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jueves, 12 de marzo de 2015

Daredevil: Guía de lectura

Netflix, la plataforma de televisión online, no deja de sorprendernos a los espectadores con sus nuevas y rompedoras propuestas: primero llegaron House of Cards y Orange Is the New Black, que se ganaron el beneplácito del público y de la crítica, y después han ampliado su catálogo adentrándose en géneros como el terror (Hemlock Grove), la comedia (la secuela de Arrested Development) y la ficción histórica (Marco Polo). En 2015 llegan dos nuevas apuestas del cada vez más prestigioso canal, en concreto Bloodline, una saga familiar mezclada con elementos negrocriminales, y Daredevil, la adaptación del cómic de Marvel que supone una nueva fase en el ambicioso plan de hacer que todos los héroes posibles de la Casa de las Ideas converjan cine. Pero ¿quién es Daredevil?


Estamos ante un personaje secundario de Marvel, en comparación con Spider-man, el Capitán América o los X-Men, pero no por ello menos querido. Nació hace cincuenta años, cuando, debido al éxito abrumador de The Amazing Spider-man, Stan Lee recibió el encargo de crear otra serie dedicada a un acróbata solitario. Así nació Matt Murdock, el abogado ciego que combate el crimen en la Cocina del infierno de Nueva York gracias a sus sentidos superdesarrollados. Sus primeros cómics fueron un trasunto de las aventuras del lanzarredes, y bastante bochornosos, pero con la llegada del dibujante Gene Colan a la colección, Murdock vivió su primera gran etapa. Leídas cincuenta años después, las historias del dúo formado por Lee y Colan resultan bastante rocambolescas y absurdas; por ejemplo, Matt Murdock se inventó que tenía un hermano llamado Michael para que nadie sospechase que él mismo se vestía de vigilante en sus ratos libres, llegó a fingir su propia muerte y a intercambiar cuerpos con el Dr. Muerte sin que el villano se percatara de sus poderes. Eso sí, durante esta etapa se afianzó el universo del personaje, con secundarios como Foggy Nelson, Karen Page y una galería de villanos formada por el Búho, el Zancudo, el Superespecialista, Mr. Miedo, Gladiador y el Bufón, que años después siguen dando juego.


El personaje cayó en desgracia y, a principios de los 80, un joven Frank Miller llegó a la serie de Daredevil para hacer historia del cómic. Las tramas se volvieron adultas y se decantaron por la vertiente negrocriminal, mezclada con elementos ninja. El personaje de Elektra irrumpió con fuerza y Bullseye y Kingpin se alzaron como los archienemigos del protagonista. Miller revolucionó la serie y nos dejó multitud de historias para el recuerdo, por ejemplo los duelos contra Kirigi y los ninjas de la Mano, el episodio de las alcantarillas, las guerras de bandas, el órdago de Bullseye contra DD y el número en el que ambos juegan a la ruleta rusa. Este guionista y artista volvió poco después para cerrar su etapa con la mítica saga Born Again y revisitó al personaje en las novelas gráficas Elektra Lives Again y El hombre sin miedo. De los cómics que te marcan y te cambian la vida.


Frank Miller era irreemplazable en Daredevil, así que, conscientes de ello, los autores que recogieron el testigo optaron por seguir su propio camino y no imitar al creador de Sin City. La guionista Ann Nocenti escribió una etapa atípica a finales de los 80 en la que le pasaba de todo a Matt Murdock: volvía a vérselas con Kingpin y con su nueva asesina a sueldo, María Tifoidea, pero también se enfrentaba a los demonios que los X-Men despertaron en Inferno y recorría parte de Estados Unidos en episodios de marcada denuncia social. La propuesta funcionó, más todavía al contar con John Romita Jr., quien acababa de salir de la Patrulla X y, a los lápices de Daredevil, firmó uno de los mejores trabajos de su carrera.


Las siguientes etapas del personaje deambularon entre la imitación del tono de Miller y la búsqueda de historias desenfadadas. Con el nuevo milenio, se apostó por un golpe de efecto que sacudiera la vida del personaje y su colección se incluyó en la línea Marvel Knights. Allí desembarcó Brian Michael Bendis en una longeva estancia que se alejó del tono superheroico y llevó al vigilante a los ambientes sórdidos de los bajos fondos. La etapa resulta demasiado larga en conjunto y también puede que sea un poco exagerado todo lo que le sucedió a Murdock, pues tuvo tiempo de casarse, de que le quemaran vivo, descubrieran su identidad secreta y de que le dieran innumerables palizas (se convirtió en el Batman de Marvel, todo lo malo le pasaba a él). Aun así, hay que reconocer el buen gusto por el género negro de Bendis y la visión que ofreció de Kingpin y Bullseye, además de la parte gráfica a cargo de Alex Maleev.


Bemdis marcó el rumbo que seguir con los cómics de Daredevil, hasta que en 2011 Mark Waid heredó la serie. Este reputado guionista apostó por una vuelta a los orígenes superheroicos y coloridos del personaje, sin olvidarse por completo de su marcado componente negrocriminal. Tras un comienzo titubeante, historias como las dedicadas a la excursión a la nieve o al plan del Hombre Topo nos llegaron al alma a los lectores y nos demostraron que estábamos ante un cómic exigente y maduro, lo cual confirmó la incorporación de Chris Samnee a la colección en calidad de dibujante regular. Juntos, Waid y Samnee han conseguido mezclar ambas vertientes del personaje a la perfección, traer de vuelta a viejos enemigos, plasmar juicios interesantes y explorar la relación entre Murdock y su mejor amigo, Foggy Nelson. Estamos, pues, ante un clásico moderno del cómic, a la altura del Capitán América de Ed Brubaker o de los setenta primeros números de Los muertos vivientes. 


Este repaso nos lleva al presente y al inminente estreno de la serie de Netflix dedicada al personaje. Por lo visto en el tráiler y en los avances, no apostarán por el estilo de la etapa de Waid y Samnee, sino más bien por el toque de género negro que han explorado autores como Miller y Bendis. Tampoco podemos olvidarnos de que Matt Murdock y compañía ya contaron con su adaptación al cine, la irregular película de 2003 con Ben Affleck de protagonista y Colin Farrell haciendo de Bullseye. Sea como fuere, podemos estar tranquilos: Daredevil seguirá protagiendo la Cocina del infierno del submundo criminal.




viernes, 13 de febrero de 2015

Como un fénix... Cómics

Si la semana pasada repasábamos el cine del último tercio de 2014, hoy toca hablar de otro de los temas estrella de este blog: los cómics. Echaremos un vistazo al panorama de varias editoriales y de lo que he podido leer de ellas, empezando por las propuestas de las dos casas más grandes para continuar con propuestas más modestas e interesantes.


Marvel
La conocida como la Casa de las Ideas puede que nos tenga a todos contentos con su creciente y divertido universo cinematográfico, pero su propuesta editorial deja cada vez más que desear. Los marcoeventos se han convertido en la norma, y de ser algo excepcional han pasado a un mínimo de dos al año, a cada cual más absurdo y vomitivo: Pecado original, Axis y en 2015 nos espera un refrito de las Secret Wars. Muy bien. Se da la tendencia general de que, mientras que las grandes series se ven trastocadas por este tipo de planes, son las más pequeñas y sencillas, aquellas por las que nadie apostaba, las que brillan en el plano creativo y hacen las delicias de los lectores, como las cabeceras recién estrenadas dedicadas al Hombre hormiga y a la Chica ardilla. Mientras el resto de títulos vengadores resultan soporíferos, los Imposibles Vengadores de Rick Remender y del dibujante Daniel Acuña concluyen una saga prolongada que recuerda al tono épico y fatalista de Días del futuro pasado y que conecta con los sucesos de sus etapas en Imposibles X-Force y Vengadores Secretos. Se funden las posibilidades de las mitologías mutante y vengadora y Acuña alcanza su cénit artístico.


La renovación mutante comenzada por Jason Aaron y Brian Michael Bendis ha llegado a su fin. El primero concluyó su ya mítica etapa en Lobezno y la patrulla X de forma más que satisfactoria para luego empezar una nueva cabecera, La asombrosa Patrulla X, resucitar a Rondador Nocturno y huir de mala manera a los seis números. Mientras tanto, Bendis nos contentó a todos con las jugada de traer a los cinco mutante originales al desfigurado presente, pero este truco ya se ha estirado hasta la saciedad y resulta demasiado cargante. 

Por suerte para Daredevil, Mark Waid llegó a la serie y decidió abandonar la faceta oscura que había convertido al cuernecitos en el sufrido Batman de Marvel. Waid escribe historias de corte superheroico (con sus buenas dosis de oscuridad), desarrolla la vida personal de Matt Murdock y nos entrega una etapa memorable junto a los lápices de Paolo Rivera, Marcos Martín y, sobre todo, Chris Samnee. Historias como la del Hombre Topo o la venganza a fuego lento de un viejo enemigo demuestran que es un cómic que de verdad merece la pena leer.


Otro cómic que va a su aire es Ojo de Halcón. Matt Fraction deja de lado la vida de Clint Barton como vengador y se centra en sus enredos personales, con ecos del Peter Parker de los ochenta. Nos cuenta también las desventuras de Kate Bishop, la joven arquera, y de paso brinda a David Aja la posibilidad de jugar con la narrativa y dibujar locuras tan divertidas como el número dedicado al perro.

Mientras tanto, Spider-man hace años que dejó de ser el personaje que yo conocía y los Guardianes de la galaxia protagonizan una serie bastante pobre escrita por Bendis, a años luz del trabajo de Abnett y Lanning que redefinió al grupo estelar.

DC
Desde el reinicio de los nuevos 52, como universo de cómics carece de cohesión alguna. Los nuevos títulos aparecen y con frecuencia son cancelados, pero hay algunas cabeceras que destacan por sus tramas o como mero divertimento, como Harley Quinn. El caballero oscuro celebra sus setenta y cinco años con una serie semanal centrada en Gotham, Batman Eternal, mientras que vive aclamadas etapas gracias a Scott Snyder y Greg Capullo en Batman y a  Buccelato y Manapul en Detective Comics, con las que espero ponerme al día pronto. El hombre de acero protagoniza una correcta etapa en Superman gracias a Geoff Johns y John Romita Jr. en su primer trabajo fuera de Marvel en muchos años, y parece que Grant Morrison va a poder hacer de las suyas en Multiversity. 


En cuanto al sello Vértigo, es un mero eco de lo que fuera durante los noventa, si bien destacan Hermano Lono, el sangriento spin-off de 100 balas, y la mezcla entre terror y ciencia ficción de El resurgir, de Snyder y Sean Murphy.


Image
Su modelo basado en publicar cómics y dejar que sean los propios autores quienes mantienen los derechos de sus personajes continúa dando sus frutos en una etapa dorada de cómics creativos y transgresores, como algunos de los que recomendamos a continuación.


Brian K. Vaughan y Fiona Staples nos deslumbran en Saga, la mulitpremiada odisea espacial de corte iconoclasta, violenta y muy divertida en la que destacan unos personajes con los que no nos cuesta simpatizar. Otra serie espacial que acaba de comenzar es Copperhead, pero su premisa ya ha cautivado a muchos, pues se trata de una inspectora de policía que llega a un enclave minero alienígena a investigar los crímenes que se cometen en una comunidad cerrada y repleta de oscuros secretos. 

El terror es otro de los géneros cultivados con más mimo por Image. Destacan el final de Fatale y el comienzo de la nueva serie del tándem Brubaker-Phillips, The Fade Out; el comienzo de Wytches, una versión macabra de Las brujas de Roal Dahl, cortesía de Scott Snydery Sean Murphy; y Outcast, acerca de una epidemia de posesiones demoníacas y del elegido para detenerlas. Robert Kirkman continúa con Los muertos vivientes y arranca una nueva e interesante etapa tras el final anticlimático de la guerra abierta contra Negan.

Bastante más particulares resultan propuestas como Southern Bastards y Sex Criminals. La primera es un cómic ambientado en un diminuto pueblo de Alamaba que nos habla del peso del pasado, un tebeo duro, violento y oscuro. La segunda es la alocada apuesta de Matt Fraction y Chip Zdarsky acerca de una joven pareja que puede detener el tiempo mientras hace el amor, ocasión que aprovechan para robar todo lo que pueden. Tiene el lujo de haber sido reconocido como uno de cómics de 2014 en varios medios.


Cómics en línea
Cada vez surgen propuestas más interesantes (y de mucha calidad) que exploran las posibilidades del soporte digital, como por ejemplo The Dreamer, de Lora Innes; Polar, de Víctor Santos, y The Private Eye, el producto estrella de la iniciativa Panel Syndicate, de Brian K. Vaughan y Marcos Martín.


Y vosotros, ¿qué cómics actuales recomendáis?

sábado, 2 de agosto de 2014

Ronda de reseñas: de capitanes, monstruos y mutantes

Estimados lectores, tras una larga espera, llega el momento de retomar el blog. Será una tarea complicada, después de un tiempo sin actualizar, pero se intentará mantener el ritmo y continuar hablando de cine, cómics y series de televisión con variedad, interés e ilusión. Tenemos pendientes celebrar los aniversarios de distintos personajes que se cumplen en 2014 y recomendar nuevos descubrimientos comiqueros, criticar las maniobras editoriales de Marvel o DC, y por supuesto comentar las últimas temporadas de nuestras series favoritas. Comenzaremos con calma, con una serie de breves reseñas dedicadas a algunas de las películas más sonadas de los últimos meses. Vamos allá.


Marvel Studios continúa con su segunda fase y cumple con las prometidas dos películas por año. La primera estrenada en 2014 también se ha convertido en la más acertada y compensada de la mencionada fase. Nos referimos, por supuesto, a Capitán América: El soldado de invierno. La dirección corre a cargo de los hermanos Russo, quienes han gozado de cierto éxito en el mundo de la televisión, pero en el cine han filmado bodrios como Tú, yo y ahora Dupree (ahí es nada). Para la ocasión, adaptan libremente el comienzo de la celebérrima etapa del guionista Ed Brubaker al frente del cómic del primer vengador, y lo hacen con éxito: consiguen retratar lo que le sucede a Steve Rogers cuando vuelven fantasmas de su pasado y acentúan su condición de hombre fuera de su tiempo, a la vez que inscriben la película dentro del cada vez más complejo universo cinematográfico de Marvel, con los ecos de Los Vengadores y la psicosis que gobierna SHIELD todavía presentes. Si Iron Man 3 seguía los patrones de las buddy movies como Arma Letal; y Thor 2, los de las pelis de invasiones alienígenas; El soldado de invierno abraza el género del espionaje, con agentes dobles y conspiraciones que harían sentirse orgulloso al Jason Bourne de Matt Damon. Mención especial merecen las escenas de acción por las calles de Washington DC, que beben del estilo pulcro de Heat, y por supuesto el reparto, cada vez más amplio. Está capitaneado por Chris Evans, natural en su rol, le acompañan los ya clásicos Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson y Cobie Smulders y se les suman acertadas incorporaciones como Anthony Mackie haciendo del Halcón, los futuros Calavera y Sharon Carter, y el veterano Robert Redford. Una película muy completa y divertida, hasta sale Batroc el Saltarín reconvertido en terrorista. Espero que en la tercera entrega vuelva Cráneo Rojo de alguna forma.



Otro de los taquillazos más esperados de 2014 ha sido Godzilla, cuya nueva versión se ha estrenado coincidiendo con el 60º aniversario de la primera película dedicada al monstruo japonés de la era atómica. El guión del renacimiento de este titán llevada años recorriendo los estudios de Hollywood, hasta el punto de que nadie sabe cuántos guionistas retocaron escenas (se cuenta que incluso pasó por las manos de Frank Darabont, y eso que nadie sabe a qué se dedica ahora tras su salida de The Walking Dead). El encargado de dirigirla ha sido Gareth Edwards, director novel que debutó en 2010 con la interesante Monsters, historia de un amor imposible ambientada en una zona de cuarentena poblada por alienígenas en la frontera entre México y Estados Unidos. Ahí es nada. En el caso de Godzilla, Edwards ha contado con el respaldo de Legendary para filmar una película correcta y satisfactoria en líneas generales. La tarea era complicada, nadie sabía si esperar un nuevo y desenfadado Pacific Rim, una versión oscura alejada del material original, o un despropósito de proporciones cósmicas. Por fortuna, Godzilla renace en una película sencilla que da un giro interesante a su origen como protector de la humanidad frente a monstruos de tiempos olvidados. Edwards dosifica las apariciones del titán recurriendo a las técnicas de Spielberg y su Parque Jurásico, como ya hiciera Abrams en Super 8, nos presenta a una pandilla de militares ineptos, una puesta en escena solvente y una historia familiar simplona que no le importa a nadie. Posiblemente éste sea el aspecto más criticado de la película, protagonizada por unos descafeinados y poco creíbles Aaron Taylor-Johnson y Elizabeth Olsen, mientras que el gran Bryan Cranston apenas sale. En resumen, se esperaba más de ella, pero termina como una película entretenida, con apuntes interesantes y una representación decente del monstruo del título. Además hay un pequeño homenaje a Mothra, que será el villano de la confirmada secuela.




Terminamos con una grata sorpresa como ha sido X-Men: Días del futuro pasado. El universo mutante de los cómics es prácticamente imposible de comprender en su totalidad hoy en día, y pobre del lector neófito que lo intente abarcar. Este batiburrillo no tardó en desplazarse al cine, cuando la saga de Fox fue herida de muerte por los bodrios X-Men 3 y X-Men Orígenes: Lobezno. En 2011 llegó un destello de esperanza con X-Men: First Class, precuela sencilla pero divertida y respetuosa con los personajes. Ahora bien, la titánica tarea de conectar las dos etapas de la moribunda franquicia ha caído en manos de Bryan Singer, quien se ha alzado triunfante con la nueva entrega que hoy nos ocupa. Días del futuro pasado adapta la saga homónima de Chris Claremont y John Byrne, todo un hito mutante y del cómic americano en general. Lo hace con ciertas libertades, si bien se mantiene fiel al espíritu de la saga original. La película nos presenta a los mutantes al borde de la extinción, y sólo uno de ellos puede viajar al pasado, a los años 70, para cambiar la historia y salvar a Xavier y los suyos. De esta forma, la película homenajea a las ya clásicas dos primeras partes de Singer, que empezaron todo hace 14 años, y potencia las virtudes de la nueva generación capitaneada por unos brillantes James McAvoy, Michael Fassbender y Jennifer Lawrence, con Nicholas Hoult en menor medida. La combinación perfecta entre aventura, ciencia ficción, activismo mutante y nostalgia, Días del futuro pasado cierra de forma digna la era de Patrick Stewart e Ian McKellen , devuelve a los mutantes al lugar que les corresponde con una película sumamente entretenida y de paso abre la puerta a una nueva entrega: X-Men: Apocalipsis, que tiene pinta de incluir elementos de la celebrada etapa de Rick Remender al frente de X-Force.



En breve volveremos con más reseñas, en esa ocasión dedicadas al rico panorama independiente.

martes, 7 de enero de 2014

Mike Lee's Selection for 2013

Acabamos de estrenar año, y nada mejor que darle la bienvenida a 2014 con un repaso a las películas que más me han llamado la atención de entre las estrenadas a lo largo del pasado año. Además, terminaremos con un breve recordatorio de cuáles pueden ser los cómics y las series a los que no hay que perder la pista durante 2014.


Como es habitual, en 2013 hemos podido disfrutar de todo tipo de cine. La variedad ha sido el rasgo predominante entre los estrenos cinematográficos, que nos han permitido disfrutar del salvaje Oeste según Quentin Tarantino (Django desencadenado), de nuevas versiones de novelas ya clásicas (El gran Gatsby), del regreso del terror casero (The Conjuring: Expediente Warren), de varias versiones del Apocalipsis (Guerra Mundial Z, Pacific Rim), y por supuesto de nuevas entregas superheroicas (Iron Man 3, Thor 2). En general, continúa la tendencia de la nostalgia y de las secuelas de grandes sagas que, como es costumbre, seguirá acentuándose durante los próximos años. Hoy traemos una modesta selección de las películas que más me han entusiasmado a lo largo de 2013, además de un pequeño adelanto.


*Zero Dark Thirty (La noche más oscura): Los nuevos métodos en la "guerra contra el terror" quedan plasmados en esta película que nos narra la obsesión de su protagonista por una misión que se alarga en el tiempo, ofreciéndonos la mejor interpretación de Jessica Chastain hasta el momento. 

*Bestias del sur salvaje: El debutante Benh Zeitlin nos sumerge en el mundo mágico y a la vez desgarrador de la pequeña Hushpuppy, un ejercicio de poesía visual y musical que nos dejará sin aliento.

*Trance: Danny Boyle regresa a Londres después de los Juegos Olímpicos con una película dura, llena de trampas y engaños que resulta trepidante en todo momento. 

*Star Trek: Into Darkness: El rompetaquillas del año, JJ Abrams revive a la tripulación de la USS Enterprise siguiendo los cánones del cine de aventuras de Spielberg y Lucas, a la vez que ofrece a Benedict Cumberbatch la oportunidad de consagrarse como villano.

*Rush: El irregular Ron Howard sorprende con este drama deportivo acerca de la rivalidad y la amistad que unió a los pilotos de Fórmula 1 Niki Lauda y James Hunt, además de que incluye un señor homenaje a Días de trueno. 

*The Way Way Back (El camino de vuelta): La comedia independiente del año nos presenta las tribulaciones de un joven obligado a convivir con su desestructurada familia un verano al mismo tiempo que se encuentra a sí mismo gracias a personajes inesperados que se cruzan en su camino.

*Mud: Después de las brillantes Shotgun Stories y Take Shelter, Jeff Nichols vuelve con otro drama sureño, esta vez acerca del poder de la amistad, del amor y de la confianza, protagonizado por unos recuperados Reese Witherspoon y Matthew McConaughey.

*Capitán Phillips: Thriller acerca del drama de la piratería actual y de quienes se ven implicados en ella. Lejos de heroísmos baratos, ofrece un retrato crítico e imparcial que nos trae de vuelta al gran actor que es Tom Hanks.

*The World's End: Edgar Wright y Simon Pegg cierran su trilogía del Cornetto y la sangre con una divertida parodia de las película apocalípticas y de alienígenas, que además incluye interesantes reflexiones acerca del paso del tiempo, la amistad y la infinita estupidez humana.

*Gravity: Con una puesta en escena absorbente y espectacular, Alfonso Cuarón nos cuenta la odisea de una astronauta que luchará por perdonarse a sí misma y por regresar a la Tierra.

*12 años de esclavitud: La película del año para mí, supone la consagración de Steve McQueen como director, quien nos narra de modo visceral la tragedia de la esclavitud en los Estados Unidos de 1850, sin mostrar piedad para nadie y destacando la increíble labor de un reparto capitaneado por Chiwetel Ejiofor y Michael Fassbender. 

*American Hustle: A punto de estrenarse en España, el nuevo trabajo de David O. Russell engancha desde su primera escena y avanza gracias a las ambiciones de unos personajes brillantes inmersos en una trama retorcida y divertida, interpretados por un reparto de verdaderos titanes.

Tras estas doce elegidas, aún me quedan muchas películas de 2013 que ver que, o bien se me han escapado de las salas, o bien aún no han llegado a la cartelera, como All Is Lost, The Wolf of Wall Street, Dallas Buyers Club, Inside Llewyn Davis, o Her.


En el plano comiquero, 2013 también ha sido un año variado, marcado por ciertas jugadas editoriales y por la consagración del sector independiente personificado por Image Comics. Vamos ahora con mis humildes recomendaciones acerca de los cómics que han definido 2013.

*Los Muertos Vivientes: La obra magna de Robert Kirkman ha perdido su frescura y fuerza iniciales, pero todavía mantiene el interés después de superar las 100 entregas y de una década de vida, máxime cuando se nos avecina una guerra abierta entre los supervivientes.

*Invencible: Seguimos con Kirkman, quien ha demostrado que la vida de Mark Grayson como superhéroe todavía puede complicarse mucho más, siempre que lo permitan los viltrumitas y sus múltiples enemigos en las sombras.

*Ladrón de ladrones: Tras un comienzo simplón, nos damos cuenta de que los problemas del ladrón de guante blanco conocido como Redmond con el FBI y con los cárteles no han hecho más que empezar, y serán mucho más intensos si los sigue ilustrando Shawn Martinborough.

*Locke & Key: Joe Hill y Gabriel Rodríguez nos han desvelado parte de los oscuros secretos de la Casa de las llaves, y también nos han dejado a los lectores sin uñas de esperar la conclusión de las aventuras de los hermanos Locke.

*Fatale: Ed Brubaker y Sean Phillips nos invitan a viajar a través del tiempo junto a Josephine y la maldición que la persigue gracias a una narrativa ejemplar y a una fusión de género negro con terror de herencia Lovecraftiana.

*Batman Incorporated: Grant Morrison pone punto final a su etapa al frente de Batman resolviendo incógnitas, trayendo de vuelta a viejos conocidos y ante todo rindiendo culto a la figura del hombre murciélago como mito contemporáneo.

*Ojo de Halcón: La revelación del año ha venido de manos de Matt Fraction y David Aja, quienes han conseguido mostrarnos el lado menos glamouroso de la vida del conocido vengador con mucho humor.

*The Private Eye: Brian K. Vaughan y Marcos Martín unen fuerzas y talento en un cómic distribuido en formato digital que nos muestra una trama detectivesca ambientada en un futuro cercano en el que la información de la "nube" de Internet explotó, dejando los secretos de todo el mundo al descubierto y obligando a las personas a esconderse detrás de máscaras.

*Universo X: Gracias al talento combinado de Jason Aaron y de Brian Michael Bendis he recuperado la fe en los mutantes. Estos dos arquitectos han conseguido rendir homenaje el espíritu de las historias de Claremont en Lobezno y la Patrulla X, traer a los X-Men del pasado al confuso momento presente, hacer que nos cuestionemos si Cíclope está loco o si es un visionario, y de paso sembrar multitud de dudas y paradojas temporales con la presente Batalla del átomo, que nos deja un panorama intenso y apasionante para los mutantes en el que casi todo puede suceder. 

Terminamos con el panorama seriéfilo, en el que me gustaría destacar la consolidación de series como Juego de tronos o Person of Interest, cada una con su universo propio; la mirada crítica de The Newsroom, el éxito arrollador de The Walking Dead, los estrenos interesantes de House of Cards y Ray Donovan, protagonizadas por unos inmensos Kevin Spacey y Liev Schreiber, respectivamente; y, por encima de todas, la triunfal despedida de Breaking Bad, que nos ha dejado una de las series más intensas y brillantes de la historia de la televisión, de las que de verdad merece la pena seguir, protagonizada por el inolvidable Walter White.


Y para vosotros, ¿qué películas, cómics y series han marcado 2013?

Desde What's the rumpus? recibimos el nuevo año con ilusión y, mientras preparamos la celebración del cercano sexto aniversario, no queda más que dar las gracias a los lectores que hacen posible este blog y desearles un 

¡Feliz 2014!

domingo, 5 de mayo de 2013

Iniciativa Vengador: Fase 2

Cinco años después de que Samuel L. Jackson nos sorprendiera al aparecer caracterizado como Nick Furia al final de Iron Man, la prometedora Iniciativa Vengador se ha convertido en una exitosa realidad. El triunfo rotundo de Los Vengadores hace un año supuso la culminación de la denominada Fase 1, en la que el productor Kevin Feige, mandamás de Marvel Studios, se propuso trasladar el Universo de las viñetas a la gran pantalla de forma que la reunión de Thor, Iron Man, Hulk y El Capitán América fuera la conclusión de unos antecedentes bien planificados.


Con Iron Man 3 arrasando en taquilla (en su primer fin de semana recaudó más de lo que había costado) y causando disparidad de opiniones entre los espectadores, llega el momento de que comience la Fase 2 de la Iniciativa Vengador. De hecho, la conclusión de las aventuras en solitario del vengador dorado puede verse como un epílogo a lo sucedido en Los Vengadores, pues tras los sucesos de Nueva York que ahora atormentan a Tony Stark ha quedado claro que el mundo ha cambiado y hay grandes amenazas para las que no estamos preparados.

Precisamente una de las pruebas de este cambio es la irrupción de Thor y su hermanastro Loki en Midgard, el mundo de los humanos. Después de la digna película dedicada al personaje dirigida por Kenneth Brannagh y de su paso triunfal por Los Vengadores, el dios del trueno regresará este 2013 en Thor 2: El mundo oscuro, en la que tendrá que enfrentarse a viejos enemigos del pasado de su padre mientras trata de reencontrarse con su amada Jane Foster (Natalie Portman).



En la primavera de 2014 volverá el héroe fuera de tiempo. Buscando su lugar en el mundo, Steve Rogers se aliará con SHIELD y su nuevo programa de protección contra grandes amenazas, al mismo tiempo que vuelven fantasmas de su pasado como el científico Arnim Zola y la misteriosa figura de El Soldado de Invierno. Con esta premisa, la película adaptará una de las mejores etapas de los cómics del personaje, la de Ed Brubaker y Steve Epting al frente de la colección. Así, contaremos con altas dosis de thriller de espionaje y la presencia de personajes como Nick Furia, Maria Hill, El Halcón (interpretado por Anthony Mackie, sabia elección), Sharon Carter, Batroc el saltador, e incluso el legendario actor Robert Redford con un papel sorpresa.


Poco después de disfrutar de las nuevas andanzas del Capi daremos un salto al espacio con Los Guardianes de la galaxia. En principio es la adaptación que menos me llama la atención, el universo cósmico de la Casa de las Ideas y este grupo de simpáticos personajes no me atraen demasiado, ni siquiera en las viñetas. El encargado de este proyecto es el director James Gunn, que ha demostrado la fascinación que siente por los cómics en películas como Super. No me termina de convencer, pero ver en la gran pantalla a personajes como Groot o Mapache Cohete puede tener su gracia.


Mientras tanto, la pequeña pantalla también tendrá su ración del Universo Marvel con la puesta en marcha de SHIELD, serie de televisión en la que ha colaborado Joss Whedon y que nos contará la rutina de un grupo de agentes de la conocida organización, además de que promete traer de vuelta al carismático agente Phil Coulson. Hablando de Whedon, actualmente se encuentra sumergido en la escritura del guión de la secuela de Los Vengadores, película que verá la luz en 2015 y cuyo argumento e incluso miembros del equipo todavía son un misterio, ¿volverá Robert Downey Jr. como Iron Man?


Como colofón a la Fase 2 podremos disfrutar de El Hombre Hormiga a finales de 2015, película por la que todavía no apuestan demasiado en Marvel Studios (es la que cuenta con menos presupuesto). El proyecto está en manos de Edgar Wright, quien actualmente trabaja para terminar su gloriosa trilogía del "Cornetto y la sangre" y que en la pasada Comic Con mostró metraje de prueba. En él, se podía ver al Hombre Hormiga aprovechando sus diminutas dimensiones para escapar de unos agentes de SHIELD. Sería una idea estupenda que tomaran como referencia El incorregible Hombre Homiga, pues el tono cómico y desenfadado de este cómic de Robert Kirkman puede dar muy buenos resultados en manos de Wright.


Dependiendo del éxito de estas películas, daría comienzo la Fase 3, de la que todavía no se conoce ningún detalle definitivo, si bien se rumorean aventuras individuales protagonizadas por personajes como El Doctor Extraño y Pantera Negra. Por mi parte, me gustaría ver una dedicada a Puño de Hierro, las posibilidades de una adaptación basada en el arco argumental de Las Siete Ciudades Celestiales serían dignas de admiración. De todas formas, la diversión está asegurada mientras los responsables de Marvel Studios sean capaces de seguir la fórmula que tan bien les ha funcionado hasta ahora, combinando espectáculo con humor, desarrollo de personajes y respeto a los cómics.

sábado, 16 de marzo de 2013

El Capitán América, de Ed Brubaker


Desde que tomara las riendas de la colección en 2005, llega a su fin la estancia de Ed Brubaker como guionista de El Capitán América. En las últimas sagas hemos presenciado el regreso de Steve Rogers como Centinela de la Libertad y cómo ha tenido que enfrentarse a sus miedos y a un mundo del que se siente desplazado mientras viejos enemigos del pasado, Bravo, el barón Zemo y una renovada Hydra lanzaban ataques en distintas ciudades de Estados Unidos a la vez que intentaban dañar la imagen pública del Capitán.

Aunque conocía al personaje por su papel como líder de los Vengadores, antes de la llegada de Brubaker a la colección no había leído cómics dedicados al Capitán América, con la excepción de las historias de Roger Stern y John Byrne. Después de más de cien números a los guiones, me atrevería a asegurar que la etapa de Ed Brubaker en El Capitán América puede considerarse un clásico del cómic contemporáneo. En todo este tiempo, el guionista de Baltimore se ha centrado en buscar respuestas a dos preguntas básicas para el personaje: ¿Quién es el Capitán América? ¿Y qué significa ser el Capitán América?

Con estas bases para definir al personaje y diferenciarlo de otros superhéroes, Brubaker ha desarrollado enrevesadas tramas de alto espionaje en las que se veía envuelto el personaje y que reflejaban los sucesos de nuestra sociedad actual: campañas políticas, elecciones, el descontento de los ciudadanos e incluso la crisis económica. En ellas, Steve Rogers se veía superado y luchaba contra sus miedos a perder sus poderes y a enfrentarse a su propia condición: es un hombre fuera de su tiempo que debe ponerse en la piel de un símbolo y representar unos valores de justicia y honestidad en los que ya nadie cree. 


El pasado del personaje ha jugado un papel fundamental en esta etapa, pues viejos fantasmas y enemigos han resurgido para hacerle la vida imposible, como Cráneo Rojo y su hija Pecado, Arnim Zola, el Dr. Fausto, Azote, el Capitán América de los años 50, el barón Zemo, Bravo, e incluso Bucky regresó bajo la identidad del Soldado de Invierno para convertirse en uno de los personajes que más ha evolucionado, llegando incluso a heredar el escudo y el legado del Capitán cuando a Steve se le daba por muerto. Por suerte, Rogers no ha estado solo, sino que los secundarios han cobrado especial relevancia y han demostrado ser esenciales para entender al Capitán América y su mundo: Sharon Carter, Nick Furia, la Viuda Negra, el Halcón o Dum Dum Dugan son los mejores aliados con los que Steve Rogers podría contar.


La colección puede presumir también del inestimable talento de dibujantes que han sabido combinar las exigencias del cómic superheroico con el tono de espionaje y grandes conspiraciones de esta etapa, como han demostrado las páginas dibujadas por Butch Guice, Alan Davis, Chris Samnee, Patrick Zircher y sobre todo Steve Epting. Además, este dibujante ha tenido el detalle de volver a trabajar en un emotivo epílogo, escrito por Brubaker después de cerrar las tramas pertinentes, en el que el propio Steve Rogers reflexiona acerca de su historia, del símbolo que representa y de los valores humanos que le engrandecen. 


Con esta genial despedida, Ed Brubaker dice adiós a una etapa que, aunque haya tenido momentos más brillantes que otros, ha revitalizado a uno de los pilares del Universo Marvel mientras nos ofrecía historias absorbentes y emocionantes. Tras ella, se despedirá también del cómic de superhéroes con su partida de El Soldado de Invierno, mientras que el Capitán América, como la leyenda viviente que es, seguirá protegiendo a los inocentes de la tiranía y de aquellos que desafían a la justicia.

lunes, 16 de julio de 2012

Los Vengadores Secretos, de Warren Ellis


Al comienzo de la Edad Heroica, Ed Brubaker y Mike Deodato crearon Los Vengadores Secretos como una colección paralela a las otras dos cabeceras de los héroes más poderosos de la Tierra. En ella, un grupo reducido de operaciones encubiertas actuaría en la clandestinidad para eliminar amenazas potenciales antes de que la seguridad del mundo estuviese en peligro. El primer arco argumental fue demasiado exagerado, con el grupo liderado por Steve Rogers de misión en Marte (no hay nada más discreto), pero por suerte la colección fue mucho más interesante a continuación, con la conspiración de Fu Manchú, el Consejo de las Sombras y el clon de Nick Furia como villanos principales. Sin embargo, Brubaker abandonó la serie, y los siguientes números dejaron mucho que desear, en gran parte debido a los cruces con la farragosa saga de Miedo Encarnado.

En los últimos meses, la llegada de Warren Ellis a la colección ha conseguido que los Vengadores Secretos tomen un rumbo inesperado. Durante los seis números que ha escrito, el guionista británico ha optado por episodios autoconclusivos, cada uno centrado en una amenaza potencial que el grupo de Steve debe eliminar con el máximo sigilo posible, acentuando así el carácter de grupo de operaciones encubiertas de este equipo de Vengadores. Además, cada cómic ha contado con un tono diferenciado del resto, con tramas que abarcan desde viajes interdimensionales a saltos en el tiempo, mundos que parecen sacados de un videojuego y guiños a películas como El diablo sobre ruedas y al terror cósmico del escritor H. P. Lovecraft. Para conectar todo, Ellis ha usado de hilo conductor al Consejo de las Sombras, enemigos jurados de estos Vengadores, obteniendo historias sumamente entretenidas que exploran el potencial de una colección como ésta. Tal vez lo único que no termine de convencer de esta etapa sea que Ellis no ha ahondado mucho en quiénes son los personajes y sus motivaciones (de hecho hasta se ha negado rotundamente a utilizar al divertido Hombre Hormiga), como sí que hizo en su brillante estancia al frente de los Thunderbolts.


Por si el planteamiento de esta serie no fuese lo suficientemente llamativo, Ellis ha contado con un dibujante distinto para cada número. El primero ha sido Jamie McKelvie, quien sale perdiendo en comparación con sus sucesores por el estilo cartoon demasiado simplón para el tono de la colección. Por suerte le sigue un más que correcto Kev Walker, que imprime rasgos más duros a los personajes, y luego llega David Aja para deslumbrarnos con su trazado limpio en un número en el que homenajea a los dibujos de Escher. Le siguen los oscuros y siempre cumplidores Michael Lark y Alex Maleev, y para cerrar la colección llega el genial Stuart Immonen, que aporta toda su calidad en cada página que dibuja. Además, Los Vengadores Secretos han contado con las portadas de un viejo amigo de Ellis, el elegante John Cassaday.


Después de una temporada dando tumbos, Warren Ellis ha llegado a Los Vengadores Secretos para aportar un nuevo y divertido enfoque que respeta el espíritu de este cómic y ofrece historias arriesgadas y muy adecuadas para el equipo de operaciones encubiertas de Steve Rogers, respaldadas por un equipo artístico de alto nivel. Tras la breve pero intensa estancia de Ellis en la colección, ahora pasa a las manos de uno de los guionistas en ascenso de Marvel, Rick Remender, ¿será capaz de entender a este supergrupo tan bien como Warren Ellis?

miércoles, 11 de julio de 2012

Miedo encarnado: Caos en el Universo Marvel


Pecado, la hija de Cráneo Rojo, está dispuesta a triunfar allí donde fracasó su padre, por lo que localiza unas antiguas instalaciones de la orden de Thule y logra despertar a la Serpiente, una deidad nórdica a la que Odín desterró hace miles de años por el peligro que suponía para los Nueve Mundos. Una vez liberado, la Serpiente convoca los ocho martillos de los Dignos, quienes se apoderan de los cuerpos de Hulk, Juggernaut y la Cosa entre otros, y junto a Pecado se disponen a arrasar todo el Universo Marvel, llevándose por delante a los Vengadores.

La tendencia de los editores de Marvel de organizar un macroevento al año que afecte a la gran mayoría de las colecciones empezó a cansar hace tiempo, sobre todo porque impide que cada serie siga su curso y hace que los mencionados crossovers tengan poco impacto, puesto que casi ningún lector se cree ya eso de que "nada volverá a ser lo mismo". Aun así, en la Casa de las Ideas siguen convencidos de que cada año tiene que estar marcado por un evento de grandes dimensiones, ofreciéndonos sagas de resultados dispares, algunas con propuestas interesantes como Dinastía de M y Civil War, y otras bastante absurdas como Asedio o la que hoy nos ocupa, Miedo encarnado.

En esta ocasión, en Marvel han confiado plenamente en uno de sus guionistas de moda, Matt Fraction, autor de una etapa de la Patrulla X que dejó bastante que desear. La saga de Miedo encarnado no comienza nada mal, trazando un paralelismo con una situación de máxima actualidad como es la incertidumbre y la desconfianza que asolan el mundo en la crisis económica y trasladándola al terreno Marvel. Sin embargo, aquí es donde la saga se va al traste. Fraction decide sacarse de la manga la historia de la Serpiente, un dios nórdico del que nadie nos había hablado cuyo poder no conoce límites; pero lo peor es que el mencionado guionista muestra un preocupante desconocimiento de los personajes a lo largo de siete números: ni sabe cómo hablan, ni sabe cómo actúan personajes tan icónicos como Thor, el Capitán América o Spider-man, dando lugar a escenas realmente vergonzosas que rompen con los cánones de Marvel (cierta huida de Spider-man o el comportamiento temerario de Steve Rogers). Además, todo sucede demasiado rápido, Fraction no da tiempo a profundizar en ningún aspecto de la saga en concreto, y el final es bastante forzado y nada épico (al contrario que la miniserie Avengers Prime), con la consiguiente pérdida de dramatismo alguno y la sensación de no haber impactado a los lectores de ninguna manera.


En el extremo opuesto a la calidad de los guiones de Matt Fraction se encuentra el apartado gráfico. Gracias a su trabajo en cómics como Superman: Identidad Secreta, Ultimate Spider-man o Los Nuevos Vengadores, Stuart Immonen ha demostrado ser uno de los dibujantes más brillantes del panorama actual, con un estilo versátil que le permite amoldarse a lo que la historia requiera sin perder un ápice de calidad. En Miedo encarnado, Immonen deslumbra a cada página, ya sea por el dinamismo de sus lápices o por cómo respeta los cánones del género superheroico, además de que las tintas de su colaborador habitual, Wade von Grawbadger, demuestran ser las que más le favorecen. Una lástima que el guión no haya acompañado a semejante equipo artístico.

Por último, como decía en el segundo párrafo, eventos similares a Miedo encarnado interrumpen de forma abrupta las colecciones regulares y lo que en ellas esté sucediendo. Los tie-ins de las series vengadoras han sido sencillamente penosos, con Bendis intentando narrarnos las reacciones de distintos héroes ante los sucesos de la saga principal sin aportar nada en concreto, lo único que se salvaba eran los dibujos de John Romita Jr. y Chris Bachalo (y no siempre). El único cruce que ha resultado algo coherente ha sido el del Capitán América, en el que Ed Brubaker y Butch Guice aclaran ciertos malentendidos relacionados con Bucky (no iban a dejar que con lo que les había costado construir el mundo del personaje llegara Fraction para hacer lo que quisiera) y sientan las bases para futuras etapas.


Con Miedo encarnado, Marvel vuelve a paralizar sus series regulares para tirar la casa por la ventana con una saga intrascendente, vacía, que no respeta a los personajes ni les aporta nada, de la cual sólo se salva el apartado gráfico. Mientras las series vengadoras luchan por volver a la normalidad, en la editorial ya se vuelcan en el próximo macroevento: Avengers vs. X-Men. 

sábado, 16 de junio de 2012

Capitán América: Soñadores americanos


Tras los sucesos de Miedo Encarnado, Steve Rogers se ha visto obligado a volver a enfundarse el uniforme del Capitán América. Tan pronto como se reúne con sus inseparables aliados Sharon Carter, Nick Furia, El Halcón y Dum Dum Dugan, un viejo conocido del pasado vuelve para amenazar el presente del héroe fuera de tiempo: Se trata de Bravo, aliado de Rogers durante la Segunda Guerra Mundial que ahora regresa junto con las fuerzas renovadas de una desconocida y más avanzada Hydra.

Así comienza el sexto volumen de la cabecera propia del Capitán América, con el regreso de Steve Rogers tras una larga temporada ejerciendo como superpolicía de Estados Unidos. Si bien es cierto que se sabía desde hace mucho que tarde o temprano Rogers volvería a ser el portador del escudo, todavía quedan ciertas dudas respecto a si su regreso se ha debido más a presiones editoriales o a la voluntad del guionista Ed Brubaker, quien estaba haciendo un trabajo excelente con el personaje de Bucky Barnes hasta en su última saga, Gulag. Con o sin presiones editoriales de por medio, Brubaker sigue demostrando un dominio absoluto del universo del Capi, de los personajes secundarios que lo pueblan y de las preocupaciones del protagonista, un héroe fuera de su tiempo que siente que no se sacrifica todo lo que debería por los demás. A pesar de la perfecta caracterización de personajes, el problema de Soñadores americanos ha sido lo repetitiva que ha resultado la saga en sí, pues de nuevo se basa en presentar la amenaza que supone para Rogers y los suyos el regreso de un viejo conocido del personaje, como ya ha sucedido en ocasiones anteriores con El Soldado de Invierno o con Cráneo Rojo y los suyos.

No obstante, esta saga de cinco números se lee muy bien, resulta entretenida en su conjunto y presenta conceptos interesantes como la dimensión de la que proviene el villano, Bravo (claramente inspirada en el mundo de los sueños de la película Origen), los propósitos de la nueva y renacida Hydra, la angustia que siente Rogers ante la posibilidad de que el mundo no vuelva a necesitarle, y el plan que trama entre las sombras el Barón Zemo, el cual lleva gestándose desde el comienzo de la Edad Heroica y puede dar mucho juego en próximos números.


En este nuevo comienzo, el apartado gráfico corre a cargo de Steve McNiven, dibujante de resultados un tanto irregulares ya que alterna cómics de un lustroso acabado como Civil War y El viejo Logan con otros que dejan bastante que desear, como sucedió con Némesis. La saga que hoy nos ocupa, Soñadores americanos, se queda a medio camino entre estos dos grupos, ya que en ella McNiven despliega todo su talento a la hora de retratar a los personajes pero luego deja los fondos vacíos para que el colorista los rellene de lo que se le ocurra. Además, McNiven también adolece de uno los preocupantes males que afectan a los dibujantes actuales de Marvel: es incapaz de terminar de dibujar la saga a tiempo, por lo que las páginas finales del último numero se corresponden a los fill-ins de otro dibujante, Giuseppe Camuncoli.

Aunque en cierto sentido suponga una vuelta atrás en lo sucedido con el Capitán América en la cual se nota la presión de la editorial, Soñadores americanos resulta una saga bastante entretenida en la que el guionista Ed Brubaker demuestra de nuevo lo bien que comprende las dificultades a las que se enfrentan Steve Rogers y su equipo de fieles aliados. Esperemos que el dibujante del próximo arco argumental esté a la altura del trabajo del guionista de Maryland.

martes, 20 de diciembre de 2011

Vengadores Secretos, de Ed Brubaker

Concluye la etapa del guionista Ed Brubaker al frente de la colección vengadora creada específicamente para él. A pesar de la decepción inicial con el primer arco argumental dedicado a la misión del equipo en Marte, la segunda aventura sí que hace justicia al concepto de grupo de operaciones encubiertas de Los Vengadores con una trama que mezcla la misteriosa organización del Consejo de las Sombras con los personajes orientales Fu Manchú y Shang Chi.

A lo largo de los siete números que componen el arco argumental, Brubaker construye una historia sencilla que abusa de algún que otro golpe de efecto pero que consigue entretener a los lectores. Además, el guionista demuestra una vez más su habilidad para mezclar los superhéroes con sus géneros favoritos, en este caso con las historias pulp de las que rescata a Fu Manchú; a la vez que entrelaza las subtramas relacionadas con conceptos que ha ido introduciendo poco a poco como El Consejo de las Sombras o el enigma de quién es realmente John Steele. Eso sí, su salida de la colección tras sólo doce números resulta un poco precipitada, habrá que comprobar si los nuevos guionistas continúan con las tramas planteadas o deciden empezar de nuevo.


En el apartado gráfico, el dibujante Mike Deodato se ha mantenido en su línea habitual: un estilo oscuro que respeta las formas superheroicas y una composición de página muy dinámica que agiliza notablemente las escenas de acción. En los últimos números le acompaña Will Conrad, quien decide amoldarse al estilo de su predecesor para ofrecer un acabado igual de vistoso.

En conjunto, Los Vengadores Secretos de Ed Brubaker ha resultado una colección un tanto descompensada (sobre todo por su exagerado primer arco argumental) que en su recta final ha conseguido explorar el potencial de este equipo de operaciones encubiertas dirigido por Steve Rogers, el Capitán América original.


*Algo similar ha sucedido con su colección hermana, Los Vengadores, que después de un comienzo forzado ha conseguido ofrecer una segunda aventura digna con un irregular pero solvente John Romita Jr. a los lápices y Brian Michael Bendis a los guiones.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Los Vengadores: Las Guerras Asgardianas

Después de los devastadores sucesos de Asedio, los tres Vengadores principales se ven transportados a lo que queda de los Nueve Reinos, ahora sumidos en el caos y sometidos al poder de la diosa Hela. Ante esta situación, Steve Rogers, Thor, y Tony Stark deberán hacer frente a las diferencias que los han distanciado en los últimos años si quieren restaurar la paz y el orden.

Con la intención devolver a los principales héroes de Marvel a su estatus superheroico tras los macroeventos que habían cambiado el panorama editorial, la Edad Heroica ha presentado nuevas alineaciones de autores y personajes en las distintas colecciones vengadoras, entre las que sobresale la miniserie de cinco números Avengers Prime (conocida aquí como Las Guerras Asgardianas, buscando las inexistentes similitudes con la saga homónima de los mutantes). En ella, el guionista Brian Michael Bendis ha tenido la ocasión de desarrollar un argumento necesario para la coherencia del Universo Marvel: lograr la reconciliación de los tres pilares de Los Vengadores. 

Con esta premisa, Bendis firma una colección breve y sumamente entretenida que supera con creces los alargados argumentos de los otros dos títulos que guioniza. En Las Guerras Asgardianas, los lectores encontraremos las dosis justas de humor, aventura, épica, y magia que necesitan Los Vengadores, a la vez que presenciaremos el reencuentro de tres grandes amigos de personalidades bien diferenciadas como son el Capitán América original, Iron Man, y Thor, quienes además se enfrentarán a otro punto clave en el panorama actual de Marvel: el caos imperante en los Nueve Reinos tras el asentamiento de Asgard en la Tierra.

Thor juega un papel fundamental en la saga
Esta historia no sería lo mismo sin los lápices de Alan Davis y las tintas de Mark Farmer, sin duda alguna el punto fuerte de la colección. Este tándem artístico demuestra estar en plena forma (por si a alguien le cabía la menor duda) y nos ofrecen unas páginas magníficas, dinámicas, en las que predomina el estilo clásico repleto de detalles que tanto les caracteriza.
Davis y Farmer en todo su esplendor
Ahora bien, Las Guerras Asgardianas posiblemente sea la única colección vengadora que verdaderamente merezca la pena dentro de la Edad Heroica (lo cual dice mucho de lo que supone este relanzamiento editorial), puesto que los otros dos títulos escritos por Bendis presentan un desarrollo lento de historias que bien podrían resolverse en un par de números (a lo que hay que sumar, en el caso de Los Vengadores, el descuidado apartado gráfico a cargo de John Romita Jr. y Klaus Janson), mientras que a Los Vengadores Secretos de Ed Brubaker les ha costado regresar al planteamiento inicial de grupo de operaciones encubiertas.