viernes, 2 de septiembre de 2011

Los Muertos Vivientes 13 & 14

*Este post puede revelar detalles del argumento.

Después del cambio de rumbo sucedido en el volumen anterior, nos encontramos con nuestros personajes justo donde los dejamos, en la casi utópica comuna a las afueras de Washington, un refugio demasiado bueno para ser cierto... o al menos eso le parece a Rick. 


Precisamente es en él en quien se centran los guiones de Robert Kirkman a lo largo de los doce números que componen estos dos tomos, de modo que los lectores seremos testigos de cómo los horrores presenciados hasta la fecha han pasado factura al protagonista, un sencillo policía del estado de Georgia que se vio forzado a liderar un grupo de supervivientes si quería proteger a su familia, de lo cual ni siquiera fue capaz. Semejantes sucesos han transformado al personaje a lo largo de la colección, llevándole a tomar decisiones controvertidas y nublando su juicio, lo cual explica su desconfianza ante la comunidad de Washington y sus impulsivas reacciones frente a una nueva situación de peligro que, una vez más, terminará en tragedia.

Aunque queden emsombrecidos por Rick, los demás personajes principales también hacen acto de presencia y se comportan de acuerdo con lo acontecido, por lo que podemos descubrir qué sucede con Michonne, Carl, Glenn, Maggie, Andrea, o Abraham en los nuevos conflictos que se les plantean.


En el apartado gráfico, Charlie Adlard y Cliff Rathburn demuestran que la colección no recibiría tantos elogios sin sus lápices, tintas, y tonos grises. Su trabajo consigue dotar al cómic de un acabado especial, con personajes expresivos y una narrativa clara y fluida que ya son características tan esenciales en Los Muertos Vivientes como los propios zombis o los crueles giros argumentales.

Eso sí, lo único que no me ha convencido ha sido el desenlace, que plantea una situación de difícil solución y deja entrever una posible conclusión para la serie, ¿quizás según nos aproximemos al número 100?


De momento, Los Muertos Vivientes continúa siendo un cómic que merece la pena seguir por cómo atrapa a los lectores con cada nueva entrega, nos hace sufrir con los personajes, y nos deja con la esperanza de que el próximo volumen no tarde mucho en ser publicado, y de que, tal vez, a Rick y los suyos les vaya mejor en él.

2 comentarios:

Yota dijo...

Subidon de serie, pero ya no se que más les puede pasar a los protas... en fin, seguro que Kirkman nos sorprende.

Mike Lee dijo...

Estaba claro que la calma que encontraron en su nuevo emplazamiento no iba a durar y que la tensión acumulada tenía que estallar, como sucede en este número. Ahora, a ver qué nuevo rumbo toma la serie, aunque el final de este tomo me parece que complica mucho todo.

¡Gracias por el comentario!

¡Saludos!