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jueves, 19 de diciembre de 2013

Thor 2: El mundo oscuro


Thor regresa a Asgard para que Loki se enfrente a la justicia por sus crímenes cometidos contra la Tierra. Mientras intenta mantener la paz en los Nueve Reinos, una nueva amenaza surge de las sombras del Universo: Los elfos oscuros, derrotados hace eones por el padre de Odín, regresan capitaneados por Malekith, quien planea abrir un portal entre dimensiones y alzarse como señor de los Nueve Reinos. Ahora en solitario, Thor se enfrentará a esta vieja amenaza, a su propia familia y se reencontrará con su amada Jane Foster.

Después de Iron Man 3, Marvel Studios cierra este 2013 con una nueva entrega de su saga cinematográfica de Los Vengadores, en esta ocasión dedicada al dios del trueno. La primera parte de las aventuras del hijo de Odín me pareció una película muy digna, con sus más y sus menos, que conseguía capturar el espíritu del protagonista, retratar a los personajes fielmente y ofrecernos una buena dosis de entretenimiento sin pretensiones. Lo mismo sucede con su secuela, sólo que esta vez se eleva la escala del filme: una amenaza mayor que implica más despliegue de medios y muchos más efectos especiales.


Como ya sucediera con Iron Man 3, Thor: el mundo oscuro se posiciona como un ejemplo de entretenimiento de buena factura, tiene sus defectos pero se trata de una película concebida por el estudio para contribuir a la saga y contentar al público con espectáculo eficaz, lo cual cumple con creces. En esta ocasión, Kenneth Branagh abandona el puesto de director, que recae en las manos de Alan Taylor, que viene del mundo de la televisión, donde se ha encargado de varios episodios de la aclamada Juego de tronos. Taylor cumple su función sin más, aporta ritmo a la trama diseñada por Christopher Yost y compañía y se desenvuelve bien en las escenas de acción y de batallas, reflejando la grandeza de la Asgard cósmica que hemos disfrutado en historias clásicas de Thor; a mí particularmente me recuerda a la de los Relatos de Asgard (uno de mis cómics de Thor favoritos) y a la etapa de Stan Lee y Jack Kirby. Además, los personajes están retratados con pinceladas básicas pero certeras: tenemos a un Thor noble y heroico, a una atrevida Jane Foster, a un Loki maquiavélico, y a secundarios con más presencia como Sif o Heimdall, mientras que Malekith se limita a ser el villano de función, que no aporta demasiado. Quien tampoco brilla mucho es Brian Tyler con una banda sonora que acompaña sin más a la acción, sin resaltar tanto como la de Patrick Doyle en la primera parte.


El reparto también está bastante acertado, con Chris Hemsworth consagrándose como el hijo de Odín, Natalie Portman moviéndose con soltura como su amada humana, Stellan Skarsgard con un papel divertido, Kat Dennings resultando cansina a más no poder, y el gran Anthony Hopkins dando vida a un Odín que inspira respeto y majestuosidad. Quien roba la función, una vez más, es Tom Hiddleston, que ha hecho suyo el personaje de Loki desde que lo interpretara con inteligencia en la primera parte. Al contrario que Malekith, Loki es un villano con personalidad  y motivaciones propias, no busca el mal por el mal, tiene su lado humano y una interesante relación de amor-odio con Thor que pocos guionistas han sabido explorar. En El mundo oscuro se alza como un gran secundario, así que esperamos con ganas su futuro papel en la secuela o sus apariciones en Los Vengadores.


Sin llegar a la altura del triunfo de Joss Whedon con los héroes más poderosos de la Tierra, Thor: El mundo oscuro supone una película muy entretenida que captura con respeto y diversión el mundo del dios del del trueno. Poco más que destacar de ella, a parte de algún guiño a Los Vengadores y de un adelanto de lo que nos puede esperar el próximo año en Los Guardianes de la Galaxia.

Ficha de la película.

martes, 3 de mayo de 2011

Thor: El nacimiento de un mito


Preocupado por la seguridad de Asgard, el temerario Thor, dios del trueno, emprende un arriesgado viaje al mundo de Jotunheim para enfrentarse a los gigantes de hielo, poniendo en peligro las vidas de sus compañeros de armas y desobedeciendo las órdenes de Odín. Cuando el padre de los dioses se entera, decide despojar a Thor de sus poderes y desterrarle al mundo de Midgard, donde deberá aprender humildad de los humanos que lo habitan.

*Esta reseña puede desvelar detalles de la película.

Desde que comenzó el actual boom por las adaptaciones cinematográficas de cómics, uno de los superhéroes con cuya película se especulaba era Thor, la versión del dios nórdico del trueno de la editorial Marvel. Sin embargo, debido a la complejidad del mundo en el que se mueve el personaje, no fue hasta el rotundo éxito de Iron Man en 2008, la creación de Marvel Studios y el anuncio de la ambiciosa Iniciativa Vengador cuando se puso en marcha la versión cinematográfica de Thor según los patrones marcados por el Vengador dorado. 


Serían los guionistas J. Michael Straczynski (responsable de una aclamada etapa en los cómics del personaje) y Mark Protosevich (Soy Leyenda) los encargados de sentar las bases argumentales sobre las que luego trabajarían el equipo formado por Ashely Miller, Zack Stenz y Don Payne, quienes han conseguido acercar el mundo de Asgard a los espectadores de forma amena en una película con mucho ritmo y respetuosa con el material original.

Muchos fueron los nombres barajados para dirigir semejante empresa, y al final sorprendió la elección del director y actor británico Kenneth Branagh. Famoso tanto por su talento interpretativo como por sus magníficas versiones cinematográficas de obras de William Shakespeare en la década de los 90, Branagh aceptó el encargo con una condición: él ayudaría al estudio con el desarrollo y conflicto de los personajes siempre que le echasen una mano a la hora de enfrentarse a una producción con un presupuesto y medios tan elevados, además de que le enseñasen cómo funcionaba el 3D. De esta forma, Branagh deja de lado los planos sostenidos de sus anteriores trabajos y apuesta por rápidas escenas de acción, barridos aéreos propios de la trilogía de El Señor de los Anillos y homenajes a Excalibur para recrear Asgard, al mismo tiempo que mantiene la influencia shakespeariana en el conflicto paternofilial presente en Thor, propio de Enrique V.


La película comienza con un prólogo brillante en el que se nos presenta el mundo mítico de Asgard haciendo un uso adecuado del 3D. Los guiños a los cómics son constantes (cameos de Stan Lee y el propio JMS incluidos), aunque falten personajes y se simplifique la situación de otros como Donald Blake y Jane Foster. Así, nos encontramos ante una primera hora que sigue el patrón marcado por Iron Man, con la presencia de SHIELD, el agente Coulson, la breve aparición de Ojo de Halcón (Jeremy Renner) y la escena tras los créditos para dar cohesión al Universo Marvel cinematográfico. Sin embargo, el tramo final de Thor se aproxima más al ritmo apresurado y frenético de la segunda parte de las aventuras de Tony Stark, con una acelerada transformación del protagonista. Eso sí, la épica y el entretenimiento no decaen en ningún momento del ajustado metraje, acompañados por la heroica banda sonora de Patrick Doyle, habitual de Branagh que nos trae una composición con tintes de Mucho ruido y pocas nueces.

El reparto fue otro de los aspectos de la película que más quebraderos de cabeza trajo a los estudios. Finalmente se optó por Chris Hemsworth, semidesconocido actor proveniente de la televisión australiana con un pequeño papel en la reciente Star Trek, para dar a Thor el carisma y la presencia necesarios, además de una imponente voz de dios nórdico. El resto del reparto está a la altura, de modo que nos encontramos con unos más que correctos Stellan Skarsgard, Natalie Portman, Clark Gregg y Kat Dennings (Nick & Nora's Infinite Playlist) acompañándole en Midgard y la presencia de Idris Elba (Ladrones) o el legendario Anthony Hopkins en Asgard. Especial mención merece la labor de Tom Hiddleston (amigo y compañero de Branagh en la serie Wallander) como Loki, interpretando al villano con sobriedad y sin caer en el histrionismo que podría propiciar el personaje.


Trasladar el universo de Thor al cine era una empresa sumamente complicada y arriesgada, pero afortunadamente Marvel Studios y el equipo bajo las órdenes de Kenneth Branagh han conseguido ofrecer una película de superhéroes con corazón más que entretenida, todo un espectáculo enmarcado dentro de la cohesionada Iniciativa Vengador.

jueves, 17 de marzo de 2011

Cisne Luchador

Una de las películas más aclamadas de la reciente edición de los Oscar es Cisne negro, con la que su actriz protagonista, Natalie Portman, se alzó con un merecido premio a la mejor interpretación femenina. Esta película ha supuesto la consolidación de Darren Aronofsky en la industria cinematográfica hollywoodiense, con un estilo personal con el que ya nos sorprendió en trabajos anteriores. No en vano, él mismo defiende que Cisne negro complementa a su anterior película, la magnífica The Wrestler, con la que comparte una serie de aspectos que comentaremos a continuación:

Papel crucial de los espejos en la película

 *Trama: Las dos películas giran en torno a un personaje del mundo del espectáculo, los sacrificios que sufre con tal de dedicarse plenamente a su profesión y la degeneración tanto física como psicológica que esto conlleva. La historia no termina aquí, sino que mezcla géneros de modo que las películas se adentran en los terrenos del drama personal y social (The Wrestler) o del terror psicológico (Cisne negro).

*Dirección: En ambas, Aronofsky  apuesta por un estilo cercano al documental, haciendo un marcado uso de la cámara al hombro y la steady cam. Así, consigue que los espectadores acompañemos en todo momento al protagonista y seamos partícipes de su sufrimiento, con escenas verdaderamente crudas.

*Actores: Buena parte del peso de estas dos películas recae sobre su actor principal. La historia gira en torno a un protagonista que atraviesa momentos difíciles que le dejarán huellas físicas y psicológicas, lo cual le irá transformando junto al desgaste que supone su profesión. Aunque les acompañen secundarios de la talla de Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Mila Kunis, Winona Ryder o Vincent Cassel, éstos no tienen demasiado espacio para lucirse, menos aún frente a las arrolladoras interpretaciones de Mickey Rourke y Natalie Portman.

*Ambientación: Aspecto crucial de estas dos películas, que ofrecen un retrato nada convencional del mundo en el cual se desarrollan. Cisne negro refleja la crueldad, competitividad y trastornos presentes en el aparentemente virtuoso mundo del ballet clásico, mientras que The Wrestler muestra una imagen profundamente humana y desmitificadora de los circuitos de lucha libre (sencillamente brillantes las secuencias de los vestuarios, con un nivel de compañerismo insólito).

*Música: El compositor Clint Mansell introduce una serie de arreglos a partituras ya existentes para adaptarlas con éxito a la narración, como prueban el empleo del clásico El lago de los cisnes o de conocidos temas del rock de los 80 en The Wrestler.

El triunfo de Rourke

Tanto Cisne negro como The Wrestler suponen dos propuestas más que interesantes de un director de marcada personalidad, aunque a mí particularmente me guste más el título protagonizado por Mickey Rourke, que todavía hoy sigue impresionándome y ha influenciado la labor de Aronofksy como productor en The Fighter.

Después de estas dos películas, Darren Aronofsky preparaba el rodaje de la secuela de Lobezno (una elección bastante extraña dado su estilo), pero hoy se ha hecho público su abandono del proyecto por motivos personales. Se rumorea que tal vez The Tiger, con Brad Pitt, se encuentre entre sus próximos trabajos, pero de momento podemos disfrutar con los detalles de The Wrestler y Cisne negro.

lunes, 28 de febrero de 2011

Oscar 2010: Ceremonia real

Llegó el esperado momento y la pasada madrugada se celebró la 83ª edición de los Oscar, en la cual la Academia de cine de Hollywood premió lo mejor del las películas de 2010, de acuerdo con sus criterios, claro.
 
Ni dos presentadores de lujo como Anne Hathaway y James Franco (brillante en 127 Horas) ni sorpresas como la presencia de los legendarios Kirk Douglas y Eli Wallach o discursos emotivos consiguieron dar ritmo a la gala, que avanzaba despacio por los cortes publicitarios sin permitir siquiera que los números musicales resaltasen.


Los intérpretes recibieron los galardones previstos, de modo que Colin Firth, Christian Bale, Natalie Portman y Melissa Leo vieron premiadas sus interpretaciones (cada una rica en su estilo) y trayectorias en el cine. El resto de estatuillas estuvieron bastante repartidas: la Alicia de Tim Burton se hizo con los correspondientes a dirección artística y vestuario; Toy Story 3 con los de animación y canción (Randy Newman lo merecía con la cantidad de memorables bandas sonoras que ha compuesto); Origen ganó en las categorías de fotografía (¿y Roger Deakins qué?), efectos especiales, edición y mezcla de sonido mientras que La red social hizo lo propio con la banda sonora, la edición y un merecidísmo guión adaptado para Aaron Sorkin.
La pareja presentadora
Eso sí, el triunfo de El discurso del rey en las categorías de película, guión original y dirección me pareció exagerado. Como comenté hace un tiempo, la considero una película humana, con un claro mensaje de superación personal ante las adversidades, sencilla en las formas y con agudos diálogos, muy recomendable como representante de la tradición del cine británico. Aun así, creo más merecedores de un galardón de estas características otros de los títulos nominados y, en cuanto al guión original, prefiero el firmado por Nolan para Origen, con el que construye su propio mundo para luego desarrollar una historia trepidante poblada por personajes atormentados. 

El resultado del premio a mejor director sí que me pareció absurdo: Tom Hooper opta por una puesta en escena casi teatral, muy sencilla aunque interesante a la hora de reflejar las posiciones enfrentadas de los personajes en los planos que ocupan; pero desde luego considero más dignos de alabanzas el esfuerzo de coordinación de Nolan en Origen y sobre todo la labor de David Fincher en La red social, quien además de narrarnos una historia fragmentada tiene una trayectoria asombrosa como cineasta (innovaciones formales incluidas). 

La superación en la monarquía frente a la deshumanización en las redes sociales
Como es habitual, estos premios nunca agradan a todos. De ello puede dar fe True Grit, que con 10 merecidas nominaciones ha tenido la misma suerte que las fantásticas El color púrpura y Gangs of New York al irse sin premio alguno. Para consultar la lista completa de los premiados, click aquí.

Con el fin de los Oscar podemos dar por terminada la temporada cinematográfica correspondiente a 2010, así que ahora esperamos un aluvión de estrenos propios de 2011, muchos de ellos inspirados en interesantes propuestas de ciencia ficción (The Adjustment Bureau, Source Code, Limitless) y otros basados en conocidos superhéroes (Thor, Capitán América, X-Men: First Class). ¿Cuáles son los que más esperáis?

viernes, 25 de febrero de 2011

Temporada de premios

Con la ceremonia de los codiciados Oscar que se celebra este domingo termina la temporada de premios para las películas estrenadas a lo largo de 2010.

Personalmente, la actual es una de las ediciones de los Oscar que más he disfrutado, ya sea por los interesantes títulos estrenados o por las distintas nominaciones, acerca de las cuales expresaré mi opinión a continuación.

Nina se prepara para recibir su premio
Mejor Película: Entre las nominadas se encuentras películas que me han fascinado, como Toy Story 3, Origen, 127 Horas, True Grit y La red social, además de otras propuestas recomendables como El discurso del rey, The Fighter y Cisne negro. Todavía no he visto Winter's Bone ni Los chicos están bien, pero creo que la cinta de David Fincher se merece el galardón por distintos motivos (profundidad, trasfondo social...), aunque la sencillez de El discurso del rey sea una dura competidora. En cuanto a las ausentes, se echan en falta alguna nominación más para The Town o Shutter Island.

Mejor Director: Luchan por el premio técnicas tan distintas como el empleo de la steady-cam de Darren Aronofsky en Cisne negro, el toque clásico de los hermanos Coen, la mezcla de documental con televisión de David O. Russell y el ritmo pausado de Tom Hooper. Espero que Fincher sea reconocido por su labor y trayectoria, pero deberían haber nominado a Ben Affleck por el ejercicio de estilo que hace en The Town y me parece una ofensa que no hayan nominado a Christopher Nolan por el enorme esfuerzo de planificación y coordinación que supone Origen.

Actor principal: Todo apunta a que Colin Firth se llevará la estatuilla con su retrato humano del rey tartamudo, premiando también su dilatada trayectoria. Aun así, Jeff Bridges demuestra lo grandísimo actor que es con su Rooster Cogburn (por si alguien lo dudaba a estas alturas), Jesse Eisenberg sorprende con el frío Mark Zuckerberg y James Franco brilla con luz propia al ser capaz de aguantar él sólo el peso de 127 Horas (me gustaría que le premiasen, pero parece poco viable).

Actriz principal: De entre las nominadas, sólo he tenido ocasión de ver a la favorita, Natalie Portman en Cisne negro, película en la que la joven actriz compone a una protagonista obsesa e insegura a quien acompañamos en su desintegración física y psicológica (lo cual recuerda al mítico Robert De Niro en Toro Salvaje, salvando las distancias).

Actor de reparto: El galardón está muy reñido entre el carisma de Geoffrey Rush y la transformación de Chritsian Bale. Me alegro por la presencia del escalofriante Jeremy Renner y echo en falta a Matt Damon por True Grit y a Andrew Garfield por La red social.

Actriz de reparto: Igual de disputado entre Amy Adams, Melissa Leo (The Fighter) y Helena Bonham Carter (El discurso del rey). Eso sí, Hailee Steinfeld debería haber sido nominada en la categoría de actriz principal por la fuerza de su papel protagonista en True Grit.

Guión: en la categoría de original el premio debería reconocer el trabajo de Christopher Nolan en Origen (aunque seguramente sea para El discurso del rey), mientras que en la de adaptado es difícil elegir entre los nominados, tal vez Aaron Sorkin lo merezca por la complejidad de La red social y su brillante carrera como escritor.

Otras categorías: me gustaría que fueran reconocidos la banda sonora de Hans Zimmer para Origen ( una pena que Carter Burwell no esté nominado), la fotografía de Roger Deakins en True Grit, el montaje de La red social o de 127 horas y, por supuesto, el trabajo de los estudios Pixar tanto en largo como en cortometraje de animación.
¿Que no habéis nominado mi película?
En fin, casi todos los aspirantes a las estatuillas merecen estas nominaciones como reconocimiento a su trabajo, aunque será más difícil estar de acuerdo con los resultados de la gala del domingo. Por lo menos, los espectadores podemos disfrutar de unas cuantas películas interesantes de calidad.

sábado, 8 de marzo de 2008

Las Hermanas Bolena


Ambientada en la Inglaterra del siglo XVI, nos cuenta la historia de las hermanas Ana (Natalie Portman) y María (Scarlett Johansson), quienes luchan por el amor del rey Enrique VIII (Eric Bana). Con este planteamiento, en la película se muestran los trucos de Ana para convertirse en reina, provocando incluso que el rey funde la Iglesia anglicana, separándose así de Roma y el papado.

A diferencia de otras películas sobre la historia del Reino Unido (como la genial Braveheart, de Mel Gibson, o Rob Roy con Liam Neeson), Las Hermanas Bolena resulta soporífera, carente de entretenimiento e interés al centrarse tan sólo en los juegos que estas dos hermanas se traen con el rey. Son dos horas de aburrimiento, sin grandes interpretaciones por parte de los actores, siendo lo único que llama la atención el vestuario, muy cuidado.

Esta película se suma a la creciente lista de otras tantas que se sitúan en este período de la historia inglesa, como por ejemplo Elizabeth, la Edad de Oro, y Mary, Queen of Scots (esta última de próximo estreno, contando también con la participación de Scarlett Johansson), además de la serie Los Tudor, que "casualmente" también trata sobre Enrique VIII y sus relaciones con la corte.