lunes, 31 de enero de 2011

Hereafter (Más allá de la vida)


En su nueva película, Clint Eastwood nos presenta las historias dramáticas de tres personajes interconectados: un médium estadounidense que intenta huir de su don/maldición, una periodista francesa que ha sobrevivido a una catástrofe natural y un niño británico que se ve envuelto en una complicada situación social.

El principal problema que encuentro en Hereafter reside en el guión escrito por Peter Morgan. Una de las mayores complicaciones a las que se puede enfrentar un guionista es cómo escribir una historia coral, cómo fragmentarla, cuándo cortar y cambiar de un personaje a otro y desarrollarlos en paralelo (por algo son tan alabados los guiones de películas como Pulp Fiction, Magnolia o Crash). En el caso de Hereafter nos encontramos con un arranque espectacular en el que se nos presenta a los tres protagonistas y los conflictos que se desarrollarán en la película. A medida que pasan los minutos, estas tensiones se diluyen y pierden fuerza, saltamos de un protagonista a otro y las más de dos horas de metraje terminan haciéndose largas. Una pena, pues el drama social que viven ciertos personajes recuerda por momentos a grandes películas de Eastwood como por ejemplo Mystic River, a lo que hay que añadir el elemento sobrenatural con ecos de El sexto sentido.



Por fortuna, el apartado técnico sí que se corresponde con el nivel de calidad propio del director, quien se desenvuelve con soltura y decisión ya sea en momentos dramáticos de verdadera crudeza o en la recreación del tsunami de los diez primeros minutos, que dejan a la altura del betún las dos horas y media de catástrofes de 2012.



En su nueva colaboración con Steven Spielberg como productor tras las magníficas Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima, Clint Eastwood tiene ocasión de dejar su característico sello personal en Hereafter: las relaciones entre padres e hijos cobran especial relevancia, como prueban la historia ambientada en Londres o el oscuro pasado del personaje de Bryce Dallas Howard; además de que él mismo compone una banda sonora en la línea de sus anteriores trabajos. También se atreve a rodar en otro idioma como ya hiciera en la mencionada Cartas, en esta ocasión en francés.

Además de a la mencionada hija de Ron Howard, en el reparto encontramos otros secundarios como Jay Mohr (el creador de los muñecos en Pequeños Guerreros) y a la actriz belga Cécile De France como la protagonista de una de las tres historias. Eso sí, Matt Damon demuestra de nuevo que es un actor capaz de crecer un poco más con cada papel que interpreta, como prueba la inmensa sensación de soledad que transmiten las escenas que protagoniza (a lo cual también contribuye la dirección de Eastwood).



¿Es una mala película? En absoluto, tan sólo es floja en su desarrollo, que podría haber sido mucho más rico, sobre todo teniendo en cuenta quién está detrás de la cámara y sus trabajos más recientes. Aun así, contiene elementos propios de su director que gustarán a sus seguidores.

Ahora mismo, Clint Eastwood trabaja en la adaptación al cine de la vida de J. Edgar Hoover, para la cual cuenta con Leornardo DiCaprio de protagonista.

4 comentarios:

Yota dijo...

Una de las películas que más tengo de ver de los últimos meses, que ufff. llevo mes y medio sin ir al cine y tengo mono XD

Aldo dijo...

Coincido contigo en cada palabra, compañero.
El otro día revisé Crash y si ya me entusiasmó en su momento, he reafirmado mi amor por esa película.

Mike Lee dijo...

Yota: Como seguidor de Clint habrá partes que te gustarán, aunque la historia termina diluyéndose.

Aldo: Me alegro de que coincidamos, fuimos unos cuantos los que nos llevamos la misma impresión. A ver si tengo un hueco para Crash ;)

¡Saludos y gracias por comentar!

Angel "Verbal" Kint dijo...

Poco más que decir de una película que se desinfla. Seguramente es problema de guión y de una película que adolece de unritmo lento, lastrado seguramente por ese inicio tan trepidante