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viernes, 25 de febrero de 2011

Temporada de premios

Con la ceremonia de los codiciados Oscar que se celebra este domingo termina la temporada de premios para las películas estrenadas a lo largo de 2010.

Personalmente, la actual es una de las ediciones de los Oscar que más he disfrutado, ya sea por los interesantes títulos estrenados o por las distintas nominaciones, acerca de las cuales expresaré mi opinión a continuación.

Nina se prepara para recibir su premio
Mejor Película: Entre las nominadas se encuentras películas que me han fascinado, como Toy Story 3, Origen, 127 Horas, True Grit y La red social, además de otras propuestas recomendables como El discurso del rey, The Fighter y Cisne negro. Todavía no he visto Winter's Bone ni Los chicos están bien, pero creo que la cinta de David Fincher se merece el galardón por distintos motivos (profundidad, trasfondo social...), aunque la sencillez de El discurso del rey sea una dura competidora. En cuanto a las ausentes, se echan en falta alguna nominación más para The Town o Shutter Island.

Mejor Director: Luchan por el premio técnicas tan distintas como el empleo de la steady-cam de Darren Aronofsky en Cisne negro, el toque clásico de los hermanos Coen, la mezcla de documental con televisión de David O. Russell y el ritmo pausado de Tom Hooper. Espero que Fincher sea reconocido por su labor y trayectoria, pero deberían haber nominado a Ben Affleck por el ejercicio de estilo que hace en The Town y me parece una ofensa que no hayan nominado a Christopher Nolan por el enorme esfuerzo de planificación y coordinación que supone Origen.

Actor principal: Todo apunta a que Colin Firth se llevará la estatuilla con su retrato humano del rey tartamudo, premiando también su dilatada trayectoria. Aun así, Jeff Bridges demuestra lo grandísimo actor que es con su Rooster Cogburn (por si alguien lo dudaba a estas alturas), Jesse Eisenberg sorprende con el frío Mark Zuckerberg y James Franco brilla con luz propia al ser capaz de aguantar él sólo el peso de 127 Horas (me gustaría que le premiasen, pero parece poco viable).

Actriz principal: De entre las nominadas, sólo he tenido ocasión de ver a la favorita, Natalie Portman en Cisne negro, película en la que la joven actriz compone a una protagonista obsesa e insegura a quien acompañamos en su desintegración física y psicológica (lo cual recuerda al mítico Robert De Niro en Toro Salvaje, salvando las distancias).

Actor de reparto: El galardón está muy reñido entre el carisma de Geoffrey Rush y la transformación de Chritsian Bale. Me alegro por la presencia del escalofriante Jeremy Renner y echo en falta a Matt Damon por True Grit y a Andrew Garfield por La red social.

Actriz de reparto: Igual de disputado entre Amy Adams, Melissa Leo (The Fighter) y Helena Bonham Carter (El discurso del rey). Eso sí, Hailee Steinfeld debería haber sido nominada en la categoría de actriz principal por la fuerza de su papel protagonista en True Grit.

Guión: en la categoría de original el premio debería reconocer el trabajo de Christopher Nolan en Origen (aunque seguramente sea para El discurso del rey), mientras que en la de adaptado es difícil elegir entre los nominados, tal vez Aaron Sorkin lo merezca por la complejidad de La red social y su brillante carrera como escritor.

Otras categorías: me gustaría que fueran reconocidos la banda sonora de Hans Zimmer para Origen ( una pena que Carter Burwell no esté nominado), la fotografía de Roger Deakins en True Grit, el montaje de La red social o de 127 horas y, por supuesto, el trabajo de los estudios Pixar tanto en largo como en cortometraje de animación.
¿Que no habéis nominado mi película?
En fin, casi todos los aspirantes a las estatuillas merecen estas nominaciones como reconocimiento a su trabajo, aunque será más difícil estar de acuerdo con los resultados de la gala del domingo. Por lo menos, los espectadores podemos disfrutar de unas cuantas películas interesantes de calidad.

domingo, 17 de octubre de 2010

La Red Social: Ciudadano Zuckerberg


Basada en la novela The Accidental Billionaires de Ben Mezrich, la nueva película de David Fincher narra el nacimiento de Facebook en el año 2003, su posterior desarrollo y los distintos conflictos que generó entre sus creadores.

En mi humilde opinión, La red social es una película perfecta y compleja que funciona en todos los niveles, empezando por el guión, pilar que sostiene el conjunto de la obra. Escrito por Aaron Sorkin (guionista de Algunos hombres buenos y la serie El ala oeste de la Casa Blanca), dramatiza los hechos reales concernientes a Mark Zuckerberg y su entorno y nos presenta una envolvente tragedia repleta de amistad, ambición, traición y poder al mismo tiempo que refleja la complicada situación actual que plantean las redes sociales (como anuncia uno de los personajes, la vida pública ahora se realizará en Internet) y el sistema de las universidades estadounidenses (ya bastaba de comedias de instituto), resultando una trama fascinante que no decae en ningún momento en la que se perciben ecos de las emblemáticas Ciudadano Kane y El Padrino.



Fincher se atreve con una dirección arriesgada, con continuos saltos narrativos que aportan distintos puntos de vista, permitiendo que seamos los espectadores quienes juzguemos a los personajes. Además, con La red social adopta un estilo más tradicional al no ser tan pronunciada la influencia del videoclip, como ya hizo en El curioso caso de Benjamin Button. También están presenten los rasgos característicos de sus obras: la fotografía de tonos oscuros, la inquietante banda sonora o los efectos especiales perfectamente integrados en la historia; como prueba la recreación digital de los gemelos, interpretados los dos por el mismo actor.

David Fincher demuestra una vez más su habilidad para dirigir actores, siendo capaz de que todos den lo mejor de sí mismos; desde Rooney Mara y Justin Timberlake en sus breves intervenciones a Andrew Garfield, más que convincente como el sufrido Eduardo Saverin. Sin embargo, el que merece especial atención es Jesse Eisenberg (protagonista de la divertida Zombieland), quien construye al neurótico, frío y ambicioso Mark Zuckerberg de un modo formidable. Gracias a su labor, Zuckerberg se alza como personaje de doble moral y excéntricas manías evolucionando a lo largo de todo el metraje hasta la asombrosa escena final, en la que, a pesar de haber ganado millones, Mark ha perdido todo cual Michael Corleone y se refugia en su Xanadú particular en busca de su Rosebud personal.



Sin duda alguna uno de los títulos del año, La red social es una película brillante tanto en su ejecución como en su planteamiento y desarrollo, que se sirve de una historia universal acerca de las ansias de poder para retratar las situación social actual. Imperdible.

lunes, 28 de febrero de 2011

Oscar 2010: Ceremonia real

Llegó el esperado momento y la pasada madrugada se celebró la 83ª edición de los Oscar, en la cual la Academia de cine de Hollywood premió lo mejor del las películas de 2010, de acuerdo con sus criterios, claro.
 
Ni dos presentadores de lujo como Anne Hathaway y James Franco (brillante en 127 Horas) ni sorpresas como la presencia de los legendarios Kirk Douglas y Eli Wallach o discursos emotivos consiguieron dar ritmo a la gala, que avanzaba despacio por los cortes publicitarios sin permitir siquiera que los números musicales resaltasen.


Los intérpretes recibieron los galardones previstos, de modo que Colin Firth, Christian Bale, Natalie Portman y Melissa Leo vieron premiadas sus interpretaciones (cada una rica en su estilo) y trayectorias en el cine. El resto de estatuillas estuvieron bastante repartidas: la Alicia de Tim Burton se hizo con los correspondientes a dirección artística y vestuario; Toy Story 3 con los de animación y canción (Randy Newman lo merecía con la cantidad de memorables bandas sonoras que ha compuesto); Origen ganó en las categorías de fotografía (¿y Roger Deakins qué?), efectos especiales, edición y mezcla de sonido mientras que La red social hizo lo propio con la banda sonora, la edición y un merecidísmo guión adaptado para Aaron Sorkin.
La pareja presentadora
Eso sí, el triunfo de El discurso del rey en las categorías de película, guión original y dirección me pareció exagerado. Como comenté hace un tiempo, la considero una película humana, con un claro mensaje de superación personal ante las adversidades, sencilla en las formas y con agudos diálogos, muy recomendable como representante de la tradición del cine británico. Aun así, creo más merecedores de un galardón de estas características otros de los títulos nominados y, en cuanto al guión original, prefiero el firmado por Nolan para Origen, con el que construye su propio mundo para luego desarrollar una historia trepidante poblada por personajes atormentados. 

El resultado del premio a mejor director sí que me pareció absurdo: Tom Hooper opta por una puesta en escena casi teatral, muy sencilla aunque interesante a la hora de reflejar las posiciones enfrentadas de los personajes en los planos que ocupan; pero desde luego considero más dignos de alabanzas el esfuerzo de coordinación de Nolan en Origen y sobre todo la labor de David Fincher en La red social, quien además de narrarnos una historia fragmentada tiene una trayectoria asombrosa como cineasta (innovaciones formales incluidas). 

La superación en la monarquía frente a la deshumanización en las redes sociales
Como es habitual, estos premios nunca agradan a todos. De ello puede dar fe True Grit, que con 10 merecidas nominaciones ha tenido la misma suerte que las fantásticas El color púrpura y Gangs of New York al irse sin premio alguno. Para consultar la lista completa de los premiados, click aquí.

Con el fin de los Oscar podemos dar por terminada la temporada cinematográfica correspondiente a 2010, así que ahora esperamos un aluvión de estrenos propios de 2011, muchos de ellos inspirados en interesantes propuestas de ciencia ficción (The Adjustment Bureau, Source Code, Limitless) y otros basados en conocidos superhéroes (Thor, Capitán América, X-Men: First Class). ¿Cuáles son los que más esperáis?

sábado, 22 de noviembre de 2008

2X1: Red de mentiras y Gomorra

Salta a la vista que el ritmo de actualizaciones en el blog se ha reducido considerablemente. Entre eso y la cantidad de estrenos que llegan a los cines, en este post comentaré dos películas como ya ha ocurrido anteriormente, siendo esta vez Red de Mentiras y Gomorra:
Red de Mentiras
Tras la genial American Gangster, Ridley Scott y su predilecto Russell Crowe vuelven con una nueva película en menos de un año desde el estreno de la anterior. En esta ocasión Scott deja de lado el duelo entre Frank Lucas y Richie Roberts y trata un tema muy actual al centrar su película en las operaciones de la CIA en Oriente Medio para destapar una célula de terrorismo islámico. Con las guerras de Irak y Afganistán como fondo, la película plantea interesantes reflexiones acerca de la situación y todo aquel que está envuelto en ella de alguna manera.
Así, se nos presenta una trepidante historia llena de giros escrita por el guionista William Monahan (quien escribió también el de Infiltrados) en la que los personajes se engañan mutuamente con tal de conseguir sus propios objetivos, dejando la profesionalidad de lado en más de una ocasión e ideando complicados planes. Al ritmo ágil de la trama, la labor de Scott en la dirección y los desérticos parajes en los que está filmada hay que añadirle las interpretaciones de sus dos protagonistas, Leonardo DiCaprio y Russell Crowe.
En cuanto al primero, se encarga de un papel en el que ha demostrado desenvolverse muy bien en sus anteriores películas, Diamante de Sangre e Infiltrados, el de un agente de campo que tiene que arriesgar su vida y pasar por numerosas dificultades con tal de cumplir la misión que le ha sido asignada. Más increíble aún resulta la transformación sufrida por Crowe para encarnar a su personaje: un obeso alto cargo de la CIA que se pasa el día comiendo a la vez que habla por el manos libres de su teléfono móvil y elige el destino de la misión que él mismo dirige a su manera. Un tipo irónico, que mira siempre por encima de sus gafas y al que poco le importa decidir qué pasos deben seguir sus subordinados mientras él continúe con su vida cotidiana.

A pesar de todos lo puntos que tiene a su favor, a Red de Mentiras le faltan algunos ingredientes para alcanzar el nivel de su predecesora, American Gangster. Puede que esto se deba a la rapidez con la que se ha realizado la película para tratar un tema de la máxima actualidad posible. Aún así, resulta más que recomendable frente a otros estrenos.
Gomorra
Esta película italiana premiada en el festival de Cannes intenta demostrar la realidad social de la Camorra y su influencia pretendiendo ser un documental y contar varias historias a la vez, y es ahí donde falla estrepitosamente.
Resulta admirable que quieran denunciar una serie de hechos relacionados con la corrupción existente, pero la película es demasiado lenta y la historia no está nada bien contada. Desde el principio se nos presentan cinco historias completamente independientes en las que las únicas tomas existentes son primeros planos en los que vemos el cogote de los personajes(todos ellos bastante sosos) y poco más, lo cual resulta mareante y conlleva que en el momento en que vemos un plano general sintamos un alivio repentino. Estas cinco historias se desarrollan a paso de tortuga sin relación alguna entre ellas teniendo todas finales devastadores que pretenden servir de denuncia social. Además, el film carece de banda sonora y la única música que escuchamos son las canciones de gasolinera que los personajes ponen en la radio.
En definitiva, la intención cuenta, pero es igual de importante desarrollar una historia y saber contarla.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Mike Lee's Selection for 2010

Termina 2010 y, como es costumbre en este blog, concluimos el año con un repaso de las películas más destacadas entre los distintos estrenos. Con temporadas bastante irregulares en las que la cartelera estaba desierta de propuestas interesantes, 2010 se ha caracterizado por la creciente (y preocupante) tendencia de los grandes estudios a jugar sobre seguro con superproducciones basadas en éxitos de la década de los ochenta, ya sean segundas partes como Tron Legacy y Predators o nuevas versiones al estilo de Furia de titanes, El equipo A y Karate Kid, por no mencionar la cantidad de secuelas estrenadas.




Aun así, aquí están los diez títulos que para mí han marcado el año:

*Buried: Habíamos visto a nuestros protagonistas enterrados vivos en capítulos de Alfred Hitchcock presenta y en un par de títulos de Quentin Tarantino, pero esta arriesgada película merece ser alabada por el guión de Chris Sparling, la interpretación de Ryan Reynolds y la eficaz dirección de Rodrigo Cortés, todo para mostrar hasta qué punto la sociedad oprime al individuo.

*Kick-Ass: Gamberra película superheroica con un ritmo trepidante, cortesía de Matthew Vaughn. Acción, mucho humor, un reparto acertado y una adecuada banda sonora nos animan a limpiar las calles de criminales aunque no tengamos superpoderes.

*Fantastic Mr. Fox: Wes Anderson triunfa en su salto a la animación stop-motion con una película muy recomendable. Adaptación de la novela de Roal Dahl que mantiene las constantes de su director y nos ofrece un auténtico espectáculo visual.

*Invictus: El maestro Clint Eastwood retrata la lucha por la paz y el perdón de Nelson Mandela en una película esperanzadora. Un canto a la humanidad y la tolerancia que cuenta además con las brillantes interpretaciones de Morgan Freeman y Matt Damon.

*The Ghost Writer (El escritor): La aclamada película de Roman Polanski nos atrapa con una historia en la que nada es lo que parece. Intrigas políticas, espionaje, actualidad y la labor de actores como Ewan McGregor, Pierce Brosnan, Olivia Williams y Tom Wilkinson se dan la mano en este trepidante thriller.

*Shutter Island: Martin Scorsese cambia de registro en este inquietante thriller psicológico que puede presumir de reparto y una agobiante puesta en escena. No confíes en nadie, ni siquiera al final.

*Toy Story 3: Aunque se suman a la tendencia de las secuelas, los estudios de animación Pixar nos traen la última entrega de la saga que lo inició todo. Hora de despedirse de Woody, Buzz y compañía en una trepidante aventura repleta de homenajes a grandes películas.

*The Town: Asombroso drama social centrado en un grupo de atracadores de bancos de Charlestown filmado por Ben Affleck con la influencia del cine clásico e impresionantes actuaciones. No dejará indiferente a nadie.

*Inception: Christopher Nolan desarrolla su propio mundo de ficción en una película de factura impecable con un reparto de auténtico lujo. Dos horas y media en auténtica tensión.

*La red social: A partir de la fundación de Facebook, David Fincher y Aaron Sorkin construyen una lucha por el poder con ecos de tragedia clásica que refleja los cambios sociales en la era de Internet. Actores inspirados, técnica perfecta y múltiples lecturas la convierten en la película del año.

Otras propuestas interesantes estrenadas en 2010 serían Un tipo serio, comedia absurda de los hermanos Coen; la ácida visión de la crisis económica que Jason Reitman nos ofrece en Up in the Air; las incisivas críticas de la guerra de Irak mostradas en The Hurt Locker, Green Zone o Los hombres que miraban fijamente a las cabras; la sorprendente actuación de Jeff Bridges en Crazy Heart; el inicio de la prometedora saga cinematográfica de Sherlock Holmes o el homenaje que Danny Trejo se merecía en Machete.

¿Qué nos espera en 2011? Para empezar, llega la temporada de estrenos con muchas posibilidades de ser nominados a los Oscar: Black Swan, Hereafter, 127 Hours, True Grit, The Fighter... Como es de esperar, llegarán más secuelas y remakes, pero también asistiremos al regreso de grandes directores como Terrence Malick con The Tree of Life y Steven Spielberg con Tintín y War Horse.



¡Os deseo a todos un Feliz 2011!

domingo, 9 de diciembre de 2012

Golpe de efecto (Trouble with the Curve)


Gus Lobel, un viejo ojeador de béisbol de los Braves de Atlanta, afronta un momento difícil en su carrera. Sus métodos se están quedando obsoletos debido a las nuevas tecnologías que controlan el negocio, tiene problemas de vista y los directivos del equipo han decidido darle una última oportunidad para decidir si renuevan su contrato. Su vida atraviesa un momento delicado, por lo que deberá pedir ayuda a su hija, Mickey, con quien mantiene una relación distante.

Después de su despedida del mundo de la interpretación con la sensacional Gran Torino, a muchos nos pilló por sorpresa la noticia de que Clint Eastwood, leyenda del cine, volvería a ponerse delante de las cámaras. En esta ocasión no sería para un proyecto propio, sino que se trataría de un favor personal, pues protagonizaría el debut en la dirección de Robert Lorenz, su amigo y ayudante de dirección. El resultado ha sido Trouble with the Curve (aquí traducida como Golpe de efecto), una película interesante que bebe de las características del cine de Eastwood y cuenta con buenas interpretaciones.


El guión de Golpe de efecto, escrito por Randy Brown, nos presenta una historia amena que gira alrededor del mundo del béisbol, incluyendo varios tecnicismos con los que es fácil familiarizarse a medida que avanza la película. Sin embargo, el conflicto no surge en torno a este deporte, sino a la relación entre el protagonista y su hija, lo mucho que se han distanciado con los años, las dificultades que tienen para comprenderse y ciertos traumas del pasado que les persiguen. Éste es uno de los puntos fuertes de la película y en él se aprecia la influencia del cine de Eastwood, que trata los conflictos paternofiliales entre otros temas; si bien es cierto que Golpe de Efecto no es tan profunda, tan oscura ni tan redonda como las grandes películas de Clint. Se queda en la superficie del asunto y se echa en falta el simbolismo propio y la humanidad de los trabajos del director de San Francisco. También hay un acercamiento interesante a la vejez, sin llegar al nivel de introspección de Gran Torino, eso sí.


De todas formas, Golpe de efecto entretiene en todo momento, lo cual se debe en parte a la buena labor de Robert Lorenz tras la cámara. Ha optado, y con acierto, por un estilo clásico, nada recargado, que saca buen partido a la historia y centra la atención en los personajes y sus emociones, y hasta incluye un guiño a Harry el Sucio. El apartado técnico está muy cuidado en general, y los colaboradores habituales de Eastwood también trabajan en esta película, como por ejemplo Joel Cox (montaje) y Tom Stern, con una fotografía espléndida. La banda sonora corre a cargo de Marco Beltrami (El tren de las 3:10), que aquí cumple sin más.


El reparto es, din duda, uno de los aspectos más atractivos de esta película. Como protagonista, Clint Eastwood realiza un gran papel, llena la pantalla cada vez que aparece en ella y nos ofrece una interpretación contenida, con mucho carisma y ciertos rasgos de Walt Kovalski, el cascarrabias protagonista de Gran Torino, sólo que esta vez su personaje (curiosamente opuesto al de Brad Pitt en Moneyball, también dedicada al mundo del béisbol) está más suavizado. Eastwood demuestra un saber estar formidable y una gran química con Amy Adams, quien interpreta a su hija. Esta última se ha convertido en una inmensa actriz en los últimos años, demostrando dominar varios registros y siempre dando lo mejor de sí misma en pantalla, ya sea en proyectos tan dispares como The Fighter o Los Muppets. Les acompañan grandes secundarios como Robert Patrick (para mí siempre será el T-1000 de Terminator 2) y un recuperadísimo John Goodman, quien también derrocha carisma como el fiel amigo del protagonista. Por suerte, Justin Timberlake no aparece demasiado en pantalla y está comedido en su papel, aunque no resulta tan acertado como en La red social. Por último, merece la pena mencionar la participación de Kyle Eastwood, hijo de Clint, que ya había aparecido antes en varias películas de su padre.


Inesperado regreso de Clint Eastwood a la interpretación, Golpe de efecto es un drama ligero centrado en la difícil relación entre un padre y su hija con el mundo del béisbol como telón de fondo. Acertado debut en la dirección de Robert Lorenz, resulta una película amena, que comparte rasgos con la filmografía de Eastwood sin poseer tanta fuerza, y además cuenta con un espléndido reparto.

sábado, 25 de febrero de 2012

Moneyball: Rompiendo las reglas

Cansado de perder partidos y jugadores, Billy Beane, director general de los Athletics de Oakland, decide enfrentarse a la junta directiva del equipo para proponer un cambio en el modo de enfocar el "negocio" del béisbol: en lugar de gastarse millones de dólares en comprar jugadores estrella, opta por basar los fichajes en un rompedor método informático y estadístico. En su empresa, Beane se enfrentará contra directivos, jugadores, el propio entrenador de los Athletics, fantasmas del pasado y hasta con su desestructurada vida personal; pero no estará solo, contará con la ayuda de Peter Brand, el joven que pondrá en práctica sus rompedoras ideas.
Basada en hechos reales sucedidos durante la liga de béisbol profesional de 2001, Moneyball no contó con un rodaje demasiado sencillo. En un primer momento, Steven Soderbergh estaba muy interesado en llevar el caso de Billy Bean y los Athletics a la gran pantalla, pero no tardó en abandonarlo debido a los muchos otros proyectos que se le acumulaban y a su anunciado retiro. Sin embargo, el actor elegido para interpretar al protagonista, Brad Pitt, mantuvo la confianza en el guión escrito por Steven Zaillian (American Gangster), ejerció de productor y consiguió que el director Bennet Miller (Capote) se atreviera a dirigir Moneyball, trayéndose consigo a su actor predilecto, el gran Philip Seymour Hoffman.


Tras la reescritura del guión por parte de Aaron Sorkin (autor de la brillante La red social), el resultado de Moneyball es impecable. Estamos ante una película densa, que nos adentra en el mundo del béisbol profesional no para aturdirnos con tecnicismos deportivos, sino para sumergirnos en una historia de valores humanos en la que la fuerza de superación, la carga de los errores pasados y las ganas de romper con lo establecido manteniendo unas creencias propias son los rasgos que definen al protagonista. La película se basa en unos diálogos muy ágiles que hacen avanzar la trama y nos descubren a los personajes (en este aspecto se nota bastante el toque de Sorkin). Así, las conversaciones fluyen con naturalidad gracias a la puesta en escena sencilla y nada artificial de Miller, quien filma escenas brillantes como la del partido final. Si a esto le añadimos el uso tan curioso de la música y de los silencios y la fotografía de Wally Pfister (Origen), nos encontramos sin duda ante una película de altura.


Los actores resultan más que creíbles en sus respectivos roles, desde un sorprendente Jonah Hill (alejado de sus papeles en comedias de la casa Apatow) al siempre efectivo Philip Seymour Hoffman (muy comedido en su papel de entrenador), incluyendo los cameos de Robin Wright y Spike Jonze. El protagonista absoluto es Brad Pitt, quien nos tiene acostumbrados a grandes papeles y en Moneyball demuestra su talento como intérprete, siendo capaz de expresar con total naturalidad la lucha interna y externa que atraviesa el personaje de Billy Bean, además de que la complicidad en pantalla con el personaje de Hill resulta más que evidente.


Mucho más que un drama ambientado en el mundo del béisbol, Moneyball es una película intensa y absorbente que cuenta con unos guionistas excepcionales, un director muy hábil y un actor capaz de transmitir emociones con las que todos los espectadores nos sentiremos identificados. No se la pierdan.

jueves, 6 de marzo de 2014

Oscar 2013: Emoción esperada

El mundo del cine de Hollywood se preparó para su noche de gala y el pasado domingo 2 de marzo se celebraron los Premios de la Academia, más conocidos como Oscar, en el Teatro Dolby de Los Ángeles. La competencia entre las películas nominadas este año era mucho más dura que en otras ediciones anteriores, con títulos tan recomendables como 12 años de esclavitud, Gravity, Her, Capitán Phillips o El lobo de Wall Street entre las aspirantes a alzarse con las codiciadas estatuillas. Finalmente, se cumplieron las expectativas de casi todas las quinielas y no hubo demasiadas sorpresas en cuanto a los ganadores, si bien pudimos disfrutar de una ceremonia divertida, amena e incluso inspiradora gracias al buen hacer de Ellen DeGeneres como presentadora.

Una película que une a Sherlock y Magneto no podía quedarse sin premio
Antes de empezar con los premios en sí, comencemos con una breve reflexión. Los premios de cine en general, y en particular los Oscar, tienen tantos detractores como admiradores: habrá quien los considere una pantomima, un mero entretenimiento vacío, quien incluso desprecie a las películas nominadas y reivindique otro tipo de cine alternativo; al igual que también habrá quien disfrute de estos premios con ilusión, de las películas nominadas, y de las estrellas y los modelitos que lucen en la mediática gala. En este aspecto me gustaría destacar el comentario del actor Kevin Spacey cuando le preguntaron por el significado de esta ceremonia poco antes de empezar la gala: Los Oscar son la fiesta y celebración del cine de Hollywood, una ocasión en la que se reúnen quienes se dedican a él profesionalmente para pasar un rato agradable. Ya en mi caso particular, supone además una noche de emoción en la que se festeja el tipo de cine que más suelo disfrutar y que cada año me lleva a descubrir nuevas películas interesantes y diversas.

Volviendo a la gala en sí, el trabajo de Ellen DeGeners como presentadora supuso una notable mejora respecto al irregular e irreverente Seth McFarlane de hace un año, puesto que la gala fluyó con naturalidad y un sentido del humor amable que nos dejó momentos tan divertidos como cuando pidieron pizza para cenar o la ya famosa foto que hizo con su propio móvil que ya ha batido todos los récords de Twitter. A lo largo de la ceremonia pudimos ver desfilar a actores tan diferenciados como Jim Carrey, Jamie Foxx, Harrison Ford, Will Smith, una irreconocible Kim Novak, Whoopie Goldberg, Kevin Spacey, Angelina Jolie e incluso al legendario Sidney Poitier, quien entregó el premio al Mejor Director a Alfonso Cuarón. Precisamente fue su película, la prodigiosa Gravity, la que arrasó en la mayoría de los premios, llevándose los apartados técnicos y el de banda sonora. Su competidora más fuerte fue la excelente 12 años de esclavitud, que logró alzarse con los merecidos premios a Mejor Guión Adaptado y a Mejor Película, reconociendo el trabajo de Brad Pitt como productor y evitando así las injusticias cometidas en ediciones anteriores (todavía me duele que premiaran a El discurso del rey por encima de La red social, habráse visto). Spike Jonze consiguió el merecidísimo premio al Mejor Guión Original por la dulce y triste Her, mientras que la italiana La gran belleza arrebató el de Mejor Película Extranjera a la inquietante La caza. Con el premio que no estuve de acuerdo fue con el de Mejor Canción original, dada la potente canción que presentaba U2 frente a la apuesta de Disney.

Frank Underwood domina la foto desde las sombras
Entre los momentos más emotivos destacó la sección de In Memoriam, en la que se recordó el talento de quienes nos han dejado a lo largo del último año, como Ray Harryhausen, el crítico Roger Ebert (una verdadera inspiración), James Gandolfini o el gran Philip Seymour Hoffman, quien hace apenas un año figuraba entre los nominados. En este aspecto también destacó el pequeño pero sentido homenaje que Bill Murray rindió a su amigo Harold Ramis, autor de la obra maestra llamada Atrapado en el tiempo que nos dejó hace apenas una semana. 

En cuanto a los premios destinados a los intérpretes, una radiante Lupita Nyong'o se impuso a Jennifer Lawrence como Mejor Actriz de Reparto gracias a su desgarrador papel en 12 años de esclavitud, mientras que Cate Blanchett se llevó el de Actriz Principal, si bien Sandra Bullock también se lo merecía gracias a aguantar el peso de Gravity ella sola. Tras volver al mundo del cine después de años entregado a su grupo de música, Jared Leto se alzó como Mejor Actor de Reparto gracias a su retrato de un transexual enfermo de SIDA en Dallas Buyers Club, superando a mi favorito, Michael Fassbender como Edwin Epps. Por último, la categoría de Mejor Actor Principal fue la más reñida que recuerdo en mucho tiempo, pues todos los nominados se merecían la estatuilla gracias a los complejos personajes a los que dieron vida, por no mencionar a los grandes olvidados como Oscar Isaac, Robert Redford, Joaquin Phoenix y Tom Hanks. Finalmente, el recital interpretativo de Matthew McConaughey en Dallas Buyers Club se impuso, recalcando así el renacimiento como actor que está viviendo, y el gran Leonardo DiCaprio se fue una vez más con las manos vacías, esperando que la Academia no tarde demasiado en reconocer al enorme actor ante el que estamos. Seguro que lo logra con alguno de sus próximos trabajos, puede que de nuevo a las órdenes del maestro Martin Scorsese.


A pesar de que el reparto de premios fue bastante justo y cumplió con lo esperado, hubo grandes ignoradas, especialmente Capitán Phillips, El lobo de Wall Street y American Hustle, que partían con cuantiosas nominaciones y no lograron llevarse una sola estatuilla. En este sentido también merece la pena recordar a las películas olvidadas por completo, que apenas consiguieron alguna nominación, como A propósito de Llewyn Davis, Prisioneros, Rush, Cuando todo está perdido o Mud, filmes excelentes en sus respectivos géneros. Con el fin de los Oscar termina una etapa de gran cine en las carteleras, y antes de que continúe el ciclo y desembarquen los blockbusters veraniegos, todavía tendremos tiempo de darles una oportunidad a aquellas nominadas que se nos escaparon en su momento.


domingo, 19 de junio de 2011

El Plan B de Brad

Dejando a un lado sus constantes apariciones en diversos medios por su matrimonio con Angelina Jolie, en los últimos años la carrera de Brad Pitt ha estado marcada por películas de calidad en las que el famoso actor ha elegido con sumo cuidado sus papeles, en los cuales ha demostrado su profesionalidad y buen hacer como intérprete: desde el frío bandido protagonista de la hipnotizante El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford al palurdo teniente Aldo Raine que pedía más tiempo en pantalla en Malditos bastardos, pasando por el desternillante monitor de Quemar después de leer, o el complejo Benjamin Button en el que supuso el reencuentro del actor con David Fincher.



Manteniendo esta línea, Pitt está a punto de volver a la cartelera con El árbol de la vida, la nueva (y seguramente atípica) película de Terrence Malick que se hizo con la Palma de Oro en la pasada edición del festival de Cannes. También en 2011 estrenará Moneyball, drama centrado en un equipo de baseball de baja categoría que cuenta con la participación de destacados nombres: escriben dos reputados guionistas como Steven Zaillian (American Gangster) y Aaron Sorkin (reciente ganador del Oscar por La red social), dirige Bennett Miller (responsable de Capote y el documental de culto The Cruise), y entre el reparto encontramos a Robin Wright, al siempre genial Philip Seymour Hoffman y a Jonah Hill, quien esperemos no desentone.

 
En cuanto a futuros proyectos, Brad Pitt se encuentra inmerso en el rodaje de Cogan's Trade, su segunda colaboración con Andrew Dominik después del filme de Jesse James. Su nuevo trabajo juntos se centraría en la investigación por parte de Jackie Cogan de una serie de robos perpetrados en casinos de Las Vegas regentados por la mafia, y un reparto para el que inicialmente sonaban los nombres de Casey Affleck y Javier Bardem al final estará formado por James Gandolfini, Richard Jenkins y Ray Liotta junto a Pitt. Además, recientemente Plan B, la productora del marido de Angelina, se hizo con los derechos de adaptación de Guerra Mundial Z, novela de Max Brooks que, junto al cómic Los Muertos Vivientes, ha devuelto a la vida el subgénero zombi en la actualidad. A punto de empezar a rodar, Marc Foster (Descubriendo Nunca Jamás) dirigirá basándose en el guión del siempre interesante JMS, mientras que para el reparto suenan los nombres de Ed Harris, Matthew Fox (Jack para los amigos) y, cómo no, Brad Pitt.

miércoles, 8 de febrero de 2012

J. Edgar: La creación del FBI


En la década de 1920, un ambicioso joven llamado John Edgar Hoover sacude las bases del sistema judicial de Estados Unidos gracias a las nuevas técnicas que aplica a la investigación criminalista. Sus esfuerzos conducirán a la fundación del FBI, que en las próximas décadas se enfrentará a las sucesivas olas de crimen que recorrerán el país mientras que Hoover incrementará su poder hasta el punto de que su figura intimidará a varios presidentes.

Nueva película de Clint Eastwood como director, productor y compositor, dedicada en esta ocasión a la vida de J. Edgar Hoover, una de las figuras claves de la historia de EEUU en el siglo XX famoso tanto por su papel como fundador del FBI como por las polémicas y leyendas que envuelven su persona. Basándose en el guión escrito por Dustin Lance Black (ganador del Oscar por su trabajo en la recomendable Milk), Eastwood opta por un enfoque bastante imparcial de Hoover puesto que la película no se decanta por ensalzarlo como héroe ni por condenarlo por sus aspectos más controvertidos. En su lugar, ofrece a los espectadores un retrato completo del personaje que combina su juventud y lucha contra el crimen organizado al frente de un primerizo FBI con sus últimos años y su reacción frente a la actualidad política de 1960 en adelante.


Con sus cerca de dos horas y veinte minutos de duración, la película puede resultar un poco densa, especialmente para el público que no esté demasiado familiarizado con la historia de EEUU del pasado siglo, ya que J. Edgar nos presenta las reacciones de un personaje particular a diferentes sucesos que comprenden desde la detención del atracador de bancos John Dillinger hasta los asesinatos de JFK y Martin Luther King. Sin embargo, queda demostrada la maestría de Eastwood como director a la hora de permitir que la trama y los diálogos de la película fluyan con ritmo, con saltos entre el presente y el pasado, y secuencias dinámicas (merecen especial atención las dedicadas a mostrar los métodos del FBI en sus investigaciones durante la década de 1930); todo ello para ofrecer a los espectadores un acercamiento completo a la figura de Hoover y sus complicadas relaciones con Helen Gandy, su secretaria, y con Clyde Tolson, su mano derecha.


Además, hay que destacar la ambientación y la recreación histórica, que permiten a la película desplazarnos hasta las épocas que retrata como ya sucedía con El Intercambio, y por supuesto la fotografía de Tom Stern, colaborador habitual de Eastwood.  El reparto resulta bastante convincente, y entre sus miembros destacan las correctas actuaciones de Dermot Mulroney (Zodiac), Judi Dench (M en la saga Bond), Naomi Watts (King Kong) y Armie Hammer, uno de los descubrimientos de La Red Social. El papel principal cae en las manos de Leonardo DiCaprio, quien brinda una interpretación magistral al meterse en la piel de J. Edgar a lo largo de distintas etapas de su vida, cambiando su aspecto físico para reflejar los pliegues y contradicciones que componen la compleja personalidad de una figura tan controvertida como la que da título a la película (una lástima que los miembros de la Academia no lo tuvieran en cuenta).


A pesar de lo densa que pueda resultar por el contexto en que se enmarca, J. Edgar consigue acercar a los espectadores a una figura de tanta relevancia como es la del creador del FBI, además de que cuenta con una cuidada ambientación y el talento combinado de un intérprete que mejora con cada nuevo trabajo (DiCaprio) y  de un director que hace tiempo demostró su habilidad para narrar cualquier tipo de historia resaltando el lado humano de los personajes.


*Para terminar, después de J. Edgar se rumoreaba que Eastwood tenía intención de dirigir una nueva versión de Ha nacido una estrella con Beyoncé de protagonista. Tras el poco interés que ha mostrado la cantante, los planes de Eastwood apuntan en otra dirección: según lo previsto, podría volver a la interpretación en Trouble with the Curve, el debut tras la cáma de su ayudante de dirección, Robert Lorenz. Estaremos atentos a más novedades.

jueves, 14 de octubre de 2010

Los siete curiosos casos de David Fincher

Cuando hablaba de Inception pocos días después de su estreno, mencionaba que Christopher Nolan pertenece al grupo de escasos directores "jóvenes" actuales que ya casi pueden ser considerados clásicos. Pues bien, otro de ellos podría ser David Fincher, quien hasta la fecha ha apostado por proyectos arriesgados y, como mínimo, curiosos.



Fincher comenzó colaborando en diversos rodajes, dedicándose posteriormente al mundo de la publicidad y al de los videoclips, desde donde daría el salto a la gran pantalla con la prescindible Alien 3. Sería en su próximo trabajo en el que establecería las constantes que definen su obra, caracterizada por presentarnos un mundo oscuro en el que los personajes se ven angustiados al enfrentarse a sus demonios interiores, cambiando para siempre su vida en el proceso. A la recreación de los lóbregos ambientes por los que se desenvuelven contribuyen su pericia como director, su capacidad para que los actores den lo mejor de sí mismos y la utilización de efectos especiales al servicio de la historia, que no abrumen a los espectadores con explosiones y demás recreaciones digitales.

Su segunda y reconocida película fue Se7en, tenebroso thriller policial con Brad Pitt, Morgan Freeman, Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey que crearía escuela, influyendo a los posteriores retratos de asesinos en serie. La siguió The Game, filme que reivindicar por su desconcertante desarrollo, con una poderosa interpretación de Michael Douglas, cuyo personaje se ve inmerso en una enrevesada trama que homenajea a Con la muerte en los talones.



Más recordada es El club de la lucha, película con Brad Pitt y Edward Norton considerada de culto basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk. Aunque personalmente ni me sorprendió la identidad de Tyler Durden ni congenié con el individualismo radical propuesto, sí hay que reconocer la labor de Fincher en la dirección y montaje con fuerte herencia del videoclip. La angustia vuelve a invadir su siguiente película, La habitación del pánico, en la que se nos narra la claustrofóbica situación que viven los personajes interpretados por Jodie Foster y Kristen Stewart al irrumpir en su casa la banda de ladrones encabezada por Forest Whitaker.

Tras años de inactividad estrenó Zodiac, de engañoso planteamiento ya que lo que comienza como un thriller policíaco estilo Se7en se transforma en el retrato de una obsesión a través del tiempo. No mucho después llegó su película más ambiciosa hasta la fecha, El curioso caso de Benjamin Button, relato de la vida de un peculiar personaje, las distintas épocas que atravesó y las pintorescas personas a las que conoció. Además de contar con las arrolladoras interpretaciones de Brad Pitt y Cate Blanchett, los efectos especiales avanzan un paso más al recrear a los personajes en sus diferentes edades, siempre perfectamente integrados en la historia.



Sin embargo, no pude sino mostrarme escéptico cuando descubrí cuáles serían los nuevos proyectos de David Fincher. Por una parte filmaría la versión estadounidense de la adaptación de la novela Los hombres que no amaban a las mujeres; que, si bien su temática coincide con el registro del director, no termina de ser chocante verle al frente de un remake. Más inminente resulta el estreno de La red social, centrada en la creación de Facebook. Dado el auge de las redes sociales me parecía un tanto oportunista trasladar semejante historia al cine...hasta que me informé acerca de la vida de Mark Zuckerberg, repleta de ambición y traición. Así, las disputas de este oscuro y joven empresario terminan perfilándose como uno de los estrenos más interesantes de este año.



Habrá que estar pendiente de su llegada a las carteleras; y en cuanto a sus futuros trabajos, será mejor depositar un mínimo de confianza en un director que hasta ahora es responsable de películas más que curiosas.

viernes, 13 de julio de 2012

The Amazing Spider-man: Versión Ultimate


La vida de Peter Parker, un joven introvertido de Queens, da un giro inesperado cuando encuentra unos documentos que pertenecieron a su padre en el sótano de sus tíos. Intentando resolver la misteriosa desaparición de sus padres, las pistas llevan a Peter hasta Oscorp, empresa de bioingeniería dirigida por Norman Osborn, en la que por accidente sufre la picadura de una araña modificada genéticamente. Poco después, Peter descubre sus habilidades sobrehumanas, inicia una relación con su compañera Gwen Stacy y se ve obligado a convertirse en el asombroso Spider-man para proteger a la ciudad de Nueva York de la amenaza del álter ego del doctor Curt Connors, El Lagarto.

Hace diez años, el director Sam Raimi demostró con su versión de Spider-man protagonizada por Tobey Maguire que no era imposible rodar una película de superhéroes que entretuviese a la vez que respetaba el material original en que se basaba. Raimi volvió a repetir la fórmula con éxito en la segunda parte, con interesantes escenas que ahondaban en las motivaciones del protagonista; pero las presiones del estudio y de los productores hicieron que la historia de Spider-man 3 resultase demasiado forzada, recargada en exceso y hasta ridícula, con las consiguientes duras críticas. Aun así, las cifras en taquilla impulsaron a los responsables de Sony a llevar a cabo un lavado de cara a la franquicia, un reinicio o reboot que narrase de nuevo el origen del personaje para coincidir con su 50 aniversario.


Aunque nos la venden como "la historia jamás contada", The Amazing Spider-man no nos revela nada nuevo acerca del universo del arácnido, sino que resulta un remake/reinicio innecesario, sobre todo teniendo en cuenta lo cercana que está todavía la trilogía de Sam Raimi. Los guionistas James Vanderbilt (Zodiac), Steve Kloves (Harry Potter) y Alvin Sargent (Spider-man) se han basado en la versión Ultimate del personaje de Brian Michael Bendis y Mark Bagley más que en la original de Stan Lee y Steve Ditko para dar un tono más "actual" al mundo de Spider-man, como prueban la misteriosa desaparición de sus padres, su relación con Oscorp, toda la subtrama de la ingeniería genética y hasta la pelea en el instituto Midtown. Las comparaciones con la trilogía anterior son inevitables, y aunque el Peter Parker de The Amazing Spider-man se aleje del de cómics por su faceta de skater y sus aires demasiado "chulescos", el espíritu de esta versión no dista mucho del de las primeras (no como nos vendían) y sí que podemos disfrutar de una película entretenida en general.

El responsable de "re-imaginar" al hombre araña ha sido Marc Webb, realizador de videoclips que debutó con la comedia indie 500 Días juntos, ya considerada de culto. Webb no arriesga demasiado en la dirección, apuesta por un estilo correcto, nada artificioso, con escenas de acción no mucho más elaboradas que las de Raimi, y su innovación más llamativa son los planos en primera persona que parecen sacados del videojuego Mirror's Edge. En su conjunto, la película tiene buen ritmo, Webb combina momentos dramáticos (la muerte del tío Ben sigue resultando igual de emotiva medio siglo después de que fuera escrita) con las escenas de acción justas, algún que otro guiño a películas emblemáticas como La ventana indiscreta o Parque Jurásico y ciertos toques de humor, algunos con un aire indie que recuerdan a su mencionado debut, como las conversaciones entre Gwen y Peter.


El reparto hace un buen trabajo en general, otra cosa es que el carácter de sus personajes sea similar al de los cómics. Andrew Garfield (La red social) consigue que su Peter Parker congenie con los espectadores, si bien ciertos comportamientos (su actitud en clase o cuando vacila a Flash Thompson) lo alejan del personaje de las viñetas. Algo similar pasa con Gwen Stacy, interpretada por una Emma Stone que logra transmitir interesantes matices con su interpretación; mientras que el doctor Curt Connors de Rhys Ifans tiene mucha presencia en pantalla pero poca profundidad (tal vez la historia de su familia hubiese dado más consistencia al personaje, ¿y por qué su plan se parece tanto al de Loki en Los Vengadores?). El resto de secundarios también cumplen, desde la tía May de Sally Field al capitán Stacy de Denis Leary, incluyendo al gran Martin Sheen como el tío Ben; y por supuesto no podemos pasar por alto el cameo de Stan Lee, tan divertido como siempre.

Los efectos especiales están perfectamente integrados en la película, impresiona bastante ver a un estilizado Spider-man balancearse por Nueva York y El Lagarto convence como criatura digital, si bien recuerda más al Killer Croc de Batman que a su homólogo de las viñetas. No se puede decir lo mismo de la banda sonora: las composiciones de James Horner (Avatar) quedan bien con las escenas a las que acompañan, si bien en general resultan bastante vacías y no tan heroicas como la banda sonora de Danny Elfman para la anterior trilogía.


Al terminar la película, llama la atención la ausencia de ciertos personajes claves en el universo del trepamuros como J. Jonah Jameson o Norman y Harry Osborn, y da la sensación de que si Marvel Studios hubiese estado al mando, tal vez el resultado hubiese sido más completo. Aunque no revele nada nuevo acerca del origen de los poderes de Peter Parker, The Amazing Spider-man resulta una digna película de superhéroes, entretenida desde el principio y con un sólido reparto.

viernes, 13 de mayo de 2011

The Pacific


Diez años después del éxito de Hermanos de sangre, Tom Hanks y Steven Spielberg trabajan de nuevo como productores ejecutivos de una miniserie de diez episodios para la prestigiosa cadena HBO: The Pacific, relato de las campañas militares estadounidenses contra el Imperio japonés en la Segunda Guerra Mundial.

Tras un duro proceso de investigación histórica, recogida de testimonios, recreación de escenarios y entrenamiento militar para los actores, la serie arranca en orden cronológico narrándonos las batallas del frente del Pacífico desde Guadalcanal hasta la entrada en los territorios japoneses de Iwo Jima y Okinawa. Como ya le sucediera a la mencionada Hermanos de sangre, The Pacific recoge el estilo visual de la película Salvar al soldado Ryan y nos ofrece un relato crudo, violento e hiperrealista del conflicto bélico, mostrando sin tapujos los horrores que presenciaron los combatientes, los inhóspitos terrenos que atravesaron y el desgaste psicológico derivado.


Cada capítulo viene acompañado por un breve documental de imágenes de archivo en el que el mismísimo Tom Hanks nos narra los detalles estratégicos de cada campaña para luego dar paso a los episodios en cuestión. Éstos giran en torno a tres personajes reales: el condecorado héroe de guerra John Basilone, el periodista Robert Leckie y el joven Eugene Sledge. Las tres historias están bien diferenciadas y resultan sumamente interesantes y complejas, aunque personalmente me pareció más emocionante la del último personaje mencionado, un joven idealista al que acompañaremos a lo largo de su dura transformación y a quien veremos evolucionar según las atrocidades en que se ve envuelto. Posiblemente, los capítulos que protagoniza (los cuales reflejan desde el desembarco en Peleliu a las cicatrices psicológicas que trae a casa) sean los más intensos y con total seguridad no dejarán indiferente a nadie.

  

The Pacific se basa en las memorias  de los mencionados Leckie y Sledge, y para conseguir imprimir un realismo desgarrador a la serie nos encontramos a todo un equipo de profesionales trabajando en ella, entre los que figuran directores de múltiples títulos de HBO como Tin Van Patten o Tony To, asesores históricos y militares, Hans Zimmer colaborando en las épicas partituras y actores que dan la talla como Jon Seda, James Badge Dale y Joe Mazzello (el niño de Parque Jurásico visto recientemente en La red social); todo ello bajo el sello de Dreamworks.

 

Tal vez sea necesario complementar la serie con otra versión del conflicto como las ofrecidas en La delgada línea roja y especialmente en las imprescindibles películas de Clint Eastwood Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima. Sin duda alguna, The Pacific es una gran miniserie que tener en cuenta, pues no dejará indiferentes a los espectadores tanto por su temática como por la calidad con que está realizada. Por mi parte, ya figura en mi lista de series favoritas.

jueves, 17 de febrero de 2011

The Fighter: Lucha contra las cuerdas

Basada en hechos reales, The Fighter nos cuenta el la lucha por la superación personal de Micky Ward, boxeador de Lowell que llegó a convertirse en campeón mundial de los pesos ligeros, sobreponiéndose a la fuerte influencia que ejercían sobre él su madre y su hermano Dicky Eklund, ex-campeón adicto al crack.

 
En un principio, Darren Aronofsky estaba dispuesto a dirigir esta película tras el éxito de la magnífica The Wrestler, pero cuando se le presentó la posibilidad de encargarse de Black Swan decidió dejar el proyecto del boxeador en manos de David O. Russell, dedicándose él a labores de producción. De este modo, O. Russell filma una historia de superación personal que le ha valido nominaciones a múltiples premios, mezclando técnicas propias del mundo del documental (en las discusiones familiares) o de la televisión (en los combates). Su trabajo, el montaje y una banda sonora repleta de temas de grupos de rock tan emblemáticos como The Rolling Stones, Led Zeppelin, Red Hot Chili Peppers o Aerosmith dan ritmo a esta entretenida película, sin llegar al nivel de ruptura formal planteado por Martin Scorsese en la grandiosa Toro Salvaje.


El empleo de historias de boxeadores como reflejo de la lucha por la superación personal de los personajes es una de las analogías más recurrentes del cine. De hecho, el argumento de The Fighter resultará familiar para los espectadores, pues es muy similar al de la conocida Rocky: un hombre de complicada situación social peleará por su sueño (con la inestimable ayuda de su novia) e intentará convertirse en una leyenda del boxeo.  En el caso de The Fighter, lo más interesante es cómo el protagonista es oprimido por el ambiente (un barrio trabajador deprimido de origen irlandés) y por su familia, especialmente por una madre autoritaria que ejerce de mánager y por la sombra de su hermano, envuelto en una espiral de autodestrucción.



Estos personajes dan a los actores la oportunidad de ofrecernos grandes interpretaciones. Mark Wahlberg puede ser capaz de los personajes más insípidos (El incidente) o de actuaciones más inspiradas cuando está en las manos adecuadas (como en Infiltrados o en el título que hoy nos ocupa). Le acompañan unas espléndidas Amy Adams y Melissa Leo, incluso el verdadero Mickey O'Keefe se interpreta a sí mismo como entrenador de Ward, pero el que más destaca es un consumido Christian Bale con su retrato de Dicky Eklund: un personaje retorcido e irresponsable con su hermano que termina robando las escenas en que aparece. Sencillamente estupendo en su papel.


Puede que lo que cuenta The Fighter nos suene a otras historias ya vistas, pero aun así consigue entretener y mostrarnos el talento de un reparto entregado.
*Aprovecho la ocasión para enlazar el artículo titulado Entre el cine y la televisión, que publiqué en el blog Welcome to the Suck: Choose Life con motivo de su quinto aniversario, en el que hablo de las tendencias de los grandes estudios de cine frente a las producciones para la pequeña pantalla.