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lunes, 2 de febrero de 2015

Como un fénix... Cine

El blog no atraviesa su mejor momento. El último año no ha sido especialmente prolífico en cuanto a nuevas entradas, recomendaciones, reseñas ni artículos, por mucho que me haya propuesto preparar varios especiales. Las ganas de escribir en esta bitácora seguían presentes, pero la hora de sentarse frente al teclado brillaba por su ausencia. Tampoco ha ayudado el estado precario de la blogosfera, herida de muerte desde hace años. Se echan de menos las bitácoras de amigos que se dedican a algo más que a colgar enlaces de noticias. Yo mismo he sido testigo de la desaparición de varias webs hermanas y, finalmente, de un prolongado descanso de la propia. Por suerte, todavía quedan personas como Néstor, Eowyn o Yota, dispuestas a dar lo mejor de sí mismas en sus respectivos espacios.


Llegó el día 27 de enero de 2015 y se cumplieron siete años desde que creara este modesto blog. No tenía nada preparado para la ocasión, ningún especial como las colaboraciones de 2013, así que, ¿qué menos que intentar darle un poco de nueva vida? No sé cuánto durará, si estamos ante el último aliento de la bitácora o si de verdad ha vuelto para quedarse. Por el momento, comencemos con un repaso a las películas, los cómics y las series que he podido disfrutar durante los meses de inactividad bloguera:


·El niño: Los responsables de la recomendable Celda 211, hito del cine español, regresan con una nueva película de género policíaco. Daniel Monzón y su equipo nos cuentan una historia de ambición enmarcada en un contexto conocido por todos pero del que no le gusta hablar a nadie, como es el narcotráfico en el estrecho de Gibraltar. La película cuenta dos historias entrelazadas, la de un policía tenaz y la de un joven que quiere hacerse un nombre pasando droga. Esta última resulta bastante tediosa, en buena parte por la nula experiencia de los jóvenes actores protagonistas y por su historia repleta de topicazos. Compensa con la trama policíaca, protagonizada por el gran Luis Tosar (a quien le han calzado un inexplicable peluquín), y con su desenlace.


·La entrega: Nueva adaptación de una obra de Dennis Lehane a la gran pantalla, que nos brinda resultados excelentes. La narrativa del escritor de Boston nos ha dejado joyas cinematográficas como Mystic River, Shutter Island y Adiós, pequeña, adiós y La entrega se alza como un diamante en bruto. Nos cuenta la historia de cuatro personajes relacionados con los trapicheos de la mafia rusa de Brooklyn, un retrato preciso que guarda un par de sorpresas finales y un desarrollo de personajes creíbles y humanos. Las casi dos horas de metraje hacen que se resienta un poco el resultado final, pero la película compensa con una puesta en escena austera y con el sólido trabajo de Tom Hardy, Noomi Rapace y el último papel del gran James Gandolfini.


·Perdida: La última sensación de la novela negra llega al cine de la mano de un experto. David Fincher se basa en el guion de la propia novelista, Gillian Flynn, para narrarnos una retorcida historia de crimen, celos, control, venganza y también de amor. Nos deja una puesta en escena brillante, con secuencias oscuras como las protagonizadas por Neil Patrick Harris o por los medios de comunicación, una nueva banda sonora de Atticus Ross y Trent Reznor para nuestro disfrute y nos redescubre a la actriz Rosamund Pike.


·Las tortugas ninja: En mayo de 2014 se cumplieron treinta años del nacimientos de estos iconos de la cultura popular, que ahora viven un nuevo renacer gracias a sus cómics y serie de animación. No podía faltar la adaptación cinematográfica de turno, que mezcla la pirotecnia desmedida de la factoría de Michael Bay con el humor y el heroísmo de Los Vengadores (hasta el malo se sube a una torre neoyorkina para ejecutar su plan final). La película en sí apenas vale un pimiento, pero funciona como entretenimiento y, sobre todo, como homenaje a las creaciones de Peter Laird y Kevin Eastman y su mitología, que aquí lucen cuerpos hipermusculados.


·The Equalizer (El protector): Denzel Washington se reúne con el director Antoine Fuqua años después de Training Day y juntos filman un bodrio de proporciones cósmicas. Se trata de la adaptación de una antigua serie de televisión acerca de una especie de Castigador que arregla entuertos a tiros en su pequeña comunidad de Boston. Lo que empieza como una película desenfada y violenta da paso a un rollo absurdo de dos horas y media.


·La isla mínima: Tras la acción policíaca de Grupo 7 (que por desgracia sufrió los rebuznos de Mario Casas), Alberto Rodríguez se atreve con un thriller negro ambientado en la cuenca del Guadalquivir. Una película absorbente, negra, retorcida y ambigua que ofrece interesantes reflexiones acerca de la España rural, del poder y de la naturaleza de la maldad. Consigue mantener en vilo y aterrar. La mejor película española que he visto en años.


·Interstellar: Tras rematar la trilogía de Batman con un pestiño, Christopher Nolan vuelve con una odisea de ciencia ficción acerca de los últimos días de la humanidad en la Tierra y de la búsqueda de nuevos mundos que habitar. Se agradece que escriba su propia historia y que resulte entretenida durante sus casi tres horas de duración, pero se queda lejos de sus obras más redondas hasta la fecha y tampoco ofrece la catarsis que muchos de sus seguidores acérrimos esperaban. Se trata de una historia de ciencia ficción espacial digna, sin más, que homenajea al 2001 de Kubrick en varios aspectos y que peca de grandilocuente. Se agradece ver por la pantalla a unos correctos Matthew McConaughey, Jessica Chastain y Matt Damon. Ojalá Nolan apueste por un proyecto más comedido y redondo que le vuelva a sus orígenes, tipo Memento.

¿Y qué hago yo metido en esto?
·El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos: Un despropósito de principio a fin difícil de digerir. La primera parte de la trilogía de las precuelas de ESDLA resultó entretenida y nos ganó por la nostalgia de la saga madre, la segunda ya se hacía bastante infumable con tantas escenas sacadas de la manga, como la basura de la ciudad del lago o de los enanos volando por el interior de la Montaña Solitaria. Guardaba la esperanza de que la última entrega supusiera un cierre digno, pero duele ver una película repleta de escenas intrascendentes, de personajes que desparecen, de otros recién salidos de la chistera a los que se les da protagonismo porque sí y de un exceso de efectos digitales que da vergüenza ajena y que incluso reemplazan a actores de carne y hueso, como Billy Connolly. Partimos de un error de concepto, pues para adaptar una amable y entrañable novela de fantasía, Peter Jackson y su equipo han optado por una saga de tres películas larguísimas que busca a tientas la trascendencia de la trilogía original. Tenemos a un nuevo George Lucas, capaz de pervertir la emblemática saga que lo encumbró. Hasta cuenta con su propio Jar Jar Brinks, un tal Alfrid que ni se asomaba por la novela de Tolkien.


·Big Hero Six: Recordemos que, en su afán por conquistar el mundo del entretenimiento, Disney se hizo con los derechos de Marvel y de Lucasfilm. Ahora han rescatado a un pseudoequipo de superhéroes japoneses que nació en la oscura Marvel de los noventa y lo han adaptado para conseguir una versión animada de Los Vengadores. No en vano, la película mezcla el tono de la película de Joss Whedon (el villano comparte la fascinación de Loki por los portales interdimensionales y tenemos una especie de Iron Man) con el estilo de ¡Rompe Ralph!, con cameo de Stan Lee mediante. La fórmula funciona y nos brinda un entretenimiento digno y apto para todos los públicos. 

Próximamente, cómics.

domingo, 23 de junio de 2013

El hombre de acero: ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Superman?

*Este artículo puede revelar detalles del argumento.

El planeta de Krypton está condenado. Con la sociedad corrompida y los recursos naturales consumidos, el final de Krypton está cerca, por lo que el científico Jor-El decide enviar a su hijo recién nacido a la Tierra para que pueda disfrutar de una vida mejor allí y evitar que los humanos caigan en los mismos errores que los kryptonianos. Ese niño está destinado a convertirse en Superman, un símbolo de esperanza que tendrá que defender la Tierra de los últimos vestigios de Krypton, representados por el ejército de insurgentes del general Zod.

Justo cuando se cumplen 75 años de la creación por Jerry Siegel y Joe Shuster del superhéroe por antonomasia, Superman, los responsables de DC Comics y de Warner Bros. han decidido homenajear al personaje con el reinicio de sus aventuras cinematográficas. Difícil empresa, pues la película dedicada al personaje en 1978 dirigida por Richard Donner es prácticamente imposible de superar, ya que captó a la perfección la esencia del personaje, de lo que Superman significa, el héroe al que todos admiramos, y se quedó grabada en el imaginario colectivo de forma indeleble. De hecho, uno de los principales inconvenientes del regreso del personaje a la gran pantalla en 2006 con Superman Returns fue que, más que de una película autocontenida, se trataba de un sentido homenaje al Superman de Donner. Tras el éxito de la nueva versión de Batman, los responsables de Warner y DC han optado por confiar (casi a ciegas) en Christopher Nolan y David S. Goyer para escribir el nuevo origen de Superman, que ha sido narrado por Zack Snyder, artífice de la digna adaptación de Watchmen, pero también de bodrios absolutos como Sucker Punch. Tras una abusiva campaña de promoción que hasta nos ha mostrado el cómo se hizo antes que la película, El hombre de acero llegó a nuestras carteleras el pasado viernes, una semana después que en Estados Unidos. ¿El resultado? No me ha convencido lo más mínimo. 


Como película, El hombre de acero se inscribe en el grupo de "taquillazos" veraniegos de elevado presupuesto que buscan llenar las salas, recaudar lo máximo posible y ofrecer a los espectadores una historia sencilla y directa con efectos especiales apabullantes y buenas dosis de acción. En este aspecto El hombre de acero sí que funciona, consigue entretener a pesar de sus más de dos horas de metraje, sobre todo durante el comienzo, mucho más equilibrado que el tramo final. Zack Snyder deja de lado sus manías y los efectismos que convirtieron Sucker Punch en una fuente de vergüenza ajena y opta por un estilo más sobrio para la acción, con coreografías vistosas. Ahora bien, llegados al tramo final de la película, la explosión de acción y efectos especiales termina sobrecargando al espectador, es demasiado exagerada, se hace muy pesada y nos deja la sensación de haber presenciado el nuevo cruce apocalíptico de invasiones alienígenas en la línea de Independence Day y Transformers.

Parte de la culpa de esta sobrecarga la tiene la banda sonora de Hans Zimmer. Aunque consigue  un tema principal bastante curioso, Zimmer se queda lejos del gran compositor que firmó las partituras de Gladiator o La delgada línea roja y opta por repetir hasta la saciedad la sucesión de "tambores y trompetas" que marcaron tendencia en el tráiler de Origen, atronando a los espectadores con una banda sonora que no da respiro y peca de excesiva. 


Ante este desequilibrio que aumenta según avanza la película, el reparto también queda desdibujado según se desarrolla la trama, y eso que prometía bastante, como el principio en Krypton. Amy Adams tiene parte de la fuerza y perspicacia de Lois Lane, al igual que Michael Shannon consigue reflejar el carácter de patriota pasado de rosca del general Zod, si bien a ambos se les nota un tanto desdibujados entre tanto efecto especial, con los actores bastante alejados del tipo de películas donde nos han ofrecido sus mejores trabajos. Los secundarios del Daily Planet interpretados por Laurence Fishburne y el gran Michael Kelly poco pueden lucirse, sólo pasan por el medio de la destrucción sembrada en Metrópolis por Zod y sus kryptonianos. En cuanto al protagonista, el británico Henry Cavill se presenta como una aceptable versión de un Superman más físico y menos romántico y carismático que el de las anteriores películas. Quienes realmente destacan son las dos figuras paternas de Clak Kent, Jor-El y Jonathan Kent, interpretados por un deslumbrante Russell Crowe y un comedido Kevin Costner que aprovecha su escaso tiempo en pantalla.


Ahora bien, como adaptación, El hombre de acero no me ha parecido el despropósito que fue la tercera parte de Batman dirigida por Christopher Nolan (todavía me sigue produciendo pesadillas a día de hoy), pero sí que considero que deja bastante que desear y se aleja demasiado de la esencia de uno de los superhéroes más carismáticos, perdiéndose en los excesos propios de un blockbuster de acción como las infumables tres entregas de Transformers. Hay ciertas licencias aceptables que benefician a la historia de esta versión, como los cambios en el uniforme, que la Fortaleza de la Soledad sea una nave sepultada en el Ártico, que  haya un "cambio de atmósferas" en vez de kryptonita, que Clark no se haga periodista hasta el final o que sea Zod quien mate a Jor-El antes de la explosión de Krypton; pero luego hay muchas otras que se alejan de lo que representa el personaje y que incluso rozan lo absurdo. Para empezar, tenemos la muerte de Jonathan, ridícula donde las haya, y es que por mucho que quiera preservar la identidad secreta de Clark, se podría haber resuelto de otras maneras menos bochornosas. Me irritó especialmente la ausencia de buena parte de personajes fundamentales en la mitología del héroe en beneficio de una trama plagada por militares "heroicos", entre los que ni siquiera se encuentra el general Lane, el padre de Lois y enemigo acérrimo de Superman. Además de lo desdibujada que aparece la plantilla del Daily Planet, Jimmy Olsen brilla por su ausencia y a Lex Luthor, el otro hombre de acero de Metrópolis, némesis de Superman y uno de los villanos de cómic más interesantes, ni siquiera se le menciona en toda la película, a excepción de dos fugaces guiños a Lexcorp en la batalla final, más propia de Dragon Ball que de Superman.


A parte de la ausencia de ciertos personajes clave, lo que menos me gustó de la película fue el giro radical que han dado al personaje de Superman. El romanticismo e idealismo del protector de Metrópolis que hará todo lo posible y más para salvar a sus ciudadanos se ha esfumado a favor de un nuevo héroe de acción que colabora codo con codo con el ejército de Estados Unidos, sin importarle aparentemente la de vidas humanas que se pierdan en las oleadas de destrucción masiva que sufren Smallville y Metrópolis, que queda reducida a cenizas. Encima, ahora resulta que Superman mata, pega un grito y se queda tan tranquilo. Vamos bien. ¿Y qué me decís del trasfondo del personaje? Del inmigrante de las estrellas que se adapta a una cultura que nos es la suya y jura proteger unos valores ideales que le transmitieron sus padres hemos pasado a un héroe mesiánico (hasta tiene 33 años cual Jesucristo) que ayuda al ejército de Estados Unidos a enfrentarse a los terroristas alienígenas. En fin.


De El hombre de acero, rescato los flashbacks dedicados a la infancia de Clark y su relación con sus padres. Si Superman es quien todos conocemos, es por los valores de humildad, bondad y humanidad que le transmitió el matrimonio Kent. Para mí, el espíritu del verdadero Superman se encuentra en los cómics de John Byrne, en  la película de Richard Donner, en el Origen Secreto de Geoff Johns y Gary Frank, en Las cuatro estaciones de Jeph Loeb y Tim Sale, y en versiones como Identidad Secreta, de Busiek e Immonen, y debo reconocer que no he encontrado a este héroe por ninguna parte en este blockbuster veraniego.


Después de Linterna Verde, El caballero oscuro: La leyenda renace y la película que hoy nos ocupa, no me queda claro qué planes tiene DC Cómics para su universo cinematográfico, en el que la esencia de personajes con años de historias a sus espaldas se ve traicionada. Por suerte, sí que ponen más cuidado en las películas de animación que les dedican, con títulos como Batman: Año Uno, Superman: Sin límites o la serie Young Justice, ya que El hombre de acero se aleja de la mano de Snyder en dirección al espectáculo exagerado de efectos especiales y deja de lado al Superman que todos conocemos, quedando a años luz de lo conseguido por películas basadas en personajes de cómics como Batman Begins, en la que se combinaba a la perfección el desarrollo de personajes y la aventura superheroica con el respeto al universo del cómic del hombre murciélago.


martes, 5 de febrero de 2013

La promoción de las películas, de Néstor Company

Continuamos con la celebración del aniversario del blog, y hoy tenemos de invitado a Néstor Company, uno de los blogueros que más admiro. Néstor es el atuor de El Cine de Hollywood, bitácora en la que escribe desde 2006 acerca de las últimas novedades cinematográficas. No sólo eso, sino que además consigue sumergirnos de lleno en los entresijos de la industria cinematográfica, dando lugar a interesantes debates entre los comentaristas, y además ha viajado en varias ocasiones a la Meca del cine, por lo que no debñeis perderos sus artículos dedicados a la fascinante historia de Hollywood. En el artículo de hoy no habla de un fenómeno bastante preocupante para los espectadores y que puede llevarnos a perder el factor sorpresa en la sala de cine. ¡Que lo disfrutéis!


La promoción de las películas, en la era de las redes sociales, ha cambiado totalmente los esquemas tradicionales. El tráiler del film sigue siendo una parte importante de la promoción pero ha perdido exclusividad. Actualmente, los grandes blockbusters tienen que venderse también a través de las diferentes redes sociales con una campaña de informaciones diseminadas en los meses previos e incluso mediante  juegos que la audiencia de internet debe descifrar y que permiten el acceso a contenidos exclusivos y a novedades de última hora acerca de la película en cuestión. El marketing viral es ahora un elemento clave en la promoción de las grandes películas puesto que permite fidelizar a un importante sector del público muchos meses antes del estreno. Esto generará una grandísima afluencia los primeros fines de semana, con salas repletas de espectadores ávidos por presenciar algo que han seguido casi desde su gestación.

La industria cinematográfica está sacando partido de esta tendencia de marketing y es más que evidente que una buena parte de la recaudación en taquilla se ha labrado en los sites de internet a lo largo de los meses e incluso años previos.

Pero esta tendencia inevitablemente favorable puede, en ocasiones, atentar contra el secretismo que siempre debe reinar en un rodaje para que los detalles más relevantes de su argumento no salgan a la luz antes de tiempo. En este sentido, es muy factible actualmente ver fotos del rodaje de una película desde el día 1. Y eso, en muchas ocasiones, puede romper  la “inocencia” con la que el espectador debe llegar a la sala de proyección.  Casi podríamos decir que, en ocasiones, estamos sobre-informados. Ese exceso puede llegar a ser peligroso para una película y ya estamos viendo cómo, desde los propios estudios, tienen que realizarse campañas de desinformación organizadas para intentar desvirtuar filtraciones que amenazan con romper las sorpresas argumentales que los guionistas, con su denodado esfuerzo, han incluido en sus libretos.

Durante el pasado año, se han vivido dos situaciones muy claras que explicitan, de forma diáfana, lo que he tratado de explicar en el inicio de este artículo.  Dos de los grandes blockbusters del año, The Dark Knight Rises y Skyfall, son los protagonistas de las incidencias.

Empecemos con la épica conclusión de la saga que ha dirigido Christopher Nolan. El rodaje de The Dark Knight Rises fue absolutamente monitorizado desde su inicio en la India, durante el mes de mayo de 2011, y su finalización en las calles de Nueva York a finales de noviembre. Tras una fase de filmación importante en Inglaterra (quizá la mejor controlada a nivel de filtraciones), el equipo llegó a Pittsburgh en el mes de julio y, durante tres semanas, convirtió a la Steel City en la Gotham ocupada por los mercenarios de Bane.


Las filtraciones, interesadas o no, nos desvelaban que se estaba rodando una escena de masas en que la policía de Gotham y los mercenarios de la renacida Liga de las Sombras libraban una auténtica batalla campal ante las escaleras de un edificio gubernamental. Batman y Bane, liderando a los dos bandos, entablaban un combate cuerpo a cuerpo a plena luz del día. Existían videos de baja calidad que circulaban por internet mostrando gran parte de la secuencia desde un punto fijo. Se estaban revelando detalles importantes pero, en cualquier caso, no fue nada comparado con unas imágenes de Marion Cotillard, enfundada en un traje parecido al de los mercenarios, dirigiéndose hacia uno de los tumblers sustraídos a Bruce Wayne. La pose de la actriz era, indudablemente, de mando. Por lo que ya, en ese momento, se descubrió que los rumores que apuntaban hacia el hecho de que interpretaba a Thalia al Ghul, eran totalmente ciertos. A partir de entonces, asistimos a una campaña de negación de la verdad por parte de Warner Brothers, reafirmándose en que Cotillard interpretaba a una ejecutiva de Empresas Wayne llamada Miranda Tate. Las imágenes, según esta declaración oficial, estaban fuera de contexto y no debían tomarse como un indicio de que su personaje tuviera que ver con Thalia.

Hasta se llegó al punto de hacer que la propia actriz desmintiera nuevamente esos rumores de casting, en lo que suponía una mentira monumental que, tras el estreno del film, Cotillard reconoció que tuvo que asumir para mantener el suspense de aquellos seguidores más ingenuos. En resumen, una situación no pretendida que no perjudicó a la película pero que rompió una de las sorpresas más inquietantes de la cinta. Esa escena final entre ella, Batman y Bane, podría haber tenido más fuerza si se hubiera preservado la sorpresa.

El segundo caso reseñable ocurrió en Skyfall. Cuando en otoño de 2011 se anunció la contratación de Naomie Harris, ya hubo algunos medios digitales que advirtieron de que interpretaría a Moneypenny. ¿Hubo una filtración en Eon? ¿Fue interesada o desinteresada? Eso se puede dejar a la especulación pero lo que sabemos seguro es que Eon y Sony Pictures empezaron a desinformar, de forma urgente,  anunciando que el personaje de Harris era una agente de campo llamada Eve. Un papel “ni remotamente parecido al de la fiel secretaria de M”. Como en el caso anterior, la propia actriz tuvo que colaborar en la campaña de desvío de atención corroborando la versión oficial con las siguientes palabras: “Eve is not remotely office-bound”.



Hay que admitir que, en este segundo caso, los implicados fueron más hábiles y consiguieron que colara más la explicación, aduciendo al hecho de que determinados medios digitales se habían precipitado en sus informaciones. Pero algo quedó en las mentes de los aficionados y es evidente que la sorpresa final, en el despacho de M, podría haber sido algo más relevante de no haber salido aquella primera noticia.

En conclusión, queremos estar informados de las novedades cinéfilas y conocer muchos detalles pero debe haber un límite. Tenemos que seguir yendo al cine desconociendo elementos importantes de la trama y esta regla de oro está cada vez más en peligro por la abundancia de personas y medios que tienen la habilidad de filtrar datos que rebasan lo asumible. Las productoras y distribuidoras deben hacer una profunda reflexión sobre todo ello y, aprovechando los grandes beneficios de la sociedad en red, disponer también los recursos necesarios para que lo esencial no llegue al espectador antes de verlo en la sala. Lo ocurrido este año debería servir como toque de alerta.

miércoles, 25 de julio de 2012

The Dark Knight Rises (El caballero oscuro: La leyenda renace)


*Este post contiene detalles de la trama de la película.

Ocho años después de la muerte de Harvey Dent, Gotham vive una era de paz nunca antes vista, Batman ha desaparecido y Bruce Wayne vive recluido en la soledad de su mansión. Sin embargo, la llegada de Bane a la ciudad, mercenario al frente de la Liga de las Sombras de Ra's Al Ghul que planea continuar la labor de su maestro, obliga al señor de la noche a volver a la acción sin darse cuenta de la amenaza a la que se enfrenta. En la hora más oscura de Gotham, Batman deberá resurgir de sus cenizas y pedir ayuda al comisario Gordon, la ladrona Catwoman y el joven e idealista policía John Blake para dar una última esperanza a los habitantes de su ciudad.

En la última década, Christopher Nolan se ha afianzado como uno de los pocos directores actuales capaces de combinar la espectacularidad de cine de los grandes estudios con historias que tomen en serio a los espectadores, los desafíen y los sorprendan al mismo tiempo que en ellas se desarrollan los conflictos de unos personajes torturados bien definidos. Gracias a películas como Insomnio, El truco final y Origen, Nolan ha conseguido el reconocimiento del público y de la crítica, además de que ha ido progresando como cineasta y se ha rodeado de un equipo técnico inmejorable. Además, el sello de Nolan también quedó presente en Batman Begins y El caballero oscuro, dos películas brillantes que abordan la mitología del hombre murciélago desde una óptica realista, siempre respetando los cómics y el desarrollo de los personajes. Con The Dark Knight Rises se cierra la trilogía de Batman, y debo reconocer que en esta ocasión no he quedado nada convencido con esta película, creo que a los guionistas, los hermanos christopher y Jonathan Nolan, se les ha ido la mano y no han respetado el espíritu de las dos partes anteriores.


A parte del lapso temporal de ocho años, un tanto excesivo, la película tiene un buen comienzo: nos presentan a dos nuevos villanos tan diferentes como Bane y Catwoman, reaparecen antiguos personajes como Lucius Fox y el comisario Gordon y Batman se ve obligado a volver a la acción en la escena del asalto al edificio de la Bolsa, en la línea de lo visto en las anteriores entregas. Todo bien hasta la primera pelea entre Bane y el murciélago, en la que queda clara la superioridad física del villano y que es bastante fiel a los cómics. No obstante, a partir de aquí comienzan los sinsentidos y continúan hasta el final de la película. 


El plan de Bane resulta bastante absurdo y nada definido, en el fondo quiere destruir Gotham siguiendo las directrices del malogrado Ra's Al Ghul, para lo cual va a detonar una bomba nuclear que la borrará de la faz de la Tierra; eso sí, antes dirige una pseudo-revolución en Gotham que instaura la anarquía en las calles (de la cual se extraen unas lecturas muy pobres acerca de la crisis actual) y homenajea a la saga de cómics Tierra de nadie. Mientras tanto, a Bruce Wayne (quien de la noche y la mañana ha perdido el control y la fortuna de Empresas Wayne) le encierran en una prisión-pozo en la que un anciano se dedica a curarle la espalda a golpes con un discurso nada elaborado acerca del miedo que echa por la borda lo conseguido en Batman Begins. A todo esto, el protagonismo de la película recae en John Blake, personaje introducido con calzador para lucimiento de Joseph Gordon-Levitt (quien no actúa nada mal), ya que su papel de policía honrado sería más propio de Gordon, que en esta entrega está bastante torpe y desdibujado. Continúa la película y, curiosamente, Bruce Wayne se recupera y escapa de la prisión poco antes de que estalle la bomba, nadie sabe cómo recorre medio mundo y llega a Gotham en un abrir y cerrar de ojos, listo para terminar con la revolución. Arranca el tramo final, y los absurdos giros argumentales se suceden sin piedad: una risible carga de la policía desarmada de Gotham contra terroristas mercenarios armados hasta los dientes, un combate torpe entre Batman y Bane, la revelación de que el villano no es más que un peón en manos de Talia Al Ghul, personaje superficial que tiene un final tan estúpido y precipitado como el de Bane; el "sacrificio" de Batman y la supuesta sorpresa de que el policía en realidad se llamaba John "Robin" Blake y de que se va a convertir en el heredero del señor de la noche.

Morgan Freeman tampoco se cree el final de la saga
El principal problema con el que me encontré a la hora de ver The Dark Knight Rises es que todos estos giros argumentales arriba mencionados, más que sorprender y atrapar al espectador, le sacan de la historia y hacen que lo que se nos está narrando en pantalla resulte inverosímil; lo cual no sucedía con las anteriores entregas, que por supuesto tenían sus giros y elementos irreales, como toda película y obra de ficción, pero estaban tan bien construidas y eran tan coherentes consigo mismas que conseguían asombrar y emocionar contando la historia de Batman. 


En The Dark Knight Rises me ha dado la sensación de que se les ha ido la mano demasiado con la historia, no sé si por lo alto que estaba el listón, el fenómeno que supuso El caballero oscuro, las presiones del estudio o las ganas de filmar una tercera entrega trascendente y épica, pero yo desde luego he quedado profundamente decepcionado con el cierre de la trilogía. Además, los personajes no resultan tan creíbles ni están tan bien perfilados como en las anteriores entregas: Alfred revela repentinamente a Bruce el secreto de Rachel de la anterior entrega, Blake (quien ya podría haberse llamado Dick Grayson para el "homenaje" que rinde a Robin como heredero del manto de Batman) adivina la identidad secreta de Bruce Wayne de forma incongruente, el plan y las motivaciones de Bane no están nada bien definidas, a parte de que no es más que un simple peón; Talia carece de profundidad y de la interesante relación con su padre y Bruce de los cómics; y lo más importante, Bruce Wayne jamás se jubilaría a tomar cafés en Florencia, su sentido de la culpabilidad y del deber y su relación con Gotham son tan fuertes que en cómics como El regreso del caballero oscuro y en la serie Batman Beyond le hemos visto ejerciendo como protector de Gotham ya anciano. Los únicos que me han convencido han sido Catwoman, con un enfoque interesante del personaje, y El Espantapájaros, y eso que apenas sale cinco minutos en pantalla.


Respecto al reparto, Nolan sabe rodearse de actores con mucho talento y potencial, aunque si lo más básico, la historia y el desarrollo de los personajes, falla, pocos pueden hacer estos grandes intérpretes con sus respectivos roles. Christian Bale no se luce tanto como en las dos anteriores entregas al dar vida a un Batman contradictorio y sin mucho desarrollo, mientras que Tom Hardy no consigue dar a su villano la complejidad y los matices necesarios a pesar de su trabajo físico y del acento británico exagerado del que dota a Bane, en buena parte debido a la máscara-bozal que le han puesto. Anne Hathaway está correcta sin más como Catwoman, el talento de Marion Cotillard se pierde con un personaje tan tramposo como es su Talia Al Ghul y Joseph Gordon-Levitt demuestra ser un actor que ha crecido mucho en los últimos años capaz de afrontar distintos papeles con la sobriedad necesaria. Gary Oldman no impresiona tanto como hizo antes con su retrato de Jim Gordon, muy desdibujado, y por suerte los veteranos Michael Caine y Morgan Freeman aportan su experiencia y enorme profesionalidad en cada fotograma en el que aparecen. Tampoco están nada mal Liam Neeson y Cillian Murphy en sus respectivos cameos, que aportan continuidad a la saga.


Aunque a nivel argumental no me haya convencido lo más mínimo, hay que reconocer que The Dark Knight Rises tiene una factura técnica impecable. Como escribía más arriba, Christopher Nolan se ha rodeado de un equipo técnico formado por grandes y reconocidos profesionales. En este aspecto destacan la edición de sonido, el montaje de Lee Smith y la fotografía de Wally Pfister, que siempre se mueve entre tonos ocres y azules. Tampoco está nada mal la banda sonora de Hans Zimmer (en esta ocasión han dejado fuera a James Newton Howard), quien repite las conocidas sintonías de las anteriores entregas y compone dos nuevos temas, uno para cada villano, con sus correspondientes variaciones.


Puede que The Dark Knight Rises resulte entretenida como taquillazo veraniego de buena factura a pesar de sus casi tres horas de duración, pero a mí desde luego que no me ha convencido como película ni como cierre de una saga que nos había ofrecido dos grandes filmes, había cambiado el modo de hacer cine de superhéroes y lo más importante, había respetado el espíritu de un icono de los cómics y de la cultura popular como es Batman. Lo poco que me ha gustado de este "renacimiento de la leyenda" ha sido más por nostalgia de las anteriores entregas del Batman de Nolan, por volver a escuchar la banda sonora en una sala de cine y por los homenajes tanto a Batman Begins como a El caballero oscuro que por la historia en sí que The Dark Knight Rises nos cuenta.

viernes, 20 de julio de 2012

¿Quién es Bane?


A principios de la década de los noventa, los responsables de la editorial DC Cómics todavía se preocupaban por encontrar nuevas formas de dar giros interesantes a sus personajes que los hicieran evolucionar y sorprendieran a los lectores, en vez de recurrir a reseteos absurdos. En este contexto, el editor Dennis O'Neil decidió poner a prueba a Batman planteando un desafío con el que Bruce Wayne nunca se había encontrado antes que le haría cuestionarse su papel como protector de Gotham. Así, O'Neil decidió unir las distintas cabeceras del señor de la noche en la saga titulada La caída del murciélago, en la que debutó un nuevo villano: Bane.

Creado por el guionista Chuck Dixon y el dibujante Graham Nolan, Bane nació en la república caribeña de Santa Prisca, en la isla prisión de Peña Duro, donde cumplía condena su madre. Cuando era sólo un niño, se quedó huérfano, de modo que creció enfrentándose a la adversidad y la inmundicia de la cárcel, recurriendo a la violencia para ganarse el respeto del resto de reclusos. Precisamente, fueron ellos quienes le contaron extrañas historias acerca de una ciudad que dominaba un hombre murciélago, leyendas que obsesionaron a Bane y se convirtieron en la motivación que le mantenía con vida. Durante años, se dedicó a cultivar su mente leyendo todo lo que cayera en sus manos; y también a ejercitar su cuerpo, potenciado por los efectos de la droga conocida como Veneno, con la que los dirigentes de la cárcel experimentaban. Cuando llegó el momento, Bane orquestó una fuga similar a la de El conde de Montecristo, y una vez fuera de prisión tenía muy claro su destino: Gotham.


Como buen estratega, Bane planeó con sumo cuidado el modo en que derrotaría a Batman y tomaría el control de Gotham: en lugar de ir directamente a por Bruce Wayne, decidió atacar el Asilo Arkham y liberar a todos los viejos enemigos del hombre murciélago. De este modo, durante las próximas semanas Bruce asumió uno de los mayores retos a los que se había enfrentando nunca al tener que defender su ciudad de psicópatas como El Joker, El Espantapájaros, Dos Caras, Scarface, El Sombrerero Loco, Hiedra Venenosa o Killer Croc, que campaban a sus anchas sembrando el caos. 

Guiado por su fuerza de voluntad férrea y con la inestimable ayuda de amigos como Alfred, Robin, Nightwing, Azrael, Jim Gordon y Harvey Bullock, Bruce se enfrentó a todos y cada uno de sus viejos enemigos, sintiendo la extenuación más absoluta. Justo en este momento, Bane, que había permanecido observando desde las sombras, lanzó su último y mortífero ataque contra Batman, quien sucumbió ante un villano que lo igualaba en fuerza e inteligencia. El murciélago estaba roto y Gotham era de Bane, pero los aliados de Batman no iban a rendirse tan fácilmente, como demostrarían en las sucesivas sagas tituladas La cruzada y La búsqueda, aunque eso ya es otra historia.


El debut de Bane en los cómics supuso una de las sagas más absorbentes y mejor construidas de Batman, además de una de las mayores amenazas a las que se haya enfrentado jamás el hombre murciélago, que contribuyó de manera fundamental a afianzar su posición como protector de Gotham. Esperemos que la intensidad de estos cómics haya quedado reflejada en la inminente tercera entrega de las adaptaciones cinematográficas de Batman dirigidas por Christopher Nolan.

lunes, 28 de febrero de 2011

Oscar 2010: Ceremonia real

Llegó el esperado momento y la pasada madrugada se celebró la 83ª edición de los Oscar, en la cual la Academia de cine de Hollywood premió lo mejor del las películas de 2010, de acuerdo con sus criterios, claro.
 
Ni dos presentadores de lujo como Anne Hathaway y James Franco (brillante en 127 Horas) ni sorpresas como la presencia de los legendarios Kirk Douglas y Eli Wallach o discursos emotivos consiguieron dar ritmo a la gala, que avanzaba despacio por los cortes publicitarios sin permitir siquiera que los números musicales resaltasen.


Los intérpretes recibieron los galardones previstos, de modo que Colin Firth, Christian Bale, Natalie Portman y Melissa Leo vieron premiadas sus interpretaciones (cada una rica en su estilo) y trayectorias en el cine. El resto de estatuillas estuvieron bastante repartidas: la Alicia de Tim Burton se hizo con los correspondientes a dirección artística y vestuario; Toy Story 3 con los de animación y canción (Randy Newman lo merecía con la cantidad de memorables bandas sonoras que ha compuesto); Origen ganó en las categorías de fotografía (¿y Roger Deakins qué?), efectos especiales, edición y mezcla de sonido mientras que La red social hizo lo propio con la banda sonora, la edición y un merecidísmo guión adaptado para Aaron Sorkin.
La pareja presentadora
Eso sí, el triunfo de El discurso del rey en las categorías de película, guión original y dirección me pareció exagerado. Como comenté hace un tiempo, la considero una película humana, con un claro mensaje de superación personal ante las adversidades, sencilla en las formas y con agudos diálogos, muy recomendable como representante de la tradición del cine británico. Aun así, creo más merecedores de un galardón de estas características otros de los títulos nominados y, en cuanto al guión original, prefiero el firmado por Nolan para Origen, con el que construye su propio mundo para luego desarrollar una historia trepidante poblada por personajes atormentados. 

El resultado del premio a mejor director sí que me pareció absurdo: Tom Hooper opta por una puesta en escena casi teatral, muy sencilla aunque interesante a la hora de reflejar las posiciones enfrentadas de los personajes en los planos que ocupan; pero desde luego considero más dignos de alabanzas el esfuerzo de coordinación de Nolan en Origen y sobre todo la labor de David Fincher en La red social, quien además de narrarnos una historia fragmentada tiene una trayectoria asombrosa como cineasta (innovaciones formales incluidas). 

La superación en la monarquía frente a la deshumanización en las redes sociales
Como es habitual, estos premios nunca agradan a todos. De ello puede dar fe True Grit, que con 10 merecidas nominaciones ha tenido la misma suerte que las fantásticas El color púrpura y Gangs of New York al irse sin premio alguno. Para consultar la lista completa de los premiados, click aquí.

Con el fin de los Oscar podemos dar por terminada la temporada cinematográfica correspondiente a 2010, así que ahora esperamos un aluvión de estrenos propios de 2011, muchos de ellos inspirados en interesantes propuestas de ciencia ficción (The Adjustment Bureau, Source Code, Limitless) y otros basados en conocidos superhéroes (Thor, Capitán América, X-Men: First Class). ¿Cuáles son los que más esperáis?

viernes, 25 de febrero de 2011

Temporada de premios

Con la ceremonia de los codiciados Oscar que se celebra este domingo termina la temporada de premios para las películas estrenadas a lo largo de 2010.

Personalmente, la actual es una de las ediciones de los Oscar que más he disfrutado, ya sea por los interesantes títulos estrenados o por las distintas nominaciones, acerca de las cuales expresaré mi opinión a continuación.

Nina se prepara para recibir su premio
Mejor Película: Entre las nominadas se encuentras películas que me han fascinado, como Toy Story 3, Origen, 127 Horas, True Grit y La red social, además de otras propuestas recomendables como El discurso del rey, The Fighter y Cisne negro. Todavía no he visto Winter's Bone ni Los chicos están bien, pero creo que la cinta de David Fincher se merece el galardón por distintos motivos (profundidad, trasfondo social...), aunque la sencillez de El discurso del rey sea una dura competidora. En cuanto a las ausentes, se echan en falta alguna nominación más para The Town o Shutter Island.

Mejor Director: Luchan por el premio técnicas tan distintas como el empleo de la steady-cam de Darren Aronofsky en Cisne negro, el toque clásico de los hermanos Coen, la mezcla de documental con televisión de David O. Russell y el ritmo pausado de Tom Hooper. Espero que Fincher sea reconocido por su labor y trayectoria, pero deberían haber nominado a Ben Affleck por el ejercicio de estilo que hace en The Town y me parece una ofensa que no hayan nominado a Christopher Nolan por el enorme esfuerzo de planificación y coordinación que supone Origen.

Actor principal: Todo apunta a que Colin Firth se llevará la estatuilla con su retrato humano del rey tartamudo, premiando también su dilatada trayectoria. Aun así, Jeff Bridges demuestra lo grandísimo actor que es con su Rooster Cogburn (por si alguien lo dudaba a estas alturas), Jesse Eisenberg sorprende con el frío Mark Zuckerberg y James Franco brilla con luz propia al ser capaz de aguantar él sólo el peso de 127 Horas (me gustaría que le premiasen, pero parece poco viable).

Actriz principal: De entre las nominadas, sólo he tenido ocasión de ver a la favorita, Natalie Portman en Cisne negro, película en la que la joven actriz compone a una protagonista obsesa e insegura a quien acompañamos en su desintegración física y psicológica (lo cual recuerda al mítico Robert De Niro en Toro Salvaje, salvando las distancias).

Actor de reparto: El galardón está muy reñido entre el carisma de Geoffrey Rush y la transformación de Chritsian Bale. Me alegro por la presencia del escalofriante Jeremy Renner y echo en falta a Matt Damon por True Grit y a Andrew Garfield por La red social.

Actriz de reparto: Igual de disputado entre Amy Adams, Melissa Leo (The Fighter) y Helena Bonham Carter (El discurso del rey). Eso sí, Hailee Steinfeld debería haber sido nominada en la categoría de actriz principal por la fuerza de su papel protagonista en True Grit.

Guión: en la categoría de original el premio debería reconocer el trabajo de Christopher Nolan en Origen (aunque seguramente sea para El discurso del rey), mientras que en la de adaptado es difícil elegir entre los nominados, tal vez Aaron Sorkin lo merezca por la complejidad de La red social y su brillante carrera como escritor.

Otras categorías: me gustaría que fueran reconocidos la banda sonora de Hans Zimmer para Origen ( una pena que Carter Burwell no esté nominado), la fotografía de Roger Deakins en True Grit, el montaje de La red social o de 127 horas y, por supuesto, el trabajo de los estudios Pixar tanto en largo como en cortometraje de animación.
¿Que no habéis nominado mi película?
En fin, casi todos los aspirantes a las estatuillas merecen estas nominaciones como reconocimiento a su trabajo, aunque será más difícil estar de acuerdo con los resultados de la gala del domingo. Por lo menos, los espectadores podemos disfrutar de unas cuantas películas interesantes de calidad.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Mike Lee's Selection for 2010

Termina 2010 y, como es costumbre en este blog, concluimos el año con un repaso de las películas más destacadas entre los distintos estrenos. Con temporadas bastante irregulares en las que la cartelera estaba desierta de propuestas interesantes, 2010 se ha caracterizado por la creciente (y preocupante) tendencia de los grandes estudios a jugar sobre seguro con superproducciones basadas en éxitos de la década de los ochenta, ya sean segundas partes como Tron Legacy y Predators o nuevas versiones al estilo de Furia de titanes, El equipo A y Karate Kid, por no mencionar la cantidad de secuelas estrenadas.




Aun así, aquí están los diez títulos que para mí han marcado el año:

*Buried: Habíamos visto a nuestros protagonistas enterrados vivos en capítulos de Alfred Hitchcock presenta y en un par de títulos de Quentin Tarantino, pero esta arriesgada película merece ser alabada por el guión de Chris Sparling, la interpretación de Ryan Reynolds y la eficaz dirección de Rodrigo Cortés, todo para mostrar hasta qué punto la sociedad oprime al individuo.

*Kick-Ass: Gamberra película superheroica con un ritmo trepidante, cortesía de Matthew Vaughn. Acción, mucho humor, un reparto acertado y una adecuada banda sonora nos animan a limpiar las calles de criminales aunque no tengamos superpoderes.

*Fantastic Mr. Fox: Wes Anderson triunfa en su salto a la animación stop-motion con una película muy recomendable. Adaptación de la novela de Roal Dahl que mantiene las constantes de su director y nos ofrece un auténtico espectáculo visual.

*Invictus: El maestro Clint Eastwood retrata la lucha por la paz y el perdón de Nelson Mandela en una película esperanzadora. Un canto a la humanidad y la tolerancia que cuenta además con las brillantes interpretaciones de Morgan Freeman y Matt Damon.

*The Ghost Writer (El escritor): La aclamada película de Roman Polanski nos atrapa con una historia en la que nada es lo que parece. Intrigas políticas, espionaje, actualidad y la labor de actores como Ewan McGregor, Pierce Brosnan, Olivia Williams y Tom Wilkinson se dan la mano en este trepidante thriller.

*Shutter Island: Martin Scorsese cambia de registro en este inquietante thriller psicológico que puede presumir de reparto y una agobiante puesta en escena. No confíes en nadie, ni siquiera al final.

*Toy Story 3: Aunque se suman a la tendencia de las secuelas, los estudios de animación Pixar nos traen la última entrega de la saga que lo inició todo. Hora de despedirse de Woody, Buzz y compañía en una trepidante aventura repleta de homenajes a grandes películas.

*The Town: Asombroso drama social centrado en un grupo de atracadores de bancos de Charlestown filmado por Ben Affleck con la influencia del cine clásico e impresionantes actuaciones. No dejará indiferente a nadie.

*Inception: Christopher Nolan desarrolla su propio mundo de ficción en una película de factura impecable con un reparto de auténtico lujo. Dos horas y media en auténtica tensión.

*La red social: A partir de la fundación de Facebook, David Fincher y Aaron Sorkin construyen una lucha por el poder con ecos de tragedia clásica que refleja los cambios sociales en la era de Internet. Actores inspirados, técnica perfecta y múltiples lecturas la convierten en la película del año.

Otras propuestas interesantes estrenadas en 2010 serían Un tipo serio, comedia absurda de los hermanos Coen; la ácida visión de la crisis económica que Jason Reitman nos ofrece en Up in the Air; las incisivas críticas de la guerra de Irak mostradas en The Hurt Locker, Green Zone o Los hombres que miraban fijamente a las cabras; la sorprendente actuación de Jeff Bridges en Crazy Heart; el inicio de la prometedora saga cinematográfica de Sherlock Holmes o el homenaje que Danny Trejo se merecía en Machete.

¿Qué nos espera en 2011? Para empezar, llega la temporada de estrenos con muchas posibilidades de ser nominados a los Oscar: Black Swan, Hereafter, 127 Hours, True Grit, The Fighter... Como es de esperar, llegarán más secuelas y remakes, pero también asistiremos al regreso de grandes directores como Terrence Malick con The Tree of Life y Steven Spielberg con Tintín y War Horse.



¡Os deseo a todos un Feliz 2011!

jueves, 12 de agosto de 2010

Inception: El Origen de los sueños

Christopher Nolan pertenece al grupo de escasos directores jóvenes actuales que ya pueden ser considerados clásicos del cine. No faltan razones: la calidad insólita de su filmografía, su involucración en los guiones (que suelen presentar una elaborada narrativa fragmentada), la impecable factura técnica de sus trabajos o su habilidad para que los actores rindan al máximo. Resulta imposible quedarse indiferente tras el visionado de cualquiera de sus películas, ya sea Memento, Insomnio o El truco final, y, por si esto fuera poco, el director londinense tiene la iniciativa suficiente como para dedicarse a proyectos más personales tras éxitos de taquilla como Batman Begins y El Caballero Oscuro, por no mencionar que dirige vestido de traje en honor a Hitchcock.



En 2010 vuelve a sorprender con Inception (Origen), rareza dentro del panorama cinematográfico actual, pues a partir de un guión original escrito por el propio Nolan se construye una película brillante en todos los sentidos, que propone un juego a los espectadores: deberán decidir si entran en el mundo de los sueños y hacen frente a las amenazas y secretos que en él se esconden. Con un sólido argumento como base, Inception mezcla acción con thriller, drama y ciencia ficción en un filme fascinante con ecos del inconsciente de Freud, los cuadros de Escher y referencias a Matrix, HEAT y otros títulos del propio Nolan (véase el guiño a Following, su primera película).



Desde luego, la frescura de la película no sería tan impactante sin su excelente reparto internacional, en el que figuran Ken Watanabe (protagonista de la joya Cartas desde Iwo Jima), una inquietante Marion Cotillard (Enemigos Públicos), la camaleónica Ellen Page (alias Juno), un impecable Joseph Gordon-Levitt (500 Days of Summer), Cillian Murphy (Batman Begins) y un correcto Tom Hardy (gángster de segunda en Layer Cake y Rocknrolla), además de los cameos de Tom Berenger y el gran Michael Caine. Falta por mencionar al protagonista, Leonardo DiCaprio en estado de gracia, dando vida a un personaje complejo y torturado, con lo que suma un nuevo acierto a su carrera, imparable desde que trabajara con Spielberg y Scorsese por primera vez.



Por si esto fuera poco, Inception resulta deslumbrante en el plano visual, desde la arriesgada dirección de Nolan (que nos regala secuencias realmente memorables) a los impresionantes efectos especiales (insertados a la perfección); pasando por la fotografía de Wally Pfister y el revelador montaje de Lee Smith, sin olvidarnos de la espectacular banda sonora de Hans Zimmer, con ecos graves que recuerdan a Batman.



En su totalidad, Inception (posiblemente el filme del año) supone una película trepidante, maravillosa, cuidada al milímetro, que presenta un complejo y original mundo en el que los espectadores se adentrarán y del que no podrán escapar hasta su asombroso final. Bienvenidos al reino del subconsciente. Es hora de soñar.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Mike Lee's selection for 2008

Último post del año 2008, año en que este blog, a punto de celebrar su primer aniversario, inició sus andanzas por la bloggosfera. ¿Y que mejor forma para despedir el año que con una recomendación de películas estrenadas a lo largo de él? Debido a temas de distribuidoras, la lista se encuentra dividida en dos partes, películas de 2007 que se estrenaron en 2008 y películas propias de 2008. ¡Vamos con la selección!

2007-2008

*Juno: las películas indie están de moda, y una vez cada año alguna nos da una grata sorpresa. En esta ocasión fueron Ellen Page y su atípica familia, cortesía del director Jason Reitman.
*Sweeney Todd: Tim Burton regresó con un sangriento musical en el que desplegó su peculiar estética contando, como es habitual, con una espectacular actuación de Johnny Depp entre otros grandes actores.

*La Noche es Nuestra: película de James Gray que pasó un tanto desapercibida. Sin embargo, en ella podemos disfrutar de inquietantes atmósferas y una buena historia sobre la mafia y la familia con actores de la talla de Joaquin Phoenix, Mark Wahlberg o Robert Duvall.

*La Niebla: el genial Frank Darabont sorprende de nuevo y , como es costumbre, a partir de un relato de Stephen King Darabont desarrolla una inquietante historia en la que los seres humanos dan más miedo que los propios monstruos. Cine con mayúsculas.

2008

*Iron Man: tras varios despropósitos, Marvel sorprendió con una adaptación decente del vengador dorado plagada de guiños a los cómics en la que Robert Downey Jr. interpretaba a la perfección a Tony Stark y desvelaba el ambicioso futuro proyecto de la Casa de las Ideas: la Iniciativa Vengador.

*Appaloosa: en su segunda película como director, Ed Harris nos trae un western que combina elementos clásicos del género con una banda sonora única, actores impresionantes, una buena historia y diálogos ágiles y contundentes.

*El Intercambio: Clint ha vuelto, ¡y de qué forma! En esta ocasión nos cuenta la lucha de una madre, encarnada por una sorprendente Angelina Jolie, a finales de los años 20 por encontrar a su hijo desaparecido, búsqueda en la que hay más implicado de lo que parece.

*Tropic Thunder: Ben Stiller destaca una vez más como director, guionista y actor en esta disparatada comedia sobre la situación del cine actual, llena de guiños a otras películas y que cuenta con actores como Tom Cruise o Robert Downey Jr. en papeles un tanto "especiales".

*WALL·E: la imaginativa película de Pixar de este año nos cuenta la odisea espacial de cierto robot adorable que lanza unos cuantos contundentes mensajes sobre el estado de nuestro planeta. Entrañable e impactante al mismo tiempo.

*El Caballero Oscuro: sin duda alguna la película del año, Christopher Nolan desarrolla su versión realista de Batman en este filme, repleto de detalles, que cuenta con una historia llena de giros, una magnífica dirección y geniales interpretaciones por parte de todos los actores entre muchos otros puntos a su favor. Esperemos que se lleve algún premio, porque se los merece con creces.

Una vez hecho este repaso, ¿cómo se percibe el año 2009?

Pues cargado de estrenos. A principios de año llegarán numerosas películas que aspiran a los Óscars como son Milk o Revolutionary Road mientras que Clint actuará y dirigirá al mismo tiempo en la esperada Gran Torino. En el ámbito de las adaptaciones comiqueras, Punisher y Lobezno asaltan las salas con fuerza, mientras que Watchmen sufre problemas legales que peligran su estreno. También llaman la atención títulos como la cuarta parte de Terminator o la versión de Star Trek de JJ Abrams, y esperemos que por fin se estrenen títulos como What just happened? o The Bank Job.
De momento, sólo queda desear un feliz 2009 desde What's the rumpus?