domingo, 20 de septiembre de 2009

Inglorious Basterds: Quentin se va a la guerra


El caso de Quentin Tarantino es, como poco, curioso: aficionado a todos los géneros del cine desde pequeño, las incontables horas de películas que pudo ver gracias a su trabajo en un videoclub le llevaron a realizar una cinta que por desgracia se quemó en un incendio del que poco se pudo rescatar. Algún tiempo después, Quentin deslumbró a público y crítica con las magistrales Reservoir Dogs y la posterior Pulp Fiction. En ambas películas Tarantino demostraba un estilo único, muchas veces imitado y pocas igualado, que le dio el reconocimiento mundial: diálogos coloquiales que humanizan a los criminales más diversos, violencia cruda que no desentona con la historia, complicadas digresiones y puntos de vista, buen gusto musical e innumerables referencias al mundo del cine. Tal fue el impacto que causó este director independiente que abrió el camino para unos cuantos "colegas", con los que luego tendría ocasión de colaborar, como Robert Rodríguez, Rob Zombie o Eli Roth.

A sus dos obras maestras les siguió Jackie Brown que, si bien en ella continuaba el buen hacer del director, no resultó tan llamativa por su extensa duración y la intervención de actores un tanto desaprovechados. Después llegaría Kill Bill, un nuevo acierto que combinaba sus rasgos propios con guiños al cine oriental y al western. Tras este filme dividido en dos partes se sucedieron colaboraciones en CSI o Sin City (por no mencionar sus múltiples labores como guionista y productor) y hace dos años sorprendió con el proyecto Grindhouse, con el que, junto a su amigo Robert Rodríguez, homenajeaba a las películas que tanto le habían influido. Sin embargo, la jugada le salió mejor al director texano, pues Death Proof, la cinta del amigo Quentin, contaba demasiado poco para la cantidad de elementos desatados que contenía (diálogos interminables, bailes y música; si bien la persecución final era impecable).

En el caso de Malditos Bastardos, Tarantino se queda a medio camino de lo que podría haber sido. Para tratarse de una película bélica ambientada en la Segunda Guerra Mundial, tiene contadas escenas de acción, ya que del excesivo metraje de dos horas y media la mayor parte lo constituyen largos diálogos, bien construidos, eso sí; que poco aportan al avance de la trama o evolución de los personajes. Respecto a estos últimos, la película está plagada de montones que entran y salen de escena sin cesar, por lo que muchas veces nos quedamos con las ganas de conocerlos un poco más (sobre todo a Aldo Raine y sus Bastardos) o simplemente no terminan de encajar (como la breve aparición del espía inglés). Hasta puede llegar un momento en que las referencias cinéfilas sean imposibles de contar, y eso que tras su presentación en el festival de Cannes Tarantino tuvo que eliminar parte del metraje, incluyendo la aparición de Maggie Cheung.

Este director siempre ha tenido buen ojo con el casting, llegando a relanzar las careras de actores con los que ha colaborado, como es el caso de John Travolta, David Carradine o Kurt Russel. Malditos Bastardos no supone ninguna excepción. En un reparto internacional destaca el alemán Cristoph Waltz como el excéntrico pero eficaz coronel nazi Hans Landa (cuya decisión final choca bastante con lo mostrado del personaje anteriormente). Además, la película cuenta con las notables apariciones de Brad Pitt en la piel del chulesco y arrogante teniente Aldo Raine (que bien podría haberse escapado de un cómic y cuya presencia en pantalla llega a echarse en falta), la francesa Mélanie Laurent y Diane Kruger interpretando a dos mujeres duras, el "pirado" de Eli Roth, un cameo de Mike Myers o la presencia de un Hitler histriónico y paródico, salido del corto en que el Pato Donald le daba unos cuantos mamporros. Se echa de menos más presencia de los Bastardos, y tal vez sacar más partido a Samuel L. Jackson como narrador.



Malditos Bastardos cuenta con unos cuantos puntos a su favor, en gran parte relacionados con los rasgos típicos de este director: la soprendente habilidad de Quentin tras la cámara, el tiroteo estilo Reservoir Dogs en que todos disparan a todos, la forma en que aparecen los nombres de ciertos personajes, el guiño a la Cenicienta, marcados momentos cómicos (especial atención a los "italianos"), las digresiones como la explicación de lo inflamables que son los rollos (Quentin lo sabe por experiencia con su primera película), el cine dentro del propio cine que nos presenta, la mezcla de idiomas o la división en capítulos al estilo de sus anteriores filmes; a parte de ser un director capaz de mantener la tensión en secuencias tan largas como la inicial o el descubrimiento de los Bastardos de incógnito en la taberna.

Debido a la apretada agenda del gran Ennio Morricone, Tarantino tuvo que hacer uso de nuevo de su melomanía y escoger la banda sonora más adecuada para su película. Compuesta en su gran mayoría por las composiciones de Morricone para los spaguetti westerns (con los que esta película comparte unos cuantos rasgos) y alguna otra pieza del género como la sintonía de El Álamo, la buena elección de la banda sonora vuelve a ser otro de los puntos fuertes de este director, capaz de aportar nuevas asociaciones a música ya conocida.

La esperada Malditos Bastardos podría haber dado mucho más de sí, aprovechando su metraje con más sobre los peculiares soldados a los que hace referencia el título en lugar de recrearse con largas conversaciones y presentar un par de resoluciones discutibles. Al fin y al cabo nos queda la versión libre sobre este conflicto de tan peculiar director, que esperemos que algún día vuelva con los crimnales que tan bien maneja y nos traiga a los hermanos Vega.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Cómo conocí vuestra serie

Hace tiempo comenté el fenómeno que la serie Cómo conocí a vuestra madre suponía en el mundo de las series, una nueva sitcom que nos cuenta las andanzas de un grupo de amigos en la ciudad de Nueva York, heredando la mejor tradición de Friends.

Gran parte del éxito de esta serie se debe a sus personajes únicos, que resultan de lo más cercanos y acaban convirtiéndose en amigos de los propios espectadores. Ted Mosby (Josh Radnor) es el protagonista y al mismo tiempo el que más cargante resulta, obsesionado con su búsqueda de la mujer ideal con quien casarse, lo cual le lleva a estropear de las formas más absurdas su relación con unas cuantas chicas (de hecho sus propos amigos bromean con esta situación y hacen el nombre de Ted sinónimo de este tipo de desastres). Acompañándole en todo momento se encuentra la excepcional pareja formada por Lily (Alyson Hannigan) y Marshal (Jason Segel), que ocultan más de lo que puede verse a simple vista: ella padece ataques de consumismo compulsivo y, aunque todos su amigos la tomen por la confidente ideal, no es capaz de guardar ni un secreto; mientras que su prometido (y posterior marido) es un tipo de pueblo enorme, amante de la naturaleza y creyente en todo tipo de supersticiones. La última en incorporarse al grupo fue la periodista Robin Scherbatsky (Cobie Smulders), canadiense aficionada a las armas y los deportes violentos que no termina de acomodarse a la vida neoyorkina. Uno de los mayores aciertos de la serie es el increíble personaje de Barney Stinson, interpretado por el simpar Neil Patrick Harris, cuyo modo de vida, bromas, ligues, gestos y expresiones le han lanzado a la fama hasta el punto de publicarse su libro, The Bro Code, y no son pocas las ocasiones en que el peso de la serie recae en su presencia.



La serie cuenta con los fenomenales guiones de Carter Bays y Craig Thomas, los propios creadores que se inspiran en sus vivencias personales para ofrecernos capítulos tan bien construidos como el que trata sobre el incidente de la piña, el origen de Barney, en el que se desvela el pasado de Robin o donde descubrimos el paradero de las mejores hamburguesas de la ciudad; encadenándose en todos ellos sucesiones imposibles de flashbacks para dar sentido al capítulo. Su trabajo en los guiones junto a la dirección de Pamela Fryman nos han ofrecido 4 temporadas plagadas de bromas que se mantienen de unas a otras (conversaciones telepáticas, planes e intervenciones inesperadas), secundarios como Wendy la camarera, Carl o Ranjit e incluso apariciones de celebridades.

Si bien es cierto que el nivel bajó en algunos capítulos de la cuarta temporada por el cambio de guionistas, la serie ha conseguido mantener su espíritu inicial por la fuerza de los protagonistas (hasta el punto de disimular el embarazo de una de las actrices para que su personaje no desapareciese) y a día de hoy, a punto de estrenar su quinta temporada, unos cuantos fieles seguidores esperamos descubrir las nuevas desventuras de Ted y compañía en la búsqueda de su futura esposa, la cual parece resistirse demasiado a salir en pantalla.


miércoles, 16 de septiembre de 2009

What just happened?


El día a día de Ben, productor hollywoodiense basado en el propio Art Liman (quien ha participado en títulos como Los Intocables, Heat o El Club de la Lucha), es mucho más duro de lo que a simple vista pueda parecer, pues su trabajo consiste en tratar con directores, productores ejecutivos, actores y agentes del mundo del cine. Al mismo tiempo que tiene en cuenta los choques de intereses de todas estas personas, Ben se embarcará en la titánica tarea de poner orden en su vida.

Con esta propuesta arranca What just happened?, divertida comedia del director Barry Levinson que nos muestra lo difícil que puede resultar el mundo del espectáculo desde los ojos de un sufrido productor que tendrá que manipular, engañar y mover unos cuantos hilos para sacar adelante su película. A lo largo del filme todas estas situaciones se enredan y nos ofrecen momentos desternillantes como los enfados del director, cuya "creatividad" reprimen los productores; todo el hilarante asunto de la barba de Bruce Willis, que deberá afeitarse para conservar la imagen que el público tiene de él; o cierto conflicto de intereses relacionado con el destino del perro de Sean Penn en la película que protagoniza. Además, como acompañamiento a las desventuras del día a día del productor Ben, éste se dedica a escuchar la banda sonora de la próxima película que presentará en Cannes, Fiercely.

Se nota que el reparto de What just happened? se lo pasa en grande con sus papeles: desde Robert De Niro, quien se encuentra en plena forma como el desdichado protagonista, hasta la aparición de la chica Crepúsculo, Kristen Stewart, pasando por las intervenciones de Sean Penn y Bruce Willis haciendo de ellos mismos; Robin Wright Penn, Stanley Tucci o John Turturro en la piel de un excéntrico agente..



Todos estos ingredientes, junto a unas cuantas referencias a otros directores y actores, hacen de What just happened? una comedia amena y recomendable, que nos presenta en clave de humor la rutina y malentendidos de unos personajes un tanto pintorescos dedicados al mundo del cine.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Personalidades únicas

En el mundo de las series de televisión, algunas triunfan por sus elaboradas tramas que obligan a los espectadores a estar pendientes de su cita semanal frente al televisor, otras nos presentan a personajes que acaban convirtiéndose en amigos con los que pasar un buen rato, y hay series que alcanzan el éxito por el extraño carácter de su protagonista, quien reúne rasgos fuera de lo común que le hacen diferente al resto y destacar en aquello a lo que se dedique.

En el caso de la archiconocida CSI, uno de los muchos factores que ha contribuido a mantener la serie durante 9 temporadas es el personaje de Gil Grissom, un policía poco usual, mitad científico, un tipo obsesionado con su trabajo que siempre guarda en la manga unos cuantos comentarios ingeniosos y ejemplos relacionados con la entomología para los casos a los que se dedica.

Aunque no utilice tanta tecnología como los CSI (tampoco es que sus investigaciones la requieran), el talento del asesor policial Adrian Monk a la hora de resolver crímenes no conoce límites. El actor Tony Shalhoub lleva 7 temporadas dando vida a este excéntrico investigador, quien tras sufrir una fuerte crisis nerviosa quedó afectado por multitud de fobias que le hacen actuar de formas ridículas a la hora de dar la mano a alguien, limpiar su casa e incluso caminar. Tal es el carisma de este personaje que Shalhoub ya ha conseguido el Emmy en varias ocasiones y no es raro encontrar su nombre en la lista de nominados.



Un ejemplo de irreverencia pura es el Doctor Gregory House, la persona más sarcástica, borde y desagradecida que uno puede encontrarse en el hospital Princetown-Plainsboro, aunque a unos cuantos ya nos gustaría poder contar con médicos tan eficaces. Basado en el propio Sherlock Holmes en más de un aspecto, este peculiar personaje ha encumbrado al actor inglés Hugh Laurie a lo más alto durante casi 6 temporadas gracias a su estilo único (con bastón, americana y zapatillas incluidos).

Otro actor que ha quedado más que ligado a un personaje es Michael C. Hall. Dexter Morgan, un aparentemente tranquilo policía de Miami especialista en manchas de sangre es en realidad un asesino metódico que se gana el favor del público eliminando sólo a los que realmente se lo merecen de la forma más pulcra posible. Mientras tanto, el bueno de Dexter intenta reprimir sus instintos homicidas llevando una vida normal, con todo lo que eso conlleva.



En multitud de ocasiones un rostro asociado a las series de televisión da el salto a la gran pantalla. Este camino también funciona en sentido contrario, como demuestra Tim Roth (quien fuera actor tarantiniano y villano de lujo en unas cuantas ocasiones) en Miénteme. Roth interpreta al esquivo Doctor Cal Lightman, experto mundial en reconocer emociones mediante expresiones de todo tipo que colabora con la policía, el FBI y otras autoridades identificando a quien miente con sólo mirarle a la cara. Un tipo ensimismado, con una habilidad casi obsesiva que deberá aprender a colaborar con su equipo de trabajo.



Se acerca la temporada en que regresan las series, por lo que habrá que estar atentos a las nuevas andanzas de unos personajes tan especiales.

domingo, 6 de septiembre de 2009

The Hangover (Resacón en Las Vegas)

Volviendo la vista atrás encontramos que en este verano se han estrenado películas de todo tipo: el éxito más rotundo (pero quedándose a mucha distancia del fenómeno que supuso hace un año El Caballero Oscuro) fue para Transformers 2, aunque también hubo lugar para unas cuantas secuelas como la tercera entrega de Ice Age, un nuevo punto de vista para Terminator o una fallida entrega de Harry Potter, los remakes, la sorpresa de Pixar con Up y el estilo de Michael Mann en Enemigos Públicos. En el mundo del cine la temporada veraniega aún no ha terminado, y en las próximas semanas llegarán películas tan esperadas como District 9, los Bastardos de Tarantino, Jennifer's Body o el regreso de Bruce Willis en The Surrogates, por no mencionar la revolución que Avatar planea traer ya en Navidad.

De entre todas éstas, puede decirse que la sorpresa del verano ha sido The Hangover, una comedia de presupuesto no muy elevado (sobretodo comparado con su recaudación en la taquilla norteamericana) y actores casi desconocidos que nos trae una historia original, no se centra en mostrarnos un gag tras otro y cuyo planteamiento tal vez recuerde un poco a Colega, ¿dónde está mi coche?: Cuatro amigos pasan un fin de semana en Las Vegas con motivo de la despedida de soltero de uno de ellos. Después de la primera noche en la ciudad ninguno recuerda nada de lo sucedido, ni siquiera dónde acabó el novio, por lo que deberán emprender una carrera contrarreloj y resolver unos cuantos misterios antes del día de la boda.



Todd Phillips (director de la injusta adaptación de la serie Starsky & Hutch a la gran pantalla) desarrolla con buen ritmo esta divertida historia en la que los tres personajes protagonistas deberán no sólo encontrar explicación a lo sucedido sino también llevarse bien a pesar de sus diferencias. Así, los espectadores acompañaremos a Phil (un profesor aburrido de la rutina), Stu (un dentista atormentado por su repulsiva novia) y Alan (el "especial" cuñado de Doug, el novio) en sus desventuras por la ciudad del pecado. El peculiar carácter de este último personaje ha llevado a la fama al actor Zach Galifianakis hasta el punto de contar con serie propia para televisión (Drop Dead) y de brindarle la ocasión de participar en una nueva comedia con el director Todd Phillips y uno de los actores del momento, Robert Downey Jr., quien después de encarnar a Sherlock Holmes y a Tony Stark por segunda vez participará en la mencionada Due Date.



The Hangover cuenta también con las desternillantes apariciones de Mike Tyson, cierto bebé o Heather Graham, además de con una banda sonora de lo más apropiada para la ocasión, en la que figuran canciones entonadas por los propios personajes. Con todos estos ingredientes podemos reírnos durante un buen rato con esta comedia desenfadada y bien confeccionada, de lo más adecuada para la estación.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Los Simpson: Temporada 19

Recientemente terminó de emitirse la temporada 19 de Los Simpson por aquí, lo cual puede considerarse todo un logro debido a la situación de la serie tras la agresiva compra de derechos por cierto canal de televisión, lo que ha llevado a demasiadas repeticiones de los capítulos clásicos y a que los nuevos lleguen casi con cuentagotas. Por esto y la bajada del nivel en algunos episodios de temporadas anteriores, las nuevas andanzas de la familia de Springfield no llegaban a los espectadores tanto como cabría esperar.



La temporada 19 (que cronológicamente se sitúa después la película, con las apariciones del Spider-cerdo que esto conlleva) nos trae de nuevo a nuestra familia americana favorita inmersa en las situaciones más disparatadas posibles, con múltiples críticas a la actualidad más reciente y sin olvidar en ningún momento el espíritu de la serie.

Destacan capítulos brillantes por su planteamiento como los homenajes a las películas Eternal Sunshine of the Spotless Mind e Infiltrados o todo el asunto que lleva al propio Bart ante el altar. En absoluto escasean los grandes momentos, justo como prueban las apariciones de Steve Buscemi o de ciertos autores de cómics independientes, las "muertes" de los padres de Milhouse y de Martin, el regreso de la desaparecida Lurleen Lumpkin o la creación de una productora por parte de Skinner y Chalmers con motivo del festival de Sundance.

A estas nuevas situaciones se les suman recursos ya clásicos en la serie: una nueva entrega de La Casa Árbol del Terror, un plan más del frustrado Actor Secundario Bob y un trío de historias breves contadas en una ocasión especial, esta vez con el amor como hilo conductor. Además, a medida que la serie cumple años y sus personajes no envejecen surgen más posibilidades de aprovechar la retrocontinuidad, justo como ocurre en el capítulo sobre los 90 y cierto grupo de música con Homer por líder.


Una nueva temporada para una serie que ha batido todo tipo de récords, desde llevar emitiéndose más de 20 años hasta contar con la colaboración de todo tipo de celebridades, pasando por mostrar el estilo de vida norteamericano tal y como es, poder presumir de cientos de ingeniosos gags del sofá y lo más importante, haber acompañado en todo momento a una inmensa legión de fieles seguidores.

domingo, 30 de agosto de 2009

Enemigos Públicos: ¿héroes o villanos?


Habiendo complacido a público y crítica con sus 6 últimas películas, las expectativas ante el nuevo proyecto de Michael Mann no podrían ser más justificadas. Un director con verdadero talento, que participa en labores de producción, la escritura del guión y cuyo trabajo con los actores es estupendo (muchos fueron nominados al Oscar al pasar por sus manos) consiguió captar la atención de unos cuantos al darse a conocer la temática de su nuevo filme y que contaría con algunos de los actores más importantes del momento. Anteriormente, Mann había probado con todo: desde adaptar un clásico de la literatura de aventuras como es El último mohicano a llevar a la gran pantalla la vida del boxeador más célebre en Ali, al mismo tiempo que denunciaba el poder de ciertas empresas y medios de comunicación en la sobrecogedora El dilema, rendía homenaje a Corrupción en Miami, serie que él mismo creó para televisión; o daba una nueva vuelta de tuerca al género policíaco con las excelentes Heat y Collateral.

Enemigos Públicos nos trae la historia real de John Dillinger, atracador de bancos en el Medio Oeste de la Depresión que se ganó la admiración de los ciudadanos con sus golpes planeados al milímetro, sin apenas víctimas civiles; y por su valentía a la hora de hacer frente a la violenta autoridad. La popularidad de sus robos llevó a agentes como Melvin Purvis a emplear nuevos métodos contra los criminales que asolaban la región, propiciando así la creación del FBI.



Como el célebre Dillinger nos encontramos a Johnny Depp, todo un profesional capaz de convertirse en los personajes más excéntricos y dotarlos de humanidad, justo como hace en esta ocasión al recrear las inquietudes y ambiciones de este peculiar personaje hasta conseguir que simpaticemos más con él que con sus perseguidores. Encabezando el grupo de estos últimos tenemos a un correcto Christian Bale, quien cumple con su papel del implacable Melvin Purvis; y como la amada de Dillinger está Marion Cotillard, ganadora de un Oscar que aquí tiene ocasión de contribuir aún más a la humanidad del atracador de bancos. Aparecen también unos cuantos secundarios notables: Billy Crudup (El Dr. Manhattan de Watchmen) como el controvertido fundador del FBI J. E. Hoover o Stepehn Graham (un experto en las películas relacionadas con el mundo de la mafia, justo como prueban Snatch o Gangs of New York) en la piel del forajido Baby Face Nelson; además del cameo de Emile de Ravin (Claire en Perdidos).

Michael Mann dirige de nuevo una película con mucho pulso, consiguiendo mantener la tensión en todo momento, ya sea en el desarrollo de los espectaculares tiroteos (especial atención al caos desatado en la pensión del bosque), las huidas de las autoridades, la escena del cine o durante toda la secuencia final y su desenlace, de modo que las casi dos horas y media de metraje pasan en un suspiro al encontrarnos sumergidos en este mundo de forajidos. Los diálogos suponen otro acierto para Mann, ya que nos dejan escenas tan memorables como la conversación entre rejas de Dillinger y Purvis. También llama la atención la decisión del director por rodar en formato digital (algo nada usual para este tipo de películas), lo cual choca bastante con el período en que transcurre la acción.



Sin duda alguna uno de los mayores logros de la película es su ambientación, cuidada hasta el más mínimo detalle. Así, en Enemigos Públicos se recrea a la perfección el Chicago de los años 30, donde los coches Ford eran los más rápidos del momento y hombres de elegantes trajes armados con ametralladoras se disputaban mucho más que el control de las calles. Incluso hacen aparición personajes del momento como el mafioso Frank Nitti o el forajido Pretty Boy Floyd. En cuanto a la música, destaca cómo la película se apropia de la canción Ten Million Slaves, de Otis Taylor, que ya aparecía en el tráiler y se emplea ahora en los momentos más oportunos.

Enemigos Públicos supone un nevo triunfo para Michael Mann y su particular visión del crimen, en la que policía y delincuentes no se diferencian tanto como cabría esperar. Casi puede decirse que combina elementos de Heat con la estética de Los Intocables o Camino a la Perdición, al mismo tiempo que nos presenta personajes únicos inspirados en hechos reales, héroes de una época no tan distinta a la nuestra.



*Con este post dedicado a Enemigos Públicos celebro también las 150 entradas que cumple el blog.