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sábado, 20 de julio de 2013

Star Trek: En la oscuridad


La tripulación de la Enterprise apenas tiene tiempo de cumplir con sus misiones de exploración rutinarias cuando una nueva amenaza surge para poner en jaque a la Tierra: John Harrison, miembro renegado de la Federación, planea desatar una guerra contra el Imperio Klingon. Esto supondrá una nueva prueba para la amistad entre Kirk y Spock que les llevará a lugares insospechados y a enfrentarse a nuevos desafíos. 

En 2009, J.J. Abrams revitalizó la saga cinematográfica de Star Trek con un reinicio que nos presentaba a la tripulación original de la Enterprise en un universo paralelo al visto en la mítica serie original de Gene Rodenberry. Con esta premisa arrancaba una película trepidante, que recuperaba el sentido de la aventura de las películas de Spielberg y Lucas sin perder de vista a los personajes clásicos y los centenares de historias que tienen a sus espaldas. Tras el éxito de este película, Abrams nos sorprendió con el proyecto personal de Super 8 (homenaje a filmes como E.T. o Cuenta conmigo) y alguna serie como Person of Interest, con lo que la esperada secuela de Star Trek se ha visto retrasada más de lo normal hasta este 2013, con resultados inmejorables, eso sí.


Siguiendo el camino marcado por la anterior entrega, Star Trek: En la oscuridad va un paso más allá, planteando un desafío mayor para la recién consolidada tripulación de la Enterprise como es la irrupción de uno de sus enemigos más emblemáticos. Abrams se sirve de los recursos del cine de aventuras que representan películas como Indiana Jones o la trilogía original de Star Wars (lo cual es de agradecer dada la creciente cantidad de taquillazos que intentan abrumar al espectador con efectos especiales e historias vacías), como prueban la brillante secuencia de apertura  y el peso que tiene la tripulación de la Enterprise en la trama; cada personaje cuenta con sus minutos de gloria para lucirse. A esto hay que sumarle el tratamiento del misterio y de las tramas en las que nada es lo que parece que Abrams ha empleado en otras de sus obras como Perdidos, Fringe o Super 8, que aquí se pueden apreciar en la presentación del personaje de John Harrison, sus motivaciones y los enigmas que rodean a la Federación. Una combinación perfecta.


El reparto está en plena forma, caracterizado a la perfección, con unos sobresalientes Chris Pine y Zachary Quinto plasmando la amistad pura entre Kirk y Spock en pantalla, y el resto de la tripulación de la Enterprise da la talla, especialmente Karl Urban como el Dr. McCoy, con varias frases para el recuerdo, y el gran Simon Pegg en la piel de Scotty, que se reserva varios de los momentos más divertidos de la película. Entre las nuevas incorporaciones destacan Alice Eve, Peter "Robocop" Weller, y sobre todo Benedict Cumberbatch. En su imparable trayectoria en Hollywood (pronto le veremos en un buen número de películas interesantes como August: Osage County o Twelve Years a Slave), el intérprete de Sherlock se gana al público con su representación de un villano nada típico, con una presencia en pantalla abrumadora y lleno de escalofriantes matices. Atentos también, por cierto, al cameo sorpresa de Leonard Nimoy, una de las piedras angulares del universo de Star Trek.


Si a esto le sumamos los homenajes a la serie y a las películas originales de Star Trek (véase cierto grito), escenas que aprovechan los efectos especiales tan bien como la del "salto" entre naves, un ritmo endiablado y una nueva banda sonora de Michael Giacchino que nos invita a quitarnos el sombrero y aplaudir, sin duda nos encontramos ante una de las películas del año. Star Trek: En la oscuridad recupera el espíritu del buen cine de aventuras, aquel capaz de emocionarnos, sorprendernos y presentarnos personajes con los que sentirnos identificados, al mismo tiempo que es fiel al espíritu de una emblemática y longeva saga de ciencia ficción. Una de las películas del año, indudablemente. Larga vida y prosperidad.

martes, 14 de febrero de 2012

Sherlock: Segunda Temporada

 
En agosto de 2010, cuando todavía estaba "fresca" la nueva versión cinematográfica del detective de Baker Street dirigida por Guy Ritchie, la BBC nos sorprendió con el estreno de Sherlock, miniserie de tres episodios creada por los guionistas Steven Moffat y Mark Gatiss. En ella nos presentaron una reinvención del mítico personaje literario creado por Sir Arthur Conana Doyle, trasladando los casos de Sherlock Homes y el doctor John Watson al siglo XXI, incluyendo homenajes a novelas como Estudio en escarlata o El signo de los cuatro, y dejándonos con un impactante final en el que James Moriarty, la némesis del detective, cobraba vital importancia.

Tras una larga espera, a comienzos de 2012 la BBC estrenó la segunda temporada de Sherlock siguiendo justo donde terminó la primera, y debo admitir que el resultado ha sido inmejorable. Compuesta por tres capítulos, esta segunda temporada cuenta con un desarrollo brillante de personajes. Resulta impresionante cómo a lo largo de tan pocos episodios la amistad entre Holmes y Watson atraviesa diferentes obstáculos y supera varias pruebas, mientras que la compleja personalidad del detective privado complicará (y al mismo tiempo enriquecerá) sus vínculos con personajes como Lestrade, la señora Hudson, su hermano Mycroft, e incluso Moriarty.


Cada capítulo es un homenaje directo a uno de los relatos o novelas de Conan Doyle. En el primero, A Scandal in Belgravia, entra en escena la versión actualizada de Irene Adler, la única mujer que Holmes considera que está a su altura. Le sigue The Hounds of the Baskervilles, episodio que recrea la trama de la famosa novela con el misterio del monstruoso sabueso que habita en los páramos de Dartmoor. Para terminar, The Reinchenbach Fall nos presenta la prueba más dura a la que Sherlock se ha enfrentado nunca, hasta el punto de que verá cómo se desmorona todo su mundo mientras Moriarty regresa decidido a acabar con él. Los tres capítulos resultan sumamente entretenidos y muy bien llevados, cuentan con enrevesados juegos de ingenio (aunque en ocasiones se pasan un poco con alguna que otra resolución rocambolesca), mucho respeto por el espíritu original del personaje, y un final impactante que obliga a los espectadores a desear con todas sus fuerzas que la tercera temporada llegue pronto (lo cual parece complicado, dadas las apretadas agendas de los protagonistas).


La banda sonora y la ambientación en la actualidad son elementos esenciales en esta serie. Además, los actores cumplen con sus papeles (tal vez el que resulta más exagerado es Moriarty por su histrionismo), y del reparto hay que destacar a la pareja protagonista, los fantásticos Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, quienes con su vozarrón grave y presencia enigmática y con su aspecto de tipo bonachón y sencillo, respectivamente, consiguen dar profundidad y complejidad a la emblemática pareja que interpretan.


La espera de la tercera temporada de Sherlock será difícil no sólo por el enorme "continuará" final, sino por los buenos resultados conseguidos por esta segunda tanda de tres capítulos, los cuales cuentan con un brillante desarrollo de personajes y una capacidad asombrosa para ofrecer una nueva versión del mundo de Sherlock Holmes a la vez que se respeta el espíritu de las conocidas obras de Conan Doyle.

sábado, 21 de enero de 2012

Sherlock Holmes 2: Juego de Sombras


El detective Sherlock Holmes se enfrenta a la mente criminal más peligrosa que jamás haya conocido: el profesor James Moriarty, contra quien medirá su ingenio y astucia en una arriesgada partida de ajedrez en la que el tiempo corre en su contra. Superado por las circunstancias, Holmes se reunirá con su viejo amigo, el doctor John Watson, y juntos emprenderán un viaje repleto de acertijos e intentarán evitar el colapso del mundo occidental que trama el retorcido Moriarty.

Los primeros avances de la nueva versión del personaje literario creado por Sir Arthur Conan Doyle que preparaba el director Guy Ritchie con Robert Downey Jr. de protagonista no parecían muy prometedores, pero con el estreno de Sherlock Holmes hace dos años expresé mi entusiasmo en este blog al encontrarme con una película muy entretenida que mezclaba los requisitos de una superproducción con homenajes y referencias al carácter del mítico detective británico. Tras las buenas impresiones, esperaba con ganas la segunda entrega, a la que me temo que no puedo aplicar los elogios dirigidos a su predecesora.


Sherlock Holmes: Juego de Sombras continúa justo donde terminó la primera parte, recupera al acertado reparto, con la estupenda química entre Robert Downey Jr. y Jude Law siempre presente en pantalla; y nos sumerge en un nuevo desafío para los personajes como es la entrada en escena del profesor Moriarty, némesis del detective de Baker Street. Sin embargo, me da la sensación de que en esta segunda parte han apostado más por el espectáculo pirotécnico que por el respeto a un personaje icónico. Así, se pierde el equilibrio de la primera película y los espectadores nos encontraremos a Sherlock Holmes convertido en el héroe de acción de finales del siglo XIX, una especie de mezcla entre John McClane (por los golpes que recibe) y Jack Sparrow (por sus excentricidades) que se aleja demasiado de la esencia del detective frío y extremadamente racional que conocimos en las novelas y los relatos de Conan Doyle. 

Cierto, la película entretiene a pesar de su comienzo difuso, pero ya no es Holmes, como prueban las demenciales secuencias de acción en las que se ve inmerso el protagonista, más exageradas que las de la primera parte, o la sucesión de gags cómicos cada vez más disparatados (véase el caso de Mycroft). Aun así, merece la pena destacar el toque de Guy Ritchie, fanático del montaje acelerado; el dúo formado por Downey Jr. y Law (aunque estén un tanto alejados del carácter de los personajes originales, su relación parece creíble en pantalla), la incorporación al reparto de Noomi Rapace y Jared Harris (no tanto las participaciones de Rachel McAdams y Stephen Fry, con personajes muy poco aprovechados), el homenaje de la escena final, y la banda sonora de Hans Zimmer, que recupera las composiciones de la primera parte con tonos que recuerdan a Origen y hasta una "broma" relacionada con Dos mulas y una mujer.


Aunque se deja ver, el exceso de acción y la carga cómica alejan a Sherlock Holmes: Juego de Sombras de la divertida y equilibrada primera parte, pero sobre todo de la esencia de un personaje tan característico como es el sabueso de Baker Street. A la espera de una más que probable tercera entrega, me quedo con la versión actualizada del personaje que nos ofrece la serie de la BBC protagonizada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, cuya segunda temporada pronto comentaremos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Sherlock y John

Aunque todavía está reciente la divertida versión de Guy Ritchie, en la BBC se han atrevido a dar una nueva vuelta de tuerca a las aventuras del detective por excelencia con la serie Sherlock, trasladando los casos de Sherlock Holmes y el Dr. John Watson a la actualidad. El resultado no podría ser más impresionante.


Ambientada en la era de los blogs, los portátiles, los smartphones y el GPS, esta serie de tres capítulos (cada uno de hora y media de duración) estrenada el pasado verano en el Reino Unido basa su éxito en respetar la esencia de una de las parejas de ficción más influyentes, cuya estela nos lleva a personajes tan populares como Batman, el agente Cooper, Gil Grissom o el Dr. Gregory House.

Sherlock cuenta con un elevado presupuesto, lo cual se ve reflejado en la calidad cinematográfica de la que pueden presumir distintos aspectos de su producción: desde la banda sonora (que guarda cierta semejanza con la de la reciente versión fílmica del detective) a la dirección de Paul McGuigan, pasando por el el empleo del montaje acelerado característico de directores británicos como el mencionado Guy Ritchie o Edgar Wright.

Sin embargo, el apartado técnico queda en segundo plano frente a la trepidante historia que la serie nos propone, con tramas paralelas a los libros originales: el primer capítulo podría considerarse como la versión moderna de Estudio en escarlata; el segundo guarda un parecido nada casual con El signo de los cuatro mientras que en el último se entremezclan elementos de relatos como El escándalo en Bohemia o Las cinco semillas de naranja. A esto hay que sumar las apariciones de personajes que componen el universo de Holmes como su hermano Mycroft (bromas acerca de su sobrepeso incluidas), Lestrade, la señora Hudson, la prometida de Watson y la presencia en las sombras de su némesis, el profesor James Moriarty.



Además de en la resolución de los asesinatos, la serie hace hincapié en la amistad de Holmes y Watson, para quienes no podrían haber elegido a mejor pareja que la formada por los actores Benedict Cumberbatch (quien trabaja actualmente bajo las órdenes de Spielberg en War Horse) y el gran Martin Freeman (futuro Bilbo Bolsón). El primero interpreta a un Holmes sociópata, excéntrico, prepotente, arrogante y brillante a partes iguales, mientras que el protagonista de La guía del autoestopista galáctico, proporciona el contrapunto humano y cercano que el detective necesita.

En definitiva, una digna revisión del mítico personaje que atrapará tanto a los fans de Sherlock Holmes como a los de las series policíacas. El único inconveniente es la larga espera hasta que se estrene la segunda temporada.

domingo, 17 de enero de 2010

Sherlock Holmes: En efecto, estimado Ritchie


Desde su creación en 1887 por el escritor escocés sir Arthur Conan Doyle, el detective británico Sherlock Holmes pasó rápidamente a formar parte del imaginario colectivo gracias a la popularidad alcanzada por sus novelas y relatos (tal era el éxito de sus historias que fueron los lectores quienes convencieron al autor para que resucitase al personaje). Además de los trabajos del propio Doyle, Holmes ha protagonizado adaptaciones teatrales, películas, series de videojuegos e incluso ha influido en la creación y métodos de investigadores tan queridos como Batman o el doctor House.

No hace mucho tiempo se dio a conocer la noticia acerca de la nueva adaptación a la gran pantalla del personaje, en esta ocasión con los rasgos del recuperado actor Robert Downey Jr. apoyado por el productor Joel Silver y bajo la dirección de Guy Ritchie, quien ganó fama con las rompedoras Lock, Stock & Two Smoking Barrels y Snatch y recientemente se redimió gracias a Rocknrolla. Tras un par de tráilers y avances, la situación del detective por excelencia no terminaba de convencer, pues al parecer se olvidaban de sus extraordinarias facultades deductivas y lo convertían en un héroe de acción. Afortunadamente no ha sido así.


Teniendo en cuenta las licencias con respecto a la obra original para adaptar al personaje al cine comercial actual, Sherlock Holmes resulta una película fresca y divertida, con mucho ritmo, humor e ironía. Es cierto que se potencia el lado más agresivo del detective, pero al mismo tiempo el poder observador y deductivo del personaje sigue presente, mostrándonos a un Holmes ingenioso, torturado y a la vez aventurero. El doctor Watson también sufre ciertos cambios al saltar a la gran pantalla, para empezar abandona su apariencia de bajito y fofo (incluso es más alto que el propio Holmes), si bien su complicada relación con su compañero de residencia está perfectamente marcada. Además, a lo largo de la película aparecen unos cuantos guiños al trabajo de Doyle, como la habilidad de Holmes con el disfraz, su faceta de políglota e inquieto estado mental (hasta se intuye su adicción a la cocaína, a pesar de no ser explícita), las bromas sobre el Inspector Lestrade, alusiones al pasado de personajes como Watson o Mary, los cuadernos de anotaciones del citado doctor y la aparición de cierto villano que será la pieza fundamental de la más que probable secuela.

Aunque en esta ocasión se adapta al producto comercial al que se enfrenta, Guy Ritchie conserva rasgos de su personal estilo de dirección en las escenas de peleas o el montaje acelerado que le caracteriza y queda patente en la secuencia del primer disfraz. Para dotar de un ritmo trepidante y buen humor a la película, Ritchie ha contado con todo un equipo de guionistas que consigue mantener la mordacidad de las conversaciones, el ingenio en las deducciones de Holmes y el espíritu de aventura en las partes de acción, junto a unas cuantas sorpresas.



Sin duda alguna, uno de los mayores aciertos de la película es su reparto. Mark Strong dota de su poderosa presencia (que ya demostró en Red de Mentiras) al villano Lord Blackwood, Rachel McAdams nos presenta a una nada ingenua Irene Adler mientras que Jude Law retrata a la perfección al pulcro e inseparable Watson. Entre la pareja principal hay una química espectacular, y con pocas miradas y gestos queda reflejada la profunda amistad de Watson y Holmes; este último interpretado por un soberbio Robert Downey Jr., quien borda el papel al combinar en dosis justas ingenio con excentricidad cómica y hace suyo el personaje (de hecho, su actuación le ha valido el Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia).

Por si todo esto no fuera poco, el nuevo trabajo de Guy Rritchie cuenta con una elaborada ambientación en el Londres victoriano que se sirve de la creación digital de escenarios y un cuidado vestuario, por no mencionar la banda sonora del maestro Hans Zimmer: una más que acertada composición que acompaña en todo momento a la historia en la que siempre está presente el violín de Holmes.



Aun teniendo en cuenta las diferencias con las novelas y relatos originales, la nueva adaptación de Sherlock Holmes consigue trasladar el espíritu del personaje a la actualidad; y con la intervención de un reparto excepcional nos presenta una historia trepidante, fresca y divertida, que entretiene en todo momento y consigue aumentar el legado de tan emblemático personaje.