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viernes, 19 de octubre de 2012

Looper: Enfréntate a tu futuro


En el año 2074, la mafia de Kansas City emplea el viaje en el tiempo para enviar al pasado, 2044, a aquellas personas de las que quiere deshacerse. Allí les esperan los loopers, asesinos a sueldo que hacen su trabajo sin demasiadas preguntas. Cuando a uno de estos asesinos, Joe, le encargan acabar con su yo futuro, se desata una serie de acontecimientos que hacen tambalearse la escala de poder de la ciudad y que pondrán a ambas versiones de Joe en el punto de mira de la mafia.

En el cine actual, donde predominan las interminables sagas que adaptan los fenómenos literarios del momento, las secuelas y los remakes absurdos e innecesarios, de vez en cuando surgen películas con propuestas originales, capaces de sumergir a los espectadores en mundos sorprendentes y de entretener a la vez que nos invitan a cuestionarnos ciertos aspectos del mundo que nos rodea. Tal es el caso de filmes excepcionales como District 9, Origen, y Looper, la nueva película de Rian Johnson, artífice de la aclamada Brick (revisión de las convenciones del género negro ambientada en un instituto) y de la modesta Los hermanos Bloom, que ahora vuelve a impresionar al público con un thriller de ciencia ficción futurista bastante complejo.


Bebiendo de un rico grupo de influencias como Terminator, Blade Runner, Akira o Doce monos, Johnson nos transporta a un futuro cercano que refleja los vicios de la corrompida sociedad actual: la mafia controla una megalópolis oscura y tiene a su disposición a todo un ejército de asesinos (a quienes paga con abundantes drogas y sumas de dinero) para eliminar sus trapos sucios. En cuanto uno de estos ajustes sale mal, Joe, el looper implicado, se verá inmerso en situaciones que escapan a su control y le harán cuestionarse qué influencia tienen nuestros actos pasados en el futuro, si este último puede alterarse, si existe la redención e incluso quién tiene el poder en una sociedad decadente. Rian Johnson ahonda en todos estos asuntos con una trama muy entretenida, que no da respiro al espectador, y una puesta en escena contundente, con escenas para el recuerdo dirigidas con un pulso extraordinario y una mezcla de géneros única, que comprende desde los clichés del género negro a elementos de ciencia ficción pura y una fuerte influencia del western.


Si la trama de Looper conmueve y sorprende, los actores aportan todavía más intensidad a la película. Bruce Willis hace un gran papel, sigue desmitificando los tópicos del héroe de acción (a los que también tiene ocasión de homenajear) y del tipo duro con un personaje violento, de convicciones cuestionables pero muy humano, con quien es fácil simpatizar. Joseph Gordon-Levitt interpreta a la versión joven del personaje de Willis, un antihéroe de ambigua moralidad que sufrirá profundos cambios a lo largo de la película. La caracterización de Gordon-Levitt es sensacional, y su gran trabajo interpretativo le confirma como uno de los mejores actores jóvenes del momento. No menos impresionante resulta el personaje de Emily Blunt, una mujer dura a la altura de las circunstancias forzada a ser madre. Los secundarios que les acompañan también componen personajes ricos en matices, desde Jeff Daniels en un registro nada habitual a lo que nos tiene acostumbrados hasta Noah Segan, amigo del director que aquí compone a un villano patético e implacable.

La ambientación de Looper está realmente lograda, sobre todo teniendo en cuenta su ajustado presupuesto (se trata de una película independiente). Nos transporta a un futuro oscuro, a medio camino entre la decadente urbe de Blade Runner y el western de El bueno, el feo y el malo, en el que se pueden observar muchos paralelismos con la crisis social y económica actual. La banda sonora corre a cargo de Nathan Johnson, colaborador habitual del director, y resulta evocadora y recuerda al estilo del compositor Clint Mansell.


Sorprendente, compleja, rica y demoledora, Looper, el nuevo trabajo del siempre interesante Rian Johnson, supone un soplo de aire fresco en el panorama cinematográfico actual, una propuesta atrevida que combina géneros muy marcados a la perfección y nos presenta a personajes ambiguos, humanos en definitiva. Una de las mejores películas de 2012.

*También podéis leer la entrevista que hice al director y guionista de Looper, Rian Johnson, para la web Nuestros Cómics.

miércoles, 25 de julio de 2012

The Dark Knight Rises (El caballero oscuro: La leyenda renace)


*Este post contiene detalles de la trama de la película.

Ocho años después de la muerte de Harvey Dent, Gotham vive una era de paz nunca antes vista, Batman ha desaparecido y Bruce Wayne vive recluido en la soledad de su mansión. Sin embargo, la llegada de Bane a la ciudad, mercenario al frente de la Liga de las Sombras de Ra's Al Ghul que planea continuar la labor de su maestro, obliga al señor de la noche a volver a la acción sin darse cuenta de la amenaza a la que se enfrenta. En la hora más oscura de Gotham, Batman deberá resurgir de sus cenizas y pedir ayuda al comisario Gordon, la ladrona Catwoman y el joven e idealista policía John Blake para dar una última esperanza a los habitantes de su ciudad.

En la última década, Christopher Nolan se ha afianzado como uno de los pocos directores actuales capaces de combinar la espectacularidad de cine de los grandes estudios con historias que tomen en serio a los espectadores, los desafíen y los sorprendan al mismo tiempo que en ellas se desarrollan los conflictos de unos personajes torturados bien definidos. Gracias a películas como Insomnio, El truco final y Origen, Nolan ha conseguido el reconocimiento del público y de la crítica, además de que ha ido progresando como cineasta y se ha rodeado de un equipo técnico inmejorable. Además, el sello de Nolan también quedó presente en Batman Begins y El caballero oscuro, dos películas brillantes que abordan la mitología del hombre murciélago desde una óptica realista, siempre respetando los cómics y el desarrollo de los personajes. Con The Dark Knight Rises se cierra la trilogía de Batman, y debo reconocer que en esta ocasión no he quedado nada convencido con esta película, creo que a los guionistas, los hermanos christopher y Jonathan Nolan, se les ha ido la mano y no han respetado el espíritu de las dos partes anteriores.


A parte del lapso temporal de ocho años, un tanto excesivo, la película tiene un buen comienzo: nos presentan a dos nuevos villanos tan diferentes como Bane y Catwoman, reaparecen antiguos personajes como Lucius Fox y el comisario Gordon y Batman se ve obligado a volver a la acción en la escena del asalto al edificio de la Bolsa, en la línea de lo visto en las anteriores entregas. Todo bien hasta la primera pelea entre Bane y el murciélago, en la que queda clara la superioridad física del villano y que es bastante fiel a los cómics. No obstante, a partir de aquí comienzan los sinsentidos y continúan hasta el final de la película. 


El plan de Bane resulta bastante absurdo y nada definido, en el fondo quiere destruir Gotham siguiendo las directrices del malogrado Ra's Al Ghul, para lo cual va a detonar una bomba nuclear que la borrará de la faz de la Tierra; eso sí, antes dirige una pseudo-revolución en Gotham que instaura la anarquía en las calles (de la cual se extraen unas lecturas muy pobres acerca de la crisis actual) y homenajea a la saga de cómics Tierra de nadie. Mientras tanto, a Bruce Wayne (quien de la noche y la mañana ha perdido el control y la fortuna de Empresas Wayne) le encierran en una prisión-pozo en la que un anciano se dedica a curarle la espalda a golpes con un discurso nada elaborado acerca del miedo que echa por la borda lo conseguido en Batman Begins. A todo esto, el protagonismo de la película recae en John Blake, personaje introducido con calzador para lucimiento de Joseph Gordon-Levitt (quien no actúa nada mal), ya que su papel de policía honrado sería más propio de Gordon, que en esta entrega está bastante torpe y desdibujado. Continúa la película y, curiosamente, Bruce Wayne se recupera y escapa de la prisión poco antes de que estalle la bomba, nadie sabe cómo recorre medio mundo y llega a Gotham en un abrir y cerrar de ojos, listo para terminar con la revolución. Arranca el tramo final, y los absurdos giros argumentales se suceden sin piedad: una risible carga de la policía desarmada de Gotham contra terroristas mercenarios armados hasta los dientes, un combate torpe entre Batman y Bane, la revelación de que el villano no es más que un peón en manos de Talia Al Ghul, personaje superficial que tiene un final tan estúpido y precipitado como el de Bane; el "sacrificio" de Batman y la supuesta sorpresa de que el policía en realidad se llamaba John "Robin" Blake y de que se va a convertir en el heredero del señor de la noche.

Morgan Freeman tampoco se cree el final de la saga
El principal problema con el que me encontré a la hora de ver The Dark Knight Rises es que todos estos giros argumentales arriba mencionados, más que sorprender y atrapar al espectador, le sacan de la historia y hacen que lo que se nos está narrando en pantalla resulte inverosímil; lo cual no sucedía con las anteriores entregas, que por supuesto tenían sus giros y elementos irreales, como toda película y obra de ficción, pero estaban tan bien construidas y eran tan coherentes consigo mismas que conseguían asombrar y emocionar contando la historia de Batman. 


En The Dark Knight Rises me ha dado la sensación de que se les ha ido la mano demasiado con la historia, no sé si por lo alto que estaba el listón, el fenómeno que supuso El caballero oscuro, las presiones del estudio o las ganas de filmar una tercera entrega trascendente y épica, pero yo desde luego he quedado profundamente decepcionado con el cierre de la trilogía. Además, los personajes no resultan tan creíbles ni están tan bien perfilados como en las anteriores entregas: Alfred revela repentinamente a Bruce el secreto de Rachel de la anterior entrega, Blake (quien ya podría haberse llamado Dick Grayson para el "homenaje" que rinde a Robin como heredero del manto de Batman) adivina la identidad secreta de Bruce Wayne de forma incongruente, el plan y las motivaciones de Bane no están nada bien definidas, a parte de que no es más que un simple peón; Talia carece de profundidad y de la interesante relación con su padre y Bruce de los cómics; y lo más importante, Bruce Wayne jamás se jubilaría a tomar cafés en Florencia, su sentido de la culpabilidad y del deber y su relación con Gotham son tan fuertes que en cómics como El regreso del caballero oscuro y en la serie Batman Beyond le hemos visto ejerciendo como protector de Gotham ya anciano. Los únicos que me han convencido han sido Catwoman, con un enfoque interesante del personaje, y El Espantapájaros, y eso que apenas sale cinco minutos en pantalla.


Respecto al reparto, Nolan sabe rodearse de actores con mucho talento y potencial, aunque si lo más básico, la historia y el desarrollo de los personajes, falla, pocos pueden hacer estos grandes intérpretes con sus respectivos roles. Christian Bale no se luce tanto como en las dos anteriores entregas al dar vida a un Batman contradictorio y sin mucho desarrollo, mientras que Tom Hardy no consigue dar a su villano la complejidad y los matices necesarios a pesar de su trabajo físico y del acento británico exagerado del que dota a Bane, en buena parte debido a la máscara-bozal que le han puesto. Anne Hathaway está correcta sin más como Catwoman, el talento de Marion Cotillard se pierde con un personaje tan tramposo como es su Talia Al Ghul y Joseph Gordon-Levitt demuestra ser un actor que ha crecido mucho en los últimos años capaz de afrontar distintos papeles con la sobriedad necesaria. Gary Oldman no impresiona tanto como hizo antes con su retrato de Jim Gordon, muy desdibujado, y por suerte los veteranos Michael Caine y Morgan Freeman aportan su experiencia y enorme profesionalidad en cada fotograma en el que aparecen. Tampoco están nada mal Liam Neeson y Cillian Murphy en sus respectivos cameos, que aportan continuidad a la saga.


Aunque a nivel argumental no me haya convencido lo más mínimo, hay que reconocer que The Dark Knight Rises tiene una factura técnica impecable. Como escribía más arriba, Christopher Nolan se ha rodeado de un equipo técnico formado por grandes y reconocidos profesionales. En este aspecto destacan la edición de sonido, el montaje de Lee Smith y la fotografía de Wally Pfister, que siempre se mueve entre tonos ocres y azules. Tampoco está nada mal la banda sonora de Hans Zimmer (en esta ocasión han dejado fuera a James Newton Howard), quien repite las conocidas sintonías de las anteriores entregas y compone dos nuevos temas, uno para cada villano, con sus correspondientes variaciones.


Puede que The Dark Knight Rises resulte entretenida como taquillazo veraniego de buena factura a pesar de sus casi tres horas de duración, pero a mí desde luego que no me ha convencido como película ni como cierre de una saga que nos había ofrecido dos grandes filmes, había cambiado el modo de hacer cine de superhéroes y lo más importante, había respetado el espíritu de un icono de los cómics y de la cultura popular como es Batman. Lo poco que me ha gustado de este "renacimiento de la leyenda" ha sido más por nostalgia de las anteriores entregas del Batman de Nolan, por volver a escuchar la banda sonora en una sala de cine y por los homenajes tanto a Batman Begins como a El caballero oscuro que por la historia en sí que The Dark Knight Rises nos cuenta.

martes, 21 de febrero de 2012

The Muppets: El regreso de los Teleñecos


Mary, Gary y su hermano Walter abandonan durante unos días el idílico pueblo de Smalltown para visitar la ciudad de Los Ángeles. Allí descubren que los estudios y el teatro de los Muppets cerraron hace mucho tiempo, y que ahora el magnate conocido como Tex Richman planea hacerse con ellos para explotar un yacimiento petrolífero situado bajo estos terrenos. Desesperado ante tal situación, Walter emprenderá la arriesgada misión de reunir a todos los antiguos miembros de los Muppets para organizar una última función que devuelva a sus ídolos al lugar que se merecen.

Desde que Jim Henson creara The Muppet Show (más conocido como Los Teleñecos por aquí) a mediados de la década de 1970, las entrañables marionetas que protagonizaban sketches de  humor absurdo, parodias y números musicales han acompañado a varias generaciones a lo largo de los años, y somos muchos los que crecimos con las aventuras de la rana Gustavo, Peggy, Gonzo, Fozzy y Animal. La película que hoy comentamos consigue lo imposible al traer de vuelta a unos personajes tan queridos para presentarlos de nuevo al público infantil a la vez que ofrece un sentido homenaje al espíritu de las creaciones de Jim Henson y lo que supusieron para muchos de nosotros.


Los estudios de Disney llevaban varios años planteándose la forma de relanzar a los Teleñecos, tarea que aceptaron el guionista Nicholas Stoller (Di que sí) y el actor y también guionista Jason Segel, uno de los representantes de la denominada "nueva comedia" americana, famoso por sus papeles en la serie Cómo conocí a vuestra madre y en las películas del sello Apatow. A este dúo se unió James Bobin, director británico vinculado al mundo de las televisión, y juntos han conseguido filmar un espectáculo apto para todos los púlicos repleto de brillantes números musicales (la banda sonora no tiene desperdicio), humor absurdo y mensajes esperanzadores que nos invitan a mantener la fe en nosotros mismos y en los que de verdad nos importan (aquí se nota bastante la influencia de Disney).

Además, sorprenden las bromas y reflexiones acerca del mundo del espectáculo que pueblan la película, durante la cual se defiende un  concepto de entretenimiento basado más en la música y los gags de humor disparatado que en los realities y las  películas saturadas de efectos especiales digitales que predominan en la actualidad. A este aspecto "metateatral" hay que sumar el factor nostalgia que sin duda inunda la película, la cual funciona como un homenaje a unos personajes tan característicos y admirados como son los Teleñecos, proponiendo a los espectadores el mismo reencuentro con el pasado que atraviesan los protagonistas.


El propio Jason Segel se reserva uno de los papeles principales de la película junto a la siempre sorprendente Amy Adams (con un personaje más cercano al de Encantada, la película que la encumbró, que a su rol de hace un año en The Fighter) y a la nueva marioneta, Walter, un joven un tanto inadaptado que busca encontrarse a sí mismo y salvar a sus héroes. Les acompañan un sensacional Chris Cooper (genial su número musical), más de un centenar de los propios Muppets, y un sinfín de cameos de celebridades del mundo del cine y la televisión entre las que podemos encontrar a Alan Arkin, Jack Black, Zach Galifianakis, Emily Blunt, Whoopi Goldberg, Neil Patrick Harris, Sarah Silverman, Ken Jeong, Jim Parsons, John Krasinski... incluso aparece el veterano Mickey Rooney.

The Muppets recupera el espíritu del espectáculo del que hacían gala las marionetas creadas por Jim Henson, capaces de entretener tanto a mayores como a pequeños; al mismo tiempo que ofrece un sincero homenaje a la influencia que han tenido en generaciones de espectadores, acompañándolo de deslumbrantes números musicales, bromas desenfadadas y reflexiones mordaces acerca del mundo del entretenimiento. Esperemos que el show continúe.


*La proyección de esta película va acompañada del cortometraje Small Fry, lo nuevo de Pixar. En él, nos encontramos con los protagonistas de Toy Story, quienes vivirán una nueva y divertida aventura relacionada con la desaparición de Buzz Lightyear. Aunque resulta entretenido y el diseño de algunos personajes nuevos es muy llamativo, empieza a cansar que en Pixar se empeñen en explotar la saga de los juguetes (a este paso no tardaremos en ver Toy Story 4).

jueves, 10 de marzo de 2011

The Adjustment Bureau (Destino oculto)

La impresionante carrera política de David Norris casi llega a su fin cuando salen a luz diversos escándalos públicos que terminan con su candidatura al Senado. Justo cuando está a punto de tirar la toalla, conoce a la enigmática Elise, quien le dará el apoyo que necesita. Tiempo después, vuelve a toparse con ella en lo que parece un encuentro casual, hasta que entran en escena los trajeados miembros del Departamento de Ajustes, que obligarán a Norris a aceptar su destino.


Basada en un relato de Philip K. Dick, The Adjustment Bureau es la primera película escrita y dirigida por George Nolfi, guionista de la gloriosa El ultimátum de Bourne. Nolfi emplea notables influencias de la saga del agente amnésico para dirigir esta película con solvencia, haciendo gala de un estilo correcto para desarrollar una trama muy entretenida en la que se mezclan una historia de amor que cae en ciertos tópicos (aunque aquí funcionan sin más) y los siempre interesantes conceptos planteados por el escritor de ciencia ficción estadounidense relacionados con el Departamento de Ajustes (cruce entre los agentes Smith de Matrix y los hombres grises de Momo), el Destino, la Providencia y el libre albedrío.


Nolfi ha contado con un reparto llamativo para su debut: a la presencia del veterano Terence Stamp se unen talentos recientemente descubiertos como Anthony Mackie (The Hurt Locker) o John Slattery (Sterling en Madmen) y curtidos actores de reparto como Michael Kelly (El Intercambio), todos ellos correctos en sus respectivos roles.  Los papeles protagonistas recaen en Emily Blunt, actriz en alza que aporta carácter a su personaje, y Matt Damon, demostrando de nuevo lo buen profesional que es, encadenando en los últimos años una serie de papeles bien diferenciados en los que ha sabido aportar su toque personal (sin ir más lejos, en los primeros meses de 2011 ha estrenado Hereafter, True Grit y la película que hoy nos ocupa).


Otros aspectos cuidados en la película son la ambientación, con la ciudad de Nueva York como escenario aprovechado para las persecuciones en que se ven envueltos los protagonistas; y por supuesto la banda sonora de Thomas Newman, fiel a su estilo, con composiciones en la línea de su trabajo en  la magnífica Camino a la Perdición.



A pesar de haber gozado de un éxito moderado en el fin de semana de su estreno frente a otros títulos, The Adjustment Bureau me ha encantado. Entretiene en sus menos de dos horas de metraje, su pareja protagonista aguanta con fuerza mientras que su historia y desarrollo son efectivos para acercar a los espectadores a una serie de interesantes (e inquietantes) conceptos de ciencia ficción.

viernes, 4 de marzo de 2011

La estela de Philip K. Dick

La contribución del escritor estadounidense Philip K. Dick al mundo de la ciencia ficción fue más que notable, introduciendo conceptos a los que hoy en día nos hemos acostumbrado. A lo largo de su extensa obra predominan los personajes que viven en mundos futuros sin ser capaces de distinguir entre realidad y ficción, jugando mucho con hasta qué punto pueden separarse estas dos. El reconocimiento que merecía llegó después de su muerte, cuando el gran público reconoció su labor y sus obras se hicieron más conocidas, gracias en parte al éxito de las adpataciones cinematográficas y a los nombres involucrados en ellas.

La primera en llegar fue Blade Runner, película de culto del director Ridley Scott basada en la historia ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Aunque se tome sus licencias respecto al original, consiguió plasmar a la perfección la dualidad de realidad/ficción con el conflicto generado en torno a la humanidad de los replicantes, además de crear una estética futurista única por la que Deckard debía desenvolverse en su caza de androides, entre muchas otras características que han otorgado a esta película la fama de la que hoy goza.


A Blade Runner le siguió Desafío Total, en la que el personaje de Arnold Schwarzenegger sufría en persona la dificultad de diferenciar el mundo real de la ficción y vivía asombrosas aventuras en Marte. Tiempo después Steven Spielberg y Tom Cruise volvían a trasladar la obra de Philip K. Dick a la gran pantalla con Minority Report, en la cual la acción transcurría de nuevo en un mundo futurista en el que se desarrollaba un sistema para prevenir crímenes que no era todo lo infalible que se podría esperar, llevando al protagonista a desconfiar de todo y todos, con guiños al cine de Alfred Hitchcock incluidos.


Otras adaptaciones del trabajo de Philip K. Dick fueron Paycheck, con Ben Affleck; Next, con Nicolas Cage y Jessica Biel; y A Scanner Darkly. Esta última destaca por traernos una vez más conceptos desarrollados por el autor: plantea una historia en que un policía debe hacer frente a una poderosa droga que invade las calles, de modo que pronto descubrirá de que nada es lo que parece, como viene siendo costumbre en este tipo de películas. Dirigida por Richard Linklater (Escuela de Rock, Antes de amanecer), está rodada mediante la curiosa técnica de rotoscopía, que transforma imagen real en animación al estilo GTA, y cuenta con las actuaciones de Keanu Reeves, Winona Ryder, Woody Harrelson y Robert Downey Jr.

¿Qué será lo próximo? El actor Paul Giamatti se ha hecho con los derechos para adaptar la biografía del escritor, el director Len Wiseman planea una nueva versión de Desafío Total y se rumorea que Michel Gondry quiere llevar Ubik a la gran pantalla. De momento, esta semana se estrena The Adjustment Bureau, adaptación del relato homónimo dirigida por George Nolfi (guionista de la magnífica El Últimatum de Bourne) con Matt Damon, Emily Blunt y Terence Stamp al frente del reparto.



Con semejantes precedentes, lo más probable es que un autor tan prolífico como Philip K. Dick vuelva a servir de fuente de inspiración para unas cuantas películas.

jueves, 12 de agosto de 2010

Inception: El Origen de los sueños

Christopher Nolan pertenece al grupo de escasos directores jóvenes actuales que ya pueden ser considerados clásicos del cine. No faltan razones: la calidad insólita de su filmografía, su involucración en los guiones (que suelen presentar una elaborada narrativa fragmentada), la impecable factura técnica de sus trabajos o su habilidad para que los actores rindan al máximo. Resulta imposible quedarse indiferente tras el visionado de cualquiera de sus películas, ya sea Memento, Insomnio o El truco final, y, por si esto fuera poco, el director londinense tiene la iniciativa suficiente como para dedicarse a proyectos más personales tras éxitos de taquilla como Batman Begins y El Caballero Oscuro, por no mencionar que dirige vestido de traje en honor a Hitchcock.



En 2010 vuelve a sorprender con Inception (Origen), rareza dentro del panorama cinematográfico actual, pues a partir de un guión original escrito por el propio Nolan se construye una película brillante en todos los sentidos, que propone un juego a los espectadores: deberán decidir si entran en el mundo de los sueños y hacen frente a las amenazas y secretos que en él se esconden. Con un sólido argumento como base, Inception mezcla acción con thriller, drama y ciencia ficción en un filme fascinante con ecos del inconsciente de Freud, los cuadros de Escher y referencias a Matrix, HEAT y otros títulos del propio Nolan (véase el guiño a Following, su primera película).



Desde luego, la frescura de la película no sería tan impactante sin su excelente reparto internacional, en el que figuran Ken Watanabe (protagonista de la joya Cartas desde Iwo Jima), una inquietante Marion Cotillard (Enemigos Públicos), la camaleónica Ellen Page (alias Juno), un impecable Joseph Gordon-Levitt (500 Days of Summer), Cillian Murphy (Batman Begins) y un correcto Tom Hardy (gángster de segunda en Layer Cake y Rocknrolla), además de los cameos de Tom Berenger y el gran Michael Caine. Falta por mencionar al protagonista, Leonardo DiCaprio en estado de gracia, dando vida a un personaje complejo y torturado, con lo que suma un nuevo acierto a su carrera, imparable desde que trabajara con Spielberg y Scorsese por primera vez.



Por si esto fuera poco, Inception resulta deslumbrante en el plano visual, desde la arriesgada dirección de Nolan (que nos regala secuencias realmente memorables) a los impresionantes efectos especiales (insertados a la perfección); pasando por la fotografía de Wally Pfister y el revelador montaje de Lee Smith, sin olvidarnos de la espectacular banda sonora de Hans Zimmer, con ecos graves que recuerdan a Batman.



En su totalidad, Inception (posiblemente el filme del año) supone una película trepidante, maravillosa, cuidada al milímetro, que presenta un complejo y original mundo en el que los espectadores se adentrarán y del que no podrán escapar hasta su asombroso final. Bienvenidos al reino del subconsciente. Es hora de soñar.