viernes, 6 de abril de 2012

The Artist: Regreso a los orígenes


George Valentin lo tiene todo: a finales de los felices años 20, es la estrella más querida del cine mudo, cuenta con legiones de fans y su sola presencia en una película es capaz de hacer que miles de espectadores hagan cola en la taquilla del cine. Sin embargo, pronto contemplará, atónito, cómo su arrogancia da paso a una profunda depresión al perder todo lo que tenía con la llegada del cine sonoro y de su nueva estrella, la encantadora Peppy Miller.

La crítica la adora y la obsequia con todo tipo de premios, mientras que el público se emociona con ella: The Artist es una de las películas de 2011, el éxito sorpresa del año. Justo cuando los grandes estudios buscan resucitar populares franquicias y explotar las posibilidades del 3D, el director francés Michel Hazanavicius también propone una vuelta atrás, sólo que con un enfoque distinto: adentrarse en los orígenes del cine sonoro y el cambio brusco que supuso para las estrellas de las películas mudas.



Responsable de parodias de películas de espías de las que es mejor no acordarse, Hazanavicius sorprende con una propuesta extremadamente sencilla y nostálgica: rodar una película muda y en blanco y negro en la actualidad que sirva de homenaje al cine del Hollywood dorado. Una empresa muy arriesgada, sin duda, pero que consigue entretener y devolvernos a los tiempos del cine clásico. Precisamente, en este punto radica uno de los mayores inconvenientes que le veo a esta película: su sencillez extrema. Sí, resulta muy curioso que sea una película muda y nostálgica, pero su historia y el modo en que está rodada me parecieron bastante simples en general (historia lineal, personajes estereotipados, dirección correcta sin más...). Me da la impresión de que se ha exagerado un poco con todos los premios que le han dado, no porque sea una mala película, para nada, sino porque se ha dejado de lado a otras propuestas interesantes al llevarse The Artist toda la atención (y eso que 2011 ha sido el año de los homenajes al cine con películas como Hugo, Drive, Super 8 y hasta Los Muppets).


Volviento a The Artist, la ambientación y puesta en escena están muy logradas, y todos los miembros del reparto realizan una labor encomiable al ser capaces de transmitir las emociones de sus personajes sin hablar, desde los veteranos James Cromwell y John Goodman hasta Bérénice Bejo, pasando por el protagonista, Jean Dujardin, a medio camino entre el galán clásico y el cómico de slapstick (si bien tampoco considero que su interpretación se merezca semejante cantidad de premios).

En resumen, The Artist es un homenaje al cine clásico de lo más curioso, sobre todo por tratarse de una película muda rodada en la actualidad capaz de entretener y emocionar al público; si bien considero que se ha exagerado con los premios que se le han concedido.

4 comentarios:

Yota dijo...

No puedo evitar decirlo: pagarías un tercio de su valor verdad? que no tiene ni sonido ni color... estafa, estafa XD

Meg dijo...

Me alegro de que te haya gustado, aunque la veas un pelín "sobrepremiada", a mi me encanta que en la época del 3D haya arrasadado y haya podido con otras de esa envergadura.

Un besote!!!

Mike Lee dijo...

Yota: Jaja. Bueno, de sonido tiene la banda sonora y algo más en algunas escenas especiales.

Meg: ¡Gracias! También me parece muy curioso que esta película haya tenido tanto éxito con todo lo que se está invirtiendo en superproducciones en 3D. Otra cosa son los premios que le han dado, para mí se han pasado.

¡Gracias por comentar! ¡Saludos!

Néstor Company dijo...

De acuerdo en todo, Mike.
El indudable valor de la película tampoco resulta merecedor de tantos premios en un año que había sido especialmente bueno en propuestas.