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sábado, 31 de diciembre de 2011

Mike Lee's Selection for 2011

El año nuevo está a punto de llegar y, como es costumbre en este blog, cerramos estos doce meses con un repaso a las películas que inundaron la cartelera y con mi selección personal de diez títulos que marcaron el año cinematográfico de una forma u otra.


En 2011 hemos podido disfrutar (o sufrir) en las salas de todo tipo de estrenos, desde las tragedias de personajes llevados al límite de Cisne Negro o The Fighter a las eficaces peripecas de ciencia ficción vistas en Destino Oculto, EVA o Sin Límites, pasando por desvaríos varios estilo Sucker Punch, el salto de las viñetas a la gran pantalla de superhéroes como Thor y el Capitán América, películas que han dado mucho que debatir como El Árbol de la Vida, thrillers de policías tan acabados como el protagonista de No habrá paz para los malvados, comedias recomendables como Cómo acabar con tu jefe, y por supuesto un aluvión de secuelas de todo tipo (Piratas del Caribe 4, Cars 2, The Hangover Part II, el final de Harry Potter...) e incluso de precuelas (El Origen del Planeta de los Simios). En resumen, un panorama muy variado.

Sin más preámbulos, os dejo con diez películas que para mí se encuentran entre lo más destacado del año cinematográfico:


*127 Horas: El director Danny Boyle saca el máximo partido a sus característicos y acelerados recursos narrativos en esta angustiosa historia de supervivencia en la que un inconmensurable James Franco interpreta a un excursionista atrapado en un inhóspito cañón de Utah.

*True Grit (Valor de Ley): Los hermanos Coen firman este western de aroma clásico, cuidado hasta el más mínimo detalle, para narrarnos una cuento de venganza por el que desfilan personajes pintorescos interpretados por un reparto inspirado formado por Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin, Barry Pepper y la debutante Hailee Steinfeld.

*Rango: Gore Verbinski deja de lado Piratas del Caribe y se pasa a la animación con una sorprendente película repleta de homenajes al western, a varios clásicos del cine y hasta de humor negro. Además, Johnny Depp da voz (y vida) al antihéroe protagonista.

*Código Fuente: Tras debutar con la fantástica Moon, el director Duncan Jones vuelve a contar con pocos pero bien aprovechados medios para construir una película de altas dosis de ciencia ficción y entretenimiento.

*X-Men. First Class: Bryan Singer vuelve para devolver a los mutantes al lugar de honor que les pertenece dentro del cine de superhéroes. En esta ocasión confía en Matthew Vaughn para narrar los orígenes de Xavier y Magneto, interpretados por unos carismáticos James McAvoy y Michael Fassbender.

*Super 8: J. J. Abrams y Steven Spielberg unen fuerzas en este homenaje a las películas de aventuras juveniles de la década de 1980 como Los Goonies, E.T. y Cuenta Conmigo, ofreciendo un filme con personalidad propia en el que queda patente la forma de entender el cine de entretenimiento del creador de Perdidos.

*Contagio: Steven Soderbergh y Scott Z. Burns reúnen a un reparto de pesos pesados (Matt Damon, Kate Winslet, Bryan Cranston, Marion Cotillard...) para contarnos los distintos puntos de vista ligados a la aparición de un nuevo virus de origen desconocido que amenaza con convertirse en una peligrosa pandemia global. La paranoia está servida.

*Las Aventuras de Tintín. El Secreto del Unicronio: Steven Spielberg se alía con Peter Jackson en esta rompedora película de animación, con la cual la técnica de captura de movimiento avanza a pasos agigantados al mismo tiempo que el espíritu de los cómics de Hergé inunda la pantalla en este regreso a la avenutra pura donde todo puede suceder.

*Misión: Imposible IV - Protocolo Fantasma: Después del baile de directores y registros de las anteriores entregas, el equipo formado por J. J. Abrams, Tom Cruise y Brad Bird consigue una película de factura impecable, trama imparable, reparto equilibrado y escenas espectaculares que no da respiro a los espectadores.

*Drive: Tributo al cine de atracadores, mafias y tipos más duros que el cemento que encuentra su voz propia gracias a una puesta en escena brillante y a un reparto entregado en el que destaca la interpretación de Ryan Gosling como el nuevo héroe sin nombre.


¿Y qué podemos aventurar de 2012? De momento, que vendrá cargado de estrenos, cómo no. Empezaremos por las películas de 2011 que suenan con fuerza para figurar entre las nominadas a los Oscar, como por ejemplo Moneyball, The Descendants, The Ides of March... seguiremos con el regreso de grandes directores como Clint Eastwood (J. Edgar), Martin Scorsese (Hugo), Steven Spielberg (War Horse) y David Fincher (Millenium); continuaremos con más secuelas (Sherlock Holmes 2, Men in Black 3, The Dark Knight Rises) y asistiremos al comienzo de nuevas sagas (John Carter) y a "precuelas" que generan una enorme expectación con sus primeros tráilers como Prometheus y El Hobbit. Pero ya hablaremos de todo esto, de mometo:

¡Feliz año a todos! ¡Que tengáis un estupendo 2012!

sábado, 1 de octubre de 2011

Policías acabados, seres diminutos, habitaciones del pánico y deudas del pasado

Los pasados 26, 27, y 28 de septiembre se celebró la denominada "fiesta del cine", que por el precio de 2€ por película pretende acercar a los espectadores a las salas, cada vez más vacías debido en parte a la actual crisis económica y al precio de las entradas, que crece a un ritmo desorbitado. En una sesión maratoniana pude disfrutar (y sufrir en algún caso) de cuatro títulos bien diferenciados en temática y estilo, acerca de los cuales trasnmitiré mis breves impresiones a continuación.


No habrá paz para los malvados: El director y guionista Enrique Urbizu (La caja 507) consigue una propuesta rompedora dentro del cine español al huir de los topicazos característicos y enmarcar su nueva película dentro de las convenciones del thriller policíaco. Con un ritmo pausado y un estilo sobrio heredero de la premiada No es país para viejos de los hermanos Coen, acompañaremos al policía Santos Trinidad en una complicada investigación desarrollada en un ambiente tan particular y bien aprovechado como es el Madrid actual, con bandas de narcotraficantes colombianos, clubes nocturnos, y peligrosas células yihadistas. El reparto hace lo que puede por resultar convincente, pero todos quedan ensombrecidos ante la presencia de José Coronado, actor que compone con pequeños gestos y breves frases un personaje tan intrincado e interesante como es el antihéroe Santos Trinidad. Eso sí, tal vez unos minutos menos de metraje habrían favorecido el ritmo de No habrá paz para los malvados, a la altura de la Celda 211 que ya nos sorprendió en 2009.


Arrietty y el mundo de los diminutos: Por fin ha llegado a nuestras salas la nueva obra del prestigioso Estudio Ghibli, los genios de la animación japonesa responsables de La Princesa Mononoke y El viaje de Chihiro, entre muchas otras. De la dirección se encarga el debutante Hiromasa Yonebayashi, mientras que Hayao Miyazaki queda relegado a labores de producción y a la escritura del guión, basado en la novela The Borrowers (que ya contó con una versión cinematográfica protagonizada por John Goodman). Por suerte, no sucede lo mismo que con la infumable Los cuentos de Terramar y en Arrietty el sello de Miyazaki y su estudio está presente a lo largo de toda la película: los espectadores disfrutaremos del encuentro de dos personajes pertenecientes a mundos opuestos, de una asombrosa animación tradicional cuidada hasta en los detalles más pequeños, de un retrato preciosista de la naturaleza, y de una prodigiosa banda sonora con tintes celtas. Tal vez lo que aleje Arrietty de las obras cumbres de Miyazaki sea la ausencia de más conflicto en el tramo central, pero sí comparte con ellas la carga dramática que soportan los personajes.


La cara oculta: Coproducción hispano-colombiana que gira en torno a los celos generados por el triángulo amoroso que forman los protagonistas, lo cual da pie a una trama de intriga que intenta utilizar sin éxito recursos propios del cine de Hitchcock para caer en sustos y resoluciones ridículas. A pesar de un apartado técnico vistoso, la trama pierde fuerza según pasan los minutos y crecen los topicazos, a lo que contribuyen las pobres interpretaciones del reparto, especialmente la de Clara Lago, que da vergüenza ajena con su falsísima forma de hablar y gestos forzados. Insufrible. La habitación del pánico de David Fincher transmite mucha más angustia y retrata mejor a los personajes.


La Deuda: Thriller de espionaje centrado en un grupo de agentes del Mossad que deben capturar a un criminal nazi en el Berlín Oriental de 1965. Sin embargo, la misión no va como debería, y lo que sucede a continuación dará lugar a fantasmas del pasado que afectarán a los protagonistas años después. El tándem de guionistas formado por Matthew Vaughn y Jane Goldman (X-Men: First Class) se aleja de su registro habitual en esta intriga de espías pre-Bourne que dirige con corrección el británico John Madden (Shakespeare in Love). El reparto está encabezado por la solvente actriz del momento, Jessica Chastain (El árbol de la vida), un sobrio Sam Worthington (Avatar) lejos de sus papeles de héroe de acción, y los veteranos Helen Mirren y Tom Wilkinson en pequeños roles. La ambientación y la música de Thomas Newman acompañan el fluido primer tramo de la película, con un interesante retrato de las motivaciones de los tres protagonistas, sus relaciones y sentimientos encontrados; si bien la parte final rompe con la dinámica anterior y ofrece un desenlace un tanto precipitado.

En resumen, una película sonrojante (La cara oculta), una entretenida historia de espías a la vieja usanza (La deuda), una cautivadora obra de animación (Arrietty y el mundo de los diminutos), y un recomendable  y rompedor thriller policíaco (No habrá paz para los malvados), y todo ello por el precio habitual de una sola entrada.

sábado, 11 de junio de 2011

X-Men: First Class

Cuando el mundo está al borde de la guerra, llega el momento de que los mutantes salgan a la luz y el Profesor Charles Xavier reúna un equipo de "jóvenes talentos" que proteja a la humanidad de amenazas como la que representan Sebastian Shaw y su Club Fuego Infernal. En semejante empresa, Xavier contará con la ayuda de un inestimable aliado: el poderoso Erik Lehnsherr, amo del magnetismo.


En el año 2000, la adaptación de X-Men dirigida por Bryan Singer dio el pistoletazo de salida al actual boom de películas basadas en cómics al cosechar excelentes resultados de taquilla y reflejar en la pantalla grande el rico universo de complicados personajes mutantes. Además, catapultó a la fama a actores como Hugh Jackman y Halle Berry. La fórmula volvió a funcionar en la estupenda X-Men 2, pero por desgracia la franquicia cambió de manos y la tercera entrega, dirigida por Brett Ratner, echó todo por la borda al incluir demasiados personajes y centrarse en la acción y los efectos especiales, dejando de lado la trama y el desarrollo de los mutantes. Se intentó dar un nuevo rumbo a la saga con el spin-off de Lobezno, película para lucimiento de Hugh Jackman que siguió más la línea de la tercera entrega que de las dos primeras. Ante esta situación, se apostó por la precuela X-Men: First Class, la cual abre un nuevo camino para la franquicia.


Ambientada a principios de la década de los 60 con la Guerra Fría como telón de fondo, First Class (traducida aquí como Primera Generación) narra los orígenes del grupo del idealista Charles Xavier, su relación con el gobierno de Estados Unidos y su amistad con el futuro Magneto. Rodada en apenas un año, la película está gozando de una notable aceptación y casi ha asegurado las próximas secuelas de la saga, aunque tiene sus puntos fuertes y otros que no terminan de encajar.

Como película, consigue entretener durante sus más de dos horas de duración y retoma el tono de las entregas de Bryan Singer (que aquí produce y firma el argumento), mezclando acción, aventuras y efectos especiales con la condición de proscritos e inadaptados de los personajes mutantes. Recién salido del rodaje de Kick-Ass, el británico Matthew Vaughn fue el encargado de dirigir esta precuela y escribir el guión junto a su habitual Jane Goldman y los escritores de Thor Ashley Miller y Zack Stenz. Posiblemente estemos ante el trabajo menos personal de Vaughn, quien deja de lado su sello propio y opta por un estilo más convencional (abusando un poco del travelling circular) que alterna correctas escenas de acción con otras propias de la saga Bond en cuanto a estética se refiere.


Respecto a los personajes, los que más resaltan son el Xavier de James McAvoy y el vengativo Magneto de Michael Fassbender (dos jóvenes actores en alza que aquí aportan matices interesantes a sus papeles) enfrentándose al villano de altura interpretado por un espléndido y políglota Kevin Bacon. También resultan llamativos la atormentada Mística de la nominada al Oscar Jennifer Lawrence y la gélida Emma Frost de la televisiva January Jones; pero al tratarse de una película con tantos personajes son muchos los que quedan desdibujados y apenas tienen ocasión de lucirse, como sucede con los roles de Rose Byrne y Oliver Platt o con Azazel y los jóvenes integrantes de la Patrulla X (Bestia, Kaos, Banshee...).

Como adaptación del cómic, X-Men: First Class presenta varios puntos conflictivos. Aunque difiere en varios puntos, encontramos guiños al material original como el diseño de los trajes, la ambientación en los 60 con el pánico atómico presente en las historias de Lee y Kirby, la presencia del Pájaro Negro y los cameos de dos personajes vistos en las primeras entregas. Ahora bien, aparte de la ausencia de Stan Lee en su habitual cameo, surgen errores de continuidad relacionados con las anteriores entregas, puesto que en Lobezno aparecía Xavier (interpretado por Patrick Stewart) andando y reclutaba a unos jóvenes Scott Summers y Emma Frost para su escuela, y luego en X-Men 3 unos rejuvenecidos Magneto y Profesor X (también caminando) visitaban juntos a la pequeña Jean Grey, lo cual no termina de encajar con lo mostrado en la precuela.


Eso y el rápido proceso de post-producción de la película, con una banda sonora simplemente correcta de Henry Jackman y efectos especiales poco pulidos (y eso que corren a cargo de Weta Workshop) hacen que X-Men: First Class no termine de convencer tanto como otras recientes y más equilibradas adaptaciones de Marvel (Thor). Aun así. se trata de una película más que entretenida, con un ritmo imparable  que consigue devolver a los X-Men al lugar que se merecían, abriendo la puerta a posibles (y más que probables) secuelas.

viernes, 11 de junio de 2010

Kick-Ass: El superhéroe actual

Dave Lizewski lleva una vida normal y corriente para un adolescente neoyorkino aficionado a los cómics. Movido por la pasividad de la sociedad, Dave decide enfundarse un traje de buzo que compra por Internet y enfrentarse al crimen: ha nacido el superhéroe enmascarado conocido como Kick-Ass. Su cruzada contra el mal no será nada fácil, encontrándose con peligrosos enemigos e inesperados aliados.

No hace mucho comenté en este blog el cómic Kick-Ass, éxito inesperado para sus creadores, quienes proponían una historia gamberra protagonizada por caricaturas de otros superhéroes que terminaba cayendo en la violencia desmesurada, sin mayores pretensiones y acompañada por expresiones malsonantes. Por suerte, mi sorpresa no pudo ser mayor al ver la película, que supera las dificultades del cómic al presentar una trama mejorada a base de pequeños detalles, los cuales profundizan en las motivaciones de los personajes y ayudan a construir una sátira más aguda que el festival de sangre propuesto en las viñetas.


El responsable de todo esto es Matthew Vaughn, amigo de Guy Ritchie que sorprendió gratamente con sus anteriores trabajos, Layer Cake y Stardust (estupendas cada una en sus respectivos géneros) y que ha luchado por la adaptación de Kick-Ass consiguiendo incluso que Brad Pitt figure entre los productores del filme. Junto a Jane Goldman ha desarrollado un guión que no deja respiro a los espectadores, a quienes sorprende por su frescura y mezcla de comedia adolescente con el mundo superheroico. Por si esto no fuera poco, Vaughn también se desenvuelve con una soltura insólita en la dirección, combinando elementos propios de su amigo Ritchie con los presentes en cintas como Scarface, Kill Bill, Matrix o en Spider-man y la reciente El Caballero Oscuro; eso sí, sin olvidar las referencias al cómic original (como prueban las secuencias animadas inspiradas en los dibujos de Romita Jr.).


La banda sonora juega un papel fundamental en Kick-Ass, pues aglutina desde El barbero de Sevilla a una canción compuesta por Mika para la ocasión; pasando por Elvis, La muerte tenía un precio, Joan Jett o The Prodigy, encajando cada tema perfectamente con la secuencia a la que acompaña. Mención especial merecen también los compositores británicos John Murphy y Henry Jackman por la parte instrumental, en la línea de otras piezas superheroicas.



Otro de los aciertos de Kick-Ass es su reparto, encabezado por Aaron Johnson (el joven John Lennon de Nowhere Boy), quien soporta con brillantez el papel principal. Por suerte, está respaldado por unos correctos Christopher Mintz-Plasse y Mark Strong (una vez más interpretando a un villano, van tres este año) como Red Mist y el mafioso Frank D'Amico, mucho más perfilados que en el cómic; además de las jóvenes estrellas adolescentes Lindsey Fonseca y Clark Duke junto a un comedido Nicolas Cage. Aun así, la estrella de la función que llega a robar protagonismo al propio Kick-Ass es Chloë Moretz en el papel de la agresiva Hit Girl, todo un descubrimiento que ha llevado a muchos a comparar a la pequeña actriz con Dakota Fanning.

Fresca y gamberra como pocas, Kick-Ass supone una sorpresa divertida que agradará no sólo a los aficionados al cómic gracias al buen hacer demostrado por el director y el reparto. Llegó la hora de patear traseros.