piedras angulares del universo de Star Trek.


Si a esto le sumamos los homenajes a la serie y a las películas originales de Star Trek (véase cierto grito), escenas que aprovechan los efectos especiales tan bien como la del "salto" entre naves, un ritmo endiablado y una nueva banda sonora de Michael Giacchino que nos invita a quitarnos el sombrero y aplaudir, sin duda nos encontramos ante una de las películas del año. Star Trek: En la oscuridad recupera el espíritu del buen cine de aventuras, aquel capaz de emocionarnos, sorprendernos y presentarnos personajes con los que sentirnos identificados, al mismo tiempo que es fiel al espíritu de una emblemática y longeva saga de ciencia ficción. Una de las películas del año, indudablemente. Larga vida y prosperidad.