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domingo, 10 de agosto de 2014

¿Quiénes son los Guardianes de la galaxia?

Probablemente, muchos aficionados al Universo Marvel cinematográfico se estarán haciendo esta pregunta mientras esperan impacientes poder ver la nueva entrega del estudio responsable del éxito de Los Vengadores. Incluso puede que muchos lectores de cómics compartan también esta inquietud, pues estamos ante un grupo atípico y de trayectoria irregular. Para comenzar, reconozco no ser un gran entusiasta de las historias cósmicas, ni de Marvel ni de DC con Linterna Verde, sus guerras y múltiples anillos. Adoro las epopeyas espaciales por excelencia, como Star Wars y StarTrek, pero en cuanto a cómic de superhéroes se refiere, prefiero los ambientes urbanos y las batallas contra invasiones alienígenas a las guerras interplanetarias que se desarrollan en la otra punta de la galaxia y en las que intervienen personajes que poco tienen que ver con Spidey y compañía. Aun así, en el caso de Marvel he disfrutado de grandes sagas de fuertes componentes cósmicos, especialmente de las relacionadas con el imperio Shi'ar y el Fénix durante la legendaria etapa de Chris Claremont en X-Men, e incluso buena parte de las aventuras de Thor podrían considerarse cósmicas, dada su fusión de mitología con ciencia ficción.


Volviendo a los Guardianes de la galaxia, el grupo en cuestión nació en 1968. Fue creado por Arnold Drake y Gene Colan como un equipo de superseres capitaneado por el Mayor Vance Astro y Halcón Estelar que defendían la Tierra y sus proximidades en en el año 3007. Estos aventureros del siglo XXXI no gozaron de demasiado éxito y pronto pasaron a ser un grupo de personajes de tercera fila dentro de Marvel, aunque autores como Steve Gerber y el legendario Sal Buscema se encargaron de narrar sus intermitentes historias. Los Guardianes contaron con apariciones esporádicas, como por ejemplo su intervención en La saga de Korvac junto a los Vengadores, y finalmente desaparecieron por completo, sumidos en el olvido, durante la década de los 90.


Este aparente fin de la historia nos lleva hasta 2008. El tándem creativo formado por los guionistas Dan Abnett y Andy Lanning se propuso revitalizar el panorama cósmico de Marvel, lo cual consiguieron con la saga Aniquilación, en la que las hordas de pérfidos seres como Annihilus y Ultrón amenazaron con conquistar el universo. A su conclusión, un grupo de variopintos personajes se dieron cuenta de que el tejido mismo del espacio-tiempo corría el peligro inminente de desmoronarse, comenzando así el fin de nuestro universo, por lo que unieron fuerzas bajo el nombre de los Guardianes de la galaxia. El grupo estaba formado por personajes de distinta índole como Quasar, Adam Warlock, Cosmo (un perro espacial de la Unión Soviética), Bicho, Drax el destructor, Gamora (estos dos últimos creaciones de Jim Starlin, padre de Thanos, el titán loco), Mantis, Groot y Mapache Cohete (pintoresco personaje que nació en una miniserie de cuatro números de 1985 acerca de un mundo de animales parlantes dibujada por Mike Mignola), todos ellos capitaneados por el medio humano Peter Jason Quill, alias Starlord. Esta nueva encarnación de los Guardianes gozó de una serie propia en la que se enfrentaron a amenazas de distinta índole, siempre relacionadas con fisuras en el espacio-tiempo, como los fanáticos de la Iglesia Universal de la Verdad, los Skrull, una revuelta en la Zona Negativa, una guerra de reyes entre los Inhumanos y los Shi’ar, y finalmente lucharon contra Thanos. La serie siempre mantuvo un tono desenfadado, mezclando humor socarrón con ciencia ficción pura y aventura, y muchos consideramos que ésta es la etapa más recomendable para acercarse al grupo que hoy nos ocupa.


Al terminar su colección, algunos de los integrantes de los Guardianes murieron. A casi todos nos sorprendió Marvel cuando anunció en verano de 2011 la puesta en marcha de una película dedicada a estos personajes, a su última encarnación. En mayo de 2012, la Casa de las Ideas lanzó al mercado una nueva cabecera titulada Vengadores, ¡reuníos! en la que aprovechaba el éxito de la película y nos presentaba a un grupo con la misma formación, ahora dentro de continuidad. Escrito por Brian Michael Bendis y dibujado por Mark Bagley, este cómic nos presentó al Capitán América y los suyos enfrentándose a una nueva formación de Zodíaco, hazaña que les llevó a darse de tortas con Thanos y a conocer a unos recuperados de Guardianes de la galaxia, formados ahora por Drax, Gamora, Bicho, Groot, Mapache Cohete y un resucitado Starlord. Aunque intrascendente, esta saga de ocho números resultó sumamente entretenida y sentó las bases de la siguiente fase.


En medio del relanzamiento de Marvel Now!, la editorial publicó una nueva serie dedicada en exclusiva a los Guardianes en 2013. Destinada a revitalizarlos y a preparar el camino para la película, contó con Brian Michael Bendis, uno de los arquitectos de Marvel, al frente del guión. Esta nueva etapa comienza justo donde terminó la mencionada saga de Vengadores, ¡reuníos! Nos presenta al núcleo básico de los Guardianes, a quienes se les van uniendo personajes invitados que comprenden a Iron Man, Ms. Marvel, Veneno y hasta Ángela, de Neil Gaiman, mientras detienen a los Badoon (amenaza en la sombra desde los tiempos de Abnett y Lanning) o colaboran con los X-Men del pasado traídos al presente. Gracias a la labor de Bendis y de dibujantes de primera línea como Steve McNiven (El viejo Logan), Sara Pichelli (Spider-men) o Nick Bradshaw (Lobezno y la Patrulla X), este cómic goza actualmente de un notable éxito de ventas (los cómics gratis de Marvel de 2014 han estado dedicados a ellos y a Mapache Cohete), si bien resulta una serie algo insípida e insustancial debido a los argumentos alargados de Bendis, que convierten a los Guardianes en una versión espacial de sus Vengadores, y a la sucesión constante de bromas entre los personajes.


Las aventuras espaciales y cósmicas están garantizadas gracias a las múltiples etapas que ha vivido este pequeño grupo de defensores espaciales. Mientras esperamos con ganas su película, no es mal momento en absoluto para acercase a los cómics donde nacieron.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Thor 2: El mundo oscuro


Thor regresa a Asgard para que Loki se enfrente a la justicia por sus crímenes cometidos contra la Tierra. Mientras intenta mantener la paz en los Nueve Reinos, una nueva amenaza surge de las sombras del Universo: Los elfos oscuros, derrotados hace eones por el padre de Odín, regresan capitaneados por Malekith, quien planea abrir un portal entre dimensiones y alzarse como señor de los Nueve Reinos. Ahora en solitario, Thor se enfrentará a esta vieja amenaza, a su propia familia y se reencontrará con su amada Jane Foster.

Después de Iron Man 3, Marvel Studios cierra este 2013 con una nueva entrega de su saga cinematográfica de Los Vengadores, en esta ocasión dedicada al dios del trueno. La primera parte de las aventuras del hijo de Odín me pareció una película muy digna, con sus más y sus menos, que conseguía capturar el espíritu del protagonista, retratar a los personajes fielmente y ofrecernos una buena dosis de entretenimiento sin pretensiones. Lo mismo sucede con su secuela, sólo que esta vez se eleva la escala del filme: una amenaza mayor que implica más despliegue de medios y muchos más efectos especiales.


Como ya sucediera con Iron Man 3, Thor: el mundo oscuro se posiciona como un ejemplo de entretenimiento de buena factura, tiene sus defectos pero se trata de una película concebida por el estudio para contribuir a la saga y contentar al público con espectáculo eficaz, lo cual cumple con creces. En esta ocasión, Kenneth Branagh abandona el puesto de director, que recae en las manos de Alan Taylor, que viene del mundo de la televisión, donde se ha encargado de varios episodios de la aclamada Juego de tronos. Taylor cumple su función sin más, aporta ritmo a la trama diseñada por Christopher Yost y compañía y se desenvuelve bien en las escenas de acción y de batallas, reflejando la grandeza de la Asgard cósmica que hemos disfrutado en historias clásicas de Thor; a mí particularmente me recuerda a la de los Relatos de Asgard (uno de mis cómics de Thor favoritos) y a la etapa de Stan Lee y Jack Kirby. Además, los personajes están retratados con pinceladas básicas pero certeras: tenemos a un Thor noble y heroico, a una atrevida Jane Foster, a un Loki maquiavélico, y a secundarios con más presencia como Sif o Heimdall, mientras que Malekith se limita a ser el villano de función, que no aporta demasiado. Quien tampoco brilla mucho es Brian Tyler con una banda sonora que acompaña sin más a la acción, sin resaltar tanto como la de Patrick Doyle en la primera parte.


El reparto también está bastante acertado, con Chris Hemsworth consagrándose como el hijo de Odín, Natalie Portman moviéndose con soltura como su amada humana, Stellan Skarsgard con un papel divertido, Kat Dennings resultando cansina a más no poder, y el gran Anthony Hopkins dando vida a un Odín que inspira respeto y majestuosidad. Quien roba la función, una vez más, es Tom Hiddleston, que ha hecho suyo el personaje de Loki desde que lo interpretara con inteligencia en la primera parte. Al contrario que Malekith, Loki es un villano con personalidad  y motivaciones propias, no busca el mal por el mal, tiene su lado humano y una interesante relación de amor-odio con Thor que pocos guionistas han sabido explorar. En El mundo oscuro se alza como un gran secundario, así que esperamos con ganas su futuro papel en la secuela o sus apariciones en Los Vengadores.


Sin llegar a la altura del triunfo de Joss Whedon con los héroes más poderosos de la Tierra, Thor: El mundo oscuro supone una película muy entretenida que captura con respeto y diversión el mundo del dios del del trueno. Poco más que destacar de ella, a parte de algún guiño a Los Vengadores y de un adelanto de lo que nos puede esperar el próximo año en Los Guardianes de la Galaxia.

Ficha de la película.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Gravity: En el espacio, nadie puede oírte gritar

Durante una misión de mantenimiento, la doctora Ryan y el astronauta Matt Kowalski presencian un terrible accidente que les deja a la deriva en el espacio, sobre la órbita de la Tierra. Contra todo pronóstico, los dos astronautas harán todo lo que está en su mano y más para buscar un modo de llegar a la Estación Espacial Internacional y regresar a la Tierra.


Gravity es la esperada nueva película del director Alfonso Cuarón, la cual llevaba años en desarrollo y de la que se conocía que contaría con un reparto mínimo y con efectos especiales revolucionarios. Cuarón pertenece a la generación de directores mexicanos, junto a Guillermo Del Toro y Alejandro González Iñárritu, que saltaron al mercado del cine estadounidense a mediados de los 90 y desde entonces han filmado películas en las que queda patente su sello particular. En el caso de Cuarón, ha explorado distintos géneros, manteniendo siempre un ligero tono oscuro y la presencia de personajes que buscan conectar con otros tras haber sufrido algún duro trauma en el pasado. En su filmografía destacan la tercera parte de Harry Potter, que rompió con el tono familiar de las dos anteriores entregas, la versión contemporánea de Grandes esperanzas de Dickens, y mis dos favoritas: La Princesita, un durísimo cuento narrado de forma preciosa, e Hijos de los hombres, distopía futurista que cuenta con secuencias que nos dejan sin aliento.


El estreno de Gravity se ha hecho esperar, pero sin duda supone un nuevo éxito en la carrera de Cuarón. Escrita en colaboración con su hijo Jonás, Gravity cuenta una historia aparentemente sencilla que huye del despliegue de pirotecnia y de seres fantásticos de la ciencia ficción para mostrarnos a dos astronautas atrapados en el vacío del espacio, a escasa distancia de la órbita de la Tierra. Con esta premisa se desarrolla una historia de supervivencia extrema, en la línea de grandes películas como Náufrago, Buried o la genial 127 Horas, en la que los protagonistas se ven atrapados en un medio inhóspito y deben enfrentarse a sus propios miedos y dificultades con el fin de sobrevivir. Semejante situación propicia el desarrollo de los personajes a través de pequeñas pinceladas que nos dejan entrever el carácter socarrón de Kowalsky y la pérdida reciente que marcó a la doctora Ryan.

Además de la brillante sencillez de la historia, Gravity sorprende por la forma en que está narrada. Cuarón aprovecha efectos digitales punteros, el vacío del entorno espacial y el 3D para ofrecer imágenes de gran belleza en las que contrasta el brillo de la Tierra con la profunda oscuridad del espacio, resaltando la angustia de los protagonistas. De este modo, tiene ocasión de filmar planos secuencias que nos dejarán clavados a la butaca con la boca abierta, como la secuencia de apertura, y tampoco podemos olvidarnos del ingenioso juego de sonidos con el que cuenta Gravity: en lugar de atronar al espectador, la película nos sumerge en el silencio sepulcral del espacio y nos acerca a los personajes, de modo que sólo escuchamos sus voces a través de las radios de sus escafandras. En este aspecto también hay que destacar la banda sonora de Steven Price, joven compositor que ha trabajado a las órdenes de Howard Shore y de Hans Zimmer que ahora tiene la ocasión de lucirse con una partitura angustiosa.


En cuanto al reducido reparto, sólo se puede alabar el trabajo de George Clooney, tan comedido como en sus papeles más recientes, y sobre todo el papel de Sandra Bullock. Sorprende que una actriz normalmente asociada a comedias estúpidas de vez en cuando nos brinde interpretaciones de gran carga dramática como su trabajo en Crash o la que hoy nos ocupa.


Gracias a la sencillez y humanidad de su angustiosa historia, a la rompedora puesta en escena y al trabajo de los actores, Gravity se alza como un nuevo triunfo de la ciencia ficción (si bien es difícil enmarcarla en este género) y como una de las películas más interesantes del año.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Rush: Rivalidad sobre ruedas


En 1976, dos pilotos diametralmente opuestos compiten por proclamarse campeones del mundial de Fórmula 1. Los distintos caminos que siguen el británico y alocado James Hunt y el disciplinado austríaco Niki Lauda colisionan en la pista, done les une su pasión por la velocidad y les separa una legendaria rivalidad.

Rush supone el nuevo trabajo de Ron Howard, director bastante irregular que ha filmado bodrios como EDtv, El Grinch, o ¡Qué dilema!, y la simplona adaptación de El código Da Vinci. Howard, que ha saltado de un género a otro manteniendo un estilo sencillo, poco arriesgado, en el que predominan soluciones melodramáticas, también nos ha dado algunas alegrías a lo largo de su carrera: en el mundo de la televisión produjo y fue el narrador de esa joya llamada Arrested Development, su aparición en Los Simpson es de las más memorables (la forma en que expone su nuevo proyecto a Brian Grazer sigue despertando carcajadas en muchos de nosotros), y como director es responsable de Una mente maravillosa (protagonizada por un reparto impagable capitaneado por Russell Crowe), del thriller político Frost/Nixon, y de la maravillosa Willow, película mítica donde las haya.

Pues bien, tras varios descalabros, entre ellos intentar llevar al cine la saga de La Torre Oscura de Stephen King con varias series de televisión y con Javier Bardem de por medio, Howard ha vuelto a ponerse tras la cámara en Rush, película semi-independiente en la que se ha reunido con Peter Morgan, el guionista de Frost/Nixon. Morgan ha demostrado ser un experto en el terreno del biopic, sobre todo a la hora de enfrentar a dos personajes históricos de posturas opuestas, como ya se vio en las recomendables El último rey de Escocia o en The Queen. En el caso de Rush, la fórmula vuelve a funcionar y nos encontramos con una historia que nos muestra en líneas generales las carreras por separado de James Hunt y de Niki Lauda, sus ambiciones, métodos y dudas, y hace especial énfasis en la rivalidad que mantuvieron como pilotos de Fórmula 1.


El desarrollo de personajes no desluce en manos de la puesta en escena de Howard, quien maneja con habilidad los saltos en el tiempo, las historias paralelas de los dos protagonistas y la recreación de los años 70, además de que nos ofrece escenas para el recuerdo como la primera carrera de Fórmula 3 (un señor homenaje a Días de Trueno, del tristemente fallecido Tony Scott), el accidente de Niki Lauda y su posterior recuperación en el hospital, o la carrera final bajo la lluvia. Sorprende también la pareja protagonista, no sólo por su parecido físico con los actores reales, sino por su entrega. Tanto Chris "Thor" Hemsworth como Daniel Brühl resultan creíbles en sus papeles, especialmente este último. Les acompaña un reparto de caras no demasiado conocidas entre las que llaman la atención las brevísimas apariciones de Olivia Wilde (Tron Legacy) y de Natalie Dormer (Margaery Tyrell en Juego de Tronos).


No podemos terminar sin alabar la banda sonora de Hans Zimmer, quien por fin deja de lado los tambores y trompetas atronadores de Origen y El caballero oscuro que tanto le gustaban (y nos fustigaban a los espectadores) y firma una banda sonora digna, con toques épicos que les van muy bien a las carreras de Fórmula 1. Por méritos propios, Rush se alza como una de las películas sorpresa de 2013, una historia modesta muy bien llevada cuyo resultado final ni siquiera consiguen empañar los habituales toques melodramáticos de Howard. Mientras Rush goza de una buena acogida, Ron Howard, y su equipo ya preparan su próximo trabajo, In the Heart of the Sea, basada en los hechos reales que inspiraron a Herman Melville a escribir su obra maestra, Moby-Dick.

Ficha de la película.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Sobrevivir al Apocalipsis: Pacific Rim


En el año 2015, los kaijus, criaturas monstruosas de otra dimensión, irrumpieron en nuestro mundo a través de una grieta en el océano Pacífico. Con el fin de detener la ola de destrucción que sembraban a su paso, los dirigentes de diferentes naciones pusieron en marcha la creación de los jaegers, robots gigantescos pilotados por humanos. Años después, las incursiones de los kaijus no hacen más que aumentar, por lo que el Mariscal Pentecost decide contactar con el antiguo piloto Raleigh Becket y lanzar una última ofensiva para proteger nuestro mundo.

Concluimos el especial dedicado a los estrenos post-apocalípticos de este verano con Pacific Rim, la nueva y esperada película de Guillermo Del Toro. Desde que ganara el Oscar con El laberinto del fauno y fuera calificado como "visionario", al director mexicano le han llovido las ofertas hasta el punto de estar vinculado a más de una decena proyectos distintos al mismo tiempo. No obstante, a parte de dirigir Hellboy II y de producir películas que llevan su sello como Don't be Afraid of the Dark o la reciente Mamá, Del Toro ha ido abandonando un proyecto tras otro, desde El Hobbit hasta la esperada adaptación de En las montañas de la locura, pasando por sus versiones de Frankenstein, Tarzán e incluso el cierre de la trilogía de Hellboy, de futuro incierto. Por este motivo, a muchos nos sorprendió que Del Toro regresara en 2013 con un producto en apariencia tan insulso como Pacific Rim, película centrada en robots gigantescos dándose de tortas con monstruos herederos de Godzilla. Por suerte, Del Toro ha conseguido demostrar su talento como cineasta una vez más para ofrecernos uno de los estrenos del verano, si bien no ha gozado de una gran acogida en taquilla.


Bebiendo del cine japonés de monstruos surgido en la década de 1950 con Godzilla y el pánico atómico como telón de fondo, Pacific Rim recupera elementos de películas y series como Mazinger Z, Ultraman, los Power Rangers, Evangelion, King Kong o Aliens, y nos presenta un futuro cercano en el que el fin del mundo se acerca debido a la invasión de gigantescos monstruos interdimensionales y sus oscuros propósitos. Con esta premisa se desarrolla una historia sencilla pero bien llevada, que aprovecha los tópicos del género y nos brinda sorpresas como quiénes se esconden detrás de los kaijus o el trasfondo de personajes como el Mariscal Pentecost y la japonesa Mako Mori. La película no aburre en ningún momento y combina las dosis justas de desarrollo de personajes con escenas cómicas y grandes secuencias de batallas que no aturden y rebosan épica.


El reparto resulta convincente en su conjunto, con un correcto Charlie Hunnam (Hijos de la anarquía) como protagonista que queda eclipsado ante personajes tan interesantes como los de Riko Kikuchi (el gran descubrimiento de Babel) y de Idris Elba (Luther), un nuevo modelo de tipo duro cinematográfico a quien nadie le tose encima. Les acompañan el cómico Charlie Day (Cómo acabar con tu jefe) como asesor científico en la lucha contra los kaijus y, por supuesto, los habituales de Del Toro, el gran Ron Perlman dando vida al traficante Hannibal Chau y Santiago Segura, que goza de un cameo de más duración que su breve aparición en Hellboy II. 


La potente banda sonora de Ramin Djawadi (Juego de tronos) y el brillante diseño de producción, en el que de nuevo queda patente la pasión de Del Toro por los monstruos, son algunos de los ingredientes que contribuyen a hacer de Pacific Rim una película cuidada hasta el detalle y un espectáculo sumamente divertido que sin duda merece la pena ver en pantalla grande. Esperemos que, tras el triunfo de Pacific Rim, Del Toro no tarde en volver a ponerse tras la cámara y nos traiga películas tan recomendables como ésta. Por el momento, prepara su regreso al cine de terror con Crimson Peak, y ojalá no tarde en cerrar la trilogía de Hellboy.




sábado, 20 de julio de 2013

Star Trek: En la oscuridad


La tripulación de la Enterprise apenas tiene tiempo de cumplir con sus misiones de exploración rutinarias cuando una nueva amenaza surge para poner en jaque a la Tierra: John Harrison, miembro renegado de la Federación, planea desatar una guerra contra el Imperio Klingon. Esto supondrá una nueva prueba para la amistad entre Kirk y Spock que les llevará a lugares insospechados y a enfrentarse a nuevos desafíos. 

En 2009, J.J. Abrams revitalizó la saga cinematográfica de Star Trek con un reinicio que nos presentaba a la tripulación original de la Enterprise en un universo paralelo al visto en la mítica serie original de Gene Rodenberry. Con esta premisa arrancaba una película trepidante, que recuperaba el sentido de la aventura de las películas de Spielberg y Lucas sin perder de vista a los personajes clásicos y los centenares de historias que tienen a sus espaldas. Tras el éxito de este película, Abrams nos sorprendió con el proyecto personal de Super 8 (homenaje a filmes como E.T. o Cuenta conmigo) y alguna serie como Person of Interest, con lo que la esperada secuela de Star Trek se ha visto retrasada más de lo normal hasta este 2013, con resultados inmejorables, eso sí.


Siguiendo el camino marcado por la anterior entrega, Star Trek: En la oscuridad va un paso más allá, planteando un desafío mayor para la recién consolidada tripulación de la Enterprise como es la irrupción de uno de sus enemigos más emblemáticos. Abrams se sirve de los recursos del cine de aventuras que representan películas como Indiana Jones o la trilogía original de Star Wars (lo cual es de agradecer dada la creciente cantidad de taquillazos que intentan abrumar al espectador con efectos especiales e historias vacías), como prueban la brillante secuencia de apertura  y el peso que tiene la tripulación de la Enterprise en la trama; cada personaje cuenta con sus minutos de gloria para lucirse. A esto hay que sumarle el tratamiento del misterio y de las tramas en las que nada es lo que parece que Abrams ha empleado en otras de sus obras como Perdidos, Fringe o Super 8, que aquí se pueden apreciar en la presentación del personaje de John Harrison, sus motivaciones y los enigmas que rodean a la Federación. Una combinación perfecta.


El reparto está en plena forma, caracterizado a la perfección, con unos sobresalientes Chris Pine y Zachary Quinto plasmando la amistad pura entre Kirk y Spock en pantalla, y el resto de la tripulación de la Enterprise da la talla, especialmente Karl Urban como el Dr. McCoy, con varias frases para el recuerdo, y el gran Simon Pegg en la piel de Scotty, que se reserva varios de los momentos más divertidos de la película. Entre las nuevas incorporaciones destacan Alice Eve, Peter "Robocop" Weller, y sobre todo Benedict Cumberbatch. En su imparable trayectoria en Hollywood (pronto le veremos en un buen número de películas interesantes como August: Osage County o Twelve Years a Slave), el intérprete de Sherlock se gana al público con su representación de un villano nada típico, con una presencia en pantalla abrumadora y lleno de escalofriantes matices. Atentos también, por cierto, al cameo sorpresa de Leonard Nimoy, una de las piedras angulares del universo de Star Trek.


Si a esto le sumamos los homenajes a la serie y a las películas originales de Star Trek (véase cierto grito), escenas que aprovechan los efectos especiales tan bien como la del "salto" entre naves, un ritmo endiablado y una nueva banda sonora de Michael Giacchino que nos invita a quitarnos el sombrero y aplaudir, sin duda nos encontramos ante una de las películas del año. Star Trek: En la oscuridad recupera el espíritu del buen cine de aventuras, aquel capaz de emocionarnos, sorprendernos y presentarnos personajes con los que sentirnos identificados, al mismo tiempo que es fiel al espíritu de una emblemática y longeva saga de ciencia ficción. Una de las películas del año, indudablemente. Larga vida y prosperidad.

viernes, 8 de febrero de 2013

Vengadores, ¡reuníos!


Una nueva formación del renacido grupo terrorista conocido como Zodíaco consigue hacerse con distintos objetos de poder a lo largo del mundo, lo cual pone en alerta a los Vengadores. Una pintoresca alineación de los Héroes más poderosos de la Tierra compuesta por el Capitán América, Thor, Iron Man, Hulk, la Viuda Negra y Ojo de Halcón sigue la pista de los villanos, lo cual les lleva a un viaje interestelar e interdimensional en el que se las verán con un belicoso imperio alienígena, entidades cósmicas e incluso con el mismísimo Thanos. ¿Qué trama en esta ocasión el Titán Loco?

Coincidiendo con el estreno de la película de Los Vengadores, en Marvel decidieron aprovechar la ocasión para lanzar al mercado una nueva colección que contase con la misma formación que la versión fílmica del cómic para captar nuevos lectores y de paso aumentar las ventas. El encargado fue, cómo no, Brian Michael Bendis, el guionista estrella de la editorial y máximo responsable de este grupo de héroes en su etapa actual. Además, en el inicio de esta colección contaría con la ayuda de un viejo amigo, el dibujante Mark Bagley, con quien ya trabajó en Ultimate Spider-man durante más de cien números.


A primera vista, Vengadores, ¡reuníos! puede parecer una colección realizada únicamente para aprovecharse del éxito de la película, totalmente innecesaria (será que no hay muchas que no lo son en Marvel). Sin embargo, la lectura de sus ocho primeros números demuestra que Bendis ha hecho un buen trabajo contando una historia épica y entretenida, a la altura de lo que estos héroes merecen. Libre de eventos editoriales que condicionen el desarrollo del cómic, Bendis recupera el concepto clásico de Vengadores, el de grandes héroes unidos frente a una amenaza común, y deja de lado las tramas urbanas de sus Nuevos Vengadores para contarnos una historia divertida en la que se respira el espíritu de la aventura a cada página y la espectacularidad y los fuegos de artificio priman por encima de lo demás. Sin embargo, hay que reconocer que el desarrollo de los personajes queda un poco de lado y que la influencia de la película se nota demasiado, sobre todo con la participación de Los Guardianes de la Galaxia y de Thanos como villano.

Podría decirse que el trabajo de Mark Bagley a los lápices es lo más destacable de este cómic. Bagley narra como pocos, con una fluidez y un dinamismo propios de los grandes autores del cómic de superhéroes. Sus caracterizaciones de personajes tan emblemáticos como Hulk, Iron Man o el Capitán América son sensacionales, y las batallas cuentan con todo lujo de detalles. El único punto negativo del apartado gráfico son las tintas de Danny Miki, un entintador bastante sucio que ya estropeó el trabajo de Carlos Pacheco en Ultimate Avengers y aquí hace lo mismo con el de Bagley.


En su arco argumental inicial, Vengadores, ¡reuníos! nos ofrece una historia sencilla, llena de acción y aventuras, fiel al espíritu clásico de los héroes más poderosos de Marvel que además supone la oportunidad ideal para acercar a los cómics a todos aquellos que quedaron encantados con la reciente película. Eso sí, dudo que merezca la pena seguirla, pues Bendis y Bagley abandonan la colección, que promete convertirse en un título más de los Vengadores en manos del nuevo equipo creativo.

sábado, 29 de diciembre de 2012

El Hobbit: Un viaje inesperado


"En un agujero en el suelo, vivía un hobbit." Bilbo Bolsón lleva una apacible vida en la Comarca hasta que, un día, el mago Gandalf el Gris aparece en Bolsón Cerrado y le propone salir en busca de aventuras junto a 13 enanos que quieren recuperar Erebor, su antigua morada, de las garras del dragón Smaug. Bilbo finalmente se unirá a la compañía de los enanos, liderada por Thorin Escudo de Roble, y juntos atravesarán la Tierra Media, conocerán nuevos aliados y se enfrentarán a un mal latente que amenaza con poner fin a la paz y traer de vuelta a los orcos y a seres mucho más peligrosos.

Recuerdo con claridad el momento en el que, hace más de diez años, acudí al cine a ver El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo. Según avanzaba la película mi asombro iba en aumento, no daba crédito a la historia que estaba presenciando, y aquella sesión acabó convirtiéndose en una de las experiencias cinematográficas más completas e intensas de las que he disfrutado. Durante los dos años siguiente me zambullí en las novelas de J.R.R. Tolkien y, por supuesto, acudí a ver las siguientes dos entregas, ya sabiendo que estaba presenciando todo un hito en la historia del cine como fue la trilogía de Peter Jackson, a la que me gusta aplicar el adjetivo inglés de larger-than-life (más grande que la vida misma).

Por ello, cuando después de muchos rumores se supo que finalmente sería Peter Jackson y no Guillermo Del Toro (cineasta que cada vez me cae peor) quien adaptaría El Hobbit, una de mis novelas favoritas, no dudé en celebrarlo. La espera ha sido larga, los rumores constantes, los videoblogs del proceso de rodaje muy interesantes y muchas las dudas de si el regreso de Jackson a la Tierra Media merecería la pena, sobre todo teniendo en cuenta que de una única novela van a desarrollar una nueva trilogía. Por fortuna, la primera entrega de El Hobbit, titulada, Un viaje inesperado, no está nada mal. No defrauda, consigue entretener y sorprender, si bien es cierto que no llega al nivel de perfección de El Señor de los Anillos, en parte por el tono más distendido y humorístico de la historia (que ya estaba presente en la novela) y en parte por los excesos de la película.


Como adaptación, El Hobbit es bastante fiel a la novela en la que se basa, tenemos a todos nuestros queridos protagonistas y el espíritu aventurero del libro está presente en la película, si bien hay ciertas alteraciones en los sucesos o en la inclusión de personajes que no deberían estar ahí. Ahora bien, es cierto que la duración, casi tres horas, es algo excesiva, hay escenas metidas con calzador y eso repercute en el acabado de la película, que está un tanto inflada (véase la parte de Radagast correteando en su trineo de conejos... en fin). Aun así no se hace muy pesada, entretiene con una historia ligera y consigue sorprender a los espectadores con los parajes de la Tierra Media, mucho menos oscura que la de la saga madre, a lo que hay que añadir el factor nostalgia, pues es inevitable emocionarse al reencontrarse con personajes, escenarios y hasta la música de El Señor de los Anillos (en este sentido juega un papel importante la secuencia de apertura).


Hablando de viejos conocidos, en el reparto también asistiremos al regreso de Hugo Weaving (Elrond), Cate Blanchett (Galadriel), el legendario Christopher Lee (Saruman), el gran Andy Serkis (Gollum) e incluso de Ian Holm (Bilbo) y de Elijah Wood (Frodo). A ellos tenemos que añadirles a los 13 enanos que emprenden el viaje para recuperar su antiguo hogar, interpretados en su mayoría por actores británicos, algunos de los cuales ni siquiera tienen líneas de diálogo en la película. Entre ellos destaca Richard Armitage como Thorin Escudo de Roble, el héroe trágico y desconfiado de esta aventura. Sin embargo, los que más resaltan son Martin Freeman (soberbio haciendo de Watson en Sherlock), todo un acierto como el joven Biblo, hacía tiempo que pedía a gritos un papel protagonista; y por supuesto Sir Ian McKellen, inconmensurable bajo el manto de Gandalf el Gris y capaz de brindarnos algunos de los momentos más emotivos de la película.


La banda sonora también nos trae viejos recuerdos, pues el compositor Howard Shore recicla los temas de las anteriores películas y crea algunas piezas nuevas con mucha fuerza (atención a The World Is Ahead) con influencias de su trabajo más reciente (Hugo). La fotografía y la dirección artística también consiguen trasladarnos una vez más a la Tierra Media, guiados por el auténtico maestro de ceremonias, Peter Jackson, quien recupera el estilo grandioso, de potentes tomas áreas para realzar los decorados, que deja en pañales a los sucedáneos de fantasía que intentaron copiar el toque de la trilogía original (como las últimas partes de Harry Potter), y que cuenta con escenas resueltas de forma brillante, como la presentación del dragón Smaug. Eso sí, el 3D sobra, el sistema patentado por el señor Cameron no aporta nada a los planos de Jackson, que ya de por sí solos son bastante tridimensionales.


A pesar de la excesiva duración, de las escenas y personajes metidos con calzador y de que apenas cubra un tercio de la novela, El Hobbit resulta una película sumamente entretenida, nos deja buenas sensaciones y, lo más importante, nos lleva de nuevo a la Tierra Media de J.R.R. Tolkien para reencontrarnos con personajes muy queridos. Otro asunto será que las secuelas mantengan esta línea y sigan a la altura.

Ficha de la película.

jueves, 11 de octubre de 2012

Frankenweenie: El regreso de Tim Burton


La vida no es nada sencilla para el joven Víctor Frankenstein en el pueblo de New Holland: sus únicas vías de escape son el cine y la ciencia, aficiones que comparte con su mejor amigo, su perro Sparky. Sin embargo, el destino se burla de él y le arrebata de forma súbita a su fiel mascota, dejándole un vacío que nada puede llenar... hasta que la idea de devolver al can del más allá termina convenciendo a Víctor, quien no se imagina las devastadoras consecuencias que esto tendrá para los habitantes de New Holland.

El director Tim Burton regresa a sus orígenes y recupera la propuesta de Frankenweenie, cortometraje de 1984 en el que un niño resucitaba a su perro a modo de homenaje al Frankenstein de Mary Shelley. Después del éxito de taquilla que supuso Alicia en el País de las Maravillas, Burton ha forjado una provechosa alianza con Disney y, tras Sombras Tenebrosas, vuelve en 2012 con la nueva versión de la mencionada historia de Frankenweenie, esta vez a modo de película de animación stop motion, y la verdad es que el resultado ha sido inmejorable.

Basándose en su cortometraje y contando con la ayuda del guionista John August, Tim Burton regresa al cine de sus inicios con una película brillante, divertida, dinámica, emotiva y oscura que retoma las preocupaciones que hacían tan peculiares las películas de este director y que se han ido diluyendo en sus  trabajos más recientes y comerciales. En Frankenweenie nos encontramos con un personaje, el joven Víctor, que no encaja en la sociedad ni está dispuesto a comportarse como los demás esperan que haga, de modo que sólo encuentra consuelo en el cine de terror, las películas que él mismo dirige y en su perro Sparky, su mejor amigo. Vive con unos padres ausentes que, a lo largo de la película, demuestran cómo el mundo de los adultos está lleno de muchos más sinsentidos y contradicciones que las que tanto critican del de los niños. Además, guiado por el amor y la fuerte pérdida que ha sufrido, Víctor desatará una cadena de acontecimientos que escapan a su control, de forma similar a lo que les sucedía a los protagonistas de Bitelchús y Eduardo Manostijeras.


A la acertada mezcla de humor, aventura, y drama que propone Frankenweenie hay que sumarle el sentido homenaje que la película rinde al cine de terror clásico y a la literatura de dicho género. Así, a lo largo del filme nos encontraremos con logrados guiños a Vincent Price y a Boris Karloff, al Drácula de la Hammer interpretado por Christopher Lee, al cine de monstruos japoneses, a la ciencia ficción de los años 50, al Frankenstein de Mary Shelley y a Edgar Allan Poe, entre otros.

Artísticamente, la película es impresionante. Cuenta con un diseño de personajes sensacional que recuerda a La novia cadáver y a las ilustraciones de La melancólica muerte del Chico Ostra, sin resultar recargado en ningún momento; la técnica de animación stop motion está cuidada hasta límites insospechados, además de que el acabado en blanco y negro queda sensacional. A todo esto tenemos que sumarle la banda sonora de Danny Elfman, muy acertada y comedida, y el trabajo de los actores que han dado voz a los personajes, entre los que figuran Martin Short, Catherine O'Hara, Martin Landau y Winona Ryder en el que supone su reencuentro con el director.


Frankenweenie supone el regreso de Tim Burton a sus orígenes como cineasta, ya que la historia le brinda la oportunidad de retomar las preocupaciones y el tratamiento de personajes que caracterizan su inconfundible sello, ofreciendo a los espectadores una película cuidada en todos los aspectos, un homenaje al cine y a la literatura de terror lleno de emoción y diversión. No se la pierdan.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Los Vengadores: Un sueño hecho realidad


Loki, el dios de las mentiras y el engaño, consigue escapar del exilio aliándose con una raza alienígena que planea invadir la Tierra usando el Cubo Cósmico como portal interdimensional. La llegada a nuestro planeta del hermanastro de Thor obliga a Nick Furia, director de SHIELD, a movilizar todos sus recursos para acabar con la ola de destrucción que está causando Loki. Sin embargo, cuando la amenaza es mayor de lo que cabría esperar, llega la hora de que los héroes más poderosos del planeta dejen de lado sus diferencias y unan sus fuerzas contra el mal. Han nacido Los Vengadores.

Parecía un reto imposible, pero lo han conseguido: Los Vengadores han dado el salto definitivo a la gran pantalla, y no lo podrían haber hecho mejor. Desde el estreno en 2008 de Iron Man, Marvel Studios ha tejido una complicada red entre los distintos personajes que formarían parte del grupo de superhéroes, incluyendo detalles en las películas de El increíble Hulk, Iron Man, Thor y Capitán América a fin de trasladar el Universo Marvel de los cómics a la gran pantalla de modo que resulte coherente y cohesionado, una labor sumamente complicada.


Con el guión de Zak Penn y Joss Whedon como base, Los Vengadores representa el espíritu Marvel más puro, cargado de acción, aventura, humor y personajes con mucho carisma y personalidad propia. Además del minucioso plan de Marvel Studios antes mencionado, quien también ha contribuido de forma inestimable al triunfo de Los Vengadores ha sido el guionista Joss Whedon, creador de aclamadas series televisivas como Buffy Cazavampiros, Firefly o Dr. Horrible. Al mando de la dirección y del guión, Whedon ha sabido combinar espectacularidad con respeto a los cómics originales, de forma que aprovecha al máximo los rescursos, no abruma a los espectadores con los efectos especiales de ILM (su estilo tras la cámara está en el extremo opuesto a las exageraciones de Michael Bay) y siempre tiene en cuenta la esencia de cada personaje. Así, Los Vengadores resulta equilibrada y cada uno tiene sus minutos de gloria en pantalla para demostrar su potencial, al mismo tiempo que los acertados golpes de humor hacen que la película sea aun más divertida.


Whedon no ha descuidado ningún detalle, y por supuesto ha prestado especial atención a la dirección de actores. Todos los miembros del reparto están estupendos, han hecho suyos a los personajes que interpretan y han sabido darles la personalidad necesaria para que ninguno quede en desventaja frente a sus compañeros. Robert Downey Jr. llena la pantalla cada vez que aparece dando vida al soberbio Tony Stark, quien muestra su lado más humano en la relación que mantiene con Pepper Potts, interpretada por Gwyneth Paltrow. Como quedó demostrado en Thor, el vozarrón y la presencia de Chris Hemsworth son las idelaes para un dios del trueno cercano pero poderoso, mientras que Chris Evans clava el carácter del Capitán América, un héroe fuera de tiempo que se desenvuelve como nadie en el campo de batalla, donde se revela como un líder nato. Scarlett Johansson enriquece su interpretación de la Viuda Negra tras lo visto en Iron Man 2, en parte gracias a su relación con el Ojo de Halcón de Jeremy Renner, actor que encadena interpretaciones excelentes desde su papel en The Hurt Locker. Dentro de SHIELD, Samuel L. Jackson hace de Nick Furia el líder contundente que sabe más de lo que aparenta que todos conocemos, arropado por los leales Maria Hill (una solvente Cobie Smulders, Robin de HIMYM) y Phil Coulson (Clark Gregg), quien protagoniza algunas de las escenas más emotivas de la película. Por otro lado, Tom Hiddleston demuestra ser un actor con un inmenso potencial gracias a su brillante interpretación de Loki, tan comedida como en Thor, y finalmente no podemos pasar por alto la incorporación de Mark Ruffalo dando vida a un convincente Bruce Banner, científico que todavía libra su lucha interna contra Hulk.


A pesar de ser tan numeroso, el reparto se desenvuelve con total naturalidad tanto en las escenas de diálogos ingeniosos como en las más espectaculares, dinamizadas por la épica banda sonora de Alan Silvestri, quien repite tras su trabajo en Capitán América. Además, no podrían faltar los guiños a los cómics, con el cameo del gran Stan Lee incluido, la aparición del helitransporte de SHIELD en todo su esplendor  e incluso la escena final, que abre un sinfín de posibilidades para el futuro de Los Vengadores.


Las dificultades eran muchas y las expectativas muy altas; pero los responsables de Marvel Studios han conseguido hacer realidad el sueño de muchos lectores y espectadores al trasladar al cine la esencia del Universo Marvel en Los Vengadores, película trepidante y emotiva que representa el entretenimiento de calidad y cuenta con un equipo y un reparto que han dado lo mejor de sí mismos. Cada vez que el mundo los necesite, Los Vengadores acudirán a su llamada.

*Para terminar, me gustaría dedicar esta reseña a Yota y Oneyros, inestimables compañeros de visionado de una película tan especial como ésta.

jueves, 26 de abril de 2012

¡Vengadores, Reuníos!

Llegó el momento, Los Vengadores por fin llegarán a la gran pantalla este viernes 27. Con motivo de tal evento, conviene dedicar unos instantes a repasar el camino tan elaborado que ha seguido Marvel Studios para trasladar el universo de los cómics al cine de forma coherente y generar la máxima expectación posible ante el estreno de la película que reúne a los héroes más poderosos de la Tierra. Para ello, recuperamos los posts en los que se habló de los filmes dedicados a cada superhéroe del equipo, entre quienes se ha ido estableciendo una serie de conexiones calcuadas al detalle.


-Iron Man: En 2008, daba la impresión de que Marvel poco o nada tenía que ofrecer con las adaptaciones cinematográficas de sus cómics, sobre todo con los resultados de títulos tan irregulares como Spider-man 3 o El motorista fantasma. Por suerte, la película de Jon Favreau llegó en el momento oportuno para demostrar que era posible combinar la acción, la aventura y los efectos especiales con buenas interpretaciones y cierto desarrollo de personajes en una película de superhéroes. El talento de un reparto formado por Jeff Bridges, Gwyneth Paltrow y un soberbio Robert Downey Jr., más los guiños constantes al cómic y la puesta en marcha de la Iniciativa Vengador hicieron el resto.

-El increíble Hulk: Pocos meses después se estrenó este relanzamiento del goliat esmeralda, que adaptaba lo mostrado en la versión de Ang Lee al planteamiento de Iron Man. A pesar de no recaudar tanto en taquilla como se esperaba, consiguió traernos de vuelta a Bruce Banner en una película muy entretenida, llena de homenajes al cómic (y hasta a la serie de televisión), y que contaba con buenas escenas de acción y con un estupendo Edward Norton en el papel principal.

-Iron Man 2: Dos años después, Tony Stark regresaba en una película que recogía los aciertos de la primera y los potenciaba, acentuando su tono cómico a la vez que exploraba los fantasmas del pasado de su protagonista, de nuevo interpretado por un genial Downey Jr. Además de como entretenida segunda parte, funcionaba a la perfección como preludio de Los Vengadores, introduciendo a muchos personajes que jugarán papeles fundamentales con posterioridad.

-Thor: Trasladar el universo del dios del trueno a la gran pantalla y que resultase creíble era una de las apuestas más arriesgadas, pero Marvel Studios consiguió salir airosa una vez más. Dirigida con habilidad por Kenneth Branagh, Thor mezcla con ingenio el conflicto asgardiano del protagonista con su exilio en Midgard y vinculación con SHIELD y los futuros Vengadores (gracias a la aparición de elementos que posteriormente darán mucho juego, como el Cubo Cósmico). Por si éstos no fueran pocos méritos, nos presenta a Loki, un villano de altura interpretado por un brillante Tom Hiddleston.


-Capitán América: Unos meses después de los martillazos del dios del trueno, llegó a nuestras carteleras la que podríamos considerar la precuela oficial de Los Vengadores, pues nos presenta al "primer" miembro de este equipo, el supersoldado Steve Rogers. A pesar de sus defectos (especialmente en su segunda mitad, un tanto forzada), consigue plasmar el espíritu del personaje, clave dentro del Universo Marvel; es rica en guiños al cómic y establece una serie de conexiones interesantes con lo visto en Thor y Iron Man.

Tras este repaso, solo queda disfrutar de la película de Joss Whedon que reunirá a estos cuatro personajes y muchos otros más en la que posiblemente sea una de las apuestas más ambiciosas (y también elaboradas) en cuanto a adaptaciones de cómics al cine se refiere. Por fin acudiremos a la llamada de ¡Vengadores, reuníos!

sábado, 14 de abril de 2012

Hugo: La invención de Martin


Desde la trágica desaparición de su padre, Hugo Cabret vive escondido en la estación de París, encargándose de dar cuerda a los relojes mientras observa con atención a los distintos pasajeros y tenderos a la vez que busca las piezas que le faltan para arreglar el legado de su padre: un misterioso autómata con un mensaje que no consigue descifrar. Cuando conoce a la joven Isabelle, Hugo conseguirá nuevas pistas que le guiarán en la mayor aventura en la que jamás se haya embarcado: conocerse a sí mismo.

La nueva película de Martin Scorsese ha sido toda una sorpresa por distintas razones: no sólo no aparece Leonardo DiCaprio de protagonista, sino que el famoso director abandona la exploración de los ambientes más violentos de la sociedad y opta por un cambio de registro, adentrándose en los dominios del cine infantil/juvenil al adaptar la novela La invención de Hugo, de Brian Selznick. Nada de lo que asustarse, puesto que a lo largo de su mítica carrera Martin Scorsese ha demostrado ser un director todoterreno, capaz de moverse con maestría en el drama criminal (Casino), el thriller psicológico (Shutter Island), los remakes (El Cabo del Miedo, Infiltrados) y el drama de época (La Edad de la Inocencia).


En Hugo, Scorsese se adentra en las convenciones del cine infantil de aventuras, propias de Harry Potter y Alicia en el País de las Maravillas, y despliega todo su poderío visual con su estilo de dirección dinámico (impresionantes movimientos de cámara que demuestran una planificación brillante de las escenas) y una ambientación sencillamente asombrosa, con todo lujo de detalles en la recreación de los escenarios del París de 1930. Eso sí, todo ello bien asentado sobre el guión de John Logan (Gladiator, Rango), que combina a la perfección las aventuras y los misterios en los que se ven envueltos los protagonistas con uno de los puntos fuertes de la película: el sentido homenaje que rinde al mundo del cine.

Scorsese no se limita a narrarnos la historia de Hugo, sino que construye toda una oda a la capacidad del cine para hacernos soñar, viajar a mundos extraordinarios y conocer a personajes con los que podemos sentirnos identificados. En el caso de Hugo, esto se consigue gracias a continuos guiños y alusiones a figuras del cine clásico como Charles Chaplin, Harold Lloyd, Buster Keaton y especialmente a Georges Méliès, pionero del trucaje de imágenes que juega un papel fundamental en la trama y da voz a reflexiones del propio Martin.


Hugo tiene todos los ingredientes de una gran superproducción, entre ellos una sobrecogedora banda sonora compuesta por Howard Shore (El Señor de los Anillos) que acompaña a las imágenes en todo momento y hace un uso muy curioso del acordeón para darle un toque "parisino" a la música. Además, el reparto combina los talentos de actores legendarios como Ben Kingsley o Christopher Lee con la joven pareja formada por Asa Butterfield (El niño con el pijama de rayas) y Chloë Grace Moretz (la niña prodigio de Kick-Ass), y cuenta con las apariciones de Sacha Baron Cohen (Borat), Emily Mortimer (Shutter Island), Ray Winstone (Infiltrados), Michael Stuhlbarg (Boardwalk Empire) y Jude Law. Como curiosidad, Johnny Depp también también participó en la película, aunque sólo como productor.


Martin Scorsese demuestra de nuevo su maestría en Hugo, película inscrita en el cine infantil y familiar capaz de emocionar a los espectadores con las aventuras de sus protagonistas y el sentido homenaje que rinde al mundo del cine.

*Lejos de tomarse un descanso, Martin Scorsese ya trabaja en sus dos próximas películas: Silence, su reencuentro con el actor Daniel Day-Lewis en una historia acerca de unos misioneros en tierras hostiles; y recientemente los estudios aprobaron su próximo proyecto, The Wolf of Wall Street, que supondrá su esperada nueva colaboración con Leonardo DiCaprio.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Una cálida celebración y un viaje inesperado

El pasado día 19 se cumplieron diez años del estreno en cines de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, un hito en la historia del séptimo arte que dejó una huella imborrable en los espectadores que salimos maravillados de las salas tras ver la película. Con el estreno de Las Dos Torres y El Retorno del Rey en los dos años siguientes, el cineasta neozelandés Peter Jackson logró lo imposible al convertir la trilogía fantástica de J. R. R. Tolkien en una perfecta saga cinematográfica que cautivó por igual a público y crítica.


Durante mucho tiempo, varios productores, directores e incluso lectores consideraron las novelas de Tolkien inadaptables al cine. Esto no desanimó a Peter Jackson, director que comenzó su carrera con películas gore de pequeño presupuesto (véase Mal Gusto) y que decidió emprender una titánica tarea para conseguir la financiacón y los medios necesarios para rodar la trilogía completa de forma simultánea. Con el estreno de La Comunidad del Anillo, Jackson hizo desaparecer todas las dudas acerca de la viabilidad de su proyecto, consiguió asombrar a millones de espectadores en todo el mundo e influyó en películas posteriores, las cuales no dudaron en imitar la revolucionaria estética y los impresionantes efectos especiales de Weta Digital de los que Jackson había hecho gala.



Diez años después, Peter Jackson ha vuelto a la Tierra Media, en esta ocasión para hacerse cargo de filmar la precuela de El Señor de los Anillos: El Hobbit. Aunque todo el equipo se encuentra todavía inmerso en pleno rodaje, han tenido tiempo de presentar el primer tráiler del viaje de Bilbo Bolsón, el cual ha recibido el entusiasmo de los fans en la red. Muchos rostros conocidos, otros nuevos, atmósferas familiares y la sensación de que la magia puede volver a llenar la pantalla se desprenden de este primer tráiler.