lunes, 1 de abril de 2013

Crónica de un proceso creativo, de Juan Fernández

Llega el momento de despedir la sección de firmas invitadas. Con motivo de la celebración del quinto aniversario de este blog, durante los últimos dos meses hemos disfrutado de artículos muy variados que han combinado literatura, cine, y series de televisión desde distintas perspectivas. Como colofón, hoy contamos con la presencia de Juan Fernández, músico, miembro del refrescante grupo Midgar y gran amigo ante todo. En su artículo nos propone un viaje a través de las distintas fases que componen el proceso creativo para él, ¿estás listos para acompañarle?

*Nota: reproducir de manera simultánea a la lectura:
http://www.youtube.com/watch?v=6tCn-k6eBeE                

Prólogo

Vivimos en un mundo resultadista a todos los niveles, lo que suele provocar que busquemos a toda costa el fruto de todo. Creo que esto ocurre en diferentes aspectos de nuestras vidas, pero quiero tratarlo desde el punto de vista del arte. Si algo he aprendido, y me obligo a recordar de vez en cuando,  es la importancia del proceso creativo.

Desde el momento en que sentimos  la necesidad de comunicar algo, en nuestra mente se forma la imagen final de aquello que queremos crear, la meta, el resultado. Da igual el campo artístico del que estemos hablando, perseguimos tener frente a nosotros el cuadro enmarcado, el disco sonando en la cadena, el relato encuadernado en la repisa. Es lógico y sano querer llevar a buen puerto un proyecto y terminar lo que empezamos, pero cada vez tengo más claro que la satisfacción que produce ese resultado final está directamente relacionada con lo intenso que haya sido el proceso.

Tendemos a menospreciar el camino. En cualquier proyecto nos enfrentaremos a una serie de obstáculos y a la necesidad de tomar decisiones para superarlos. El rumbo que tomemos dependerá en principio de nuestra idea original, pero cambiará conforme vayamos sacando nuevas conclusiones en la práctica y, según lo que encontremos en el proceso, llegaremos a nuestro destino con unas conclusiones u otras. Por otra parte, cuando por fin obtengo ese resultado, la sensación de logro deja paso muy pronto a la necesidad de volver a crear, de comenzar algo nuevo otra vez.

Personalmente me ha ayudado reflexionar sobre esto, ya que me ha hecho valorar ciertos aspectos que a veces paso por alto, pero me resulta muy difícil hablar de esto en términos generales. Es un error categorizar sobre algo tan personal, tan cambiante. Por eso, y desde la visión de alguien que sólo está aprendiendo, quiero compartir aquí una radiografía de mi sucesión de pasos.

No se trata de verdades absolutas. Ni siquiera puedo defender estas líneas como una opinión formada ya que estoy buscando conclusiones que aún no tengo. Sólo pretenden ser una ventana abierta, una reproducción lo más fiel posible de mi evolución enfrentándome a algo, en este caso, a la idea de recrear la sensación de sinestesia.

Crónica de un proceso creativo

I - PERCIBE.

Todo comienza con una sensación. Mente en blanco que inevitablemente recibe aire. Coloreándose. Huellas en la nieve que no hago yo. Yo soy la nieve que el tiempo obliga a dejar de ser. Tierra que, mojada, es olor escrito a mano. Luz que se dibuja sola en el papel. Trazos me llevan campo a través de las ideas que no he decidido recorrer. Respirando luz, planta que brota. Imágenes táctiles que suenan de diferente sabor.

No es voluntario, no es meritorio. Caos sistemático, ahora es orden al azar. 


II - ANALIZA.

La sinestesia -además de una figura retórica- es la facultad de cruzar sentidos, la percepción conjunta o interferencia de varias sensaciones en un mismo acto perceptivo. Ver sonidos, escuchar colores, paladear texturas. Es algo innato, una capacidad que algunas personas poseen y les permite tener una experiencia sensitiva algo más completa. Aunque se trata de un fenómeno neurofisiológico que no se puede forzar, creo que el concepto de sinestesia se puede extender a diferentes campos con resultados interesantes. 

Desde hace tiempo me atrae la idea de aplicar esto al mundo artístico y, en muchas ocasiones, me es inevitable buscar productos (sea consumiéndolos o creándolos) que de una forma u otra hagan que el receptor “mezcle” sus sentidos. Por supuesto, el hecho de que esto ocurra tiene un altísimo grado de subjetividad. Cuando el receptor no es un sinestésico físico realmente, esta relación de sensaciones estará basada muy posiblemente en asociaciones de recuerdos.

Quiero pensar que es posible simularlo. Quiero que el receptor sea al mismo tiempo oyente, lector y espectador. No digo que sea posible, sólo que quiero buscarlo. Quiero entender lo que he sentido para ser capaz de recrear esa sensación.



III - ASIMILA.


No se puede componer desde la frialdad. Si creo desde el análisis, el resultado será un ejercicio, un vacío intento de conseguir unos objetivos. Pero no debo evitar el ensayo-error, todo lo contrario: repetir el proceso hasta asimilarlo, hasta que sea un recurso natural. El hecho de interiorizar lo analizado hará que cuando sienta la necesidad de expresar algo tenga más herramientas para poder hacerlo de forma involuntaria. Si mi vocabulario es extenso y he desarrollado criterio para utilizarlo, será más probable que mi mensaje sea el que quería comunicar y llegue de forma clara.



IV - CREA.

Aunque no siempre soy capaz de encontrarlo, he subido la escalera para llegar justo a este escalón. Olvido todo lo que llevo en la mochila y avanzo movido por algo que ahora creo mío. Un sentimiento que no es de nadie aunque yo pretenda regalarlo. Si supe sacar algo de los pasos anteriores, aparecen las primeras líneas. Sólo es un boceto, pero ya es inminente. La ilusión me resulta adictiva, hace que me obsesione. Siempre es de noche. Horas en blanco que los demás pierden durmiendo mientras yo las invierto soñando. En ese momento, posiblemente, es cuando más feliz soy. No tengo a nadie al lado para compartirlo y por la mañana todo me parecerá desdibujado, pero ahora es cuando me siento más vivo. Sólo es un eslabón de esta cadena, pero da sentido a todos los demás.  ¿He llegado al sitio que buscaba? Seguramente no, pero he conseguido lo que quería y eso, ahora, es lo que me vale.



V - COMIENZA.

Nos movemos en círculos. Todo empieza donde algo acaba y viceversa. Necesitamos cerrar ciclos únicamente para empezar otros. La búsqueda constante es lo que nos mantiene en movimiento. Perseguir algo nos obliga a superar procesos y esto, a su vez, nos hace crecer. El resultado no es un fin, dale únicamente el valor que tiene: el de hacerte recordar el camino que recorriste hasta llegar a él. 

Estoy buscando algo…y espero no encontrarlo nunca. 


        

 Juan Fernández, Febrero de 2013.
                                                                         _ _ _

-Texto: Juan Fernández ( soundcloud.com/juanmidgar ).
-Música: “Nightbook”, por Ludovico Einaudi ( einaudiwebsite.com ).
-Imágenes: Michael Vincent Manalo (michaelvincentmanalo.com).


5 comentarios:

Yota dijo...

Interesantisimo artículo. Me siento identificado de mis tiempos remotos como músico.

Y gran banda también por cierto.

Meg dijo...

La verdad es que no me habíaparado a pensar en la posición del otro lado de quien me hace disfrutar on su trabajo. ha estado genail esto de las colaboraciones Mike, un besote!!

Todocinemaniacos dijo...

Buena página la tuya. Te dejo mi nuevo blog, por si quieres echarle un vistazo: http://todocinemaniacos.com.

Mike Lee dijo...

Ante todo, muchas gracias a Juan por su creativa y personal colaboración.

Coincido con Yota y Meg, resulta verdaderamente interesante que nos revelen de primera mano los entresijos del proceso creativo.

¡Gracias por comentar! ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Muchas gracias a tí, Mike, por la oportunidad de poder colaborar en un blog que sigo de cerca, ¡He disfrutado un montón haciéndolo!

-Yota: Muchas gracias por tus palabras! genial que te hayas sentido identificado.

-Meg: Me alegro de que te haya resultado interesante, gracias por comentar!


Juan.