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sábado, 22 de febrero de 2014

X-Men: La batalla del átomo

Los mutantes cada vez están más divididos. La llegada al presente de los cinco integrantes originales de la Patrulla X ha contribuido a incrementar el cisma en vez de traer nueva esperanza. Además, ha puesto en serio peligro el continuo espacio-tiempo, lo cual se hace evidente con la aparición inesperada de una Patrulla X del futuro que viene a devolver a los jóvenes mutantes al pasado al que corresponden. Sin embargo, no son pocos quienes sospechan que los mutantes del futuro ocultan oscuros secretos.

Personalmente, el panorama de los mutantes me resulta bastante atractivo desde los sucesos de Cisma hace casi dos años: Jason Aaron aportó frescura y recuperó el pasado de Claremont con la puesta en marcha de Lobezno y la Patrulla X, y el desembarco de Bendis en los mutantes me está resultando bastante divertido, sobre todo los contrastes que plasma en La nueva Patrulla X. Lo único que no me ha convencido hasta ahora ha sido el crossover de Vengadores vs. Patrulla X, demasiado largo y repetitivo. En los últimos dos meses hemos podido disfrutar de otro macroevento que ha unido a las cuatro colecciones mutantes principales para narrarnos una aventura digna de viajes temporales, poder y responsabilidad, y de más tensión si cabe en el seno de la familia mutante.

Como arquitecto detrás de este evento se encuentra Brian Michael Bendis, quien vuelve a jugar con los viajes en el tiempo, las paradojas temporales y las alteraciones del tejido espacio-tiempo como ya hiciera en su etapa final en Los Vengadores con resultados dispares. Le acompañan el mencionado Jason Aaron y Brian Wood, quienes dejan a un lado las tramas que pueblan sus propias colecciones para seguir las instrucciones de Bendis. En su conjunto, La batalla del átomo constituye una lectura digna y divertida, repasa lo que ha sucedido en el universo mutante durante los últimos meses y plantea nuevas amenazas y cuestiones que los personajes deberán afrontar a corto plazo, la gran mayoría de ellas relacionadas con la estancia de los mutantes originales en el turbulento presente y con el creciente poder de la joven Jean Grey. También hay que reconocer que la saga no se alza como ninguna maravilla ni obra a tener en estima dentro del rico panorama actual del noveno arte, tampoco es que aspire a ello, ni siquiera a dar una vuelta de tuerca a los mutantes y su condición de héroes proscritos; pero sí es un cómic entretenido, de ágil lectura y una pieza más dentro del fascinante escenario en el que se hallan inmersos los herederos del sueño de Xavier.


El apartado gráfico es mucho más variado que el plantel de escritores, pues nos encontramos a Frank Cho al frente de dos números especiales, Stuart Immonen sigue obrando maravillas en la su propia cabecera, lo cual no se puede decir del irregular Chris Bachalo en La imposible Patrulla X. Por su parte, tanto David López como Giuseppe Camuncoli realizan trabajos sencillos pero dignos en X-Men y en Lobezno y la Patrulla X, respectivamente; éste último sustituyendo al inigualable Nick Bradshaw. 


Los efectos de esta escaramuza entre mutantes ya pueden observarse en las nuevas entregas de las series regulares: Lobezno pedirá cuentas a SHIELD por poseer Centinelas en su arsenal, Kitty Pryde y los cinco jóvenes originales cambian de bando, y además tenemos más viajeros temporales estancados en el presente para enmarañar todavía más el tejido espacio-tiempo, por no mencionar la puesta en marcha de Amazing X-Men, cabecera que promete mucho. En conjunto, La batalla del átomo entretiene de principio a fin, revuelve el mundo mutante y enfrenta a nuestros protagonistas a inminentes amenazas.

lunes, 9 de septiembre de 2013

El panorama de Marvel Now

Probablemente buscando una forma de responder al reinicio del Universo DC y el comienzo de los Nuevos 52, en la Casa de las Ideas decidieron llevar a cabo una maniobra editorial similar con el nombre de Marvel Now. Seis meses después de su inicio, con el nuevo panorama asentado, llega el momento de reflexionar acerca del cambio general en la editorial de Spider-man y del estado de las colecciones actuales de Marvel.


Aunque en principio era bastante reticente a la jugada de Marvel Now por miedo a que perpetraran una barbaridad similar al reinicio del Universo DC (si echamos un breve vistazo a los Nuevos 52 no tardaremos en observar que el personaje que ha salido mejor parado es Batman, curiosamente quien ha sufrido menos cambios en su continuidad), borrando años de historias en beneficio de las ventas, debo reconocer que la estrategia editorial no ha resultado tan calamitosa, pues más bien se ha tratado de un lavado de cara a los cómics de Marvel con el fin de nivelarlos con su universo cinematográfico; y de un reajuste de autores, apostando por nuevos guionistas estrella como Jonathan Hickman, Rick Remender y Jason Aaron para encargarse de los pilares de la editorial mientras que Brian Michael Bendis, el arquitecto del Universo Marvel de la última década, ha pasado a explorar nuevos terrenos. En líneas generales, el cambio de equipos creativos ha dado buenos resultados, con giros interesantes para la plana mayor marvelita. En las próximas líneas comentaré mis impresiones acerca de las colecciones que sigo de esta nueva etapa de personajes que nos acompañan desde hace mucho tiempo:

-Nuevos Vengadores: La colección que más me ha gustado hasta el momento. Jonathan Hickman, el maestro de las tramas-puzzle, da un giro radical a los Vengadores urbanos de Bendis y recupera a los Illuminati, quienes se encargan de acabar con las amenazas más peligrosas desde las sombras. En esta ocasión se enfrentan a una crisis en el multiverso que llevará a nuestros héroes a tomar decisiones inesperadas y polémicas. Un cómic de grandes diálogos ilustrado por el siempre elegante Steve Epting. La colección apenas acaba de arrancar y nos deja con montones de incógnitas que tardarán en resolverse.

-Imposibles Vengadores: Nacida de las cenizas del conflicto entre la Patrulla X y los Vengadores, esta serie responde a la necesidad de incorporar mutantes en las filas de los héroes más poderosos de la Tierra. El guionista Rick Remender firma una colección ágil a la que se trae los cabos sueltos de las tramas desarrolladas en sus recomendables etapas en Imposibles X-Force y Vengadores secretos, añadiendo la presencia de villanos como Cráneo Rojo y Kang el Conquistador. John Cassaday (uno de mis dibujantes favoritos) se encarga del primer arco y luego es relevado por Daniel Acuña, que está bastante en forma.



-Capitán América: También escrita por Remender, rompe con el tono de espionaje de la célebre etapa de Ed Brubaker para sumergirnos en una trama de ciencia ficción de serie B en la que se respira el espíritu de Jack Kirby. Aunque comenzó con fuerza, respetando la personalidad de Steve Rogers y mostrándonos emotivos flashbacks de su pasado durante la Gran Depresión, un cambio tan brusco no le ha sentado demasiado bien a la serie, cuyo primer arco argumental se está alargando demasiado. A la espera de su conclusión, podemos disfrutar del dibujo de John Romita Jr., más en forma que en sus último trabajos para Los Vengadores y Kick-Ass.


-Lobezno y la Patrulla X: La divertida revisión de la Patrulla X que nos trae Jason Aaron se vio bastante perjudicada por el conflicto entre mutantes y Vengadores, que retrasó el desarrollo de las tramas. El relanzamiento de Marvel Now ha pillado a este cómic en todo el medio, si bien ha sabido adaptarse, retomar las tramas planteadas al principio, homenajear etapas clásicas, recuperar personajes olvidados (Perro) y mostrar la preocupación de Logan por el futuro de las nuevas generaciones de mutantes. Aunque no goza de la frescura de sus inicios, el trabajo de dibujantes como Nick Bradshaw o Ramón Pérez le ayudan a mantener el nivel. 

-La Nueva Patrulla X: La premisa de traer al presente a la Patrulla X original parecía absurda, pero Bendis ha sabido adaptarse al universo mutante y ha cimentado los primeros números en el fuerte contraste que experimentan los jóvenes Cíclope, Jean Grey, Ángel, Bestia y Hombre de Hielo al presenciar la convulsa situación mutante actual y cómo se han corrompido los ideales del sueño de Xavier. El trabajo de Stuart Immonen, uno de los mejores dibujantes en el panorama superheroico, en el apartado gráfico es otra de las razones que hace que merezca la pena leer este cómic, si bien es cierto que es una serie con fecha de caducidad, pues es muy complicado mantener a los X-Men originales en el presente de forma indefinida sin que la fórmula acabe agotándose.

-Guardianes de la galaxia: Nunca me ha apasionado la vertiente cósmica del Universo Marvel, pero Bendis consigue acercarnos al mundo de los Guardianes de una forma amena, probablemente enfocada a la venidera adaptación cinematográfica, y nos ofrece una lectura gamberra y muy divertida con personajes bien perfilados. Le falla el baile de dibujantes entre Steve McNiven y Sara Pichelli dentro de un mismo número, y la presencia de Iron Man en el equipo no termina de convencer.


-Ojo de Halcón: Matt Fraction, guionista bastante limitado y autor de bodrios como Miedo encarnado, sorprende con esta revisión de Clint Barton, personaje que no ha gozado de demasiado éxito fuera de Los Vengadores. En la misma línea que su trabajo en El Immortal Puño de Hierro, Fraction nos narra las aventuras urbanas de Ojo de Halcón apoyándose en la magistral narrativa de David Aja, heredero de David Mazzuchelli. Un cómic desenfadado y muy divertido.

-Deadpool Kills Deadpool: En pocas ocasiones me había acercado al mercenario bocazas, pero esta miniserie escrita por Cullen Bunn y dibujada por Salva Espín (siempre es una alegría contemplar sus trabajo) es la parodia que necesita el actual Universo Marvel, con paradojas entre multiversos incluidas y el bueno de Wade Wilson en medio de todo.


Me queda la duda de saber qué tal estarán las colecciones de Hulk y de Thor escritas por Mark Waid y Jason Aaron, respectivamente, que todavía no he tenido ocasión de leer. Y a vosotros, ¿qué os ha parecido la jugada de Marvel Now? ¿Qué cómics seguís? ¿Cuáles recomendáis?

miércoles, 11 de julio de 2012

Miedo encarnado: Caos en el Universo Marvel


Pecado, la hija de Cráneo Rojo, está dispuesta a triunfar allí donde fracasó su padre, por lo que localiza unas antiguas instalaciones de la orden de Thule y logra despertar a la Serpiente, una deidad nórdica a la que Odín desterró hace miles de años por el peligro que suponía para los Nueve Mundos. Una vez liberado, la Serpiente convoca los ocho martillos de los Dignos, quienes se apoderan de los cuerpos de Hulk, Juggernaut y la Cosa entre otros, y junto a Pecado se disponen a arrasar todo el Universo Marvel, llevándose por delante a los Vengadores.

La tendencia de los editores de Marvel de organizar un macroevento al año que afecte a la gran mayoría de las colecciones empezó a cansar hace tiempo, sobre todo porque impide que cada serie siga su curso y hace que los mencionados crossovers tengan poco impacto, puesto que casi ningún lector se cree ya eso de que "nada volverá a ser lo mismo". Aun así, en la Casa de las Ideas siguen convencidos de que cada año tiene que estar marcado por un evento de grandes dimensiones, ofreciéndonos sagas de resultados dispares, algunas con propuestas interesantes como Dinastía de M y Civil War, y otras bastante absurdas como Asedio o la que hoy nos ocupa, Miedo encarnado.

En esta ocasión, en Marvel han confiado plenamente en uno de sus guionistas de moda, Matt Fraction, autor de una etapa de la Patrulla X que dejó bastante que desear. La saga de Miedo encarnado no comienza nada mal, trazando un paralelismo con una situación de máxima actualidad como es la incertidumbre y la desconfianza que asolan el mundo en la crisis económica y trasladándola al terreno Marvel. Sin embargo, aquí es donde la saga se va al traste. Fraction decide sacarse de la manga la historia de la Serpiente, un dios nórdico del que nadie nos había hablado cuyo poder no conoce límites; pero lo peor es que el mencionado guionista muestra un preocupante desconocimiento de los personajes a lo largo de siete números: ni sabe cómo hablan, ni sabe cómo actúan personajes tan icónicos como Thor, el Capitán América o Spider-man, dando lugar a escenas realmente vergonzosas que rompen con los cánones de Marvel (cierta huida de Spider-man o el comportamiento temerario de Steve Rogers). Además, todo sucede demasiado rápido, Fraction no da tiempo a profundizar en ningún aspecto de la saga en concreto, y el final es bastante forzado y nada épico (al contrario que la miniserie Avengers Prime), con la consiguiente pérdida de dramatismo alguno y la sensación de no haber impactado a los lectores de ninguna manera.


En el extremo opuesto a la calidad de los guiones de Matt Fraction se encuentra el apartado gráfico. Gracias a su trabajo en cómics como Superman: Identidad Secreta, Ultimate Spider-man o Los Nuevos Vengadores, Stuart Immonen ha demostrado ser uno de los dibujantes más brillantes del panorama actual, con un estilo versátil que le permite amoldarse a lo que la historia requiera sin perder un ápice de calidad. En Miedo encarnado, Immonen deslumbra a cada página, ya sea por el dinamismo de sus lápices o por cómo respeta los cánones del género superheroico, además de que las tintas de su colaborador habitual, Wade von Grawbadger, demuestran ser las que más le favorecen. Una lástima que el guión no haya acompañado a semejante equipo artístico.

Por último, como decía en el segundo párrafo, eventos similares a Miedo encarnado interrumpen de forma abrupta las colecciones regulares y lo que en ellas esté sucediendo. Los tie-ins de las series vengadoras han sido sencillamente penosos, con Bendis intentando narrarnos las reacciones de distintos héroes ante los sucesos de la saga principal sin aportar nada en concreto, lo único que se salvaba eran los dibujos de John Romita Jr. y Chris Bachalo (y no siempre). El único cruce que ha resultado algo coherente ha sido el del Capitán América, en el que Ed Brubaker y Butch Guice aclaran ciertos malentendidos relacionados con Bucky (no iban a dejar que con lo que les había costado construir el mundo del personaje llegara Fraction para hacer lo que quisiera) y sientan las bases para futuras etapas.


Con Miedo encarnado, Marvel vuelve a paralizar sus series regulares para tirar la casa por la ventana con una saga intrascendente, vacía, que no respeta a los personajes ni les aporta nada, de la cual sólo se salva el apartado gráfico. Mientras las series vengadoras luchan por volver a la normalidad, en la editorial ya se vuelcan en el próximo macroevento: Avengers vs. X-Men

jueves, 26 de mayo de 2011

Vengadores en la Edad Heroica

Después de los sucesos de Asedio, en Marvel se propusieron relanzar las series protagonizadas por Los Vengadores dándoles un enfoque más superheroico que la condición de héroes marginados o villanos de oscuros propósitos que mostraron los distintos grupos bajo el mandato de Norman Osborn. Cuando comenzó este relanzamiento comenté mis primeras impresiones, así que ahora que las colecciones llevan unos cuantos números es el momento de observar qué rutas han seguido.

Vengadores secretos concluye su primer arco argumenta y  deja bastante que desear. La serie arrancó con una premisa interesante mostrándonos a una rama de Los Vengadores dedicada a operaciones encubiertas, pero este prometedor comienzo dio paso a una misión en Marte que de encubierta tiene poco. Mike Deodato cumple con el dibujo y la composición a la que nos tiene acostumbrados, mientras que Ed Brubaker apenas presenta a los personajes liderados por Steve Rogers y abusa de una narración lenta (la técnica conocida como decompressive storytelling, que consiste en retrasar la acción con tal de dedicar varios números a un arco argumental sin necesidad).

Bendis también emplea esta técnica narrativa en Los Vengadores, complicando a cada número el interesante conflicto entre realidades futuras que deberá resolver el grupo de Tony Stark. En el apartado gráfico, John Romita Jr. no cumple con lo esperado y entrega unos acabados bastante descuidados y alejados de su calidad habitual, con viñetas que parecen meros bocetos a los que las tintas de Klaus Janson no ayudan demasiado. Puede que entre los números de esta serie, los de Kick-Ass y las portadas por encargo que realiza haya decidido apostar por este estilo menos detallista.


No contento con una, Bendis se encarga de otras dos colecciones vengadoras. La primera de ellas, Los Nuevos Vengadores, se centra en un grupo de personajes a los que el guionista adora, como Luke Cage o Jessica Jones, a quienes acompañan La Cosa o los también presentes en Los Vengadores Spider-man y Lobezno (sin contar con la participación de Ojo de Halcón hasta desaparecer misteriosamente a mitad del segundo número). Eso sí, lo más destacable es el trabajo de Stuart Immonen a los lápices, quien adapta su estilo al carácter heroico de la serie sin perder su fluida narrativa y expresivos personajes.

Para terminar, la miniserie Avengers Prime (conocida aquí como Los Vengadores: Las guerras asgardianas) da a Bendis la oportunidad de solucionar las tensiones entre los tres vengadores más icónicos (Iron Man, Thor y el Capitán América original) acumuladas desde los sucesos de Civil War al mismo tiempo que nos cuenta qué ha sido de los personajes de la mitología nórdica desde que el dios del trueno cambiara de domicilio en la etapa de JMS. De nuevo, el apartado gráfico es lo más llamativo de la serie, esta vez con los lápices de Alan Davis y las tintas de Mark Farmer.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Cinco posibles cómics

Desde su blog, Welcome to the Suck, el amigo Oneyros me invita a participar en un "meme" en el que se deben plantear cinco hipotéticas colecciones de cómics y quiénes te gustaría que se encargasen de ellas. Aquí están mis propuestas, incluyendo a algunos de mis guionistas y dibujantes favoritos, cómo no.

  • Los Vengadores de Kurt Busiek y Carlos Pacheco: Después de tantos cambios de status, macroeventos y cruces con otras colecciones no le vendría mal al grupo estrella de Marvel un retorno a sus orígenes más clásicos de la mano de estos dos autores.  
  •  Amazing Spider-man de Grant Morrison y Frank Quitely: Tras revolucionar los mundos de X-Men, Superman y Batman, sería interesante ver cómo el dúo escocés envuelve al arácnido en extrañas aventuras.
  • A.I.D.P. de Neil Gaiman y Mike Mignola: Miedo me da lo que podría hacer Gaiman con la mezcla de mitología y folk que puebla las páginas de Hellboy y la Agencia de Investigación Paranormal, además de que el bueno de Mike volvería a dedicarse al dibujo a tiempo completo.
  • The Spirit de Ed Brubaker y Darwyn Cooke: Central City se estremece bajo la mirada negrocriminal de Bru mientras que Cooke se encarga del brillante apartado gráfico al que nos tiene acostumbrados.
  • Batman Beyond de Brian Michael Bendis y Stuart Immonen: La narrativa distendida de Bendis alternaría aspectos de la vida cotidiana de Terry con su labor como justiciero enmascarado al mismo tiempo que Immonen aportaría un estilo similar al de la magnífica Identidad Secreta, ideal para este tipo de historia.
¿Alguien estaría dispuesto a seguirlas mes a mes?

sábado, 9 de febrero de 2008

Ultimate Immonen


Tras el récord de 111 números acompañando a los guiones y diálogos de Brian Michael Bendis, Mark Bagley, el dibujante de Ultimate Spider-man, deja la serie. Entre sus próximos proyectos se encuentra Los Poderosos Vengadores, a cuyas páginas llevará su creación favorita: el simbionte Matanza.

Para sustituirle en la colección arácnida llega Stuart Immonen, con su "anguloso" estilo de dibujo. ¿Estará a la altura de su predecesor?