viernes, 19 de abril de 2013

Invencible: La guerra viltrumita


Mark Grayson es el hijo del superhéroe más importante de la Tierra, Omniman, y, al igual que su padre, él también tiene superpoderes. Mientras intenta poner orden en su caótica e incierta vida, Mark aprenderá a controlar sus habilidades, trabajará para el gobierno, se enfrentará a terribles verdades y a todo tipo de amenazas, incluyendo villanos de tres al cuarto, series interdimensionales y una invasión alienígena.

Creada en 2003, Invencible fue uno de los cómics que, junto a Los Muertos Vivientes, relanzó la editorial Image y la convirtió en el sello de calidad que en la actualidad nos ofrece títulos como Chew o Morning Glories. Los responsables fueron el dibujante Cory Walker y un joven guionista llamado Robert Kirkman, que acabaría convirtiéndose en el editor de Image y en el exitoso productor de una serie de televisión del canal AMC. Invencible no revoluciona el panorama superheroico, no cuenta nada nuevo ni da una nueva vuelta de tuerca a la figura del superhéroe humanizado que representan títulos como Spider-man o Watchmen. Nada de eso, sino que basa su éxito en reciclar las convenciones del género, recurriendo a elementos de la mitología del trepamuros o de Superman para insuflarles frescura, construyendo aventuras protagonizadas por personajes carismáticos que se ven superados por las circunstancias, siempre repletas de giros sorprendentes y de diálogos ingeniosos.


Kirkman es un experto en el campo de ponérselo difícil a los personajes y de enrevesar las tramas, y en el caso de Invencible lo hace endiabladamente bien. Éste es el aspecto que más me ha gustado de la colección,  cómo se suceden los arcos argumentales sin pausa, no hay números vacíos, siempre se nos dan pistas a los lectores de lo que vendrá a continuación y de quiénes serán los próximos en entrar en escena. A lo largo del cómic, el universo de Invencible (también conocido como el Kirkmanverso) se va expandiendo cada vez más, la subtramas de los personajes se van interrelacionando y Kirkman recurre a otros individuos del mundo de Image como El Hombre Lobo, Brit o Tech Jacket para añadir intensidad a los cómics protagonizados por Mark Grayson, Oliver, Allen el alien, Debbie o Cyril. Hay historias para todos los gustos, desde triángulos amorosos a viajes interdimensionales, pasando por visitas a otros planetas o la irrupción de nuevos villanos; entre mis favoritas se encuentran la llegada de Conquest a la Tierra y las dedicadas al villano Angstrom Levy, cuya evolución produce verdaderos escalofríos.


El último arco argumental que he podido leer de Invencible (gracias a la infinita amabilidad de Yota, una vez más) ha sido La guerra viltrumita, en el que asistimos al estallido de un conflicto que se lleva fraguando desde los comienzos de la colección. En él, Kirkman aprovecha la influencia de Star Wars, Superman, Dragon Ball y Star Trek para narrar una violenta odisea cósmica que pondrá a prueba a Invencible y a su familia y cambiará su situación para siempre. Un cómic épico e intenso que, no contento con lo que ofrece, todavía plantea nuevas posibilidades para futuros arcos argumentales (no como las repetitivas e insulsas historias de Mark Millar, cada vez más vacías y cansinas).


El co-creador de Invencible, Cory Walker, no duró demasiado en la colección, pero por fortuna fue sustituido por Ryan Ottley, cuyo trabajo se ha convertido en una de las señas de identidad de la colección, justo como pasa con la labor de Charlie Adlard en Los Muertos Vivientes. Sin Ottley, Invencible y todos los que pueblan las viñetas de sus cómics no serían los mismos, no tendrían la misma dinámica ni capacidad para asombrar.


A falta de ponerme al día con la edición americana y descubrir qué le depara el futuro a Mark Grayson y qué nueva amenaza pondrá su mundo patas arriba, aprovecho para recomendar encarecidamente la lectura de este cómic, de lo más refrescante que se puede encontrar en el panorama superheroico, lejos de macrosagas editoriales y de reinicios varios.

2 comentarios:

Yota dijo...

Yo todavía alucino con este tomo.

Una burrada, el desenlace de muchas cosas y un nuevo landscape sumamente original y que tiene posibilidades a zillones

Mike Lee dijo...

Sí, este último tomo sin duda supone el fin de una etapa, pero todo se complica más para el bueno de Mark y los próximos números prometen ser de lo más emocionantes.

¡Saludos, bro!