Mostrando entradas con la etiqueta Marion Cotillard. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marion Cotillard. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de octubre de 2014

Ronda de reseñas: De inmigrantes, conductores y momentos de una vida

Comienza el último trimestre de 2014 y llega la época del año en que se estrenan buena parte de las películas más interesantes y distinguidas. Mientras esperamos con ganas el regreso de grandes cineastas con títulos como Perdida, Inherent Vice y Foxcatcher, hoy traemos tres películas bastante recomendables, cada una en su género.


The Immigrant llegó a las carteleras con una distribución irregular y un título tan vacuo como El sueño de Ellis. Estamos ante el nuevo trabajo de James Gray, interesante director estadounidense que escribe y dirige sus propios proyectos. En su breve carrera, Gray nos ha dejado pequeñas joyas marcadas por tensas relaciones familiares, las consecuencias del crimen, y los triángulos amorosos, además de por un estilo clásico y honesto que hemos disfrutado en La otra cara del crimen (The Yards), Two Lovers, y la que posiblemente sea su obra maestra, La noche es nuestra. En su nuevo trabajo, Gray narra la llegada de Ewa, una inmigrante polaca, a la Nueva York de los años 20, donde es repudiada por su familia y se ve obligada a vivir en las calles. Allí es extorsionada por Bruno, que la obliga a trabajar de prostituta si quiere volver a ver a su hermana, enferma de tuberculosis. La película resulta entretenida y destaca por su ambientación y la sordidez de los ambientes que retrata. La duración resulta algo excesiva, restándole contundencia a una historia en la que están presentes las tres constantes del cine de Gray; y se salva por la labor de dos granes actores: una sufrida Marion Cotillard y el habitual del director, Joaquín Phoenix, recuperado como gran intérprete gracias a este papel y al de la reciente Her. Les acompaña un correcto Jeremy Renner, cuyo personaje secundario no se luce tanto como sí hacía en The Town.


Vamos ahora con otro de los actores más destacados de la generación de Joaquín Phoenix. Nos referimos a Tom Hardy, intérprete británico que comenzó con un breve papel en la monumental serie Hermanos de sangre y que Christopher Nolan descubrió al gran público en Origen. Desde entonces ha alternado papeles en películas tan irregulares como Esto es la guerra o El caballero oscuro: La leyenda renace con su trabajo en pequeñas grandes películas que van afianzando su entrega interpretativa, como El topo y Warrior. Hardy regresa con fuerzas en 2014 con Locke, película escrita y dirigida por Steven Knight, guionista de la serie mafiosa británica Peaky Binders. La película cuenta con escasos recursos y narra, en tiempo real, el viaje en coche de un ingeniero a Londres. Gracias a las conversaciones que mantiene por el manos libres, descubriremos el motivo de su viaje, su pasado y las decisiones que le han llevado a cambiar el rumbo de su vida. Locke se alza como un ejercicio de estilo similar a Buried, una película de 90 minutos que mantiene el interés en un único personaje encerrado en un coche mientras emprende un viaje emocional. Un vehículo de lucimiento para Tom Hardy que le consagra como gran actor.


Si hablamos de viajes emocionales, no podemos pasar por alto Boyhood, una de las sorpresas del año. Se trata de la nueva obra de Richard Linklater, uno de los cineastas más influyentes que rondan el panorama independiente norteamericano (junto a Steven Soderbergh). Su carrera de dos décadas muestra una filmografía ecléctica e inquieta, en la que destacan la trilogía de Antes de... y clásicos generacionales como Dazed and Confused y Escuela de Rock. Linklater también es conocido por sus colaboraciones con compañeros tejanos como Ethan Hawke y el renacido Matthew McConaughey. En 2014 ha estrenado Boyhood, largometraje de tres horas que cuenta pinceladas de la vida de Mason desde los seis años hasta que es mayor de edad. Supone así un relato universal al mostrar momentos duros y claves en la vida de una persona, y también al combinarlos con maestría con las particularidades de crecer en el estado de Texas durante los últimos 12 años. En este aspecto destaca, por ejemplo, la cuidada selección de temas musicales en la película. El mérito de Boyhood es todavía mayor al haber sido rodada en tiempo real: mientras trabajaba en otros proyectos, cada año Linklater se reunía con el equipo de la película para rodar breves fragmentos, de modo que el paso del tiempo es todavía más realista. En el elenco sorprende la naturalidad de los debutantes Ellar Coltrane y Lorelei Linklater (hija del director), una recuperada Patricia Arquette y sobre todo el buen hacer de Ethan Hawke, que brilla cada vez que aparece en pantalla. Sin duda estamos ante una de las películas del año.
Ficha de la película.

Y a vosotros, ¿qué películas os han sorprendido gratamente?

martes, 5 de febrero de 2013

La promoción de las películas, de Néstor Company

Continuamos con la celebración del aniversario del blog, y hoy tenemos de invitado a Néstor Company, uno de los blogueros que más admiro. Néstor es el atuor de El Cine de Hollywood, bitácora en la que escribe desde 2006 acerca de las últimas novedades cinematográficas. No sólo eso, sino que además consigue sumergirnos de lleno en los entresijos de la industria cinematográfica, dando lugar a interesantes debates entre los comentaristas, y además ha viajado en varias ocasiones a la Meca del cine, por lo que no debñeis perderos sus artículos dedicados a la fascinante historia de Hollywood. En el artículo de hoy no habla de un fenómeno bastante preocupante para los espectadores y que puede llevarnos a perder el factor sorpresa en la sala de cine. ¡Que lo disfrutéis!


La promoción de las películas, en la era de las redes sociales, ha cambiado totalmente los esquemas tradicionales. El tráiler del film sigue siendo una parte importante de la promoción pero ha perdido exclusividad. Actualmente, los grandes blockbusters tienen que venderse también a través de las diferentes redes sociales con una campaña de informaciones diseminadas en los meses previos e incluso mediante  juegos que la audiencia de internet debe descifrar y que permiten el acceso a contenidos exclusivos y a novedades de última hora acerca de la película en cuestión. El marketing viral es ahora un elemento clave en la promoción de las grandes películas puesto que permite fidelizar a un importante sector del público muchos meses antes del estreno. Esto generará una grandísima afluencia los primeros fines de semana, con salas repletas de espectadores ávidos por presenciar algo que han seguido casi desde su gestación.

La industria cinematográfica está sacando partido de esta tendencia de marketing y es más que evidente que una buena parte de la recaudación en taquilla se ha labrado en los sites de internet a lo largo de los meses e incluso años previos.

Pero esta tendencia inevitablemente favorable puede, en ocasiones, atentar contra el secretismo que siempre debe reinar en un rodaje para que los detalles más relevantes de su argumento no salgan a la luz antes de tiempo. En este sentido, es muy factible actualmente ver fotos del rodaje de una película desde el día 1. Y eso, en muchas ocasiones, puede romper  la “inocencia” con la que el espectador debe llegar a la sala de proyección.  Casi podríamos decir que, en ocasiones, estamos sobre-informados. Ese exceso puede llegar a ser peligroso para una película y ya estamos viendo cómo, desde los propios estudios, tienen que realizarse campañas de desinformación organizadas para intentar desvirtuar filtraciones que amenazan con romper las sorpresas argumentales que los guionistas, con su denodado esfuerzo, han incluido en sus libretos.

Durante el pasado año, se han vivido dos situaciones muy claras que explicitan, de forma diáfana, lo que he tratado de explicar en el inicio de este artículo.  Dos de los grandes blockbusters del año, The Dark Knight Rises y Skyfall, son los protagonistas de las incidencias.

Empecemos con la épica conclusión de la saga que ha dirigido Christopher Nolan. El rodaje de The Dark Knight Rises fue absolutamente monitorizado desde su inicio en la India, durante el mes de mayo de 2011, y su finalización en las calles de Nueva York a finales de noviembre. Tras una fase de filmación importante en Inglaterra (quizá la mejor controlada a nivel de filtraciones), el equipo llegó a Pittsburgh en el mes de julio y, durante tres semanas, convirtió a la Steel City en la Gotham ocupada por los mercenarios de Bane.


Las filtraciones, interesadas o no, nos desvelaban que se estaba rodando una escena de masas en que la policía de Gotham y los mercenarios de la renacida Liga de las Sombras libraban una auténtica batalla campal ante las escaleras de un edificio gubernamental. Batman y Bane, liderando a los dos bandos, entablaban un combate cuerpo a cuerpo a plena luz del día. Existían videos de baja calidad que circulaban por internet mostrando gran parte de la secuencia desde un punto fijo. Se estaban revelando detalles importantes pero, en cualquier caso, no fue nada comparado con unas imágenes de Marion Cotillard, enfundada en un traje parecido al de los mercenarios, dirigiéndose hacia uno de los tumblers sustraídos a Bruce Wayne. La pose de la actriz era, indudablemente, de mando. Por lo que ya, en ese momento, se descubrió que los rumores que apuntaban hacia el hecho de que interpretaba a Thalia al Ghul, eran totalmente ciertos. A partir de entonces, asistimos a una campaña de negación de la verdad por parte de Warner Brothers, reafirmándose en que Cotillard interpretaba a una ejecutiva de Empresas Wayne llamada Miranda Tate. Las imágenes, según esta declaración oficial, estaban fuera de contexto y no debían tomarse como un indicio de que su personaje tuviera que ver con Thalia.

Hasta se llegó al punto de hacer que la propia actriz desmintiera nuevamente esos rumores de casting, en lo que suponía una mentira monumental que, tras el estreno del film, Cotillard reconoció que tuvo que asumir para mantener el suspense de aquellos seguidores más ingenuos. En resumen, una situación no pretendida que no perjudicó a la película pero que rompió una de las sorpresas más inquietantes de la cinta. Esa escena final entre ella, Batman y Bane, podría haber tenido más fuerza si se hubiera preservado la sorpresa.

El segundo caso reseñable ocurrió en Skyfall. Cuando en otoño de 2011 se anunció la contratación de Naomie Harris, ya hubo algunos medios digitales que advirtieron de que interpretaría a Moneypenny. ¿Hubo una filtración en Eon? ¿Fue interesada o desinteresada? Eso se puede dejar a la especulación pero lo que sabemos seguro es que Eon y Sony Pictures empezaron a desinformar, de forma urgente,  anunciando que el personaje de Harris era una agente de campo llamada Eve. Un papel “ni remotamente parecido al de la fiel secretaria de M”. Como en el caso anterior, la propia actriz tuvo que colaborar en la campaña de desvío de atención corroborando la versión oficial con las siguientes palabras: “Eve is not remotely office-bound”.



Hay que admitir que, en este segundo caso, los implicados fueron más hábiles y consiguieron que colara más la explicación, aduciendo al hecho de que determinados medios digitales se habían precipitado en sus informaciones. Pero algo quedó en las mentes de los aficionados y es evidente que la sorpresa final, en el despacho de M, podría haber sido algo más relevante de no haber salido aquella primera noticia.

En conclusión, queremos estar informados de las novedades cinéfilas y conocer muchos detalles pero debe haber un límite. Tenemos que seguir yendo al cine desconociendo elementos importantes de la trama y esta regla de oro está cada vez más en peligro por la abundancia de personas y medios que tienen la habilidad de filtrar datos que rebasan lo asumible. Las productoras y distribuidoras deben hacer una profunda reflexión sobre todo ello y, aprovechando los grandes beneficios de la sociedad en red, disponer también los recursos necesarios para que lo esencial no llegue al espectador antes de verlo en la sala. Lo ocurrido este año debería servir como toque de alerta.

miércoles, 25 de julio de 2012

The Dark Knight Rises (El caballero oscuro: La leyenda renace)


*Este post contiene detalles de la trama de la película.

Ocho años después de la muerte de Harvey Dent, Gotham vive una era de paz nunca antes vista, Batman ha desaparecido y Bruce Wayne vive recluido en la soledad de su mansión. Sin embargo, la llegada de Bane a la ciudad, mercenario al frente de la Liga de las Sombras de Ra's Al Ghul que planea continuar la labor de su maestro, obliga al señor de la noche a volver a la acción sin darse cuenta de la amenaza a la que se enfrenta. En la hora más oscura de Gotham, Batman deberá resurgir de sus cenizas y pedir ayuda al comisario Gordon, la ladrona Catwoman y el joven e idealista policía John Blake para dar una última esperanza a los habitantes de su ciudad.

En la última década, Christopher Nolan se ha afianzado como uno de los pocos directores actuales capaces de combinar la espectacularidad de cine de los grandes estudios con historias que tomen en serio a los espectadores, los desafíen y los sorprendan al mismo tiempo que en ellas se desarrollan los conflictos de unos personajes torturados bien definidos. Gracias a películas como Insomnio, El truco final y Origen, Nolan ha conseguido el reconocimiento del público y de la crítica, además de que ha ido progresando como cineasta y se ha rodeado de un equipo técnico inmejorable. Además, el sello de Nolan también quedó presente en Batman Begins y El caballero oscuro, dos películas brillantes que abordan la mitología del hombre murciélago desde una óptica realista, siempre respetando los cómics y el desarrollo de los personajes. Con The Dark Knight Rises se cierra la trilogía de Batman, y debo reconocer que en esta ocasión no he quedado nada convencido con esta película, creo que a los guionistas, los hermanos christopher y Jonathan Nolan, se les ha ido la mano y no han respetado el espíritu de las dos partes anteriores.


A parte del lapso temporal de ocho años, un tanto excesivo, la película tiene un buen comienzo: nos presentan a dos nuevos villanos tan diferentes como Bane y Catwoman, reaparecen antiguos personajes como Lucius Fox y el comisario Gordon y Batman se ve obligado a volver a la acción en la escena del asalto al edificio de la Bolsa, en la línea de lo visto en las anteriores entregas. Todo bien hasta la primera pelea entre Bane y el murciélago, en la que queda clara la superioridad física del villano y que es bastante fiel a los cómics. No obstante, a partir de aquí comienzan los sinsentidos y continúan hasta el final de la película. 


El plan de Bane resulta bastante absurdo y nada definido, en el fondo quiere destruir Gotham siguiendo las directrices del malogrado Ra's Al Ghul, para lo cual va a detonar una bomba nuclear que la borrará de la faz de la Tierra; eso sí, antes dirige una pseudo-revolución en Gotham que instaura la anarquía en las calles (de la cual se extraen unas lecturas muy pobres acerca de la crisis actual) y homenajea a la saga de cómics Tierra de nadie. Mientras tanto, a Bruce Wayne (quien de la noche y la mañana ha perdido el control y la fortuna de Empresas Wayne) le encierran en una prisión-pozo en la que un anciano se dedica a curarle la espalda a golpes con un discurso nada elaborado acerca del miedo que echa por la borda lo conseguido en Batman Begins. A todo esto, el protagonismo de la película recae en John Blake, personaje introducido con calzador para lucimiento de Joseph Gordon-Levitt (quien no actúa nada mal), ya que su papel de policía honrado sería más propio de Gordon, que en esta entrega está bastante torpe y desdibujado. Continúa la película y, curiosamente, Bruce Wayne se recupera y escapa de la prisión poco antes de que estalle la bomba, nadie sabe cómo recorre medio mundo y llega a Gotham en un abrir y cerrar de ojos, listo para terminar con la revolución. Arranca el tramo final, y los absurdos giros argumentales se suceden sin piedad: una risible carga de la policía desarmada de Gotham contra terroristas mercenarios armados hasta los dientes, un combate torpe entre Batman y Bane, la revelación de que el villano no es más que un peón en manos de Talia Al Ghul, personaje superficial que tiene un final tan estúpido y precipitado como el de Bane; el "sacrificio" de Batman y la supuesta sorpresa de que el policía en realidad se llamaba John "Robin" Blake y de que se va a convertir en el heredero del señor de la noche.

Morgan Freeman tampoco se cree el final de la saga
El principal problema con el que me encontré a la hora de ver The Dark Knight Rises es que todos estos giros argumentales arriba mencionados, más que sorprender y atrapar al espectador, le sacan de la historia y hacen que lo que se nos está narrando en pantalla resulte inverosímil; lo cual no sucedía con las anteriores entregas, que por supuesto tenían sus giros y elementos irreales, como toda película y obra de ficción, pero estaban tan bien construidas y eran tan coherentes consigo mismas que conseguían asombrar y emocionar contando la historia de Batman. 


En The Dark Knight Rises me ha dado la sensación de que se les ha ido la mano demasiado con la historia, no sé si por lo alto que estaba el listón, el fenómeno que supuso El caballero oscuro, las presiones del estudio o las ganas de filmar una tercera entrega trascendente y épica, pero yo desde luego he quedado profundamente decepcionado con el cierre de la trilogía. Además, los personajes no resultan tan creíbles ni están tan bien perfilados como en las anteriores entregas: Alfred revela repentinamente a Bruce el secreto de Rachel de la anterior entrega, Blake (quien ya podría haberse llamado Dick Grayson para el "homenaje" que rinde a Robin como heredero del manto de Batman) adivina la identidad secreta de Bruce Wayne de forma incongruente, el plan y las motivaciones de Bane no están nada bien definidas, a parte de que no es más que un simple peón; Talia carece de profundidad y de la interesante relación con su padre y Bruce de los cómics; y lo más importante, Bruce Wayne jamás se jubilaría a tomar cafés en Florencia, su sentido de la culpabilidad y del deber y su relación con Gotham son tan fuertes que en cómics como El regreso del caballero oscuro y en la serie Batman Beyond le hemos visto ejerciendo como protector de Gotham ya anciano. Los únicos que me han convencido han sido Catwoman, con un enfoque interesante del personaje, y El Espantapájaros, y eso que apenas sale cinco minutos en pantalla.


Respecto al reparto, Nolan sabe rodearse de actores con mucho talento y potencial, aunque si lo más básico, la historia y el desarrollo de los personajes, falla, pocos pueden hacer estos grandes intérpretes con sus respectivos roles. Christian Bale no se luce tanto como en las dos anteriores entregas al dar vida a un Batman contradictorio y sin mucho desarrollo, mientras que Tom Hardy no consigue dar a su villano la complejidad y los matices necesarios a pesar de su trabajo físico y del acento británico exagerado del que dota a Bane, en buena parte debido a la máscara-bozal que le han puesto. Anne Hathaway está correcta sin más como Catwoman, el talento de Marion Cotillard se pierde con un personaje tan tramposo como es su Talia Al Ghul y Joseph Gordon-Levitt demuestra ser un actor que ha crecido mucho en los últimos años capaz de afrontar distintos papeles con la sobriedad necesaria. Gary Oldman no impresiona tanto como hizo antes con su retrato de Jim Gordon, muy desdibujado, y por suerte los veteranos Michael Caine y Morgan Freeman aportan su experiencia y enorme profesionalidad en cada fotograma en el que aparecen. Tampoco están nada mal Liam Neeson y Cillian Murphy en sus respectivos cameos, que aportan continuidad a la saga.


Aunque a nivel argumental no me haya convencido lo más mínimo, hay que reconocer que The Dark Knight Rises tiene una factura técnica impecable. Como escribía más arriba, Christopher Nolan se ha rodeado de un equipo técnico formado por grandes y reconocidos profesionales. En este aspecto destacan la edición de sonido, el montaje de Lee Smith y la fotografía de Wally Pfister, que siempre se mueve entre tonos ocres y azules. Tampoco está nada mal la banda sonora de Hans Zimmer (en esta ocasión han dejado fuera a James Newton Howard), quien repite las conocidas sintonías de las anteriores entregas y compone dos nuevos temas, uno para cada villano, con sus correspondientes variaciones.


Puede que The Dark Knight Rises resulte entretenida como taquillazo veraniego de buena factura a pesar de sus casi tres horas de duración, pero a mí desde luego que no me ha convencido como película ni como cierre de una saga que nos había ofrecido dos grandes filmes, había cambiado el modo de hacer cine de superhéroes y lo más importante, había respetado el espíritu de un icono de los cómics y de la cultura popular como es Batman. Lo poco que me ha gustado de este "renacimiento de la leyenda" ha sido más por nostalgia de las anteriores entregas del Batman de Nolan, por volver a escuchar la banda sonora en una sala de cine y por los homenajes tanto a Batman Begins como a El caballero oscuro que por la historia en sí que The Dark Knight Rises nos cuenta.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Mike Lee's Selection for 2011

El año nuevo está a punto de llegar y, como es costumbre en este blog, cerramos estos doce meses con un repaso a las películas que inundaron la cartelera y con mi selección personal de diez títulos que marcaron el año cinematográfico de una forma u otra.


En 2011 hemos podido disfrutar (o sufrir) en las salas de todo tipo de estrenos, desde las tragedias de personajes llevados al límite de Cisne Negro o The Fighter a las eficaces peripecas de ciencia ficción vistas en Destino Oculto, EVA o Sin Límites, pasando por desvaríos varios estilo Sucker Punch, el salto de las viñetas a la gran pantalla de superhéroes como Thor y el Capitán América, películas que han dado mucho que debatir como El Árbol de la Vida, thrillers de policías tan acabados como el protagonista de No habrá paz para los malvados, comedias recomendables como Cómo acabar con tu jefe, y por supuesto un aluvión de secuelas de todo tipo (Piratas del Caribe 4, Cars 2, The Hangover Part II, el final de Harry Potter...) e incluso de precuelas (El Origen del Planeta de los Simios). En resumen, un panorama muy variado.

Sin más preámbulos, os dejo con diez películas que para mí se encuentran entre lo más destacado del año cinematográfico:


*127 Horas: El director Danny Boyle saca el máximo partido a sus característicos y acelerados recursos narrativos en esta angustiosa historia de supervivencia en la que un inconmensurable James Franco interpreta a un excursionista atrapado en un inhóspito cañón de Utah.

*True Grit (Valor de Ley): Los hermanos Coen firman este western de aroma clásico, cuidado hasta el más mínimo detalle, para narrarnos una cuento de venganza por el que desfilan personajes pintorescos interpretados por un reparto inspirado formado por Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin, Barry Pepper y la debutante Hailee Steinfeld.

*Rango: Gore Verbinski deja de lado Piratas del Caribe y se pasa a la animación con una sorprendente película repleta de homenajes al western, a varios clásicos del cine y hasta de humor negro. Además, Johnny Depp da voz (y vida) al antihéroe protagonista.

*Código Fuente: Tras debutar con la fantástica Moon, el director Duncan Jones vuelve a contar con pocos pero bien aprovechados medios para construir una película de altas dosis de ciencia ficción y entretenimiento.

*X-Men. First Class: Bryan Singer vuelve para devolver a los mutantes al lugar de honor que les pertenece dentro del cine de superhéroes. En esta ocasión confía en Matthew Vaughn para narrar los orígenes de Xavier y Magneto, interpretados por unos carismáticos James McAvoy y Michael Fassbender.

*Super 8: J. J. Abrams y Steven Spielberg unen fuerzas en este homenaje a las películas de aventuras juveniles de la década de 1980 como Los Goonies, E.T. y Cuenta Conmigo, ofreciendo un filme con personalidad propia en el que queda patente la forma de entender el cine de entretenimiento del creador de Perdidos.

*Contagio: Steven Soderbergh y Scott Z. Burns reúnen a un reparto de pesos pesados (Matt Damon, Kate Winslet, Bryan Cranston, Marion Cotillard...) para contarnos los distintos puntos de vista ligados a la aparición de un nuevo virus de origen desconocido que amenaza con convertirse en una peligrosa pandemia global. La paranoia está servida.

*Las Aventuras de Tintín. El Secreto del Unicronio: Steven Spielberg se alía con Peter Jackson en esta rompedora película de animación, con la cual la técnica de captura de movimiento avanza a pasos agigantados al mismo tiempo que el espíritu de los cómics de Hergé inunda la pantalla en este regreso a la avenutra pura donde todo puede suceder.

*Misión: Imposible IV - Protocolo Fantasma: Después del baile de directores y registros de las anteriores entregas, el equipo formado por J. J. Abrams, Tom Cruise y Brad Bird consigue una película de factura impecable, trama imparable, reparto equilibrado y escenas espectaculares que no da respiro a los espectadores.

*Drive: Tributo al cine de atracadores, mafias y tipos más duros que el cemento que encuentra su voz propia gracias a una puesta en escena brillante y a un reparto entregado en el que destaca la interpretación de Ryan Gosling como el nuevo héroe sin nombre.


¿Y qué podemos aventurar de 2012? De momento, que vendrá cargado de estrenos, cómo no. Empezaremos por las películas de 2011 que suenan con fuerza para figurar entre las nominadas a los Oscar, como por ejemplo Moneyball, The Descendants, The Ides of March... seguiremos con el regreso de grandes directores como Clint Eastwood (J. Edgar), Martin Scorsese (Hugo), Steven Spielberg (War Horse) y David Fincher (Millenium); continuaremos con más secuelas (Sherlock Holmes 2, Men in Black 3, The Dark Knight Rises) y asistiremos al comienzo de nuevas sagas (John Carter) y a "precuelas" que generan una enorme expectación con sus primeros tráilers como Prometheus y El Hobbit. Pero ya hablaremos de todo esto, de mometo:

¡Feliz año a todos! ¡Que tengáis un estupendo 2012!

jueves, 3 de noviembre de 2011

Contagio: Pandemia y Paranoia

Un nuevo virus de origen desconocido amenaza con diezmar la población de todo el planeta. Ante esta situación de riesgo, organizaciones como el CDC y la OMS inician una serie de lentos protocolos de control e investigación, mientras que miles de personas deben enfrentarse a la incertidumbre y la paranoia que desencadena una pandemia global.

Desde su debut en el circuito independiente, el cineasta estadounidense Steven Soderbergh ha mantenido un ritmo frenético de trabajo, filmando alrededor de una película al año y siempre involucrándose por completo en sus proyectos, en los que, además de la dirección, se suele encargar de la fotografía y de supervisar el guión. A lo largo de su carrera ha experimentado con distintos géneros, rodando aclamados dramas criminales (Traffic), thrillers de éxito con un reparto de estrellas (la trilogía Ocean's) y hasta comedias (El Soplón). A pesar de haber anunciado su retiro temporal del cine, todavía tiene unas cuatro películas pendientes de estreno sin incluir la que hoy nos ocupa, Contagio, en la que se reunió con Scott Z. Burns, guionista de la saga Bourne y la mencionada El Soplón.


Al contrario que otras películas de corte catastrófico, Contagio opta por un enfoque realista y se limita a reflejar los distintos protocolos y reacciones humanas que dispararía una hipotética epidemia mundial, muy similar a las que hemos sufrido recientemente. Para cumplir semejante propósito, Contagio nos presenta una historia coral, en la que cada personaje refleja uno de los múltiples efectos que el virus tiene sobre la población: el lento proceso de investigación y búsqueda de una cura que emprenden los organismos gubernamentales, los negocios de las empresas farmacéuticas aprovechando la situación, el miedo y paranoia que propagan los medios de comunicación, y, por supuesto, los estragos y devastación que la pandemia causa en los ciudadanos de a pie.

Con este planteamiento, Soderbergh se decanta por un estilo con fuertes toques de documental que da un aspecto todavía más realista a la elaborada puesta en escena. Sin embargo, aunque la incómoda banda sonora compuesta por Cliff Martínez (habitual del director) contribuye a incrementar la tensión, la emoción y el ritmo de Contagio decaen en su tramo final, en parte debido a su enfoque coral y a su ruptura con las convenciones de las películas catastrofistas; lo cual, por otra parte, no provoca que los espectadores perdamos interés por la historia, sino que nos quede la sensación de un apartado final un tanto prolongado  y alejado de la fuerza de los minutos inciales de metraje.


Para la ocasión, Soderbergh ha conseguido reunir a un reparto de auténtico lujo, con actrices y actores que demuestran de nuevo su gran talento interpretativo a pesar de no disfrutar de demasiados minutos en pantalla y ofrecer pequeñas pinceladas de sus personajes debido al carácter coral de la película. En el trío protagonista nos encontramos con tres personajes bien diferenciados como son los de Laurence Fishburne (un médico del CDC), Jude Law (un blogger que intenta revelar "la verdad" que los medios de masas ocultan), y Matt Damon (un padre de familia desconcertado ante la epidemia). En papeles secundarios y pequeñas apariciones les acompañan Kate Winslet (Revolutionary Road), Marion Cotillard (Origen), Gwyneth Paltrow (Iron Man), Elliott Gould (American History X), y los actores en alza John Hawkes (Winter's Bone) y Bryan Cranston (Breaking Bad).


Atrevida en su planteamiento e inquietante en su reflejo de la realidad, Contagio supone un nuevo éxito en la carrera de Steven Soderbergh, capaz de reunir en una misma película distintos puntos de vista acerca de un fenómeno de máxima actualidad y a un reparto de altura variado y entregado.

jueves, 12 de agosto de 2010

Inception: El Origen de los sueños

Christopher Nolan pertenece al grupo de escasos directores jóvenes actuales que ya pueden ser considerados clásicos del cine. No faltan razones: la calidad insólita de su filmografía, su involucración en los guiones (que suelen presentar una elaborada narrativa fragmentada), la impecable factura técnica de sus trabajos o su habilidad para que los actores rindan al máximo. Resulta imposible quedarse indiferente tras el visionado de cualquiera de sus películas, ya sea Memento, Insomnio o El truco final, y, por si esto fuera poco, el director londinense tiene la iniciativa suficiente como para dedicarse a proyectos más personales tras éxitos de taquilla como Batman Begins y El Caballero Oscuro, por no mencionar que dirige vestido de traje en honor a Hitchcock.



En 2010 vuelve a sorprender con Inception (Origen), rareza dentro del panorama cinematográfico actual, pues a partir de un guión original escrito por el propio Nolan se construye una película brillante en todos los sentidos, que propone un juego a los espectadores: deberán decidir si entran en el mundo de los sueños y hacen frente a las amenazas y secretos que en él se esconden. Con un sólido argumento como base, Inception mezcla acción con thriller, drama y ciencia ficción en un filme fascinante con ecos del inconsciente de Freud, los cuadros de Escher y referencias a Matrix, HEAT y otros títulos del propio Nolan (véase el guiño a Following, su primera película).



Desde luego, la frescura de la película no sería tan impactante sin su excelente reparto internacional, en el que figuran Ken Watanabe (protagonista de la joya Cartas desde Iwo Jima), una inquietante Marion Cotillard (Enemigos Públicos), la camaleónica Ellen Page (alias Juno), un impecable Joseph Gordon-Levitt (500 Days of Summer), Cillian Murphy (Batman Begins) y un correcto Tom Hardy (gángster de segunda en Layer Cake y Rocknrolla), además de los cameos de Tom Berenger y el gran Michael Caine. Falta por mencionar al protagonista, Leonardo DiCaprio en estado de gracia, dando vida a un personaje complejo y torturado, con lo que suma un nuevo acierto a su carrera, imparable desde que trabajara con Spielberg y Scorsese por primera vez.



Por si esto fuera poco, Inception resulta deslumbrante en el plano visual, desde la arriesgada dirección de Nolan (que nos regala secuencias realmente memorables) a los impresionantes efectos especiales (insertados a la perfección); pasando por la fotografía de Wally Pfister y el revelador montaje de Lee Smith, sin olvidarnos de la espectacular banda sonora de Hans Zimmer, con ecos graves que recuerdan a Batman.



En su totalidad, Inception (posiblemente el filme del año) supone una película trepidante, maravillosa, cuidada al milímetro, que presenta un complejo y original mundo en el que los espectadores se adentrarán y del que no podrán escapar hasta su asombroso final. Bienvenidos al reino del subconsciente. Es hora de soñar.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Mike Lee's selection for 2009

Siguiendo con la tradición iniciada en 2008, al terminar el año desde What's the rumpus? recomendamos diez títulos estrenados a lo largo de 2009 que han llamado nuestra atención por diversos motivos y merecen ser destacados en el panorama cinematográfico:

*Coraline: En su esperado regreso al stop-motion, el director Henry Selick adapta el recomendable libro de Neil Gaiman con sumo detalle, ofreciéndonos una película cuidada y rebosante de fantasía.

*Moon: Homenaje a títulos de ciencia ficción como 2001: Una odisea en el espacio o Blade Runner, Moon combina su artesanal puesta en escena con la compleja actuación de Sam Rockwell y una banda sonora poderosa, lo que nos hace fijar la atención en el trabajo de su debutante director, Duncan Jones.

*El Curioso Caso de Benjamin Button (2008): La vida de un personaje tan peculiar como los protagonistas de Big Fish o Forrest Gump narrada a través de los tiempos por David Fincher, quien emplea efectos especiales nunca vistos en el envejecimiento de los actores en una historia tan emotiva.

*Public Enemies: El nuevo filme de Michael Mann puede presumir de una ambientación de lujo y de sólidas interpretaciones, además de mostrarnos la delgada línea existente entre héroes y villanos en una época convulsa.

*Star Trek: El ingenio de J.J. Abrams revive la saga espacial con frescura, acción, aventura y, sobre todo, buen hacer. Un reparto de lo más adecuado, una vuelta de tuerca a los orígenes y una banda sonora de lujo aseguran el éxito de la tripulación del Enterprise.

*District 9: El descubrimiento del director Neill Blomkamp y el actor Sharlto Copley en una cinta refrescante para el género de la ciencia ficción, con una propuesta original sobre invasiones alienígenas y sus consecuencias al mismo tiempo que mezcla técnicas de realización.

*Up: Un acierto más para los estudios de animación Pixar, película imaginativa y muy bien llevada, gozando como siempre de la mejor calidad en animación digital para los personajes más entrañables.

*Gran Torino (2008): En su último trabajo como actor y director al mismo tiempo, Clint Eastwood firma una obra que homenajea a su carrera a la vez que trata temas de máxima actualidad con la franqueza necesaria.

*El Luchador (2008): Duro relato de las andanzas de un hombre que no se dejó tumbar, con la vuelta a la gloria de Mickey Rourke. Verdades como los desgastados puños del luchador y gran canción de Bruce Springsteen.

*Avatar: La espera ha merecido la pena; James Cameron abre la puerta al futuro de las grandes producciones con la incorporación de una nueva tecnología 3D a los efectos digitales en una titánica y emotiva película cuidada hasta el mínimo detalle.

2009 termina, pero, ¿qué nos espera en 2010? En este enlace damos un pequeño repaso a algunos títulos llamativos, si bien al empezar el año llegará la etapa de los Oscar con todos sus nominados (como Up in the Air o Invictus) y posteriormente vendrán secuelas (Iron Man 2), remakes (Furia de Titatnes), nuevas versiones (Alice in Wonderland, Robin Hood) o propuestas inquietantes (Inception).

Para terminar, sólo queda desearos a todos un Feliz 2010.

domingo, 30 de agosto de 2009

Enemigos Públicos: ¿héroes o villanos?


Habiendo complacido a público y crítica con sus 6 últimas películas, las expectativas ante el nuevo proyecto de Michael Mann no podrían ser más justificadas. Un director con verdadero talento, que participa en labores de producción, la escritura del guión y cuyo trabajo con los actores es estupendo (muchos fueron nominados al Oscar al pasar por sus manos) consiguió captar la atención de unos cuantos al darse a conocer la temática de su nuevo filme y que contaría con algunos de los actores más importantes del momento. Anteriormente, Mann había probado con todo: desde adaptar un clásico de la literatura de aventuras como es El último mohicano a llevar a la gran pantalla la vida del boxeador más célebre en Ali, al mismo tiempo que denunciaba el poder de ciertas empresas y medios de comunicación en la sobrecogedora El dilema, rendía homenaje a Corrupción en Miami, serie que él mismo creó para televisión; o daba una nueva vuelta de tuerca al género policíaco con las excelentes Heat y Collateral.

Enemigos Públicos nos trae la historia real de John Dillinger, atracador de bancos en el Medio Oeste de la Depresión que se ganó la admiración de los ciudadanos con sus golpes planeados al milímetro, sin apenas víctimas civiles; y por su valentía a la hora de hacer frente a la violenta autoridad. La popularidad de sus robos llevó a agentes como Melvin Purvis a emplear nuevos métodos contra los criminales que asolaban la región, propiciando así la creación del FBI.



Como el célebre Dillinger nos encontramos a Johnny Depp, todo un profesional capaz de convertirse en los personajes más excéntricos y dotarlos de humanidad, justo como hace en esta ocasión al recrear las inquietudes y ambiciones de este peculiar personaje hasta conseguir que simpaticemos más con él que con sus perseguidores. Encabezando el grupo de estos últimos tenemos a un correcto Christian Bale, quien cumple con su papel del implacable Melvin Purvis; y como la amada de Dillinger está Marion Cotillard, ganadora de un Oscar que aquí tiene ocasión de contribuir aún más a la humanidad del atracador de bancos. Aparecen también unos cuantos secundarios notables: Billy Crudup (El Dr. Manhattan de Watchmen) como el controvertido fundador del FBI J. E. Hoover o Stepehn Graham (un experto en las películas relacionadas con el mundo de la mafia, justo como prueban Snatch o Gangs of New York) en la piel del forajido Baby Face Nelson; además del cameo de Emile de Ravin (Claire en Perdidos).

Michael Mann dirige de nuevo una película con mucho pulso, consiguiendo mantener la tensión en todo momento, ya sea en el desarrollo de los espectaculares tiroteos (especial atención al caos desatado en la pensión del bosque), las huidas de las autoridades, la escena del cine o durante toda la secuencia final y su desenlace, de modo que las casi dos horas y media de metraje pasan en un suspiro al encontrarnos sumergidos en este mundo de forajidos. Los diálogos suponen otro acierto para Mann, ya que nos dejan escenas tan memorables como la conversación entre rejas de Dillinger y Purvis. También llama la atención la decisión del director por rodar en formato digital (algo nada usual para este tipo de películas), lo cual choca bastante con el período en que transcurre la acción.



Sin duda alguna uno de los mayores logros de la película es su ambientación, cuidada hasta el más mínimo detalle. Así, en Enemigos Públicos se recrea a la perfección el Chicago de los años 30, donde los coches Ford eran los más rápidos del momento y hombres de elegantes trajes armados con ametralladoras se disputaban mucho más que el control de las calles. Incluso hacen aparición personajes del momento como el mafioso Frank Nitti o el forajido Pretty Boy Floyd. En cuanto a la música, destaca cómo la película se apropia de la canción Ten Million Slaves, de Otis Taylor, que ya aparecía en el tráiler y se emplea ahora en los momentos más oportunos.

Enemigos Públicos supone un nevo triunfo para Michael Mann y su particular visión del crimen, en la que policía y delincuentes no se diferencian tanto como cabría esperar. Casi puede decirse que combina elementos de Heat con la estética de Los Intocables o Camino a la Perdición, al mismo tiempo que nos presenta personajes únicos inspirados en hechos reales, héroes de una época no tan distinta a la nuestra.



*Con este post dedicado a Enemigos Públicos celebro también las 150 entradas que cumple el blog.