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lunes, 8 de septiembre de 2014

Mob City: Pequeña gran serie


A finales de los años 40, el veterano de la Segunda Guerra Mundial Joe Teague vuelve a Los Ángeles para encontrarse una ciudad que no reconoce, consumida por los pulsos de poder entre el departamento de policía para el que ahora trabaja y la mafia judía liderada por Bugsy Siegel. Teague recuperará fragmentos de su antigua vida mientras intenta decidir cuál de los dos bandos merece su lealtad.

El caso de la serie Mob City es, cuanto menos, curioso. Frank Darabont, responsable de la obra maestra Cadena perpetua, no se prodigaba demasiado en el cine desde que se despidiera con la pequeña joya de La niebla. A finales de 2010, el cineasta regresó a la primera plana del entretenimiento gracias a su labor como productor, guionista y director de la primera temporada de The Walking Dead, que adaptaba el famoso cómic de Robert Kirkman. La segunda temporada resultó demasiado irregular y carente de rumbo, y puede que esto, sumado a otros motivos no esclarecidos, propiciaran la nada amistosa marcha de Darabont de la ficción, que por suerte tomó un nuevo rumbo tras su despedida. Mientras los zombis arrasaban, Darabont se embarcó en otro proyecto televisivo: Mob City, adaptación de la novela L.A. Noir (independiente del logrado videojuego de Rockstar) que relata las actividades de la mafia en Los Ángeles durante la década de 1940. El proyecto tardó dos años en completarse, y finalmente se estrenó en el canal estadounidense TNT durante diciembre de 2013. La cálida acogida inicial de la audiencia dio paso a un cierre inaceptable para los exigentes estándares de la televisión norteamericana actual, lo cual propició la cancelación de la serie con sólo una temporada de seis episodios. 


Debido a esta turbulenta historia, tardé en decidirme en dar una oportunidad a la serie. Mi primera reacción al comenzar a verla fue el escepticismo. Mob City recurre a las convenciones clásicas del género negro, que sigue al pie de la letra sin darles vuelta de tuerca alguna como sí hacen otras ficciones (por ejemplo Fargo, tanto la película original como la reciente serie). Nos presenta a un protagonista de moral ambigua que se mueve entre dos mundos no tan distantes como aparentan serlo: el de los policías y el de los gángsters. Hay una mujer fatal que se alza como heroína, matones sanguinarios, soplones ambiciosos y jefes del crimen organizado convertidos en empresarios (¿o era al revés?). Además, curiosamente retoma personajes históricos pertenecientes al período que une otras dos ficciones recientes del género como son Boardwalk Empire y la penosa Gangster Squad


El comienzo de Mob City resulta tópico y anodino, si bien está rodado con soltura y goza de una puesta en escena eficiente. No alcanza los niveles de calidad interpretativa, de transgresión ni de diseño de producción de las ficciones estrella de canales como HBO, pero a medida que avanzan los seis episodios de Mob City, las tramas se enredan, los protagonistas muestran pliegues que les vuelven más interesantes, la violencia asciende, y todo concluye en un final de infarto que mezcla ficción con hechos históricos como son la creación de la División de Asuntos Internos y el destino de Bugsy Siegel. Con sólo media docena de capítulos, el nuevo trabajo de Frank Darabont nos deja una trama cerrada, un par de tiroteos resueltos con ingenio, y un reparto ajustado. En este punto cabe mencionar el trabajo simplón de los televisivos Neal McDonough (Hermanos de sangre), Milo Ventimiglia (Héroes) y de Robert Knepper (Prison Break) haciendo otra vez de malo, y el del amuleto de Darabont Jeffrey DeMunn (The Walking Dead). Quienes sí destacan y roban planos son la versión de Bugsy Siegel que compone un recuperado Edward Burns y la heroína de Alexa Davalos (La niebla), quien ojalá se prodigara más en el cine; mientras que Jon Bernthal (El lobo de Wall Street) aporta poco a su papel de tipo duro ambiguo. Como curiosidad, Simon Pegg aparece en un par de episodios a modo de cameo.


Tras una carrera accidentada, los aciertos de Mob City pesan más que sus puntos débiles. Su final prematuro le garantiza un puesto de honor en el grupo de las pequeñas series con corazón, junto a las también encomiables Lights Out (El declive de Patrick Leary) y Hatfields & McCoys. Una modesta ficción que reivindicar y disfrutar.


domingo, 16 de marzo de 2014

True Detective: Oscuridad humana


A lo largo de 20 años, los detectives Rust Cohle y Marty Hart investigarán un crimen macabro que les llevará a recorrer los pantanos de Louisiana, encontrando en su camino sectas religiosas, bandas de moteros, abusos a menores y ritos ocultos que les llevan a enfrentarse directamente con el lado oscuro de la condición humana.

Me encanta ver series. Personalmente, disfruto del riquísimo y variado panorama televisivo estadounidense, de lo mucho que ha bebido del cine y siempre resulta agradable seguir tanto los grandes fenómenos como Perdidos, The Walking Dead, Juego de tronos o Breaking Bad como las producciones más pequeñas pero igual de interesantes como Lights Out, The Pacific, The Newsroom o Ray Donovan. Así, desde que se anunció a mediados de 2013, True Detective fue una de las nuevas propuestas de la Edad Dorada de la ficción televisiva que esperaba con más ganas, y desde que se estrenara a principios de enero de 2014 en el canal HBO, he disfrutado siguiéndola semana a semana, llegando finalmente a la conclusión de que estamos ante una serie sencillamente perfecta, que ocupa un lugar destacado en mi podio personal junto a Perdidos, Hermanos de sangre y Breaking Bad. Vayamos ahora con la serie en cuestión.


La mente pensante tras True Detective es el joven escritor Nic Pizzolatto, que se estrenó en el mundo de la televisión con la estimable The Killing (que espero retomar algún día). Su serie está concebida como una sucesión de temporadas cerradas e independientes entre sí, de modo que cada una de ellas se centrará en un caso policial concreto que deberá ser investigado por un grupo de detectives, y de este modo la ficción nos mostrará la investigación policial de forma exhaustiva, huyendo del clásico formato procedimental, y la compaginará con las vidas privadas de los protagonistas y con cómo el caso las afecta. Su primera temporada se compone de ocho episodios, cada uno de una hora de duración y nos traslada hasta 1995, cuando los detectives Hart, un padre de familia temperamental con predilección por las mujeres jóvenes, y Cohle, un solitario taciturno de convicciones nihilistas, descubren el cuerpo de una joven asesinada mientras portaba una corona con cuernos y participaba en un extraño ritual. Pizzolatto narra la investigación policial hasta su resolución en el presente, bebiendo de películas como Se7en, El silencio de los corderos o Zodiac, y de obras literarias que incluyen relatos de Ambrose Bierce y del mismísimo H.P. Lovecraft, en particular del célebre "La llamada de Cthulhu". El desarrollo de True Detective combina procedimientos policiales como interrogatorios a sospechosos y trabajo de campo por Louisiana, pistas que nos desconcertarán y fascinarán capítulo tras capítulo, el drama personal que vive cada uno de los protagonistas, ambientes sórdidos, meditaciones filosóficas acerca del sentido de la existencia humana, el papel que juega en ella la religión, nuestra percepción del tiempo o del lado oscuro y salvaje de nuestra condición; y cierto simbolismo y tintes sobrenaturales, todo ello combinado en su justa medida.


El aspecto formal y visual de True Detective es de auténtico lujo pues, como es habitual en las ficciones de la HBO, los medios y los detalles con los que cuenta la serie nos dan la sensación de estar presenciando una película extendida. Aquí ha jugado un papel decisivo la labor de Cary Joji Fukunaga, joven director que ya nos sorprendió a finales de 2011 con la dignísima versión de Jane Eyre protagonizada por Michael Fassbender. En True Detective, Fukunaga opta por una puesta en escena visceral, que acentúa el carácter sórdido de la historia y la intensidad de las emociones de los personajes. Las escenas de diálogos fluyen con naturalidad, y las de acción logran impactar al espectador, algunas tanto como el brutal plano secuencia que cierra la incursión en las barriadas del final del cuarto episodio. La música aporta una sensación de extrañeza extra, lo cual no es motivo de sorpresa si tenemos en cuenta que la banda sonora ha caído en manos de T. Bone Burnett, colaborador habitual de los hermanos Coen.


El trabajo de Fukunaga también destaca en la dirección de actores. Por los oscuros pantanos de Louisiana encontraremos a personajes interpretados con naturalidad por Kevin Dunn (quien probó suerte en la HBO en la tristemente cancelada Luck), Shea Wingham (Boardwalk Empire), una sorprendente Alexandra Daddario (Percy Jackson) y la siempre estimable Michelle Monaghan (curtida en el género negro gracias a la excelente Adiós pequeña, adiós). Sin embargo, quienes se llevan casi todo el mérito son la pareja protagonista, unos monumentales Woody Harrelson y Matthew McConaughey, quienes dan vida a un dúo de detectives con muchos matices, marcadas debilidades y un sentido de la justicia que les hará persistir en su empeño por resolver el caso. Estos dos antihéroes, que incluso mienten por el bien del caso, forman el núcleo de la serie y, si bien el señor Harrelson nos tiene acostumbrado a su buen hacer en películas de diversa índole, McConaughey apunta un tanto más a su meteórico renacimiento al ponerse en la piel del particular Rust Cohle.


Esta primera temporada de True Detective cuenta con un final redondo, un cierre satisfactorio de las tramas y los cabos sueltos que han ido componiendo un misterio que abarca desde chicas desaparecidas a los hilos que mueven altos cargos de la sociedad, pasando por reyes amarillos y referencias literarias. Además, encontramos cierta amargura en el destino de los protagonistas, en la línea de las novelas de Hammett o Chandler, y pequeñas pinceladas sobre las fuerzas sobrenaturales que amenazan desde las sombras. La expectación que ha generado esta serie no podría ser mayor, y mientras esperamos pistas acerca de dónde podría desarrollarse la siguiente entrega y de quién podría protagonizarla, podemos disfrutar de un nuevo triunfo de la ficción televisiva con una primera temporada dura, absorbente y rica en matices. No se la pierdan.




jueves, 13 de junio de 2013

The Newsroom: Primera temporada

Después de perder los estribos en una entrevista y denunciar las injusticias de su país, Will McAvoy, un reputado presentador de las noticias, sólo encuentra una manera de recuperar su prestigio y continuar con su trabajo: deberá colaborar y trabajar duro junto a un equipo de jóvenes periodistas en la cadena ACN al mismo tiempo que supera numerosas dificultades que van desde las imposiciones de los altos cargos de la cadena a reencontrarse con el amor de su vida.


Estrenada en el verano de 2012, The Newsroom supone el regreso del reputado guionista Aaron Sorkin a la televisión, medio en el que nos ha dejado series como El ala Oeste de la Casa Blanca o Studio 60. Bajo el sello de la HBO, el autor de Algunos hombres buenos nos trae a un grupo de personajes bastante variados que rodean al presentador protagonista y que juntos componen el equipo de una redacción de noticias, desde los jóvenes becarios y redactores a productores y directivos preocupados por los índices de audiencia. En orden cronológico, la trama de The Newsroom comienza en 2011 y repasa buena parte de los acontecimientos que marcaron ese año en Estados Unidos, como el vertido de BP en el Golfo de México, las elecciones primarias o la operación de la CIA que acabó con Bin Laden, y también el panorama internacional, en especial la "primavera árabe", siempre desde un punto de vista crítico e irónico. 


Armado con buenas dosis de diálogos repletos de referencias a la cultura popular y despachados a velocidades de vértigo por los actores, Sorkin construye los conflictos que se desarrollan entre los personajes de la redacción de noticias con estos eventos de fondo y aprovecha para exponer un firme ideal, el de unos medios de comunicación preocupados por ofrecer noticias contrastadas a los ciudadanos, que en última instancia son quienes tienen el poder como votantes. Con estos ideales como base, los protagonistas de The Newsroom lucharán contra la hipocresía y el sensacionalismo imperante en los medios de comunicación, dejándonos escenas tan contundentes como el discurso del primer capítulo, el final del cuarto episodio o varios momentos de críticas mordaces a incongruencias variadas. El único inconveniente de esta serie es el peso que van tomando las subtramas dedicadas a las relaciones sentimentales de los protagonistas, que al final ocupan más de la mitad de cada episodio y terminan haciendo que la serie parezca un culebrón.


Al frente del reparto nos encontramos con un sorprendente Jeff Daniels, inspirado en uno de sus mejores papeles hasta la fecha, capaz de fundirse con su personaje, Will McAvoy, dando una lección de interpretación en televisión. Le acompaña Emily Mortimer (Hugo) con un personaje bastante interesante, si bien termina cayendo en la sobreactuación con tanto grito. Esta pareja protagonista se ve respaldada por un reparto de jóvenes actores, como Alison Pill (Medianoche en París), John Gallagher Jr., Olivia Munn, o Dev Patel (aquí menos insoportable de lo habitual), todos ellos bastante correctos en sus papeles, y además les respaldan los veteranos Jane Fonda y Sam Waterstone cerrando el grupo de intérpretes a las órdenes de los guiones de Sorkin y de directores como Greg Mottola (Paul), encargados de plasmar la cruzada particular de la redacción del canal ACN.



Al terminar la temporada, la acción de The Newsroom alcanza a la actualidad del momento en que se acabó, el final del verano de 2012, y nos deja con bastante incertidumbre acerca del futuro profesional y personal de los protagonistas. A la espera del estreno de su continuación este mes de julio, podemos disfrutar del curioso tráiler de la segunda temporada, para la que Aaron Sorkin ha decidido contar con un nuevo equipo de guionistas. Enfrentándose a las tendencias predominantes,  parece que el equipo de periodistas de Will McAvoy no se rendirá fácilmente y seguirá luchando por el derecho a la información, incluso en tiempos de crisis.

jueves, 9 de agosto de 2012

Juego de Tronos T2: Choque de reyes


Las disputas internas por el poder han dejado a los Siete Reinos de Poniente fragmentados y al borde de la inminente e inevitable guerra. Tyrion Lannister se sumerge en las intrigas de la corte para estar a la altura de su nuevo cargo como Mano del Rey mientras planea la defensa de la capital, Desembarco del Rey, a la que se dirige con decisión Stannis Baratheon, el heredero legítimo de la corona que ha encontrado nuevas fuerzas en el dios R'hllor, el Señor de la Luz. Mientras tanto, Robb Stark defiende su título de Rey en el Norte con firmeza, Arya sufre ciertas complicaciones en su camino de vuelta a casa, Bran presencia una traición inesperada en Invernalia, Daenerys intenta reunir un ejército al otro lado del Mar Angosto y Jon Nieve descubre la amenaza que aguarda paciente al otro lado del Muro. Se acerca el invierno.

La primera temporada de Juego de Tronos fue uno de los fenómenos televisivos de 2011. Su éxito fue tal que los productores no dudaron en firmar por la siguiente entrega sin importarles que fuera una de las series de televisión más caras de la actualidad, además de que surgió toda una comunidad de fans de la serie mientras las novelas de George R.R. Martin en que se basa ascendieron a lo más alto de las listas de venta. La segunda temporada, que adapta la novela Choque de reyes, sigue la misma línea que su predecesora con diez episodios de factura muy cuidada, en los que destacan el cuidado con el que se ha recreado el mundo de fantasía de Martin (que guarda con el real más similitudes de las que aparenta) y la capacidad de atrapar a los espectadores capítulo tras capítulo, con una trama que cada vez se va complicando más en la que no hay dos bandos, buenos y malos, claramente definidos, sino personajes llenos de dobleces y contradicciones humanas.

Arya haciéndose pasar por Arry, el fantasma de Harrenhal
Ahora bien, si la segunda temporada de Juego de Tronos es una de las series más recomendables que podemos encontrar en el panorama actual, como adaptación de la novela de Martin deja bastante que desear. La primera temporada siguió la trama de la novela inicial de la saga Canción de hielo y fuego con total fidelidad al material original, recurriendo a ciertas licencias para agilizar la acción en pantalla. Sin embargo, da la impresión de que esta segunda temporada se aleja demasiado de la novela, no sólo con sucesos que no transcurren de forma similar al libro (especialmente los de las tramas de Robb y Daenerys), sino con la no inclusión de personajes que serán de vital importancia posteriormente (como los Reed) y con la reducción de la espectacularidad de ciertos pasajes. Posiblemente esto último se deba a las limitaciones de presupuesto de la serie, pero escenas como la huida de Harrenhal, el asalto a Invernalia y sobre todo la batalla del Aguasnegras carecen de la fuerza que tienen en la novela, con la consiguiente pérdida de impacto en el espectador.

Bronn en la no tan grande batalla del Aguasnegras
Aun así, el desarrollo de los personajes resulta convincente (sobre todo el de Theon Greyjoy, a quien dan una nueva dimensión ausente en la novela), a lo cual ayuda la labor de un reparto muy amplio y variado. Destaca, una vez más, el soberbio Peter Dinklage, que se come la pantalla cada vez que aparece haciendo de Tyrion Lannister, personaje del que se ha apropiado. También dan la talla Lena Headey (Cersei), Michelle Fairley (Catelyn), Charles Dance (Tywin), Iain  Glen (Ser Jorah) y los jóvenes Kit Harington (Jon), Maisie Williams (Arya) y Emilia Clarke (Daenerys). Entre las nuevas incorporaciones de esta temporada, llaman especialmente la atención lo bien representados que están los personajes de Liam Cunningham (Davos), Carice van Houten (Melisandre) y Rose Leslie (Ygritte).

Ygritte con aspecto de esquimal más que de salvaje
Los efectos especiales resultan creíbles en pantalla y son muy elaborados, sobre todo para una serie de televisión. Lo que sin duda gana respecto a la temporada anterior es la banda sonora de Ramin Djawadi, que deja a un lado la música monótona y ofrece composiciones de mayor carácter para acompañar a lo que sucede en pantalla. Además, por fin podemos escuchar The Rains of Castamere, una de las canciones que más entonan a lo largo de la saga de libros.



Aunque se haya alejado bastante de la novela, con las complicaciones que eso conlleva para siguientes entregas, la segunda temporada de Juego de Tronos ha sido de lo más entretenida, con multitud de personajes a los que acompañar en un viaje intrincado y fascinante y con un reparto entregado. Afilad vuestras espadas, pues el invierno no ha hecho más que llegar a los reinos de Poniente.

miércoles, 18 de abril de 2012

Life's Too Short: ¿Conoces a Warwick Davis?


Muchos no le reconocen por su nombre, pero la mayoría sí que recuerda sus papeles de Wicket W. Warrick en El retorno del Jedi, del profesor Flitwick en la saga Harry Potter y de Marvin en la Guía del autoestopista galáctico, incluso a algunos les suena el rostro del protagonista de Willow. Warwick Davis se niega a reconocer que su carrera como actor ha caído en picado y su vida se desmorona mientras él se empeña en comportarse como una estrella. Incluso ha aceptado protagonizar un documental que refleje su día a día, el cual se convertirá en la serie conocida como Life's Too Short.

Creadores de las conocidas series británicas The Office y Extras, los cómicos Ricky Gervais y Stephen Merchant no pudieron rechazar la propuesta que les hizo el carismático actor Warwick Davis: rodar una serie a modo de falso documental centrada en su vida que además retratase los problemas diarios de la "gente pequeña". Con el apoyo de la BBC y la HBO, este proyecto fue tomando forma hasta llegar a nuestras pantallas como Life's Too Short, miniserie de siete episodios de media hora irreverente y tronchante a partes iguales.


Gracias a la recomendación del amigo Tarquin Winot decidí a darle una oportunidad a esta serie, ya que el éxito abrumador de todo lo que toca Gervais no termina de convencerme (si bien su ingenio en los monólogos es innegable). Life's Too Short atrapa a los espectadores desde sus primeros minutos gracias a su brutal sinceridad y su capacidad de acercarnos a distintos aspectos de la vida de Davis, que van desde su carrera profesional a su divorcio, mezclando con una habilidad asombrosa las dosis justas de humor negro, comedia absurda y toques ácidos. Al final, incluso consiguen que los espectadores terminemos simpatizando con el cínico protagonista, quien intenta mantener su orgullo personal a pesar de que le traten cada vez peor en los trabajos que le ofrecen.

En la línea de The Office, la serie opta por el estilo del mockumentary o falso documental, recurriendo a la cámara en mano y las entrevistas a los personajes para dotar de cierto realismo y naturalidad a las desventuras de Davis. Además, cada capítulo cuenta con el cameo de la celebridad de turno que le hará la vida imposible al pequeño actor, por lo que a lo largo de la serie presenciaremos las brillantes intervenciones de Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Liam Neeson, o Sting junto a los omnipresentes Gervais y Merchant, que se reservan sus propios gags como responsables de la serie.


Espero que no tarden demasiado en volver con una segunda temporada, porque Life's Too Short supone una alternativa a las comedias de situación tradicionales cargada de mala leche, personajes descarados y, sobre todo, un sentido del humor desternillante. Altamente recomendable.

martes, 31 de enero de 2012

Hermanos de Sangre

Estrenada en 2001, la miniserie de diez episodios Hermanos de Sangre (Band of Brothers) fue, junto a Los Soprano, una de las producciones pioneras del canal HBO que contribuyó al desarrollo de la ficción televisiva de calidad y acabado cinematográfico. 

Basada en la novela homónima del historiador Stephen Ambrose, Hermanos de Sangre nos cuenta lo sucedido con la compañía Easy, grupo de paracaidistas del ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial a los que seguiremos desde su entrenamiento al pie de la montaña Currahee hasta su desembarco en la Europa ocupada. Según avanza la trama iremos conociendo más a los personajes bajo el mando de Richard Winters, sus motivaciones, miedos, y dudas; a lo que ayuda el hecho de que cada capítulo nos cuente una campaña desde la perspectiva de un personaje concreto.

Tras las cámaras se encuentran los productores Tony To y Gary Goetzman, el guionista Bruce C. McKenna, y Tom Hanks y Steven Spielberg como productores ejecutivos (el primero incluso escribe y dirige un episodio), quienes decidieron aplicar a la serie el estilo, la ambientación y la estética hiperrealistas de su película Salvar al soldado Ryan. Así, Hermanos de Sangre nos ofrece un retrato profundo y oscuro de los horrores que vivieron los integrantes de la compañía Easy, de cómo se vieron forzados a adentrarse en terrenos desconocidos para enfrentarse a un enemigo del que no sabían demasiado, y de los lazos de inquebrantable amistad que se forjaron entre los miembros de la compañía. Además, la serie muestra un retrato retorcido de la psicología de los personajes, desmitificando los estereotipos de héroes bélicos con imágenes de extrema crudeza y una aproximación a los enemigos que huye de tópicos.


Todos los miembros del multitudinario reparto resultan más que creíbles, entregados por completo a sus respectivos roles. Destaca la presencia de Damian Lewis (de vuelta en televisión con la premiada Homeland), Donnie Wahlberg (hermano mayor de Mark), Neal McDonough (Minority Report), y Kirk Acevedo (Fringe), por citar a unos pocos; y también sorprenden las apariciones en papeles secundarios de actores hoy consagrados como Michael Fassbender, James McAvoy, Tom Hardy, Stephen Graham, Simon Pegg, y Colin Hanks.


En 2010, los responsables de Hermanos de Sangre estrenaron The Pacific, que recoge el testigo y estilo de su predecesora centrándose en lo sucedido en el teatro de operaciones del océano Pacífico, con un desarrollo igual de sorprendente que la serie hoy comentada.



Por méritos propios, entre los que figuran la crudeza de sus imágenes, la ambientación, la puesta en escena, y el trasfondo psicológico de sus personajes, no resulta complicado comprender por qué Hermanos de Sangre es ampliamente considerada una de las producciones más brillantes del canal HBO.

lunes, 9 de enero de 2012

Luck: Episodio piloto


Después de cumplir condena en prisión durante tres años, el mafioso Chester Bernstein está dispuesto a tomar el control de lo que le pertenece: el hipódromo de Santa Anita Park. No será una tarea fácil, puesto que las cosas han cambiado en su ausencia y han entrado en escena nuevos y ambiciosos corredores de apuestas, además de que una vieja gloria de las carreras, Walter Smith, busca su oportunidad para volver como entrenador.

Con la conclusión de la segunda temporada de Boardwalk Empire, el canal HBO estrenó en primicia el episodio piloto de Luck, serie creada por David Milch (Deadwood) y producida por el cineasta Michael Mann (Enemigos Públicos), quien se ha encargado también de dirigir el primer capítulo. Como buen episodio inicial, sirve de carta de presentación de la serie, de marcado carácter coral, y presenta a los espectadores un grupo muy variado de personajes que incluye a ambiciosos corredores de apuestas, criadores de caballos rivales, jockeys inseguros de sí mismos y a un mafioso recién salido de prisión, todos ellos vinculados a un hipódromo de California.


Con un ritmo pausado, el episodio piloto de Luck nos acerca al mundo de las carreras de caballos, que presenta cierta dificultad a la hora de familiarizarse con el sistema de apuestas y la jerga que utilizan los corredores. El sello de Michael Mann puede apreciarse en las secuencias dinámicas rodadas con steady cam y cámara en mano, además de en la "fría" y adecuada banda sonora que acompaña a las escenas de las carreras. El reparto también merece una mención especial al estar formado por actores reconocidos por sus trabajos en el cine como Dennis Farina (Snatch: cerdos y diamantes), Kevin Dunn (Transformers), Nick Nolte (El Cabo del Miedo) y el gran Dustin Hoffman (Tootsie).

Habrá que esperar hasta su estreno el próximo día 29 para disfrutar de la temporada completa de Luck,  cuyo espisodio piloto ha supuesto un buen arranque para una serie prometedora en la que se nota el sello de calidad de las producciones del canal HBO.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Comienzos de series

Esta semana ha comenzado oficilamente la nueva temporada para la ficción televisiva y, ante el aluvión de series que se avecina entre estrenos y continuaciones, ¿qué mejor que un repaso a algunas de las cabeceras más emblemáticas?

The Pacific: Vale que sea una miniserie y ya haya terminado, pero el canal HBO ha convertido el crear cabeceras para series en todo un arte, como prueban las evocadoras imágenes de The Pacific, acompañadas por la música de Hans Zimmer.


Juego de Tronos: Todavía falta bastante para que regrese su segunda y costosa temporada, aun así, una de las muchas curiosidades de esta serie era cómo cada capítulo nos presentaba los escenarios en que se desarrollaría la acción en la cabecera.


The Office: Una de las mayores incógnitas es qué sucederá tras la marcha de Steve Carell de esta brillante comedia. ¿Estará a la altura? ¿Mantendrá en el ingenio de las anteriores temporadas? Esperemos que la intro siga siendo parecida.


Bored to Death: Después de una segunda temporada en la que aumentaban la diversión y el humor absurdo, Jonathan Ames ha prometido ponérselo más difícil a este peculiar grupo de amigos en la tercera temporada, que contará con la participación de Sarah Silverman, entre otras estrellas invitadas.


Boardwalk Empire: Como demuestra la cabecera, Nucky Thompson verá cómo desafían su imperio en Atlantic City en la segunda temporada. ¿Logrará salir airoso de la tempestad como hizo antes?


¿Cuáles son vuestras favoritas?

lunes, 11 de julio de 2011

Boardwalk Empire: Empieza la Prohibición


Año 1920. Nada en Atlantic City escapa la atenta mirada de Enoch "Nucky" Thompson, gángster, tesorero y dirigente en las sombras del patio de recreo de Norteamérica. Cuando el Acta de Volstead, conocida como Ley Seca, es aprobada, Nucky encuentra una nueva y rentable actividad con la que llenarse los bolsillos: el contrabando de bebidas alcohólicas desde Canadá. Como en todo negocio, Nucky encontrará duros e inesperados competidores interesados en obtener beneficios, por lo que deberá reforzar su autoridad y demonstar quién manda en su ciudad.


Estrenada a finales de 2010, Boardwalk Empire se convirtió, junto a The Walking Dead, en una de las series más aclamadas del año, asegurando una segunda temporada gracias a las inmejorables audiencias y críticas obtenidas, además de alzarse con múltiples galardones, entre ellos los Globos de Oro a Mejor Serie Dramática y Mejor Actor Protagonista de ficción televisiva. Producción de la prestigiosa cadena HBO, Boardwalk Empire surgió de la mente de Terence Winter, guionista de Los Soprano, tomando como punto de partida la novela homónima de Nelson Johnson. De inmediato, el canal de televisión apoyó el proyecto, invirtiendo millones de dólares en la recreación de los escenarios y el vestuario y contando con la ayuda como productores de Mark Wahlberg, Martin Scorsese (quien dirigió el episodio piloto) y Tim Van Patten, experto director televisivo.

Margaret & Nucky
Los doce episodios que componen la primera temporada nos presentan a los personajes, sus motivaciones y problemas; al mismo tiempo que desarrollan un conflicto principal que queda cerrado en el capitulo final junto a varias subtramas que continuarán en próximas entregas de la serie. De marcado carácter coral, Boardwalk Empire gira en torno a los negocios y dificultades personales de Nucky Thompson, a la vez que dedica metraje a aquellos que de una forma u otra están vinculados al tesorero de Atlantic City, aparte de que se presentan los orígenes de ciertos personajes que controlarán el crimen organizado en los años 30 y que tantas veces han sido retratados en el cine (Al Capone, "Lucky" Luciano, o Meyer Lansky), así como del futuro F.B.I.

Jimmy, Al Capone y Johnny Torrio en Chicago
 Como producción de HBO, Boardwalk Empire presenta un desarrollo lento pero constante, con capítulos de ritmo pausado, escenas viscerales y una ambientación prodigiosa que nos sumerge de lleno en la Atlantic City de los años 20 (incluso la banda sonora está compuesta por canciones de la época). Además de los mencionados Scorsese y Van Patten, otros directores como Brad Anderson se han encargado de dar a la serie un toque cercano a las películas del mencionado director neoyorkino, incluyendo también influencias de títulos como Los Intocables de Eliot Ness o de El Padrino (especialmente en las escenas en que hay que "deshacerse" de alguien).

Los agentes federales se preparan para una redada
Dado su carácter coral, la serie cuenta con un reparto muy amplio, en el que destacan las interpretaciones de Michael Stuhlbarg (Arnold Rothstein), Vincent Piazza ("Lucky" Luciano), Shea Wingham (Eli Thompson, hermano del protagonista), y Michael Kenneth Williams ("Chalky" White), además de los brillantes Michael Shannon (Agente Federal Nelson Van Alden), Stephen Graham (genial Al Capone), Jack Huston (el inquietante Richard Harrow) y Kelly MacDonald como Margaret, personaje de doble filo. Tal vez los que menos convenzan sean Michael Pitt como Jimmy Darmody, personaje sin mucha fuerza que promete crecer en próximos capítulos, y Paz de la Huerta en un rol un tanto exagerado. Eso sí, quien hace la serie suya es el gran Steve Buscemi, que consigue un papel protagonista después de habernos acostumbrado a verle como secundario y que aquí está inmenso como Nucky Thompson, un personaje complejo y torturado, mitad gángster, mitad político, que no tolerará que nadie cuestione su autoridad.


Sinónimo de calidad en todos los aspectos, Boardwalk Empire nos sumerge de lleno en una década convulsa en la cual, como muestra su fantástica cabecera, se avecina una gran tormenta que pondrá a prueba a los personajes. Bienvenidos a la era de la Prohibición. Hagan sus apuestas en Atlantic City.

sábado, 25 de junio de 2011

Juego de Tronos: El Invierno de las series

*Este post puede revelar detalles de la trama de Juego de Tronos.

La estabilidad de los Siete Reinos se desmorona como un castillo de naipes desde el momento en que el rey Robert Baratheon pide a su viejo amigo Eddard Stark, señor de Winterfell, que acuda a la capital para servirle de consejero y ocupe el puesto de Mano del Rey. Pero no sólo las conspiraciones de palacio suponen un riesgo para la corona, ya que las tensiones entre las casas de los Stark y los Lannister están destinadas a desembocar en una cruel guerra, mientras que en el continente al otro lado del mar y en las gélidas tierras al norte del Muro surgen amenazas que llevaban mucho tiempo esperando pacientemente el momento de atacar.

A mediados del pasado mes de abril se estrenó la esperada Juego de Tronos, adaptación del canal HBO de la primera novela de la saga de fantasía Canción de Hielo y Fuego, obra de George R. R. Martin que cuenta con numerosos seguidores. Nada más emitirse el piloto, la serie cosechó los más grandes elogios por parte de público y crítica, asegurando su regreso en próximas temporadas.

Jon Snow entrena para descubrir los secretos del otro lado del Muro
Como prácticamente cualquier ficción de la prestigiosa cadena HBO, Juego de Tronos presenta un elaborado (y muy caro) proceso de producción que se ha traducido en una cuidada ambientación y caracterización de los personajes que pueblan los diez episodios que componen esta primera temporada; además de un tratamiento de la acción pausado pero constante. Así, en los primeros capítulos se introducen los principales escenarios, los protagonistas, sus conflictos iniciales y algunas historias para rellenar el trasfondo épico-fantástico de la serie, dando paso a una sucesión de enredos, luchas por el poder y conspiraciones palaciegas propias de la serie Los Tudor en un contexto que recordará bastante a períodos de la historia medieval inglesa como la Anarquía o la Guerra de las Dos Rosas. Según se acerca el desenlace, la situación de los personajes se complica cada vez más y se dejan intuir qué líneas puede seguir la próxima temporada.

Una vez nos hemos sumergido en su complicado mundo de casas y disputas por el poder, Juego de Tronos atrapa a los espectadores capítulo a capítulo y no los deja escapar fácilmente. Sin duda estamos ante una producción de calidad, muy cuidada en diversos aspectos, aunque tampoco sea para ponerla en un pedestal frente a otras ficciones televisivas actuales. Buena parte de la culpa del éxito de la serie la tiene el trabajo de D.B. Weiss y David Benioff (guionista de la indispensable La última noche, con Edward Norton), quienes se han encargado de adaptar la obra de Martin (que se implicó activamente en el proyecto) y escriben buena parte de los guiones, los cuales sirvieron de base para la labor de conocidos directores televisivos como Tim Van Patten (The Pacific).
La interesante Daenerys Targaryen y el gran Ser Jorah
Para dar vida a los numerosos personajes envueltos en las enrevesadas tramas nos encontramos con un amplio reparto formado por los correctos Lena Headey (Las crónicas de Sarah Connor), Mark Addy (Destino de caballero) o Jason Momoa (próximo Conan que aquí ensaya su papel como el bárbaro Khal Drogo), prometedores actores noveles como Emilia Clarke, Kit Harington o Maisie Williams; y actores con una larga trayectoria a sus espaldas que sobresalen en sus respectivos roles, como es el caso de Peter Dinklage (Un funeral de muerte) interpretando a Tyrion Lannister y del siempre interesante Sean Bean (Boromir en El Señor de los Anillos) dando vida a Ned Stark, quien aquí ofrece toda una lección de interpretación por cómo modula la voz y gestos de su personaje y le da un acento propio del norte de Inglaterra, correspondiéndose así con la localización de Winterfell.

A pesar de sus virtudes, hay ciertos aspectos que no me terminaron de convencer de esta primera temporada. Para empezar (y al igual que sucede en la inconclusa saga de novelas), da la sensación de que las tramas se han liado demasiado y que difícilmente pueda resolverse algún cabo suelto en la próxima temporada, parece más probable que todo se complique todavía más. También choca bastante que introduzcan tantos personajes para luego deshacerse de unos cuantos fácilmente al final de la temporada, que todos los protagonistas pertenezcan a la nobleza, que para una gran batalla que hay en toda la temporada usen una elipsis narrativa para no mostrarla en pantalla (tanto presupuesto y luego recurren a estos trucos), que haya que esperar casi un año para la nueva temporada, o que no se aproveche la banda sonora de Ramin Djawadi (Prison Break) más que para la curiosa cabecera.



Con sus más y sus menos, en su primera temporada Juego de Tronos ha demostrado ser una serie capaz de atrapar al público y sumergirlo en un mundo de toques fantásticos donde el peligro acecha a la vuelta de cada esquina, lo que nos hará permanecer atentos al final de los episodios y esperar con ganas los siguientes.
Winter is coming...

miércoles, 18 de mayo de 2011

Desafío de series

Entramos la época de los finales de temporada, cuando las series estadounidenses concluyen sus tramas en episodios que deberán convencer tanto a los espectadores como a los directivos de las cadenas para asegurar su retorno.

En el terreno de la comedia, Chuck ha conseguido salvarse por los pelos una vez más, mientras que Cómo conocí a vuestra madre tiene aseguradas otras dos temporadas, con lo que probablemente se demorará bastante la aparición de la futura esposa de Ted Mosby (por mucho que hayan evolucionado los personajes esta temporada). Sorprende el caso de Dos hombres y medio, una de las comedias con mayor éxito de audiencia que cambia de actor principal tras el escándalo protagonizado por Charlie Sheen, quien será sustituido por Ashton Kutcher. De forma similar, también cuesta creer que funcione The Office tras la marcha del genial Steve Carell en la próxima temporada.

Ned Stark, alias Boromir
También hay lugar para los estrenos, como el de la esperada Juego de tronos, apuesta de la HBO por una cuidada adaptación de la serie de novelas Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin que de momento está cosechando muy buenos resultados.  La que también genera bastante expectación es Falling Skies, creación de Steven Spielberg que narra la resistencia de un grupo de humanos a una invasión alienígena y que verá la luz en junio.

Respecto a la próxima temporada, son varios los directores cinematográficos que dan el salto a la pequeña pantalla, siguiendo los ejemplos de Martin Scorsese con Boardwalk Empire y Frank Darabont con Los Muertos Vivientes, quienes seguirán al frente de sus respectivas segundas temporadas. Entre los que se unen a esta tendencia encontramos a David Fincher, que producirá y dirigirá a Kevin Spacey en el piloto de House of Cards, versión de la serie británica homónima acerca de la lucha por el poder del Primer Ministro con cierto toque de Ricardo III.  Otra ficción de próximo estreno (para mí muy esperada) es Luck, creación de Michael Mann para HBO con Nick Nolte y el gran Dustin Hoffman al frente del reparto y que se centrará en las vidas de distintas personas ligadas a un hipódromo: un jockey, un entrenador, corredores de apuestas y hasta un mafioso.

Para terminar, el amigo Néstor nos ha hecho llegar el primer tráiler de Alcatraz, la nueva producción de J.J. Abrams tras el jarro de agua fría que supuso la cancelación de la horrenda Undercovers y que promete seguir el "patrón" marcado por Fringe con Sam Neil, Sarah Jones y el carismático Jorge García de protagonistas.

¿Cuál es la que más esperáis?

viernes, 13 de mayo de 2011

The Pacific


Diez años después del éxito de Hermanos de sangre, Tom Hanks y Steven Spielberg trabajan de nuevo como productores ejecutivos de una miniserie de diez episodios para la prestigiosa cadena HBO: The Pacific, relato de las campañas militares estadounidenses contra el Imperio japonés en la Segunda Guerra Mundial.

Tras un duro proceso de investigación histórica, recogida de testimonios, recreación de escenarios y entrenamiento militar para los actores, la serie arranca en orden cronológico narrándonos las batallas del frente del Pacífico desde Guadalcanal hasta la entrada en los territorios japoneses de Iwo Jima y Okinawa. Como ya le sucediera a la mencionada Hermanos de sangre, The Pacific recoge el estilo visual de la película Salvar al soldado Ryan y nos ofrece un relato crudo, violento e hiperrealista del conflicto bélico, mostrando sin tapujos los horrores que presenciaron los combatientes, los inhóspitos terrenos que atravesaron y el desgaste psicológico derivado.


Cada capítulo viene acompañado por un breve documental de imágenes de archivo en el que el mismísimo Tom Hanks nos narra los detalles estratégicos de cada campaña para luego dar paso a los episodios en cuestión. Éstos giran en torno a tres personajes reales: el condecorado héroe de guerra John Basilone, el periodista Robert Leckie y el joven Eugene Sledge. Las tres historias están bien diferenciadas y resultan sumamente interesantes y complejas, aunque personalmente me pareció más emocionante la del último personaje mencionado, un joven idealista al que acompañaremos a lo largo de su dura transformación y a quien veremos evolucionar según las atrocidades en que se ve envuelto. Posiblemente, los capítulos que protagoniza (los cuales reflejan desde el desembarco en Peleliu a las cicatrices psicológicas que trae a casa) sean los más intensos y con total seguridad no dejarán indiferente a nadie.

  

The Pacific se basa en las memorias  de los mencionados Leckie y Sledge, y para conseguir imprimir un realismo desgarrador a la serie nos encontramos a todo un equipo de profesionales trabajando en ella, entre los que figuran directores de múltiples títulos de HBO como Tin Van Patten o Tony To, asesores históricos y militares, Hans Zimmer colaborando en las épicas partituras y actores que dan la talla como Jon Seda, James Badge Dale y Joe Mazzello (el niño de Parque Jurásico visto recientemente en La red social); todo ello bajo el sello de Dreamworks.

 

Tal vez sea necesario complementar la serie con otra versión del conflicto como las ofrecidas en La delgada línea roja y especialmente en las imprescindibles películas de Clint Eastwood Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima. Sin duda alguna, The Pacific es una gran miniserie que tener en cuenta, pues no dejará indiferentes a los espectadores tanto por su temática como por la calidad con que está realizada. Por mi parte, ya figura en mi lista de series favoritas.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Primeras impresiones: Undercovers y Boardwalk Empire

Son muchas las series estrenadas estas fechas (y unas cuantas las que faltan por llegar). Después de la emisión de sus respectivos primeros episodios, hoy quería centrarme en dos por los nombres involucrados en ellas.

Después de Perdidos y Fringe, J.J. Abrams vuelve a la pequeña pantalla con la creación de Undercovers, comedia de acción acerca de un matrimonio de espías que tras cinco años de retiro deciden volver al negocio. Asombroso que el amigo J.J. se encuentre tras este proyecto, pues visto el capítulo piloto el resultado ha sido desastroso. Undercovers es una serie insulsa, no ya por su premisa argumental (mezcla de Sr. y Sra. Smith con Misión Imposible), sino por la simplicidad de su tratamiento, sus diálogos carentes de gracia y las patéticas interpretaciones del reparto. Lo único destacable sería la música de Michael Giacchino (manteniendo su línea habitual) y, por momentos, la dirección de Abrams, eficaz sin más (aunque tiene escenas calcadas de la tercera entrega de Misión Imposible que él mismo dirigió). Mención especial merece la aparición de Madrid en la serie, según la cual se trata de una ciudad repleta de palmeras, haciendas y tipos de fino bigote dispuestos a bailar un tango en cualquier momento; lo raro es que no hubiese un cameo de El Zorro. Esperemos que prevalezca la seriedad en los inminentes proyectos de Abrams en el cine (Super 8 y la segunda parte de Star Trek).



Como contrapartida a la sandez de Undercovers podemos disfrutar de Boardwalk Empire. La espera ha merecido la pena y por fin ha llegado la nueva producción del canal HBO. Ambientada en Atlantic City en los años 20, la serie arranca justo cuando se aprueba la Ley Seca para mostrarnos el nacimiento de la mafia en esta ciudad, heredando elementos vistos en Los Intocables, El Padrino, Uno de los nuestros y Enemigos Públicos. Producida por Mark Wahlberg, Terence Winter y Martin Scorsese, cuenta con un reparto de lujo encabezado por el increíble Steve Buscemi, a quien acompañan Michael Shannon (Revolutionary Road), Stephen Graham (Snatch: Cerdos y diamantes), Michael Pitt, Kelly MacDonald (Trainspotting) y Michael Stuhlbarg (Un tipo serio). Además de los actores, destacan especialmente la cuidada ambientación (trajes de raya diplomática, casinos, redadas del F.B.I.) y la dirección de Scorsese en el primer episodio. ¿Qué se puede esperar de una serie que comienza con un caché?



Estaremos atentos a cómo avanzan las series (más bien la segunda que la primera), y para más información acerca de Boardwalk Empire y los proyectos del gran Buscemi, no lo dudéis y visitad el blog de Mr. Shhh.

domingo, 8 de agosto de 2010

Series a las que no perder la pista

Por mucho que nos cueste asimilarlo, Perdidos ha terminado, con lo que este año sumamos una serie más al grupo de las que no volverán para sorprendernos con una nueva temporada. J.J. Abrams no tiene intención de regresar a la misteriosa isla, sino que prefiere recrear las situaciones de Sr. y Sra. Smith en Undercovers al mismo tiempo que trabaja en la continuación de Fringe.

Afortunadamente, con el arranque de la nueva temporada televisiva sí nos encontraremos con viejos conocidos como Chuck, Rick Castle, el absurdo Jonathan Ames de Bored to Death o los cinco protagonistas de Cómo conocí a vuestra madre, además de la recuperada tripulación de Futurama. Series consolidadas al margen, son dos las apuestas que más me llaman la atención entre los nuevos estrenos.

La primera de ellas es la esperadísima adaptación del cómic Los Muertos Vivientes, el cual cuenta con una estructura perfecta para ser serializado y que puede dar mucho juego en la pequeña pantalla. De momento conocemos el reparto casi al completo, pero lo más impactante es que será dirigida, escrita y producida por el cineasta Frank Darabont, autor de películas tan recomendables como La Niebla, La Milla Verde y Cadena Perpetua. Además, Darabont vuelve a trabajar con dos de sus actores predilectos como son Laurie Holden y Jeffrey DeMunn, interpretando a Andrea y a Dale, respectivamente.



La segunda, y no por ello menos importante, es Boardwalk Empire, serie del canal HBO producida por Martin Scorsese (también director del episodio piloto) centrada en la fundación de Atlantic City durante los años veinte del siglo pasado, es decir, la época de la ley seca. Con esta ambientación y unos primeros tráilers que recuerdan a Goodfellas y Los Intocables, Boardwalk Empire puede presumir de reparto: Michael Shannon, Stephen Graham, Michael Pitt y el siempre genial Steve Buscemi de protagonista. Para información más detallada sobre esta serie, no dudéis y visitad el blog de Mr. Shhh.



¿Más apuestas para la nueva temporada?

miércoles, 17 de febrero de 2010

Bored to Death: Que él resuelva algo sí que es un misterio


Cuando su novia le abandona, el escritor Jonathan Ames ve cómo su vida se desmorona a su alrededor, por lo que, con la intención de dotarla del sentido del que carece, decide anunciarse como detective privado sin licencia y termina viéndose envuelto en casos de lo más disparatado.

Basada en las experiencias reales del propio Ames y escrita por él mismo, la nueva serie de la HBO nos transporta a un mundo gobernado por lo absurdo y el patetismo de sus personajes, todos ellos con grandes carencias (empezando por el protagonista, un antihéroe en toda regla incapaz de poner un poco de orden en su día a día). Con esta premisa, Bored to Death tiene la ocasión de parodiar las novelas policíacas, quedando sus misterios y resoluciones en el extremo opuesto a los casos del Philip Marlowe de Raymond Chandler, en quien se inspira Jonathan para iniciar su trabajo como detective.

Para encarnar a semejantes fantoches, esta comedia cuenta con un reparto de lo más acertado, que incluye al actor Jason Schwartzman (miembro de la famila Coppola que luce una peculiar melena) como una versión del guionista y creador de la serie, la estrella de The Hangover Zach Galifianakis en el papel del dibujante de cómics amigo del protagonista y con Ted Danson (todo un veterano en el mundo de las series al haber participado en Cheers o Becker, entre otras) interpretando al editor de la revista para la que Ames trabaja. A todos éstos se les suman los cameos de actores como Oliver Platt o el del cineasta Jim Jarmusch, que dan lugar a momentos desternillantes.


La parodia, los enredos, los buenos actores y sobre todo el humor absurdo ambientado en Brooklyn no se echarán de menos en Bored to Death, una de las sorpresas de la temporada que afortunadamente ya ha renovado para una segunda entrega.