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lunes, 2 de febrero de 2015

Como un fénix... Cine

El blog no atraviesa su mejor momento. El último año no ha sido especialmente prolífico en cuanto a nuevas entradas, recomendaciones, reseñas ni artículos, por mucho que me haya propuesto preparar varios especiales. Las ganas de escribir en esta bitácora seguían presentes, pero la hora de sentarse frente al teclado brillaba por su ausencia. Tampoco ha ayudado el estado precario de la blogosfera, herida de muerte desde hace años. Se echan de menos las bitácoras de amigos que se dedican a algo más que a colgar enlaces de noticias. Yo mismo he sido testigo de la desaparición de varias webs hermanas y, finalmente, de un prolongado descanso de la propia. Por suerte, todavía quedan personas como Néstor, Eowyn o Yota, dispuestas a dar lo mejor de sí mismas en sus respectivos espacios.


Llegó el día 27 de enero de 2015 y se cumplieron siete años desde que creara este modesto blog. No tenía nada preparado para la ocasión, ningún especial como las colaboraciones de 2013, así que, ¿qué menos que intentar darle un poco de nueva vida? No sé cuánto durará, si estamos ante el último aliento de la bitácora o si de verdad ha vuelto para quedarse. Por el momento, comencemos con un repaso a las películas, los cómics y las series que he podido disfrutar durante los meses de inactividad bloguera:


·El niño: Los responsables de la recomendable Celda 211, hito del cine español, regresan con una nueva película de género policíaco. Daniel Monzón y su equipo nos cuentan una historia de ambición enmarcada en un contexto conocido por todos pero del que no le gusta hablar a nadie, como es el narcotráfico en el estrecho de Gibraltar. La película cuenta dos historias entrelazadas, la de un policía tenaz y la de un joven que quiere hacerse un nombre pasando droga. Esta última resulta bastante tediosa, en buena parte por la nula experiencia de los jóvenes actores protagonistas y por su historia repleta de topicazos. Compensa con la trama policíaca, protagonizada por el gran Luis Tosar (a quien le han calzado un inexplicable peluquín), y con su desenlace.


·La entrega: Nueva adaptación de una obra de Dennis Lehane a la gran pantalla, que nos brinda resultados excelentes. La narrativa del escritor de Boston nos ha dejado joyas cinematográficas como Mystic River, Shutter Island y Adiós, pequeña, adiós y La entrega se alza como un diamante en bruto. Nos cuenta la historia de cuatro personajes relacionados con los trapicheos de la mafia rusa de Brooklyn, un retrato preciso que guarda un par de sorpresas finales y un desarrollo de personajes creíbles y humanos. Las casi dos horas de metraje hacen que se resienta un poco el resultado final, pero la película compensa con una puesta en escena austera y con el sólido trabajo de Tom Hardy, Noomi Rapace y el último papel del gran James Gandolfini.


·Perdida: La última sensación de la novela negra llega al cine de la mano de un experto. David Fincher se basa en el guion de la propia novelista, Gillian Flynn, para narrarnos una retorcida historia de crimen, celos, control, venganza y también de amor. Nos deja una puesta en escena brillante, con secuencias oscuras como las protagonizadas por Neil Patrick Harris o por los medios de comunicación, una nueva banda sonora de Atticus Ross y Trent Reznor para nuestro disfrute y nos redescubre a la actriz Rosamund Pike.


·Las tortugas ninja: En mayo de 2014 se cumplieron treinta años del nacimientos de estos iconos de la cultura popular, que ahora viven un nuevo renacer gracias a sus cómics y serie de animación. No podía faltar la adaptación cinematográfica de turno, que mezcla la pirotecnia desmedida de la factoría de Michael Bay con el humor y el heroísmo de Los Vengadores (hasta el malo se sube a una torre neoyorkina para ejecutar su plan final). La película en sí apenas vale un pimiento, pero funciona como entretenimiento y, sobre todo, como homenaje a las creaciones de Peter Laird y Kevin Eastman y su mitología, que aquí lucen cuerpos hipermusculados.


·The Equalizer (El protector): Denzel Washington se reúne con el director Antoine Fuqua años después de Training Day y juntos filman un bodrio de proporciones cósmicas. Se trata de la adaptación de una antigua serie de televisión acerca de una especie de Castigador que arregla entuertos a tiros en su pequeña comunidad de Boston. Lo que empieza como una película desenfada y violenta da paso a un rollo absurdo de dos horas y media.


·La isla mínima: Tras la acción policíaca de Grupo 7 (que por desgracia sufrió los rebuznos de Mario Casas), Alberto Rodríguez se atreve con un thriller negro ambientado en la cuenca del Guadalquivir. Una película absorbente, negra, retorcida y ambigua que ofrece interesantes reflexiones acerca de la España rural, del poder y de la naturaleza de la maldad. Consigue mantener en vilo y aterrar. La mejor película española que he visto en años.


·Interstellar: Tras rematar la trilogía de Batman con un pestiño, Christopher Nolan vuelve con una odisea de ciencia ficción acerca de los últimos días de la humanidad en la Tierra y de la búsqueda de nuevos mundos que habitar. Se agradece que escriba su propia historia y que resulte entretenida durante sus casi tres horas de duración, pero se queda lejos de sus obras más redondas hasta la fecha y tampoco ofrece la catarsis que muchos de sus seguidores acérrimos esperaban. Se trata de una historia de ciencia ficción espacial digna, sin más, que homenajea al 2001 de Kubrick en varios aspectos y que peca de grandilocuente. Se agradece ver por la pantalla a unos correctos Matthew McConaughey, Jessica Chastain y Matt Damon. Ojalá Nolan apueste por un proyecto más comedido y redondo que le vuelva a sus orígenes, tipo Memento.

¿Y qué hago yo metido en esto?
·El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos: Un despropósito de principio a fin difícil de digerir. La primera parte de la trilogía de las precuelas de ESDLA resultó entretenida y nos ganó por la nostalgia de la saga madre, la segunda ya se hacía bastante infumable con tantas escenas sacadas de la manga, como la basura de la ciudad del lago o de los enanos volando por el interior de la Montaña Solitaria. Guardaba la esperanza de que la última entrega supusiera un cierre digno, pero duele ver una película repleta de escenas intrascendentes, de personajes que desparecen, de otros recién salidos de la chistera a los que se les da protagonismo porque sí y de un exceso de efectos digitales que da vergüenza ajena y que incluso reemplazan a actores de carne y hueso, como Billy Connolly. Partimos de un error de concepto, pues para adaptar una amable y entrañable novela de fantasía, Peter Jackson y su equipo han optado por una saga de tres películas larguísimas que busca a tientas la trascendencia de la trilogía original. Tenemos a un nuevo George Lucas, capaz de pervertir la emblemática saga que lo encumbró. Hasta cuenta con su propio Jar Jar Brinks, un tal Alfrid que ni se asomaba por la novela de Tolkien.


·Big Hero Six: Recordemos que, en su afán por conquistar el mundo del entretenimiento, Disney se hizo con los derechos de Marvel y de Lucasfilm. Ahora han rescatado a un pseudoequipo de superhéroes japoneses que nació en la oscura Marvel de los noventa y lo han adaptado para conseguir una versión animada de Los Vengadores. No en vano, la película mezcla el tono de la película de Joss Whedon (el villano comparte la fascinación de Loki por los portales interdimensionales y tenemos una especie de Iron Man) con el estilo de ¡Rompe Ralph!, con cameo de Stan Lee mediante. La fórmula funciona y nos brinda un entretenimiento digno y apto para todos los públicos. 

Próximamente, cómics.

sábado, 29 de marzo de 2014

De hobbits y monumentos

Como hiciéramos a finales de 2013 con Sólo Dios perdona y El mayordomo, volvemos con una pequeña sección dedicada a películas que generaron expectativas altas y al final nos decepcionaron, dejándonos filmes mediocres que defraudan más que entusiasman. Hoy tenemos El Hobbit: la desolación de Smaug, y The Monuments Men, dos películas que me ha costado reseñar por la sensación de indiferencia que me produjeron y las esperanzas que tenía depositadas en ellas.


El Hobbit es una de mis novelas preferidas, un canto a la aventura pura, pero el hecho de que Peter Jackson decidiera dedicarle una trilogía entera no me hizo ninguna gracia. Sin duda, él era el elegido para volver a la Tierra Media, como demuestra la trilogía de El Señor de los Anillos, para mí insuperable. La primera parte de El Hobbit fue bien recibida en su momento, capturaba el espíritu de aventura sencilla y fantástica de la novela, si bien terminaba haciéndose algo larga y por supuesto no llegaba a la altura de la trilogía magna. En su momento, la incluí en mi lista de mejores películas de 2012, pero tengo que reconocer que después de posteriores visionados, El Hobbit: Un viaje inesperado no aguanta demasiado bien y termina haciéndose pesada, mientras que cada una de las películas de ESDLA despierta más fascinación y reverencia en mí cada vez que las vuelvo a ver.


Con esto llegamos al estreno de la secuela, El Hobbit: La desolación de Smaug. Debido a las recomendaciones de varios amigos de confianza, mis ganas de verla disminuyeron y casi la dejé pasar en el cine, si bien al final me atreví a verla en la gran pantalla. El principio de la película me entusiasmó bastante, se toma ciertas licencias pero es fiel al espíritu de la novela y tenemos pasajes insignes como la casa de Beorn, las arañas del Bosque Negro y la huida en barriles filmadas con la maestría de Jackson, derrochando una ambientación de lujo y espíritu aventurero. Ahora bien, los minutos avanzan, la trama se vuelve farragosa sin necesidad, aparecen personajes nuevos metidos a presión como los gobernantes de la Ciudad del Lago, la elfa de Perdidos, o toda la tropa de orcos que persigue a los enanos. El ritmo disminuye y la película ya no funciona ni como adaptación, ni como filme de aventuras. Da la sensación de estar viendo una historia henchida que intenta emular la trascendencia de la saga madre, cuando es todo lo contrario. Llegamos a la aparición de Smaug, a quien Benedict Cumberbatch dota de vida propia al donarle su vozarrón, y la película remonta el vuelo a lomos del dragón, si bien la historia de nuevo decae entre tanta persecución alargada, con la absurda estratagema del oro fundido mediante, y todo termina con un continuará gigantesco. Miedo me da lo que pueda suceder en la tercera parte y si, una vez terminada la trilogía, el destino de El Hobbit será similar al de las precuelas del amigo George Lucas. Un abucheo aparte se merece Howard Shore, quien entrega una banda sonora funcional y anodina en la que ni siquiera aparece el tema de la parte anterior, de lejos su trabajo menos inspirado hasta la fecha, parece mentira que hace nada compusiera la música de Hugo.


Dejando la Tierra Media descansar hasta nuevo aviso, nos centramos ahora en uno de los galanes de Hollywood. George Clooney moldeó su carrera como actor y cineasta con sumo cuidado con la llegada del nuevo milenio, eligiendo con acierto sus papeles en los últimos años y protagonizando películas tan recomendables como Up in the Air o Los descendientes. Como cineasta, se estrenó con la irregular, bizarra e incluso fallida comedia de espías Confesiones de una mente peligrosa, para después dar una lección de cine clásico en Buenas noches y buena suerte. Su siguiente incursión en la comedia sería también un señor descalabro, pues el humor insulso de Leatherheads (Ella es el partido) apenas despertó una carcajada en los espectadores. Por suerte, Clooney regresó al terreno del thriller político con la contundente Los idus de marzo, de herencia shakespeariana y con un reparto de alto nivel. Mientras tanto, Clooney ejerció de productor en el debut de su amigo Grant Heslov con la alocada y recomendable Los hombres que miraban fijamente a las cabras, y de paso se llevó un Oscar por apoyar a Ben Affleck y su excelsa Argo.


Con semejantes credenciales, esperaba con ganas el regreso de Clooney tras las cámaras, más todavía cuando se trataba de The Monuments Men, que narra la historia real de un comando del bando de los aliados que se dedicaba a recuperar obras de arte robadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, historia que ya parodiaron Los Simpson con el mítico capítulo dedicado a "Los peces voladores". Las sospechas acerca del nuevo trabajo de Clooney comenzaron a crecer cuando su fecha de estreno se vio retrasada hasta febrero de 2014, de modo que sus responsables ni siquiera se planteaban hacerla competir en la temporada de los Oscar. Ahora bien, acudí al cine a ver The Monuments Men con entusiasmo, y me encontré ante una aventura bélica que por momentos emulaba películas tipo La gran evasión y por otros buscaba encontrar su lugar dentro de la comedia, mientras nos lanza constantemente la pregunta de si merece la pena arriesgar vidas humanas para salvar nuestro patrimonio cultural. El resultado termina siendo bastante desequilibrado, la mezcla no funciona y no se decanta por ninguno de los dos géneros en concreto y, no contentos con esto, la película incluso juguetea con el drama que expone los horrores de la guerra en la línea de Salvar al soldado Ryan, como prueban la escena de la iglesia o la dedicada al barril repleto de implantes dentales. Una verdadera lástima, dada la fructífera asociación de Clooney y Heslov, la premisa y los hechos históricos de los que partía, y sobre todo el reparto, capitaneado por el propio Clooney y que incluye a pesos pesados que apenas tienen oportunidad de lucirse, como Matt Damon, Cate Blanchett, los grandes Bill Murray y John Goodman o Bob Balaban (Moonrise Kingdom), además de que les da una oportunidad de hacerse un hueco en el cine Hollywoodiense a Jean Dujardin (visto recientemente en El lobo de Wall Street) y al televisivo Hugh Boneville (Downton Abbey). Tras este descalabro, espero que Clooney vuelva pronto al terreno donde ha demostrado sobrada maestría, el del thriller político.

Y a vosotros, ¿qué os parecieron estas películas? ¿Cuáles os han decepcionado últimamente?

*Para terminar, os dejo con la entrada que dediqué a las virtudes de Capitán Phillips en el resucitado blog del amigo Oneyros.

sábado, 29 de diciembre de 2012

El Hobbit: Un viaje inesperado


"En un agujero en el suelo, vivía un hobbit." Bilbo Bolsón lleva una apacible vida en la Comarca hasta que, un día, el mago Gandalf el Gris aparece en Bolsón Cerrado y le propone salir en busca de aventuras junto a 13 enanos que quieren recuperar Erebor, su antigua morada, de las garras del dragón Smaug. Bilbo finalmente se unirá a la compañía de los enanos, liderada por Thorin Escudo de Roble, y juntos atravesarán la Tierra Media, conocerán nuevos aliados y se enfrentarán a un mal latente que amenaza con poner fin a la paz y traer de vuelta a los orcos y a seres mucho más peligrosos.

Recuerdo con claridad el momento en el que, hace más de diez años, acudí al cine a ver El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo. Según avanzaba la película mi asombro iba en aumento, no daba crédito a la historia que estaba presenciando, y aquella sesión acabó convirtiéndose en una de las experiencias cinematográficas más completas e intensas de las que he disfrutado. Durante los dos años siguiente me zambullí en las novelas de J.R.R. Tolkien y, por supuesto, acudí a ver las siguientes dos entregas, ya sabiendo que estaba presenciando todo un hito en la historia del cine como fue la trilogía de Peter Jackson, a la que me gusta aplicar el adjetivo inglés de larger-than-life (más grande que la vida misma).

Por ello, cuando después de muchos rumores se supo que finalmente sería Peter Jackson y no Guillermo Del Toro (cineasta que cada vez me cae peor) quien adaptaría El Hobbit, una de mis novelas favoritas, no dudé en celebrarlo. La espera ha sido larga, los rumores constantes, los videoblogs del proceso de rodaje muy interesantes y muchas las dudas de si el regreso de Jackson a la Tierra Media merecería la pena, sobre todo teniendo en cuenta que de una única novela van a desarrollar una nueva trilogía. Por fortuna, la primera entrega de El Hobbit, titulada, Un viaje inesperado, no está nada mal. No defrauda, consigue entretener y sorprender, si bien es cierto que no llega al nivel de perfección de El Señor de los Anillos, en parte por el tono más distendido y humorístico de la historia (que ya estaba presente en la novela) y en parte por los excesos de la película.


Como adaptación, El Hobbit es bastante fiel a la novela en la que se basa, tenemos a todos nuestros queridos protagonistas y el espíritu aventurero del libro está presente en la película, si bien hay ciertas alteraciones en los sucesos o en la inclusión de personajes que no deberían estar ahí. Ahora bien, es cierto que la duración, casi tres horas, es algo excesiva, hay escenas metidas con calzador y eso repercute en el acabado de la película, que está un tanto inflada (véase la parte de Radagast correteando en su trineo de conejos... en fin). Aun así no se hace muy pesada, entretiene con una historia ligera y consigue sorprender a los espectadores con los parajes de la Tierra Media, mucho menos oscura que la de la saga madre, a lo que hay que añadir el factor nostalgia, pues es inevitable emocionarse al reencontrarse con personajes, escenarios y hasta la música de El Señor de los Anillos (en este sentido juega un papel importante la secuencia de apertura).


Hablando de viejos conocidos, en el reparto también asistiremos al regreso de Hugo Weaving (Elrond), Cate Blanchett (Galadriel), el legendario Christopher Lee (Saruman), el gran Andy Serkis (Gollum) e incluso de Ian Holm (Bilbo) y de Elijah Wood (Frodo). A ellos tenemos que añadirles a los 13 enanos que emprenden el viaje para recuperar su antiguo hogar, interpretados en su mayoría por actores británicos, algunos de los cuales ni siquiera tienen líneas de diálogo en la película. Entre ellos destaca Richard Armitage como Thorin Escudo de Roble, el héroe trágico y desconfiado de esta aventura. Sin embargo, los que más resaltan son Martin Freeman (soberbio haciendo de Watson en Sherlock), todo un acierto como el joven Biblo, hacía tiempo que pedía a gritos un papel protagonista; y por supuesto Sir Ian McKellen, inconmensurable bajo el manto de Gandalf el Gris y capaz de brindarnos algunos de los momentos más emotivos de la película.


La banda sonora también nos trae viejos recuerdos, pues el compositor Howard Shore recicla los temas de las anteriores películas y crea algunas piezas nuevas con mucha fuerza (atención a The World Is Ahead) con influencias de su trabajo más reciente (Hugo). La fotografía y la dirección artística también consiguen trasladarnos una vez más a la Tierra Media, guiados por el auténtico maestro de ceremonias, Peter Jackson, quien recupera el estilo grandioso, de potentes tomas áreas para realzar los decorados, que deja en pañales a los sucedáneos de fantasía que intentaron copiar el toque de la trilogía original (como las últimas partes de Harry Potter), y que cuenta con escenas resueltas de forma brillante, como la presentación del dragón Smaug. Eso sí, el 3D sobra, el sistema patentado por el señor Cameron no aporta nada a los planos de Jackson, que ya de por sí solos son bastante tridimensionales.


A pesar de la excesiva duración, de las escenas y personajes metidos con calzador y de que apenas cubra un tercio de la novela, El Hobbit resulta una película sumamente entretenida, nos deja buenas sensaciones y, lo más importante, nos lleva de nuevo a la Tierra Media de J.R.R. Tolkien para reencontrarnos con personajes muy queridos. Otro asunto será que las secuelas mantengan esta línea y sigan a la altura.

Ficha de la película.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Mike Lee's Selection for 2011

El año nuevo está a punto de llegar y, como es costumbre en este blog, cerramos estos doce meses con un repaso a las películas que inundaron la cartelera y con mi selección personal de diez títulos que marcaron el año cinematográfico de una forma u otra.


En 2011 hemos podido disfrutar (o sufrir) en las salas de todo tipo de estrenos, desde las tragedias de personajes llevados al límite de Cisne Negro o The Fighter a las eficaces peripecas de ciencia ficción vistas en Destino Oculto, EVA o Sin Límites, pasando por desvaríos varios estilo Sucker Punch, el salto de las viñetas a la gran pantalla de superhéroes como Thor y el Capitán América, películas que han dado mucho que debatir como El Árbol de la Vida, thrillers de policías tan acabados como el protagonista de No habrá paz para los malvados, comedias recomendables como Cómo acabar con tu jefe, y por supuesto un aluvión de secuelas de todo tipo (Piratas del Caribe 4, Cars 2, The Hangover Part II, el final de Harry Potter...) e incluso de precuelas (El Origen del Planeta de los Simios). En resumen, un panorama muy variado.

Sin más preámbulos, os dejo con diez películas que para mí se encuentran entre lo más destacado del año cinematográfico:


*127 Horas: El director Danny Boyle saca el máximo partido a sus característicos y acelerados recursos narrativos en esta angustiosa historia de supervivencia en la que un inconmensurable James Franco interpreta a un excursionista atrapado en un inhóspito cañón de Utah.

*True Grit (Valor de Ley): Los hermanos Coen firman este western de aroma clásico, cuidado hasta el más mínimo detalle, para narrarnos una cuento de venganza por el que desfilan personajes pintorescos interpretados por un reparto inspirado formado por Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin, Barry Pepper y la debutante Hailee Steinfeld.

*Rango: Gore Verbinski deja de lado Piratas del Caribe y se pasa a la animación con una sorprendente película repleta de homenajes al western, a varios clásicos del cine y hasta de humor negro. Además, Johnny Depp da voz (y vida) al antihéroe protagonista.

*Código Fuente: Tras debutar con la fantástica Moon, el director Duncan Jones vuelve a contar con pocos pero bien aprovechados medios para construir una película de altas dosis de ciencia ficción y entretenimiento.

*X-Men. First Class: Bryan Singer vuelve para devolver a los mutantes al lugar de honor que les pertenece dentro del cine de superhéroes. En esta ocasión confía en Matthew Vaughn para narrar los orígenes de Xavier y Magneto, interpretados por unos carismáticos James McAvoy y Michael Fassbender.

*Super 8: J. J. Abrams y Steven Spielberg unen fuerzas en este homenaje a las películas de aventuras juveniles de la década de 1980 como Los Goonies, E.T. y Cuenta Conmigo, ofreciendo un filme con personalidad propia en el que queda patente la forma de entender el cine de entretenimiento del creador de Perdidos.

*Contagio: Steven Soderbergh y Scott Z. Burns reúnen a un reparto de pesos pesados (Matt Damon, Kate Winslet, Bryan Cranston, Marion Cotillard...) para contarnos los distintos puntos de vista ligados a la aparición de un nuevo virus de origen desconocido que amenaza con convertirse en una peligrosa pandemia global. La paranoia está servida.

*Las Aventuras de Tintín. El Secreto del Unicronio: Steven Spielberg se alía con Peter Jackson en esta rompedora película de animación, con la cual la técnica de captura de movimiento avanza a pasos agigantados al mismo tiempo que el espíritu de los cómics de Hergé inunda la pantalla en este regreso a la avenutra pura donde todo puede suceder.

*Misión: Imposible IV - Protocolo Fantasma: Después del baile de directores y registros de las anteriores entregas, el equipo formado por J. J. Abrams, Tom Cruise y Brad Bird consigue una película de factura impecable, trama imparable, reparto equilibrado y escenas espectaculares que no da respiro a los espectadores.

*Drive: Tributo al cine de atracadores, mafias y tipos más duros que el cemento que encuentra su voz propia gracias a una puesta en escena brillante y a un reparto entregado en el que destaca la interpretación de Ryan Gosling como el nuevo héroe sin nombre.


¿Y qué podemos aventurar de 2012? De momento, que vendrá cargado de estrenos, cómo no. Empezaremos por las películas de 2011 que suenan con fuerza para figurar entre las nominadas a los Oscar, como por ejemplo Moneyball, The Descendants, The Ides of March... seguiremos con el regreso de grandes directores como Clint Eastwood (J. Edgar), Martin Scorsese (Hugo), Steven Spielberg (War Horse) y David Fincher (Millenium); continuaremos con más secuelas (Sherlock Holmes 2, Men in Black 3, The Dark Knight Rises) y asistiremos al comienzo de nuevas sagas (John Carter) y a "precuelas" que generan una enorme expectación con sus primeros tráilers como Prometheus y El Hobbit. Pero ya hablaremos de todo esto, de mometo:

¡Feliz año a todos! ¡Que tengáis un estupendo 2012!

lunes, 26 de diciembre de 2011

Una cálida celebración y un viaje inesperado

El pasado día 19 se cumplieron diez años del estreno en cines de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, un hito en la historia del séptimo arte que dejó una huella imborrable en los espectadores que salimos maravillados de las salas tras ver la película. Con el estreno de Las Dos Torres y El Retorno del Rey en los dos años siguientes, el cineasta neozelandés Peter Jackson logró lo imposible al convertir la trilogía fantástica de J. R. R. Tolkien en una perfecta saga cinematográfica que cautivó por igual a público y crítica.


Durante mucho tiempo, varios productores, directores e incluso lectores consideraron las novelas de Tolkien inadaptables al cine. Esto no desanimó a Peter Jackson, director que comenzó su carrera con películas gore de pequeño presupuesto (véase Mal Gusto) y que decidió emprender una titánica tarea para conseguir la financiacón y los medios necesarios para rodar la trilogía completa de forma simultánea. Con el estreno de La Comunidad del Anillo, Jackson hizo desaparecer todas las dudas acerca de la viabilidad de su proyecto, consiguió asombrar a millones de espectadores en todo el mundo e influyó en películas posteriores, las cuales no dudaron en imitar la revolucionaria estética y los impresionantes efectos especiales de Weta Digital de los que Jackson había hecho gala.



Diez años después, Peter Jackson ha vuelto a la Tierra Media, en esta ocasión para hacerse cargo de filmar la precuela de El Señor de los Anillos: El Hobbit. Aunque todo el equipo se encuentra todavía inmerso en pleno rodaje, han tenido tiempo de presentar el primer tráiler del viaje de Bilbo Bolsón, el cual ha recibido el entusiasmo de los fans en la red. Muchos rostros conocidos, otros nuevos, atmósferas familiares y la sensación de que la magia puede volver a llenar la pantalla se desprenden de este primer tráiler.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio

Dando un paseo por el mercado de su ciudad, Tintín descubre la maqueta de un misterioso velero conocido como El Unicornio. Tras hacerse con ella, el intrépido reportero belga y su fiel can, Milú, se ven envueltos en una espiral de intriga y aventuras vinculada a los secretos que esconde el barco y que les llevará a visitar parajes exóticos, enfrentarse al despiadado cazatesoros Sakharine, y a conocer a un aliado sin igual: El capitán Haddock.

Cuando el gran Steven Spielberg alcanzó un éxito rotundo con la mítica Indiana Jones: En busca del arca perdida, hubo quien comparó el carácter de las aventuras del arqueólogo con las narradas en los cómics de Tintín. Intrigados, el cineasta y sus productores se pusieron en contacto con el creador de este clásico personaje, Hergé, quien confió en Spielberg para trasladar a la gran pantalla el mundo y andanzas de Tintín. Mucho tiempo después, el responsable de Parque Jurásico unió fuerzas con otro genio del cine de entretenimiento, Peter Jackson, y juntos no sólo han logrado adaptar al cine con fidelidad la obra original, sino que han conseguido todo un triunfo cinematográfico.


Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio se basa en los álbumes El cangrejo de las pinzas de oro y el homónimo El secreto del Unicornio para presentarnos a los personajes y zambullirnos de lleno en el mundo que habitan. La película no da respiro a los espectadores, cuenta con un ritmo frenético y una trama que representa la aventura en estado puro, con pequeñas pistas que llevan a otras al estilo de Indiana Jones; al mismo tiempo que respeta el carácter del personaje, con guiños tanto a los cómics de Tintín como a emblemáticas películas de Spielberg (Tiburón) y Jackson (Braindead). Los responsables de una historia tan rica y cohesionda han sido tres reputados guionistas británicos: Steven Moffat (escritor de series como Dr. Who o Sherlock), Edgar Wright (director de las brillantes Shaun of the Dead y Scott Pilgrim vs. the World), y Joe Cornish (humorista amigo de Wright que acaba de debutar en la dirección con Attack the Block).


Con el propósito de conseguir un aspecto fiel a la estética de Hergé y realista al mismo tiempo, Peter Jackson y su prestigioso estudio Weta Digital (responsables de los efectos visuales de El Señor de los Anillos y Avatar) han dado un gran salto en el empleo de la técnica de captura de movimiento en animación, recurso empleado por Robert Zemeckis en películas como Polar Express y Cuento de Navidad. En el caso de Las aventuras de Tintín, la animación alcanza cotas de realismo pasmosas, con imágenes sobrecogedoras y un abrumador cuidado de los detalles más pequeños. Además, esta técnica da a Spielberg nuevas posibilidades a la hora de explorar los escenarios, con planos secuencia imposibles y escenas de acción vertiginosas.


Otro aspecto que tener en cuenta y que prácticamente es motivo de celebración es que el compositor John Williams se encarga de la banda sonora, aportando una nueva dimensión a las imágenes con sus desbordantes fanfarrias, las cuales incluyen tintes belgas para la ocasión. Aunque no sea tan sencillo reconocerlos como a las partituras del maestro Williams, célebres actores como Jamie Bell (Tintín), Andy Serkis (Haddock), Daniel "Bond" Craig (Sakharine), y el desternillante dúo cómico que forman Simon Pegg y Nick Frost (Hernández y Fernández) prestan su voz, movimientos y expresiones faciales para dar vida a los personajes. Milú es el único creado digitalmente por completo, e incluso así tiene el carisma necesario para "robar" unas cuantas escenas.


Dependiendo de su éxito en Estados Unidos, puede que en unos años El secreto del Unicornio cuente con un par de secuelas. Mientras tanto, público, crítica y aficionados al cómic se rinden ante el talento y trabajo duro de Spielberg y Jackson y quedan fascinados por el humor, el misterio y la aventura pura que pueblan cada rincón del mundo del intrépido Tintín. Sin duda, una de las películas del año.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Comienza el rodaje

Después de adentrarse en terrenos insólitos con Hereafter, Clint Eastwood ya prepara nueva película: J. Edgar, basada en la vida del primer y polémico director del F.B.I., para la cual cuenta con un guión firmado por Dustin Lance Black (ganador del Oscar por su trabajo en la estupenda Milk) y un reparto encabezado por Judi Dench, Naomi Watts y Leonardo DiCaprio en el papel protagonista. Recién comenzado el rodaje, la producción de la película se ha complicado un poco más de lo previsto y retrasa su estreno hasta 2012. De momento podemos contentarnos con las primeras imágenes y plantearnos qué será capaz de hacer DiCaprio bajo las órdenes de Eastwood, excelente director de actores.

 
 
Quien también vuelve a un terreno conocido es Peter Jackson. Después de una serie de complicaciones dignas de los rodajes de Tiburón, El Padrino o Star Wars entre las que se incluyen la marcha del director inicial (Guillermo Del Toro), un casting interminable, la crisis de la productora, una huelga de actores y hasta una enfermedad del director; Jackson por fin dio el primer golpe de claqueta la semana pasada y comenzó el rodaje de El Hobbit. Para semejante empresa se ha reencontrado con viejos amigos que colaboraron con él en la trilogía de El Señor de los Anillos como el compositor Howard Shore, sus guionistas habituales, los equipos de Weta Workshop y Weta Digital o actores como Ian McKellen, Cate Blanchett, Andy Serkins,  Hugo Weaving, Christopher Lee, Orlando Bloom y Elijah Wood, a quienes se unen Saoirse Ronan (con cuyo trabajo en The Lovely Bones Jackson quedó más que satisfecho) y el  siempre cumplidor Martin Freeman en el papel de Bilbo. La épica está servida.

Peter Jackson vuelve a casa

lunes, 5 de abril de 2010

The Lovely Bones (Desde mi cielo)


Desde la primera página, los lectores sabemos que la joven Susie Salmon fue asesinada. A lo largo de la novela, Susie nos relatará las reacciones de los distintos miembros de su familia ante su muerte, además del destino de sus amigos y del propio asesino. Aunque a primera vista pueda parecer una novela policíaca o un drama familiar, Desde mi cielo no se decanta por inscribirse en ninguno de estos dos géneros, sino que toma elementos de ambos y nos ofrece una combinación singular de ellos.

Con Susie como narradora omnisciente vigilando desde el limbo en el que se detiene antes de su llegada al cielo, la novela de Alice Sebold constituye una historia coral, describiendo cómo se verán afectadas las relaciones de un numeroso grupo de personajes tras el asesinato de la joven. Precisamente es este aspecto el que más perjudica al libro, pues si en la primera mitad consigue enlazar las digresiones y saltos de un personaje a otro (incluida la propia Susie, que contará cómo es su estancia en el cielo), a partir de la mitad y el punto de giro en que uno de los protagonistas toma una decisión delicada se produce una elipsis temporal considerable, después de la cual se pierde el interés por algunos personajes y la narración avanza a trompicones hasta llegar a un final relajado, casi sin emoción.

Aun así, deben resaltarse la crítica que guarda a la fragilidad de ciertas estructuras sociales (que a medida que avanza la lectura se va desdibujando) y el estilo ágil del que hace gala la novela, el cual nos invita a continuar junto a Susie inlcuso cuando la trama pierde fuerza.


Recientemente se estrenó la adaptación cinematográfica del comentado libro dirigida ni más ni menos que por Peter Jackson, que también colabora en el guión junto a sus habituales Fran Walsh y Philipa Boyens. La película no gozó de todo el éxito que se esperaba, aunque personalmente me encantó. Si bien es cierto que presenta la misma mezlca de géneros que la novela, consigue solucionar las dificultades narrativas mencionadas dejando de lado a algunos personajes, manteniendo la atención sobre los más interesantes (el padre, la hermana y el asesino) y omitiendo a otros que entorpecían el tramo final, sin perder fidelidad al original por ello.

Además, cuenta con el talento de Jackson como director, quien resuelve ciertas secuencias de forma realmente brillante (la inicial y el citado punto de giro), inluye símbolos de importancia para la trama y retoma las relaciones entre vivos y muertos tras la ya mítica Agárrame esos fantasmas, permiténdose incluso realizar un cameo en la cinta. Puede echársele en cara lo psicodélicas que resultan las escenas en el cielo, plagadas de coloridos efectos especiales, pero entre las virtudes con que cuenta el filme encontramos la cuidada fotografía y la acertada banda sonora.

Destaca también su excepcional reparto, con Mark Wahlberg, Rachel Weisz y una espléndida Saoirse Ronan (quien interpretó a la odiosa niña de Expiación) a la cabeza. Los secundarios no son para menos, con Susan Sarandon y Stanley Tucci ofreciéndonos un retrato único del psicópata. Posiblemente uno de los grandes actores de reparto junto a Buscemi y Turturro, Tucci muestra un retrato milimétrico del personaje, componiéndolo a base de pequeños gestos y las pocas líneas de diálogo que tiene, lo cual le valió una candidatura en los pasados Oscars (yo lo prefería frente al políglota Christoph Waltz, con un persoanje desquiciado ya visto antes).

Teniendo en cuenta la entretenida novela y sus dificultades, recomiendo la adapatación de Peter Jackson no sólo como complemento, sino también como otro punto de vista, alejado en parte del original, sobre la historia de Susie Salmon y su familia.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Mike Lee's selection for 2009

Siguiendo con la tradición iniciada en 2008, al terminar el año desde What's the rumpus? recomendamos diez títulos estrenados a lo largo de 2009 que han llamado nuestra atención por diversos motivos y merecen ser destacados en el panorama cinematográfico:

*Coraline: En su esperado regreso al stop-motion, el director Henry Selick adapta el recomendable libro de Neil Gaiman con sumo detalle, ofreciéndonos una película cuidada y rebosante de fantasía.

*Moon: Homenaje a títulos de ciencia ficción como 2001: Una odisea en el espacio o Blade Runner, Moon combina su artesanal puesta en escena con la compleja actuación de Sam Rockwell y una banda sonora poderosa, lo que nos hace fijar la atención en el trabajo de su debutante director, Duncan Jones.

*El Curioso Caso de Benjamin Button (2008): La vida de un personaje tan peculiar como los protagonistas de Big Fish o Forrest Gump narrada a través de los tiempos por David Fincher, quien emplea efectos especiales nunca vistos en el envejecimiento de los actores en una historia tan emotiva.

*Public Enemies: El nuevo filme de Michael Mann puede presumir de una ambientación de lujo y de sólidas interpretaciones, además de mostrarnos la delgada línea existente entre héroes y villanos en una época convulsa.

*Star Trek: El ingenio de J.J. Abrams revive la saga espacial con frescura, acción, aventura y, sobre todo, buen hacer. Un reparto de lo más adecuado, una vuelta de tuerca a los orígenes y una banda sonora de lujo aseguran el éxito de la tripulación del Enterprise.

*District 9: El descubrimiento del director Neill Blomkamp y el actor Sharlto Copley en una cinta refrescante para el género de la ciencia ficción, con una propuesta original sobre invasiones alienígenas y sus consecuencias al mismo tiempo que mezcla técnicas de realización.

*Up: Un acierto más para los estudios de animación Pixar, película imaginativa y muy bien llevada, gozando como siempre de la mejor calidad en animación digital para los personajes más entrañables.

*Gran Torino (2008): En su último trabajo como actor y director al mismo tiempo, Clint Eastwood firma una obra que homenajea a su carrera a la vez que trata temas de máxima actualidad con la franqueza necesaria.

*El Luchador (2008): Duro relato de las andanzas de un hombre que no se dejó tumbar, con la vuelta a la gloria de Mickey Rourke. Verdades como los desgastados puños del luchador y gran canción de Bruce Springsteen.

*Avatar: La espera ha merecido la pena; James Cameron abre la puerta al futuro de las grandes producciones con la incorporación de una nueva tecnología 3D a los efectos digitales en una titánica y emotiva película cuidada hasta el mínimo detalle.

2009 termina, pero, ¿qué nos espera en 2010? En este enlace damos un pequeño repaso a algunos títulos llamativos, si bien al empezar el año llegará la etapa de los Oscar con todos sus nominados (como Up in the Air o Invictus) y posteriormente vendrán secuelas (Iron Man 2), remakes (Furia de Titatnes), nuevas versiones (Alice in Wonderland, Robin Hood) o propuestas inquietantes (Inception).

Para terminar, sólo queda desearos a todos un Feliz 2010.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Bienvenidos al Distrito 9


Basada en el corto Alive in Joburg del experto en efectos especiales Neill Blomkamp, la película District 9 plantea una propuesta de lo más original: ¿Y si los alienígenas llegasen a la Tierra pero, en vez de una perpetrar una invasión a gran escala, fuésemos los humanos quienes los sometiéramos bajo nuestro control?

Al director neozelandés Peter Jackson le atrajo esta idea hasta el punto de elegir a Blomkamp para encargarse de adaptar la saga de videojuegos Halo a la gran pantalla. Tras paralizar el proyecto debido a problemas legales (solucionados posteriormente con la compra de los derechos por parte de Jackson), éste decidió dar la oportunidad de debutar en la dirección a Blomkamp produciendo District 9, que ha gozado de una inquietante campaña viral y ha sido recibida con agrado por público y crítica.

District 9 supone un soplo de aire fresco en el cine de ciencia ficción, que actualmente se basa en adaptar superhéroes y novelas de fantasía a la gran pantalla, y nos plantea una trama que envuelve la llegada de alienígenas desde un punto de vista innovador. Por una vez no aterrizan en Estados Unidos, sino en Sudáfrica, más concretamente en Johannesburgo, perfecto lugar para reflejar ciertas condiciones de la naturaleza humana en el trato que reciben los alienígenas. Éstos son hacinados en un guetto a las afueras de la ciudad, el Distrito 9, y ante esta situación la película tiene ocasión de reflexionar sobre la discriminación, el tráfico de drogas y armas, las bandas o la actitud de las grandes compañías frente a estos asuntos (con memorables escenas en las que se muestra su poco aprecio por la vida dados sus intereses económicos).



El debutante Blomkamp (de quien ya se esperan prometedores trabajos en el futuro más inmediato) mezcla el estilo documental con grabaciones extraídas de los medios de comunicación para mantener el ritmo a lo largo de una película muy bien llevada, en la que la acción no decae en ningún momento y que mezcla a partes iguales escenas heroicas con otras emotivas y entrañables (sobre todo las relacionadas con la más pequeña de las criaturas), además de presentar toques de humor, un buen puñado de influencias, batallas sangrientas y unos cuantos tacos en las situaciones más oportunas.

District 9 constituye un ejemplo único de cómo gastar el presupuesto, pues con apenas 30 millones de dólares consigue un acabado al que se acercan pocas películas que no bajan de los 100 millones. Ésto se hace notar en la caracterización de los "bichos", sus armas, la omnipresente nave nodriza y la recreación del guetto que habitan.

Además, la película cuenta con un reparto de lo más acertado, compuesto por actores desconocidos entre los que destaca Sharlto Copley (productor del corto original) como el protagonista Wikus Van De Merwe, quien evoluciona de la forma más drástica posible a lo largo del filme. Este sufrido personaje se ve forzado a abandonar su ingenuidad inicial y cambiar su trato con los aliens, lo que le llevará a desenvolverse en las situaciones más desesperadas. Por si esto no fuera poco, la lucha de dicho personaje ha hecho que su intérprete sea elegido para dar vida a Murdock en la próxima adaptación de la serie El Equipo A.



En definitiva, uno de los títulos estrenados este año a tener en cuenta por su originalidad, lo bien llevado que está, los temas de actualidad que plantea y su sufrido protagonista. Una vez entras en el Distrito 9 es imposible escapar de él.