jueves, 14 de octubre de 2010

Los siete curiosos casos de David Fincher

Cuando hablaba de Inception pocos días después de su estreno, mencionaba que Christopher Nolan pertenece al grupo de escasos directores "jóvenes" actuales que ya casi pueden ser considerados clásicos. Pues bien, otro de ellos podría ser David Fincher, quien hasta la fecha ha apostado por proyectos arriesgados y, como mínimo, curiosos.



Fincher comenzó colaborando en diversos rodajes, dedicándose posteriormente al mundo de la publicidad y al de los videoclips, desde donde daría el salto a la gran pantalla con la prescindible Alien 3. Sería en su próximo trabajo en el que establecería las constantes que definen su obra, caracterizada por presentarnos un mundo oscuro en el que los personajes se ven angustiados al enfrentarse a sus demonios interiores, cambiando para siempre su vida en el proceso. A la recreación de los lóbregos ambientes por los que se desenvuelven contribuyen su pericia como director, su capacidad para que los actores den lo mejor de sí mismos y la utilización de efectos especiales al servicio de la historia, que no abrumen a los espectadores con explosiones y demás recreaciones digitales.

Su segunda y reconocida película fue Se7en, tenebroso thriller policial con Brad Pitt, Morgan Freeman, Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey que crearía escuela, influyendo a los posteriores retratos de asesinos en serie. La siguió The Game, filme que reivindicar por su desconcertante desarrollo, con una poderosa interpretación de Michael Douglas, cuyo personaje se ve inmerso en una enrevesada trama que homenajea a Con la muerte en los talones.



Más recordada es El club de la lucha, película con Brad Pitt y Edward Norton considerada de culto basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk. Aunque personalmente ni me sorprendió la identidad de Tyler Durden ni congenié con el individualismo radical propuesto, sí hay que reconocer la labor de Fincher en la dirección y montaje con fuerte herencia del videoclip. La angustia vuelve a invadir su siguiente película, La habitación del pánico, en la que se nos narra la claustrofóbica situación que viven los personajes interpretados por Jodie Foster y Kristen Stewart al irrumpir en su casa la banda de ladrones encabezada por Forest Whitaker.

Tras años de inactividad estrenó Zodiac, de engañoso planteamiento ya que lo que comienza como un thriller policíaco estilo Se7en se transforma en el retrato de una obsesión a través del tiempo. No mucho después llegó su película más ambiciosa hasta la fecha, El curioso caso de Benjamin Button, relato de la vida de un peculiar personaje, las distintas épocas que atravesó y las pintorescas personas a las que conoció. Además de contar con las arrolladoras interpretaciones de Brad Pitt y Cate Blanchett, los efectos especiales avanzan un paso más al recrear a los personajes en sus diferentes edades, siempre perfectamente integrados en la historia.



Sin embargo, no pude sino mostrarme escéptico cuando descubrí cuáles serían los nuevos proyectos de David Fincher. Por una parte filmaría la versión estadounidense de la adaptación de la novela Los hombres que no amaban a las mujeres; que, si bien su temática coincide con el registro del director, no termina de ser chocante verle al frente de un remake. Más inminente resulta el estreno de La red social, centrada en la creación de Facebook. Dado el auge de las redes sociales me parecía un tanto oportunista trasladar semejante historia al cine...hasta que me informé acerca de la vida de Mark Zuckerberg, repleta de ambición y traición. Así, las disputas de este oscuro y joven empresario terminan perfilándose como uno de los estrenos más interesantes de este año.



Habrá que estar pendiente de su llegada a las carteleras; y en cuanto a sus futuros trabajos, será mejor depositar un mínimo de confianza en un director que hasta ahora es responsable de películas más que curiosas.

martes, 12 de octubre de 2010

Problemas legales con Blogger

Esta mañana he recibido un e-mail por parte del equipo de Blogger en el que se me informaba que una de mis entradas había infringido los derechos de Copyright de la DMCA (Digital Millenium Copyright Act), por lo que habían procedido a retirarla de Internet, dejándola disponible en la opción borrador para que la editara y publicara de nuevo una vez eliminase el material conflictivo. La entrada en cuestión fue publicada en este blog el pasado 1 de Septiembre y era la referente a The Expendables, en la que escribí una reseña (como suelo hacer habitualmente) acerca de la película, la cual acompañé de imágenes subidas a la red desde mi equipo personal. Ahora mismo estoy a la espera de que me notifiquen qué contenido fue exactamente el que ha provocado esta reacción; pero no quepo en mi asombro ya que en los casi tres años que llevo en este blog no me había sucedido nada similar. Si a alguno de vosotros le ha pasado algo parecido o tiene información sobre casos de este tipo, agradecería mucho que dejase un comentario.

domingo, 10 de octubre de 2010

Gamefest 2010

Este fin de semana se celebró la primera feria dedicada al mundo de los videojuegos en Madrid, Gamefest, siguiendo la estela de otras convenciones europeas. Su éxito puede considerarse como una prueba más de la expansión de este sector de la industria del entretenimiento, que el año pasado superó en beneficios al cine y la música (afectados por la piratería y la poca innovación que ofrecen a los consumidores). Además de expandirse, el joven sector de los videojuegos ha sabido renovarse y ampliar sus fronteras, atendiendo a las demandas de un público cada vez más amplio (lo cual se refleja en la presencia de familias enteras en Gamefest, cada uno de sus miembros interesado en un tipo de videojuego determinado). Por mi parte, las sagas Halo, Call of Duty y GTA ya cuentan conmigo entre sus seguidores.



Los aficionados a los videojuegos pudimos encontrar en Gamefest expositores en los que grandes compañías como Sony, Nintendo o Microsoft mostraban sus próximos lanzamientos y nos daban la oportunidad de probarlos (siempre que soportásemos las colas de espera). Entre los videojuegos expuestos pueden diferenciarse dos amplios grupos: aquellos que nos proponen diversos ejercicios físicos y los que heredan el proceso de producción del mundo del cine. Los primeros se basan en la interacción con la consola ya sea para ponernos en forma o para aprender los pasos de baile del mismísimo Michael Jackson; presentando accesorios que reconocen nuestros movimientos con precisión, como Move de PlayStation 3 o Kinect de Xbox 360. En cuanto al segundo grupo, en él encontramos aquellos videojuegos que atraviesan un proceso de desarrollo millonario similar al de las grandes producciones de Hollywood, sin reparar en gastos en cuanto a elaboración de guión o apartados gráfico y sonoro se refiere.



Evento necesario, Gamefest ha demostrado la buena salud del mundo de los videojuegos y las nuevas posibilidades que se explorarán en el futuro inmediato, además de la gran aceptación de la que goza el sector entre el gran público.

jueves, 7 de octubre de 2010

Batman según Grant Morrison


La vida de Bruce Wayne ha cambiado mucho en los últimos años, desde que Grant Morrison tomara las riendas de su colección. Aunque he hecho referencia a esta etapa con anterioridad, hoy traigo un pequeño resumen de los acontecimientos que han cambiado el rumbo de Batman, con el fin de que el plan maestro del guionista escocés sea más sencillo de seguir (no es necesario señalar que la penosa edición de Planeta DeAgostini ha optado por lo contrario).

Al comienzo de su etapa al frente de la colección fuimos testigos de la llegada de nuevos personajes que posteriormente afectarían al statu quo de Batman, como la africana Jezebel Jet o el temperamental Damian Wayne, hijo de Bruce con Talia Al Ghul. A su aparición se sumó la de tres fantasmas que nada bueno auguraban; además del regreso del clásico y olvidado Club de Héroes, un grupo de imitadores internacionales del murciélago que lo ayudaron en sus momentos más oscuros.



Después de tales presagios, la existencia de Bruce Wayne se convirtió en un infierno cuando la organización criminal conocida como El Guante Negro puso a prueba su resistencia y condición de superviviente nato extenuándolo al límite física y mentalmente en la saga Batman R.I.P. Aunque ya pudimos leer un planteamiento similar en La caída del murciélago, ahora acompañamos a Batman a su muerte (figurada más que literal) mientras poco a poco recogemos las pistas del gigantesco puzle que Morrison compone con sus bizarros argumentos y la infinidad de detalles que en ellos aparecen (también queda demostrado su talento a la hora de reflejar en el papel las variedades dialectales en que hablan los personajes).

Tras el fin de Batman se suceden una serie de números y sagas que poco o nada aportan como La Batalla por la capucha (desde Batman R.I.P. sabíamos quién recogería el manto del murciélago) y el sentido homenaje que Neil Gaiman y Andy Kubert rinden a la figura del Caballero Oscuro en ¿Qué le sucedió al cruzado enmascarado?; obra en la que se acentúa el carácter mítico y cíclico del protector de Gotham.



Poco después arranca la interesante Batman y Robin, colección que sigue las aventuras y dificultades de Dick Grayson y Damian Wayne al asumir las identidades de guardianes de Gotham, al mismo tiempo que se atan cabos sueltos y todo lo sucedido empieza a encajar. En el apartado gráfico, dibujantes de la talla de Frank Quitely o Cameron Stewart acompañan a Morrison en distintos arcos argumentales encadenados.

Para terminar de cerrar el círculo, Grant Morrison escribe la serie The Return of Bruce Wayne, en la que sabremos qué ha sido del Batman original y qué pistas ha dejado a sus compañeros. Con el mismo propósito se publican los números 701 y 702 de Batman, en los que se revela qué pasó exactamente para que Bruce muriera, mientras que el previo especial 700 hace hincapié en el carácter intemporal del hombre murciélago.



A escasos días de conocer el final, la estancia de Morrison al frente de Batman ha resultado una etapa atípica pero cohesionada, en la que se construye un gigantesco mosaico teniendo siempre presente la tragedia que marcó a Bruce Wayne y lo llevó a convertirse en quien todos conocemos; además del papel que tienen en su simbología Robin, Alfred o el Joker. En su totalidad, remarca el carácter de Batman como mito contemporáneo e imperecedero.

domingo, 3 de octubre de 2010

Machete: Se metieron con el mexicano equivocado

Antiguo agente federal, Machete sobrevive como inmigrante ilegal en el estado de Texas hasta que un hombre misterioso le contrata con un turbio propósito. Traicionado y dado por muerto, se ve envuelto en una complicada trama que relaciona corrupción política con inmigración y tráfico de drogas y que le llevará hasta Torrez, el despiadado narcotraficante que acabó con su familia. La venganza de Machete no ha hecho más que empezar.

Además de su peculiar visión idealizada de México, una de las constantes en la filmografía de Robert Rodríguez es la presencia del personaje de Machete interpretado por Danny Trejo, quien ha aparecido en la mayoría de sus películas, desde Desperado hasta la reciente producción Predators, pasando por Abierto hasta el amanecer, Spy Kids o El Mexicano. Hace tres años, el personaje gozó de su propio tráiler falso en el proyecto Grindhouse, y después de las peticiones de los seguidores Trejo ya puede presumir de la película que rinde homenaje a su figura de secundario en infinidad de títulos como los citados, Heat o Con Air.



Sería absurdo ver Machete esperando encontrar una historia que invite a la reflexión, actores interpretando personajes complejos y torturados o una incisiva crítica social. Machete se alza como homenaje al cine de serie B, ofreciéndonos un torrente de acción, sangre, tiros, explosiones, frases lapidarias, tipos duros y mujeres florero, todo ello aliñado con una grotesca sátira social acerca de la inmigración ilegal en la frontera (atención a la frase que pronuncia el senador refiriéndose a los votantes adinerados) y una buena dosis de humor (véanse los vídeos de la campaña electoral o la violencia disparatada presente en el filme).

Robert Rodríguez regresa al tipo de cine que le dio la fama, al que hace referencia con su nuevo trabajo (no son pocos los paralelismos con Desperado). Firma el guión junto a su primo Álvaro y dirige con el debutante Ethan Maniquis, dotando a Machete del aspecto de serie B que ya mostraba en el falso tráiler, para lo cual se vale de la fotografía polvorienta, la música rockera y hasta de los fallos de raccord, al mismo tiempo que rueda impresionantes secuencias de acción, como la inicial o la huida del hospital.

Además, Machete cuenta con uno de los repartos más eclécticos que se han visto últimamente: Acompañan a Danny Trejo actores que ya trabajaron con Rodríguez como Jessica Alba o Jeff Fahey (Frank Lapidus para los amigos), a los que se unen Michelle Rodríguez (Ana Lucía en Perdidos), el legendario Robert De Niro (en un papel caricaturesco con guiño a Taxi Driver incluido) o los estropeadísimos Steven Seagal y Lindsay Lohan; aparte de las intervenciones de habituales del director como Cheech Marin, Tom Savini, las gemelas de Planet Terror y el niño de Spy Kids; e incluso de Nimród Antal, responsable de Predators.



Podremos disfrutar de Machete siempre que dejemos atrás los prejuicios y sepamos a qué nos enfrentamos, como sucede con la mayoría de títulos de Rodríguez. Así, nos encontraremos con una película sumamente divertida, gamberra y descarada, de la que no se descartan posibles secuelas.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Primeras impresiones: Undercovers y Boardwalk Empire

Son muchas las series estrenadas estas fechas (y unas cuantas las que faltan por llegar). Después de la emisión de sus respectivos primeros episodios, hoy quería centrarme en dos por los nombres involucrados en ellas.

Después de Perdidos y Fringe, J.J. Abrams vuelve a la pequeña pantalla con la creación de Undercovers, comedia de acción acerca de un matrimonio de espías que tras cinco años de retiro deciden volver al negocio. Asombroso que el amigo J.J. se encuentre tras este proyecto, pues visto el capítulo piloto el resultado ha sido desastroso. Undercovers es una serie insulsa, no ya por su premisa argumental (mezcla de Sr. y Sra. Smith con Misión Imposible), sino por la simplicidad de su tratamiento, sus diálogos carentes de gracia y las patéticas interpretaciones del reparto. Lo único destacable sería la música de Michael Giacchino (manteniendo su línea habitual) y, por momentos, la dirección de Abrams, eficaz sin más (aunque tiene escenas calcadas de la tercera entrega de Misión Imposible que él mismo dirigió). Mención especial merece la aparición de Madrid en la serie, según la cual se trata de una ciudad repleta de palmeras, haciendas y tipos de fino bigote dispuestos a bailar un tango en cualquier momento; lo raro es que no hubiese un cameo de El Zorro. Esperemos que prevalezca la seriedad en los inminentes proyectos de Abrams en el cine (Super 8 y la segunda parte de Star Trek).



Como contrapartida a la sandez de Undercovers podemos disfrutar de Boardwalk Empire. La espera ha merecido la pena y por fin ha llegado la nueva producción del canal HBO. Ambientada en Atlantic City en los años 20, la serie arranca justo cuando se aprueba la Ley Seca para mostrarnos el nacimiento de la mafia en esta ciudad, heredando elementos vistos en Los Intocables, El Padrino, Uno de los nuestros y Enemigos Públicos. Producida por Mark Wahlberg, Terence Winter y Martin Scorsese, cuenta con un reparto de lujo encabezado por el increíble Steve Buscemi, a quien acompañan Michael Shannon (Revolutionary Road), Stephen Graham (Snatch: Cerdos y diamantes), Michael Pitt, Kelly MacDonald (Trainspotting) y Michael Stuhlbarg (Un tipo serio). Además de los actores, destacan especialmente la cuidada ambientación (trajes de raya diplomática, casinos, redadas del F.B.I.) y la dirección de Scorsese en el primer episodio. ¿Qué se puede esperar de una serie que comienza con un caché?



Estaremos atentos a cómo avanzan las series (más bien la segunda que la primera), y para más información acerca de Boardwalk Empire y los proyectos del gran Buscemi, no lo dudéis y visitad el blog de Mr. Shhh.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

The Runaways: Episodios de un grupo de rock


Basada en las memorias de Cherie Currie, cantante del primer grupo de música rock compuesto únicamente por chicas, The Runawyas muestra la formación, ascenso y posterior disolución de la banda desde su perspectiva y la de la guitarrista Joan Jett. Por desgracia, The Runaways es una película carente de todo: no tiene emoción ni fuerza dramática, no destaca visualmente y ni siquiera entretiene.

Dudo que la causa de su pésimo acabado sea el material de base, pues se han filmado (y se rodarán) un buen número de títulos centrados en la vida de los músicos y los entornos en que se desenvuelven, dando lugar a resultados de lo más variados y a películas memorables como Bird, En la cuerda floja o Crazy Heart, por no mencionar la infinidad de documentales de esta temática. En el caso de The Runaways asistimos a una serie de episodios vinculados a la vida del grupo y su cantante, los cuales se suceden sin explorar las consecuencias que pudo tener el tratarse del primer grupo de componentes exclusivamente femeninas o la espiral de autodestrucción a la que se ven arrastradas las chicas. Todo pasa porque sí, nada se acentúa, ni la relación entre ellas o la de Cherie Currie (supuesta protagonista) con su familia, de la que sólo vemos fragmentos inconexos.



A un enfoque tan pobre debemos sumarle una puesta en escena simplona y una banda sonora que no explota el potencial de la música del grupo en cuestión. Además, las interpretaciones son bastante superfluas: Dakota Fanning (niña prodigio de Hollywood) interpreta a Cherie Currie desde una óptica plana, Kristen Stewart se limita a encorvarse, poner cara de dura y recitar monólogos absurdos para ponerse en la piel de Joan Jett mientras que Michael Shannon (inquietante en sus papeles en Revolutionary Road o Antes que el el diablo sepa que has muerto) poco puede aportar como mánager.

Su falta de profundidad en cualquier aspecto convierte a The Runaways en uno de los títulos más pobres estrenados este año, ya que ni siquiera consigue entretener y hace que los espectadores aguarden impacientes el final de la película nada más comenzar no por la emoción, sino para poder marcharse de la sala.