jueves, 31 de diciembre de 2009

Mike Lee's selection for 2009

Siguiendo con la tradición iniciada en 2008, al terminar el año desde What's the rumpus? recomendamos diez títulos estrenados a lo largo de 2009 que han llamado nuestra atención por diversos motivos y merecen ser destacados en el panorama cinematográfico:

*Coraline: En su esperado regreso al stop-motion, el director Henry Selick adapta el recomendable libro de Neil Gaiman con sumo detalle, ofreciéndonos una película cuidada y rebosante de fantasía.

*Moon: Homenaje a títulos de ciencia ficción como 2001: Una odisea en el espacio o Blade Runner, Moon combina su artesanal puesta en escena con la compleja actuación de Sam Rockwell y una banda sonora poderosa, lo que nos hace fijar la atención en el trabajo de su debutante director, Duncan Jones.

*El Curioso Caso de Benjamin Button (2008): La vida de un personaje tan peculiar como los protagonistas de Big Fish o Forrest Gump narrada a través de los tiempos por David Fincher, quien emplea efectos especiales nunca vistos en el envejecimiento de los actores en una historia tan emotiva.

*Public Enemies: El nuevo filme de Michael Mann puede presumir de una ambientación de lujo y de sólidas interpretaciones, además de mostrarnos la delgada línea existente entre héroes y villanos en una época convulsa.

*Star Trek: El ingenio de J.J. Abrams revive la saga espacial con frescura, acción, aventura y, sobre todo, buen hacer. Un reparto de lo más adecuado, una vuelta de tuerca a los orígenes y una banda sonora de lujo aseguran el éxito de la tripulación del Enterprise.

*District 9: El descubrimiento del director Neill Blomkamp y el actor Sharlto Copley en una cinta refrescante para el género de la ciencia ficción, con una propuesta original sobre invasiones alienígenas y sus consecuencias al mismo tiempo que mezcla técnicas de realización.

*Up: Un acierto más para los estudios de animación Pixar, película imaginativa y muy bien llevada, gozando como siempre de la mejor calidad en animación digital para los personajes más entrañables.

*Gran Torino (2008): En su último trabajo como actor y director al mismo tiempo, Clint Eastwood firma una obra que homenajea a su carrera a la vez que trata temas de máxima actualidad con la franqueza necesaria.

*El Luchador (2008): Duro relato de las andanzas de un hombre que no se dejó tumbar, con la vuelta a la gloria de Mickey Rourke. Verdades como los desgastados puños del luchador y gran canción de Bruce Springsteen.

*Avatar: La espera ha merecido la pena; James Cameron abre la puerta al futuro de las grandes producciones con la incorporación de una nueva tecnología 3D a los efectos digitales en una titánica y emotiva película cuidada hasta el mínimo detalle.

2009 termina, pero, ¿qué nos espera en 2010? En este enlace damos un pequeño repaso a algunos títulos llamativos, si bien al empezar el año llegará la etapa de los Oscar con todos sus nominados (como Up in the Air o Invictus) y posteriormente vendrán secuelas (Iron Man 2), remakes (Furia de Titatnes), nuevas versiones (Alice in Wonderland, Robin Hood) o propuestas inquietantes (Inception).

Para terminar, sólo queda desearos a todos un Feliz 2010.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Avatar: Bienvenidos al futuro

Año 2154. La Tierra perdió su fertilidad hace tiempo, y ahora los humanos buscan desesperadamente nuevos mundos que explotar, como es el caso de Pandora, rico en materias primas y poblado por criaturas extrañas, entre las que se encuentran las tribus de Na'vi, esbeltos y ágiles nativos que viven en consonancia con la naturaleza. Con la misión de conocerlos llega el ex-marine Jake Sully, que cambiará su tullido cuerpo por el de un Avatar Na'vi y cuyo mundo se alterará al entrar en contacto con la belleza natural de Pandora y sus habitantes.

La odisea emprendida por el director James Cameron hasta conseguir estrenar Avatar el 18 de diciembre de 2009 es, como poco, digna de mención. Cameron saltó a la fama con la secuela de Alien, y fue con la creación de otra saga mítica de ciencia ficción como Terminator cuando su genio y ambición quedaron patentes. Tras la obra maestra de acción que es Terminator 2 (que contribuyó de manera más que notable a la consolidación de imágenes generadas por ordenador en el mundo del cine) y la entretenida Mentiras Arriesgadas, el director canadiense empezó a idear los conceptos que explotaría en Avatar; pero antes llegó Titanic, con la que obtuvo el reconocimiento de la Academia. Después de varios años inactivo encargándose sólo de documentales, la hazaña de Peter Jackson con la adaptación de El Señor de los Anillos demostró a Cameron que una nueva revolución en efectos especiales digitales se avecinaba, con que en 2005 se puso manos a la obra para desarrollar una tecnología de 3D y captura de movimiento totalmente nueva que le permitiera realizar su ambicioso proyecto. Unos años más tarde la espera ha terminado, el resultado de Avatar (la película más costosa del momento, con unos 460 millones de dólares a sus espaldas) no podría haber sido mejor; llega para presentarnos una nueva era de efectos visuales que incluyen el salto a tres dimensiones.


En un mundo en que predominan remakes innecesarios y adaptaciones de todo lo posible e imposible, Cameron firma su propio guión original para presentarnos la historia de Avatar, alegoría de la conquista del Oeste americano con toques de Bailando con lobos e influencias de las aventuras espaciales de Star Wars o las batallas épicas de El Señor de los Anillos; lanzando mensajes de la máxima actualidad y desarrollando una película que goza de un ritmo trepidante y no da descanso en sus casi tres horas de duración, haciendo gala al mismo tiempo de una dirección impecable e inteligente, con el reto que supone filmar directamente en paisajes de tres dimensiones creados digitalmente.


Hasta ahora, el 3D se había aplicado a ciertas cintas de animación en que se dotaba de mayor profundidad a los escenarios y formas de los personajes. Con Avatar esta técnica da un paso de gigante, pues gracias a la nueva tecnología desarrollada consigue introducir a los espectadores en la película y hacernos partícipes del descubrimiento de la belleza natural de Pandora por parte de Jake, ya sea en la recreación de los más curiosos parajes naturales habitados por extrañas criaturas o en las batallas más cruentas. Alcanzar este nivel de realismo nunca antes visto no ha sido fácil, por lo que ha requerido los esfuerzos de WETA Digital (el estudio de Peter Jackson) y la colaboración del Industrial Light & Magic de George Lucas y los sucesores de Stan Winston (quien ya trabajó con Cameron en la creación de Terminator) para conseguir un perfecto acabado final y aumentar la eficacia de la performance capture.



A una impecable factura técnia hay que sumarle no sólo el buen hacer de Cameron, sino una impresionante banda sonora compuesta por James Horner, que combina la sinfonía característica de John Williams con temas más étnicos, y un destacado reparto: un más que adecuado Sam Worthington (una de las nuevas promesas de Hollywood a quien ya vimos en Terminator Salvation) con el que es fácil simpatizar, la expresividad de Zoë Saldana (vinculada a la ciencia ficción desde Star Trek) al servicio de Neytiri, Stephen Lang como el despiadado Coronel Quaritch o las correctas Sigourney Weaver y Michelle Rodríguez.


La larga espera merece la pena si nos encontramos con una maravilla como Avatar, una experiencia única y emocionante capaz de sumergirnos en un mundo por descubrir, que al mismo tiempo que ofrece nuevas posibilidades tecnológicas para películas venideras nos presenta situaciones mágicas y personajes a los que acompañar a lo largo de un viaje trepidante en busca de la pura aventura.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Cell: No cojas el teléfono

El 1 de octubre podría haber sido uno de los días más felices en la vida de Clayton Riddell. Tenía la sensación de que todo iría viento en popa tras vender su cómic Caminante Oscuro a la compañía Dark Horse, por lo que poco sospechaba que unas simples llamadas telefónicas cambiarían su destino y el de toda la humanidad. Todos aquellos que usaron su teléfono móvil después del fenómeno conocido como El Pulso se vieron trasladados a una existencia regida por la agresividad primitiva, y es en un mundo dominado por semejantes seres donde Clay y un reducido grupo de supervivientes como Tom y Alice deberán encontrar su camino hacia la salvación y la esperanza.

Esta es la premisa argumental de Cell, una de las novelas más recientes del maestro del terror contemporáneo, Stephen King. Con una estructura de búsqueda recurrente en otros trabajos del autor, Cell nos muestra un mundo apocalíptico en que las frágiles estructuras sociales humanas quedan reducidas a cenizas por las redes de comunicaciones globales que tan rápido hemos aceptado. De un día a otro, las ciudades se vuelven lugares inhóspitos y el mundo entero regresa a una edad de absoluta oscuridad, con habitantes en los que priman los instintos asesinos que deberán aprender a convivir si quieren hacerse un hueco en el nuevo orden.

Cell arranca directo al grano, con un comienzo espectacular que sorprende a los lectores. A lo largo de sus páginas se entremezclan situaciones terroríficas con otras macabras, momentos de ternura y otros sobrecogedores, todo ello narrado con pulso y agilidad, sin pasajes densos que cambien el ritmo. Además, la novela supone un claro homenaje a las películas de zombis de George Romero y al libro Soy Leyenda de Richard Matheson, de temática similar; al mismo tiempo que recoge conceptos como el Ello de Freud o los patrones de acción fijos de Lorenz para remarcar la conducta agresiva que subyace en todos los humanos por naturaleza y que puede despertar fácilmente.

Al igual que otras obras de Stephen King, Cell no sólo se sitúa en un contexto actual con multitud de referencias a la cultura popular y expresiones coloquiales, sino que pasa a formar parte del universo particular que conforman los libros del autor. El protagonista de Cell, Clayton Riddell, es un artista (como siempre, los personajes principales suelen ser pintores o escritores) que trabaja en un ambicioso proyecto que resulta ser una versión en cómic de La Torre Oscura. Ante una situación de caos extremo no dudará en emprender una arriesgada búsqueda de su familia, es decir, de su mujer e hijo (de nuevo compuesta por tres miembros, nada disfuncional); y para ello partirá hacia Maine, estado natal de King en cuyos parajes se desarrollan la gran mayoría de sus historias. Para terminar, y después de todas las barbaries presenciadas por los personajes, Cell nos deja un soplo de esperanza, presente también en títulos como La Niebla.


Una novela recomendable y entretenida, con el sello inconfundible de este autor norteamericano que plantea temas interesantes en la sociedad actual, tan preocupantemente dependiente de las nuevas tecnologías y la información.

viernes, 25 de diciembre de 2009

¿Cómo le va al tío Millar?

Hace un tiempo comentamos en este blog la jugada del guionista escocés Mark Millar en Marvel, donde iba a encargarse de varias series al mismo tiempo y la mayoría de ellas llegarían a tener elementos en común, si bien la situación actual ha sufrido varios cambios respecto a la inicial: 1985 terminó igual que empezó, siendo un sentido homenaje a los cómics de la época; Ultimate Avengers no acaba de convencer con un estilo demasiado explotado y la nueva versión de Cráneo Rojo, además el dibujo de Carlos Pacheco perjudicado seriamente; y Kick Ass desvaría al acercarse a sus números finales y próxima película.

Otra de las sagas que escribió este guionista es El viejo Logan, que nos sitúa en un futuro sin superhéroes, cuando un anciano Lobezno deberá enfrentarse al mundo que le rodea. Número a número vamos conociendo el destino final de los superhéroes y el panorama futuro en general, siendo éste el punto más llamativo y conseguido de todo el arco argumental. Sin embargo, en el episodio final Millar tira la casa por la ventana y desata la furia de Logan para acabar con todo aquel que se haya interpuesto en su camino y hacer gala del estilo gamberro que caracteriza al escocés. Aún así, El viejo Logan resulta una saga amena de seguir, con referencias a películas como Mad Max o Sin Perdón, que cuenta con el estupendo Steve McNiven en el apartado gráfico para demostrar su talento y que, probablemente, tendrá una secuela.

A punto de terminar se encuentran Los 4 Fantásticos de Millar y Hitch. La primera aventura de 4 números sirvió de introducción a conceptos desarrollados en la segunda, y desde aquí la colección se ralentizó a un ritmo alarmante: siguieron un par de números de relleno que presentan la futura llegada del misterioso Maestro de Muerte y otros dos capítulos dedicados a una divertida historia familiar inspirada en conceptos del escritor H.P. Lovecraft. Como colofón, el advenimiento de los maestros del Doctor Muerte a la Tierra se supone que traerá consecuencias trágicas para la primera familia, pero los números transcurren y poco o nada trascendente sucede en ellos. Si a esto le sumamos el encareciemiento de las grapas mensuales por parte de Panini (justificado con la inclusión de la portada en el cómic, por si no teníamos bastante con la inicial), podemos asegurar que la actual etapa de Los 4F no redefinirá al grupo de superhéroes en absoluto; se limita a ofrecernos una serie de argumentos encadenados en mayor o menor medida entretenidos y en ocasiones alargados sin necesidad. Por suerte la colección cuenta con Bryan Hitch a los lápices, que si bien necesita un equipo entero de entintadores para acabar cada cómic a tiempo y no alcanza el nivel mostrado en ocasiones anteriores, termina aportando un trabajo notable.

El resultado actual de las series escritas por Millar dista bastante de lo prometido, así que esperamos impacientes el final de aquellas que aún no han terminado y noticias sobre sus futuros proyectos.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Where the Wild Things Are: Donde viven los monstruos


Junto con las obras del Dr. Seuss, uno de los cuentos infantiles más populares de la cultura estadounidense es Where the Wild Things Are, de Maurice Sendak, en el que el pequeño Max es castigado por su madre y para evitar estar encerrado en su habitación imagina un viaje a una tierra habitada por monstruos, en la que se convierte en rey. Con este breve cuento como base, el director Spike Jonze (amigo de los también peculiares Michel Gondry y Charlie Kaufman) construye una película que explora el viaje de Max y las consecuencias que tendrá en su crecimiento como persona.

Al igual que un buen número de historias infantiles que exploran el complicado proceso de madurez y el paso a la edad adulta de sus protagonistas, Where the Wild Things Are nos presenta al imaginativo Max sumido en el mundo actual en que es ignorado por todos, incluyendo su propia familia. Ante esta situación, decide embarcarse en un largo viaje a una isla poblada por monstruos de complejas personalidades, representando cada una las dudas internas del niño; y es en este punto donde la película se toma más libertades con respecto al original, en el desarrollo de los personajes y sus relaciones, que luego desembocarán en un final inevitable.

Con tan variopintos monstruos, Jonze construye una película divertida, amable y emotiva; si bien puede resultar un poco larga y la dirección demasiado inquieta por momentos. Su mayor acierto es, sin duda, la recreación de los habitantes de la isla salvaje, mezcla de marionetas del tipo Dentro del Laberinto con animación digital para sus expresiones faciales y movimentos más espectaculares, que además cuentan con las voces de actores como James Gandolfini, Paul Dano o Forest Whitaker. A esto hay que sumarle su cuidada banda sonora, tanto las composiciones propias de Carter Burwell como el arreglo de canciones estilo Wake Up.


Where the Wild Things Are resulta una adapatación digna y original, un canto a la imaginación que destaca sobre todo por la caracterización de sus peludos y entrañables personajes y pone de manifiesto, una vez más, el preocupante desinterés por la infancia del mundo actual.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Planet 51: Llegaron de otro mundo


¿Qué pasaría si, por una vez, los seres procedentes del espacio exterior que visitasen un idílico planeta fuéramos nosotros, los humanos? Con esta premisa argumental arranca Planet 51, película desarrollada por los estudios de animación españoles Illion que nos cuenta la odisea de Chuck Baker, astronauta terrícola que se ve atrapado en el Planeta 51, habitado por seres verdes que viven en su propia versión de los años 50; y entre los que encontrará el apoyo del joven Lem para poder volver a casa.

Dirigida por Jorge Blanco, Marcos Martínez y Javier Abad, la película cuenta con un estupendo guión firmado por Joe Stillman (responsable de la ya mítica Shrek y su secuela) que no da un respiro al espectador, ofreciéndonos una historia fresca como pocas, con un ritmo trepidante, personajes de lo más peculiares y mucho humor; dejando, literalmente, "con el culo al aire" a un buen número de largometrajes españoles producidos por los ya conocidos grupos de amigotes que nos intentan vender sin cesar, dando lugar a las situaciones más ridículas posibles.



Volviendo a Planet 51, este filme nos muestra una aventura de lo más entretenida que gira en torno a la la amistad y el choque entre el mundo alien y el humano. Además de contar con una estupenda animación cuidada hasta el detalle, la película está repleta de guiños y referencias a títulos emblemáticos de ciencia ficción (Alien, E.T., Ultimátum a la Tierra, Star Wars o Terminator, por citar unos pocos) y toda la recreación del planeta extraterrestre con sus habitantes inmersos en la década de los 50 de Estados Unidos resulta, como mínimo, asombrosa.

A pesar de tratarse de una película producida con dinero español, actores de renombre internacional ponen voz a los personajes y se lo pasan en grande: Dwayne Johnson, Jessica Biel, Justin Long, Sean William Scott o los británicos Gary Oldman y John Cleese. Además, cuenta con una banda sonora que comprende temas de lo más adecuados para las situaciones planteadas como Lollipop, Mr. Sandman o Grease Lightnin' .

Con Planet 51 nos encontramos ante una película de lo más recomendable, entretenida, fresca y divertida, que supone un avance gigantesco para la animación española y nos hace felicitar y poner nuestras esperanzas en el equipo de Illion, capaz de desarrollar un largometraje de animación con inteligencia y humor.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

A Christmas Carol: Cuento inmortal

Hace ya algo más de 160 años que Charles Dickens escribió el mítico Cuento de Navidad, cuyos protagonista, fantasmas del pasado, presente y futuro y moraleja pueden considerarse de dominio común, al igual que otros tantos personajes literarios. En el mundo del cine no han sido pocas las ocasiones en que se ha trasladado a la gran pantalla, contando con versiones de Disney o los Teleñecos y con actores como Albert Finney o Michael Caine en el papel principal.

Ahora llega el turno de Robert Zemeckis, distinguido director responsable de títulos tan recomendables como Regreso al Futuro, Forrest Gump y Náufrago, que adapta este cuento navideño con la técnica de animación y captura de movimiento que ha utilizado y perfeccionado en sus últimos largometrajes (Polar Express y Beowulf). Dando un paso más en esta parcela de animación, Zemeckis firma el guión de una película que casi sigue al pie de la letra la obra original, cambiando varias situaciones para aportar ritmo a la historia con trepidantes persecuciones o momentos de suspense y haciendo gala de un pulso excepcional en la dirección, incluyendo travelling y secuencias por la ciudad de Londres que pueden dejarnos sin aliento.


A la cabeza de reparto nos encontramos a Jim Carrey haciendo de las suyas, dando vida a Scrooge en todas sus edades y a los espíritus de las Navidades Pasadas, Presentes y Futuras; aportando algunos de sus gestos tan particulares para dar personalidad propia a estos personajes. Le acompañan Gary Oldman (también interpretando varios papeles gracias a esta técnica de animación), Colin Firth, Robin Wright Penn (habitual del director) y Bob Hoskins (quien hace tiempo trabajó con Zemeckis en ¿Quién engañó a Roger Rabbit?), todos ellos pasándoselo en grande en sus respectivos roles.

Que unos pocos actores puedan interpretar varios papeles es una de las ventajas que presenta esta técnica de captura de movimiento que Zemeckis ha desarrollado a lo largo de sus tres últimos trabajos. En un principio se criticó que los personajes, una vez animados, carecían de vida; pero con el tiempo y la incorporación del 3D no son pocos los directores que se han interesado por esta tecnología: sin ir más lejos, James Cameron ha creado la suya propia para la inminente Avatar, Burton ha hecho lo mismo para su versión de Alice in Wonderland y Spielberg se encuentra inmerso en el rodaje de Tintín con herramientas similares. En Cuento de Navidad, este tipo de animación funciona con total eficacia al recrear el Londres de la primera mitad del siglo XIX con todo lujo de detalles en escenas dinámicas, además de cuidar rasgos de personajes como arrugas, cabellos y hasta manchas de la piel; todo esto acompañado por unos cuantos arreglos a famosos villancicos, cortesía del compositor Alan Silvestri.





Aunque nos presente una historia muchas veces contada, la versión de Cuento de Navidad de Robert Zemeckis no es para nada aburrida al narrarnos la última oportunidad de Ebenezer Scrooge con agilidad, dinamismo, actores entregados y una técnica de animación en desarrollo que dará mucho que hablar en el futuro.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Expocómic 2009


El pasado fin de semana se celebró en el Pabellón de Convenciones de la Casa de Campo de Madrid la 12ª Edición de Expocómic, y What's the rumpus? tuvo ocasión de acudir a tan señalado evento, cita obligada para todo amante del noveno arte, ya sea aficionado o profesional.

Como es habitual, Expocómic consiguió reunir a autores de proyección internacional con talentos patrios, ofrecer encuentros y sesiones de firmas con ellos, mostrar exposiciones de originales de lo más interesantes y poner a disposición de los visitantes un buen número de puestos en los que encontrar los números y materiales más diversos (todo esto a pesar de la crisis económica que azota el país, lo cual ya es de alabar).

Al igual que en anteriores ocasiones, a medida que transcurrían los días el salón se llenaba de más y más aficionados, unos haciendo gala de los cosplay más extravagantes y otros a la caza de gangas. Afortunadamente, tuve ocasión de encontrar unos pocos ejemplares curiosos (si bien algunas de las novedades mensuales en grapa brillaban por su ausencia); conocer a Íñigo Aguirre, autor de la recomendable y fresca propuesta llamada Ibéroes (que pronto comentaremos por aquí) y de encontrarme con AZA, responsable de la desternillante Pardillos, quien tuvo el detalle de dedicarme los ejemplares y de incluir mi dibujo sobre la serie en el tercer volumen. ¡Mi más sincera enhorabuena por haber conseguido el Premio al Mejor Cómic Online!
Además, pude asistir a una charla acerca de la influencia del cómic en las series de televisión y en el cine con dos autores que se han visto implicados en estos procesos, Adi Granov y Tim Sale (aunque el entrevistador se tomó ciertos aspectos a guasa cuando no era conveniente). Otro dibujante que no faltó a la cita fue Salva Espín, ganador del Premio al Autor Revelación que cuenta con un trabajo de lo más prometedor en Marvel y tuvo la amabilidad de dedicarme un boceto.


Para terminar, me gustaría saludar a todos aquellos compañeros de afición y fatigas que pasaron por allí (Oneyros, Yota, The Korinthian, Harry...) y desear suerte a la organización para que pueda continuar realizando este evento unos cuantos años más.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Paranormal Activity: ¿Hay alguien en casa?

La semana pasada What's the rumpus? tuvo ocasión de acudir al preestreno de Paranormal Activity, considerada una de las películas más rentables del momento: en 2007, su director, Oren Peli, realizó con escasos medios un filme de terror en que una pareja era acosada por un espíritu en su casa y decidía grabar cualquier suceso extraño para poder hacerle frente. Poco a poco, esta película fue ganando popularidad y distribución en su país de origen, hasta llegar al punto de contar con el visto bueno del mismísimo Steven Spielberg. Ahora, un poco tarde (pero por votación popular) llega a nuestros cines.

En realidad, Paranormal Activity no resulta una de las películas más terroríficas estrenadas recientemente; contiene unos cuantos sustos repartidos por su metraje que normalmente se ven venir. Grabada cámara en mano como ya hicieran El Proyecto de la Bruja de Blair, [REC] o Monstruoso, son pocas las innovaciones que presenta, si acaso las escenas nocturnas y sus FlashForward.

¿Dónde reside, pues, el éxito de esta película? Tal vez Paranormal Activity sea un filme sencillo y sincero, que no tiene intención más que de entretener y lo consigue sin abusar de la sangre y pretensiones de otras cintas de terror actuales; cuenta con unas actuaciones más o menos eficaces por parte de los protagonistas Micah y Katie y guarda ciertos parecidos con títulos como Poltergeist (tal vez atrapó a Spielberg al recordarle a su guión para esta película).


En cuanto a su director, Oren Peli, ya se encuentra trabajando en Area 51, un nuevo proyecto de terror con alienígenas, y en una secuela para la mencionada Paranormal Activity, que, a pesar de no lograr impactarnos tanto como promete, nos entretiene sin complicaciones durante un tiempo.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Tras los pasos de Peter Griffin

A estas alturas, la serie Padre de Familia ha cosechado numerosos éxitos en sus más de 100 capítulos, a lo largo de los cuales ha tenido ocasión de hacer gala de los gags más disparatados, irreverentes y ácidos con la sociedad actual, dejándonos unos cuantos momentos memorables. Sin embargo, algunas veces la serie cambia el tono y se adentra en el terreno del mal gusto, donde priman los golpes, vómitos e insultos por encima del ingenio, sobre todo en sus últimas temporadas. Ante esta situación llega próximamente Something, Something, Something, Darkside, la continuación de la adaptación que Peter y compañía nos ofrecieron anteriormente de la saga de Star Wars y que promete tantas carcajadas como la primera parte al mezclar tan mítico universo con las bromas propias de la serie.



Dado el éxito de su creación, Seth McFarlane desarrolló otra serie de animación que seguía el esquema de Padre de Familia, American Dad, en la que tiene oportunidad de despotricar a gusto acerca de asuntos políticos pero que se queda a años luz de las desventuras de la familia de Quahog. Aun así, McFarlane y su equipo han vuelto a la carga y han intentado emular el éxito de los Griffin con The Cleveland Show; en la que el amigo Cleveland Brown decide formar una nueva familia en otra ciudad, encontrándose con un buen número de variopintos personajes. Una serie desenfadada, con algunos momentos divertidos, que sin embargo poco o nada aporta al repetir esquemas ya empleados.



Ante la dureza de los mencionados capítulos de Padre de Familia, el ex-guionista de esta serie Dan Povenmire decidió crear un producto apto para el público infantil que contuviera guiños absurdos y unas cuantas referencias para adultos, naciendo así Phineas y Ferb. En ella nos presenta las disparatadas aventuras de un par de niños con mucha imaginación, siguiendo todos los capítulos una estructura bien definida con bromas recurrentes al mismo tiempo que nos ofrece canciones tan delirantes como esta I ain't got rhythm, al más puro estilo de la Shipoopi que cantara Peter Griffin.

martes, 24 de noviembre de 2009

2012: El mundo llega a su fin


A lo largo de la historia del cine no han sido pocas las películas que han recreado el fin del mundo de las formas más dispares: puede que los alienígenas destruyan todo rastro de civilización como en La Guerra de los Mundos, la humanidad quizá se vea amenazada por un virus que transforma en vampiros o zombis a las personas como en Soy Leyenda o 28 Días Después, un meteorito y otras fuerzas naturales son capaces de barrernos del mapa con facilidad al estilo Deep Impact o El Día de Mañana; y, si conseguimos salvarnos de todo esto, ya nos encargaremos nosotros mismos de exterminarnos unos a otros y provocar un futuro similar al de Mad Max o El Planeta de los simios.

Puede decirse que el director Roland Emmerich se ha especializado en este tipo de catástrofes y alterna películas más aventureras como Stargate o El Patriota con otras puramente apocalípticas: la mencionada El Día de Mañana y la que hoy nos ocupa, 2012. En esta ocasión (y en un tiempo récord, apenas año y medio después del estreno de 10.000), el director alemán une fuerzas con su compositor habitual para escribir un guión que recoja las profecías mayas acerca del fin del mundo en el cada vez más cercano 2012 y sus devastadoras consecuencias, con una leve explicación científica de la situación.

A lo largo de más de dos horas y media, los espectadores somos testigos de la completa destrucción del mundo por terremotos, tsunamis y explosiones de volcanes; cortesía de los asombrosos efectos especiales de 2012, que constituyen el mayor reclamo de esta película y justifican su visionado en una pantalla de cine. A pesar de su duración y la abundancia de tópicos propios del género, la película consigue entretener; sobre todo en los momentos iniciales, llevados con pulso y humor y que dan paso a un final un tanto desinflado, totalmente opuesto al de la recién estrenada Señales del Futuro. Además, y como era de esperar, el filme destila cierto patriotismo que suele acompañar a este tipo de producciones y, por tanto, no desentona.


El reparto de esta catástrofe final para el planeta Tierra cumple con su función y consigue representar a los arquetipos propios de estas películas: a la disfuncional familia protagonista con el solvente John Cusack a la cabeza y Amanda Peet (quien ya coincidió con Cusack en Identidad) se le unen políticos interesados como el que interpreta el secundario de lujo Oliver Platt, científicos preocupados (Chiwetel Ejiofor, todo un American Gangster), presidentes afroamericanos con hijas comprometidas socialmente (Danny Glover y Thandie Newton, ligada a la política desde encarnar a Condoleezza Rice en la fallida W.), lunáticos con más razón que un santo (el siempre sorprendente Woody Harrelson) y muchos otros ricachones que se preocuparán por su futuro y dejarán de lado a la raza humana.

2012 resulta una película entretenida, especialmente por sus abrumadores efectos especiales, aunque un tanto tópica. Respecto al alarmismo que pueda desencadenar, seguramente habrá que dar la razón al mismísimo John Cusack, quien afirmaba en una entrevista reciente que sería bastante extraño que el mundo no terminase dada la importancia que se da hoy en día a la telebasura y otras mentiras de mayor calibre, dejando de lado todo aquello que realmente importa.


Finalmente, me gustaría agradecer la mención del compañero Néstor de El Cine de Hollywood a este humilde blog al entregarnos el Premio Escrito de Oro.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Chuck: Momentos que dejan huella

Recientemente tuve ocasión de descubrir la serie Chuck, de la que me habían hablado anteriormente, y me sorprendió hasta límites insospechados. La historia nos presenta al joven Charles Bartowski, que trabaja como informático en Buy More (una especie de Media Mark) y de la noche a la mañana se ve envuelto en asuntos de la CIA relacionados con las más dispares vertientes del espionaje.

Desde este momento su vida nunca volverá a ser igual, y a lo largo de la serie seremos testigos de cómo esta nueva situación afecta a sus relaciones con viejos amigos como Morgan, su familia, empleados de la tienda y nuevos compañeros (los distinguidos Sarah y Casey). Así, poco a poco conocemos a un grupo de personajes de gran corazón, cada uno con sus peculiaridades pero siempre dispuestos a hacernos reír ya sea en situaciones cotidianas o en las más disparatadas.
Y es que Chuck resulta una comedia de enredos brillantemente construida, en la que todo se complica cada vez más de forma inesperada; fresca y bien interpretada, que incluso cuenta con cameos de otros actores del mundo de las series como Dominic Monaghan (alias Charlie en Perdidos) o el antiguo padre de Cosas de casa.
Además, no le faltan momentos tan emotivos como el que acompaña a estas líneas (no me impactaban tanto desde que descubriera los primeros episodios de Cómo conocí a vuestra madre) y que, a la espera del estreno de su tercera temporada a comienzos del próximo año, hacen de Chuck una serie de lo más recomendable.


miércoles, 11 de noviembre de 2009

The Box: Botón, botón


En 1976, la situación económica de Norma y Arthur Lewis empeora hasta el punto de poner en peligro su matrimonio. Justo en este momento, el enigmático y desfigurado Arlington Stewart se presenta ante su puerta con una oferta tentadora: un millón de dólares a cambio de pulsar el botón de una misteriosa caja, lo cual provocará la muerte inmediata de una persona a la que no conocen. Desde el instante en que la caja entra en sus vidas nada volverá a ser igual para el matrimonio Lewis, quienes deberán enfrentarse a extraños sucesos que desafían toda lógica.

Richard Kelly, responsable de Southland Tales y Donnie Darko (película que en su estreno gozó de escasa acogida pero que se ha convertido en un referente de la ciencia ficción actual con el paso del tiempo) vuelve con una propuesta arriesgada y un tanto excéntrica como es The Box. A partir de un relato breve de Richard Matheson (autor de Soy Leyenda) en que un matrimonio debe decidir si acepta o no la oferta de un extraño y pulsa el botón de un simple terminal, Kelly ejerce de guionista y director para desarrollar una historia que reflexiona sobre el egoísmo y la avaricia mezclada con ciencia ficción y una buena dosis de terror; todo ello ambientado en un pasado cercano. Como ya es habitual en sus trabajos, esta mezcla de géneros supone uno de los mayores aciertos de este realizador, que sin embargo suele producir un rechazo inicial en los espectadores.



Con estos ingredientes, The Box puede resultar una película complicada para el público, que deberá atar cabos poco a poco con las crípticas pistas que son reveladas a medida que avanza el filme para así poder descifrar los misterios que rodean a la caja y a todo lo relacionado con el mundo en que se mueven los protagonistas. Kelly consigue mantener la tensión a lo largo de sus casi dos horas de duración con escenas de lo más desconcertantes, a lo que también contribuye una acertada y ecléctica banda sonora.

Al frente del reparto nos encontramos con Cameron Díaz en un papel poco convincente al tenernos acostumbrados a tantas comedias; si bien la acompaña James Marsden (alias Cíclope), actor más que solvente que demuestra una vez más su valía. Curiosamente, Marsden trabaja de nuevo con uno de sus compañeros en Superman returns: el mismísimo Frank Langella, quien destaca por su interpretación del misterioso Arlington Stewart, personaje clave en la trama que guarda cierto parecido con el capitán Daimio de ADIP.


The Box nos presenta una historia un tanto extravagante que, con la ciencia ficción como fondo, plantea diversas cuestiones acerca de la ambición humana, ciertas convenciones sociales y el poder de la ciencia a través de varios símbolos que aparecen a lo largo del filme y encajan al final. ¿Quién se atreve a pulsar el botón?

lunes, 9 de noviembre de 2009

The Marvels Project: El nacimiento de una era


Con motivo del 70 aniversario de la Casa de las Ideas la colección de 8 números The Marvels Project llegó al mercado para rendir homenaje a la famosa editorial, más concretamente a sus orígenes a finales de los años 30, siendo los elegidos para esta tarea el equipo formado por Ed Brubaker, Steve Epting y Dave Stewart, quienes tanto han sorprendido con su etapa en Capitán América.

El guionista Ed Brubaker tiene ocasión de desarrollar una historia compleja en que el protagonista, el Doctor Halloway, es testigo de numerosos cambios en el mundo que le rodea hasta el punto de decidir formar parte de ellos. Así, en las páginas de The Marvels Project se desatará la Segunda Guerra Mundial con ambos bandos luchando por crear los supersoldados del futuro, la ciudad de Nueva York sufrirá las consecuencias del nacimiento de los superhéroes en tiempos difíciles y aparecerán multitud de personajes ya conocidos como Namor, La Antorcha Humana original, Nick Furia o Steve Rogers. Todo ello narrado teniendo en cuenta el futuro que espera a este universo en expansión, complicando la trama con científicos que juegan a dos bandos o realizando pequeños guiños como la inclusión del bar de Josie y su famosa cristalera.

Sin duda alguna, si algo destaca más que su curioso guión es el apartado gráfico, en el que podemos disfrutar de un Steve Epting en estado de gracia. Este dibujante tiene ocasión de desplegar todo el arsenal que ya dejó entrever en algunos flashbacks de Capitán América para retratar a la perfección una época convulsa, haciendo uso de su estilo realista con marcados claroscuros y logrando una ambientación única a la que contribuyen los colores del siempre genial Stewart.



Aún es pronto para juzgar esta serie, dado que sólo han salido a la luz los tres primero números, pero por el momento The Marvels Project plantea una acertada puesta al día del origen de tan emblemáticos personajes y cuenta con el equipo más adecuado para rendir tan señalado homenaje.

sábado, 31 de octubre de 2009

Whatever Works: Si la cosa funciona...

La vida del genio Boris Yellnikoff sufrirá un giro inesperado justo cuando menos se lo espera. Este brillante profesor de Física, misántropo, neurótico e hipocondríaco tendrá que aprender a convivir con la ingenua Melody, una chica de pueblo sureña que se ha escapado a la Gran Manzana en busca de aventuras, y deberá desarrollar una nueva filosofía de vida ante las complicaciones que se le vayan presentando. Al final, mientras la cosa funcione, lo mejor será disfrutar de ella.

Después de su gira europea, compuesta por aciertos (Scoop) y filmes discutidos (Vicky Cristina Barcelona), Woody Allen regresa a su Nueva York natal con una comedia en la que retoma todas las características que le han dado la fama. A través del personaje de Boris (nuevo álter ego que bien podría haber interpretado el propio Allen), el director y guionista expone su particular filosofía, que tantas veces nos ha mostrado en pantalla y que él mismo ha puesto en práctica. Así, en esta película se tratan temas como la ambiguedad en el amor (la relación entre los protagonistas recuerda a la que ya apareciera en Manhattan), lo imprevistas que resultan las casualidades o lo absurdo que puede llegar a ser plantearse determinadas cuestiones acerca de la vida y la muerte.

Una vez más, el director de Brooklyn hace gala de sus peculiares técnicas narrativas, por lo que a lo largo del filme el protagonista rompe la cuarta pared en no pocas ocasiones y se dirige a los espectadores dando lugar a divertidas situaciones e ingeniosos monólogos como el inicial; momentos en los que queda demostrado (por si era necesario) el talento de Allen como guionista. De esta forma, los ágiles diálogos constituyen el mayor acierto de esta película, con un buen número de bromas sobre la ciencia y la estupidez humana.



En cuanto al reparto, los actores están correctos, si bien no llegan a profundizar demasiado en los personajes al tratarse de una película fundamentada en las ingeniosas conversaciones que mantienen. Destacan el cómico Larry David en el papel del malhumorado Boris y Evan Rachel Wood (a quien ya vimos este año en El Luchador) como la inocente Melody, que será, junto a su madre, quien más cambios sufra a lo largo de la película (algo común en las mujeres de Allen que ya quedó demostrado en Annie Hall).

Se agradece que la acción se desarrolle en la Nueva York actual, lo que supone una vuelta a los orígenes tras la gira europea y da lugar a varias escenas en las cuales queda patente la diversidad cultural de tan emblemática ciudad. Como es habitual, la banda sonora está compuesta por piezas de música clásica que encajan con las numerosas coincidencias que se suceden a lo largo del filme.



En su conjunto, Whatever Works resulta una comedia divertida e ingeniosa, con personajes pintorescos que sirven a Woody Allen para expresar sus proios puntos de vista e inquietudes acerca de distintos temas. Tras este regreso a sus comienzos, el director prepara una nueva película en Londres, You Will Meet A Dark Stranger, que contará con un reparto de lo más variado en el que se encuentran Sir Anthony Hopkins, Antonio Banderas o Naomi Watts. Veremos si la cosa funciona.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Batman R.I.P. (I): La caída del murciélago


Tras los sucesos de Un año después y el regreso de Batman y Robin a Gotham, Paul Dini nos presenta la faceta más detectivesca del señor de la noche en Detective Comics, mientras que el testigo de Batman cae en manos de un conocido guionista en el panorama actual: Grant Morrison.

Como ya hiciera durante su etapa en X-Men, el escocés llega para revolucionar la colección, mostrando número a número las piezas de un puzzle que evoca épocas pasadas y tendrá trágicas consecuencias. De esta forma, Morrison introduce pistas en realación al asunto Zurenarrh desde el primer arco argumental, Batman e hijo, en el que nos presenta al personaje de Damian, quien será de vital importancia para el hombre murciélago en el futuro más cercano.

Bruce Wayne no lo tendrá nada fácil, y como ya le ocurriera en situaciones anteriores se verá forzado hasta el límite por nuevos enemigos que despiertan sus miedos más profundos y suponen amenazas de las que nada sospecha, como resultan ser los tres fantasmas que pondrán en peligro su vida (al más puro estilo de los fantasmas de las Navidades pasadas, presentes y futuras) o el misterioso Guante Negro. Con estos elementos y continuas referencias a episodios olvidados del personaje (respetando la continuidad hasta límites insospechados), Morrison desarrolla una sucesión de situaciones extravagantes que lleva al protagonista hacia un lógico e inevitable final, dadas las circunstancias.

En el apartado gráfico, el guionista escocés ha estado más que bien acompañado con la presencia de Andy Kubert en los primeros números de la colección, la breve aparición de J.H. Williams III para una historia que requería sus peculiares composiciones y finalmente con el trabajo de Tony Daniel, quien combina de modo efectivo las versiones de Batman desarrolladas por Jim Lee y el mencionado Kubert, dándole a Gotham el toque oscuro necesario.


Se aproxima la esperada saga Batman R.I.P., pero tras ella el ritmo no decae en absoluto: la siguen un sentido homenaje al personaje por parte de Neil Gaiman, una completa reestructuración del universo del murciélago y la más que recomendable Batman & Robin. Definitivamente, Morrison ha puesto patas arriba el mundo del Batman.

viernes, 16 de octubre de 2009

[REC] 2: Mejor deja de grabar


Hace dos años, un conjunto de propuestas un tanto arriesgadas en cuanto a cine español se refiere hiceron que el género de terror cobrabra cierta importancia. Entre ellas se encontraban El Orfanato, Los Cronocrímenes o [REC]. Esta última nos metía de lleno en un edificio infestado de zombis, cámara en mano al estilo de películas como El proyecto de la Bruja de Blair o Monstruoso.

Debido a su éxito en taquilla (al resultar novedosa en el cine español) se sucedieron el remake Quarantain y la inevitable secuela [REC] 2, que retoma la acción justo donde terminó la primera parte. En esta ocasión nos encontramos ante una secuela completamente innecesaria, que poco o nada aporta respecto a la anterior y se limita a emular a un videojuego de acabar con zombies.

Esta segunda entrega pretende justificar la epidemia con explicaciones metidas con calzador que intentan "homenajear" a ciertos títulos de terror, si bien su argumento se basa en una serie de sustos que no llevan a ninguna parte y dejan montones de cabos sueltos.

Además, mantiene el estilo cámara en mano de la primera parte, con los consiguientes movimientos bruscos que esto conlleva, y nos presenta a unos personajes que actúan de simples víctimas y cuyos gritos de terror resultan un tanto bochornosos, en especial en el caso de los niños.

Una pena que una idea que en su momento y circunstancias resultó innovadora haya sido explotada sin cuidado, y dados los buenos resultados en taquilla es posible que comience a gestarse una tercera entrega. En ocasiones como ésta vuelvo a recomendar La Niebla, un distinguido ejemplo del buen terror en el cine actual.

domingo, 11 de octubre de 2009

FlashForward: 2 minutos y 17 segundos


Una de las nuevas series estrenadas en la temporada actual que está gozando de una envidiable acogida es FlashForward, la nueva prouesta del canal ABC anunciada como la sucesora de la celebrada Perdidos, ya que ésta volverá a principios de año con su últimos capítulos.

Basada en la novela de ciencia ficción de Robert J. Sawyer, FlashForward nos cuenta qué sucedería si toda la humanidad se desmayase al mismo tiempo y tuviera una visión de su futuro, exactamente dentro de 6 meses. Tras este incidente un grupo de personas investiga el desconcertante suceso al mismo tiempo que se enfrenta a sus visiones y todas sus posibles consecuencias.

Los encargados de este nuevo fenómeno (que con sólo tres capítulos emitidos por el momento ha despertado el interés de un buen grupo de espectadores) son David S. Goyer, co-guionista de las nuevas adaptaciones de Batman, y Brannon Braga, quien se ha encargado de series como Star Trek o 24 a lo largo de su carrera; además de contar con el apoyo de otros guionistas como Marc Guggenheim, responsable de la divertida Eli Stone. Este variopinto equipo desarrolla una historia coral (al estilo Perdidos) que mantiene un ritmo frenético y sorprendentes revelaciones a cada episodio, al mismo tiempo que pantea la eterna pregunta: ¿Estamos los seres humanos predestinados o podemos cambiar nuestro futuro?

FlashForward cuenta con un primer episodio espectacular, a la altura de los ya míticos pilotos de series como la ya citada Perdidos, Héroes o Fringe. Cabe destacar la impresionante recreación del incidente, la acertada banda sonora, la presencia de momentos cómicos cuando la situación lo requiere o presentarnos a unos personajes con mucho potencial, llenos de miedos y dudas. En la piel de estos personajes nos encontramos con un reparto de lo más variado, formado por Joseph Fiennes como el protagonista Mark Benford, Sonya Walger (Penny en Perdidos) o John Cho (el nuevo Zulu de Star Trek) entre otros.


Esta propuesta tan llamativa ha propiciado inlcuso el estreno de la serie con apenas dos semanas de diferencia respecto a su país de origen, y aunque aún queda mucho por desarrollar, esperemos que mantenga el buen nivel con el que nos ha sorprendido.

martes, 6 de octubre de 2009

Surrogates: No hay quien sustituya a Bruce Willis


Basada en el cómic del mismo nombre, la película Los Sustitutos sitúa la acción en un futuro cercano en que los seres humanos viven cómodamente encerrados en casa al tener un robot hecho a medida que hace todas sus tareas por ellos. Sin embargo, no todos los humanos se acogen a este método, sino que existe un grupo anti-sistema que lucha por una vida más natural; por lo que cuando comienzan los crímenes que acaban con los sustitutos y quienes los controlan al mismo tiempo, no es de extrañar que las sospechas se centren en estos activistas.
El director Jonathan Mostow (responsable de la tan criticada tercera entrega de Terminator) se encarga de trasladar esta original propuesta a la gran pantalla, y lo hace de un modo efectivo, contando con una dirección correcta, un guión que va directo al grano y unos efectos especiales adecuados para recrear el mundo poblado por sustitutos. Es en el desarrollo de esta sociedad donde reside uno de los aciertos de esta película, presentándonos multitud de robots que poco o nada se parecen a los humanos que los manejan, un conjunto de empresas que los fabrican y controlan, los activistas que luchan por su destrucción y lo más importante, una sociedad deshumanizada en la que las personas se esconden tras avatares hasta límites insospechados.


Aunque Los Sustitutos comparte rasgos con la reciente adaptación de Yo, robot (mostrándonos un futuro no muy lejano de tonos azulados o que el actor James Cromwell sea el inventor de los robots), se distingue de otros filmes de ciencia ficción por su llamativa, aunque poco explotada, propuesta: nos muestra hasta dónde puede llegar la tendencia actual de informatizar todas nuestras relaciones; cómo las redes sociales, chats e incluso blogs pueden hacer que nos ocultemos tras auténticos sustitutos que poco o nada tienen que ver con nosotros, a los que además podemos dar la apariencia deseada, como si de la definitiva versión de Second Life se tratase, para evitar cualquier tipo de contacto humano.
En cuanto al reparto, destaca la presencia de Bruce Willis en uno de esos papeles en que se ve forzado a ejercer de héroe vulnerable que tan bien le sientan, ya sea como el mítico John McClane de La Jungla de Cristal o como un policía acabado en 16 Calles. El resto de actores están correctos, con la presencia de Radha Mitchell, Ving Rhames (quien vuelve a coincidir con Willis tras la famosa escena de Pulp Fiction) o la mencionada aparición de Cromwell, si bien se echa de menos más presencia de la banda sonora.
Mencionar también que antes de la película se proyecta el corto Cíclope, que más allá de su desarrollo sorprende por plantear una versión futura de Madrid al estilo Blade Runner, arriesgándose así a introducir nuevos temas en el cine español.


Los Sustitutos plantea un inquietante tema de actualidad como es la pérdida de identidad en la red, pero, aunque se trate de una película entretenida y bien llevada durante su breve duración, queda la impresión de que tal vez podría haberle sacado más provecho a tal propuesta, ganándose así un lugar destacado en el género de la ciencia ficción.

*Bonus: Desde aquí quiero agradecer a todos aquellos que votaron a este blog en Mundo Cinefilia y consiguieron que figurase entre los 10 mejores de la encuesta realizada en dicho directorio. ¡Gracias!

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Promethea y el mundo de la imaginación


A finales del siglo pasado, el prolífico (y peculiar) guionista de cómics Alan Moore creó la editorial ABC para desarrollar una serie de proyectos personales junto a un grupo de distinguidos dibujantes. Entre las colecciones pertenecientes a America's Best Comics, las cuales comparten una serie de rasgos comunes en la obra del inglés, se encuentran The League of Extraordinary Gentlemen (con un recomendable primer volumen), Top 10, Tom Strong o Promethea.

En esta serie se nos presenta la llegada de una heroína literaria desde el mundo de la inmateria para hacer frente a amenazas de naturaleza tanto mágica como humana. Ambientada en la ciudad de Nueva York en un hipotético 1999 (otra de las señas de identidad de Moore), Promethea llega para iluminar a los seres humanos con el poder de la imaginación, capaz de evocar a heroínas como ella y que actualmente se en encuentra en desuso frente a una sociedad basada en la tecnología cuyo principal entretenimiento son las tiras cómicas del Gorila Llorica. Con estos ingredientes Moore tiene ocasión de desarrollar el mundo real y el de la inmateria del que proviene Promethea al mismo tiempo que presenta ideas características de sus obras como son la visión de una sociedad degenerada o la defensa de la importancia de la imaginación.

Junto a la historia de Moore, uno de los grandes atractivos de este cómic es la presencia J.H. Williams III, con un estilo realista y limpio como pocos que destaca sobre todo por sus ingeniosas composiciones. Resulta increíble comprobar cómo juega con la simetría de las dobles páginas, emplea viñetas de todo tipo y formas y cómo aún así la acción y el orden de los bocadillos siempre están claros. Además, los mundos creados por Moore le ofrecen la oportunidad de recrearse con todo tipo de detalles y símbolos que hasta reflejan los estados de ánimo de Promethea.



La labor de estos dos autores y del estupendo entintados Mick Gray hace de Promethea una historia extraña y original al mismo tiempo que nos hará querer acompañar a su protagonista en el viaje que emprende para descubrir sus poderes y orígenes.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Bienvenidos al Distrito 9


Basada en el corto Alive in Joburg del experto en efectos especiales Neill Blomkamp, la película District 9 plantea una propuesta de lo más original: ¿Y si los alienígenas llegasen a la Tierra pero, en vez de una perpetrar una invasión a gran escala, fuésemos los humanos quienes los sometiéramos bajo nuestro control?

Al director neozelandés Peter Jackson le atrajo esta idea hasta el punto de elegir a Blomkamp para encargarse de adaptar la saga de videojuegos Halo a la gran pantalla. Tras paralizar el proyecto debido a problemas legales (solucionados posteriormente con la compra de los derechos por parte de Jackson), éste decidió dar la oportunidad de debutar en la dirección a Blomkamp produciendo District 9, que ha gozado de una inquietante campaña viral y ha sido recibida con agrado por público y crítica.

District 9 supone un soplo de aire fresco en el cine de ciencia ficción, que actualmente se basa en adaptar superhéroes y novelas de fantasía a la gran pantalla, y nos plantea una trama que envuelve la llegada de alienígenas desde un punto de vista innovador. Por una vez no aterrizan en Estados Unidos, sino en Sudáfrica, más concretamente en Johannesburgo, perfecto lugar para reflejar ciertas condiciones de la naturaleza humana en el trato que reciben los alienígenas. Éstos son hacinados en un guetto a las afueras de la ciudad, el Distrito 9, y ante esta situación la película tiene ocasión de reflexionar sobre la discriminación, el tráfico de drogas y armas, las bandas o la actitud de las grandes compañías frente a estos asuntos (con memorables escenas en las que se muestra su poco aprecio por la vida dados sus intereses económicos).



El debutante Blomkamp (de quien ya se esperan prometedores trabajos en el futuro más inmediato) mezcla el estilo documental con grabaciones extraídas de los medios de comunicación para mantener el ritmo a lo largo de una película muy bien llevada, en la que la acción no decae en ningún momento y que mezcla a partes iguales escenas heroicas con otras emotivas y entrañables (sobre todo las relacionadas con la más pequeña de las criaturas), además de presentar toques de humor, un buen puñado de influencias, batallas sangrientas y unos cuantos tacos en las situaciones más oportunas.

District 9 constituye un ejemplo único de cómo gastar el presupuesto, pues con apenas 30 millones de dólares consigue un acabado al que se acercan pocas películas que no bajan de los 100 millones. Ésto se hace notar en la caracterización de los "bichos", sus armas, la omnipresente nave nodriza y la recreación del guetto que habitan.

Además, la película cuenta con un reparto de lo más acertado, compuesto por actores desconocidos entre los que destaca Sharlto Copley (productor del corto original) como el protagonista Wikus Van De Merwe, quien evoluciona de la forma más drástica posible a lo largo del filme. Este sufrido personaje se ve forzado a abandonar su ingenuidad inicial y cambiar su trato con los aliens, lo que le llevará a desenvolverse en las situaciones más desesperadas. Por si esto no fuera poco, la lucha de dicho personaje ha hecho que su intérprete sea elegido para dar vida a Murdock en la próxima adaptación de la serie El Equipo A.



En definitiva, uno de los títulos estrenados este año a tener en cuenta por su originalidad, lo bien llevado que está, los temas de actualidad que plantea y su sufrido protagonista. Una vez entras en el Distrito 9 es imposible escapar de él.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Inglorious Basterds: Quentin se va a la guerra


El caso de Quentin Tarantino es, como poco, curioso: aficionado a todos los géneros del cine desde pequeño, las incontables horas de películas que pudo ver gracias a su trabajo en un videoclub le llevaron a realizar una cinta que por desgracia se quemó en un incendio del que poco se pudo rescatar. Algún tiempo después, Quentin deslumbró a público y crítica con las magistrales Reservoir Dogs y la posterior Pulp Fiction. En ambas películas Tarantino demostraba un estilo único, muchas veces imitado y pocas igualado, que le dio el reconocimiento mundial: diálogos coloquiales que humanizan a los criminales más diversos, violencia cruda que no desentona con la historia, complicadas digresiones y puntos de vista, buen gusto musical e innumerables referencias al mundo del cine. Tal fue el impacto que causó este director independiente que abrió el camino para unos cuantos "colegas", con los que luego tendría ocasión de colaborar, como Robert Rodríguez, Rob Zombie o Eli Roth.

A sus dos obras maestras les siguió Jackie Brown que, si bien en ella continuaba el buen hacer del director, no resultó tan llamativa por su extensa duración y la intervención de actores un tanto desaprovechados. Después llegaría Kill Bill, un nuevo acierto que combinaba sus rasgos propios con guiños al cine oriental y al western. Tras este filme dividido en dos partes se sucedieron colaboraciones en CSI o Sin City (por no mencionar sus múltiples labores como guionista y productor) y hace dos años sorprendió con el proyecto Grindhouse, con el que, junto a su amigo Robert Rodríguez, homenajeaba a las películas que tanto le habían influido. Sin embargo, la jugada le salió mejor al director texano, pues Death Proof, la cinta del amigo Quentin, contaba demasiado poco para la cantidad de elementos desatados que contenía (diálogos interminables, bailes y música; si bien la persecución final era impecable).

En el caso de Malditos Bastardos, Tarantino se queda a medio camino de lo que podría haber sido. Para tratarse de una película bélica ambientada en la Segunda Guerra Mundial, tiene contadas escenas de acción, ya que del excesivo metraje de dos horas y media la mayor parte lo constituyen largos diálogos, bien construidos, eso sí; que poco aportan al avance de la trama o evolución de los personajes. Respecto a estos últimos, la película está plagada de montones que entran y salen de escena sin cesar, por lo que muchas veces nos quedamos con las ganas de conocerlos un poco más (sobre todo a Aldo Raine y sus Bastardos) o simplemente no terminan de encajar (como la breve aparición del espía inglés). Hasta puede llegar un momento en que las referencias cinéfilas sean imposibles de contar, y eso que tras su presentación en el festival de Cannes Tarantino tuvo que eliminar parte del metraje, incluyendo la aparición de Maggie Cheung.

Este director siempre ha tenido buen ojo con el casting, llegando a relanzar las careras de actores con los que ha colaborado, como es el caso de John Travolta, David Carradine o Kurt Russel. Malditos Bastardos no supone ninguna excepción. En un reparto internacional destaca el alemán Cristoph Waltz como el excéntrico pero eficaz coronel nazi Hans Landa (cuya decisión final choca bastante con lo mostrado del personaje anteriormente). Además, la película cuenta con las notables apariciones de Brad Pitt en la piel del chulesco y arrogante teniente Aldo Raine (que bien podría haberse escapado de un cómic y cuya presencia en pantalla llega a echarse en falta), la francesa Mélanie Laurent y Diane Kruger interpretando a dos mujeres duras, el "pirado" de Eli Roth, un cameo de Mike Myers o la presencia de un Hitler histriónico y paródico, salido del corto en que el Pato Donald le daba unos cuantos mamporros. Se echa de menos más presencia de los Bastardos, y tal vez sacar más partido a Samuel L. Jackson como narrador.



Malditos Bastardos cuenta con unos cuantos puntos a su favor, en gran parte relacionados con los rasgos típicos de este director: la soprendente habilidad de Quentin tras la cámara, el tiroteo estilo Reservoir Dogs en que todos disparan a todos, la forma en que aparecen los nombres de ciertos personajes, el guiño a la Cenicienta, marcados momentos cómicos (especial atención a los "italianos"), las digresiones como la explicación de lo inflamables que son los rollos (Quentin lo sabe por experiencia con su primera película), el cine dentro del propio cine que nos presenta, la mezcla de idiomas o la división en capítulos al estilo de sus anteriores filmes; a parte de ser un director capaz de mantener la tensión en secuencias tan largas como la inicial o el descubrimiento de los Bastardos de incógnito en la taberna.

Debido a la apretada agenda del gran Ennio Morricone, Tarantino tuvo que hacer uso de nuevo de su melomanía y escoger la banda sonora más adecuada para su película. Compuesta en su gran mayoría por las composiciones de Morricone para los spaguetti westerns (con los que esta película comparte unos cuantos rasgos) y alguna otra pieza del género como la sintonía de El Álamo, la buena elección de la banda sonora vuelve a ser otro de los puntos fuertes de este director, capaz de aportar nuevas asociaciones a música ya conocida.

La esperada Malditos Bastardos podría haber dado mucho más de sí, aprovechando su metraje con más sobre los peculiares soldados a los que hace referencia el título en lugar de recrearse con largas conversaciones y presentar un par de resoluciones discutibles. Al fin y al cabo nos queda la versión libre sobre este conflicto de tan peculiar director, que esperemos que algún día vuelva con los crimnales que tan bien maneja y nos traiga a los hermanos Vega.